Escultura cananea que data de alrededor del 2500 a. C. descubierta en la Franja de Gaza

Foto: La escultura cananea que data del 2500 a. C. encontrada en la Franja de Gaza.

KHAN YUNIS, lunes, 25 de abril de 2022 (WAFA) – Un agricultor en la ciudad de Khan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, y mientras cultivaba su tierra hoy, encontró una escultura cananea que data de alrededor del 2500 a. C.

La escultura mide 22 cm de alto, está hecha de piedra caliza, con cabeza pero sin cuerpo, y adosada a la cabeza estaba la corona de la serpiente, que era utilizada por los dioses como símbolo de fuerza e invencibilidad.

La escultura cananea pertenece a la diosa cananea Anah, la diosa del amor, la belleza y la guerra, según la mitología cananea, y se llama victorias y felicidad.

Vale la pena señalar que se realizaron muchos descubrimientos arqueológicos e históricos en Gaza durante el último período luego de excavaciones y registros en las tierras y hogares de los ciudadanos, lo que indica la sucesión de diferentes civilizaciones en Palestina.

El arte y la identidad palestina protagonizan la Bienal de Venecia

22 de abril de 2022

En el centro del Palazzo Mora de Venecia hay un olivar vivo sembrado de llaves. Cada llave representa a un palestino expulsados en 1948 y simboliza la intención de volver a casa algún día. Un mapa histórico de Palestina cubre el suelo de la galería; por encima, unos altavoces reproducen historias orales palestinas mezcladas con música tradicional.

Todo ello forma parte de una nueva exposición dedicada al arte palestino. La muestra, titulada “Desde Palestina con el arte”, ha sido organizada por el Museo de Palestina de Estados Unidos, una organización sin ánimo de lucro con sede en Connecticut dedicada a mostrar el arte y la historia de Palestina.

Diecinueve artistas palestinos, una mezcla de artistas que residen actualmente en Palestina y de los que forman parte de su diáspora, así como de los consagrados y los emergentes, figuran en la muestra, que pretende mostrar “la belleza perdurable de Palestina” y pretende ayudar a los artistas a ganarse “su merecido lugar en el panorama artístico mundial”, dijo Nancy Nesvat, curadora jefe del museo.

Entre los conocidos artistas incluidos se encuentran Samia Halaby, pintora abstracta, activista y académica afincada en Jerusalén, y Nabil Anan, nacido en Latroun, un destacado pintor de figuras, ceramista y escultor considerado un pionero del arte palestino contemporáneo.

El museo sigue siendo la única institución en Estados Unidos dedicada exclusivamente a la preservación del arte y la cultura palestinos. El museo mantiene un programa “apolítico” de conferencias, proyecciones de películas y talleres de creación artística. Las exposiciones recientes incluyen una muestra de obras de mujeres palestinas contemporáneas y un estudio multimedia de artistas vivos e históricos, que incluye esculturas de Muhammed Al Haj, retratos de Jacqueline Bejani y paisajes de Palestina de Nahla Asia.

La Bienal de este año supone la primera exposición del museo en el prestigioso festival internacional de arte, en el que, además de la exposición principal, numerosos países montan exposiciones en sus propios pabellones nacionales.

Debido a la impugnación de la condición de Estado de Palestina por parte de Occidente (sólo 138 de los 193 miembros de la ONU reconocen al país en 2019), los organizadores se han enfrentado en el pasado a cómo presentar exactamente el arte palestino durante la Bienal. En sus 127 años de historia, el evento nunca ha tenido un pabellón nacional oficial para Palestina. (Otros territorios sin pabellones nacionales que organizan eventos oficiales colaterales durante la Bienal son, este año, Hong Kong, Escocia y Taiwán).

En 2002, el comisario Francesco Bonami, director artístico de la edición de 2003, sugirió a la junta directiva de la Bienal que considerara la posibilidad de añadir un pabellón palestino a la próxima exposición. La idea duró poco: a la mañana siguiente, un artículo mordaz de Il Gazzettino, uno de los principales periódicos de Venecia, acusó a Bonami de cortejar el antisemitismo. En su lugar, Bonami optó por incluir una obra de instalación titulada “Nación apátrida”, compuesta por varios pasaportes a gran escala, diseñados por la arquitecta palestina Sandi Hilal y su marido italiano, Alessandro Petti.

En 2009, la exposición “Palestine c/o Venice” fue admitida como el primer evento colateral oficial de la Bienal sobre arte palestino. Comisariada por Salwa Mikdadi, reflejaba la dura realidad de los palestinos que viven bajo la ocupación israelí, o “la impermanencia crónica, una condición que los palestinos superan con resistencia creativa al reclamar su lugar como profesionales del arte libres del esencialismo político que define la representación mediática de su estética”, según el catálogo de la exposición.

La perseverancia del arte palestino en Venecia es un buen argumento contra la relevancia de los pabellones nacionales en una comunidad artística transnacional. En 2019, Larissa Sansour representó a Palestina en el pabellón danés con la película In Vitro, una visión en blanco y negro del apocalipsis climático ambientada en Belén. El año pasado, los arquitectos Elias y Yousef Anastas, cofundadores del estudio de arquitectura Aau Anastas, presentaron en la Bienal de Arquitectura de Venecia su obra All Purpose, un pabellón cuyo techo abovedado estaba hecho de piedra caliza palestina.

“Desde Palestina con el Arte” presenta una amplia gama de arte en diversos medios. Sana Farah Bishara, residente en Haifa, tiene esculturas de bronce de figuras abstractas similares a las instaladas en espacios públicos de toda Palestina. Rania Matar, becaria Guggenheim 2018, presenta fotografías que exploran su interés en la intersección de la identidad, la individualidad y el género en Oriente Medio y Estados Unidos, mientras que Hanan Awad, afincada en Oklahoma, presenta fotografía callejera. El artista multidisciplinar Ibrahim Alazza utiliza a menudo piedras de toque y artefactos culturales palestinos para investigar la memoria colectiva del país.

“Los artistas palestinos están produciendo un excelente trabajo en condiciones severas, incluyendo los bombardeos”, dijo Saleh recientemente al National. “Queremos que las obras de arte hablen, como cualquier otra obra de otros lugares”.

Fuente: ArtNews

Una artista surcoreana y su obra por Palestina

La artista celebra la diversidad y la belleza de la cultura de Oriente Medio en sus ilustraciones digitales.

09 de marzo de 2022

Fadwa Tuqán: La Madre de la Poesía Palestina

11 de marzo de 2022

Fadwa Tuqán es considerada una de las más grandes poetas árabes. En un siglo plagado de tragedias para su pueblo, la síntesis de dulzura y resistencia que caracteriza a su obra quedó grabada en el latir de los corazones del pueblo palestino, sembrando admiración y empatía en el mundo entero. Fue una de las precursoras de la prosa libre y de las grandes voces de la resistencia palestina, tan así que fue bautizada como “La madre de la poesía palestina” por nada más ni nada menos que el gran poeta Mahmúd Darwish.

Priosionera de su hogar

Fadwa nació en 1917 en el seno de una familia aristocrática dedicada a la política y al comercio en la milenaria ciudad palestina de Nablus. La influencia de su familia se fue afianzando desde el siglo XII, llegando a gobernar la región durante los siglos XVIII y XIX. Su familia sigue siendo aún hoy, una de las familias más prominentes de este país a pesar de la ocupación israelí.

Fadwa pasó gran parte de su infancia encerrada en su hogar y sin recibir afecto de sus padres.

La infancia de Fadwa Tuqán no fue sencilla. Estuvo marcada por la dureza y el conservadurismo de su familia. Sufrió de mucha indiferencia y desamor.
La incertidumbre acerca de su fecha exacta de nacimiento que se cree que fue el 1ro de Marzo, sirve de ejemplo además de formar parte de uno de sus peores recuerdos de infancia: Cuando ella le preguntó en una ocasión a su madre por la fecha en cuestión, esta le respondió riendo: “el día que cociné 3aqub, este es el único certificado que tengo de tu nacimiento”. Fadwa insistió y consiguió como respuesta, “sí puedes tener la certeza del año de tu nacimiento. Fue cuando cayó mártir el hijo de mi tío Kamel Askalan, pués yo estaba en el séptimo mes de embarazo”.

Esta apatía, desinterés y desamor por parte de sus padres parecía tenerla de punto a ella sola en la numerosa familia. Fadwa escribió en sus memorias:

Salí de las sombras de la ignorancia a un mundo que no me aceptaba. Mi madre trató de deshacerse de mí en sus primeros meses de embarazo, trató y volvió a intentar, pero falló. Mi madre quedó embarazada 10 veces. Trajo a la vida 5 varones y 5 mujeres, y nunca pensó en abortar hasta que llegó mi turno. 

También menciona que sus padres no la llamaban por su nombre. En lugar de Fadwa le decían al bint (la niña), y su padre nunca se dirigió a ella directamente, lo hacía a través de su madre, aun estando ella presente delante de él.

Fadwa pasó gran parte de su infancia encerrada en su hogar y sin recibir afecto de sus padres. Ella calificó esa etapa de su vida como la más triste y definitivamente marcó su personalidad para siempre.

Nablus, ciudad natal de Fadwa Tuqan

Camino autodidacta hacia la poesía y el reconocimiento

Desde niña Fadwa siempre quiso estudiar, algo poco común para las mujeres en esa época pero probablemente consecuencia de lo que le tocaba vivir en su hogar.

Su paso por la escuela primaria fue corto. Un suceso que hoy nos resultaría ridículo determinó su educación formal: un niño del cual se había enamorado le regaló una flor de jazmín, y al enterarse su familia de eso, la sacaron de la escuela y la confinaron en su casa por años, haciéndola sentir una prisionera en sus muros.

Ibrahim Tuqan

Lejos de dejarse aplacar en las sombras de la ignorancia, decidió volverse autodidacta y contó para ello con la ayuda de uno de sus hermanos mayores, el gran literato Ibrahim Tuqán (1905-1941), conocido por ser autor del actual himno de Irak, Patria mía, y de célebres poesías como Mi corazón es de mi patria.

Ibrahim se convirtió en su tutor educativo y le abrió las puertas al mundo de la poesía. Todo comenzó un mediodía, cuando Ibrahim volvió de dictar sus clases de literatura en la famosa Escuela AnNayah (مدرسة النجاح), se sentó en la mesa a comer y compartió con su pequeña hermana las poesías de dos de sus alumnos. Los ojos de Fadwa se iluminaron al escucharlas y fue entonces cuando él se ofreció a brindarle clases de literatura árabe y de poesía.

De lo personal a lo político y viceversa

Con el apoyo de su hermano, Fadwa comenzó a escribir. Con 22 años pudo finalmente estudiar de manera formal. Comenzó en Jerusalén estudiando Lengua y Literatura Inglesa, estudios que continuó en el Instituto Británico de Nablus y más tarde en Inglaterra. El estudio y el aliento de Ibrahim, la animaron a publicar sus primeros poemas en revistas de El Cairo y Beirut, dándose así a conocer en ambientes más amplios y consiguiendo más relevancia en la sociedad palestina y en el mundo árabe.

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  • Sus primeras poesías publicadas las firmó con apodos como Dananir (دنانير) y Matuqa (المطوقة), entre otros. Luego su hermano la apodó Umm Tammam (أمّ تمام) por el parecido que tenía su estilo de poesía con el antiguo y célebre poeta árabe de la época del reinado Abasí, Abu Tammam.

La tristeza, la opresión y el dolor que sufrió en su infancia fueron sus más tempranas fuentes de inspiración. En esta etapa de su vida, sus poemas se referían principalmente a situaciones personales de su vida.

Nunca dejaré de ser libre.
Voy a cantar los deseos de mi espíritu, incluso si vas a aplastarme con cadenas.
Mi canción manará a raudales desde el fondo.

Postales de la ocupación israelí en Palestina

En 1941, su hermano Ibrahim muere en un trágico accidente de tránsito dejando a Fadwa completamente huérfana de amor familiar. Inspirada en el profundo amor que sentía por él, le dedicó su primera obra publicada, Mi hermano Ibrahim (1946). Pero las tragedias continuaron. En 1948 se conformaba el Estado de Israel y fallecía su padre. Una ironía del destino. La opresión que ejercía su padre en su vida ahora se veía reemplazada por una nueva opresión política y militar, la ocupación sionista. Estos sucesos marcarían profundamente su vida.  Su escritura y cosmovisión ya no serían la misma.

Dirigí hacia ti de nuevo una cargada mirada,
con una afligida pregunta en mis labios:
«¿Has visto, hermano, cómo ha acabado la causa?
¿Has visto el espantoso destino?
¿Recuerdas cuando enviabas tu poesía a recorrer la patria con el ímpetu de la llama,
para avisarles del humillante final que se acercaba,
como si leyeras lo invisible en una pizarra?»

Los siguientes años los dedicó al encuentro de sí misma, a viajar, formarse y ampliar sus horizontes. Fue madurando su poesía y su compromiso político. En 1967, con la segunda gran ofensiva israelí, su poesía se tornó más política. En la guerra conocida como La Naksa (النكسة, que significa el revés o la recaída), Israel se expandió sobre toda Palestina, los Altos del Golán sirios, las Granjas de Shib3a libanesas, y la península del Sinai egipcia. Nablus, la ciudad natal de Fadwa, pasó a ser ocupada militarmente por las Fuerzas de Ocupación Israelíes (FOI) y comenzó para su población una de las etapas más oscuras de la historia y que continúa hasta el día hoy en lo que los Organismos Internacionales de Derechos Humanos y el Derecho Internacional denominan y categorizan como Apartheid Israelí.

La opresión que ejercía su padre en su vida ahora se veía reemplazada por una nueva opresión política y militar, la ocupación sionista.

Entre la oscuridad de la opresión, brotó del corazón de Fadwa la chispa de la rebeldía. Esta vez ya no contra el patriarcado y el tradicionalismo aristocrático que la oprimió de niña, sino contra el colonialismo, la ocupación, la persecución, la expulsión y el exterminio que sufrió su pueblo en manos del enclave imperialista creado por el Reino Unido en el corazón de Medio Oriente. Se unió en combate literario con otros jóvenes poetas como Mahmoud Darwish, Tawfiq Zaiad, Nizar Qabbani, entre otros, conformando verdaderas voces de la resistencia.

¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
Continuaré escribiendo su nombre al combatir:
en la tierra, en los muros, en las puertas,
contra las brechas de las casas;
en la mezquita y el ara de la Virgen,
por todos los caminos de las fincas.
Por todas las colinas, las pendientes,
las calles, las esquinas.
En la cárcel y el calabozo de tortura.
En las maderas de las horcas.
Continuaré, a pesar de las cadenas,
a pesar de las casas destrozadas
a pesar de las grandes hogueras,
escribiendo su nombre,
para ver como se va extendiendo por nuestra patria y crece
y continúa creciendo,
sin parar, hasta cubrir palmo a palmo su húmeda tierra.
Hasta ver como una roja libertad abre sus puertas
mientras huye la noche,
y aplasta la luz los fustes de la niebla.
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

Samih Al Qasim, Fadwa Tuqan, Mahmoud Darwish

Sus palabras erizan la piel de quien las oye, empoderan al palestino exiliado y envalentonan a cualquiera a sumarse a la resistencia y a la lucha independentista. Su poesía se llena de recursos literarios, como rimas, prosas, repeticiones y preguntas en primera persona para un concreto llamado a la acción.

Me han usurpado mi tierra
Me han privado de mis derechos,
¿y me voy a quedar aquí, uncido al exilio,
humillado y desnudo?
¿Me voy a quedar aquí, a morir
como una extraño, en una tierra extraña?
¿Me voy a quedar? ¿y quién lo ha dicho?
volveré a la tierra amada
Por supuesto que volveré!
y allí se cerrará el libro de mi vida.
Se apiadará de mí su generosa tierra
y dará cobijo a mis cenizas.
¡Regresaré, es necesario que vuelva!

Su obra

A lo largo de sus más de 50 años de trayectoria poética profesional, publicó 8 diwanes de poesía:

  • “Sola con los días” 1952 وحدي مع الأيّام
  • “El viaje olvidado”  الرحلة المنسية
  • “La encontré” en 1957 وجدتها
  • “Danos amor” en 1960 أعطنا حُبًّا
  • “Frente a la puerta cerrada” 1967 أمام الباب المغلق
  • “La noche y los jinetes” 1969 الليل والفرسان
  • “Sobre la cima del mundo sola” 1973 على قمة الدنيا وحيد
  • “Julio y otra cosa” 1989 تموز والشيء الآخر
  • “La última melodía” اللحن الأخير2000

Mientras que entre sus escritos en prosa, se encuentran:

  • “Mi hermano Ibrahim” 1942 أخي إبراهيم, anteriormente ya había escrito 8 artículos
  • La primera parte de su autobiografía “Viaje montañoso, viaje difícil” 1985
  • La segunda parte de su autobiografía “El viaje más difícil” 1993

Su trabajo la llevó a ganar numerosos premios en distintos países del mundo, como Italia donde fue reconocida en 3 ocasiones, en Túnez, en Emiratos Árabes, en Kuwait, en Jordania, En Egipto y varios en su Patria Palestina.

Legado

Fadwa Tuqán pasó a la eternidad con 86 años, el 12 de Diciembre de 2003. Pasó sus útlimos días en su ciudad natal, Nablus.

Dejó escritas más de 1200 poesías traducidas a múltiples idiomas. Aún quedan muchas de sus obras por ser traducidas al español para seguir difundiendo su legado. La historia de Fadwa es una historia que con los años se irá escribiendo más y más.

Entre la oscuridad de la opresión, brotó del corazón de Fadwa la chispa de la rebeldía. Esta vez ya no contra el patriarcado y el tradicionalismo aristocrático que la oprimió de niña, sino contra el colonialismo

Supo tomar los momentos amargos y duros de su vida, y transmutarlos en obras maravillosas para confrontar y barrer las trabas e imposiciones de las cuales fue víctima, pero que nunca lograron detenerla ni quitarle la dulzura que la caracterizaba. Nada pudo con ella. Ni las antiguas tradiciones aristocráticas de su familia, ni la prohibición de ir a la escuela, ni las miradas punitivas de la sociedad de su época, ni mucho menos el tirano invasor occidental, encarnado primero por el Reino Unido que ocupó su país cuando ella tenía 5 años, y segundo por el autoproclamado Estado de Israel.

La chispa de rebeldía y compromiso brotada en su corazón se expandió a través de sus palabras por el mundo entero y su cuerpo logró fundirse en su tierra:

“Solo quiero morir en mi tierra,
que me entierren en ella,
fundirme y desvanecerme en su fertilidad
para resucitar siendo hierba en mi tierra,
resucitar siendo flor
que deshoje un niño crecido en mi país.

solo quiero permanecer en el seno de mi patria
siendo tierra
hierba
o flor”

Fuente: https://clubculturaarabe.com

Exposición dedicada al arte palestino será parte de la Bienal de Venecia 2022

Foto: una obra de 2020 de Nabil Anani, ‘En busca de la utopía #7’, se exhibirá en Venecia como parte de la exposición Desde Palestina con arte. Foto: Galería Zawyeh

02 de marzo de 2022

Por Alexandra Chávez

La exposición de arte más grande del mundo abre en abril su edición número 59. 

Si bien es posible que no haya un Pabellón Palestino en la Bienal de Venecia, a lo largo de los años, muchos artistas y curadores han trabajado, a veces, a pesar de la controversia o la censura, para establecer una presencia palestina en el evento de arte más grande del mundo.

Para la 59ª Exposición Internacional de Arte, que se realizará de abril a noviembre de este año, el Museo Palestino de EE.UU. continuará con estos esfuerzos a través de una muestra dedicada al arte y los artistas palestinos. Con sede en Connecticut, el museo es una organización sin fines de lucro centrada en exhibir el arte de los palestinos dentro de los territorios y la diáspora.

Titulada «Desde Palestina con arte», la exposición presentará obras de 19 artistas, algunos de los cuales continúan viviendo en el país, en ciudades y pueblos como Gaza, Haifa, Ramallah, Belén y Jerusalén. Otros artistas viven en Estados Unidos, Jordania y Kuwait.

Nombres notables como Samia Halaby y Nabil Anani se encuentran entre los artistas participantes, algunos de los cuales presentarán nuevos trabajos específicamente para el evento. Programada para abrir en un espacio de 560 pies cuadrados en el Palazzo Mora, la exhibición presentará pinturas, fotografías, esculturas e instalaciones, con un mapa histórico de Palestina cubriendo el piso de la galería y un olivo en el centro.

Además, también se exhibirán elementos del patrimonio cultural palestino, como bordados, música grabada e historias orales.

 
'Venetian Red' (2021) de Samia Halaby, que presentará nuevas obras en la exposición de Venecia.  Foto: Samia Halaby

“Nuestra misión no es política”, dice el fundador del Museo de Palestina en Estados Unidos, Faisal Saleh. “Es un esfuerzo humanizador. Quería crear un museo que mostrara la excelencia artística palestina y brindara una voz para que los palestinos hablaran a través de las artes”, explica.

Estableció el museo en 2018 después de vivir en los EE.UU. durante casi cinco décadas como hombre de negocios. “En algún momento, me di cuenta de que realmente no había hecho nada por Palestina”, dice. “Me interesé mucho en contribuir a la causa y al pueblo palestino, mi pueblo”.

Desde su apertura, el Museo Palestino de EE.UU. ha elaborado un programa de exhibiciones, charlas de artistas y talleres, incluida una muestra reciente sobre arte y poesía. Saleh trabaja con la curadora principal del museo, Nancy Nesvet, para organizar las exposiciones, incluida la próxima exhibición en Venecia.

 

«Queremos contar la historia palestina a través del arte, que es un medio eficaz de comunicación en lugar de disputas políticas» Faisal Saleh, fundador del Museo Palestino de EE.UU.

Está interesado en traer más artistas palestinos a la escena artística internacional. “Esperamos que el arte palestino reciba un impulso después de la Bienal de Venecia y que los coleccionistas busquen más artistas palestinos”, dice Saleh.

Desde Palestina con el arte ha sido seleccionado como uno de los eventos colaterales oficiales de la bienal, nombre de proyectos y exposiciones que han sido admitidos en la programación por la curadora de la bienal de arte, Cecilia Alemani.

Es parte de una larga línea de proyectos e iniciativas en torno al arte palestino en la Bienal. En 2009, la innovadora exposición Palestina c/o Venecia se convirtió en el primer evento colateral sobre arte palestino que se exhibe en la Bienal desde su creación en 1895.

Curada por Salwa Mikdadi, exploró lo que ella llamó “impermanencia crónica” y cómo los practicantes del arte palestino lucharon con la representación y el esencialismo en los medios. “Era importante tener una representación oficial porque Palestina no está reconocida como nación [por el gobierno italiano] y no puede tener un pabellón nacional en la Bienal”, recuerda.

Experto en historia del arte árabe moderno y contemporáneo y profesor en NYU Abu Dhabi, Mikdadi reunió a los artistas Alessandro Petti, Emily Jacir, Jawad Al Malhi, Khalil Rabah, Sandi Hilal, Shadi Habib Allah y Taysir Batniji para el espectáculo.

“La idea central de la exposición era ver cómo los artistas respondían a su entorno y a sus propios órganos de gobierno como ciudadanos, no necesariamente una respuesta al Muro del Apartheid”, explica. “Tenemos derecho a pensar más allá de las acciones israelíes, y quería ver en qué están trabajando los artistas dentro de sus propias comunidades”.

Además, también coordinó con cinco instituciones palestinas para exhibir duplicados de las obras de arte en Palestina.

En 2003, Francesco Bonami, curador de la 50ª Bienal, propuso la inclusión de un Pabellón Palestino a la junta. Fue recibido con críticas y afirmaciones de antisemitismo en un periódico veneciano local al día siguiente.

Los tiempos han cambiado desde entonces, y curadores y artistas han abierto caminos continuamente para que el arte palestino encuentre un lugar dentro de la escena artística internacional. Entre ellos se encuentran Bashir Makhoul y Aissa Deebi, quienes exhibieron sus obras en la 55ª Bienal de 2013 con el apoyo de The Palestine Art Court – Al Hoash, The Mosaic Room y AM Qattan Foundation.

Más recientemente, Larissa Sansour representó a Palestina en el Pabellón de Dinamarca en 2019 y los arquitectos Elias y Yousef Anastas, fundadores del estudio de arquitectura Aau Anastas, presentaron su obra All Purpose en la Bienal de Arquitectura de Venecia el año pasado.

Fotograma de la película 'In Vitro' (2019) de Larissa Sansour, exhibida en la 58ª Bienal de Venecia.  Foto: Lawrie Shabibi

Mikdadi cree que la importancia de los pabellones nacionales seguirá disminuyendo con los años, a medida que las nociones de representación estatal se vuelvan más matizadas y estratificadas en un mundo globalizado. En cambio, la atención se centrará en los artistas y sus ideas en lugar de las naciones a las que pertenecen. “Veo más artistas palestinos exhibiendo junto a artistas internacionales. Estos pabellones nacionales desaparecerán lentamente, e incluso ahora hay un mayor énfasis en la exposición curada en el Arsenale”, dice.

Ahora en 2022, «Desde Palestina con arte» incluye una lista de profesionales establecidos y emergentes, desde Mohammed Alhaj, Sana Farah Bishara, Rania Matar, Mohamed Khalil y Nameer Qassim hasta Ghassan Abulaban, Jacqueline Bejani, Ibrahim Alazza y Hanan Awad, entre otros.

Quizás influenciado por su experiencia empresarial, uno de los objetivos de Saleh detrás del museo y sus iniciativas es hacer crecer el mercado del arte palestino. “Muchos artistas palestinos viven en condiciones económicas severas, particularmente en Gaza y Cisjordania. Su capacidad para vender obras periódicamente es muy importante para ellos, por lo que al museo le gustaría ayudarlos”, dice, y también especifica que el museo no buscará comisiones y mantendrá su condición de organización sin fines de lucro.

Establecido en 2018, el Museo Palestino de EE. UU. está ubicado en Woodbridge, Connecticut.  Foto: Museo Palestino EE. UU.

Los eventos colaterales en la exhibición de Venecia no obtienen apoyo financiero de los organizadores de la Bienal, por lo que el Museo Palestino de EE.UU. actualmente está recaudando fondos por $280,000 de donantes privados para llevar la exhibición a Italia. Varios lienzos ya están en camino, y Saleh y Nesvet viajarán a Venecia para la instalación.

El arte palestino existe como una forma de resistencia activa y creativa. Para Saleh, espera que la muestra en la Bienal permita que el arte se sostenga por sus propios méritos y estética, un objetivo compartido con Palestina c/o Venecia.

“Hay mucha gente haciendo el trabajo político, pero nuestra misión es exhibir las obras de arte palestinas frente al mundo. Queremos contar la historia palestina a través del arte, que es un medio eficaz de comunicación en lugar de disputas políticas”, explica Saleh.

“Los artistas palestinos están produciendo un trabajo excelente en condiciones severas, incluidos los bombardeos… Queremos que la obra de arte hable, como cualquier otro trabajo de otros lugares. Los palestinos somos humanos, como todos los demás. Tenemos artistas, poetas, escritores. No somos diferentes. Somos humanos, tenemos derecho a los derechos humanos y debemos ser tratados con humanidad. Estamos clamando al mundo para que lo reconozca”, dice.

Fuente: https://www.thenationalnews.com

Descubren en Gaza un cementerio de la era romana

24 de febrero de 2022

Las tumbas de la época romana fueron descubiertas al comenzar las obras de construcción de una zona residencial financiada por Egipto, que forma parte de la reconstrucción de 500 millones de dólares que el país africano prometió tras la agresión de 11 días en la Franja de Gaza el pasado mes de mayo, que dejo 270 muertos, entre ellos 45 niños y 39 mujeres

Naji Sarhan, portavoz del ministerio de Obras Públicas de Gaza, confirmó que se habían descubierto tumbas, y que había indicios de que había otras tumbas en el lugar.

Las obras de construcción en la zona se detuvieron y se enviaron expertos y técnicos del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Gaza para inspeccionar las lápidas y los objetos, dijo Sarhan.

Jamal Abu Rida, director general del ministerio, dijo a Al Jazeera desde el lugar que el número de tumbas descubiertas había alcanzado las 34 en la mañana del miércoles.

Abu Rida dijo que los técnicos del ministerio y los expertos de la Escuela Francesa de Antigüedades descubrieron pertenencias y objetos de cerámica que se remontan a la época romana.

Los restos del cementerio, de 2.000 años de antigüedad, fueron descubiertos a principios de este mes, cuando los obreros de la construcción encontraron una tumba romana mientras trabajaban en el nuevo proyecto.

“Gaza es rica en antigüedades descubiertas, ya que ha sido un paso comercial vital para muchas civilizaciones debido al puerto marítimo que atrajo a las civilizaciones romana y cananea, además de su puerta con los antiguos egipcios”, dijo Abu Rida.

Señaló que, debido al deterioro de las condiciones de la Franja de Gaza ocupada, faltan fondos para proyectos relacionados con la restauración y la excavación de monumentos históricos situados en varias zonas.

Fuente: Al Jazeera

Empoderar a los jóvenes talentos palestinos para crear oportunidades ecológicas innovadoras en el sector agroalimentario

04 de enero de 2022

Ramallah / PNN /

Más de 400 graduados y jóvenes palestinos se benefician del proyecto «Empleos ecológicos y oportunidades de ingresos sostenibles para los jóvenes palestinos de sexo femenino y masculino en el sector agroalimentario», financiado por Dinamarca y ejecutado por la Oficina de Coordinación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación para Cisjordania y la Franja de Gaza (FAO WBGS), se celebraron en una ceremonia para marcar la finalización del proyecto en la facultad de agricultura y medicina veterinaria de la Universidad Nacional An-Najah en Nablus, Cisjordania.

Como parte de sus esfuerzos para empoderar a los jóvenes palestinos, mujeres y hombres, en 2019, Dinamarca y la FAO se asociaron con el Ministerio de Agricultura y cuatro universidades locales, incluidas An Najah, Al Quds, Hebron y Khadorie, en un esfuerzo de dos años. impulsar los empleos verdes y el desarrollo empresarial para los jóvenes palestinos, con un enfoque especial en fomentar el desarrollo social, abordar las desigualdades de género, apoyar las empresas agroalimentarias innovadoras y estimular el crecimiento económico verde local.

“Con tasas de desempleo para los jóvenes graduados palestinos que alcanzan el 40 por ciento, la creación de empleos verdes para los jóvenes es vital”, dijo el Sr. Ketil Karlsen, embajador de Dinamarca.

También se implementó un programa de pasantías en el marco del proyecto, que brindó a 250 de los 400 graduados (183 mujeres y 67 hombres) la oportunidad de trabajar en el sector agroalimentario durante ocho meses. La mayoría han sido contratados de forma permanente por sus empresas de acogida u otros empresarios del sector agroalimentario.

“Mejorar las soluciones ecológicas y climáticamente inteligentes, y apoyar a los jóvenes emprendedores y la creación de empresas involucradas en la industria tiene un potencial enorme, como lo demuestran los cientos de graduados que recibieron trabajos inmediatamente después de completar su capacitación”, dijo el Sr. Karlsen.

Además, gracias a una inversión total de 400 000 USD, el proyecto también ha apoyado a 23 jóvenes palestinos (diez mujeres y 13 hombres) con los medios para convertirse en propietarios de sus propias empresas agroalimentarias.

“Nos complace haber involucrado tanto a la sociedad civil como al sector privado en brindar oportunidades de empleo a más de 400 graduados, incluidas 290 mujeres, y apoyarlos con el conocimiento y las habilidades necesarias para mejorar sus medios de vida y manifestar sus talentos para desbloquear sus potenciales ilimitados ”, Dijo el Dr. Azzam Saleh, Jefe de Programa de la FAO WBGS.

Dinamarca y la FAO continuarán alentando a los jóvenes, mujeres y hombres, a participar en las cadenas de valor agroalimentarias de alto potencial mediante el lanzamiento de una segunda fase del proyecto en 2022, que también se centrará en los jóvenes de la Franja de Gaza. Esta segunda fase se centrará en el fortalecimiento de los marcos de políticas a favor de la juventud y los vínculos en todo el sector agroalimentario, involucrando no solo a las universidades sino también a los centros de formación profesional para que desarrollen sus propios programas relacionados con la agroalimentación, permitiendo una mayor diversidad y flexibilidad en el alcance. y alcance de la intervención.

La Representación danesa se inauguró en Jericó en 1994 y se trasladó a Ramallah en 1998.

El objetivo político general del compromiso de Dinamarca en Palestina es apoyar una solución pacífica al conflicto israelo-palestino mediante la realización de una solución de dos Estados. Al mismo tiempo, a través de su compromiso, Dinamarca se esfuerza por promover la estabilidad en la región y mejorar la vida de los palestinos, incluidas las mujeres y las niñas, que están atrapadas en el conflicto.

La Representación es responsable de la asistencia humanitaria y para el desarrollo de Dinamarca en Palestina. El apoyo de Dinamarca se centra en los derechos humanos y la responsabilidad democrática; crecimiento económico ecológico, sostenible e inclusivo y trabajos decentes para las mujeres y los jóvenes palestinos; y resiliencia, paz y estabilidad. La asistencia humanitaria y para el desarrollo prevista asciende a 154 millones de dólares de 2021 a 2025.

Fuente: http://english.pnn.ps/

Libro las cocinas de Gaza: Una manera original e inteligente de mostrar el drama y la fortaleza de las gentes de Gaza

Por Teresa Aranguren, periodista y escritora.

Las cocinas de Gaza, es un libro bellísimo. Una manera original e inteligente de mostrar el drama y la fortaleza de las gentes de Gaza. Gaza es un territorio inhabitable o, más exactamente, sería un territorio inhabitable si no fuera porque su gente, sobre todo sus mujeres, se empeñan en hacerlo habitable

Este no es un libro de cocina sino de cocinas, esos espacios íntimos y familiares donde, entre cazos, guisos y cuentos mil veces contados, ocurre la vida. Este libro habla del gusto de vivir pese a todo y frente a todo. Habla de las gentes de Gaza.

“Quizás sean los carteles de colores brillantes que cuelgan de la pared o el patio primorosamente rastrillado y repleto de todo tipo de hierbas aromáticas. Quizá las caras impacientes de las seis niñas que salen a saludarnos y suben corriendo las escaleras con sus largas trenzas negras y brillantes. Sea cual sea la razón, salta a la vista que la casa de Um Hana en Beit Lahia es un lugar alegre”.

Extraña descripción de un lugar que los informes de Naciones Unidas han calificado de “inhabitable”. En el excelente prólogo de este libro, Raquel Martí, directora de UNRWA-España (Agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos) ofrece los datos de la catástrofe que el bloqueo israelí impone sobre la población de Gaza: cortes de electricidad diarios de más de ocho horas de duración, el 96% de las aguas del acuífero están contaminadas, el agua potable tiene que ser traída en camiones y su precio resulta inasequible para la mayoría de la gente, el paro alcanza al 48% de la población y en el caso de los jóvenes al 65%, los hospitales padecen una constante falta de material sanitario y se sostienen al borde del colapso, gran parte de las infraestructuras, desde las depuradoras de agua y el sistema de alcantarillado hasta viviendas, edificios administrativos, cultivos y granjas han sido destruidas por las bombas.

Sí, Gaza es un territorio inhabitable o, más exactamente, sería un territorio inhabitable si no fuera porque su gente, sobre todo sus mujeres, se empeñan en hacerlo habitable.
No se trata de dulcificar lo insoportable ni de ocultar el sufrimiento cotidiano de la vida en Gaza, este libro no habla de héroes con superpoderes sino de seres humanos que resisten la adversidad, se apoyan mutuamente y cocinan entre risas y cotilleos como se hacía en las cocinas de la aldea de la que fueron expulsados y cuyo nombre ya no figura en los mapas. Las mujeres de Gaza cocinan para preservar la vida. Y la memoria.

Um Ibrahim nació en la localidad de Beit Tima al sur de Yafa, a sus más de 90 años mantiene vivos sus recuerdos de infancia y juventud y “le brillan los ojos cuando describe con detalle las verduras silvestres y las hermosas calabazas de su pueblo natal”. También recuerda con precisión lo que ocurrió en el otoño de 1948 cuando, tras buscar refugio en una aldea cercana porque las milicias sionistas llegaban a su pueblo, su familia decidió regresar días después a Beit Tima para recoger la cosecha de grano que tenían almacenada en la casa, “encontramos a muchos de nuestros vecinos muertos, con disparos en la frente y miembros amputados…”. Um Ibrahim huyó con su familia y sus vecinos a Gaza. Vive en el campo de refugiados de Deir Al Belah. Nunca ha vuelto a ver su pueblo ni los paisajes de su infancia, pero conserva el legado de sabores y olores de aquella Palestina que fue y pervive en las recetas que aprendió de niña en Beit Tima. La que Um Ibrahim nos ofrece en este libro es la de “Bamia ua adas”, un guiso de lentejas y verdura típico no solo de esta región sino de toda Palestina.

Laila Al Haddad y Maggie Schmitt recorrieron las cocinas de Gaza en busca de recetas tradicionales, pero sobre todo de relatos, retazos de vida que las mujeres van desgranando en su charla mientras majan en el mortero un poco de comino, sésamo, albahaca y aceite o desgranan los rubíes de una granada. La mayoría de las personas que aparecen en este libro son mujeres, pero también hay algún hombre, como Abdel Munin, que gestiona una pequeña finca de cultivo ecológico en Beit Hanun o Mohamed Ahmed, que antes del bloqueo solía exportar fruta a Europa y ahora, con sus árboles arrancados porque sus tierras quedaban cerca de la frontera, depende de la ayuda alimentaria de UNRWA. En Gaza la alimentación es tarea de mujeres cuando se realiza en casa, si es negocio es cosa sobre todo de hombres. Pero esto no ocurre solo en Gaza.

Uno de los grandes atractivos de este libro son las excelentes fotografías que acompañan cada una de las recetas, cada una de las historias, imágenes de los platos cocinados y de los rostros de quienes los muestran. Y es conmovedora la alegría de vivir que desprenden esos rostros.

Las cocinas de Gaza, editado con el esmero con el que Ediciones de Oriente y el Mediterráneo realiza siempre su trabajo, es un libro bellísimo. Una manera original e inteligente de mostrar el drama y la fortaleza de las gentes de Gaza.

Fuente: www.infolibre.es

Viajar por Gaza sin moverse de la cocina

Foto: una mujer hornea pan en Bait Lahiya (Gaza).ALI ALIEFE

29 de diciembre de 2021

Por Rosa Meneses 

Un libro que recopila las recetas tradicionales palestinas muestra cómo la gastronomía ayuda a preservar la memoria y la identidad de la castigada población del enclave.

Um Zuhair prepara un pastel de alholva y aceite de oliva mientras cuenta la historia de ‘Yamil y Buzaina’. El relato, que se remonta a los tiempos del califato omeya, narra el destino de dos amantes desgraciados. El poeta Yamil Ibn Maàmar, de la ciudad de Medina, se enamora de Buzaina, que pertenece a otra tribu. La familia de la joven se opone al matrimonio: no quiere que Buzaina se case con un poeta, para ellos sinónimo de libertino. Yamil, loco de amor, vaga por el desierto recitando sus versos. Sus tristes estrofas hacen llorar a las aves y las piedras. La leyenda de ‘Yamil y Buzaina’, junto con la de ‘Layla y Maynun’ -otro gran mito de la literatura árabe-, llegaron a Europa a través de la España andalusí y se cree que fueron fuente de inspiración de epopeyas como ‘Tristán e Isolda’ o ‘Romeo y Julieta’.

Pero estamos en una cocina. En una cocina de Gaza, concretamente. Y Um Zuhair está elaborando su postre. Tras preparar la masa, engrasa un molde con tahina y la extiende, coloca por encima almendras y piñones y pone el recipiente en el horno 45 minutos. Luego, sobre el pastel horneado, vierte almíbar frío y lo deja enfriar para cortarlo y servirlo. En ese trajinar en los fogones durante horas y horas, familiares y vecinos comparten un espacio de transmisión de cultura y conocimiento, de diálogo, de libertad, donde se recitan poemas, se cuentan historias, anécdotas…

Por eso, el arte de la cocina típica de Gaza es mucho más que gastronomía: es una travesía por la cultura y la sociedad de este rincón olvidado del mundo. Ese viaje puede hacerse a través del libro ‘Las cocinas de Gaza’, que acaba de publicar en España Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Es un periplo culinario por Palestina, con recetas que invitan a probar sus guisos especiados, el pescado relleno de hierbas, el falafel, los pasteles de nueces y sémola o su refrescante limonada con hierbabuena. Y es un mosaico de voces e historias, a la vez que un estudio de campo sobre la vida cotidiana de sus gentes bajo el férreo bloqueo impuesto por Israel desde 2007.

En la Antigüedad, por Gaza pasaban las caravanas de la Ruta de las Especias, con su trasiego de clavo, canela, nuez moscada o pimienta de Asia hacia el Mediterráneo. Hoy, Gaza -donde el 80% de la población es refugiada- se asocia a violencia y conflicto. «El libro pretende humanizar a la población de Gaza. Pretende compensar la representación sesgada que describe a los palestinos o como víctimas o como héroes o como agresores, una caricatura que no es lo que vive la gente, que no es la vida cotidiana, con sus momentos de alegría y pena. Queríamos un retrato a ras del suelo, con las vivencias cotidianas de las personas de Gaza, con sus situaciones terribles y su esfuerzo para llevar sus vidas con dignidad, para aportar alegría, belleza y significado», explica Maggie Schmitt, que junto con Laila El-Haddad es autora del libro.

«Los palestinos han sufrido la pérdida y el trauma durante el siglo pasado: la pérdida de tierra, de vidas y del hogar. Las aldeas de aquellos refugiados que se pusieron a salvo en Gaza fueron totalmente destruidas y su existencia, figurativa y literal, borrada de la faz de la tierra, de los mapas y los libros de historia», profundiza El-Haddad para este diario. «La comida es una de las maneras más importantes en las que han anclado su pérdida y han preservado y transmitido su memoria y herencia», continúa.

«Tomamos la comida como punto de partida para hablar de todo. Nos sitúa en realidades concretas, fuera de los grandes discursos ideológicos», prosigue Schmitt, en conversación con EL MUNDO. La comida como espacio de expresión y diálogo. «La cocina se sitúa en un papel seminal», precisa El-Haddad. «La cocina también es una forma de contar y, para quienes se toman el tiempo de escuchar, cuenta una historia curiosa que no se alinea con los Estados-Nación y transmite oralmente conocimientos fuera de lo oficial», reflexiona. Y es que, como dicen las autoras en el libro, «cuando se vive en Gaza, es un alivio que te pregunten sobre lentejas y no solo sobre política».

«La cocina es un lugar privilegiado de transmisión familiar y vecinal de la historia, de intercambio y relación», considera Schmitt. «Hablamos de Palestina, cuya historia está en peligro inminente de extinción por el borrado de aldeas del mapa. Su memoria se perpetúa a través de la cocina: vemos que terceras y cuartas generaciones del exilio mantienen las recetas de sus aldeas, transmitidas por la familia, y que cuentan de dónde vienen. Y así saborean un pueblo que no existe desde hace 70 años», añade.

El recetario pone el foco en las mujeres, muchas veces mantenidas al margen del relato histórico y político. Aquí, las mujeres son el centro. No porque el libro transcurra entre ollas, sartenes y ‘zibdías’, los tradicionales cuencos de barro, sino porque retrata a las mujeres como principales transmisoras de la memoria y la historia. «Quisimos dar voz a las mujeres, que quedan fuera de la representación. Recopilar un riquísimo patrimonio culinario y hacer un acto de memoria histórica para intentar cambiar el discurso en torno a Gaza a través de la cotidianidad», destaca Schmitt.

«La cocina es un lugar especial donde los palestinos -y especialmente las mujeres- ejercen el control sobre algunos aspectos de sus vidas y elaboran y retienen su dignidad cuando Israel ha trabajado rutinariamente para despojarles de ella», considera El-Haddad.

Maestras de improvisar un plato adaptándose a lo que hay, en un contexto político y económico difícil, las autoras muestran en su trabajo cómo las mujeres hacen de las recetas transmitidas de generación en generación «un lugar de expresión y creatividad en femenino que se escapa a cualquier control».

Fuente: https://www.elmundo.es

Edward Said y Palestina: archivo, narración, filología

Foto: el intelectual palestino Edward Said en su estudio y biblioteca

Por Mauro Scalercio

Edward Said, conocido sobre todo por su trabajo Orientalism, texto pionero de los estudios poscoloniales, es también conocido como militante de la causa palestina. Pero, en la literatura sobre Said se subestima, por lo general, la
importancia de esta actividad y, sobre todo, no se alcanza a comprender la estrecha relación entre estos dos ámbitos de la actividad de Said.

EDWARD_SAID_Y_PALESTINA_ARCHIVO_NARRACIO (1)

Fuente: https://www.academia.edu

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