Amnistía Internacional: ¿Comete Israel el crimen de apartheid?

21 de marzo de 2022

Por Alejandro Gálvez (@Alex_Galvez7), experto en Israel y Territorios Palestinos Ocupados en Amnistía Internacional España,  21 de marzo de 2022

“El objetivo del apartheid israelí es crear un Estado de mayoría judía. Si las personas refugiadas palestinas retornasen, esta mayoría se vería amenazada. Por ello, más de 70 años después, la Resolución 194 sigue sin cumplirse.”. El apartheid sudafricano se limitaba a sus propias fronteras, el israelí va más allá…

Según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, para poder hablar de apartheid es necesario que tengan lugar una serie de actos inhumanos. El conjunto de esos actos conforma un sistema que puede no afectar a todas las víctimas por igual, y que puede ser diferente de un país a otro. Pero los sistemas de apartheid tienen siempre un denominador común: la discriminación racial. Y el objetivo es el mismo: mantener un sistema que busque preservar una estructura demográfica determinada, con un grupo étnico que domina y controla al resto. 

Comparar o establecer un nexo común entre el apartheid sudafricano y el israelí puede ser la principal fortaleza y, al mismo tiempo, la principal debilidad de cualquier intento de publicación seria, ya que el conjunto de actos inhumanos puede ser muy diferente de uno a otro sistema. Pero si se atiende a la razón de ser de todo apartheid (una desarrollada discriminación racial orientada a mantener un sistema de dominio de un grupo sobre otro) se pueden encontrar similitudes. Y el objetivo de encontrar esas similitudes es claro: demostrar que el apartheid es un sistema que, con la voluntad política nacional e internacional adecuadas, puede desaparecer. Ya lo hizo en Sudáfrica en 1990 y lo puede hacer en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados.

Pero para ello, es necesario acabar con la cultura de la excepcionalidad que permite la impunidad, ya que no puede haber paz sin justicia, ni justicia si prevalece la impunidad. Es necesario, por tanto, que la opinión pública nacional e internacional sea consciente de lo que sucede.

El apartheid en Sudáfrica

En Sudáfrica, el grupo étnico dominador, la población blanca, era el grupo minoritario, que recluía al grupo étnico dominado y mayoritario, la población negra (compuesta por tres etnias diferentes) en los llamados bantustánes, una suerte de Estados independientes creados de facto. La población blanca no consideraba que la población negra fuesen ciudadanos de Sudáfrica, sino de los bantustánes. Así, a la mayoría se les retiró la ciudadanía sudafricana, por lo que ya no podían reclamar derecho alguno al gobierno.

Una parte podía llegar a obtener la ciudadanía sudafricana, pero con derechos bastante reducidos.

Otra parte, tan solo podía acceder a la ciudadanía de algún bantustán. Había playas solo para blancos, y tiendas solo para negros. Había un parlamento blanco, y otro negro subordinado.

Mientras el apartheid sudafricano se limitaba a sus propias fronteras, el israelí va más allá. La discriminación racial por parte de Israel es más sutil en algunos de sus elementos al haber sido enmascarada con políticas notablemente abiertas hacia colectivos internacionalmente marginados, como el LGTBIQ+, o los árabe-israelíes, que pueden disfrutar de una amplia gama de derechos dentro de Israel.

El apartheid tiene un objetivo: la discriminación racialUna bandera palestina ondea en el tejado de un apartamento temporal al que se ha trasladado la familia palestina de Abu Nab, tras ser desalojada de su apartamento, en el barrio de Silwan, en Jerusalén Este. © AP Photo/Mahmoud Illean

El apartheid israelí

El apartheid israelí es la raíz y resultado del conflicto palestino-israelí, y afecta a tres grupos diferentes, con distintas intensidades:

  • los árabe-israelíes dentro de las fronteras de Israel;
  • los palestinos residentes en los Territorios Palestinos Ocupados (Gaza y Cisjordania) más allá de las fronteras de Israel;
  • y los refugiados palestinos en países vecinos, actualmente más de cinco millones, descendientes de aquella población expulsada durante las dos guerras árabe-israelíes. La de 1948 y la de 1967. Ésta última permitió a Israel ocupar la totalidad de Gaza y Cisjordania, manteniendo una ocupación militar desde entonces que es clave en la situación actual.

Existe una íntima relación entre los árabe-israelíes y las personas refugiadas palestinas, ya que su origen parte del mismo punto. La Guerra de 1948 fue la guerra de la independencia para Israel, pero fue la Nakba (desastre) para los palestinos. Más de la mitad de la población árabe fue expulsada o huyó del territorio. Otros documentos de Naciones Unidas hablan incluso del 85%.

Entre 1946 y 1950, entre 700.000 y 750.000 palestinos y palestinas fueron expulsados de sus hogares, perdieron sus tierras y se convirtieron en refugiados en países árabes vecinos, o desplazados en Gaza y Cisjordania. Esta categoría jurídica se extendió a sus descendientes y, más de 70 años después, la cifra de personas refugiadas supera los cinco millones. Se trata de la población refugiada más antigua de la historia moderna y uno de los principales focos de debate del conflicto, ya que la Resolución 194 de la ONU, de 1948, reconoce el derecho de retorno e indemnización de los refugiados palestinos, así como de sus descendientes. 

El gran objetivo del apartheid israelí es crear un Estado de mayoría judía. Para ello, no basta con que su población mantenga el status quo de dominación, sino que es necesario que constituyan una mayoría demográfica. Si los refugiados palestinos retornasen, esta mayoría se vería amenazada. Por ello, más de 70 años después, la Resolución 194 sigue sin cumplirse.

Hay quienes han llegado a afirmar que no existe tal cosa como el derecho de retorno para la población palestina, obviando que efectivamente existe una Ley de Retorno de 1950 y una Ley de Nacionalidad de 1952 para los judíos que permite a cualquier judío de cualquier parte del mundo adquirir la nacionalidad y residencia israelí, aún cuando nunca antes haya vivido en el país. Una persona palestina no podría acceder a esa nacionalidad, ni viviendo durante décadas en la zona ni aún casándose con una persona israelí. Así, mientras Israel impide el retorno de los refugiados palestinos a sus hogares, permite el retorno de lo judíos a Israel, independientemente de que nunca antes hayan vivido en el país.

Checkpoint israelí en JerusalénLa policía fronteriza israelí comprueba las tarjetas de identificación de niños y niñas palestinos en un puesto de control al salir del barrio árabe de Issawiyeh en Jerusalén. © AP Photo/Oded Balilty

La población árabe-israelí

La población palestina refugiada en países vecinos y desplazada en Gaza y Cisjordania cayó en la línea desafortunada de la Guerra de 1948. Pero hubo otras personas más afortunadas. Tras aquel conflicto, solo pudieron permanecer dentro de Israel, en muchos casos como personas desplazadas, unas 150.000, el 15% de la población, que en 1952 accedieron a la ciudadanía israelí. Estas personas y sus descendientes son los llamados «árabes-israelíes» y actualmente suponen el 20% de la población de Israel.

La narrativa israelí y sus defensores normalmente utilizan como ejemplo a este colectivo para desmarcarse o deslegitimar las acusaciones de discriminación o apartheid. Ciertamente, la situación de los árabes-israelíes es notablemente mejor que la de los palestinos que viven en las ocupadas Gaza y Cisjordania o de los refugiados palestinos en terceros Estados, ya que tienen acceso a una gama relativamente amplia de derechos. Aún así, no gozan del mismo estatus jurídico que las personas israelíes judías. Uno de tantísimos ejemplos es la Ley de Estado Nación de 2018, que reconoce de manera excluyente que Israel es la patria de los judíos, y solo de ellos, y que el derecho a la libre determinación es exclusiva del pueblo judío. Esta Ley es clave para impedir el retorno de las personas refugiadas palestinas. Si las tierras que dejaron atrás pasan a formar parte de un país diferente, ya no tienen hogar ni país al que volver.

Esta narrativa, además, obvia intencionadamente (lo que prueba la existencia de un sistema de discriminación) la situación de la población palestina residente en Jerusalén Este, sometida a desalojos forzosos o al riesgo de que se produzcan.

Jerusalén Este y Cisjordania

Jerusalén Este fue anexionada de manera ilegal (internacionalmente reconocido como tal por Naciones Unidas) por Israel en 1980, y desde entonces aplica en ella su propia legislación (algo prohibido por el derecho internacional). En una trampa jurídica perfecta, Israel permite a la población judía reclamar las tierras que supuestamente perdieron en 1948, negando ese derecho a la población palestina y forzándola a abandonar sus hogares. Esta política de desalojos fue el germen de la guerra palestino-israelí de 2021. Todo ello se combina, tanto dentro como fuera de Israel, con una práctica sistemática de detenciones administrativas, es decir, de detenciones arbitrarias sin ningún tipo de garantía ni información, que pueden prolongarse durante meses y años sin conocer siquiera los cargos de los que se acusa, y sin importar ni siquiera la edad de la persona detenida.

Mapa de Cisjordania con las zonas A, B y CCisjordania: Zona A administrada políticamente por palestinos. Zona B administrada por palestinos y seguridad conjunta palestino-israelí y zona C aún bajo administración israelí.

Cisjordania es hoy una región absolutamente vertebrada fruto de un proceso de paz que comenzó en Madrid en 1991 y que culminó en 1993 con los Acuerdos de Oslo. Todo lo que en ellos se estableció fue pensado como un paso previo para una paz permanente que implicase la retirada del ejército israelí, el cual ocupa el terreno desde la guerra de 1967. Y ahí reside otra de las trampas: no se consiguió dicho acuerdo de paz permanente y la ocupación militar israelí, que debía ser temporal, es ya indefinida. El resultado: uno de los lugares más extraños de la tierra.

Mediante los Acuerdos de Oslo, Cisjordania ha quedado dividida en tres zonas:

  • Zona A (bajo control civil y militar de la Autoridad Nacional Palestina);
  • Zona B (bajo control civil palestino y control militar palestino-israelí);
  • Zona C (bajo control civil y militar israelí).

De las tres zonas, la zona A es la menor. En ella, al igual que en la zona B, están las principales ciudades, campos de refugiados y pueblos palestinos, que suponen alrededor del 95% de la población, pero solo el 40% de las tierras.

La zona C, bajo control civil y militar israelí, comprende el 60% restante de las tierras de Cisjordania, incluidas todas las reservas de tierras y todas las carreteras principales, pero es inaccesible en su mayor parte para la población palestina. Los recursos clave para la vida, como el agua o saneamiento, pasan o están en esta tercera zona. Es aquí donde Israel aplica dos de los brazos más importantes de su apartheid.

Graffiti que muestra una cremallera que se abre y muestra la bandera palestinaUna mujer palestina pasa por delante del muro levantado por Israel en Cisjordania. En el graffiti vemos una cremallera que se abre y revela una bandera palestina. © AP Photo/Tara Todras-Whitehill

Israel aplica, por un lado, una política expansionista de asentamientos ilegales israelíes, es decir, de grandes urbanizaciones residenciales más allá de las fronteras de Israel para los llamados colonos judíos, que poco a poco van conquistando territorio palestino casa por casa. Los asentamientos son ilegales bajo el derecho internacional y constituyen el motor de la ocupación militar israelí de Cisjordania y Jerusalén Este. Por otro lado, Israel aplica una política de destrucción de propiedades palestinas y desalojos forzados.

En este segundo brazo, Israel no puede aplicar su propia legislación (como hace en Jerusalén Este) para llevar a cabo los desalojos de personas palestinas, al no haberse anexionado el territorio de la zona C. Pero, en su lugar, aplica toda una batería de ordenanzas militares. 

Israel lleva tiempo buscando anexionarse los territorios de los asentamientos, ya que ello le permitiría extender su soberanía más allá de las fronteras actuales, ampliando su territorio. 

Además, desde 2002, Israel ha levantado toda una serie de muros, bloqueos, puestos fronterizos y de cruce y zonas restringidas para separar las tres zonas entre sí, así como el conjunto de Cisjordania de Israel. Los llamados muros tienen un doble objetivo: facilitar los trayectos y las comunicaciones entre los asentamientos de los colonos israelíes y torpedear la libertad de movimiento de la población palestina, aislándola en las dos primeras zonas, sin que puedan tener apenas acceso a nada más.

Muro de separación de Israel para limitar el movimiento de la población palestinaEn esta foto de archivo, del jueves 25 de marzo de 2010, se ve el barrio judío de Pisgat Zeev en Jerusalén Este tras el muro de separación levantado por Israel. © AP Photo/Bernat Armangue, Archivo

La mejor manera de entenderlo es imaginar que las dos primeras zonas son un conjunto de 167 islotes de mayor o menor tamaño, separados entre ellos y rodeados por un mar hostil (zona C) plagado de asentamientos ilegales judíos cada vez más grandes y que, además, alberga los recursos necesarios para la vida. Buena parte de los colonos judíos ejercen una violencia contra los palestinos que consideran legítima y necesaria en nombre de “los verdaderos derechos humanos”. Más allá de los asentamientos, la población palestina se encuentra amenazada por grupos supremacistas judíos.

La Franja de Gaza

La población de Gaza está integrada en su mayoría por personas palestinas que fueron expulsadas por la fuerza de sus hogares y sus tierras desde 1948 en adelante, así como por sus descendientes. Muchos no han salido nunca de la Franja, que lleva bloqueada por tierra, mar y aire desde 2007 por parte de las fuerzas militares israelíes.

Gaza es la «prisión» más grande del mundo. Según el propio Antonio Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, es “el infierno en la tierra”. Una de las regiones donde la situación humanitaria es extremadamente preocupante y donde viven 1,6 millones de personas, de las cuales más de la mitad son menores. Eso la convierte en uno de los lugares más densamente poblados del mundo.

“Gaza es la ‘prisión’ más grande del mundo. Según el propio Antonio Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, es ‘el infierno en la tierra’.

Puesto de control entre Israel y la Franja de GazaUn soldado israelí descansa en un puesto de control entre Israel y la Franja de Gaza. © AP Photo/Ariel Schalit

El 38% de la población vive en situación de pobreza. El 54% padece inseguridad alimentaria y más del 75% es beneficiaria de ayuda. El 35% de las tierras agrícolas y el 85% de sus aguas de pesca son total o parcialmente inaccesibles debido a las medidas militares israelíes. Cada día se vierten en el mar entre 50 y 80 millones de litros de aguas residuales parcialmente tratadas. Más del 90% del agua del acuífero de Gaza no es potable. Alrededor de un tercio de los artículos de la lista de medicamentos esenciales están agotados.

La impunidad de Israel

Todo lo descrito no sería posible sin otro elemento clave del apartheid israelí: la impunidad. La retirada progresiva de apoyo internacional y el aumento del aislamiento fueron algunos de los factores clave para poner fin al apartheid sudafricano. No obstante, en el caso israelí esto aún está lejos de suceder. Como denuncia en un contundente informe de 2019 el Relator Especial para los Territorios Palestinos Ocupados, Michael Lynk, el caso israelí es paradójico: pocos países dependen más de la comunidad internacional y menos aún se atreven a desafiarla como hace Israel.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha emitido toda una serie de resoluciones jurídicamente vinculantes tanto para las partes implicadas (Israel y la Autoridad Palestina), como para el resto de la comunidad internacional, que debe garantizar que las Altas Partes implicadas cumplan con sus obligaciones. Además, el Cuarto Convenio de Ginebra de 1949 es aplicable en su totalidad a la ocupación israelí del territorio palestino. Así lo resolvió el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en su Resolución 237 de 1967.

No obstante, Israel solo ha cumplido totalmente el 0’5% de las resoluciones en materia de derechos humanos que se le han presentado, y han habido muchas. 

El principal problema del mundo moderno no es la falta de leyes, sino la ausencia de voluntad política para hacerlas cumplir. Como dijo el Secretario General de Naciones Unidas Antonio Guterres “no puede haber paz sin justicia, ni justicia si prevalece la impunidad”, ni tampoco puede haber paz si no se respeta el derecho internacional.

“Israel solo ha cumplido totalmente el 0’5% de las resoluciones en materia de derechos humanos que se le han presentado”

Destrucción de un edificio en el Este de JerusalénFuerzas israelíes destruyen un edificio en una aldea palestina de Sur Baher, en Jerusalén Este. © AP Photo/Mahmoud Illean

Por lo tanto, el fin de la impunidad de Israel solo pasa por una clara voluntad política de la comunidad internacional que implique la rendición de cuentas y el fin de la cultura de la excepcionalidad. Las consideraciones políticas, el inmovilismo o la reticencia a enfrentarse a un aliado no son motivos suficientes para evitar la rendición de cuentas ni para mirar a otro lado con las constantes violaciones israelíes del derecho internacional.

Uno de los ejemplos más tristes del inmovilismo y la cultura de la excepcionalidad es la apertura oficial, en marzo de 2021 por parte de la Corte Penal Internacional, de una investigación sobre presuntos crímenes de guerra en la región durante el conflicto de 2014. Tras un llamamiento diplomático de Israel, varios países como Canadá, Hungría, Australia o Alemania, entre otros, se movilizaron para cuestionar la jurisdicción de la Corte en el territorio.

El Relator Especial considera que quizás no quede otro remedio que aceptar que, en el caso de esta ocupación, “el derecho internacional está más cerca del poder que de la justicia”.

Pero en Amnistía Internacional seguiremos trabajando para impedirlo. No vamos a rendirnos ni a desfallecer. ¿Nos ayudas? Puedes empezar por firmar nuestra petición a las autoridades israelíes para que terminen con su política de demoliciones y desalojos forzosos.

Fuente: Amnistía Internacional

 

VER:  El extenso prontuario israelí de Apartheid, violaciones a los derechos humanos y crímenes lesa humanidad que todos los organismos humanitarios del mundo denuncian a gritos y la propaganda israelí en complicidad con Estados Unidos y la OTAN tratan de ocultar o relativizar:

Fadwa Tuqán: La Madre de la Poesía Palestina

11 de marzo de 2022

Fadwa Tuqán es considerada una de las más grandes poetas árabes. En un siglo plagado de tragedias para su pueblo, la síntesis de dulzura y resistencia que caracteriza a su obra quedó grabada en el latir de los corazones del pueblo palestino, sembrando admiración y empatía en el mundo entero. Fue una de las precursoras de la prosa libre y de las grandes voces de la resistencia palestina, tan así que fue bautizada como “La madre de la poesía palestina” por nada más ni nada menos que el gran poeta Mahmúd Darwish.

Priosionera de su hogar

Fadwa nació en 1917 en el seno de una familia aristocrática dedicada a la política y al comercio en la milenaria ciudad palestina de Nablus. La influencia de su familia se fue afianzando desde el siglo XII, llegando a gobernar la región durante los siglos XVIII y XIX. Su familia sigue siendo aún hoy, una de las familias más prominentes de este país a pesar de la ocupación israelí.

Fadwa pasó gran parte de su infancia encerrada en su hogar y sin recibir afecto de sus padres.

La infancia de Fadwa Tuqán no fue sencilla. Estuvo marcada por la dureza y el conservadurismo de su familia. Sufrió de mucha indiferencia y desamor.
La incertidumbre acerca de su fecha exacta de nacimiento que se cree que fue el 1ro de Marzo, sirve de ejemplo además de formar parte de uno de sus peores recuerdos de infancia: Cuando ella le preguntó en una ocasión a su madre por la fecha en cuestión, esta le respondió riendo: “el día que cociné 3aqub, este es el único certificado que tengo de tu nacimiento”. Fadwa insistió y consiguió como respuesta, “sí puedes tener la certeza del año de tu nacimiento. Fue cuando cayó mártir el hijo de mi tío Kamel Askalan, pués yo estaba en el séptimo mes de embarazo”.

Esta apatía, desinterés y desamor por parte de sus padres parecía tenerla de punto a ella sola en la numerosa familia. Fadwa escribió en sus memorias:

Salí de las sombras de la ignorancia a un mundo que no me aceptaba. Mi madre trató de deshacerse de mí en sus primeros meses de embarazo, trató y volvió a intentar, pero falló. Mi madre quedó embarazada 10 veces. Trajo a la vida 5 varones y 5 mujeres, y nunca pensó en abortar hasta que llegó mi turno. 

También menciona que sus padres no la llamaban por su nombre. En lugar de Fadwa le decían al bint (la niña), y su padre nunca se dirigió a ella directamente, lo hacía a través de su madre, aun estando ella presente delante de él.

Fadwa pasó gran parte de su infancia encerrada en su hogar y sin recibir afecto de sus padres. Ella calificó esa etapa de su vida como la más triste y definitivamente marcó su personalidad para siempre.

Nablus, ciudad natal de Fadwa Tuqan

Camino autodidacta hacia la poesía y el reconocimiento

Desde niña Fadwa siempre quiso estudiar, algo poco común para las mujeres en esa época pero probablemente consecuencia de lo que le tocaba vivir en su hogar.

Su paso por la escuela primaria fue corto. Un suceso que hoy nos resultaría ridículo determinó su educación formal: un niño del cual se había enamorado le regaló una flor de jazmín, y al enterarse su familia de eso, la sacaron de la escuela y la confinaron en su casa por años, haciéndola sentir una prisionera en sus muros.

Ibrahim Tuqan

Lejos de dejarse aplacar en las sombras de la ignorancia, decidió volverse autodidacta y contó para ello con la ayuda de uno de sus hermanos mayores, el gran literato Ibrahim Tuqán (1905-1941), conocido por ser autor del actual himno de Irak, Patria mía, y de célebres poesías como Mi corazón es de mi patria.

Ibrahim se convirtió en su tutor educativo y le abrió las puertas al mundo de la poesía. Todo comenzó un mediodía, cuando Ibrahim volvió de dictar sus clases de literatura en la famosa Escuela AnNayah (مدرسة النجاح), se sentó en la mesa a comer y compartió con su pequeña hermana las poesías de dos de sus alumnos. Los ojos de Fadwa se iluminaron al escucharlas y fue entonces cuando él se ofreció a brindarle clases de literatura árabe y de poesía.

De lo personal a lo político y viceversa

Con el apoyo de su hermano, Fadwa comenzó a escribir. Con 22 años pudo finalmente estudiar de manera formal. Comenzó en Jerusalén estudiando Lengua y Literatura Inglesa, estudios que continuó en el Instituto Británico de Nablus y más tarde en Inglaterra. El estudio y el aliento de Ibrahim, la animaron a publicar sus primeros poemas en revistas de El Cairo y Beirut, dándose así a conocer en ambientes más amplios y consiguiendo más relevancia en la sociedad palestina y en el mundo árabe.

  •  
  • Sus primeras poesías publicadas las firmó con apodos como Dananir (دنانير) y Matuqa (المطوقة), entre otros. Luego su hermano la apodó Umm Tammam (أمّ تمام) por el parecido que tenía su estilo de poesía con el antiguo y célebre poeta árabe de la época del reinado Abasí, Abu Tammam.

La tristeza, la opresión y el dolor que sufrió en su infancia fueron sus más tempranas fuentes de inspiración. En esta etapa de su vida, sus poemas se referían principalmente a situaciones personales de su vida.

Nunca dejaré de ser libre.
Voy a cantar los deseos de mi espíritu, incluso si vas a aplastarme con cadenas.
Mi canción manará a raudales desde el fondo.

Postales de la ocupación israelí en Palestina

En 1941, su hermano Ibrahim muere en un trágico accidente de tránsito dejando a Fadwa completamente huérfana de amor familiar. Inspirada en el profundo amor que sentía por él, le dedicó su primera obra publicada, Mi hermano Ibrahim (1946). Pero las tragedias continuaron. En 1948 se conformaba el Estado de Israel y fallecía su padre. Una ironía del destino. La opresión que ejercía su padre en su vida ahora se veía reemplazada por una nueva opresión política y militar, la ocupación sionista. Estos sucesos marcarían profundamente su vida.  Su escritura y cosmovisión ya no serían la misma.

Dirigí hacia ti de nuevo una cargada mirada,
con una afligida pregunta en mis labios:
«¿Has visto, hermano, cómo ha acabado la causa?
¿Has visto el espantoso destino?
¿Recuerdas cuando enviabas tu poesía a recorrer la patria con el ímpetu de la llama,
para avisarles del humillante final que se acercaba,
como si leyeras lo invisible en una pizarra?»

Los siguientes años los dedicó al encuentro de sí misma, a viajar, formarse y ampliar sus horizontes. Fue madurando su poesía y su compromiso político. En 1967, con la segunda gran ofensiva israelí, su poesía se tornó más política. En la guerra conocida como La Naksa (النكسة, que significa el revés o la recaída), Israel se expandió sobre toda Palestina, los Altos del Golán sirios, las Granjas de Shib3a libanesas, y la península del Sinai egipcia. Nablus, la ciudad natal de Fadwa, pasó a ser ocupada militarmente por las Fuerzas de Ocupación Israelíes (FOI) y comenzó para su población una de las etapas más oscuras de la historia y que continúa hasta el día hoy en lo que los Organismos Internacionales de Derechos Humanos y el Derecho Internacional denominan y categorizan como Apartheid Israelí.

La opresión que ejercía su padre en su vida ahora se veía reemplazada por una nueva opresión política y militar, la ocupación sionista.

Entre la oscuridad de la opresión, brotó del corazón de Fadwa la chispa de la rebeldía. Esta vez ya no contra el patriarcado y el tradicionalismo aristocrático que la oprimió de niña, sino contra el colonialismo, la ocupación, la persecución, la expulsión y el exterminio que sufrió su pueblo en manos del enclave imperialista creado por el Reino Unido en el corazón de Medio Oriente. Se unió en combate literario con otros jóvenes poetas como Mahmoud Darwish, Tawfiq Zaiad, Nizar Qabbani, entre otros, conformando verdaderas voces de la resistencia.

¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
Continuaré escribiendo su nombre al combatir:
en la tierra, en los muros, en las puertas,
contra las brechas de las casas;
en la mezquita y el ara de la Virgen,
por todos los caminos de las fincas.
Por todas las colinas, las pendientes,
las calles, las esquinas.
En la cárcel y el calabozo de tortura.
En las maderas de las horcas.
Continuaré, a pesar de las cadenas,
a pesar de las casas destrozadas
a pesar de las grandes hogueras,
escribiendo su nombre,
para ver como se va extendiendo por nuestra patria y crece
y continúa creciendo,
sin parar, hasta cubrir palmo a palmo su húmeda tierra.
Hasta ver como una roja libertad abre sus puertas
mientras huye la noche,
y aplasta la luz los fustes de la niebla.
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

Samih Al Qasim, Fadwa Tuqan, Mahmoud Darwish

Sus palabras erizan la piel de quien las oye, empoderan al palestino exiliado y envalentonan a cualquiera a sumarse a la resistencia y a la lucha independentista. Su poesía se llena de recursos literarios, como rimas, prosas, repeticiones y preguntas en primera persona para un concreto llamado a la acción.

Me han usurpado mi tierra
Me han privado de mis derechos,
¿y me voy a quedar aquí, uncido al exilio,
humillado y desnudo?
¿Me voy a quedar aquí, a morir
como una extraño, en una tierra extraña?
¿Me voy a quedar? ¿y quién lo ha dicho?
volveré a la tierra amada
Por supuesto que volveré!
y allí se cerrará el libro de mi vida.
Se apiadará de mí su generosa tierra
y dará cobijo a mis cenizas.
¡Regresaré, es necesario que vuelva!

Su obra

A lo largo de sus más de 50 años de trayectoria poética profesional, publicó 8 diwanes de poesía:

  • “Sola con los días” 1952 وحدي مع الأيّام
  • “El viaje olvidado”  الرحلة المنسية
  • “La encontré” en 1957 وجدتها
  • “Danos amor” en 1960 أعطنا حُبًّا
  • “Frente a la puerta cerrada” 1967 أمام الباب المغلق
  • “La noche y los jinetes” 1969 الليل والفرسان
  • “Sobre la cima del mundo sola” 1973 على قمة الدنيا وحيد
  • “Julio y otra cosa” 1989 تموز والشيء الآخر
  • “La última melodía” اللحن الأخير2000

Mientras que entre sus escritos en prosa, se encuentran:

  • “Mi hermano Ibrahim” 1942 أخي إبراهيم, anteriormente ya había escrito 8 artículos
  • La primera parte de su autobiografía “Viaje montañoso, viaje difícil” 1985
  • La segunda parte de su autobiografía “El viaje más difícil” 1993

Su trabajo la llevó a ganar numerosos premios en distintos países del mundo, como Italia donde fue reconocida en 3 ocasiones, en Túnez, en Emiratos Árabes, en Kuwait, en Jordania, En Egipto y varios en su Patria Palestina.

Legado

Fadwa Tuqán pasó a la eternidad con 86 años, el 12 de Diciembre de 2003. Pasó sus útlimos días en su ciudad natal, Nablus.

Dejó escritas más de 1200 poesías traducidas a múltiples idiomas. Aún quedan muchas de sus obras por ser traducidas al español para seguir difundiendo su legado. La historia de Fadwa es una historia que con los años se irá escribiendo más y más.

Entre la oscuridad de la opresión, brotó del corazón de Fadwa la chispa de la rebeldía. Esta vez ya no contra el patriarcado y el tradicionalismo aristocrático que la oprimió de niña, sino contra el colonialismo

Supo tomar los momentos amargos y duros de su vida, y transmutarlos en obras maravillosas para confrontar y barrer las trabas e imposiciones de las cuales fue víctima, pero que nunca lograron detenerla ni quitarle la dulzura que la caracterizaba. Nada pudo con ella. Ni las antiguas tradiciones aristocráticas de su familia, ni la prohibición de ir a la escuela, ni las miradas punitivas de la sociedad de su época, ni mucho menos el tirano invasor occidental, encarnado primero por el Reino Unido que ocupó su país cuando ella tenía 5 años, y segundo por el autoproclamado Estado de Israel.

La chispa de rebeldía y compromiso brotada en su corazón se expandió a través de sus palabras por el mundo entero y su cuerpo logró fundirse en su tierra:

“Solo quiero morir en mi tierra,
que me entierren en ella,
fundirme y desvanecerme en su fertilidad
para resucitar siendo hierba en mi tierra,
resucitar siendo flor
que deshoje un niño crecido en mi país.

solo quiero permanecer en el seno de mi patria
siendo tierra
hierba
o flor”

Fuente: https://clubculturaarabe.com

Belén fue escenario de la Octava Maratón Internacional Palestina

18 de marzo de 2022

Más de 10.000 corredores palestinos e internacionales han acudido hoy a Belén para participar en el Octavo Maratón Internacional de Palestina.

El maratón comenzó en la Iglesia de la Natividad, en el centro de la Ciudad Vieja de Belén, con la asistencia de una serie de funcionarios, entre los que destaca Jibril Rajoub, Presidente del Comité Olímpico Palestino y del Consejo Superior de la Juventud y el Deporte.

Rajoub, que dio el visto bueno al lanzamiento del maratón, dijo que el evento envía el mensaje de que el pueblo palestino tiene derecho a vivir y moverse libremente en los territorios del Estado de Palestina.

El recorrido del maratón llevó a los atletas a través de diferentes puntos de vista de la vida cotidiana palestina, incluyendo algunas colinas empinadas y con algunos tramos rápidos. Comenzó en la Iglesia de la Natividad y llevó a los corredores a través de la ciudad, los dos campos de refugiados de Aida y Dheisheh y a lo largo del muro del apartheid israelí, considerado ilegal por el Tribunal Internacional de Justicia en 2004.

Incluía cuatro recorridos: la carrera completa de 42 kilómetros, una carrera de 21 kilómetros, una carrera de 10 kilómetros y la carrera familiar de cinco kilómetros.

Celebrado por primera vez el 21 de abril de 2013, el Maratón de Palestina se celebra este año 2022, después de dos años de cancelación debido a la pandemia, partiendo a las 6:00 de la mañana, desde la Plaza del Gestor en Belén como ha sido durante los últimos 9 años ya que al no ser posible encontrar un tramo de 42 kilómetros dentro de los Territorios Palestinos sin pasar por los puestos de control israelíes, se decidió celebrar el evento en un tramo de 11 kilómetros, que los maratonistas completos completarían 4 veces.

Según el coordinador del maratón, Itidal Abdul Ghani, hay más de 10.000 atletas palestinos e internacionales, entre ellos 1.150 internacionales que representan a 80 estados, entre ellos atletas de Jordania, Kuwait, EAU, Egipto, Qatar y Arabia Saudí, y 500 miembros del cuerpo diplomático en Palestina. Las mujeres representan el 50% del total de atletas.

Como parte de la logística, se han desplegado 200 agentes de policía para garantizar la libre circulación de los atletas, además de más de 500 voluntarios encargados de proporcionar tratamientos de primeros auxilios, entre otros.

El Comité Olímpico Palestino, que patrocina el evento, dijo que “el evento muestra a la comunidad internacional otra cara de los palestinos; crea conciencia internacional de la historia palestina, aumenta el conocimiento de la vida, la cultura y la hospitalidad palestinas, y construye el entendimiento entre culturas. Además, el maratón anual añade valor a la economía palestina y al sector turístico”.

Añadió que el maratón ofrece a los atletas internacionales la oportunidad de “golpear” el muro del apartheid de Israel, que “impide a los palestinos ejercer su derecho humano básico a la libertad de movimiento y los separa de su tierra y de los demás”, por no hablar de otros impedimentos a la circulación, como la compleja combinación de puestos de control militar y el bloqueo de Gaza.

Fuente: Wafa

La Liga Árabe pide protección internacional para los palestinos

Foto: los ministros de Asuntos Exteriores posan para una foto de familia durante una reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de los Estados de la Liga Árabe en la ciudad de Kuwait el 30 de enero de 2022 [Ministerio de Asuntos Exteriores de Kuwait/Agencia Anadolu].

17 de marzo de 2022

La Liga Árabe pidió el martes al Consejo de Seguridad de la ONU y a otros organismos internacionales que asuman sus responsabilidades y proporcionen protección al pueblo palestino. La declaración de la organización se hizo pública horas después de que las fuerzas de ocupación israelíes mataran a tres palestinos, dos en la Cisjordania ocupada y el tercero en la ciudad árabe de Rahat, dentro del propio Israel.

Según la agencia de noticias Wafa, la Liga Árabe también exigió la aplicación urgente de la Resolución 2334 de la ONU para poner fin al desprecio de Israel por las resoluciones de legitimidad internacional.

Wafa señaló que el organismo regional reiteró que las autoridades de ocupación israelíes siguen cometiendo «ejecuciones extrajudiciales y asesinatos premeditados con total desprecio por la sangre del pueblo palestino». Al menos veinte niños y jóvenes palestinos han sido asesinados por Israel desde principios de este año.

La Liga también condenó otros crímenes israelíes en curso, como los asentamientos ilegales, las demoliciones de viviendas, los desplazamientos y las redadas y detenciones diarias. «Estos están clasificados como crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, de los que el Estado de ocupación es plenamente responsable, así como de sus repercusiones en Palestina y en la región».

Las violaciones israelíes, concluyó la organización, equivalen a «terrorismo de Estado» por parte del ejército de ocupación y los colonos ilegales contra el pueblo palestino, ya que Israel perpetúa su sistema de apartheid y la limpieza étnica en curso.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Conmemoramos 19 años del asesinato de la activista Rachel Corrie

16 de marzo de 2022

Rachel Corrie fue aplastada un 16 de marzo de 2003 por una excavadora blindada israelí en Rafah, cuando intentaba impedir la demolición de viviendas palestinas en el sur de Gaza, con una acción directa no violenta.

Estudiaba en el Evergreen State College de su ciudad, Olympia, en el estado de Washington, y era conocida por su especial sensibilidad liberal.

La joven de 23 años organizaba allí actos por la paz antes de unirse, a través del grupo local Olimpiadas por la Paz y la Solidaridad, a una organización dirigida por palestinos que utiliza medios no violentos para desafiar las tácticas del ejército israelí en Cisjordania y Gaza.

Tras su muerte en el hospital el 17 de marzo de 2003 -dos años antes de que las tropas y los colonos israelíes abandonaran Gaza-, sus padres rindieron homenaje a su preocupación por los derechos humanos y la dignidad, recordando su “dedicación a todo el mundo”.

“Rachel estaba llena de amor y sentido del deber hacia nuestros semejantes, vivieran donde vivieran, y dio su vida tratando de proteger a los que no podían protegerse a sí mismos”, dijo su padre Craig.

La madre de Corrie, Cindy, dijo que su hija había pasado noches durmiendo en pozos para protegerlos de las excavadoras.

“Vivió con familias cuyas casas estaban amenazadas de demolición y hoy, según tenemos entendido, estuvo de pie durante tres horas intentando proteger una casa”.

Momentos previos a su asesinato, Corrie, llevaba un chaleco naranja fluorescente para alertar a los conductores de las excavadoras de su presencia, había descrito anteriormente los peligros de su trabajo.

Los testigos dijeron que el día que murió, Corrie se había subido a un montón de tierra que estaba en el camino de una excavadora.

“La excavadora se dirigió hacia ella muy lentamente. Ella estaba totalmente a la vista, justo delante de ellos”, dijo el también activista Tom Dale.

“Desgraciadamente, ella no pudo mantener el agarre ahí y empezó a resbalar hacia abajo. Se podía ver que estaba en serios problemas; había pánico en su cara mientras se daba la vuelta”.

“Todos los activistas que estaban allí gritaban, corrían hacia la excavadora, intentando que se detuviera. Pero siguieron adelante”, añadió.

Sin embargo, una investigación interna dirigida por el jefe del Estado Mayor israelí concluyó, un mes después de la muerte de Corrie, que sus fuerzas no eran culpables, que ella había estado escondida detrás de un montículo de tierra y que el conductor de la excavadora no la había visto.

“Rachel Corrie no fue atropellada por un vehículo de ingeniería, sino que fue golpeada por un objeto duro, muy probablemente una losa de hormigón que se movió o se deslizó hacia abajo mientras se movía el montículo de tierra tras el que se encontraba”, dijo.

Aunque los investigadores expresaron su pesar por cualquier incidente en el que resultaran perjudicadas personas inocentes, consideraron que la actuación “ilegal e irresponsable” del ISM “contribuyó a los trágicos y angustiosos resultados”.

En marzo de 2010, la familia presentó una demanda civil en el tribunal del distrito de Haifa contra el gobierno israelí por el incidente, acusando a los militares de haberla matado ilegal o intencionadamente o de negligencia grave. La familia lo describió como su “último recurso”.

Fuente: Rebelión / MEE

 

Deportista egipcio: “Hablemos también de Palestina no sólo de Ucrania”

14 de marzo de 2022

“Hablemos también de Palestina, no solo de Ucrania”, dijo el número uno del mundo ranking de la Asociación Mundial de Squash el egipcio Ali Farag, quien criticó la cobertura de los medios occidentales sobre Ucrania.

El atleta usó su discurso de victoria en el Campeonato de Optasia para expresar su desacuerdo con la cobertura de los medios occidentales después de la invasión rusa de Ucrania el mes pasado.

La estrella deportiva dijo que considera que los medios no cubren la “opresión en todas partes del mundo”.

Es por eso que Farag, hizo una invitación a los medios a hablar de Palestina de la misma manera que se habla de Ucrania.

“Nunca se nos ha permitido hablar de política y deportes, pero de repente ahora está permitido. Para que se nos permita, espero que la gente también mire la opresión en todo el mundo”. “Quiero decir que los palestinos han estado pasando por eso durante los últimos 74 años”, agregó refiriéndose a los crímenes y abusos de Israel contra la población palestina.

Fuente: Deportes en Red

Cancilleres de palestina y de Argentina realizaron reunión bilateral

02 de marzo de 2022

El Canciller palestino, Riyad Al-Malki sostuvo una reunión bilateral con su par argentino, el Sr. Canciller de la República Argentina Santiago Cafiero en el marco de la inauguración del 49° Período de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
.
Durante el encuentro, el Canciller Al-Malki abordó temas relativos a la situación actual que se vive en Palestina ocupada, haciendo especial hincapié en un aumento de violaciones a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario por parte de Israel, Potencia ocupante, en Jerusalén ocupada.

Adicionalmente, el Canciller Al-Malki reiteró el agradecimiento del pueblo palestino hacia la República Argentina por su compromiso con la causa palestina.

Fuente: Embajada del Estado de Palestina en Argentina 

Una iniciativa ciudadana para prohibir las importaciones de los asentamientos israelíes avanza en la UE

24 de febrero de 2022

Por Juan Carlos Sanz

#StopElComercioConLosAsentamientos , #StopTradeWithSettlements: Una campaña de un centenar de organizaciones recibe luz verde en Bruselas para recoger un millón de firmas. La propuesta de vetar el comercio con territorios ocupados. La UE se opone a la anexión y considera que los asentamientos ilegales en los territorios ocupados son un obstáculo para la paz y la estabilidad internacional. Pero aunque los asentamientos ilegales constituyen un crimen de guerra, la UE permite el comercio con ellos.

La Unión Europea ha dado luz verde al lanzamiento de una iniciativa ciudadana que busca prohibir las importaciones desde los asentamientos israelíes en territorio ocupado palestino. Un centenar de organizaciones de la sociedad civil han emprendido una campaña para la recogida de al menos un millón de firmas en los 27 Estados de la UE. Su objetivo es que la propuesta popular que promueven desde esta semana lleve a la Comisión a aprobar una legislación que vete el comercio con entidades declaradas ilegales, según el derecho internacional. De promulgarse esta normativa —una posibilidad incierta ante la patente división entre los países europeos sobre la política de Israel en los territorios palestinos— será de aplicación también en casos como el Sáhara Occidental o las zonas de Ucrania bajo control de Rusia (Crimea y el Donbás).

El lunes se publicó en la web oficial de la Unión la iniciativa ciudadana europea Garantizar la conformidad de la política comercial común con los tratados de la UE y con el derecho internacional, que impulsa desde hace tres años la coalición Stop trade with the sttelments (Alto al comercio con los asentamientos). La Comisión Europea rechazó al principio la propuesta al considerar que implicaba la imposición de sanciones. El Tribunal de Justicia de la UE le enmendó la plana poco después y estableció que la iniciativa solo conllevaba medidas comerciales genéricas. El Ejecutivo comunitario se vio obligado a registrarla en septiembre del año pasado y admitir, de paso, su competencia para regular las importaciones desde asentamientos considerados ilegales.

Israel conquistó por las armas en 1967 los Altos del Golán (meseta siria que se anexionó en 1981), la franja de Gaza (que evacuó en 2005), Jerusalén Este (anexionado en 1980 y donde viven más de 200.000 israelíes) y Cisjordania, que califica de “territorio en disputa”, sobre el que la Autoridad Palestina ejerce control parcial en apenas un tercio de su superficie, y habitado por unos 450.000 colonos en más de dos centenares de asentamientos.

En el fallido plan presentado hace dos años por el entonces presidente de EE UU, Donald Trump, Israel recibió el visto bueno para incorporar a su soberanía hasta un 30% de Cisjordania (todos los asentamientos y el valle del Jordán). La posición de la comunidad internacional, sin embargo, apenas ha variado en el último medio siglo. Como reiteró por última vez en 2016 la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, “el establecimiento de los asentamientos no tiene validez legal y constituye una flagrante violación del derecho internacional”.

“Las colonias arrebatan ilícitamente tierras y recursos de la población local”, asegura Bruno Stagno, director de defensa legal de Human Rights Watch, una de las ONG que encabeza la iniciativa ciudadana europea. “Ningún país debe ser autorizado a comerciar con bienes derivados de la usurpación, el desplazamiento forzoso y la discriminación”, sostiene Stagno en un comunicado de la organización.

Para prosperar, la propuesta deberá sumar un mínimo de un millón de firmas recogidas en al menos siete países de la Unión. Por ejemplo, en España se tendrá que superar el listón de las 41.595 rúbricas, revisadas y validadas por la Comisión, antes de que pueda aspirar a incorporarse a la legislación europea. En la información ofrecida en la página web de la campaña se precisa su alcance: “Esta ley se aplicará a territorios ocupados en cualquier lugar, entre ellos los palestinos y los asentamientos israelíes ilegales que incluyen. La norma también servirá para enviar una poderosa señal en todo el mundo de que la UE no va a recompensar las agresiones territoriales con beneficios comerciales”.

“Somos conscientes de que vamos a tener que afrontar muchos obstáculos políticos, y que tendremos que hacer grandes esfuerzos para incluir el proyecto legal en la agenda oficial de la UE”, reconoce en Jerusalén la politóloga Ines Abdel Razek, directora de defensa legal del Instituto de Diplomacia Pública Palestina, otra de las organizaciones que promueve la iniciativa ciudadana. La presencia de países como Hungría, estrechamente alineados con los intereses de Israel, anticipa una difícil tramitación de la propuesta popular. Siempre y cuando cumpla con todos los requisitos.

“Los Estados miembros no acatan la normativa sobre etiquetado”, recuerda Abdel Razek, exasesora de la Unión por el Mediterráneo, sobre la obligación impuesta por la UE de identificar a partir de 2015 el origen de los bienes importados desde los territorios ocupados palestinos. Vino, dátiles y cosméticos con tierras del mar Muerto son los principales productos de las colonias israelíes en los comercios de la Unión. “Ya no resulta suficiente para que la política comercial europea cumpla realmente con el derecho internacional”, argumenta la analista palestina. Un estudio de Middle East Project publicado este mismo mes refleja que solo el 10% de los vinos procedentes de bodegas en asentamientos de Cisjordania o los Altos del Golán cumple con esa obligación, que fue refrendada en 2019 por la justicia de la UE.

Después de que Airbnb diera marcha atrás en 2019 a su decisión de dejar de ofrecer en la plataforma digital alojamientos turísticos en los asentamientos de Cisjordania, el fabricante de helados Ben & Jerry’s, también estadounidense, anunció en 2021 la exclusión de la venta de sus productos a las colonias judías. La economía ha abierto un nuevo frente en el conflicto palestino-israelí, marcado por más de medio siglo de ocupación.

El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Columbia Tom Moerenhout es el principal responsable de la última iniciativa ciudadana, de acuerdo con la información ofrecida en la web oficial de la UE. Este experto en legislación económica internacional advierte de que “Europa ha sido inconsistente en su sometimiento al Estado de derecho (…) y ahora la Comisión tiene que admitir su capacidad de dictar normas para detener el tráfico comercial con los asentamientos ilegales”, según un comunicado de la campaña. La amplitud de la definición de los objetivos hace extensible la propuesta legislativa popular a los territorios ocupados por Rusia en la región de Transdniéster, en Moldavia, o en Crimea y el Donbás, en Ucrania.

La iniciativa legal ciudadana recién lanzada también será de aplicación a la excolonia española del Sáhara Occidental, que en su mayor parte se halla bajo control marroquí desde 1975. El pasado mes de septiembre, el Tribunal General de la UE ordenó anular los acuerdos de comercio y pesca suscritos entre Rabat y Bruselas al fallar sobre los recursos presentados por el Frente Polisario. A falta de una resolución final, la justicia europea dictamina que esos acuerdos económicos afectaban a un territorio que la comunidad internacional no reconoce como parte de Marruecos y en su firma no se tuvo en cuenta el consentimiento del pueblo saharaui.

_______________________________________________________________________________________________

Juan Carlos Sanz: Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

Fuente: El País

¿Por qué Amnistía Internacional habla de un apartheid israelí?

Foto: aspecto de la conferencia de medios en la que Agnès Callamard, Secretaria General de Amnistía Internacional, presentó el informe El apartheid israelí contra la población palestina. Foto: © Amnesty International.

22 de febrero de 2022

Por Edith Olivares Ferreto 

Amnistía Internacional ha demostrado que Israel ha impuesto un sistema de opresión y dominación de la población palestina en todos los lugares donde ejerce el control del disfrute de sus derechos: en Israel y los territorios ocupados, pero también en relación con la población refugiada palestina.
Por Edith Olivares Ferreto @EdithFerreto

Amnistía Internacional ha denunciado que el sistema de opresión y dominación que mantiene el Estado de Israel contra la población palestina, caracterizado por confiscaciones masivas de tierras y propiedades, homicidios ilegítimos, traslados forzosos, y restricciones a la circulación, entre otros elementos, es un apartheid, como lo establecen diversos tratados internacionales, entre ellos el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional o la Convención contra el Apartheid.

El informe El apartheid israelí contra la población palestina. Cruel sistema de dominación y crimen de lesa humanidad, publicado por nuestra organización el 2 de febrero de 2022, es sin duda uno de los más polémicos porque reconoce que en este preciso momento millones de personas que habitan en Israel viven en un sistema de dominación y segregación instaurado por el Estado israelí. Lo anterior, en un contexto donde la comunidad internacional ha evadido la discusión y llamar a este sistema por su nombre.

En respuesta a la publicación de nuestro informe, el Estado de Israel ha calificado a Amnistía Internacional como una organización antisemita. Además, ha hecho señalamientos para cuestionar la aplicación correcta del concepto apartheid –que en nuestro imaginario colectivo remite inevitablemente al sistema de segregación establecido en Sudáfrica entre 1948 y 1994– en el contexto de la situación actual que vive la población palestina en Israel.

¿Qué es el apartheid?

El apartheid es una violación del derecho internacional público, una violación grave de los derechos humanos y un crimen de lesa humanidad previsto en el derecho penal internacional. Tres tratados importantes lo prohíben y/o penalizan expresamente: la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid (Convención contra el Apartheid) y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (Estatuto de Roma).

De acuerdo con estos tratados, el crimen de lesa humanidad del apartheid se comete cuando se perpetran violaciones graves de derechos humanos en el contexto y con la intención expresa de mantener un régimen de control discriminatorio prolongado y cruel de uno o varios grupos raciales por otro.

¿Por qué decimos que Israel ha instaurado un apartheid?

Para determinar si el Estado de Israel ha instaurado un sistema de apartheid, Amnistía Internacional documentó y analizó la discriminación institucionalizada y sistemática hacia la población palestina, dentro del marco de la definición de apartheid, contenida en el derecho internacional. Por un lado, verificamos si el Estado de Israel creó y ha mantenido un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemáticas hacia la población palestina. Por otro lado, analizamos varias violaciones graves de derechos humanos que podrían constituir el crimen de lesa humanidad de apartheid, si se cometen con la intención de mantener dicho sistema de opresión y dominación.

Desde la fundación del Estado de Israel, en 1948, independientemente de su filiación política, las autoridades han hecho hincapié públicamente en el objetivo primordial de mantener la identidad de Israel como Estado judío. Asimismo, han declarado su intención de minimizar el acceso y el control de la población palestina a la tierra en todos los territorios bajo el control efectivo de Israel. Para ello, el Estado de Israel ha confiscado casas y propiedades a la población palestina, y ha restringido a ésta a vivir en enclaves mediante políticas de urbanismo y vivienda discriminatorias.

Además, en múltiples declaraciones públicas las autoridades israelíes han expresado su interés en establecer una estructura de ciudadanía separada y desigual, así como en negar el derecho de la población palestina a la reagrupación familiar, como medio para controlar la demografía. Igualmente clara ha sido la intención de dominar y controlar a la población palestina en los territorios palestinos ocupados a través de políticas discriminatorias sobre tierras, urbanismo y vivienda, así como la negación de todo desarrollo agrícola o industrial que beneficie a la población palestina.

En términos normativos, el Estado israelí clasifica a la población palestina como “personas árabes racializadas no judías”. Con respecto a las personas palestinas ciudadanas de Israel, el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí las clasifica oficialmente como “ciudadanos/as árabes de Israel”, un término global que abarca varios grupos, principalmente de habla árabe, como la población árabe musulmana (que incluye a la población beduina), la árabe cristiana, la drusa y la circasiana.

Sin embargo, en el discurso público, las autoridades y los medios de comunicación israelíes suelen referirse a la población árabe musulmana y a la árabe cristiana —las cuales generalmente se autoidentifican como palestinas— únicamente como árabes israelíes, asociándoles con la población palestina que vive en los territorios palestinos ocupados y fuera de ellos, y utilizan los términos específicos de drusos y circasianos para los otros grupos no judíos.

Las autoridades también consideran a las personas palestinas ciudadanas de Israel como un único grupo, diferente de la población drusa y circasiana porque es el único al que eximen de realizar el servicio militar en “consideración de sus lazos familiares, religiosos y culturales con el mundo árabe (que ha sometido a Israel a ataques frecuentes), así como debido a la preocupación por posibles conflictos de lealtades”.

Amnistía Internacional ha demostrado que Israel ha impuesto un sistema de opresión y dominación de la población palestina en todos los lugares donde ejerce el control del disfrute de sus derechos: en Israel y los territorios ocupados, pero también en relación con la población refugiada palestina. La segregación se lleva a cabo de una forma sistemática e institucionalizada mediante leyes, políticas y prácticas, concebidas para impedir que la población palestina acceda a los mismos derechos que la población israelí judía dentro de Israel y los territorios palestinos ocupados y, por tanto, con la intención de oprimir y dominar al pueblo palestino. Esta opresión y dominación está cimentada por un régimen jurídico que controla y restringe los derechos de la población refugiada palestina, que reside fuera de Israel y los territorios ocupados, de retornar a sus casas.

Durante décadas, las consideraciones demográficas y geopolíticas de Israel han determinado las políticas hacia la población palestina en cada una de las zonas de Israel, Jerusalén Oriental, el resto de Cisjordania y la Franja de Gaza, de diferentes formas. Es por ello que actualmente, el sistema de control de Israel no se aplica de manera uniforme en todas estas zonas. La población palestina vive este sistema de formas diferentes y está sometida a diferentes grados de represión en función de su estatuto y de la zona en la que reside.

Es por todo lo anterior que nuestra organización ha concluido que las constantes prohibiciones y limitaciones que el Estado israelí impone a la población palestina forman parte de un ataque sistemático y generalizado, y que los actos crueles e inhumanos cometidos en el contexto de este ataque han sido perpetrados con la intención de mantener este sistema y constituyen el crimen de lesa humanidad de apartheid, de acuerdo con la Convención contra el Apartheid y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

Ilustración

Cabe señalar que Amnistía Internacional ha sido enfática en aclarar que los sistemas de opresión y dominación nunca serán idénticos. Nuestra organización nunca ha establecido rankings de Estados que respetan más o menos los derechos humanos, y en este sentido, no es nuestro interés argumentar ni evaluar si el sistema de apartheid instaurado en Israel es igual, mejor o peor que el perpetrado en Sudáfrica entre 1948 y 1994. El marco del apartheid permite una comprensión integral, basada en el derecho internacional, de una situación de segregación, opresión y dominación de un grupo racial sobre otro, y constituye una grave violación a los derechos humanos en cualquier lugar donde se cometa.

¿Cómo se hizo la investigación?

En términos metodológicos, Amnistía Internacional examinó los elementos fundamentales del apartheid como sistema de opresión y dominación: la fragmentación territorial, la segregación y el control mediante la negación de la igualdad en nacionalidad y estatuto, las restricciones a la libertad de circulación, las leyes discriminatorias de reunificación familiar, el uso del régimen militar y las restricciones al derecho a la participación política y a la resistencia popular, la desposesión de tierras y propiedades, y la supresión del desarrollo humano de la población palestina y la negación de sus derechos económicos y sociales.

Nuestro informe se basa en décadas de investigación documental y de campo en las que hemos reunido datos de violaciones al derecho internacional de derechos humanos y al derecho internacional humanitario en Israel y los territorios palestinos ocupados; así como en publicaciones de organizaciones palestinas, israelíes e internacionales; en estudios académicos; en el trabajo de observación de grupos activistas de base; informes de agencias, de personas expertas y órganos de derechos humanos de la ONU, y material publicado en medios de comunicación.

Las investigaciones y el análisis de Amnistía Internacional se desarrollaron entre julio de 2017 y noviembre de 2021. El equipo de investigación analizó exhaustivamente leyes, reglamentos y órdenes militares israelíes; directivas de instituciones del gobierno y declaraciones del gobierno y de autoridades militares israelíes, entre otros documentos.

También examinó informes y estadísticas publicados por las autoridades palestinas. Además, el equipo entrevistó y se reunió con representantes de organizaciones no gubernamentales palestinas, israelíes e internacionales; de agencias de la ONU; juristas; especialistas y personas del ámbito académico; periodistas y otras partes interesadas.

Aunado a ello, se elaboró un análisis jurídico exhaustivo de la situación que incluyó contactar a personas expertas en derecho internacional, ajenas a la organización, para pedirles asesoramiento. La investigación se rigió por una política global sobre la violación de derechos humanos y el crimen de apartheid adoptada por Amnistía Internacional en julio de 2017, tras el reconocimiento de que la organización no había prestado suficiente atención a situaciones de discriminación y opresión sistemáticas en el mundo.

¿Por qué hicimos esta investigación?

Hace más de dos décadas, la población palestina reclama que entendamos que el régimen de Israel es un apartheid y ha luchado en primera línea para que éste sea reconocido como tal en la ONU. Las investigaciones de organizaciones palestinas de derechos humanos y, más recientemente, de algunos grupos israelíes que defienden esos derechos, han contribuido a que se amplíe el reconocimiento internacional del trato que inflige Israel a la población palestina como apartheid.

Sin embargo, persiste una fuerte resistencia por parte de algunos Estados, en particular los aliados occidentales de Israel, a escuchar estos llamamientos y a tomar medidas significativas para detener este apartheid. Mientras tanto, las organizaciones y las personas que defienden los derechos humanos de la población palestina y lideran el trabajo de incidencia y las campañas contra el apartheid sufren desde hace años una fuerte represión por parte del Estado israelí.

En Amnistía Internacional nos tomamos la injusticia como algo personal y, sin duda alguna, el sistema de apartheid que ha instaurado el Estado de Israel contra la población palestina es una grave injusticia. Es por ello que decidimos apoyar a la sociedad civil palestina y a las organizaciones israelíes en sus esfuerzos para poner fin a la opresión y dominación del Estado de Israel en un momento en que su trabajo es cada vez más difícil.

Nuestra convicción es que el mundo puede cambiar para las personas palestinas que viven en Israel. Una forma de lograrlo es firmando la petición (puede ser consultada aquí) que acompaña nuestro informe, dirigida al primer ministro israelí Naftali Bennett, pidiéndole que cancele las medidas que caracterizan el apartheid. Con esta forma de activismo todas las personas podemos hacer algo para contribuir a ese cambio.

* Edith Olivares Ferreto (@EdithFerreto) es Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México @AIMexico.

Fuente: www.animalpolitico.com

LOS CONCEPTOS, OPINIONES E INFORMACIONES EMITIDAS EN PALESTINASOBERANA.INFO SON RESPONSABILIDAD DIRECTA DE QUIENES LAS ELABORAN Y NO NECESARIAMENTE REPRESENTAN LA POLÍTICA EDITORIAL DE ESTE MEDIO
Shale theme by Siteturner