Israel demolió 295 estructuras residenciales palestinas en 2021

Foto: residentes palestinos reaccionan mientras su casa, situada en el Área C, es demolida por las fuerzas israelíes supuestamente por estar «sin licencia», en Hebrón, Cisjordania, el 28 de diciembre de 2021 [Mamoun Wazwaz/Anadolu Agency].

05 de enero de 2021

La ocupación israelí demolió 295 estructuras residenciales palestinas en los territorios ocupados en 2021, dejando a 895 palestinos, 463 de ellos menores, sin hogar, informó el martes el grupo de derechos israelí B’Tselem.

Según un informe publicado por B’Tselem, la demolición de viviendas palestinas llevada a cabo por la ocupación israelí en 2021 fue la cifra más alta desde 2016.

«A lo largo del año, otras 548 estructuras no residenciales fueron demolidas por orden de las autoridades israelíes, incluyendo cisternas, almacenes, estructuras agrícolas, negocios y estructuras públicas, el número más alto desde 2012», dijo B’Tselem.

El grupo de derechos israelíes añadió: «Sólo en Jerusalén Este, 160 estructuras fueron demolidas, 96 de las cuales eran viviendas.»

Continuó: «En Cisjordania, los últimos años han visto un aumento constante en las demoliciones de viviendas: en 2021, las fuerzas israelíes demolieron 199 estructuras, frente a 151 estructuras residenciales en 2020 y 104 en 2019.»

B’Tselem negó las afirmaciones israelíes de que estas demoliciones se llevaron a cabo como una cuestión de «aplicación de la ley», señalando que los «palestinos que construyen sin permisos no son «criminales».

Sin embargo, el grupo de derechos dijo: «El régimen de apartheid israelí bloquea casi todo el desarrollo palestino en vastas zonas de Cisjordania, incluido Jerusalén Este, mientras construye masivamente para los judíos.

«Esta política no deja a los palestinos otra opción que construir sin permisos, para tener un techo sobre sus cabezas. En ese momento, las autoridades israelíes emiten las órdenes de demolición de las estructuras».

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Palestina 2021: el año en que el apartheid se volvió mainstream

Foto: Haciendo las conexiones correctas. Soweto, Sudáfrica.

03 de enero de 2022

Por María Landi 

Fuente: https://mariaenpalestina.wordpress.com

¿Qué ha significado el año 2021 para la lucha del pueblo palestino? En una mirada inmediatista puede parecer que la situación no ha hecho más que empeorar, y así lo indican las cifras de niños y jóvenes asesinados o encarcelados, de viviendas demolidas, de personas y propiedades atacadas y tierras robadas por los soldados y colonos israelíes armados, y un largo etcétera. Pero visto en perspectiva, éste será el año en que la legitimidad de la causa palestina creció, mientras la del Estado de Israel avanzó hacia un deterioro irreversible.

En efecto: este fue el año en que la Corte Penal Internacional –en una decisión largamente esperada– finalmente abrió una investigación sobre los crímenes de guerra cometidos por Israel; y en que la principal organización israelí de derechos humanos (B’Tselem), y la más importante a nivel internacional (Human Rights Watch), publicaron informes lapidarios donde acusan a Israel de ser un régimen de apartheid y de cometer el crimen internacional de apartheid (respectivamente); y ambas dicen que ello ocurre en todo el territorio que Israel controla, desde el Mediterráneo hasta el río Jordán. Es decir, fue el año en que la calificación de Israel como apartheid –como venían diciendo por más de una década personas y grupos de la sociedad civil y la academia de Palestina y de otros países− se volvió mainstream. Y también, por primera vez, las voces y el relato de las nuevas generaciones palestinas llegaron alto y lejos.

Para sintetizar los principales hechos ocurridos este año, me basaré en la reseña elaborada por Yumna Patel, la joven corresponsal del portal Mondoweiss en Palestina, que empieza así: «2021 fue un año decisivo para el pueblo palestino. Su lucha por la liberación registró niveles de solidaridad mundial sin precedentes. Desde Jerusalén hasta Cisjordania, Gaza y las comunidades palestinas dentro de Israel, la población se alzó unida desafiando la ocupación israelí y exigiendo un futuro mejor. (…) Desde las calles hasta la esfera digital, el pueblo palestino fue reprimido y censurado en todo momento. Y aun así, su voz se escuchó en todo el mundo como nunca antes.»

El primer trimestre del año se destacó por la publicación de los informes de B’Tselem (enero) y HRW (abril) sobre el apartheid israelí. El primero afirma de manera contundente que: «En toda la zona entre el mar Mediterráneo y el río Jordán, el régimen israelí implementa leyes, prácticas y violencia estatal diseñadas para afianzar la supremacía de un grupo: el judío, sobre otro: el palestino.» HRW a su vez afirma que Israel «privilegia sistemáticamente a la ciudadanía judía israelí sobre la palestina a través de políticas discriminatorias», lo que equivale al crimen de apartheid definido en el Derecho Internacional. Más aún: HRW afirma que esa ingeniería para garantizar la supremacía judía está en el origen del Estado judío.

A pesar del silencio cómplice de los medios internacionales sobre estos dos informes, la sociedad palestina y sus aliadas en el mundo celebraron este avance, y el movimiento BDS lanzó una campaña para exigir a la ONU que investigue el apartheid israelí, como investigó –y sancionó– al sudafricano.

Israel fue el primer país del mundo en vacunar a su población contra el Covid-19, y rápidamente se convirtió en referencia para gobiernos, científicos y opinión pública. Sin embargo, los medios que lo destacaron se cuidaron bien de omitir las críticas que desde Palestina denunciaban la discriminación institucionalizada con que se implementó la vacunación: dentro de Israel, sin informar adecuadamente y en árabe a las comunidades palestinas, en Cisjordania, vacunando solo a los más de 400.000 colonos ilegales que viven allí, pero negando las vacunas a la población palestina (en clara violación de sus obligaciones internacionales como potencia ocupante hacia la población ocupada); y en Gaza, negando el envío de vacunas y obstaculizando los permisos de entrada de las mismas.

#SaveSheikhJarrah

En 2021 el pequeño barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este, llegó a las televisoras de millones de hogares en todo el mundo, y algunos de sus habitantes –como la pareja de gemelos Muna y Mohammed Al-Kurd (23), con millones de seguidores en las redes, a quienes la revista Time incluyó entre las 100 personas más influyentes del año− fueron escuchados y vistos en las principales cadenas informativas de EE.UU. e incluso Europa. Tras décadas de defender sus hogares para evitar ser expulsadas (algunas ya lo fueron en 2009 y 2015), las familias lograron atraer la atención y la solidaridad de todo el país y del mundo; su barrio se convirtió en un símbolo de la lucha de toda la población palestina de Jerusalén, y generó una campaña masiva de solidaridad que se hizo tendencia global con el hashtag #SaveSheikhJarrah.

A pesar de los arrestos, la represión brutal de la policía israelí (incluso hacia legisladores y periodistas de cadenas internacionales), y las provocaciones, incursiones y ataques constantes de los colonos extremistas que viven en casas palestinas robadas, la movilización no cesó; periodistas, personalidades, políticos locales y diplomáticos de varios países también se hicieron presentes para expresar su apoyo a las familias amenazadas de inminente expulsión. Las protestas diarias en Sheikh Jarrah acabarían por extenderse al resto de Jerusalén y a toda Palestina, llegando a desencadenar los mayores levantamientos colectivos que la población palestina ha vivido en años. Las familias acabaron por rechazar una propuesta ‘conciliadora’ de la Corte Suprema israelí de convertirse en inquilinas de los colonos en sus propias casas, por lo cual la amenaza de expulsión sigue vigente.

En mayo, cuando se acercaba el fin del mes del Ramadán, la represión israelí aumentó en Sheikh Jarrah y en la Ciudad Vieja de Jerusalén, lo cual redobló las protestas palestinas. El 10 de mayo las fuerzas israelíes invadieron el recinto de Al-Aqsa (lugar sagrado para el Islam) y atacaron a miles de fieles que rezaban dentro de la mezquita. Cientos de palestinos resultaron heridos con balas de goma y gases lacrimógenos. Las autoridades de Hamás en Gaza dieron plazo a Israel para retirarse de Al-Aqsa y Sheikh Jarrah antes de las 18:00 horas; pero el ultimatum fue ignorado, y Hamás comenzó a lanzar cohetes desde Gaza. En respuesta, Israel inició su devastadora cuarta ofensiva sobre Gaza, que duraría 11 días y mataría a cientos de personas.

La violencia en Jerusalén y Gaza, y las turbas fascistas que atacaron las comunidades palestinas dentro de Israel, provocaron protestas masivas en toda Palestina y en todo el mundo. Superando la fragmentación territorial y demográfica impuesta por la ocupación colonial, la población palestina de Cisjordania, Jerusalén y el interior de Israel participó en protestas y boicots en lo que se llamó la “intifada de la unidad”, que tuvo su pico en la huelga general del 18 de mayo en toda la Palestina histórica, con un nivel de acatamiento masivo que no se veía desde 1936.


Otra ofensiva devastadora sobre Gaza

El ataque masivo de mayo sobre la bloqueada Franja de Gaza fue el cuarto desde 2008. En esos 11 días, murieron al menos 259 personas, incluyendo 66 niñas y niños. Como en 2014, familias enteras fueron eliminadas del registro de población. Y como entonces, los bombardeos israelíes tuvieron como objetivo barrios residenciales, oficinas de medios de comunicación e infraestructuras críticas de Gaza que todavía no se habían recuperado de las tres ofensivas anteriores.

Tras el alto el fuego, el Ministerio de Obras Públicas y Vivienda de Gaza estimó que al menos 258 edificios fueron destruidos, incluyendo 1.042 viviendas y comercios; además, 769 unidades resultaron gravemente dañadas y quedaron inhabitables, y otras 14.536 sufrieron daños menores.

HRW dijo que había pruebas que indicaban que Israel cometió crímenes de guerra durante la ofensiva, ya que en su investigación de tres bombardeos que mataron a 62 civiles, la ONG encontró que “no había objetivos militares evidentes en las cercanías.” Además, la organización británica Airwars informó que, al igual que en las tres ofensivas anteriores, la niñez palestina pagó un precio especialmente alto, pues representó más de un tercio de las muertes civiles registradas.


Un año mortífero para la niñez palestina

Según la rama palestina de Defensa de la Niñez Internacional (DCIP), 2021 fue el año más mortífero para la niñez palestina desde 2014. Hasta el 10 de diciembre, 86 niñas y niños habían sido asesinados en los territorios ocupados. Según las cifras del DCIP, Israel mató a 61 niños en Gaza (y siete murieron por cohetes disparados erróneamente por grupos armados palestinos) y a 15 en Cisjordania y Jerusalén Este; dos de los 15 fueron asesinados por colonos judíos, y el resto por las fuerzas de seguridad israelíes. Al menos 9 niños palestinos fueron muertos por disparos durante protestas en las que “no representaban una amenaza directa”, dijo DCIP.

A su vez, la organización de familiares de mártires dijo que de las 357 personas palestinas asesinadas por Israel en 2021, 79 eran menores de edad. Desde el año 2000, 2.198 niñas y niños palestinos han muerto por el accionar de los soldados y los colonos israelíes en el territorio palestino ocupado, según los registros de DCI-P.

La Autoridad Palestina contra su pueblo

En la madrugada del 24 de junio, las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina (AP) invadieron el domicilio del destacado activista y disidente palestino Nizar Banat. Su familia afirma que lo rociaron con gas pimienta y lo golpearon brutalmente mientras lo arrestaban. Pocas horas después, Banat fue declarado muerto.

Su asesinato provocó instantáneamente la indignación en las redes sociales y manifestaciones en toda Cisjordania, principalmente en Ramala (capital de facto y bastión de la AP), exigiendo la renuncia de Mahmoud Abbas. La AP lanzó una brutal represión contra los manifestantes: mientras la policía lanzaba gases lacrimógenos, los servicios de inteligencia, junto con grupos de choque de Fatah, les atacaron con piedras y palos. Periodistas denunciaron agresiones y destrucción de sus cámaras y equipos, y mujeres denunciaron haber sido acosadas y atacadas sexualmente. Los arrestos masivos e interrogatorios de activistas provocaron condenas internacionales y la indignación popular, que ya había explotado en enero cuando Abbas anunció la cancelación (hasta hoy sin fecha) de las elecciones legislativas y presidenciales, al ver que las encuestas anunciaban la derrota de su sector.

Manifestación por el asesinato de Nizar Banat a manos de la AP. Ramala, 13/7/21 (Ihab Alami/APA).


La “gran fuga del túnel”

En septiembre seis presos políticos palestinos conmocionaron al mundo cuando se fugaron de la prisión de máxima seguridad de Gilboa (en el norte de Israel, y famosa por su alta militarización) a través de un túnel que habían excavado con cucharas durante casi un año. Fue la primera fuga de una prisión desde 1987, y sólo una de las pocas en la historia de Palestina, pese a que aproximadamente el 20% de la población palestina en general, y el 40% de la población masculina, ha sido encarcelada por Israel en algún momento de su vida.

En Palestina los seis prisioneros −la mayoría de los cuales cumple condenas de décadas− [ver mi columna de septiembre] se convirtieron al instante en héroes y en símbolo de la resistencia colectiva  inquebrantable en las condiciones más adversas. Los seis fueron finalmente recapturados por el poderoso aparato de seguridad de Israel, que se embarcó en una cacería de semanas en un esfuerzo por recuperarse de lo que sus funcionarios describieron como un gran fracaso y una vergüenza. A pesar de la recaptura, la “gran fuga del túnel” pasará a la historia como un momento inolvidable en la lucha palestina por la libertad.

Zakaria Zubeidi (46), Mahmud Abdullah Ardah (46), Yaqub Qadri (49), Mohammed Qassem Ardah (39), Munadil Yaqub Nfeiat (26), Ayham Nayef Kamanji (35). (MEE).


La censura a Palestina en las redes sociales

Las redes sociales han desempeñado un papel crucial para hacer llegar al mundo el mensaje del pueblo palestino que resiste bajo la ocupación colonial y el apartheid. Frente al silencio y la complicidad de los grandes medios, las redes sociales han permitido conocer en tiempo real los crímenes que Israel está cometiendo, y eso ha contribuido eficazmente al deterioro de su imagen internacional y a deslegitimar su relato falaz. Un ejemplo claro fue la viralización de la campaña por salvar Sheikh Jarrah de ser tomado por los colonos: si bien esa lucha lleva décadas, este año alcanzó una visibilidad sin precedentes, en gran parte gracias a las redes sociales.

Pero a medida que crece la solidaridad global –y como reacción–, han aumentado la censura y las restricciones a la libertad de expresión en esas plataformas. Empresas como Facebook llevan años censurando contenidos palestinos y colaborando con el régimen israelí para cerrar y restringir cuentas palestinas y solidarias acusándolas de “incitación” y “antisemitismo”. En 2021 la censura alcanzó un nuevo nivel: bajo la presión de las organizaciones sionistas, Facebook consideró equiparar “sionismo/sionista” con “judaísmo/judío”, lo que llevaría a penalizar cualquier crítica a las políticas de Israel.

El observatorio palestino sobre derechos digitales 7amleh registró al menos 990 incidentes en 2021. Los mayores infractores fueron Facebook e Instagram, que en conjunto tomaron 837 medidas (suspensiones de cuentas, restricciones y bloqueos) contra contenidos palestinos en sus plataformas, especialmente durante la revuelta popular de mayo. Esto generó una campaña de rechazo bajo el slogan “Facebook, tenemos que hablar”, liderada en EE.UU. por organizaciones judías antisionistas.

Gráfico de la campaña «Facebook, tenemos que hablar» (imagen de Jewish Voice for Peace).


Incremento sin precedentes de la violencia colonial

En 2021 se produjo un aumento exponencial de la violencia de los colonos israelíes en el territorio palestino que ocupan. Hasta el 20 de diciembre, UNOCHA reportó al menos 450 ataques contra personas y propiedades palestinas, 118 de ellos con muertes o lesiones. Incluso el servicio secreto israelí registró un “drástico aumento” de dicha violencia: 397 ataques en comparación con 272 en 2020. Y según B’Tselem, en 2021 la violencia de los colonos aumentó 28,6% respecto a 2020.

Según datos del centro de investigación ARIJ, hubo unos mil ataques de colonos, que incluyeron 3 asesinatos y casi 30.000 árboles de olivo y frutales destruidos, incendiados o robados. Los colonos atacaron tierras y cultivos palestinos durante todo el año, pero la violencia se disparó a partir de la cosecha de olivo (octubre-noviembre). Además, en las dos últimas semanas de diciembre se produjo una nueva escalada tras el asesinato de un colono israelí en Cisjordania. Los colonos armados lanzaron ataques coordinados contra viviendas y vehículos palestinos que circulaban por la carretera; decenas resultaron heridos y sufrieron daños materiales. Recientemente, colonos armados balearon viviendas en Sheikh Jarrah mientras la policía militar arrestaba a un niño del barrio.

En un contundente informe de noviembre, B’Tselem sostiene que la violencia de los colonos es un “asunto de Estado”, no solo porque cuenta con la complicidad y protección de las fuerzas israelíes en el terreno, sino porque constituye un medio clave para el robo contumaz de las tierras palestinas: mediante actos de violencia se impide a las familias acceder a su tierra y trabajarla, y acto seguido el Estado israelí la expropia y la entrega a los colonos judíos.

«La violencia de los colonos contra la población palestina forma parte de la estrategia empleada por el régimen de apartheid de Israel, que pretende apoderarse de más y más tierras de Cisjordania. El Estado apoya plenamente estos actos de violencia, y sus agentes a veces participan directamente en ellos. Así, la violencia de los colonos es una forma de política gubernamental, apoyada e instigada activamente por las autoridades del Estado.», afirma B’Tselem.

Agricultores campesinos atacados por colonos de Gitit el 13/1/21.

Colonos enmascarados apoyados por soldados disparan contra la población palestina de Urif, el 14/5/21 (B’Tselem).


La sociedad civil palestina criminalizada

En el mayor ataque contra la sociedad civil palestina en años, en octubre Israel calificó a seis organizaciones palestinas de derechos humanos y sociales como “terroristas” [ver mi columna de noviembre], alegando que tenían vínculos con el Frente Popular para la Liberación de Palestina (un grupo de resistencia marxista-leninista al que Israel considera “terrorista”, al igual que a otros grupos políticos palestinos). A pesar de no aportar ninguna prueba real de sus acusaciones, Israel ilegalizó a las organizaciones y dio luz verde al cierre de sus oficinas, la incautación de sus bienes, la congelación de sus cuentas bancarias y el encarcelamiento de su personal. Poco después se supo que algunos de sus integrantes habían sido objeto de hackeo por parte de la empresa israelí NSO, y sus teléfonos fueron infectados con el spyware Pegasus.

Como parte de la respuesta a la criminalización, las seis organizaciones y sus aliadas dentro y fuera de Palestina lanzaron la campaña #StandWithThe6 y crearon un sitio web para coordinar los esfuerzos de información, incidencia y solidaridad con la sociedad civil palestina criminalizada. Entre otras cosas, invitan a firmar la declaración de apoyo a la sociedad civil palestina y la petición a Josep Borrell y Antony Blinken para que la Unión Europea y Estados Unidos desestimen la criminalización israelí de las organizaciones palestinas, y pongan fin a sus relaciones con Israel en materia militar, de seguridad y cibervigilancia.


Mirando hacia 2022

Yumna Patel concluye su reseña con estas palabras: «En 2022 el pueblo palestino entrará en su 55º año bajo ocupación, y 74 años desde que comenzó su limpieza étnica. El mundo entrará en su tercer año bajo la pandemia del coronavirus, lo que supondrá más desafíos para la población ocupada. A medida que el pueblo palestino siga llevando su causa ante el mundo, veremos cómo más personas de todo el planeta se unen al llamado para acabar con el apartheid israelí. Con el crecimiento de movimientos de base como el BDS, también veremos cómo Israel redobla sus ataques contra las organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil

El reciente incremento de las acciones violentas en Cisjordania −como respuesta a los ataques de los colonos− parece indicar que la población palestina ha decidido defender sus tierras del robo y la agresión israelíes por todos los medios posibles. También, mientras escribo estas líneas, hay manifestaciones en toda Palestina en apoyo al preso político Hisham Abu Hawash, quien entró en coma tras cinco meses en huelga de hambre contra su detención arbitraria. Su muerte puede desatar otra revuelta popular y la consiguiente reacción represiva israelí. Por eso Palestina necesitará más que nunca nuestra solidaridad activa para resistir la violencia de una ocupación colonial cada día más insostenible.

El pueblo palestino sabe muy bien, desde hace tiempo, que solo la movilización popular y desde abajo inclinará la balanza en su favor, y por eso nos pide intensificar las campañas de boicot, presión, desobediencia, deslegitimación y sanciones.

Que en 2022 nos encontremos en las calles y en las redes para derrotar al único apartheid del siglo XXI.

En el portal Desinformémonos el 3/1/22.
De Londres a New York, Toronto, Seúl, Berlín, Sidney o Estambul, en 2021 la solidaridad con Palestina creció de manera significativa en todo el mundo (video de QNN):
Por qué el movimiento BDS considera necesario exigir que la ONU investigue el apartheid israelí:
Fuente: https://mariaenpalestina.wordpress.com/2022/01/03/palestina-2021-el-ano-en-que-el-apartheid-se-volvio-mainstream/

 

Israel intensifica sus amenazas contra la resistencia palestina en Gaza

Foto: se ven llamas después de que un ataque aéreo israelí alcanzara objetivos de Hamás en la ciudad de Gaza, Gaza, el 15 de junio de 2021. [Ali Jadallah – Agencia Anadolu]

04 de enero de 2022

Las autoridades de ocupación israelíes han intensificado sus amenazas contra la resistencia palestina tras el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza asediada, según informan los medios de comunicación israelíes.

Al comienzo de la reunión semanal de su gabinete, el primer ministro israelí, Naftali Bennett, dijo: «Quiero aclarar algo aquí: todas las historias de rayos y truenos de Hamás, que se repiten invierno tras invierno, ya no son relevantes».

Esto se produjo tras una serie de ataques del ejército israelí en el enclave asediado, supuestamente en respuesta a dos cohetes disparados desde Gaza que cayeron en el mar frente a las costas de Tel Aviv.

«Quienquiera que dirija misiles contra el Estado de Israel es responsable», dijo Bennett.

Mientras tanto, Hamás afirmó en un comunicado, emitido tras los ataques israelíes en Gaza, que se atiene a su derecho a resistir la ocupación, defender a los palestinos, proteger sus lugares sagrados y proteger sus derechos.

Ante las amenazas israelíes de lanzar una ofensiva sobre Gaza, y la promesa de la resistencia palestina de no callar ante ningún ataque israelí, Egipto está llevando a cabo una intensa mediación para mantener vivo el alto el fuego entre la ocupación israelí y los palestinos.

Cabe señalar que un ex ministro israelí pidió el asesinato de los principales dirigentes de Hamás en respuesta al lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza.
«Es hora de enviar a Ismail Haniyeh y a Yahya Sinwar a reunirse con (el ex líder de Hamás, Abdul Aziz) al-Rantisi y (el fundador de Hamás, Ahmad) Yasin», dijo el ex ministro de Comunicaciones Ayoub Qara al Canal 14 israelí.

Israel asesinó a al-Rantisi y a Yasin en 2004.

Qara, que es miembro del partido derechista Likud, dijo que si Israel no respondía al lanzamiento de cohetes por parte de Hamás, «será un golpe fatal para la capacidad de disuasión de Israel».

«Esto animará a Hamás y a otros grupos de Gaza a seguir disparando contra ciudadanos israelíes», dijo Qara.

Fuente: https://www.monitordeoriente.com/

La UE dice estar seriamente preocupada por el estado de salud del palestino en huelga de hambre Abu Hawash

JERUSALÉN, martes 4 de enero de 2022 (WAFA) – La Unión Europea dijo ayer que estaba seriamente preocupada por el estado de salud del manifestante palestino Hisham Abu Hawash, de 40 años, que ha estado en una huelga de hambre prolongada durante 141 días para protestar por su detención en una prisión israelí desde octubre de 2020.

«El uso de la detención administrativa sin cargos formales sigue siendo una preocupación de larga data», dijo la UE en un tuit. «Los detenidos tienen derecho a ser informados sobre los cargos subyacentes a cualquier detención, deben ser juzgados con las debidas garantías en un plazo razonable o ser puestos en libertad».

La UE enfatizó que una solución para el largo encarcelamiento de Abu Hawash sin cargos ni juicio «debería encontrarse de inmediato».

A los grupos de derechos humanos les preocupa que Abu Hawash, de la ciudad de Dura, en el sur de Cisjordania, casado y con cinco hijos, pueda morir en cualquier momento debido a la larga huelga de hambre que lo ha incapacitado.

La paz es imposible mientras exista el sionismo

Por Pablo Jofré Leal | 03/01/2022 
Fuentes: Rebelión
 

Israel es un Estado fundamentalista en su esencia y no está interesada en lograr nada que huela a paz, ni en Palestina ni en Asia Occidental, pues ello implica acabar con el plan falsario de creación de lo que denominan el gran Israel, en base a mitos fundacionales donde las víctimas la han puesto los pueblos del Levante Mediterráneo y en especial Palestina.

En estos días, la dirigencia política Palestina en Cisjordania, con sede en Ramallah, ha exigido a las Naciones Unidas que concrete una intervención internacional, que permita detener el terrorismo de los colonos extranjeros sionistas, la política del régimen israelí de disparar a matar a los manifestantes  palestinos sean estos hombres, mujeres o niños, al igual que la política violatoria y abusos cometidos contra los miles de prisioneros palestinos, secuestrados y sometidos a largos años de prisión en las mazmorras de la entidad criminal que ocupa y coloniza Palestina. Exigencia efectuada el mismo día que la soldadesca israelí asesinó por al espalada al joven palestino. Este miércoles han asesinado a otro joven palestino, Muhammad Issa Abás, de 26 años, del campo de refugiados de Amari.

Este nuevo acto de violencia, perversa, propia de mentes desquiciadas, de una sociedad que ampara esta conducta criminal, tiene lugar tras la información emanada desde fuentes del ejército sionista ocupante, dando cuenta de la emisión de órdenes destinadas a permitir que sus efectivos disparen a matar a los manifestantes palestinos, pretextando cualquier amenaza en su contra. Decisión que se ha tomado en otras ocasiones, como ha sido en la Franja de Gaza cuando desde marzo del año 2018 cientos de francotiradores sionistas instalados en la valla artificial que separa la Palestina histórica ocupada del enclave palestino disparaban a matar por orden del alto mando del ejército ocupante sionista. Órdenes que han sido confirmadas por un portavoz del Ejército infanticida en declaraciones al diario “The Times of Israel’, donde ha indicado que entraron en vigor hace cerca de un mes.

Llamados estériles

El primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Muhammad Shtayeh hizo un llamado (1) tanto a la ONU como a las organizaciones de derechos humanos, para que no sólo expresen sus condenas a las violaciones a los derechos humanos por parte de Israel, sino que también tengan una política activa y práctica, que permita detener los crímenes de lesa humanidad y generar una política global que imponga severas sanciones al ente israelí. Para ello, la historia nos muestra que tal decisión es posible, necesaria y urgente, tal como fue aquella política antiapartheid que permitió acabar con el régimen segregacionista de Sudáfrica el año 1991. Tal decisión lleva implícita la aplicación del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas al considerar a Israel como una amenaza a la paz, un ente que quebranta la paz y con ello hacerse acreedora de aquellas acciones que pongan fin a sus acciones criminales.

Indudablemente es una decisión difícil de llevar a la práctica, por la complicidad que tanto Estados Unidos como sus aliados europeos incondicionales (Francia y Gran Bretaña principalmente) tienen con el sionismo. Recordemos que, para hacer efectiva la aplicación de la Carta de la ONU en su Capítulo VII (2), es indispensable que los países miembros del Consejo de seguridad de este organismo, conformado por Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos (todos ellos con derecho a veto) lleguen a un acuerdo que permita avanzar por esta senda. Sin embargo, la exigencia debe hacerse, presionar política y diplomáticamente, dejar al descubierto la complicidad de estos regímenes que se presentan como paladines de la democracia y sin embargo no cesan en su apoyo a un régimen enajenado y criminal como es el israelí y avanzar hacia una democratización de la ONU, que implica un cambio cualitativo y cuantitativo de sus órganos rectores.

Los gobiernos sionistas, desde el momento mismo de su nacimiento a la arena internacional el 14 de mayo del año 1948 trabaja, en el marco de la Hasbara (3) con una política de relaciones públicas, de maquillaje, para enmascarar sus acciones violatorias de los derechos humanos del pueblo palestino y del derecho internacional. El sionismo trabaja, por presentar sus acciones militares: sostenidas, crónicas, permanentes, habituales, que se extienden desde décadas contra el pueblo palestino como una respuesta defensiva a las acciones de resistencia del pueblo palestino. Un lenguaje y una práctica sibilina, que pretende equiparar lo que no es verosímil, que procura mostrarse como víctima cuando en verdad es el victimario.

Al lanzamiento de defensa de los cohetes de la resistencia palestina, como respuesta a los ataques indiscriminados del sionismo, a la opresión diaria sufrida, al asesinato de sus habitantes en Gaza y Cisjordania, el ejército ocupante israelí acciona de las formas más crueles y criminales que tenga memoria la humanidad. Crímenes selectivos, disparos contra civiles desarmados, rematar en el suelo a los heridos, mutilar sus cuerpos. Lanzar obuses, bombardeo de las ciudades de la Franja de Gaza en forme terrestre, aérea y naval. No olvidemos que Palestina no tiene ejército, no tiene armada, fuerza aérea, buques de guerra o drones. Por tanto, los embustes del régimen infanticida respecto a que sus ataques son respuesta a los ataques desde territorio palestino, de los cuales se defiende como una especie de inocente víctima, caen por su hipocresía y falsedad.

Los milicianos palestinos, en inferioridad militar, pero dotados de mística, heroísmo y disposición combativa al enfrentar a un ejército dotado de moderna tecnología de muerte, señalan que a la par de la diplomacia, la política, la denuncia en los foros internacionales, se debe actuar en defensa activa de sus compatriotas. A la hora del enfrentamiento directo, al cual teme el cobarde ejército sionista, recrudece el bombardeo masivo, la destrucción de casas, hospitales, escuelas, el asesinato por miles de la población civil, pues el cobarde prefiere la destrucción a distancia pues sabe que a la hora de enfrentar a los combatientes de la resistencia los muertos sionistas aumentan. A mis muertos, sostiene el régimen de Israel,(escasísimos por lo demás) le sumaré todos los muertos palestinos que pueda sumar, que en las agresiones, especialmente contra la Franja de Gaza del año 2008, 2012, 2014 y 2021 han significado hasta 50 palestinos asesinados por cada muerto sionista.

El régimen israelí ha devenido en la versión moderna de los peores regímenes de la historia, en una versión siglo XXI que denomino nacionalsionismo. Así las acciones de venganza, de ataques, de terror, de destrucción se repiten día a día en una política de exterminio, que cuenta con el silencio cómplice de la administración estadounidense, la pasividad de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. ¿Dónde están los llamados a establecer un bloqueo aéreo, naval, cercar el espacio aéreo israelí para que no masacre a la población civil? ¿Dónde están los llamados a establecer un bloqueo comercial contra Israel para que deje de asesinar a la población palestina?

¿Dónde está el llamado a aplicar la famosa Carta de las Naciones Unidas? Todo un artificio pues cuando se trata de los pueblos de Palestina, saharaui, Siria, El Líbano, Irak, Afganistán simplemente no tiene aplicación sobre todo si el involucrado en la agresión y barbarie es el imperialismo y el sionismo. La doble moral de Occidente genera vergüenza, impotencia y un dolor infinito frente a los crímenes monstruosos de un régimen como el israelí, que tiene manga ancha para asesinar. En el escenario descrito resulta inmoral, vergonzoso, además de irracional tratar de equiparar el poderío sionista con las armas de las milicias palestinas. Qué vergüenza seguir hablando de Israel como la única democracia de la región cuando su comportamiento como potencia ocupante revela una conducta genocida, violatoria de los derechos humanos de la población palestina mostrando la verdadera cara de régimen israelí: Un Estado Criminal.

El derecho de resistencia a la opresión interna o externa (a través de una potencia ocupante) es un derecho reconocido y que permite y autoriza la desobediencia civil y el uso de la fuerza. Sea recurriendo a Platón, Tomás de Aquino, a la declaración de independencia de Estados Unidos o la Declaración de los Derechos del Hombre y del ciudadano de la revolución francesa. Recordemos, que la Declaración Universal de Derechos Humanos del año 1948, consigna en su preámbulo el derecho que les asiste a los pueblos a combatir la opresión si sus derechos no son respetados: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

Washington, las sociedades occidentales aupadas por los medios de desinformación y manipulación afines al sionismo llenan sus páginas, editoriales, imágenes de muestras de dolor y velatones frente a la muerte de algún sionista, pero… quién prende velas en occidente, quién se indigna en los medios de comunicación de Washington, Londres, Madrid, Buenos Aires o Santiago frente a la muerte diaria en territorio palestino. No debemos cansarnos de preguntarnos: ¿Qué papel cumple el Consejo de Seguridad? ¿Las Naciones Unidas, los organismos internacionales para detener esta barbarie que se extiende ya por 73 años, desde que el 14 de mayo del año 1948 nació a la vida internacional una entidad que llamaron Israel? Pero, a la par de las interrogantes se debe actuar con todas las formas de lucha contra la barbarie sionista.

¿Quién es capaz de detener la masacre, por parte de estos gobiernos, capaces de intervenir en Libia, Egipto, Irak, que tratan de destruir a Siria y sin embargo frente a los crímenes del régimen israelí callan en forma cómplice e incluso avalando dicho actuar o declarando movimientos terroristas a quienes conforman la resistencia contra el crimen israelí, sea en Palestina, el Líbano, Siria, Irak, entre otros? No existe fuerza mundial que detenga este actuar cómplice lo que obliga a que nuestros propios pueblos enfrenten la barbarie. El régimen israelí, su ejército, sus colonos extremistas y una sociedad que mayoritariamente apoya el exterminio del pueblo palestino se comporta con este pueblo pacífico como los nazis lo hicieron con aquellos europeos de creencia judía, gitanos, homosexuales y enfermos mentales durante el régimen nacionalsocialista.

El pueblo palestino en Al Quds, Cisjordania y la Franja de Gaza soporta diariamente el sufrimiento, la represión, el encarcelamiento, la limpieza étnica y la agresión constante por parte de los ocupantes israelíes. Políticos, militares, sociedad civil, que mayoritariamente están alienados en una conducta criminal, autollamados a ocupar un territorio que no les pertenece, por más que se consideren, en forma delirante, como un pueblo elegido, para una tierra prometida, como si de un destino manifiesto se tratase. No es posible aceptar estos argumentos de dominio, de denominar a los palestinos como “no humanos”, tratar de invisibilizar su historia, usurpar sus costumbres, su vestuario, gastronomía, su música. Recrear una arqueología falsaria, para argumentar que lo “judío” tiene una historia que los hace poseedor de un derecho de propiedad. No existe relación más terrible que la decisión del sionismo de utilizar al judaísmo para sus planes de dominio, estrechamente vinculados a la política hegemónica de Gran Bretaña en principio y luego alineada con Estados Unidos. En ello no hay nada de religioso.

Duro frente al sionismo

Cuando suelo escribir sobre los crímenes del sionismo y la conducta hipócrita y victimista que expresan, para maquillar así su política racista y criminal, suelo acudir al analista estadounidense Norman Finkelstein, un cientista político, de una familia de creencia judía víctimas del nazismo, quien, en una interesante conferencia fue interpelado por una llorosa joven (de creencia judía ella) que criticaba la comparación que hacía Finkelstein de la política israelí y los nazis  – cuyo video puede ser visto por YouTube (4). En esa actividad Finkelstein sostuvo “no existe nada más despreciable que usar el sufrimiento y el martirio de las víctimas del nazismo para intentar justificar la tortura, la brutalidad, la demolición de hogares que Israel comete diariamente contra los palestinos y por eso me niego a ser intimidado o presionado por las lágrimas de cocodrilo, si tuvieras un corazón dentro tuyo – le dijo Finkelstein a la sollozaste joven – estarías llorando por los palestinos no por lo que tú le has hecho”. Duro, veraz, firme y honesto.

Una de las falacias más extendidas de la ideología y de la propaganda del sionismo y que de tanto repetirse ha llegado a considerarse que tiene algo de seriedad y razón para justificar la ocupación sionista de los territorios palestinos es la que afirma el derecho del sionismo a retornar a Palestina del cual, según el sionismo fueron arrojados hace más de 20 siglos. Para el analista Said Alami, “Nada en la Historia documentada y académica rubrica el derecho de estos extranjeros, judíos algunos, ateos los más, a regresar a ninguna parte y mucho menos a Palestina, tierra donde este pueblo, según sus propias mitologías y sus propios textos sagrados, había pisado la tierra de Palestina como invasor, ocupante extranjero y usurpador, y donde estuvo siempre en guerra con la población autóctona palestina que existía allí”. (5)

Cuando la agresión a Gaza estremeció al pueblo palestino, generando miles de muertos a manos del sionismo recuerdo haberme interrogado en un artículo cuya esencia se mantiene incólume: “¿Qué pretende el sionismo? ¿Que el pueblo palestino siga sojuzgado, que no reaccione frente a décadas de ocupación y desprecio a los derechos humanos de millones de palestinos? Israel, ya sea con laboristas o los ultraderechistas del Likud no han dejado ni un solo día de humillar, despreciar y reprimir al pueblo palestino, empujando sus acciones hacia la desesperación de una manera calculada y brutal para justificar así sus acciones de represalia bárbaras y brutales. Dadas a conocer al mundo, a través de los medios de desinformación occidentales como lógicas y razonables frente a la lucha y la resistencia del pueblo palestino. Para ello se cuenta con la bendición de los gobiernos de Washington y sus socios occidentales. Para ello cuenta con una Palestina dividida en bantustanes al estilo del apartheid sudafricano, cuenta con la creación de enormes campos de concentración llamados Franja de Gaza y Cisjordania. (6)

En forma indiscutible, el proceso de ocupación y colonización de Palestina está cargado de odio y desprecio no sólo al pueblo palestino, sino que, a todo el mundo árabe, como también a las leyes internacionales con el objetivo de expulsar a la población palestina en aras de conseguir concretar los mitos fundacionales del ente sionista y darle cabida así a los millones de colonos extranjeros que los gobiernos de Israel han ido instalando en suelo palestino. “Tu tierra Israel es desde el Éufrates hasta el Nilo”, reza el chapucero lema sionista, repetido hasta la saciedad por políticos, intelectuales, y partidos políticos y medios de desinformación israelíes. Mentira tras mentira, crimen tras crimen, una política de exterminio que permite clasificar a Israel como lo que es y que reitero: el nacionalsionismo del siglo XXI

Una ocupación que tiene su símil y que se repite, con un alumno aventajado de las políticas sionistas, la de la Monarquía de Marruecos contra el pueblo saharaui. Con muros que los hermanan y que dan cuenta que en materia de atrocidades tanto la monarquía marroquí como el sionismo israelí tienen objetivos similares: eliminar a las poblaciones que ocupan aquellos territorios que dicen pertenecerles. ¿Cómo razonar ante el enajenamiento? ¡Imposible! No existe posibilidad de dialogo y menos paz mientras el sionismo siga enquistado en Palestina y Asia Occidental.

Artículo Para SegundoPaso ConoSur

  1. https://www.hispantv.com/noticias/palestina/534227/israel-onu-
  2. https://www.un.org/es/about-us/un-charter/chapter-7
  3. Hasbara: Se deriva del verbo hebreo lehasbir, que suele traducirse como “Explicar” o “esclarecer”. Es el campo de trabajo destinado por el sionismo a maquillar y lavar la imagen de un régimen colonialista y ocupante del territorio palestino. La idea de este Hasbara, empelado como programa de propaganda es dar a conocer la versión israelí o más bien distorsionar, manipular y desinformar sobre lo que acontece tanto en palestina como en Asia occidental. https://segundopaso.es/news/779/Solidaridad-o-Lavado-de-Imagen-El-papel-de-la-Hasbara-Sionista
  4. https://youtu.be/bZpRy7HMeko
  5. https://issuu.com/abdotounsi/docs/revista_24
  6. https://www.telesurtv.net/bloggers/Cuanto-vale-un-muerto-israeli-20140723-0004.html

Mientras el mundo celebraba junto a sus queridos el inicio de un nuevo año, el ejército de ocupación israelí bombardeó nuevamente al pueblo palestino de Gaza

02 de enero de 2022

El ataque israelí en la madrugada de este sábado contra Gaza, en respuesta al lanzamiento de dos cohetes desde la Franja, sube otro peldaño en una escalada de tensión en Palestina, tras semanas de ataques de colonos a palestinos, y con un preso en estado grave tras 140 días en huelga de hambre.

Israel bombardeó Gaza de madrugada en respuesta al disparo el sábado de dos proyectiles que cayeron en el mar frente a las costas del área metropolitana de Tel Aviv.

El Ejército israelí lanzó aviones de combate, helicópteros y tanques para atacar Jan Yunis, y aseguró que su objetivo fueron «sitios de fabricación de cohetes y puestos militares» de Hamas. No se han registrado heridos pero sí severos daños en la infraestructura.

El ataque se produce en respuesta a lo dos cohetes lanzados previamente desde la Franja que impactaron en el mar frente a las costas de Tel Aviv, los primeros de larga distancia disparados desde la escalada bélica de mayo.

Inmediatamente tras el lanzamiento, fuentes palestinas advirtieron de que se trató de un error producto de un fallo técnico causada por un rayo, pero Israel reiteró su postura habitual de responsabilizar a Hamas por cualquier agresión desde el enclave.

Operativos de Hamas dispararon dos misiles antiaéreos SAM-7 contra helicópteros al oeste de la ciudad de Gaza, según medios palestinos citados por ‘Times of Israel’

El miércoles pasado, tanques del Ejército de Israel ya atacaron infraestructura militar de Hamas en represalia a un tiroteo, al parecer también accidental, que hirió a un israelí que trabajaba junto a la valla fronteriza.

Preso en estado grave y ataques de colonos

Los ataques suponen un paso más en otra escalada en un momento de elevada tensión por el deterioro de salud de un preso palestino, en huelga de hambre desde hace 140 días contra su detención administrativa, y por el incremento de las agresiones de colonos judíos a palestinos en Cisjordania.

Milicias palestinas han advertido de que romperán la tregua si Israel no libera al preso, que se encuentra ya en estado muy grave. «Se acerca el momento de la explosión y revocaremos la tregua si los mediadores no intervienen urgentemente para liberar al prisionero Hisham Abu Hawash«, señaló la Yihad Islámica.

Al menos 88 manifestantes palestinos han resultado heridos en las últimas horas por disparos y botes lacrimógenos lanzados por militares israelíes en Cisjordania, según la Media Luna Roja Palestina.

Los enfrentamientos tras ataques de colonos israelíes respaldados por el Ejército han ocurrido por tercera semana consecutiva en la localidad de Burqa, en la región de Nablús.

Fuente: www.naiz.eus

Lo que cierta prensa oculta: 384 ataques israelíes a periodistas en Palestina en 2021

02 de enero de 2022

Los ataques incluyeron disparos con balas de fuego real y de goma, de gases lacrimógenos, golpizas, arrestos y atacar a periodistas y destruir edificios que albergan sedes de los medios de comunicación. Las acciones ejecutadas por los militares israelíes tienen como objetivo intentar ocultar los crímenes diarios cometidos contra los ciudadanos palestinos indefensos.

El Fotoperiodista Muad Amarne, perdió su ojo izquierdo tras recibir un disparo mientras desarrollaba sus labores profesionales en Hebrón, a pesar de llevar un chaleco especial indicando claramente el texto “Prensa”

El ejército israelí cometió 384 violaciones contra periodistas que trabajan en el territorio palestino ocupado en 2021, reportó hoy la agencia oficial de noticias Wafa.

Los ataques incluyeron disparos con balas de fuego real y de goma, de gases lacrimógenos, golpizas y arrestos, precisó la fuente.

Wafa denunció que esas acciones ejecutadas por los militares tienen como objetivo intentar ocultar los crímenes diarios cometidos contra los ciudadanos palestinos indefensos.

“Atacar a periodistas (…) y destruir edificios que albergan sedes de los medios de comunicación locales e internacionales no es algo nuevo, sino más bien un comportamiento sistemático en la estrategia militar israelí y un comportamiento bárbaro”, subrayó.

El medio noticioso hizo alusión así al bombardeo en mayo del pasado año de la torre de 12 pisos de Al Jalaa, en la franja de Gaza, donde tenían su sede varios medios internacionales como la agencia estadounidense AP y la televisora qatarí Al Jazeera.

Fuentes: Crónica Digital/PL

¿Por qué Israel está modificando su política de fuego abierto? Tres posibles respuestas

Foto: soldados israelíes detienen a un manifestante palestino durante una protesta contra la expansión de los asentamientos israelíes en el pueblo de Jbara, al sur de Tulkarm, en la Cisjordania ocupada, el 1 de septiembre de 2020. [JAAFAR ASHTIYEH/AFP vía Getty Images]. 

Por Ramzy Baroud

De entrada, la decisión militar israelí de revisar sus políticas de fuego abierto en la Cisjordania ocupada parece desconcertante. ¿Cuál sería la lógica de dar a los soldados israelíes el espacio para disparar a más palestinos cuando los manuales existentes del ejército ya les habían concedido una inmunidad casi total y poca responsabilidad legal?

Las nuevas normas del ejército permiten ahora a los soldados israelíes disparar, e incluso matar, a los jóvenes palestinos que huyen con munición real por haber lanzado supuestamente piedras contra coches «civiles» israelíes. Esto también se aplica a situaciones en las que los presuntos «atacantes» palestinos no tienen piedras en la mano en el momento del disparo.

La referencia a los «civiles» en el manual revisado del ejército se aplica a los colonos judíos israelíes armados que han colonizado los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este, desafiando el derecho internacional y la soberanía palestina. Estos colonos, que a menudo operan como fuerzas paramilitares en coordinación directa con el ejército israelí, ponen en peligro la vida de sus propias familias al residir en tierras palestinas ocupadas. Según los retorcidos criterios de Israel, estos violentos israelíes, que han matado y herido a numerosos palestinos a lo largo de los años, son «civiles» que necesitan protección contra los «asaltantes» palestinos que lanzan piedras.

En Israel, lanzar piedras es un «delito grave» y los palestinos que las lanzan son «delincuentes», según Liron Libman, ex fiscal militar jefe de Israel, al comentar las nuevas normas. Para los israelíes, hay poco desacuerdo sobre estas afirmaciones, incluso por parte de quienes cuestionan la legalidad de las nuevas normas. El punto de discordia, según Libman y otros, es que «una persona que huye no representa una amenaza», aunque, según el propio Libman, «la nueva política podría estar potencialmente justificada», informó The Times of Israel.

El «debate» sobre la nueva política de fuego abierto en los medios de comunicación israelíes, da la falsa impresión de que algo fundamental ha cambiado en la relación del ejército israelí con los palestinos ocupados. Esto no es así en absoluto. Hay numerosos ejemplos diarios en los que se dispara y se mata impunemente a los palestinos, incluidos los niños, que tiran piedras o no, que van a la escuela o que simplemente protestan por la confiscación ilegal de sus tierras por parte del ejército israelí o de colonos armados.

En la aldea palestina de Beita, en el norte de Cisjordania ocupada, ocho palestinos desarmados han sido asesinados desde mayo. Este pequeño pueblo ha sido escenario de manifestaciones periódicas contra la expansión de los asentamientos judíos y contra el puesto de avanzada ilegal de Eviatar, en la zona rural palestina del monte Sabih. Entre las víctimas se encuentra Muhammad Ali Khabisa, de 28 años y padre de un niño de ocho meses, que fue asesinado a tiros el pasado septiembre.

Aunque las nuevas normas han hecho mucho hincapié en la condición de las supuestas víctimas israelíes, calificándolas de «civiles», en la práctica, el ejército israelí ha utilizado exactamente el mismo criterio para disparar, mutilar y matar a los palestinos que supuestamente lanzan piedras, incluso cuando no hay colonos armados presentes.

Un caso famoso, en 2015, fue el asesinato de un adolescente palestino de 17 años, Mohammad Kosba, a manos de un coronel del ejército israelí, Yisrael Shomer. Este último alegó que Kosba había lanzado una piedra contra su coche. Posteriormente, Shomer persiguió al adolescente palestino y le disparó por la espalda, matándolo.

El oficial israelí fue «censurado» por su conducta, no por haber matado al chico, sino por no haberse detenido «para apuntar correctamente», según The Times of Israel. El fiscal jefe militar israelí concluyó entonces que «el uso de la fuerza letal por parte de Shomer en el marco del protocolo de detención estaba justificado por las circunstancias del incidente».

El desprecio de Israel por el derecho internacional en sus ataques a los palestinos no es un secreto. Grupos de derechos humanos israelíes e internacionales han condenado repetidamente el comportamiento inhumano y bárbaro del ejército israelí en los territorios ocupados.

En un extenso informe ya en 2014, Amnistía Internacional condenó el «cruel desprecio de Israel por la vida humana al matar a decenas de civiles palestinos, incluidos niños, en la Cisjordania ocupada» a lo largo de los años. AI dijo que esos asesinatos habían tenido lugar «con casi total impunidad».

«La frecuencia y la persistencia de la fuerza arbitraria y abusiva contra manifestantes pacíficos en Cisjordania por parte de soldados y policías israelíes -y la impunidad de la que gozan los autores- sugiere que se lleva a cabo como una cuestión de política», se lee en el informe de Amnistía.

Incluso el propio grupo de derechos de Israel, B’tselem, está de acuerdo. La organización denunció la «política de disparar a matar» del ejército israelí, que también se aplica a «personas que ya han sido ‘neutralizadas'». De hecho, en el caso de Abdel Fattah al-Sharif, un palestino al que un médico militar israelí, Elor Azaria, disparó a bocajarro en Al-Khalil (Hebrón) en 2016, no sólo fue ‘neutralizado’ sino que quedó inconsciente.

Según B’tselem, los «soldados y policías israelíes se han convertido en juez, jurado y verdugo». Teniendo en cuenta esta trágica y siniestra trayectoria, cabe preguntarse por qué el ejército israelí modificaría su política de fuego abierto en este momento concreto. Hay tres posibles respuestas:

Una, el gobierno y el ejército israelíes están anticipando un aumento de la resistencia popular palestina en los próximos meses, posiblemente como resultado de la expansión masiva de los asentamientos ilegales y los desalojos forzosos en el Jerusalén Este ocupado.

En segundo lugar, al alinear perfectamente la actual política de fuego abierto con la agresiva práctica militar de «disparar para matar» ya existente, los tribunales israelíes ya no tendrían que enfrentarse a ninguna repercusión legal por matar a palestinos, incluidos niños, independientemente de las circunstancias de sus asesinatos.

Por último, las normas revisadas permitirían a Israel defenderse en respuesta a la investigación abierta por la Corte Penal Internacional (CPI), en relación con las violaciones de los derechos humanos y los crímenes de guerra en la Palestina ocupada. El Fiscal General de Israel argumentará ahora que no se están produciendo crímenes de guerra en Palestina, ya que el asesinato de palestinos es coherente con la propia conducta militar y el sistema judicial de Israel. Dado que la CPI investiga a presuntos criminales de guerra, y no al propio gobierno, Israel espera poder evitar que sus propios asesinos tengan que enfrentarse a las expectativas legales de la Corte.

Aunque el momento de la decisión militar israelí de modificar su política de fuego abierto puede parecer repentino y sin mucho contexto, la decisión sigue siendo siniestra. Cuando el ejército de un país decide que disparar a un niño por la espalda sin ninguna prueba de que el presunto «delincuente» suponga peligro alguno es un acto legal, la comunidad internacional debe tomar nota.

Es cierto que Israel actúa al margen de las normas mínimas del derecho internacional y humanitario, pero es responsabilidad de la comunidad internacional proteger a los palestinos, cuyas vidas siguen siendo preciosas aunque Israel no esté de acuerdo.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Editorial del diario «El País» de España: «Los Altos de Trump»

Foto: Donald Trump junto a Benjamin Netanyahu en marzo de 2019, durante la firma un decreto con el que reconocía la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán. SAUL LOEB (AFP)

29 de diciembre de 2021

La política expansionista de Israel en Siria debe encontrar la oposición explícita de la UE frente a la permisividad de Biden. 

Ningún presidente de Estados Unidos ha realizado una contribución tan efectiva a los proyectos expansionistas del Estado de Israel como Donald Trump. Su escaso aprecio por la legalidad internacional y por los acuerdos multilaterales le permitió realizar pasos que ningún presidente anterior habría asumido, como romper las relaciones con la Autoridad Palestina, retirar la ayuda humanitaria a los refugiados palestinos, trasladar la embajada de su país a Jerusalén —y, sobre todo, reconocer la Ciudad Santa como capital de Israel—, declarar la compatibilidad con la legislación internacional de la ocupación israelí de Cisjordania y afirmar incluso la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, un millar de kilómetros montañosos, internacionalmente reconocidos como de soberanía siria, conquistados por las armas en 1967 y situados a escasos 60 kilómetros de Damasco.

Gracias a la acción concertada de dos mandatarios ultraconservadores, Trump y Netanyahu, quedó más que maltrecho el proceso de paz iniciado con los acuerdos de Oslo de 1993 para el reconocimiento de un Estado palestino; el Estado sionista consiguió abrir relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos, y la Casa Blanca anunció en marzo de 2019, durante una visita oficial del primer ministro israelí a Washington, el reconocimiento de la anexión israelí del Golán. En agradecimiento, el gobernante israelí aprobó en junio de 2020 la construcción de un nuevo asentamiento en la región montañosa para albergar a 300 familias israelíes con el nombre de Ramat Trump (Altos de Trump) y se fotografió junto al embajador de Estados Unidos y sus respectivas esposas ante un enorme cartel con tal denominación en hebreo e inglés. Los Altos de Trump no fueron una anécdota durante la campaña electoral resultante de la delirante política exterior trumpista sino una premonición.

Trump actuó siempre de la mano de Netanyahu, pero los efectos de su política exterior no han quedado anulados ni por la presidencia de Biden ni por el nuevo Gobierno israelí de Naftali Bennett. El nuevo Gabinete acaba de aprobar un plan de 280 millones de euros para construir 13.000 viviendas nuevas en los próximos cinco años, duplicar la población israelí en el Golán de los actuales 26.000 habitantes hasta 50.000, dotar la región de comunicaciones, infraestructuras turísticas y convertirla en el mayor parque de energía solar de Israel. Todo ello, naturalmente, sin consultar ni atender a los intereses de los 25.000 golaníes drusos, en su mayoría de nacionalidad siria, ni a la tajante resolución 497 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que ya en 1981 declaró la anexión como “nula, sin valor ni efecto jurídico sobre el plano internacional”. En los planes expansivos sobre el Golán ha pesado la actitud continuista de Joe Biden respecto a Oriente Próximo y a las últimas decisiones trumpistas, exceptuando, afortunadamente, la reanudación de las relaciones con la Autoridad Palestina.

De no mediar al menos una clara matización de la política unilateralista practicada por Trump y Netanyahu, tendrá consecuencias muy negativas la ambigüedad del mensaje que emite Washington en dirección a los instintos expansionistas también internacionalmente reprobables de Putin respecto a Ucrania y de Xi Jinping respecto a Taiwán. Al menos la Unión Europea y sus países miembros debieran oponerse abiertamente a estos planes israelíes que vulneran la legalidad internacional a costa de la Siria fragmentada y en guerra civil.

Fuente: https://elpais.com/opinion/2021-12-29/los-altos-de-trump.html

Demolición de viviendas palestinas y la justicia de Israel

25 de diciembre de 2021

Por Daniel Kupervaser 

La instancia superior de justicia en Israel, la Corte Suprema de Justicia, está constituida por 15 jueces cuya cadencia finaliza inexorablemente a la edad de 70 años. Salvo situaciones de fuerza mayor o incontrolables, todos los jueces cumplieron hasta ahora el período legal prescripto hasta su jubilación. Durante el mes de diciembre de 2020 y a la edad de 65 años, de forma totalmente sorpresiva y sin manifestar motivo alguno, el juez Menachem Mazuz dio a conocer su propósito de renunciar a la distinguida función del alto tribunal en el mes de abril de 2021.

Hoy se sabe el por qué.

En una detallada entrevista al conocido periodista Gidi Waitz, el juez en retiro Mazuz, dibujó una preocupante imagen de la justicia israelí (“El jinete solitario”, Haaretz, 24-12-2021). En esta corta nota solo acentuaremos una de sus acotaciones respecto de la decadencia e injusticias propias del Estado Judío.

Pregunta: “Manny Mazuz, con referencia a resoluciones referidas a la demolición de viviendas de familias de terroristas palestinos usted afirma que la Corte Suprema de Justicia da respaldo a un acto ilegal. ¿Por qué usted lo percibe como tal?

Respuesta: “En la ley del antiguo Oriente, Babilonia, Asiria, el Código de Hammurabi, hace más de 3.000 años, la opinión predominante era que los miembros de la familia son propiedad de quien estaba a su cabecera, y esto se reflejaba en la legislación. Supongamos que un constructor erigía una casa que se derrumba como resultado de su negligencia, y en el accidente muere el hijo del dueño de la casa. ¿Cuál era el castigo en esa época? Matar al hijo del constructor, no al constructor. Violador que se aprovecha de una virgen de cualquier otro, el castigo consiste en aprovecharse de la esposa del violador”.

Y así continua el retirado juez Mazus: “Aparece el judaísmo, con la renovación revolucionaria de las leyes bíblicas, y dijo en varias versiones: ‘Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos morirán por los padres’, ‘Cada uno por su pecado morirá y ‘El hijo no será responsable del pecado del padre y el padre no será responsable por los pecados del hijo’. Posteriormente la justicia universal adoptó la idea y prohibió el castigo colectivo”

¿Como todo esto se relaciona con la realidad israelí? Muy simple, la facilidad con que jueces de la Corte Suprema de Justicia, con el justificativo de ser una medida disuasiva, avalan la decisión del gobierno israelí de demoler viviendas donde convivían terroristas palestinos  que cometieron crímenes contra civiles.  

EL EJÉRCITO DE ISRAEL DEMUELE UNA VIVIENDA PALESTINA EN CISJORDANIA

Para calificar el posicionamiento de la Corte, Mazuz afirma: “Es muy difícil no ver en la demolición de casas un castigo colectivo. Castigan a familiares inocentes, incluso cuando no hay indicios de su participación o conocimiento de los actos de terrorismo. Y generalmente se trata de viviendas donde vive todo el clan. No conozco ningún otro ámbito judicial donde se imponga castigo no a la persona que cometió el delito. Desde mi punto de vista este es un caso extremo. Las demoliciones de viviendas nos están causando a diario un daño internacional. ¿Crees que estos hechos solo se ven aquí? ¿Acaso no saben que todos los años esta temática es materia de propuestas contra Israel en Asambleas anuales del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra y en otros foros internacionales?”

Tampoco se necesita ser un experto en estrategia o seguridad para llegar a la conclusión de lo falaz que significa justificar la demolición de vivienda familiar donde convivía un terrorista palestino con la idea que pueda actuar como mecanismo disuasivo de otros potenciales terroristas. Desde 1967 se estima que Israel demolió más de 28 mil viviendas de palestinos en Gaza y Cisjordania. Hoy está claro que toda esa injusticia y daño a la imagen de Israel en el mundo no logró disuadir a ningún palestino. Hoy en día somos testigos que, una tras otra, hasta mujeres jóvenes salen armadas de un cuchillo de cocina a matar judíos a sabiendas que difícilmente retornen vivas y que, seguramente, el destino de la vivienda de su familia sea la demolición.

La demolición de viviendas de familias de terroristas palestinos tiene un solo motivo, y no es la seguridad para disuadir futuros terroristas, sino político. Se trata de satisfacer el perverso instinto que se ha enraizado en amplias capas de la población judía israelí de hacer sufrir a población palestina, no importa si no se logra detener el terrorismo. Nada más provechoso y recolector de apoyo popular para un político israelí que la ola de placer que representa para una mayoría de la población judía de Israel ver las ruinas de una vivienda palestina.

Por supuesto, las viviendas de terroristas criminales judíos, y los hubo no pocos, como el asesino del primer ministro Rabin, están intactas y nadie se imagina que el Estado Judío sea capaz de tocarlas. Son judíos y no palestinos.

Resulta llamativo que poco más de 70 años llevaron a judíos de Israel al olvido de la epopeya de quienes no se sintieron disuadidos y lucharon por la liberación nacional judía en Israel, aun frente al peligro real e inmediato de la horca inglesa. Incomprensiblemente, hoy en día piensan que demolición de vivienda puede disuadir objetivos idénticos de otro pueblo.   

Se debe tener claro que, en tanto y en cuanto la visión de la mayoría de la población israelí continue con la idea de no separarse geográficamente de los palestinos para poder continuar con la colonización de Cisjordania, necesariamente consolidará el ya existente estado binacional con población palestina oprimida sin derechos civiles. Bajo esa realidad el terrorismo y el derramamiento de sangre se convertirá en una realidad casi diaria en donde la demolición de viviendas palestinas no lo detendrá y solo incrementará la aversión y actos de desprecio hacia Israel y judíos en el mundo.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 25-12-2021

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

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