Colonos israelíes arrancan cientos de olivos en Cisjordania

Foto: Soldados israelíes caminan junto a olivos cortados en tierras pertenecientes a palestinos (sin ser vistos) de la aldea de al-Sawiyah al sur de la ciudad de Nablus en la Cisjordania ocupada, el 2 de mayo de 2020 [JAAFAR ASHTIYEH/AFP vía Getty Images].

22 de enero de 2022

Colonos israelíes han arrancado el viernes 400 olivos en la aldea palestina ocupada de Cisjordania de Deir Sharaf, según han declarado algunos testigos.

Uno de los testigos, Ghassan Daghlas, vigila las violaciones de los asentamientos coloniales israelíes en el norte de Cisjordania y explicó que los colonos irrumpieron en una parcela conocida como Al-Harayek y cortaron los árboles.

Los propietarios del terreno fueron identificados como Abdul Rahim, Abdul Hamid y Ghazi Antari, todos ellos habitantes de Deir Sharaf.

Ghazi Antari contó que fue a su granja de 68 dunam y descubrió que los colonos habían talado 320 olivos, que había plantado hace tres años.

Daghlas dijo que no era la primera vez, ya que los colonos habían destruido unos 600 arbolitos hace casi un mes.

Mientras tanto, un grupo de colonos israelíes arrancó 90 plantones de olivo y árboles pertenecientes a agricultores palestinos en la aldea de Yasuf, en Salfit (Cisjordania).

Jamal Salama, un palestino residente en la aldea de Yasuf, en Salfit, contó que los colonos arrancaron 70 plantones de olivo de su propiedad después de que asaltaran su granja cerca de la aldea.

Samer Rashed, otro palestino residente en el pueblo, dijo que unos 20 olivos de su propiedad fueron cortados por los colonos que asaltaron su granja.

La violencia de los colonos contra los palestinos y sus propiedades es habitual en la Cisjordania ocupada y rara vez es sancionada por las autoridades israelíes. Los palestinos, los observadores locales e internacionales y los funcionarios creen que el gobierno israelí respalda la violencia de los colonos.

Más de 700.000 israelíes viven en asentamientos exclusivos para judíos en Cisjordania ocupada y Jerusalén Este, violando el derecho internacional.

El número de colonos casi se ha triplicado desde los Acuerdos de Paz de Oslo firmados entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1993, según datos oficiales de la Autoridad Palestina (AP).

En 1993, el número de colonos se estimaba en 252.000, según los datos de la AP. Los asentamientos coloniales ilegales han aumentado de 144 en 1993 a 515 en la actualidad.

Fuente: https://www.monitordeoriente.com

El lobby pro-israelí ve cómo más activistas palestinos salen libres de los tribunales

Foto: activistas de Acción Palestina ocupan el balcón de las oficinas de la empresa de armas israelí Elbit Systems el 6 de agosto de 2021 en Londres, Inglaterra [Guy Smallman/Getty Images].

21 de enero de 2022

Por Yvonne Ridley

Todos sabemos que los grupos de presión política pueden ser influyentes, y que los que apoyan al Estado ocupante de Israel son más influyentes que la mayoría en Occidente. Sin embargo, parece que dicha influencia puede estar disminuyendo, especialmente en lo que respecta a los tribunales británicos. Se ha visto que se ha hecho justicia y, una vez más, se ha hecho a favor de los activistas pro-palestinos que atacaron las mortíferas fábricas de drones de Israel en el Reino Unido.

En lo que se considera otra sorprendente victoria judicial para los activistas de Acción Palestina, el último caso contra el grupo se ha derrumbado después de que el juez haya ordenado que se retiren los cargos. Durante la vista del jueves, la fiscalía no ofreció ninguna prueba después de que los graves fallos de la policía impidieran que los tres activistas tuvieran un juicio justo.

El juicio se centró en una jornada de acción celebrada el 5 de julio del año pasado, cuando tres mujeres de Palestine Action cerraron las instalaciones de Vine Property Management en Birmingham como parte de una campaña más amplia dirigida a los proveedores, socios y arrendadores del fabricante israelí de aviones no tripulados Elbit Systems Ltd. Antes de esto, otros activistas encadenaron las puertas, ocuparon el techo y rociaron el sitio con pintura roja para señalar su complicidad en el asesinato de palestinos. La acción consiguió paralizar las operaciones, ya que los activistas exigieron que se pusiera fin a la complicidad de la empresa inmobiliaria en las operaciones de Elbit y, por extensión, en los crímenes de guerra israelíes.

Las tres mujeres fueron acusadas de daños penales, allanamiento de morada y resistencia a la autoridad tras ocupar las oficinas de Vine Property Management. La empresa opera bajo el nombre de Fisher German y administra la propiedad utilizada por la fábrica de armas de Elbit en Shenstone.

La decisión del tribunal llega apenas un mes después de que otros tres activistas fueran también absueltos de daños penales durante el bloqueo de otra fábrica de Elbit. En diciembre, el Tribunal de Magistrados de Birmingham emitió un veredicto de «no culpabilidad» contra los llamados «Tres de Elbit», que fueron absueltos de causar daños penales cuando bloquearon la fábrica de motores para aviones no tripulados de Elbit en Shenstone (Staffordshire), la misma fábrica gestionada por Vine Property Management. Los abogados de la defensa dijeron durante el juicio que la empresa era cómplice del negocio de derramamiento de sangre de Elbit, y acusaron a la fiscalía de abuso de proceso.

De este modo, los miembros de Palestine Action han ganado de hecho las dos causas judiciales emprendidas contra ellos. Incluso los tribunales parecen entender la necesidad, y la proporcionalidad, de tomar medidas para socavar la complicidad británica en los crímenes de guerra israelíes.

Manifestación en apoyo al grupo de activistas «Acción Palestina» en Leicester, Reino Unido, el 21 de mayo de 2021 [Vudi Xhymshiti/Anadolu Agency].

Lo diferente de este último caso en el que estaban implicados los activistas de Acción Palestina es que se derrumbó prácticamente antes de empezar, lo que permitió a los tres acusados salir en libertad tras un segundo resultado humillante para Elbit. Los activistas, representados por Lydia Dagostino de Kelly’s Solicitors, ni siquiera tuvieron tiempo de presentar su caso sobre la necesidad de tomar medidas para acabar con la complicidad británica en los crímenes de guerra israelíes. Tras el caso, se mostraron exultantes. «Este activismo es necesario y proporcionado a la luz de los crímenes de guerra y los abusos contra los derechos humanos cometidos con los productos de Elbit», explicaron.

«Si incluso el sistema judicial es capaz de reconocer esto, y el CPS es incapaz de presentar un caso viable, Palestine Action ha pedido que se ponga fin al acoso policial, a la intimidación y a que provoquen lesiones físicas cuando detienen a los activistas, detenciones que no terminan sistemáticamente en un juicio exitoso», dijo el grupo en una declaración escrita.

Quizás los policías británicos estarían mejor empleados persiguiendo a los verdaderos villanos que son cómplices de los crímenes de guerra israelíes contra los palestinos. Los drones Hermes y Watchkeeper de Elbit tienen capacidades letales y se despliegan contra civiles palestinos en la asediada Franja de Gaza. El avión no tripulado Hermes es descrito como la «columna vertebral» de las misiones de vigilancia y de selección de objetivos de Israel.

En un caso relacionado, grupos de campaña en Gran Bretaña han reclamado una «enorme victoria» contra Elbit Systems, que según ellos se ha visto obligada a cerrar una de sus fábricas en el Reino Unido tras una protesta directa de 18 meses por parte de Palestine Action. Elbit vendió su negocio Ferranti Power and Control en Manchester a TT Electronics por 12 millones de dólares en un acuerdo que la empresa israelí completó, aparentemente, como parte de la reestructuración de sus operaciones en el Reino Unido.

«La producción de armas, aviones no tripulados y tecnología militar depende de una red interconectada y masiva de empresas cómplices», dijo Palestine Action. «Estamos comprometidos con el desmantelamiento de esta red, exigiendo que las empresas cesen su asociación con Elbit a menos que quieran ser cerradas junto con ellos». El mensaje a todas las demás empresas con las manos manchadas de sangre palestina es sencillo: hasta que no pongan fin a su facilitación de la brutal represión de los palestinos por parte de Israel y rompan sus vínculos con Elbit, Palestine Action les cerrará el grifo y pondrá fin a su contribución al genocidio por ustedes.»

Aunque este mensaje resuena claramente en los tribunales británicos, todavía no ha dado sus frutos en el Parlamento británico, donde, lamentablemente, algunos políticos siguen estando en el bolsillo de Israel. Esto es así a pesar de la impactante exposición de Al Jazeera y la investigación televisiva en cuatro partes The Lobby, que reveló el escandaloso papel de un empleado de la Embajada de Israel en el cabildeo y la selección de políticos británicos. El hecho de que el lobby se sienta capaz de «derribar» a un parlamentario electo, y que tenga el dinero para intentarlo, es una mancha en la política británica.

Yvonne Ridley: La periodista y autora británica Yvonne Ridley ofrece análisis políticos sobre asuntos relacionados con el Oriente Medio, Asia y la Guerra Mundial contra el Terrorismo. Su trabajo ha aparecido en numerosas publicaciones de todo el mundo, de Oriente a Occidente, desde títulos tan diversos como The Washington Post hasta el Tehran Times y el Tripoli Post, obteniendo reconocimientos y premios en los Estados Unidos y el Reino Unido. Diez años trabajando para grandes títulos en Fleet Street amplió su ámbito de actuación a los medios electrónicos y de radiodifusión produciendo una serie de películas documentales sobre temas palestinos e internacionales desde Guantánamo a Libia y la Primavera Árabe.

Fuente: https://www.monitordeoriente.com

 

La inacción europea apoya la colonización israelí

22 de enero de 2022
Por Santiago González Vallejo 
Fuentes: Info Libre
 

Acaba de suceder lo previsto. Los Países Bajos han suspendido la ayuda a la organización palestina Union of Agricultural Work Committees (UAWC). Aparentemente, el motivo de la suspensión de la ayuda, precedida de investigación y auditoria con los consiguientes costes, es la acusación israelí según la cual la UAWC mantiene lazos con una organización palestina, el FPLP, considerada terrorista por la UE. La ayuda neerlandesa iba entre otras cosas a ayudar a los agricultores palestinos de la zona C, en el Valle del Jordán, donde la colonización israelí es más aguda con continuas amenazas de anexión. 

Esta suspensión de la ayuda, así como el motivo aducido, son semejantes a lo ocurrido con World Vision, una importante organización no gubernamental de los Estados Unidos. En el año 2016, los servicios de información israelí acusaron a su Jefe de Oficina en Gaza, Mohammad El Halabi, de haber desviado fondos a Hamás por valor de varias decenas de millones de dólares. La acusación de los servicios de información israelí fue acompañada de generosas declaraciones del entonces primer ministro Netanyahu contra esa organización y, de paso, a la imputación a las ONGs, e incluso a organismos internacionales, de desviar recursos a las organizaciones de resistencia palestinas. 

A causa de dichas acusaciones, que en ningún momento han podido probarse, dos gobiernos, Australia y Alemania, suspendieron su financiación a World Vision. Las auditorias contables y la defensa de El Halabi han costado millones de dólares a su organización. Las primeras han demostrado que el uso de los limitados fondos de los que disponía El Halabi, así como el de los de la central de World Vision en Jerusalén, se correspondía con criterios acordes a los fines aprobados. Después de varios años, tímidamente, Alemania y Australia han vuelto a financiar a esta ONG. Entretanto, Mohammad El Halabi, al negarse a admitir ningún cargo, siquiera menor, según la oferta de la fiscalía israelí destinada a tapar las vergüenzas de un sistema judicial colonial, lleva preso desde ese año, 2016, sin que haya habido sentencia. 

Hay un paralelismo evidente con lo ocurrido a la española Juana Ruíz, actualmente encarcelada por Israel, y a las diferentes ONGs recientemente prohibidas y denunciadas por Israel (¡en los Territorios Ocupados!). 

Los gobiernos donantes, escrupulosos con los dineros que van a parar a las ONGs que sostienen en respiración artificial la vida económica palestina o que intentan testimoniar los desmanes de la ocupación israelí, mantienen una relación aparentemente esquizofrénica con Israel. Establecen una diferenciación entre un Estado de Israel legalizado por las Naciones Unidas en 1947 y se abstraen del hecho de que es ese mismo Estado, así como todos sus gobernantes, el que, desde esa fecha, ha aumentado su superficie a costa de los palestinos, de su expulsión, palestinos a los que somete a leyes discriminatorias y, en el caso de varios millones de ellos, a normas básicamente coloniales. 

Esa esquizofrenia es hipocresía. Israel no es un Estado ‘normal’, es un Estado que vulnera las normas internacionales y los principios que dice defender esa comunidad internacional. 

Veamos de nuevo el ejemplo de los Países Bajos. La ocupación israelí es continua. La expansión de las colonias y la expulsión de palestinos es cosa de todos los días, según los informes de los propios embajadores sobre el terreno. El gobierno de los Países Bajos lo sabe. ¿Hace algo? 

Hace casi dos años, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas reveló los nombres de 112 empresas que facilitan la ocupación en los denominados Territorios Ocupados Palestinos y se lucran con ello. Con anterioridad, se investigó a dichas empresas, se las dio la oportunidad de cesar en su vulneración de la IV Convención de Ginebra y otras normas internacionales y, aun así, prefirieron continuar sus actividades, que fomentan la ocupación y debilitan al pueblo palestino. Entre ellas, hay varias empresas cuya sede se encuentra en los Países Bajos: Booking (alojamiento y viajes en las colonias), Tahal (tratamiento e infraestructuras de agua en las colonias), Kardan (sectores de bienes raíces, infraestructura de agua y servicios financieros que proveen de servicios a las colonias) y Altice (telecomunicaciones para las colonias). 

Por supuesto, los Países Bajos pueden subvencionar o no a quienes consideren oportuno. Pero no se entiende que sean beligerantes con organizaciones de resistencia, que dejen de ayudar a organizaciones que promueven el desarrollo local y pasen por alto (y, por lo tanto, apoyen) aquellas actividades que realizan sus empresas y que fortalecen la ocupación. Todo esto complementado con palabras, y no hechos, de apoyo a un discurso favorable a la paz y a no sabemos qué posibilidades de (co)existencia de dos estados en ese territorio de Palestina. 

Los Países Bajos, ¿han hecho algo efectivo con respecto a aquellas de sus empresas que participan y se lucran con la ocupación de los Territorios Palestinos? ¿Prohíben el comercio con las colonias israelíes? ¿Han dictado alguna sanción a Israel por su vulneración de las normas internacionales? ¿Reconocen al Estado palestino y defienden su estatalidad, el trato igualitario a la población palestina y el derecho al retorno? ¿Se escandalizan de que haya resistencia palestina? 

Pero podemos ver otro ejemplo. 

¿Qué ha hecho el Gobierno español ante el sistema judicial colonial israelí que ha juzgado a Juana Ruíz? ¿Qué ha hecho España y otros organismos como el Punto Nacional de Contacto, que vela por el respeto de las Líneas Directrices de la OCDE para multinacionales, o la Comisión Nacional del Mercado de Valores, frente a las empresas españolas que contribuyen a la ocupación, como CAF, GMV, TYPSA, OSSA, INECO o SEMI (ACS)? España, formalmente, dilata su reconocimiento del Estado palestino esperando que lo lleve a cabo la Unión Europea. 

Pero Suecia sí que ha reconocido ya a Palestina. La mayoría de los países de las Naciones Unidas, también. 

La imposición de sanciones a las empresas, como las que se llevaron a la práctica contra la Sudáfrica del apartheid, constituye una reclamación de la sociedad civil internacional. 

En resumen, cada país, con mayor o menor intensidad, simula su hipocresía. Pero hay que manifestar que el rey de la hipocresía está desnudo y los gobiernos y parlamentos tienen que ser consecuentes con sus discursos y sus hechos. 

Hace unos años, Josep Borrell, preguntado sobre de qué depende la solución de los problemas de Oriente Medio, sostuvo que “sin Europa, la Autoridad Palestina no existiría” (23/IV/2006). No dijo que Europa, los Países Bajos, España sostienen, asimismo, por acción o inacción, la ocupación y el apartheid de Israel sobre los palestinos. 

Santiago González Vallejo pertenece al Comité de Solidaridad con la Causa Árabe 

Fuente: https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/inaccion-europea-apoya-colonizacion-israeli_129_1217302.html

¿Cómo se dice Bantustán en hebreo? Dos ex embajadores de Israel dicen que su país aprendió en Sudáfrica la política del apartheid

23 de enero de 2022

Por Ilan Baruch y Alon Liel 

Durante nuestras carreras en el servicio exterior, ambos fuimos embajadores de Israel en Sudáfrica. En este puesto, conocimos de primera mano la realidad del apartheid y los horrores que infligía. Pero más que eso, la experiencia y la comprensión que adquirimos en Sudáfrica nos ayudaron a entender la realidad en nuestro país.

Durante más de medio siglo, Israel ha gobernado los territorios palestinos ocupados con un sistema legal de dos niveles, en el que, dentro de la misma extensión de tierra en Cisjordania, los colonos israelíes viven bajo la ley civil israelí mientras que los palestinos viven bajo la ley militar. Se trata de un sistema de inherente desigualdad. En este contexto, Israel ha trabajado para cambiar tanto la geografía como la demografía de Cisjordania mediante la construcción de asentamientos, que son ilegales según el derecho internacional. Israel ha impulsado proyectos para conectar estos asentamientos con su propio territorio mediante una intensa inversión en el desarrollo de infraestructuras. Una vasta red de autopistas e infraestructura de agua y electricidad han convertido los asentamientos en una versión confortable de los suburbios. Esto ha sucedido junto con la expropiación y la toma de posesión de cantidades masivas de tierra palestina, incluyendo desalojos y demoliciones de hogares palestinos. Es decir, los asentamientos se construyen y amplían a expensas de las comunidades palestinas, que se ven obligadas a concentrarse en extensiones cada vez más pequeñas de tierra .

Esta realidad nos recuerda una historia que el ex embajador Avi Primor describió en su autobiografía sobre un viaje que realizó con el entonces ministro de Defensa Ariel Sharon a Sudáfrica, a principios de los años ’80. Durante la visita, Sharon expresó un gran interés por el proyecto de bantustanes de Sudáfrica. Aún una mirada superficial al mapa de Cisjordania deja pocas dudas sobre dónde recibió Sharon su inspiración. Cisjordania se compone hoy de 165 «enclaves», es decir, comunidades palestinas rodeadas de territorio tomado por los asentamientos. En 2005, con la retirada de los asentamientos de Gaza y el comienzo del asedio, Gaza se convirtió simplemente en otro enclave: un bloque de territorio sin autonomía, en gran parte rodeado y, por lo tanto controlado, por Israel.

Cisjordania, territorio palestino ocupado. Áreas palestinas, en verde, controladas por Israel, en celeste.

Los bantustanes de Sudáfrica bajo el régimen del apartheid y el mapa de los territorios palestinos ocupados en la actualidad se basan en la misma idea de concentrar a la población «indeseable» en un área lo más pequeña posible, en una serie de enclaves no contiguos. Al expulsar gradualmente a estas poblaciones de sus tierras y concentrarlas en bolsones densos y fracturados, tanto Sudáfrica entonces como Israel hoy trabajaron para frustrar la autonomía política y la verdadera democracia.

Se han cumplido ya cincuenta y cinco años desde que comenzó la ocupación de Cisjordania. Está más claro que nunca que la ocupación no es temporal y que no hay voluntad política en el gobierno israelí para ponerle fin. Human Rights Watch llegó hace poco a la conclusión de que Israel ha cruzado un límite y que sus acciones en los territorios ocupados se ajustan ahora a la definición legal del crimen de apartheid según el derecho internacional. Israel es la única potencia soberana que opera en esta tierra y discrimina sistemáticamente por motivos de nacionalidad y etnicidad. Tal realidad es, como hemos visto nosotros mismos, apartheid. Es hora de que el mundo reconozca que lo que vimos en Sudáfrica hace décadas está ocurriendo también en los territorios palestinos ocupados. Y así como se unió a la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, es hora de que el mundo tome medidas diplomáticas decisivas también en nuestro caso y trabaje para construir un futuro de igualdad, dignidad y seguridad para palestinos e israelíes por igual.

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/como-se-dice-bantustan-en-hebreo/

La gran epopeya árabe en ultramar aún late en el corazón de América Latina

Foto: familia palestina Yarur Lolas en Belén antes de emigrar a América Latina. Los hijos Juan y Nicolás Yarur Lolas, según recoge el blog www.enterreno.com, hicieron una gran fortuna en el rubro textil y posteriormente en la banca.

14 de enero de 2022

Por Aristóteles Moreno 

La emigración masiva de sirios, libaneses y palestinos huyendo del imperio Otomano a finales del XIX y principios del XX constituye hoy una influyente comunidad de casi 20 millones de personas. 

Justo antes de embarcar con dirección a Latinoamérica, Rahme se dirigió a la Iglesia de la Natividad, en Belén. De la gruta mítica donde la Biblia asegura que nació Jesucristo extrajo un trocito de roca y se lo metió en el bolsillo. Era el año 1920 y Palestina vivía bajo dominio otomano. Rahme tenía 19 años de edad. Acababa de casarse con Jalil Daccarett y pocos días después tomó un barco rumbo a Bolivia para trabajar en las minas de estaño. Nunca más regresó a su tierra. Y aquel fragmento de piedra la acompañó durante toda su vida como un hilo invisible que la unía eternamente a su pueblo. Hoy, un siglo después, la reliquia descansa celosamente guardada en algún cajón de la madre de Jorge Daccarett, embajador de Chile en Emiratos Árabes Unidos. 

Los Daccarett ya habían emigrado años antes a París, donde regentaban un próspero negocio. Y desde allí tejieron redes comerciales por América Latina. A Khalil Daccarett, el hermano menor, le tocó Cuzco. Allí se instaló hasta que volvió a Palestina para contraer matrimonio con Rahme y reiniciar su proyecto migratorio, en Bolivia primero y en Chile años después. El padre de Jorge Daccarett nació en Cochabamba en 1936 y ya en Santiago su abuelo abrió un negocio de telas y una fábrica de caucho, que llegó a ser de las más prominentes del país. 

La de los Daccarett es la gran epopeya de cientos de miles de árabes que emigraron desde Siria, Líbano y Palestina a finales del XIX y primera mitad del XX buscando un horizonte mejor en las emergentes tierras de Sudamérica. Hoy sus descendientes rozan los 20 millones de personas, muchos de ellos ya entrados en la cuarta generación. La inmensa mayoría abandonó la lengua árabe materna, pero muchos mantienen su conciencia identitaria casi intacta tantas décadas después. 

Los palestinos querían ir más allá. Alcanzaron Mendoza y cruzaban la cordillera a lomo de mulas, hasta que llegaban a los Andes en Chile

Jorge Daccarett es descendiente de palestinos, pero también de sirios, por parte de su madre. Ha investigado el fenómeno migratorio y dispone de un extraordinario caudal de información. “El apogeo de la emigración llegó con la Primera Guerra Mundial. La mayoría eran cristianos y estudiaban en colegios de curas. Para protegerlos y evitar que fueran movilizados por el imperio Otomano, los sacerdotes los mandaban a Francia. Luego, desde allí, partían a América. Muchos no tenían ni idea de donde iban. Primero llegaban a Brasil, donde se quedaron los libaneses. En Buenos Aires, se instalaron los sirios. Y los palestinos querían ir más allá. Alcanzaron Mendoza y cruzaban la cordillera a lomo de mulas, hasta que llegaban a los Andes en Chile”. 

La mayor comunidad árabe en Sudamérica se concentra en Brasil: casi 12 millones de personas. En Argentina se calculan 3,5 millones, gran parte de ellos sirios descendientes de las migraciones del XIX y XX. Chile cuenta con cerca de un millón, la mitad de los cuales son de origen palestino. Representan la colonia palestina más importante fuera del mundo árabe. Le siguen Honduras (250.000), El Salvador (150.000) y Perú (50.000). A lo que habría que sumar cientos de miles de descendientes de sirios y libaneses establecidos a lo largo y ancho de todo el continente americano. 

Jalil Daccarett Tueme y Rahme Rock SelmanJalil Daccarett Tueme y Rahme Rock Selman. (Cedida por Jorge Daccarett)

Alberto Benjamín López es arabista y autor de una tesis doctoral sobre la prensa árabe publicada en Chile por la comunidad palestina. En Latinoamérica se editaron centenares de periódicos en árabe a finales del XIX y principios del XX, la mayoría de los cuales acabaron renunciando al idioma originario para publicarse finalmente en español. Alberto Benjamín centró su investigación en el periódico  chileno ‘Al Islah‘ [La Reforma], publicado en formato bilingüe entre 1930 y 1942. Muchos han desaparecido ya, pero otros, como es el caso del ‘Diario Sirio-Libanés‘, con sede en Argentina, siguen activos desde hace casi un siglo. 

La causa principal de las migraciones era de índole religiosa, debido a la presión del imperio Otomano sobre los cristianos, aunque también económica

“En Chile la primera oleada comienza en torno a 1880. La causa principal de las migraciones era de índole religiosa, debido a la presión del imperio Otomano sobre los cristianos, aunque también económica. Muchos eran comerciantes y agricultores”. En los primeros años, la integración fue conflictiva. Fueron apodados despectivamente como “turcos”, ya que todos viajaban con pasaporte otomano. Tras el crack del 29, según explica Alberto Benjamín, la comunidad árabe orientó sus inversiones hacia la industria textil y su paulatino ascenso económico fue favoreciendo su integración social. 

Los matrimonios mixtos empezaron a fraguarse con más frecuencia, lo que aceleró la aceptación de la población nativa, a la vez que extendió el temor a la pérdida de identidad. Se produjo un proceso, en cierta forma, paradójico. “Debido al racismo que sufrió la primera generación, los emigrantes intentaron que sus descendientes tuvieran una integración más exitosa”, explica el arabista de la Universidad de Granada. Por esa razón, escondían la lengua árabe y matizaban muchos de sus signos identitarios. Por ejemplo, modificaban sus nombres. Khalil, el abuelo de Jorge Daccarett, mutó a Carlos. Y Rahme empezó a ser conocida como Carmen

Diana Cahuas es peruana de origen palestino. “Mi familia es una de las dos primeras que llegaron desde Belén. Aproximadamente en 1908”, asegura en videoconferencia desde Lima con EL CORREO DEL GOLFO. Belén, Beit Yala y Beit Sahur constituyen un triángulo clave del proceso migratorio árabe hacia América Latina. “La primera oleada se produjo entre 1885 y 1914. Llegaron principalmente a Lima, Arequipa y Cuzco. Con el auge de la revolución industrial de Gran Bretaña a finales del XIX, muchas empresas inglesas y francesas se instalaron en Perú. ¿Y quién estaba allí? Los palestinos. Muchos se dedicaron a la industria textil, como mi papá y mi abuelo”. Una buena parte de la inmigración se asentó en las zonas montañosas, de tal forma que aprendieron el quechua antes que el español para poder hacer negocio con los comerciantes locales. 

La diáspora en América Latina tiene una identidad mixta. Nos sentimos cien por cien peruanos y cien por cien palestinos

Cahuas dibuja un proceso migratorio similar al descrito por Daccarett y Alberto Benjamín. Los árabes disponían de evidentes habilidades mercantiles y pronto prosperaron en términos económicos, lo que acabó propiciando un relativamente rápido acogimiento social. La pérdida de la lengua árabe fue “el sacrificio que se tuvo que tomar”, asegura Diana Cahuas, hoy diplomática palestina. “La diáspora en América Latina tiene una identidad mixta. Nos sentimos cien por cien peruanos y cien por cien palestinos”. De hecho, muchas personas de origen árabe conservan sus tradiciones familiares y hasta optan por matrimonios endogámicos para preservar su identidad. “Siempre que entras en casa de una familia vas a ver los bordados, la típica decoración y el mapa de Palestina. Yo conservo un rosario de nácar de mi abuela. Es muy importante para mí”. 

La de origen árabe es una comunidad floreciente en Latinoamérica. Jorge Daccarett presenta datos concretos sobre Chile que ilustran perfectamente su peso económico y social. En el país andino, representan el 3,5% de la población y, sin embargo, su aportación al PIB supera el 50%. “Muchos líderes empresariales en América Latina son de origen árabe. Y en política te encuentras a bastantes ministros y altos cargos, así como a médicos, arquitectos y artistas. Al árabe le fue bien, aunque pasaron penurias”, subraya. En efecto, la lista de personalidades de todos los ámbitos con ascendencia árabe es larga. Desde la cantante Shakira al actor Ricardo Darín, pasando por el magnate Carlos Slim, la actriz Salma Hayek o el político Carlos Menem. “Tenemos un ex vicepresidente peruano de origen árabe, Ómar Chehade”, recuerda Cahuas. “Pero también está el presidente de El Salvador, Nayib Bukele; el ministro de Salud, Francisco Alabi; o el secretario presidencial de Ecuador, Ómar Simón. Es una comunidad muy fuerte”. 

Club de futbol palestino de Chile, fundado en 1920. (Cedida)Club de futbol palestino de Chile, fundado en 1920. (Cedida)

Muchos nietos de la diáspora han tenido la oportunidad de viajar a Oriente Medio para conocer sus países de origen. Es el caso de Jorge Daccarett. “La primera vez que fui a Belén fue como si hubiera vivido allí. Mi abuela me había hablado siempre como si nunca se hubiera ido. Ese era su nivel de conexión con Palestina. Y cuando yo llegué iba de aquí para allá con toda tranquilidad. No me sentí un extraño. La gente me preguntaba por mi apellido y me decían: “Claro, eres el hijo de tal”. Me sacaban el parentesco y me invitaban a comer en su casa”. Su abuela le hablaba en árabe, razón por la cual el embajador chileno en Emiratos comprende la lengua aunque tenga más dificultades en la pronunciación. 

Jorge Daccarett colabora activamente en una fundación sobre estudios de la diáspora palestina, que logró rescatar todas las partidas de nacimiento de la Iglesia de la Natividad en Belén. “Hemos recuperado todos los registros desde 1632. Y hemos conseguido trazar todas las raíces de las familias de Belén. Cualquier hijo o nieto que quiera investigar sus orígenes puede consultarlo en nuestros archivos”. Ha sido un trabajo ingente y sumamente útil para recomponer líneas de parentesco esparcidas por toda América. “Nosotros tenemos primos en Honduras, El Salvador, Colombia, México y hasta en Francia. Hemos creado grupos de Whatsapp y de Facebook y queremos hacer una gran reunión”. 

La primera vez que fui a Belén fue como si hubiera vivido allí. Mi abuela me había hablado siempre como si nunca se hubiera ido. Ese era su nivel de conexión con Palestina

El suyo es un caso familiar paradigmático. Sus abuelos maternos son sirios procedentes de Homs. Tenían un negocio en Senegal y emigraron a Tenerife en el primer tercio del siglo XX. La guerra civil española (1936-1939) empujó a la familia a emigrar nuevamente, esta vez a Brasil y posteriormente a Chile, donde fundaron una fábrica de calcetines. “Todos mis tíos son hoy profesionales. Porque los árabes eran muy emprendedores. Y cada peso que ahorraban lo dedicaban a generar un negocio. La planta baja la reservaban para tienda y en la de arriba tenían la casa. No dilapidaban sus recursos, sino que los gastaban para que sus hijos fueran a los mejores colegios y las mejores universidades”. 

Randa Hasfura nació en El Salvador y es nieta de un palestino que llegó al país centroamericano en 1917 con tan solo 17 años de edad. Su padre ya abrió los ojos a orillas del Pacífico. Estudió Ingeniería Civil y en 1960 viajó a Palestina para inspeccionar las tierras que la familia aún mantenía en la comarca de Belén. Casualidades del destino, en esa breve estancia conoció a la madre de Randa y en solo tres meses se casó y regresó con ella a El Salvador. “Mi madre no sabía una palabra de español cuando vino”, asegura en conversación telefónica. Parte de las tierras familiares fueron vendidas poco a poco y otras acabaron confiscadas por Israel, como les ha ocurrido a otros muchos inmigrantes palestinos. 

Randa Hasfura lamenta la apatía de no pocos salvadoreños de origen palestino. “Aquí no hay el sentimiento de orgullo que hay en Chile. Quizás porque en El Salvador los inmigrantes fueron maltratados y la mayoría evitaba hablar en árabe. La identidad para muchos era un signo de vergüenza”, asegura. Con todo, existen algunas asociaciones de descendientes palestinos, organizadas no hace más de 15 años bajo el impulso de la última intifada.  

Fuente: https://www.elcorreo.ae

El post de Emma Watson muestra que las calumnias de antisemitismo de Israel están empezando a romperse

Foto: la actriz británica Emma Watson en Londres el 17 de octubre de 2021 [JUSTIN TALLIS/AFP/Getty Images].

11 de enero de 2022

Por Asa Winstanley

La actriz de Harry Potter, Emma Watson, fue calumniada el lunes por un funcionario israelí racista. Más adelante hablaremos de ello.

Pero primero, es importante señalar que el gobierno israelí siempre ha fabricado calumnias de antisemitismo contra sus enemigos.

Esto se remonta a la fundación del propio Estado de Israel en 1948, sobre las fosas comunes de palestinos.

Los primeros en ser calumniados de esta manera fueron los propios palestinos. Las falsas acusaciones de antisemitismo inventadas por Israel y el lobby israelí contra el movimiento de solidaridad con Palestina son, por tanto, una extensión de la campaña de desinformación del proyecto sionista de colonos-coloniales contra los propios palestinos.

Los diplomáticos y propagandistas israelíes han mantenido durante mucho tiempo que la oposición del pueblo palestino al despojo de su propia tierra no estaba motivada por ningún sentimiento de injusticia, sino simplemente por el racismo antijudío. Esto se considera, en el marco orientalista europeo-imperialista estándar, como algo misteriosamente endémico en las sociedades musulmanas y árabes.

Esto es, por supuesto, una tontería. Más que una tontería, es una mentira venenosa y racista.

Los palestinos se oponen al movimiento sionista -y a su creación, Israel- porque ha significado y sigue significando la expulsión, las masacres, el apartheid, la dictadura militar y la desposesión para ellos y sus hijos y los hijos de sus hijos.

El hecho de que Israel se autocalifique como «Estado judío» es irrelevante. Los palestinos se opondrían a cualquier proyecto político y/o religioso que los expulsara de sus propias tierras de la misma manera o similar.

Precisamente porque las injusticias de Israel se han hecho cada vez más evidentes para un número cada vez mayor de personas, el movimiento sionista y el lobby israelí se han apoyado cada vez más en fabricaciones de antisemitismo.

Los propagandistas de Israel saben que no pueden ganar los argumentos en un debate abierto. Así que en lugar de intentar vencer a los activistas derrotando sus argumentos, intentan cerrarlos, cancelarlos, prohibirlos y -en Palestina especialmente- encarcelarlos.

Pero las acusaciones maliciosamente falsas de antisemitismo contra los enemigos de Israel se han vuelto tan atroces que la mayoría de la gente ya no las cree.

El antisemitismo armado -una herramienta del arsenal israelí casi tan poderosa, a su manera, como las armas nucleares no declaradas que posee- está empezando a perder su potencia.

Todo ello nos lleva de nuevo a Emma Watson.

El lunes, publicó en Instagram una declaración muy sosa de solidaridad con el pueblo palestino. Con una foto de fondo de manifestantes solidarios sosteniendo banderas palestinas, Watson publicó el pie de foto: «La solidaridad es un verbo».

No era una declaración polémica. Pero el mero reconocimiento de la existencia de los palestinos y sus partidarios levantó la ira y el odio de Israel y su lobby.

Danny Danon, ex embajador de Israel ante las Naciones Unidas y actual presidente del ala internacional del partido oficial de la oposición israelí Likud, atacó el post de Watson en Twitter, afirmando que demostraba que era una «antisemita».

Por supuesto, como es habitual, no se presentó absolutamente ninguna prueba de este supuesto «antisemitismo».

Pero la respuesta de Danon fue especialmente atroz. No hubo ninguna pretensión de «matizar», sino que fue una afirmación abierta e inequívoca de que hacer incluso la más anodina declaración de solidaridad con los palestinos significa que se es antisemita ipso facto.

Lo que muchos comentaristas pasaron por alto fueron dos hechos importantes: es el propio Danny Danon el verdadero racista, y el post de Danon también mostró que él, como todos los sionistas, es el verdadero antisemita.

En toda la cobertura de la corriente principal sobre el post de Watson y su recepción (los escritores de los titulares de The Guardian afirmaron engañosamente que había llevado a una «pelea de antisemitismo») se perdió exactamente quién es Danon.

Es un notorio fanático antipalestino.

Esto debería haber sido informado, pero en su mayor parte no lo fue. Como escribió mi colega de The Electronic Intifada Nora Barrows-Friedman: «Danon es un político de extrema derecha que ha llamado al «suicidio nacional» palestino y tiene un largo historial de incitación racista contra árabes y africanos».

Y como dijo muy bien el usuario de Twitter Jonathan Kennedy, Danon: «Equiparar el apoyo a los palestinos con el antisemitismo presume que la represión del pueblo palestino es una cualidad inherentemente judía, que es el verdadero sentimiento antisemita aquí».

Algunos sionistas liberales temían que la calumnia de Danon contra Watson fuera demasiado «burda» y que, por tanto, no se creyera.

Tenían razón en tener miedo. La reacción contra Danon fue inmensa y masiva, y fue ridiculizado y denunciado por sus terribles calumnias.

Pero al contrario de lo que les preocupa a los sionistas liberales en cuanto a la disminución de la potencia de su antisemitismo armado, esta caída es muy de agradecer y debería haberse producido hace tiempo.

Sobre el autor de este artículo: 

Asa Winstanley:  editor asociado con The Electronic Intifada, Asa Winstanley es un periodista de investigación que vive en Londres y que visita Palestina regularmente desde 2004. 

Fuente: Monitor Medio Oriente 

Ocupación israelí detuvo a 390 palestinos en el 2021 por supuesta «incitación a la violencia» en las redes sociales

11 de enero de 2022

Las autoridades de ocupación israelíes detuvieron a 390 palestinos el año pasado por supuesta «incitación a la violencia» en las redes sociales, según ha informado el Centro de Estudios de los Presos Palestinos. Según el portavoz de medios de comunicación del centro, en 2021 se produjo una importante escalada en las campañas de detenciones israelíes contra palestinos por cargos relacionados con el contenido de las redes sociales.

Riyad Al-Ashqar añadió que las detenciones rutinarias de palestinos por actividades en las redes sociales por parte de Israel constituyen una política punitiva utilizada como elemento disuasorio por el Estado de ocupación. El objetivo, en su opinión, es encarcelar al mayor número posible de niños, mujeres y jóvenes. «El Estado no sólo persigue a los palestinos sobre el terreno, sino también en el mundo virtual».

Señaló el caso de Omar Hashlamoun, de 17 años, de Jerusalén, que fue detenido por una publicación en Facebook en la que escribió: «No estoy seguro de mi larga existencia en este mundo, pero espero haber inculcado a todos un buen recuerdo que permanecerá para siempre».

Apenas unos minutos después de publicar esta inocua declaración, su padre recibió una llamada de agentes de la inteligencia israelí que le dijeron que Omar sería investigado. El chico fue entonces interrogado bajo la sospecha de «amenaza de acto terrorista» y sometido a torturas, violencia y presión psicológica.

Al-Ashqar señaló que las autoridades de ocupación israelíes han creado una unidad especial en línea que sigue las publicaciones de los palestinos en las redes sociales. A los ojos de los israelíes, las fotos de mártires y las noticias sobre atentados contra palestinos se consideran críticas a la ocupación.

El aumento del número de personas detenidas por «incitación a la violencia» en Internet ha despertado la preocupación de las organizaciones de derechos palestinos por la libertad de expresión. En varios países, las críticas válidas a Israel y su ocupación de Palestina se consideran «antisemitismo» y, por tanto, contrarias a la ley.

Human Rights Watch (HRW) acusó en octubre a Facebook de haber eliminado y «suprimido injustamente» contenidos palestinos durante la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza el pasado mes de mayo, incluyendo debates relacionados con cuestiones de derechos humanos. «Facebook ha eliminado y suprimido indebidamente contenidos de palestinos y de sus partidarios, incluso sobre los abusos contra los derechos humanos cometidos en Israel y Palestina durante las hostilidades de mayo de 2021», informó HRW.

«Con el espacio para este tipo de defensa bajo amenaza en muchas partes del mundo», añadió Deborah Brown, investigadora principal de derechos digitales y defensora del organismo de derechos humanos, «la censura de Facebook amenaza con restringir una plataforma crítica para el aprendizaje y la participación en estos temas.»

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Asociaciones de DDHH manifiestan que la decisión israelí de ampliar los asentamientos en los Altos del Golán es una violación del derecho internacional

10 de enero de 2022

HAIFA, miércoles 5 de enero de 2022 – El 26 de diciembre de 2021, el gobierno israelí aprobó un plan estimado en 1.000 millones de shekels israelíes (unos 286 millones de euros) para promover el «crecimiento demográfico» judío israelí en el Golán ocupado a Siria para el periodo 2022-2025.

En respuesta, el 3 de enero de 2022, Adalah – El Centro Legal para los Derechos de las Minorías Árabes en Israel y Al-Marsad – Centro de Derechos Humanos Árabes en los Altos del Golán enviaron una carta al fiscal general (AG) Avichai Mandelblit y al primer ministro Naftali Bennett exigiendo la cancelación del plan sobre la base de que la decisión constituye una flagrante violación del derecho internacional, que se aplica a los Altos del Golán, como un territorio ocupado.

El objetivo del plan es duplicar la población de colonos judíos israelíes en el Golán en un plazo de cinco años, añadiendo 23.000 habitantes y construyendo 7.300 viviendas adicionales. Para ello, el plan pretende acelerar el establecimiento previsto de dos nuevos asentamientos y trasladar o construir fábricas para crear puestos de trabajo para los nuevos residentes.

El plan también pretende desarrollar y fortalecer el sector agrícola del Consejo Regional del Golán y promover la adopción de un plan maestro integral para Katzrin («Qatzrin» – el mayor asentamiento israelí en el Golán), con el objetivo de aumentar por lo menos su población en 50.000 residentes en los próximos 20 años, hasta 2040.

Tal y como argumentan Adalah y Al-Marsad, este plan se apoderará aún más de las tierras que pertenecen a los residentes sirios del Golán y a los refugiados que fueron expulsados de él, que actualmente se calcula que son medio millón de personas.

Se calcula que el 95% de los Altos del Golán está actualmente bajo la jurisdicción de las localidades de los asentamientos, cuyos residentes constituyen sólo el 50% de los habitantes de los Altos del Golán. Esto ha provocado una escasez de tierras y una crisis de desarrollo para las 28.000 personas que residen en las cinco localidades árabes sirias que sobrevivieron a la guerra. Este grupo se limita ahora a sólo un 5% de la zona (unos 56 kilómetros cuadrados).

Además, estas zonas extremadamente limitadas están sujetas a muchas restricciones: de los 56 kilómetros cuadrados, 11 Km cuadrados han sido clasificados como reservas naturales, además de las tierras asignadas al plan de turbinas eólicas. Las localidades de los asentamientos judíos israelíes controlan las tierras de 341 pueblos sirios cuyos habitantes fueron expulsados en 1967. La aplicación del plan del gobierno conducirá a un mayor uso de esas tierras en beneficio exclusivo de los colonos judíos israelíes, lo que constituye una flagrante violación del derecho internacional.

En la carta, las organizaciones de derechos humanos argumentaron que la anexión unilateral de los Altos del Golán por parte de Israel y la aplicación de la ley israelí a estos territorios, así como el reconocimiento por parte de la administración del ex presidente estadounidense Donald Trump de la «soberanía» israelí sobre ellos, no cambian su condición de territorio ocupado.

El Consejo de Seguridad de la ONU, en la resolución 497, adoptada por unanimidad en 1981, rechazó firmemente la anexión de los Altos del Golán por parte de Israel y la declaró nula y sin efecto jurídico internacional. Por tanto, el derecho internacional humanitario (DIH) se aplica a los Altos del Golán ocupados.

El plan del gobierno israelí es contrario al derecho internacional, ya que implica la expropiación de propiedades ocupadas por razones distintas a la necesidad militar y el traslado de la población del Estado ocupante al territorio ocupado, dijeron las dos organizaciones.

Por lo tanto, Adalah y Al-Marsad consideran además que estos actos equivalen también a crímenes de guerra según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Además, su aplicación conducirá a la creación de nuevos hechos sobre el terreno que impedirán a los residentes del Golán sirio disfrutar libremente de sus recursos naturales.

Por ello, las organizaciones de derechos humanos exigieron al primer ministro y al fiscal general que trabajen para anular el plan. El abogado de Adalah, Suhad Bishara, declaró: «La extensa y creciente violación de los derechos de los residentes sirios del Golán es un acto ilegítimo que viola flagrantemente el derecho internacional. Los intentos de normalizar la ocupación del Golán sirio no tienen validez en el derecho internacional y el estatus de los Altos del Golán sigue siendo de territorio ocupado.»

El abogado de Al-Marsad, Karama Abu Saleh, añadió: «La expansión de los asentamientos en los Altos del Golán no sólo viola las normas del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, sino que profundiza la realidad discriminatoria contra los nativos en lo que respecta a sus derechos de uso de los recursos naturales. Esto agrava la situación en la que los colonos tienen privilegios en la recepción de presupuestos y en el acceso a los recursos naturales, mientras que los nativos sufren la escasez de tierras y otras crisis.»

Fuente: WAFA 

Represión israelí contra palestinos deja 12 heridos en Cisjordania

Foto: un Soldado israelí lanza gases lacrimógenos en medio de enfrentamientos con manifestantes en la Cisjordania ocupada, 7 de enero de 2022. (Foto: AFP)

12 de enero de 2022

Al menos 12 palestinos han resultado heridos en un ataque de los soldados del régimen de Israel a los manifestantes contra el aumento de la agresión israelí.

El martes, se produjeron enfrentamientos entre las fuerzas israelíes y los jóvenes palestinos a la entrada de la ciudad de Al-Bireh, en el centro de la Cisjordania ocupada, después de que los soldados del ejército del régimen ocupante atacaran brutalmente a los manifestantes que protestaban por el aumento de la violencia contra los palestinos y la detención de varios estudiantes durante un asalto de los israelíes a la Universidad de Birzeit, en los territorios ocupados, el lunes.

Según informa la Media Luna Roja Palestina (MLRP), los soldados del ejército israelí dispararon gases lacrimógenos y balas de metal recubiertas de goma para dispersar a los manifestantes, hiriendo a 12 personas. También, se han reportado detenciones.

Los uniformados israelíes han sido ampliamente criticados por el uso generalizado y sistemático de la fuerza excesiva contra los palestinos. En reiteradas ocasiones, las autoridades palestinas han pedido a Israel el fin de sus agresiones, empero este desoye las advertencias e incluso intensifica las atrocidades contra el pueblo palestino.

Fuente: Hispantv 

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