Palestinos protestan por medidas represivas en cárceles israelíes

11 de febrero de 2022

Nuevas protestas se anuncian para hoy y el día lunes de parte de la Sociedad de Prisioneros Palestinos (PPS) para desaprobar las medidas represivas de las cárceles israelíes.

El PPS afirmó que los detenidos se negaron a salir de sus celdas para los controles diarios y para ir a los patios de la prisión por sexto día esta semana en medio de las crecientes tensiones.

Durante el sábado, el Servicio Penitenciario de Israel redujo la duración del tiempo al aire libre de los reclusos, en violación de los arreglos ya establecidos.

Anteriormente, a los presos de diferentes secciones se les permitía estar juntos en los patios durante unas seis horas al día, divididos en dos turnos, el primero aproximadamente entre las 8 y las 11 de la mañana y el segundo entre las 15 y las 17 horas.

Ahora, tanto la duración como el número de personas permitidas al aire libre al mismo tiempo se han restringido.

El movimiento de prisioneros palestinos dijo el domingo que todos los palestinos detenidos en prisiones israelíes de todo el espectro político anunciaron el estado de alarma general, en respuesta por las medidas represivas tomadas por el Servicio Penitenciario de Israel (IPS) contra los detenidos.

El lunes, los presos anunciaron la disolución de sus organismos reguladores que coordinan con la administración penitenciaria israelí, lo que significa que cada prisionero es libre de hacer lo que quiera para expresar sus quejas.

El miércoles, fuerzas especiales irrumpieron en las celdas de la prisión militar de Ofer, agredieron a los detenidos y los amenazaron con más medidas punitivas, después de que supuestamente se descubriera un supuesto plan de fuga a principios de semana.

Ayer, la administración penitenciaria israelí en la prisión de Nafha informó a los detenidos palestinos en todas las secciones que serán revisados ​​cuando estén listos para realizar la oración del viernes en los patios de la prisión. Sin embargo, los detenidos se negaron y decidieron realizar la oración al interior de sus celdas.

La comisión palestina de asuntos de detenidos y ex detenidos dijo hoy que la policía especializada y las unidades antidisturbios están desplegadas para controlar la situación después de la oración en medio de temores de posibles disturbios.

La Comisión señaló que tal medida se tomó en protesta contra las medidas punitivas y represivas tomadas por la administración de prisiones israelíes, ya que se retractó de las demandas alcanzadas con los detenidos el año pasado, luego de la fuga de prisión de Gilbou.

El año pasado, las unidades especiales israelíes y la administración penitenciaria tomaron medidas enérgicas contra varias prisiones durante más de cinco días seguidos, incluida la Sección 6 de Ketziot en la prisión de Negev y Ramon, en un intento de dispersar a unos 400 prisioneros palestinos de la Yihad Islámica en varios de otras cárceles.

Así, todos los presos palestinos recluidos en prisiones israelíes anunciaron alarma general e insurgencia contra las leyes israelíes, en respuesta a la represión y medidas castigadoras israelíes.

Los detenidos palestinos en las prisiones de Negev y Ramon también prendieron fuego en las secciones de las prisiones, como parte de su protesta contra las leyes israelíes.

Las autoridades de ocupación cancelaron las visitas familiares de los presos palestinos en sus cárceles hasta finales de septiembre.

Tales tensiones se produjeron después del acto heroico de seis presos palestinos que lograron liberarse el 6 de septiembre de 2021 de la prisión de Gilbou, una prisión israelí de alta seguridad, a través de un túnel secreto que, según los informes, habían excavado debajo de la prisión, y fueron arrestados nuevamente. más tarde, después de más de una semana de operaciones de barrido a gran escala en toda la Palestina ocupada utilizando sistemas de alta tecnología.

Así, el traslado previsto de los presos pertenecientes a la Yihad Islámica formaba parte de un conjunto de operaciones punitivas y represivas adoptadas por el IPS tras la fuga de la prisión de Gilbou.

En esa ocasión, los detenidos exigieron a la administración penitenciaria israelí que pusiera fin a su política de represión, abusos y traslados arbitrarios, pusiera fin a las medidas represivas impuestas a los detenidos, liberara a los presos aislados a secciones regulares y devolviera las condiciones de detención a lo que eran antes del 6 de septiembre. , y poner fin a la política de detención administrativa arbitraria y detener la política de renovación de detenidos administrativos, entre otras demandas.

Ahora hay 4.500 palestinos recluidos en prisiones israelíes, incluidos 500 detenidos administrativos detenidos sin cargos ni juicios, 180 niños y 34 mujeres.

Fuente: qudsen.com

La crueldad como política de Estado – La historia de Harun

Foto: tractor confiscado a por el ejército israelí a agricultores palestinos en la aldea de Al Rakiz, Columnas al Sur de Hebrón. Diciembre 2021. (B’Tselem)

10 de febrero de 2022

María Landi

Publicado en el portal Desinformémonos el 31/1/22

Hace muchos años un amigo palestino me dijo: «El mundo no puede creer todo lo que nos hace Israel. Por eso necesitamos voces israelíes que lo cuenten.» Esa frase inolvidable de mi amigo vale para los hechos de hace 74 años –la limpieza étnica, la destrucción y la muerte que dieron origen al Estado de Israel− como para lo que viven todos los días desde entonces, bajo las mil y una políticas que tienen como único propósito hacer de la vida palestina un infierno cotidiano, hasta aniquilarla.

Podría dedicar esta columna a hacer un recuento de los actos de mayor crueldad cometidos solo este último mes en el territorio palestino –desde el Mediterráneo hasta el río Jordán−, y sería interminable. Podría describir cómo en el Sur de Hebrón el ejército de ocupación embistió con una grúa a un viejo líder beduino y lo abandonó moribundo; o relatar que en el centro de Cisjordania puso bajo sitio a una localidad entera durante 50 días y cometió abusos que incluyeron invadir 17 veces la escuela armados a guerra y llevarse detenidos a menores; o que detuvo sin motivo alguno a un anciano de 80 años que regresaba a su hogar, lo hizo bajar del coche y lo torturó hasta que murió de un infarto; o cómo reprimió brutalmente, y arrestó hasta niñas y niños de 11 y 12 años, a una comunidad indígena beduina del desierto del Naqab (cuyos habitantes tienen ciudadanía israelí pero no cuentan, porque no son judíos) que protestaba contra el despojo de su tierra; o que desde hace un año mantiene preso, sin cargos ni juicio, a un adolescente de 17 años que sufre una grave enfermedad crónica que requiere tratamiento continuo (miastenia), pese a que a contrajo Covid y que tres agencias de la ONU están pidiendo su liberación; o cómo agentes armados a guerra irrumpieron de noche en el hogar de la familia Salhiya (una de las que resisten la limpieza étnica en el barrio Sheikh Jarrah de Jerusalén Este), y luego de expulsar a las tres generaciones que vivían allí demolió su casa ante sus ojos, dejándoles sin techo en el frío gélido de la madrugada… Y podría seguir relatando ejemplos de esa crueldad sin límites, ejercida por un país que invierte muchos millones al año en vender una imagen internacional de civilización y democracia y, por supuesto, una importante dosis de autovictimización.

Pero en cambio quiero visibilizar  un caso emblemático por su crueldad y su trágico resultado, pese a que refleja dinámicas cotidianas. Ocurrió hace un año, en la aldea pastoril Al-Rakiz, en Colinas al Sur de Hebrón, la crítica ‘zona C’ de Cisjordania de donde Israel pretende expulsar a toda la población palestina para construir o expandir sus colonias judías. Y por aquello que decía mi amigo, el relato que traduje es de Erella y Yair, dos activistas israelíes que pertenecen al “Grupo de las Aldeas” y apoyan desde hace años a comunidades palestinas que resisten la limpieza étnica en Cisjordania.

 

Harun en el hospital israelí Reut, donde estuvo cinco meses (The Villages Group).

 

La impactante historia de Harun Abu Aram – 4/1/21

El camino hacia el hospital al-Ahali de Hebrón pasa por calles bloqueadas y caóticas que recuerdan un poco al sur de Tel Aviv. Dentro, un hospital como cualquier otro del mundo, largos pasillos y mucha gente preocupada y esperando, esperando preocupada.

El padre y el tío de Harun están esperando. Ambos tienen los ojos azules y brillantes como los de Harun (23), que yace ventilado en una Unidad de Cuidados Intensivos desde que un soldado israelí le disparó en el cuello sin motivo alguno, el pasado viernes.

Por miedo al Covid-19 no se nos permitió acercarnos a él, y sólo lo observamos −conectado a máquinas y tubos− desde la puerta. Parecía dormido, hasta que de repente abrió un par de ojos enormes y miró durante mucho tiempo al techo. Ese es el único lugar al que puede mirar. La bala le cortó la médula espinal entre las vértebras C6 y C7. No puede girar la cabeza ni mirar a ningún otro sitio. Pero su mirada clara nos dice que vivirá. Y que lo sabe.

Antes de ir al hospital, nos sentamos con la familia y los vecinos de Harun y escuchamos más detalles sobre el crimen que tuvo lugar allí el 1° de enero, un regalo de Año Nuevo de los colonos judíos, el ejército israelí y la Administración Civil a los habitantes de Al-Rakiz. Así nos enteramos de lo que ocurrió antes de la agresión y, lo que es aún más horrible, de lo que ocurrió después.

El domingo pasado, Ashraf −vecino de Harun que vive en la colina de enfrente− se enteró de que el tribunal israelí había declarado una moratoria sobre las demoliciones en la zona. Ashraf pensó que sería una oportunidad para ampliar su corral de ovejas; trajo consigo [los materiales], y el martes el corral estaba en pie.

Harun Abu Aram en la cueva de su familia, en la comunidad pastoril Al-Rakiz, Colinas al Sur de Hebrón. (The Villages Group).


El viernes por la mañana, los colonos de la cercana Havat Ma’on vinieron y fotografiaron el nuevo corral de ovejas. Recordemos que el propio Havat Ma’on −un ‘puesto de avanzada’ [colonia no autorizada pero tolerada por el Estado] ilegal como todos los puestos de avanzada erigidos en la cima de cada colina− está haciendo metástasis como un cáncer violento, sin ningún permiso de construcción, pero en el Planeta de la Ocupación hay leyes diferentes para la raza superior.

La ‘Administración Civil’ [gobierno militar en Cisjordania] y el ejército israelí actuaron inmediatamente. A las 2 de la tarde, un jeep del ejército y una camioneta de la Administración Civil se detuvieron junto a la casa de Ashraf. Los soldados entraron. «¿Qué buscan?» preguntó Ashraf. Los soldados no tenían ninguna orden judicial y ni siquiera se molestaron en explicar a Ashraf lo que estaban haciendo en su casa. «Cállate», dijo el soldado y le empujó. «Cállate y apártate».

Como sabemos, la población palestina de los territorios ocupados no tiene ningún derecho humano: ni a la dignidad, ni a la intimidad, ni a un juicio justo. Su hogar no es inmune a las incursiones y demoliciones nocturnas, su propiedad está expuesta a la confiscación arbitraria, su vida y sus cuerpos son pisoteados por cualquier soldado al que se le antoje.

Los soldados hicieron lo que les dio la gana en la casa de Ashraf, a la vista de su mujer y su pequeño hijo. Descubrieron un cable eléctrico [esas aldeas no tienen electricidad, aunque sí las colonias judías vecinas] al que Ashraf había conectado una sierra de disco, lo siguieron y encontraron el generador −ese generador que se hizo famoso por el video−, que vale cientos de shekels. Sin ninguna razón ni explicación, lo tomaron y lo pusieron en la camioneta de la Administración Civil. «¿Por qué?» «¡Se callan!»

Ashraf no estaba dispuesto a aceptarlo. Intentó recuperar su generador y los soldados lo golpearon. Rasmi, el padre de Harun −que trabaja en Israel y había venido a su casa por el fin de semana− vio el alboroto y vino a ayudar. Los soldados también lo golpearon. Harun vio cómo golpeaban a su padre y corrió en su ayuda. Se les unieron uno o dos niños más, mientras la esposa de Ashraf gritaba, igual que su hijo de 2 años. Y eso es todo. 

La innecesaria pelea que estalló entre soldados israelíes armados y cuatro o cinco palestinos fue descrita por el portavoz del ejército como «una violenta revuelta de 150 palestinos, que lanzaron piedras masivamente.» Sí. En serio. En el Planeta de la Ocupación, la verdad no es una opción.

Entonces sonó el disparo y Harun cayó; los soldados y el representante de la Administración Civil corrieron hacia sus vehículos seguros y huyeron; Ashraf y Rasmi cargaron a Harun sangrando en el cacharro de Ashraf e intentaron llevarlo al hospital. Pero el jeep del ejército les bloqueó el paso y no les dejó pasar. Ashraf se salió de la carretera e intentó esquivar a los soldados. Entonces le dispararon a los neumáticos. Sí. Los soldados israelíes dispararon a las ruedas del coche que llevaba al hospital al joven al que recién habían baleado en el cuello y abandonado. Sí. Qué queda por decir.

De alguna manera lograron llegar al poblado vecino de Al-Tuwani, donde pasaron a Harun al vehículo de Mohammad Rabi. Cuando llegaron a la carretera principal, los soldados les esperaban de nuevo. Y de nuevo los detuvieron. Y de nuevo Mohammad tuvo que escapar de ellos con el sangrante Harun en el asiento trasero. Y volvieron a sonar disparos en su dirección. Sí. Sí.

En la siguiente aldea, la ambulancia ya estaba esperando para llevarlo hasta Yatta. El médico dice que otros diez minutos de retraso y Harun no estaría vivo. Detuvo la hemorragia y envió a Harun al hospital de Hebrón, donde lo sedaron durante dos días hasta que se estabilizó. Allí lo vimos hoy.

Dejamos al padre y al tío con Harun y volvimos a Al-Rakiz. Encontramos a su madre, Farsi, sacudida entre la esperanza y el desconcierto, a su hermano Muhammad (16 años) y a su hermana Hanan (14 años), que están volviéndose locos, y a la pequeña Doha, que aún no entiende. También conocimos a la prometida de Harun, Du’a. Parecía congelada y en estado de shock, y no decía ni una palabra. Tenían planeado casarse dentro de dos meses.

Harun con su madre Farsi y Erella, tras ser dado de alta del hospital Reut.


La madre estaba especialmente preocupada por Muhammad. Él y Harun son tan unidos, decía ella, siempre juntos, planeando la nueva casa que construirían, hablando de la gran boda con la que Harun soñaba. ¿Qué hará él con toda la rabia, el dolor, la impotencia, la sensación de horrible injusticia?

Nos sentamos con Ashraf. Se podía ver lo culpable que se sentía, como si de alguna manera todo hubiera ocurrido por su culpa. Pero ¿quién habría pensado que una persona sería baleada por un generador? No puede soportar las mentiras desparramadas por el portavoz del ejército, y las repite una y otra vez: «¿150 personas? ¿Por qué inventar semejante mentira?»

(En las afueras de la aldea, de regreso, nos encontramos con un equipo de Al-Jazeera. La policía israelí les paró a la entrada del poblado y multó a cada uno de los pasajeros del coche con 5.000 shekels por no llevar mascarillas. Sí. Sí. Nunca termina).

¿Y ahora qué? En Israel Harun podría recibir una atención médica mucho mejor, sin duda, cuando comience su rehabilitación. Pero desde que Trump anunció la anexión, la Autoridad Palestina no permite el traslado de pacientes a Israel ni paga su atención y hospitalización allí. La anexión se evaporó como un mal sueño, pero la resolución sigue en pie.

En un mundo normal, Israel asumiría la responsabilidad por el cuidado de Harun. Pero palabras como “normal” o “responsabilidad” no son reconocidas por el léxico de la ocupación. Estamos tratando de encontrar la manera de llevar a Harun a un hospital israelí. Les seguiremos informando.

Mientras tanto, Harun está allí, mirando el techo. Solo.

 

Harun en su nuevo hogar en Yatta, con su madre y Erella (The Villages Group).

 

Erella y su grupo cumplieron su palabra, además de mover cielo y tierra y recolectar fondos para financiar el tratamiento de Harun en un hospital de rehabilitación israelí (a 28.000 dólares al mes). En un post del 22/6/21, informan que Harun salió de peligro pero quedó tetrapléjico, y reiteran el pedido de apoyo económico para seguir pagando el hospital, ya que sus gestiones ante la Autoridad Palestina fueron vanas. En otro post del 21/11/21, Erella –tras recordar que conoció a la familia de Harun cuando el ejército israelí demolió su vivienda en noviembre de 2020− informa que el 24/10/21 Harun fue dado de alta del hospital israelí y trasladado a su nuevo hogar −adaptado a sus necesidades− ya no en su aldea pastoril sino en la vecina ciudad de Yatta («No más campo abierto, ni rebaño, ni el caballo que soñaba comprar, ni el vasto desierto.»), y que continúan recaudando fondos para financiar a los enfermeros permanentes que necesita por su delicado estado (tiene éscaras en el cuerpo que, según una enfermera del hospital Reut, podrían ser mortales si no se curan) y que la Autoridad Palestina se sigue negando a pagar en su propio territorio.

Vale mencionar que durante 2021 las fuerzas de ocupación continuaron sus habituales incursiones en Al-Rakiz y las aldeas vecinas, confiscando tractores, vehículos y tanques de agua, demoliendo estructuras y otros medios de vida de esas comunidades pastoriles.

El analista y activista Amjad Iraqi escribió el pasado 19 de enero: «La crueldad es intrínseca al apartheid israelí. Y la demolición de hoy de la casa de los Salhiyeh en Sheikh Jarrah (…) está diseñada para ser cruel, tanto para la familia como para todos los palestinos y palestinas que la observan. La crueldad es necesaria para aterrorizar, desmoralizar e incapacitar a la población palestina. El Estado necesita que sintamos esta impotencia, que nos sintamos atrapados por la sensación de fracaso, para robarnos no sólo la voluntad de resistir, sino la voluntad de vivir. Necesita nuestra total sumisión, o nuestra completa anulación. (…) Muchas palestinas y palestinos hemos sentido hoy ese dolor de forma aguda. Muchos nos sentimos impotentes. Pero luego vino la rabia. Y luego vino nuestra determinación. Una sociedad ‘resiliente’ es una sociedad torturada, que a menudo depende de su pura obstinación para salir adelante. Pero es lo único que desafía a la crueldad cuando nada más lo hace.» Y yo agrego: de eso el pueblo palestino sabe mucho: como tantos pueblos indígenas del mundo, lleva varias generaciones resistiendo; y ningún proyecto colonial logrará arrancarlo de su tierra ancestral.

 

Demolición de viviendas, corrales y estructuras palestinas en la aldea pastoril Al-Fajit, Colinas al Sur de Hebrón. Octubre. 2020 (B’Tselem).

Fuente: https://mariaenpalestina.wordpress.com/2022/02/06/la-crueldad-como-politica-de-estado-la-historia-de-harun/

 

En la cárcel sin saber por qué: la vida de Amal y de otros menores palestinos detenidos sin cargos ni juicio en Israel

Foto: Amal Nakhleh, que tenía 17 años cuando fue detenido, en una foto tomada antes de su arresto.CEDIDA POR UNRWA.

10 de febrero de 2022

Por María Álvaro Navarro

Amal Nakhleh tenía 17 años cuando fue detenido y lleva más de un año en una prisión israelí sin conocer la razón de su arresto. ONG internacionales piden su liberación por razones humanitarias, dado su mal estado de salud. En la actualidad, 261.000 menores de edad están encarcelados en el mundo

Amal Nakhleh lleva casi 400 días encarcelado en una prisión israelí, padece una grave enfermedad autoinmune, requiere de seguimiento y tratamiento médico continuo y apenas unos meses antes de ser detenido se sometió a una agresiva cirugía para extirparle una masa cancerosa en el pulmón. Su estado de salud se debilita día a día. Si esta situación ya es desgarradora, hay que añadir que Amal era un adolescente cuando fue arrestado, y se ha convertido en el que más tiempo lleva encarcelado, sin cargos ni juicio por parte de Israel.

El pasado enero cumplió la mayoría de edad entre rejas y su situación no deja de torcerse, ya que se ha vuelto a prorrogar su estancia en el presidio hasta el próximo mes de mayo. El mayor miedo de su familia es que Amal no logre sobrevivir hasta entonces. Diversas organizaciones internacionales de derechos humanos como Unicef, la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina (UNRWA) y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH) piden la liberación inmediata e incondicional del reo de acuerdo con el derecho internacional y por motivos humanitarios urgentes debido a su delicado estado de salud.

El inicio de esta historia se remonta al 2 de noviembre de 2020 cuando Amal, un menor de edad palestino que vivía en el campamento de refugiados de Jalazone, en Cisjordania, fue detenido en el puesto de control militar israelí de Atara, acusado de lanzar piedras. Cuatro días más tarde se ordenó su puesta en libertad bajo fianza por la corte militar israelí, ya que no se encontró ninguna evidencia para condenarle. Sin embargo, la fiscalía apeló el fallo, argumentando que un expediente secreto sobre Amal justificaba la detención. El 10 de diciembre la petición fue rechazada y Amal fue liberado. El 21 de enero, un grupo de soldados entró en su casa a las 3.30 de la madrugada y lo arrestaron. Desde ese momento el chico pasó a estar bajo el procedimiento de detención administrativa. Ni Amal ni su familia conocen, más de un año después, los cargos que se le imputan.

Hay que retroceder al final de la Segunda Guerra Mundial, para poder entender el inicio de este procedimiento militar heredado del mandato británico, en el que el Gobierno de Reino Unido aprobó una ley que permitía al ejército israelí la detención de sospechosos sin cargos ni juicios para llevarles directamente a prisión. Una forma de detención bajo la cual, tanto adultos como menores de edad pueden pasarse meses e incluso años. “Según el derecho internacional, la detención administrativa sólo está permitida en circunstancias excepcionales y este no es el caso hoy en los Territorios Palestinos Ocupados”, subrayó Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el pasado mes de diciembre. “Israel lo utiliza sistemáticamente en el territorio palestino ocupado. Se ha convertido en un instrumento de presión y discriminación. A los palestinos y palestinas se les aplican leyes militares y, en cambio, a los colonos israelíes les aplican el sistema jurídico civil israelí. La mayor parte de los niños a los que se detienen son mayores de 14 años, pero hay casos de otros incluso más pequeños”, comenta también al respecto Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA Comité Español.

“Sus padres solo han podido verle en dos ocasiones durante un año. Amal tiene problemas para respirar, para tragar y le cuesta hasta cerrar los ojos. Está muy deteriorado, no puede mover las extremidades ni los labios; está realmente muy mal”, cuenta por teléfono Martí. El futuro de Amal es incierto y no será hasta el próximo mes de mayo cuando tras otra vista con el juez conozca cuál va a ser su situación. “Nuestro mayor temor es que no sabemos si Amal va a durar todo este tiempo. Lo que estamos constantemente pidiendo a Israel es que no puede continuar retenido en esta situación tan sumamente grave para su salud sin cargos ni delito”, apunta.

Esta es la historia de Amal, pero en la actualidad 160 menores de edad palestinos se encuentra encarcelados bajo diferentes acusaciones en presidios militares y al menos otros tres que tenían menos de 18 años cuando fueron detenidos por primera vez, siguen bajo detención administrativa. En 2020 se superó la cifra de 360 arrestados en la Ribera Occidental ocupada, según Unicef.

Desde 1967, los niños y niñas palestinos de Cisjordania viven bajo la ley militar israelí convirtiéndose en la única infancia en el mundo que es enjuiciada sistemáticamente a través de un procedimiento militar en lugar de civil. En los últimos 20 años, unos 10.000 menores de edad palestinos han sido recluidos en el sistema de detención militar israelí. Los delitos que normalmente se les imputan es el lanzamiento de piedras o la participación en manifestaciones en contra de la ocupación, actos penados con condenas que oscilan entre los 10 y los 20 años.

Violaciones de los derechos del niño

“Los niños suelen ser detenidos por la noche, en las calles cercanas a sus casas o en los puestos de control. A menudo se les atan las manos, se les vendan los ojos y se les lleva a una sala de interrogatorios. Esto puede durar desde una hora hasta un día. En 2020, al menos 28 fueron mantenidos en régimen de aislamiento durante periodos de seis a 32 días durante su interrogatorio, según los testimonios recibidos. A continuación, son llevados ante un tribunal militar para una audiencia, en la que la mayoría de los pequeños ven a un abogado por primera vez. También la mayoría se declara culpable para reducir la duración de su detención preventiva, que puede prolongarse durante meses”. Así describe Juliette S. Touma, responsable de Comunicación y Sensibilización de la Oficina Regional de Unicef en Oriente Medio y el norte de África, el calvario por el que pasan muchos de estos chicos de manera constante.

“Torturadora”, “deshumanizante”, “humillante” y “aterradora”. Estas son algunas de las palabras con las que 470 jóvenes de toda Cisjordania que han sido detenidos durante los últimos diez años definieron la violencia física y verbal, amenazas y aislamiento que recibieron dentro de las prisiones israelíes. Según Save the Children, ocho de cada diez sufrieron palizas, agresiones verbales y cacheos desnudos, y casi nueve de cada diez no recibieron una atención médica adecuada, incluso solicitándola expresamente. El estudio también revela que al 47% se le negó el contacto con un abogado y que a más de la mitad se les amenazó con agredir a sus familias. Las normas internacionales, como la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) –que fue ratificada por Israel en 1991– y, en concreto, su artículo 37 son claras: la detención de niños solo debe utilizarse como medida de último recurso, por un período de tiempo breve y siempre respetando su dignidad.

Muamar, el padre de Amal, se emociona cuando pide la liberación de su hijo.Muamar, el padre de Amal, se emociona cuando pide la liberación de su hijo.CEDIDA POR UNRWA

 

“Las fuerzas israelíes tienen el deber de tratarlos de acuerdo con las normas y estándares internacionales. La prioridad es ver mejoras concretas y medibles y un punto de partida crítico son las primeras 48 horas de la detención, que es cuando se producen la mayoría de las violaciones. El acceso a la asistencia jurídica en una fase temprana es fundamental”, apunta S. Touma, que cita las recomendaciones que trasladaron a Israel desde Unicef para que el trato de los pequeños palestinos privados de libertad se ajustara a las normas internacionales. La notificación de los motivos del arresto, el acceso a representación legal y los padres durante interrogatorio y por supuesto, la no utilización de la tortura, son algunas de ellas.

Crecer en medio del conflicto tiene un profundo impacto en la infancia palestina en los Territorios Ocupados de Cisjordania y Gaza. Las circunstancias afectan a su desarrollo, su bienestar psicosocial y su salud mental. Los que pasan por un arresto sufren insomnio, pesadillas, trastornos alimentarios o temblores incontrolables. “Volver al colegio les cuesta muchísimo, muchos de ellos además son estigmatizados por qué en las cárceles israelíes les presionan para que denuncien a otros amigos. Cuando uno de ellos es puesto en libertad, sus compañeros sospechan que se han podido dar sus nombres y eso hace que les den la espalda”, afirma Martí. “Todas las organizaciones que trabajamos en Palestina estamos denunciando constantemente esta situación de vulneración de los derechos humanos de los palestinos en general y de los menores en particular. Esto lleva ocurriendo desde hace muchísimos años y no hemos visto absolutamente ningún cambio”.

Una infancia entre rejas

261.000 menores de edad encarcelados. Estos son los niños y niñas en conflicto con la ley –aquellos de los que se alega, se acusa o se reconoce que han cometido un delito– en el mundo, aunque debido a los registros incompletos y los sistemas de datos administrativos no desarrollados en muchos países el número es probablemente mucho mayor. A pesar de que tienen garantizados la protección y los derechos humanos fundamentales –gracias a instrumentos internacionales como la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP)– son a menudo retenidos en custodia policial, centros de detención, prisiones y otros entornos de vigilancia en violación de los tratados, normas y estándares internacionales.

Detrás de esta cifra hay vidas de chicos como Morris (nombre ficticio) de 13 años, prisionero en Sudán del Sur durante 16 días en una comisaría y sometido a torturas por parte de los oficiales a cargo tras haber sido acusado de un robo. Posteriormente fue absuelto por falta de pruebas. También las historias de miles de guatemaltecos que huyen de sus comunidades por la falta de oportunidades y por la violencia extrema que sufren, y que inician su camino hacia Estados Unidos. En 2020, y a pesar de la covid-19, aumentó el número de menores de edad detenidos en la frontera entre México y Estados Unidos. De marzo a octubre de 2020, 2.106 niños y adolescentes no acompañados fueron interceptados y devueltos a Guatemala. O los que soportan situaciones de explotación, abusos y violencia en los centros de detención de Libia.

“Los niños y niñas pueden entrar en conflicto con la ley por diversas razones. La mayoría ha cometido delitos o infracciones leves como la mendicidad o el consumo de alcohol. A menudo, los que tienen un comportamiento delictivo han sido utilizados o coaccionados por los adultos. A pesar de estas circunstancias, pueden ser ingresados en un centro de detención o en una prisión para mayores, ya sea antes o después de su juicio. Esto significa que pueden estar privados de libertad durante varios años y, en algunos casos, por períodos de tiempo indefinidos. También se les detiene simplemente por emigrar o por sufrir problemas de salud mental. Pedimos que los países tengan y apliquen una legislación específica de justicia juvenil, que tiene objetivos de reeducación y reinserción más que de sanción”, comenta Blanca Carazo, responsable de Programas y Emergencias de Unicef España.

Desde el inicio de la pandemia, más de 45.000 pequeños han sido liberados y devueltos a sus familias, o mediante una alternativa adecuada, en al menos 84 países, según Unicef. “Estos resultados y los desafíos relacionados con la liberación ofrecen la oportunidad de replantear los enfoques, liberar a más, poner fin a su detención y aprovechar estos resultados para realizar reformas más amplias de la justicia para ellos”, apunta Carazo, esperanzada.

Fuente: El País

Daniel Kupervaser: «Falange religiosa judía en el ejercito de Israel»

Foto: la valentía de Netzaj Israel. Anciano inocente de 80 años maniatado, con ojos y boca tapados, yace en el suelo en una gélida noche. 

09 de febrero de 2022

Por Daniel Kupervaser 

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Días atrás fuimos testigos del horroroso incidente en el cual el accionar de soldados de una unidad muy conocida del ejército israelí finalizó con la horrenda muerte de un anciano palestino de 80 años. Sin motivo alguno de sospecha, este anciano fue detenido en la ruta en camino a su domicilio, esposado y, con sus ojos y boca tapados, tirado en un edificio en construcción a primeras horas de la madrugada bajo un intenso frio. Los soldados abandonaron la posición y al palestino tirado en el piso, en tanto que al poco tiempo se constató el fallecimiento del pobre Omar Abdel-Majid Asaad cuyo único error fue intentar regresar a su domicilio después de un encuentro con amigos y encontrarse con un inesperado control de soldados de esa unidad específica del ejército de Israel: el batallón Netzaj Yehuda (la eterna judea).

En relación al incidente y con referencia a la escala de valores del ejercito israelí, el general Kochavi, jefe del Estado Mayor, explicó que se trató de “una falla en la escala de valores y una torpeza de sentidos”. Sin alejarse de la realidad israelí, donde la sangre no judía es la mercancía más barata, el alto mando del ejército israelí impuso al jefe del batallón la irrisoria pena de amonestación en su currículo, y a los oficiales subalternos responsables directo de la muerte, alejamiento por dos años en el mando de soldados.  

Los palestinos lloran durante el funeral de Omar Assad, quien murió de un ataque al corazón mientras estaba detenido por soldados israelíes en la aldea de Jiljilya, en el centro de Cisjordania, el 13 de enero. Foto: Ahmad Arouri APA imágenes

Nada sorprende en el incidente y sus corolarios. Un acontecer normal en Cisjordania. Pero, gracias a una investigación periodística, consecuencia de ese acontecimiento, hoy sabemos que en el marco del ejército de Israel opera una milicia que tiene muchas características de una falange religiosa judía (“Bajo las narices del ejército se ha desarrollado una milicia: la realidad de Netzaj Yehuda”, Haaretz, 9-2-22).

Según el informe, oficiales y soldados del pasado y presente de la unidad, familiarizados con su conducta, testifican que a lo largo de los años se ha formado un batallón con un estándar de valores y moral diferentes al establecido en el ejército israelí para sus otros combatientes, todos ello sin que el alto mando preste atención.

Un ex soldado de la unidad atestigua que “salíamos de patrullaje por aldeas, y de repente uno de los integrantes decide arrojar una granada de estruendo en una casa o contra un auto que pasaba. “Era principalmente para reír y por la tradicion que escuchas sobre lo que hicieron los veteranos del batallón”

La percepción de lo altos mandos del ejercito es que en este batallón mayormente se alistan soldados de las colonias judías de Cisjordania y ven a la unidad como parte integral de la región y no como parte del ejército de un estado. Asimismo, el liderazgo judío civil de la colonización en Cisjordania también se relaciona como dueña del batallón. “Un oficial del ejército reconoció que rabinos entran en las distintas bases de la unidad y se mueven libremente, aleccionando a los soldados también sobre aspectos operativos militares. Es una especie de falange”

RABINO ARENGA A SOLDADOS DE NETZAJ YEHUDA

Llama la atención, en especial, la manifiesta indolencia de lo que está sucediendo en el batallón Netzaj Yehuda, no solo por parte de sus comandantes directos y los altos mandos del ejército israelí, sino también si se tiene en cuenta las penas significativamente leves por parte de tribunales militares ante actos de violencia injustificada por parte de sus soldados.

Uno de los aspectos que más exacerba en el informe es la manifiesta perversión hacia población palestina, más allá del trato en incidentes en su enfrentamiento contra el terrorismo palestino. Al respecto atestigua uno de sus oficiales del pasado. “Un ejemplo de ello fue durante el ayuno de Ramadán de 2020. Se emitió una orden por parte del comando de no realizar inspección entre las 14:00 y las 20:00 horas, en lugares donde no se sospeche del conductor o ciudadano que transita por el puesto de control, para aliviar su ayuno y dejarlos volver rápidamente a casa a comer”. Sin embargo, dijo, “fue en esos días que algunos de los soldados de Netzaj Yehuda decidieron hacer más difícil el paso a los palestinos e inspeccionaron cada vehículo. Tenían la intención de hacerlos sufrir durante el ayuno, en la fiesta”.

Este devenir puntual del ejército israelí no está desligado de la tendencia generalizada durante los últimos años. Cada día se percibe con mayor intensidad el creciente pavor de los mandos militares frente a la arrogancia y desfachatez del liderazgo y de las distintas organizaciones de colonos judíos en Cisjordania. Nadie puede desentenderse de la vergonzosa y racista posición del General Kochavi ante el gabinete de seguridad donde reconoció que no puede detener judíos responsables de actos violentos contra civiles. Palestinos sí. Es conocida la posición de muchos de la cúpula militar israelí que, en funciones, se agachan ignominiosamente frente a la prepotencia de colonos judíos, mientras no dejan de mencionar el peligro de su accionar después que pasan a retiro.

Mas allá de contribuir al proceso de degeneración de valores en el estado judío, cada uno de los judíos del mundo debe tener claro que la conducta de este batallón también aporta, no un granito de arena, sino una montaña, al lamentable proceso mundial de generalización y legitimación de la aversión hacia Israel, los judíos y el judaísmo.  

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 9-2-2022

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

El presidente Abbas recibió a la secretaria general de Amnistía Internacional tras emitir su informe sobre las prácticas israelíes del apartheid y sus crímenes de lesa humanidad

RAMALLAH, miércoles 02 de febrero de 2022 (WAFA) – El presidente Mahmoud Abbas recibió esta noche en la sede presidencial en Ramallah a una delegación de Amnistía Internacional encabezada por la secretaria general de la organización, Agnes Callamard, quien le informó sobre el nuevo informe integral de la organización: Israel’s Apartheid contra los palestinos: sistema cruel de dominación y crimen contra la humanidad.

El Presidente agradeció este gran esfuerzo realizado por la organización a lo largo de varios años de búsqueda de la verdad, destacando que el Estado de Palestina hará un seguimiento con todos los países y organizaciones del mundo para explicar lo expuesto en este informe e implementar medidas que protejan los derechos legítimos del pueblo palestino y conduzcan a poner fin a la ocupación de la tierra del Estado de Palestina y que el pueblo palestino obtenga su libertad e independencia.

Callamard dijo que recibieron una invitación del presidente Abbas para presentarle un informe sobre el trabajo que hicieron, y hubo una discusión profunda sobre el trabajo que están haciendo para poner fin al apartheid.

La secretaria general de Amnistía Internacional agregó que Israel se ha negado a discutir el informe, pero que seguirán trabajando hasta que se expongan los crímenes de apartheid cometidos por Israel.

En su respuesta sobre los próximos pasos, Callamard dijo que publicar el informe era el primer paso y que, como miembros de 70 organizaciones internacionales, trabajarán con sus gobiernos para poner fin al régimen de apartheid que se practica en Israel.

“Tenemos trabajo en los próximos meses y años, y estamos comprometidos a hacer todo lo posible con las organizaciones internacionales para exponer las prácticas del apartheid y los crímenes cometidos por Israel contra los palestinos”, dijo.

 

La cooperante española Juana Ruiz obtiene la libertad condicional tras 10 meses presa en Israel

02 de febrero de 2022

La excarcelación de la trabajadora humanitaria, pendiente de si el fiscal recurre la decisión del comité penitenciario

Por Juan Carlos Sanz 

Un comité penitenciario reunido en Nazaret, en el norte de Israel, ha concedido este martes por unanimidad la libertad condicional a la cooperante española Juana Ruiz Sánchez, de 63 años, detenida en su casa próxima a Belén (Cisjordania) hace casi 10 meses, según informan fuentes diplomáticas. Tras un acuerdo con la Fiscalía ante un tribunal militar, Ruiz aceptó una condena a 13 meses de cárcel en noviembre por trabajar y recaudar fondos para una ONG palestina que Israel considera ilegal. Su excarcelación se encuentra pendiente de si el fiscal del caso recurre la resolución del comité penitenciario, una decisión considerada improbable por sus abogados.

Un tribunal de Haifa (norte de Israel) ordenó en diciembre pasado la revisión de la petición de puesta en libertad de la trabajadora humanitaria, que había sido denegada inicialmente por la denominada Junta de Libertad Condicional de Nazaret. El tribunal consideró que la decisión del comité penitenciario era “poco clara” y “con interrogantes” sobre su validez antes de ordenar que se volviera a examinar la reclamación de excarcelación anticipada, una vez cumplido un tercio de la condena impuesta.

 
El comité penitenciario integrado por un juez, una asistente social y un psicólogo— había acordado por dos votos a uno que Ruiz debía permanecer en prisión hasta mediados de mayo y cumplir íntegramente su condena. El pasado 17 de noviembre, un tribunal militar de Ofer (Cisjordania) la sentenció tras el acuerdo judicial de culpabilidad para ver reducida su condena.

La defensa de Ruiz consideró que el comité de Nazaret actuó en contra de la práctica habitual en la justicia israelí de recortar el tramo final de cumplimiento de la pena en caso de buen comportamiento del preso. El tribunal de distrito de Haifa señaló que no estaban claros ”los motivos ideológicos atribuidos a la prisionera”, que fueron esgrimidos por los dos miembros del comité penitenciario que rechazaron la excarcelación anticipada.

Decisión de la Fiscalía

Omri Barbash, uno de los letrados del equipo de defensa de Juana Ruiz, ha explicado este martes en una conversación telefónica que la decisión final sobre la salida de prisión de Juana queda a expensas de si el fiscal recurre o no ante un tribunal la decisión del comité penitenciario en el plazo de siete días. “Es algo automático en el procedimiento israelí”, aclara. “Si hay apelación, los jueces deberán decidir si la excarcelación anticipada es firme o queda anulada”.

El equipo, dirigido por el veterano abogado Avigdor Feldman, ve poco probable, en principio, un recurso de la Fiscalía, pero considera que es preciso estar preparado para “esperar lo inesperado”, advierte Barbash. La cooperante no podrá salir en ningún caso de territorio bajo control de Israel hasta que se cumpla, en mayo, el plazo de condena dictado en la sentencia.

“Ojalá que nos reunamos pronto. Por lo menos ahora tenemos a la vista algo más positivo”, aseguraba Elías Rishmawi, marido de Juana Ruiz, en una conversación telefónica este martes desde su domicilio familiar en Beit Shaur, en las afueras de Belén, donde ahora se encuentra acompañado por sus dos hijos, que habitualmente residen en España. “Si todo va bien, esperamos que la semana que viene esté con nosotros. Pero aún no se sabe con claridad qué va a ocurrir. Por ejemplo, si el fiscal deja la apelación para el último día”, matiza su optimismo. “Sería una muy buena noticia que no tenga que permanecer dos meses más en prisión”.

“No he podido visitar a Juana en la cárcel desde octubre, a causa de las restricciones por el coronavirus. Y solo le han permitido llamarme dos veces por teléfono, aunque la pude ver en noviembre y hablar con ella a distancia en el tribunal”, recuerda Rishmawi. “Ella dice ahora que se encuentra bien de salud y tranquila porque ya sabe que toda esta historia va a tener fin”.

La trabajadora humanitaria intervino por teleconferencia en la sesión del comité de Nazaret, a la que asistió como observadora la embajadora española en Tel Aviv, Ana María Sálomon Pérez. “España ha hecho todo lo que ha podido por Juana”, reconoce su marido, “como visitarla para asistirla en prisión”.

El tribunal militar de Ofer sentenció a la cooperante española, que vive con su esposo palestino desde hace más de tres décadas en Cisjordania, a 13 meses de cárcel y una multa de 50.000 shéqueles (unos 14.000 euros) por los delitos de “prestar servicios a una organización ilegal” y por “tráfico de divisas en Cisjordania”, dentro de la ONG sanitaria palestina en la que trabajaba.

Ruiz aceptó declararse culpable de ambos cargos, en el marco del acuerdo con la Fiscalía militar que eliminó otras tres graves acusaciones por delitos ligados al terrorismo, con el fin de acortar un proceso que la forzaba a permanecer largo tiempo entre rejas. “Todo en este caso es político”, advirtió el abogado Feldman tras la sentencia. “Se ha intentado manipularlo para justificar la ilegalización de las ONG palestinas defensoras de los derechos humanos”, añadió.

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Juan Carlos Sanz: Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

Fuente: El País

Amal Nakhleh, el joven palestino cuya vida corre peligro en una cárcel israelí

30 de enero de 2022

Fue detenido en noviembre de 2021 y se lo llevaron bajo la figura de ‘detención administrativa’.

Se llama Amal Nakhleh, es un menor palestino y su vida, ahora mismo corre peligro. «Tiene una enfermedad neuromuscular que le causa mucho dolor y a veces le impide hasta comer», explica la periodista Teresa Aranguren Amézola.

Por sus condiciones de salud, no puede ser vacunado contra la COVID-19 y necesita medicinas constantemente, pero, desde hace un año, su familia no sabe cómo está. «Tratamos de enviarle la medicina con la Cruz Roja, pero nos dijeron que no, dijeron que era su responsabilidad», indica su padre, Moammar Nakhlen.

En noviembre de 2021 lo detuvieron y se lo llevaron bajo la figura de ‘detención administrativa’. «Es la posibilidad de que te tengan encarcelado indefinidamente sin tener una sentencia, no hay penas, no hay cargos», añade Aranguren .

Es la pescadilla que se muerde la cola, un tribunal militar israelí decide que eres un peligro para su seguridad y todo está en unos informes, secretos, que no pueden desvelar y así pueden pasar años.

Unicef, UNRWA y otras organizaciones humanitarias piden clemencia. «La detención arbitraria de Amal va en contra del derecho internacional humanitario de la Convención sobre los Derechos del Niño, sin ninguna duda», denuncia desde Unicef Ildefonso González.

Pero Israel no parece darse por aludido, su práctica es más que habitual. «En 2020, las fuerzas israelíes detuvieron a 361 niños y niñas palestinos», lamenta González. Nadie sabe cómo está Amal. «Nos dice que quiere hacer huelga de hambre, estamos muy preocupados», sostiene su padre.

En la cárcel, Amal cumplió 18 años, algo que puede cubrir de sombras todavía más su futuro.

Fuente: La Sexta 

Fuerzas israelíes detienen a 27 palestinos de Cisjordania

Foto: Soldados israelíes obligan a un palestino a subir a un vehículo militar en Jericó 

RAMALA, lunes, 31 de enero de 2022 (WAFA) – Las fuerzas israelíes detuvieron este lunes durante la noche a 27 palestinos en redadas a gran escala en Cisjordania ocupada, según fuentes locales y de seguridad.

El director de la Oficina de la Sociedad de Prisioneros Palestinos (PPS) en Jericó, Eid Barahma, dijo que las fuerzas israelíes detuvieron a 10 palestinos y saquearon propiedades en múltiples incursiones en el distrito de Jericó.

Como parte de estas redadas, los soldados israelíes detuvieron a un palestino del campo de refugiados de Aqabat Jaber, al suroeste de la ciudad de Jericó.

También detuvieron a otros cuatro, incluido un ex preso, después de allanar y registrar las casas de sus familias en la ciudad.

Mientras estaba en la ciudad, soldados armados aparecieron en una casa y entraron a la fuerza para detener al hijo del dueño de la casa, lo que provocó enfrentamientos.

Los soldados lanzaron intensas bombas lacrimógenas en los alrededores de la casa, lo que provocó que el propietario de 65 años se asfixiara y requiriera hospitalización. También rompieron los parabrisas del vehículo de una mujer estacionado cerca.

Los otros cinco detenidos fueron identificados como tres del campo de refugiados de Ein as-Sultan, al oeste de la ciudad, y otros dos del pueblo de al-Jiftlik, al norte de la ciudad.

En el distrito de Ramallah, los soldados realizaron una redada antes del amanecer en el campo de refugiados de Jalazone, al norte de la ciudad, que resultó en la detención de otros dos.

También entraron por la fuerza en la aldea de Shuqba, al oeste de la ciudad, donde detuvieron a otros cuatro.

En el distrito de Jerusalén, las fuerzas especiales detuvieron a otros dos después de sacarlos de su vehículo y golpearlos brutalmente en la localidad de Qatanna, al noroeste de la ciudad.

Las fuentes agregaron que otro fue detenido en una redada similar en el pueblo cercano de Beit ‘Anan.

En el sur de Cisjordania, otros dos fueron detenidos en dos redadas separadas en la ciudad de Beit Fajjar y la aldea de Marah Rabah, al sur de Belén.

Los vehículos militares irrumpieron en la ciudad de Ad-Doha, al oeste de la ciudad, donde los soldados entraron por la fuerza en la casa de un residente y lo interrogaron antes de liberarlo.

En el distrito de Hebrón, los soldados entraron a la fuerza en la ciudad de Deir Sammit, al oeste de la ciudad del sur de Cisjordania, donde rodearon a otro y registraron su casa, volteándola.

En el norte de Cisjordania, una fuerza militar considerable detuvo a otros dos, ambos de 18 años, y registró minuciosamente varias casas en la localidad de Qarawat Bani Hassan, al noroeste de la ciudad.

Durante la redada, los soldados retuvieron brevemente a otros cuatro, pero los liberaron después de unas horas de interrogatorio.

También al amanecer, los soldados entraron por la fuerza y ​​saquearon el dormitorio de estudiantes de la Universidad Árabe Americana (AAUP) en la ciudad de Jenin, y detuvieron a tres estudiantes.

Uno de los estudiantes fue identificado como residente de la aldea de Anza, al sur de la ciudad del norte de Cisjordania, y otro como residente de la ciudad de Nazaret.

Las fuerzas israelíes asaltan con frecuencia casas palestinas casi a diario en Cisjordania con el pretexto de buscar palestinos «buscados», lo que desencadena enfrentamientos con los residentes.

Estas redadas, que tienen lugar también en áreas bajo el control total de la Autoridad Palestina, se llevan a cabo sin necesidad de una orden de registro, cuando y donde el ejército elija de acuerdo con sus amplios poderes arbitrarios.

Según la ley militar israelí, los comandantes del ejército tienen plena autoridad ejecutiva, legislativa y judicial sobre 3 millones de palestinos que viven en Cisjordania. Los palestinos no tienen voz en cómo se ejerce esta autoridad.

Israel bloquea donaciones de ropa de abrigo a los presos palestinos en celdas sin calefacción

28 de enero de 2022

Las autoridades israelíes bloquearon las donaciones de ropa de invierno, a los presos palestinos que se encuentran en las cárceles de ocupación sin calefacción que puedan protegerlos de las bajas temperaturas que se registran por estos días.

“Todos los detenidos sufren la escasez de ropa y mantas y la falta de medios de calefacción que puedan protegerlos del frío”, afirmó la Comisión Palestina para Asuntos de Detenidos y Ex Detenidos en un comunicado.

La comisión también afirmó que la política inhumana de Israel forma parte de un esfuerzo sistemático por erosionar la determinación y la resistencia de los presos palestinos.

La declaración exigía que las organizaciones internacionales de derechos humanos intervinieran para ayudar a los presos palestinos.

Hasta el pasado mes de diciembre, las ONG palestinas calculaban que había unos 4.600 detenidos palestinos en las cárceles israelíes, de los cuales al menos 600 padecían enfermedades, así como 160 menores y 34 mujeres reclusas.

Fuente: Palestine Chronicle

La ‘guerra de desgaste’ de Israel contra los niños palestinos

Foto: el estado de Israel no reconoce el derecho de los beduinos palestinos a la tierra, a pesar de que ellos poseen las escrituras [Cortesía: activistas beduinos]. 

21 de enero de 2022

Por Marwa Koçak y Amy Addison-Dunne

Mientras continúa la batalla entre los beduinos palestinos e Israel, los niños son arrestados indiscriminadamente.

Derribaron la puerta antes del amanecer y unos 30 soldados israelíes invadieron la casa de la familia.

¿El tema de su arresto? Ammar, de 12 años, a quien acusaron de asistir a una protesta contra los desmontes en la región de Naqab. Pero su madre dice que la familia aún no está segura de por qué se lo llevaron, ya que el niño estaba en casa en ese momento.

“No sabemos exactamente por qué lo arrestaron. A las 5:30 am, 30 soldados israelíes golpearon la puerta con las piernas. Nos flipamos y preguntaron por él mientras dormía”, recuerda la madre de Ammar.

“Tiene 12 años, no puede ir a la escuela porque está bajo arresto domiciliario. Las autoridades israelíes le prohibieron ir a la escuela durante 10 días a partir de ayer. Me sorprendió cuando nos informaron de esto. Les grité: ‘¿Qué les puede hacer un niño de 12 años?’ Tenía tanto miedo de que lo golpearan o lo torturaran en prisión, él estaba tan asustado y lloraba”, dice ella.

Ammar fue detenido y finalmente enviado a casa. No ha dicho una palabra desde que regresó, y su familia está preocupada por lo que le sucedió bajo custodia.

Ammar, de 12 años, no puede ir a la escuela porque ahora está bajo arresto domiciliario [Cortesía: activistas beduinos]

Durante días, las protestas en el desierto de Naqab han estallado mientras los beduinos palestinos luchan por su propia existencia y se resisten a un agresivo proyecto de forestación supervisado por el Fondo Nacional Judío (JNF), una organización sionista.

JNF ha estado plantando pinos no nativos en tierras palestinas durante décadas, con el objetivo final de expandir el programa de asentamientos de Israel.

Este proyecto en particular tiene un valor asombroso de $ 48 millones y cuenta con el respaldo total del gobierno israelí.

La organización tiene planes para arrasar Beer al-Sabe (Be’er Sheva) en el desierto de Naqab, específicamente en un pueblo llamado Sa’wa, y según Marwan Abu Frieh, investigador de campo y coordinador de la oficina de Naqab (Negev) para Adalah, un centro legal para los derechos árabes en Israel, la policía israelí ha iniciado una campaña de arrestos y ha detenido a unas 150 personas, de las cuales el 40 por ciento son menores de edad. Abu Frieh dice que al menos 16 siguen detenidos.

‘Sin sentido del miedo’
El estado de Israel no reconoce el derecho de los beduinos palestinos a la tierra, a pesar de que tienen escrituras anteriores a la creación del estado de Israel, y su presencia en la tierra ha sido registrada durante miles de años.

El padre de la colegiala Jenin, de 16 años, no estaba en casa cuando arrestaron a su hija. Mientras estaba en el trabajo, su WhatsApp sonaba como un loco con imágenes de Jenin siendo arrestado por las fuerzas israelíes en las protestas que le enviaban.

Aunque tenía miedo de lo que pudiera pasarle a su hija bajo custodia israelí, también se enorgullecía de que ella estuviera luchando por su patria.

“Tomé permiso del trabajo y fui a ver a mi hija que estuvo detenida unas horas y luego la enviaron a casa”, recuerda. “Le pregunté cómo fue arrestada y cómo se sintió mientras estaba bajo arresto, se sentía muy orgullosa de sí misma y no tenía miedo”.

Él dice que la vida es difícil en Naqab con los israelíes que se niegan a permitirles construir en su propia tierra o otorgar reconocimiento, a pesar de los repetidos intentos de los beduinos y las campañas internacionales para reconocer el reclamo de los beduinos sobre la tierra y dejarlos en paz.

Las fuerzas israelíes se basan en la legislación aprobada en la Knesset y los precedentes legales que componen la ley, que permite a la policía arrestar a menores de hasta 12 años. La organización de Marwan, Adalah, actúa como abogados defensores de los palestinos arrestados, pero se encuentran con dificultades, que incluyen trabajando con los documentos que se les proporcionan.

Las condiciones para los niños son malas mientras están bajo arresto y muchos se encuentran infectados con COVID-19 y enfrentan abuso físico y psicológico.

“Aunque hayan sido liberados, ya han sufrido este arresto y su amarga experiencia por un período de días o una semana o más, esto les rompe la moral y los mantiene en un estado psicológico muy malo después de todo lo que sufrieron en el arresto. ”, dice la abogada Shahda Ibn Bari, que defiende regularmente a menores palestinos detenidos durante las protestas.

“Los niños son abusados ​​durante su arresto, y vimos algunas fotos de estos niños siendo estrangulados”, dice Marwan. “También supimos que durante la investigación los amenazan con su futuro, como si estuvieran tratando de intimidar a los niños para que no se manifiesten o informar a otros niños de lo que les pasó, por lo que sembraron el miedo entre los niños”.

Niños recluidos en régimen de incomunicación
Esta táctica se utiliza para garantizar que los jóvenes como Jenin estén demasiado asustados para unirse a la protesta. Jenin, dice su padre, fue a pararse junto a sus compañeros de escuela, y mientras estuvo allí no cometió ningún acto violento.

“Ella sintió que estaba haciendo un gran trabajo con su gente y su causa porque las fuerzas israelíes atacaron a nuestros vecinos y muchos de sus colegas estaban en el evento y esto es lo que la animó a ir allí”, dijo.

La policía usa la ley a su favor. Aunque los niños menores de 14 años deben comparecer ante el tribunal dentro de las 12 horas siguientes a su detención, la policía solicita reiteradamente a los tribunales prórrogas de la detención, que normalmente se conceden.

“Como ejemplo de lo que está pasando, el otro día fue liberado un menor de 14 años, su detención fue extendida seis veces. Sí, seis veces el tribunal pidió prolongar su detención y la apelación se presentó ante el Tribunal Central, que devolvió el expediente al Tribunal de Primera Instancia y prorrogó su detención”, explica Marwan.

“Hoy, durante su liberación, la policía exigió detener la implementación de la decisión de liberación y cuando apelamos esta decisión, la policía se retractó y fue liberado”.

Shahda dice que la vida se hace muy difícil para los abogados que defienden a los menores, ya que los servicios de inteligencia intervendrán y anularán las decisiones judiciales tomadas para liberar a un niño, por motivos de seguridad nacional, y sus presuntos delitos se reclasificarán como tales.

“[Los servicios de inteligencia] tienen la autoridad para impedir que un niño se reúna con un abogado, para detenerlo durante días, para llevarlo ante el tribunal sin ver a un abogado y puede mantener al niño incomunicado con el mundo exterior”, dice.

“El arresto de niños es una guerra de desgaste contra el niño palestino por parte de los tribunales y la policía que arrestan al niño, y siempre apelamos. No siempre somos capaces de convencer a la corte. A veces, el tribunal israelí no acepta nuestra apelación”.

La madre de Ammar, preocupada por el daño psicológico causado a su hijo, lamenta que las autoridades israelíes se nieguen a ver a los menores palestinos como lo que son: niños.

“Un niño sigue siendo un niño, pero a los ojos de la brutal ocupación, no lo son. Me rompe el corazón más cuando veo la mirada en los ojos de los niños cuando la ocupación demuele su hogar”, dijo.

Fuente: https://www.aljazeera.com

 

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