Illan Pappé: El proceso de paz de Israel fue siempre un camino a ninguna parte

Foto: Illan Pappé

28 de octubre de 2020

Noruega se hizo cargo de los esfuerzos de mediación. Adoptó una metodología que resultó muy ventajosa para los israelíes y desastrosa para los palestinos

Por Illan Pappé

El 13 de septiembre de 1993, la Organización de Liberación de Palestina (OLP) y el régimen israelí firmaron los Acuerdos de Oslo con gran fanfarria. El acuerdo fue diseñado de un grupo de israelíes que formaban parte del grupo de expertos Mashov, dirigido por el entonces viceministro de Relaciones Exteriores, Yossi Beilin.

Su suposición era que una convergencia de factores proporcionaba un momento histórico oportuno para imponer una solución a la parte palestina: el triunfo en Israel del Partido Laborista, más moderado, en las elecciones de 1992, por un lado; la drástica erosión en la posición internacional de la OLP por el apoyo de Yasser Arafat a la invasión de Kuwait de Saddam Hussein, por el otro.

Los arquitectos de los acuerdos asumieron que los palestinos no estaban en condiciones de resistir un diktat israelí que representaba el máximo que el estado judío estaba dispuesto a conceder en ese momento. Lo mejor que podían ofrecer estos representantes del “campo de la paz israelí” eran dos bantustanes, una Cisjordania reducida y una Franja de Gaza cercada, que disfrutarían de algunos de los símbolos del estado, aunque en la práctica permanecerían bajo el control israelí.

Además, este arreglo debería declararse como el fin del conflicto. Cualquier otra demanda, como el derecho al retorno de los refugiados palestinos, o cambios en el estatus de la minoría palestina dentro de Israel, fue eliminada de la agenda de «paz».

Receta para el desastre

Este diktat era una nueva versión de las antiguas ideas israelíes que habían conformado el llamado proceso de paz desde 1967. La primera fue la llamada opción jordana, que significaría dividir -geográfica o funcionalmente-, el control de los territorios ocupados entre Israel y Jordania. El movimiento laborista israelí apoyó esta política. La segunda fue la idea de una autonomía palestina limitada en estos territorios, que fue el eje de las conversaciones de paz con Egipto a fines de la década de 1970.

Estas distintas ideas, la opción jordana, la autonomía palestina y la fórmula de Oslo, tenían una cosa en común: todas sugerían dividir Cisjordania entre áreas judías y palestinas, con la intención de integrar en el futuro la parte judía en Israel, manteniendo la Franja de Gaza como un enclave conectado a Cisjordania por un pasillo terrestre que Israel controlaría.

Oslo se diferencia de las iniciativas anteriores en varios aspectos. El más importante es que la OLP sería el socio de Israel en esta receta para el desastre. Debe decirse, sin embargo, que la organización, para mérito suyo, no ha aceptado, hasta el día de hoy, los Acuerdos de Oslo como un proceso que haya concluido.

Su participación, y el reconocimiento internacional que recibió, fue el único aspecto positivo (o al menos potencialmente positivo) de Oslo. El aspecto negativo de la participación de la OLP fue el hecho de que una política israelí unilateral de anexión y partición progresiva de los territorios ocupados ahora recibía legitimidad gracias a un acuerdo que la dirección de la OLP había firmado.

Otra diferencia fue la participación de un equipo académico supuestamente profesional y neutral para facilitar los acuerdos. La Fundación de Investigación Fafo de Noruega se hizo cargo de los esfuerzos de mediación. Adoptó una metodología que resultó muy ventajosa para los israelíes y desastrosa para los palestinos.

En esencia, fue una búsqueda de la mejor oferta que la parte más fuerte estaba dispuesta a conceder, seguida del intento de obligar a la parte más débil a aceptarlo. No se concedió ningún papel a la parte definida como la más débil. Todo el proceso se convirtió en una imposición.

Una medicina amarga

Había precedentes. El Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP) en 1947-1948 adoptó un enfoque similar. El resultado fue catastrófico. Los palestinos, que eran la población indígena y la mayoría en el territorio, no tuvieron ninguna influencia en la solución propuesta. Cuando la rechazaron, la ONU ignoró su posición. El movimiento sionista y sus aliados les impusieron la partición por la fuerza.

Cuando se firmó Oslo I, el primer conjunto de acuerdos en su mayoría simbólicos, la desastrosa falta de cualquier contribución palestina no salió a la luz de inmediato. Esos acuerdos incluían no solo el reconocimiento mutuo entre Israel y la OLP, sino también el regreso de Yasser Arafat y de la dirección en general de la OLP a Palestina. Esta parte del acuerdo creó una euforia comprensible entre algunos palestinos, ya que ocultaba bien el verdadero propósito de Oslo.

Para endulzar la amarga píldora pronto se eliminó con el siguiente paquete de acuerdos, conocido como el Acuerdo de Oslo II, en 1995. Incluso el débil Arafat los encontró difíciles de aceptar, y el presidente egipcio Hosni Mubarak literalmente le obligó a firmar el pacto frente a las cámaras de medio mundo.

Una vez más, como en 1947, la comunidad internacional aplicó una «solución» que satisfacía las necesidades y visiones ideológicas de Israel, ignorando por completo los derechos y aspiraciones de los palestinos. Y una vez más, el principio subyacente de la «solución» era la partición.

En 1947, se le había ofrecido el 56 por ciento de Palestina al movimiento de colonos sionistas y ocupó el 78 por ciento por la fuerza. El Acuerdo de Oslo II ofreció a Israel otro 12 por ciento de la Palestina histórica, consolidando el estado del gran Israel en más del 90 por ciento del país y creando dos bantustanes en el resto del territorio.

En 1947, la propuesta era dividir Palestina entre un estado judío y uno árabe. La narrativa elaborada por Israel, Fafo y los actores internacionales involucrados en la mediación de Oslo fue que los palestinos habían perdido la oportunidad para conseguir un estado propio debido a la posición irresponsable y negativa que habían adoptado en 1947. Por lo tanto, didácticamente, se les ofreció entonces un territorio mucho más pequeño y una entidad política degradada, pero en ningún caso nada que se pueda parecer a un estado.

Geografía del desastre

Oslo II creó una geografía de desastre que permitió a Israel extenderse sobre partes adicionales de la Palestina histórica mientras encerraba a los palestinos en dos bantustanes; o, para decirlo de otra manera, dividiendo Cisjordania y la Franja de Gaza en áreas judías y palestinas.

El Área A quedaba bajo el gobierno directo de la Autoridad Palestina (AP – con la apariencia de un estado, pero ninguno de sus poderes); El Área B fue gobernada conjuntamente por Israel y la Autoridad Palestina (pero efectivamente por Israel); y el Área C estaba gobernada exclusivamente por Israel. Recientemente, de forma gradual, esta zona se ha anexado de facto a Israel.

Los medios para lograr esa anexión han incluido el acoso militar y de los colonos a los aldeanos palestinos (algunos de los cuales ya habían abandonado sus hogares), la declaración de vastas áreas como campos de entrenamiento para el ejército o «pulmones verdes» ecológicos, de los cuales los palestinos están excluidos, y finalmente constantes transformaciones del régimen agrario para apoderarse de más tierras para nuevos asentamientos o la expansión de los antiguos.

Cuando Arafat llegó a Camp David en 2000, el mapa de Oslo se había desarrollado con claridad y, de muchas maneras, había creado hechos irreversibles sobre el terreno. La característica principal de la cartografía posterior a Oslo fue la bantustanización de Cisjordania y la Franja de Gaza, la anexión oficial del área metropolitana de Jerusalén y la separación física del norte y el sur de Cisjordania.

Otros desarrollos no fueron menos importantes: la desaparición del derecho al retorno de la agenda de «paz» y la continua judaización de la vida palestina dentro de Israel (mediante la expropiación de tierras, el estrangulamiento espacial de pueblos y ciudades, el mantenimiento de asentamientos y pueblos exclusivos para judíos y la aprobación de una serie de leyes que institucionalizan a Israel como un estado de apartheid).

Más tarde, cuando resultó demasiado costoso mantener la presencia de colonos en medio de la Franja de Gaza, los dirigentes de Israel revisaron el mapa y la lógica de Oslo para incluir un nuevo método para apoyarlo: imponer el asedio terrestre y el bloqueo marítimo de Gaza por su negativa a convertirse en otra Área A bajo la AP.

Después de Rabin

La geografía del desastre, al igual que en 1948, fue el resultado de un plan de paz. Desde 1995 y la firma del acuerdo de Oslo II, más de seiscientos puestos de control han robado a los habitantes de los territorios ocupados su libertad de movimiento entre pueblos y ciudades (y entre la Franja de Gaza y Cisjordania). La vida ha sido administrada en las Áreas A y B por la Administración Civil, un equipo cuasi militar dispuesto a otorgar permisos solo a cambio de una colaboración total con los servicios de seguridad.

Los colonos continuaron con sus ataques sectarios contra los palestinos y la expropiación de sus tierras. El ejército israelí con sus unidades especiales entra en el Área A y la Franja de Gaza a voluntad, arrestando, hiriendo y matando palestinos. El castigo colectivo de las demoliciones de viviendas y los largos toques de queda y cierres también continuaron en el marco del «acuerdo de paz».

Poco después de la firma de Oslo II, el primer ministro de Israel, Yitzhak Rabin, fue asesinado en noviembre de 1995. Nunca sabremos si hubiera querido, o hubiera podido, influir en los acontecimientos de una manera más positiva. Quienes lo sucedieron hasta el 2000, Shimon Peres, Benjamin Netanyahu y Ehud Barak, apoyaron plenamente la transformación de Cisjordania y la Franja de Gaza en dos mega-prisiones, donde el movimiento de entrada y salida, la actividad económica, la vida diaria y la supervivencia dependían de la buena voluntad de Israel, un bien escaso en el mejor de los casos.

El liderazgo palestino bajo Yasser Arafat se tragó estas amargas píldoras por varias razones. Era difícil renunciar a la apariencia de poder presidencial, a un sentido de independencia en algunos aspectos de la vida y, sobre todo, a la creencia ingenua de que se trataba de una situación temporal, que sería reemplazada por un acuerdo final que conduciría a la soberanía palestina. (Cabe señalar que este liderazgo firmó un acuerdo que no menciona en ninguna parte de su papeleo oficial el establecimiento de un estado palestino independiente).

El espejismo de Camp David

Por un breve momento en 1999, pareció que había una base para tal optimismo. El gobierno de derecha de Benjamin Netanyahu dio paso a otro encabezado por el líder laborista, Ehud Barak. Retóricamente, Barak declaró su compromiso con el acuerdo y su voluntad de implementación final. Sin embargo, debido a una rápida pérdida de su mayoría en la Knesset, él y el presidente de los EEUU, Bill Clinton, envuelto en ese momento en el asunto Monica Lewinsky, arrastraron a Yasser Arafat a una cumbre desordenada y mal preparada en el verano de 2000.

El gobierno israelí reclutó una gran cantidad de expertos y preparó montañas de documentos con un propósito en mente: imponer la interpretación israelí de un acuerdo final a Arafat. Según sus expertos, el fin del conflicto implicaría la anexión de grandes bloques de asentamientos a Israel, una capital palestina en la aldea de Abu Dis, y un estado desmilitarizado, sometido al control económico israelí y a su dominio en materia de seguridad. El acuerdo final no incluyó ninguna referencia seria al derecho de retorno y, por supuesto, como con los propios Acuerdos de Oslo, ignoró totalmente a los palestinos en Israel.

La parte palestina contrató al Instituto Adam Smith de Londres para ayudarlos en sus preparativos para la apresurada cumbre. Produjeron algunos breves documentos, que en cualquier caso no fueron considerados relevantes por Barak y Clinton. Estos dos caballeros tenían prisa por concluir el proceso en dos semanas, simplemente pensando en su propia supervivencia doméstica.

Ambos necesitaban un éxito rápido del que jactarse (un precedente de la gestión catastrófica de Donald Trump de la crisis del COVID-19 y la paz de Israel con los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, vendida como un gran triunfo de su administración). Dado que el tiempo era esencial para la credibilidad de la maniobra, dedicaron las dos semanas a ejercer una enorme presión sobre Arafat para que firmara un acuerdo cerrado, preparado de antemano en Israel.

Arafat explicó a los dos que necesitaba un logro tangible que mostrar a su regreso a Ramallah. Esperaba al menos poder anunciar un congelamiento de los asentamientos y / o el reconocimiento del derecho de la OLP a Jerusalén este, así como algún tipo de acuerdo de principios sobre la importancia del derecho al retorno para la parte palestina. Barak y Clinton ignoraron por completo su situación. Antes de que Arafat partiera hacia Palestina, los dos líderes lo acusaron de belicista.

La Segunda Intifada

A su regreso, Arafat, como informó más tarde el senador George Mitchell, se mostró bastante pasivo y no planeó ningún movimiento drástico, mucho menos un levantamiento. Los servicios de seguridad de Israel informaron a sus jefes políticos que Arafat estaba haciendo todo lo posible para aplacar a los miembros más militantes de Fatah, y aún esperaba encontrar una nueva solución diplomática.

Los que rodeaban a Arafat se sintieron traicionados. Había una atmósfera de impotencia hasta la provocativa visita a Haram al-Sharif del líder de la oposición israelí, Ariel Sharon. La maniobra de Sharon para recuperar su propio protagonismo desencadenó una ola de manifestaciones a las que el ejército israelí respondió con particular brutalidad. Habían sufrido recientemente una humillación a manos del movimiento Hezbolá del Líbano, que obligó a las Fuerzas de Defensa de Israel a retirarse del sur del Líbano y, al parecer, erosionó el poder de disuasión de Israel.

Los policías palestinos decidieron que no podían quedarse al margen y el levantamiento se volvió más militarizado. Se extendió a Israel, donde la policía racista de gatillo fácil estaba encantada de demostrar con qué facilidad podían matar a manifestantes palestinos que eran ciudadanos del estado israelí.

El intento de algunos grupos palestinos como Fatah y Hamas de responder con ataques suicidas con bombas fracasó cuando las operaciones de represalia israelíes, que culminaron en la infame operación «Escudo Defensivo» de 2002, provocaron la destrucción de ciudades y pueblos y a una mayor expropiación de tierras por parte de Israel. Otra respuesta fue la construcción del muro del apartheid que separa a los palestinos de sus negocios, campos y centros de vida.

Israel volvió a ocupar efectivamente Cisjordania y la Franja de Gaza. En 2007, se restauró el mapa A, B y C de Cisjordania. Después de la retirada israelí de Gaza, Hamas se hizo cargo y el territorio fue sometido a un asedio que continúa hasta el día de hoy.

De las cenizas

Muchos políticos y estrategas israelíes confían en que han quebrado el espíritu de resistencia palestino. Veintisiete años después de la firma de los Acuerdos de Oslo, el césped de la Casa Blanca ha acogido en una nueva ceremonia los Acuerdos de Abraham, un acuerdo de paz y normalización entre Israel y dos estados árabes, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.

Los principales medios de comunicación estadounidenses e israelíes nos aseguran que este es el último clavo en el ataúd de la obstinación palestina. Argumentan que la Autoridad Palestina tendrá que aceptar cualquier oferta de Israel, ya que no queda nadie para ayudarlos si rechaza sus propuestas.

Pero la sociedad palestina es una de las más jóvenes y educadas del mundo. El movimiento nacional palestino resurgió de las cenizas de la Nakba en la década de 1950 y podría volver a hacerlo. No importa cuán poderoso sea el ejército israelí, y no importa cuántos estados árabes más firmen tratados de paz con Israel, el estado judío seguirá albergando millones de palestinos bajo su control dentro de un régimen de apartheid.

El fracaso de Camp David en el 2000 no fue el final de un auténtico proceso de paz. Nunca ha habido tal proceso, desde que el movimiento sionista llegó a Palestina a finales del siglo XIX; más bien, significó la proclamación oficial del apartheid en Israel. No sabemos durante cuánto tiempo el resto del mundo aceptará semejante régimen como legítimo y viable, o si finalmente comprenderá que la de-sionización de Israel, con la creación de un estado democrático que abarque toda la Palestina histórica, es la única solución justa de este problema.

jacobinmag.com. Traducción: Enrique García para Sinpermiso. Extractado por La Haine.

Fuente: www.lahaine.org

Israel registró en 2020 un nuevo máximo de casas derribadas en Jerusalén ocupada

28 de octubre de 2020

Un fuerte incremento de las denominadas «auto-demoliciones», donde las familias palestinas son obligadas a demoler sus propias casas para evitar pagar elevadas multas y el costo de demolición a las autoridades israelíes.
En lo que va del 2020, Israel forzó la demolición de 125 viviendas palestinas en Jerusalén Este, superando las 123 derribadas en 2016, la cifra más alta hasta ahora y a falta de dos meses para terminar el año, informó hoy la ONG israelí Ir Amim.

Además de las viviendas, otras 64 estructuras y edificaciones fueron derribadas entre enero y octubre, incluyendo comercios y depósitos.

Uno de los principales factores del aumento registrado este año, señala la ONG, fue el incremento de las denominadas «auto-demoliciones»: familias obligadas a derruir sus propias casas para evitar pagar elevadas multas y el costo de demolición a las autoridades israelíes una vez que estas dictaminan que sus residencias son ilegales por falta de permisos.

Los palestinos de Jerusalén Este suelen construir a menudo sin solicitar permisos a la Municipalidad por la extrema dificultad para recibir las autorizaciones de construcción, según organizaciones internacionales.

Ir Amim informó de que en 2020 un total de 84 familias han derribado sus propias casas, doblando las 40 del año pasado.

Esto, indica la ONG, es consecuencia de la implementación por parte de Israel de una enmienda a la Ley de Planeamiento y Construcción, que no solo incrementó las multas y costes de derribo, sino que también limitó las opciones legales de los residentes para apelar las órdenes de demolición.

El nuevo máximo de demoliciones este año resulta llamativo considerando que las autoridades israelíes accedieron, por un período de tres meses y tras la queja de organizaciones humanitarias, a detener los derribos de viviendas en el contexto de la emergencia mundial por coronavirus.

«A pesar de esto, el nuevo récord de demoliciones demuestra que las autoridades israelíes no tomaron las medidas necesarias para evitar que familias pierdan sus hogares durante la pandemia», señaló Ir Amim.

Fuente: www.lavanguardia.com

El Partido Umma de Sudán amenaza al gobierno de transición por sus vínculos con Israel

27 de octubre de 2020

El Partido Sudanés Umma, liderado por Sadiq Al-Mahdi, amenazó el jueves al gobierno de transición de su país por la normalización de los lazos con Israel.

En una declaración, el Partido Umma amenazó con retirar su apoyo al gobierno de transición: “Si se comprometía a establecer relaciones con el Estado de apartheid y de ocupación”.

La declaración transmitía que las instituciones del gobierno de transición no están calificadas para tomar ninguna decisión sobre temas tan controvertidos como la normalización, subrayando que el establecimiento de relaciones con Israel: “es similar a su establecimiento con la Sudáfrica del apartheid antes de la liberación.”

Al-Mahdi subrayó que “la traición no es un punto de vista protegido por la libertad” y lo reiteró: “Las relaciones con el estado de apartheid, Israel, no tienen ninguna conexión con la paz. Más bien, empujarán hacia más confrontaciones ya que no hay paz sin justicia”.

Instó al Colegio de Abogados de Sudán a que se hiciera cargo de la presentación de informes e investigaciones para los infractores del boicot israelí, haciendo hincapié en que los abogados del Partido Umma participarán en esta misión.

Mientras tanto, Al-Mahdi acogió con satisfacción la eliminación del nombre de su país de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, señalando que: “Esto llegó tarde porque Sudán se lo merecía después de la destitución de Omar Al-Bashir”.

Sin embargo, rechazó que su país pague una compensación por las víctimas del terrorismo. “Esto no es posible porque las víctimas no pagan por los verdugos”, afirmó, refiriéndose a Sudán como víctima del terrorismo y a los EE.UU. como causa del terror en todo el mundo.

El viernes, Sudán e Israel acordaron normalizar las relaciones, según anunció el presidente de EE.UU. Donald Trump en la Casa Blanca.

Una declaración conjunta de EE.UU., Sudán e Israel informó: “Los líderes acordaron normalizar las relaciones entre Sudán e Israel y poner fin al estado de hostilidad entre sus naciones”.

Trump confirmó: “Este será el tercer país con el que lo haremos, y tenemos muchos, muchos más en camino.”

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Emilio Dabed: “La Constitución Palestina responde a los parámetros impuestos por Israel”

27 de octubre de 2020

“Palestina a pesar de no tener soberanía ni un territorio delimitado debido a la Ocupación, tiene una Constitución que responde a los parámetros impuestos por Israel tras la firma de los Acuerdos de Oslo”, afirmó Emilio Dabed durante la segunda parte de la charla “Una constitución para un no-Estado. Las falsas promesas del constitucionalismo palestino”, organizada por la Comunidad Palestina de Chile.

A pesar de ésta imposición, para Emilio Dabed, “era mejor tener un marco regulatorio. No era una mala idea”.

Agregó que, Oslo buscó una “redefinición lo que sería un estado Palestino, sin fronteras definidas, ni tampoco quiénes son sus ciudadanos porque Israel, básicamente se opone a que los refugiados palestinos, sean definidos como tales en el imaginario político”.

Además, recalcó que Israel siempre en todas las negociaciones “ha tratado de darles cierta autonomía a los palestinos, pero jamás un Estado”, a su juicio sólo “se han rearticulado pilares coloniales como tener un estatuto no soberano y buscar la división de la sociedad colonizada por Israel”.

Según Dabed esto fue claro cuando Yitzhak Rabín fue a la Kneset (Parlamento israelí) a que se ratifique el acuerdo indicando que “los palestinos harán los que nosotros queremos que hagan”, hecho que quedó demostrado a través del tiempo.

La Ocupación, indica Dabed “tiene leyes que vienen desde el Mandato Británico como los son la detención administrativa y la demolición de casas, que es usada como un castigo colectivo (prohibido por el Derecho Internacional)”.

También critica Dabed el carácter presidencialista de las leyes que se ejercen en Palestina, señalando que “la constitución fue hecha a la medida de Arafat y todos los poderes y las decisiones en su minuto pasaron por él”.

Emilio Dabed, es chileno de origen palestino, abogado (de la Universidad Diego Portales) y doctor en ciencias políticas (Science Po-Aix en Provence, Francia) especializado en derecho constitucional, derecho internacional y derechos humanos.

A continuación podrás ver la charla de Emilio Dabed en su totalidad:

Fuente: Comunidad Palestina de Chile

ONG israelí Paz Ahora: Israel construirá nuevas casas para colonos en Hebrón ocupada

22 de septiembre de 2020

Israel construirá por primera vez en casi dos décadas nuevas viviendas para colonos judíos en un barrio de Hebrón, en Cisjordania ocupada, informó el martes la ONG israelí.

Según la organización anticolonización «Paz ahora», que sigue el desarrollo de las colonias, las autoridades israelíes informaron al tribunal de Jerusalén el 25 de octubre que se iban a entregar permisos para construir 31 viviendas en al casco viejo de Hebrón, en el sur de Cisjordania. Y esto, a pesar de que las apelaciones de este dosier todavía no habían sido examinadas por la justicia.

Este proyecto fue aprobado por el consejo de planificación superior de la administración civil en 2017 y el gobierno destinó más de 21 millones de séqueles (unos 5,2 millones de euros, 6,1 millones de dólares). La localidad palestina de Hebrón y la ONG «Paz ahora» apelaron contra el proyecto.

La ciudad de Hebrón es un polvorín en el que viven unos 800 judíos, la mayoría por convicción ideológica, en medio de una fuerte protección militar, entre 200.000 palestinos.

Es la primera vez desde 2002 que Israel autoriza a los colonos a construir en esta parte de la ciudad.

Más de 450.000 israelíes están instalados en Cisjordania, territorio ocupado por el ejército israelí desde 1967 donde viven 2,8 millones de palestinos. El ritmo de construcción de casas en los territorios ocupados se aceleró en estos últimos años, bajo el impulso del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, sobre todo desde que Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos.

La aprobación «repentina» de los planos para estas viviendas en un sector espinoso como Hebrón «parece estar relacionado con las elecciones presidenciales del 3 de noviembre en Estados Unidos, ya que la posición de la futura administración estadounidense es incierta» con respecto al proyecto, comentó la ONG.

«Ahora con el permiso en mano, el gobierno puede decir que la construcción es un hecho consumado y no puede ser revocado», indicó.

Fuentes: EUROPA PRESS e Infobae

Gilad Atzmon: El comercio de armas israelí, el lobby y el significado de ‘elegido’

27 de octubre de 2020

Entrevista a Gilad Atzmon

Durante décadas Israel ha estado vendiendo máquinas de matar a los regímenes más opresores del mundo y esto no debería sorprender, ya que el propio Israel está al frente de la lista de regímenes opresores.

«Estados Unidos está dispuesto a sacrificar a sus jóvenes soldados, intereses nacionales e incluso su economía por Israel», dijo al Teheran Times Gilad Atzmon, quien nació en una familia judía en Israel y creció en Jerusalén.

Atzmon, que ahora vive en Gran Bretaña, continúa: «Los grupos de presión israelíes parecen creer que en realidad son más poderosos y ciertamente más importantes que la constitución estadounidense».

El siguiente es el texto de la entrevista:

Teherán Times: Numerosos organismos de derechos humanos han criticado el comercio de armas de los países occidentales con Israel. ¿Cuál es tu opinión? 

Gilad Atzmon: Durante décadas Israel ha estado vendiendo máquinas de matar a los regímenes más opresores del mundo y esto no debería sorprender, ya que el propio Israel está al frente de la lista de regímenes opresores.

Avergonzado por el suministro de armas del Gobierno de Israel al actual gobierno de Azerbaiyán en su guerra con Armenia, el erudito sobre el Holocausto Israel W. Charny escribió un artículo para The Times of Israel titulado: ¿Vendería Israel un dron usado a un Hitler? Charny admite en su artículo que la conducta de Israel es fundamentalmente poco ética. Termina su comentario escribiendo «a mis colegas y amigos armenios, solo puedo decirles que como judío y como israelí estoy mortificado y enojado».

Creo que si el principal historiador del genocidio de Israel se permite admitir en un medio nacionalista israelí que el Estado judío se está beneficiando del comercio de armas no ético, el resto de nosotros deberíamos tener derecho a involucrarnos en este tema libremente y utilizar todas las plataformas posibles para denunciar a Israel o a cualquier otro por beneficiarse de prácticas no éticas.

 Los problemas van mucho más allá del comercio de armas de Israel. Hace unos días supimos por la prensa judía acerca de un proyecto de ley bipartidista en Estados Unidos que daría a Israel voz sobre la venta de armas en Oriente Medio. El proyecto de ley «requeriría que el presidente consulte con el Gobierno israelí para asegurarse de que se puede realizar la operación». Si se aprueba el proyecto de ley, el comercio del complejo industrial militar de EE. UU. dependería del consentimiento de Israel. 

Teherán Times: ¿Cuán grande es la influencia de los lobbies judíos y sionistas en los Estados Unidos y cómo puede cambiar este statu quo?

GA: Los hechos sobre la inmensa influencia de Israel y el lobby judío en los Estados Unidos y otros países occidentales se han establecido desde hace un tiempo. Nos podemos referir a El lobby israelí y la política exterior de EE.UU, un estudio detallado de dos de los científicos sociales estadounidenses más influyentes (el profesor John Mersheimer y el profesor Stephen Walt). Otro destacado científico político estadounidense admirado por una generación de académicos que también cubrió el tema es, por supuesto, el profesor James Petras en su libro El poder de Israel en los Estados Unidos.

¿Qué se puede hacer con respecto al dominio bien documentado de AIPAC? Me gustaría creer que el método más eficaz para abordar este tema sería señalar directamente al lobby y su impacto corrosivo: esto implica señalar con el dedo las guerras que Estados Unidos libra en nombre de Israel, las sanciones que Estados Unidos impone para Israel, el hecho de que Estados Unidos esté dispuesto a sacrificar a sus jóvenes soldados, sus intereses nacionales e incluso a su economía  para Israel. En teoría los ciudadanos estadounidenses tienen derecho a expresar críticas, ya que la libertad de expresión está consagrada en la primera enmienda de su constitución. Los grupos de presión israelíes parecen creer que -en realidad- son más poderosos y ciertamente más importantes que la constitución estadounidense. Hace unos meses nos enteramos de que los activistas de derecha intentaron difundir nuevas leyes en los estados controlados por los republicanos que suprimirían las críticas en los campus universitarios públicos de Israel y su ocupación del territorio palestino.

A estas alturas EE.UU. está prácticamente funcionando como un satélite israelí remoto y subordinado. No puedo identificar ninguna fuerza política genuina en los EE.UU. que pueda cambiar esto en el corto plazo. No veo a nadie dentro de la política estadounidense que esté dispuesto a abordar el asunto. Pero el pueblo estadounidense, como los británicos y los franceses, no es tonto, lo ve todo.

Teherán Times: Aunque Israel está violando y desafiando la ley internacional a diario, sus seguidores y aliados occidentales continúan apoyando estas acciones o al menos hacen la vista gorda ante lo que está sucediendo. ¿Cómo valora este doble rasero?

GA: En general es una buena práctica no sobreestimar la inteligencia de las personas. Pero Israel y su lobby cometen el error opuesto, tienden a creer que las personas son mucho más estúpidas de lo que son.

La gente ve lo que está sucediendo y el malestar general con Israel y su lobby está creciendo rápidamente. Las personas ven la criminalidad israelí, también ven que sus políticos en todos los niveles operan como agentes extranjeros para un Estado criminal. Israel y el lobby interpretan este aumento de la conciencia como un “antisemitismo creciente”, pero esto es una exageración. Ha surgido una conciencia generalizada de las masas. Los israelíes y el lobby saben que una vez que ves la imagen completa simplemente no puedes dejar de verla. En ese sentido, Israel se enfrenta a un muro de resistencia silenciosa y las consecuencias de esta realidad son impredecibles.

Es fascinante observar el tsunami de protestas masivas que vemos dentro de Israel contra Netanyahu y la corrupción institucional. Los israelíes, o al menos muchos de ellos, también están cansados ​​de ser ellos mismos. Es muy posible que, de acuerdo con la historia judía, sean realmente los judíos quienes derriben su imperio actual. Por lo que puedo decir, son mejores que nadie en esa batalla.

Tehran Times: ¿Cómo explotan los países occidentales los derechos humanos como herramienta para aplicar sus políticas y cómo politizan los derechos humanos?

GA: Lo relacionado con los derechos humanos está cerca de nuestros corazones. No nos gusta ver el abuso de otros, odiamos la discriminación, nos horroriza el racismo de cualquier tipo. Aparentemente, algunos fueron lo suficientemente inteligentes como para adjuntar códigos de barras a estos genuinos sentimientos universales y éticos. Tal como están las cosas, los asuntos de derechos humanos se han transformado en una industria rentable. Muchas campañas de derechos humanos están financiadas por elementos que son ellos mismos dedicados violadores de los derechos humanos.

Dado que la lucha palestina está cerca de mi corazón, me tomó poco tiempo descubrir que mientras el movimiento BDS recibía dinero del Open Society Institute de George Soros, BDS cambió su declaración de objetivos y prácticamente renunció al derecho palestino al retorno.

En 2012 el Comité Nacional de BDS en Ramallah realizó un cambio crucial en su declaración de objetivos. Cambió la redacción de su declaración la misión original (junio de 2005) de «exigir que Israel ponga fin a su ocupación y colonización de todas las tierras árabes» a exigir que Israel ponga fin a «su ocupación y colonización de todas las tierras árabes ocupadas en junio de 1967”. Mi intento de averiguar quién introdujo este cambio reveló que esta nueva redacción apareció por primera vez en el libro de Omar Barghouti, de 2011, BDS: Boicot, Desinversión, Sanciones: la Lucha Global por los Derechos de los Palestinos (página 6).

Parece que desde 2011 el Comité Nacional de BDS básicamente abandonó el derecho palestino más preciado: se alejó del compromiso con las tierras ocupadas desde 1948 y limitó su lucha a la liberación de las tierras ocupadas en 1967. Nuevos intentos de aclarar quién hizo el cambio y por qué proceso, reveló que este cambio significativo se hizo de manera clandestina, apareció solo en inglés. Nunca ha aparecido en árabe ni en ningún otro idioma. Es evidente que el cambio se produjo a espaldas del pueblo palestino. A pesar de la afirmación de BDS de ser una “sociedad civil” que representa a más de 170 organizaciones palestinas, los palestinos desconocían por completo el compromiso del Comité Nacional de BDS con su misión. 

Investigaciones posteriores revelaron que el BDS, como la mayoría de las ONG palestinas, fue financiado por el Open Society Institute de George Soros. En 2013 me pidieron que revisara un libro titulado Israel / Palestine and the Queer International, de Sarah Schulman. Fue Schulman quien resolvió el misterioso cambio en la declaración de objetivos de BDS. En su búsqueda de fondos para una gira de jóvenes palestinos queer estadounidenses en apoyo de BDS, Schulman escribió que le recomendaron que se acercara al instituto Open Society de George Soros. El siguiente relato puede dejarlo atónito, como a mí me ocurrió:

“Un exmiembro del personal de ACT UP que trabajaba para el Open Society Institute, la fundación de George Soros, sugirió que presentara una solicitud allí para obtener fondos para la gira. Cuando lo hice, resultó que la persona del otro lado me conocía de cuando ambos asistíamos al Hunter [College] High School en Nueva York en la década de 1970. Envió la solicitud a la oficina de los institutos en Amman, Jordania, y tuve una conversación increíble de una hora con Hanan Rabani, su directora del programa de Mujeres y Género para la región de Medio Oriente. Hanan me dijo que esta gira daría una gran visibilidad a las organizaciones autónomas queer de la región, que inspiraría a los árabes queer, especialmente en Egipto e Irán… por esa razón, dijo, los fondos para la gira deberían provenir de la oficina de Amman” (Israel / Palestina y Queer International  por Sarah Schulman p. 108).

Aquí hay una evidencia clara y vergonzosa de una cruda intervención realizada por el instituto de George Soros en un intento de moldear la cultura y la vida política árabe e islámica. También aprendemos sobre la manera en que la Institute de Soros introduce la política gay y queer en la región. Aparentemente el dinero para una gira de promoción de Palestina y BDS está viajando desde la Open Society de Soros a Jordania y luego de regreso a los Estados Unidos con la esperanza de que tal maniobra “inspiraría” a los gays en Irán.

Esto deja claro por qué BDS tenía «buenas razones» para guardar silencio con respecto a sus fuentes de financiación. Después de todo, ser financiado directa o indirectamente por un filántropo sionista liberal, un hombre que también financia la J Street -abiertamente sionista con inversiones en empresas israelíes en Cisjordania– es realmente vergonzoso. Pero su significado es bastante devastador. El discurso de la solidaridad de los oprimidos está moldeado por la sensibilidad del opresor que financia el movimiento de los oprimidos. Vemos esto en el movimiento de solidaridad con Palestina, vimos lo mismo en Occupy Wall Street y actualmente en algunos segmentos de la actividad de Black Lives Matter. En lugar de preocuparse genuinamente por los oprimidos, los movimientos de derechos humanos y solidaridad a menudo se transforman en fuerzas policiales que se dedican a controlar a la llamada oposición.

El caso del lenguaje de BDS tiene un buen final. Aunque Omar Barghouti no cambió las palabras impresas en su libro, donde se comprometió sin rodeos con las demandas de tierras ocupadas en nombre del pueblo palestino. El movimiento BDS finalmente cambió su declaración de objetivos una vez más. Ahora se parece a la declaración original de 2005, que se opone a la ocupación de TODAS las tierras árabes. 

Tehran Times: ¿Por qué Israel no acepta la idea de una zona libre de armas nucleares en la región?

GA: El verdadero significado de pensar que eres elegido es atribuirte una sensación única de impunidad a ti mismo y a nadie más. En la política real esto significa que su Estado judío es la única potencia nuclear en la región, su fuerza aérea es la única que vuela F-35, su ejército no está comprometido con ningún estándar ético reconocido, su industria militar comercia con los regímenes más oscuros alrededor. Trate de imaginar un mundo en el que todos se crean elegidos.

Fuente de la entrevista: https://www.tehrantimes.com/

En la entrevista el medio iraní se refiere a mí como «un activista político judío». Escribí al Tehran Times y señalé que no soy ni activista ni judío. Sin embargo, para cuando publiqué este artículo, mi solicitud aún no ha tenido ningún impacto. 

Fuente: https://gilad.online/writings/2020/10/19/israeli-arms-trade-and-more

 

Fuente: Rebelion.org 

 

Tras 92 días de huelga de hambre, se informa que un palestino detenido en Israel se encuentra en estado crítico

Foto: el rabino Raf Hirsch Raf, de la comunidad de judíos en contra el sionismo, encabezó una delegación que tuvo como fin visitar y manifestar su apoyo al preso político palestino Maher Al-Akhras, quien tiene más de 92 días en huelga de hambre en protesta por su detención.

27 de octubre de 2020

Según los informes, el detenido administrativo palestino en Israel, Maher al-Akhras, de 49 años, se encuentra en estado crítico después de 92 días de huelga de hambre exigiendo su libertad, según su abogado y familiares.

Se informa que tiene dificultad para ver, incapacidad para ponerse de pie y dolor en todo el cuerpo.

Existe la preocupación de que sus órganos vitales puedan dejar de funcionar porque se niega a tomar suplementos alimenticios.

Al-Akhras, de la zona de Jenin en el norte de Cisjordania, fue detenido el 27 de julio y recibió una orden de detención administrativa de cuatro meses. Inmediatamente se declaró en huelga de hambre en protesta por su encarcelamiento ilegal.

Todavía se están realizando esfuerzos para obtener una orden del Tribunal Superior de Israel que anuncie claramente el fin de su detención administrativa, en lugar de solo suspenderla a cambio de poner fin a su huelga de hambre, como ha sido el caso hasta ahora que llevó a Al-Akhras a rechazar el acuerdo.

Fuente: texto de la agencia palestina de noticias WAFA

Gaza Mon Amour, otra Joya del Cine Palestino

27 de octubre de 2020

‘Gaza Mon Amour‘ es una dulce comedia dramática inspirada en una historia real que tuvo lugar en Gaza en 2014.

El cine palestino de los últimos años nos ha deparado títulos brillantes como ‘Paradise Now (2005) y ‘Omar‘ (2013), dirigidas por Hany Abu-Assad, películas por las que Palestina ha conseguido sus dos nominaciones al Oscar de habla no inglesa. Más recientemente pudimos ver ‘Los informes sobre Sarah y Saleem‘ (Muayad Alayan, 2018) o ‘De repente, el paraíso‘ (Elia Suleiman, 2019). Las representaciones de la historia palestina y las condiciones de vida de su pueblo marcan el carácter de su cinematografía, en la que encontramos una heterogeneidad de estilos. Ahora toma el relevo ‘Gaza Mon Amour‘, después de haber participado en la sección Orizzonti del Festival de Venecia y ganar el premio a la mejor película asiática en Toronto. La película dirigida por los hermanos Nasser compite ahora por la Espiga de Oro en la Seminci.

La película nos sitúa en la Gaza de hoy en día, donde Issa (Salim Daw), un pescador de 60 años se ha enamorado en secreto de Siham (Hiam Abass), una mujer que trabaja como modista en el mercado local. Cuando está decidido a confesarle su amor encuentra una antigua estatua de Apolo en una de sus redes de pesca y se la lleva a casa. Pero un día Hamás descubre el misterioso tesoro que esconde y comienzan los problemas.

Gaza Mon Amour‘ está dirigida por los hermanos gemelos Tarzan y Arab Nasser, nacidos en Gaza en 1988. Estudiaron Bellas Artes en la Universidad de Al-Aqsa, donde se apasionaron por el cine y la pintura.
En 2014 dirigieron su primer largometraje, ‘Dégradé‘, que tuvo su estreno mundial en la Semana de la Crítica de Cannes y fue seleccionado en el Festival de Toronto. Con su segunda película, con toques de Jarmusch y Kaurismäki según Jordan Mintzer, crítico de The Hollywood Reporter, intentarán conseguir la tercera nominación al Oscar a la Mejor Película Internacional para su país.

Tarzan y Arab Nasser hablan de Gaza Mon Amour

Gaza Mon Amour‘ es una dulce comedia dramática inspirada en una historia real que tuvo lugar en Gaza en 2014. Cuando un pescador encontró una estatua griega de Apolo en el mar, Hamás la confiscó inmediatamente y comenzó a buscar un comprador, con la esperanza de hacer suficiente dinero para resolver los problemas financieros del país. Nadie sabe qué le pasó a la estatua. Algunos dicen que fue vendida y luego destruida en un ataque aéreo.

Fue muy triste darse cuenta de que nuestro gobierno no sabía qué hacer con esta estatua, aparte de enterrarla en algún sótano. Pero al mismo tiempo, nuestra imaginación se despertó… ¿Qué puede ser más emocionante que imaginar al Dios del amor haciendo una aparición en Gaza, llegando a rockear la vida de un viejo pescador soltero?

Con esta película, como con nuestro trabajo anterior, buscamos dar un vistazo a la vida cotidiana en este pequeño pedazo de tierra llamado Gaza. Es un lugar extraño, donde las situaciones más simples pueden resultar inmensamente complicadas.

Mientras está atrapado en esta sombría situación, nuestro protagonista ve la vida de manera diferente. Issa es un romántico y, a pesar de las tradiciones conservadoras de su país, a pesar de su edad, a pesar de los interminables problemas políticos, defiende el derecho al amor, lo que lo convierte en un verdadero resistente.

El tono de la película es divertido, a veces oscuro, incluso amargo a veces, pero sobre todo, es tierno y melancólico, como Issa y Siham. Sus idas y venidas, su encuentro, la progresión de su historia son tratados casi como momentos coreografiados, lo que acentúa este sentimiento de dulzura, de melancolía.

Un momento compartido bajo un paraguas, una mirada intercambiada en el mercado, pantalones demasiado cortos, una brocheta de sardina preparada con amor… Las historias más bellas son también a veces las más simples.

Fuente: VERSATILE y macguffin007.com

Palestina pide conferencia internacional apoyada por ONU para salvar proceso de paz de Medio Oriente

27 de octubre de 2020

Conferencia de paz con garantes ecuánimes y con respeto a la legalidad internacional
Palestina exhortó hoy al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) a rescatar el estancado proceso de paz de Medio Oriente realizando una conferencia internacional con este fin.

El ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riyad al-Maliki, hizo el llamado durante un discurso en línea pronunciado desde Ramala para una sesión abierta del CSNU realizada en Nueva York.

«Es necesario atender el llamado del presidente Mahmoud Abbas de realizar una conferencia de paz internacional para resolver el conflicto en Medio Oriente», dijo Al-Maliki.

También exhortó a la comunidad internacional a castigar a Israel por la construcción de asentamientos en Cisjordania.

«No basta con declarar la ilegalidad de los asentamientos. Debe haber un castigo», dijo.

Fuente: Agencia Xinhua

Cruz Roja denuncia que prisionero palestino en huelga entró en fase crítica y pide su liberación de cárcel israelí

26 de octubre de 2020

Maher Al Akhras, prisionero palestino en huelga de hambre desde hace más de 91 días desde su detención por Israel está entrando en “fase crítica” desde el punto de vista médico, según anunció el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Al Akhras, de 49 años, es de Jenin, en el norte de la Cisjordania ocupada. Está detenido desde el 27 de julio en virtud de una orden de detención administrativa sin cargos ni juicio y puede ser retenido indefinidamente. Su huelga de hambre es una protesta contra este trato inhumano.

“Más de 88 días después de la huelga de hambre, nos preocupan las consecuencias potencialmente irreversibles para la salud”, dijo Yves Giebens, jefe del departamento de salud del CICR en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados. “Desde el punto de vista médico, está entrando en una fase crítica”.

El CICR dijo que ha estado monitoreando la situación de cerca y visitó a Akhras el jueves. “El CICR anima al paciente, a sus representantes y a las autoridades competentes implicadas a encontrar una solución que evite cualquier pérdida de vidas”, añadió la organización.

El mes pasado, Akhras fue trasladado al hospital Kaplan en la ciudad israelí de Rehovot, donde ha estado bebiendo agua pero rechazando alimentos sólidos, explicó su familia.

Hay alrededor de 5.000 palestinos detenidos en las cárceles israelíes, 350 de ellos bajo detención administrativa. Los funcionarios israelíes afirman que la detención sin juicio es a veces necesaria para proteger las identidades de los agentes encubiertos.

Familia del prisionero Maher Al Akhras decide iniciar huelga de hambre

La familia del prisionero Maher Al Akhras inició una huelga de hambre después que se le impidiera visitarlo en el hospital Kaplan, informó la corresponsal de Al Mayadeen.

Anteriormente, la abogada del prisionero palestino, Maher Al Akhras, emitió un comunicado en el que describía las agresiones sufrió su defendido por las fuerzas de ocupación israelíes en el hospital Kaplan.

En el comunicado, Maher señaló: “Una fuerza de carceleros y del servicio de inteligencia de la ocupación irrumpieron el viernes en el hospital y sacaron a mi esposa por la fuerza. Tres de ellos me sacaron de la cama y me soltaron, caí al suelo. Sentí un fuerte dolor de cabeza y en todo el cuerpo. Perdí el conocimiento durante 3 horas”.

Familia del prisionero Maher Al-Akhras decide iniciar huelga de hambre.

“No quiero morir en Kaplan y si quieren ayudarme, llévenme a un hospital en Cisjordania, quiero morir entre mi familia”, recoge el texto.

Por su parte, Taghreed Al Akhras, esposa del prisionero, describió como brutal el asalto a la habitación de su esposo en el hospital.

En el contexto, el Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios ocupados, Michael Link, pidió a Tel Aviv la liberación inmediata del prisionero palestino, Maher Al Akhras.

Fuente: Al Mayadeen / Monitor de Oriente

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