Israel emitió 400 órdenes de detención administrativa contra palestinos desde principios de 2022

Foto: luchadores palestinos por la libertad en las cárceles israelíes.

RAMALA, jueves, 7 de abril de 2022 (WAFA) – El uso de la detención administrativa contra los palestinos por parte de las autoridades israelíes ha aumentado recientemente, con un total de 400 órdenes de detención emitidas desde principios de 2022, dijo hoy la Sociedad de Prisioneros Palestinos (PPS) en una declaración.

El PPS señaló que se emitieron 210 órdenes contra detenidos palestinos por primera vez, mientras que se renovó la detención administrativa de 190 detenidos.

Hay unos 500 palestinos detenidos bajo detención administrativa en cárceles israelíes, una controvertida práctica israelí que permite la detención de palestinos sin cargos ni juicio por intervalos de hasta seis meses que pueden renovarse indefinidamente.

Israel dictó 195 órdenes de detención administrativa contra palestinos durante el mes de marzo

05 de abril de 2022

El mes pasado, la Comisión Palestina de Asuntos de los Detenidos y Ex Detenidos señaló que Israel emitió 195 órdenes de detención administrativa contra palestinos, entre ellas hay 107 órdenes nuevas y 88 por renovarse.

Mientras que, en enero y febrero, Israel emitió 203 órdenes de detención administrativa contra palestinos.

Cabe mencionar que alrededor de 500 palestinos detenidos administrativamente en prisiones israelíes han estado boicoteando los tribunales militares israelíes desde el 1 de enero de 2022.

El boicot incluye las audiencias iniciales para confirmar la orden de detención administrativa, así como las audiencias de apelación y las sesiones posteriores en el Tribunal Supremo.

La detención administrativa es el procedimiento que utiliza Israel contra la población palestina para mantener recluidas a las personas detenidas por periodos de hasta seis meses, prorrogables indefinidamente, incluso durante varios años, sin presentar cargos contra ellos, sin decirles de qué se les acusa y sin revelarles las supuestas pruebas a ellos o a sus abogados.

En 2021, sin embargo, Israel emitió 1.595 órdenes de detención administrativa contra los palestinos.

Fuente: Qudsnen

 

Grupo de DDHH: Detención domiciliaria de niños palestinos viola todos los acuerdos que los protegen

25 de marzo de 2022

La Asociación Palestina para los Derechos Humanos (Shahed), denunció que las autoridades israelíes siguen oprimiendo a los palestinos, especialmente a los residentes de Jerusalén, incluyendo el arresto domiciliario de niños menores de 14 años.

En un comunicado la ONG afirmó que “Israel ignora todos los pactos y acuerdos internacionales, y trata de fragmentar las familias palestinas de muchas maneras”.

Shahed dijo que Israel adopta la política de arresto domiciliario “para reducir el número de niños en las cárceles en un esfuerzo por preservar su supuesta imagen democrática ante la comunidad internacional.”

La ONG explicó que los niños son confinados en sus casas, o en la de un familiar, y son atados con brazaletes en los pies para rastrear sus movimientos.

También subrayó que el arresto domiciliario es más difícil para los niños que el encarcelamiento, ya que corren el riesgo de que se prolongue el juicio y de que el periodo de detención sea más largo.

Shahed pidió al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) que se esfuerce por proteger los derechos de los niños palestinos e instó a la comunidad internacional a condenar las medidas represivas de Israel contra los palestinos y la violación de sus derechos humanos.

Según datos recopilados por organizaciones que se ocupan de los derechos de los presos, las fuerzas israelíes detienen anualmente a entre 500 y 700 niños palestinos, y en Jerusalén hay unos 130 niños bajo arresto domiciliario.

Fuente: Monitor de Oriente

Tribunal israelí condena a un año de prisión a activista palestino de Sheikh Jarrah

23 de marzo de 2022

Un tribunal israelí condenó al residente de Sheikh Jarrah y activista Murad Atiyeh, de 26 años, a un año de prisión por cargos clasificados, informó la agencia oficial de noticias palestina WAFA.

Atiyeh fue detenido en su casa en el barrio ocupado de Jerusalén Este de Sheikh Jarrah el 8 de agosto y estuvo en prisión 22 veces. A su abogado también se le prohibió hablar con los medios de comunicación sobre el caso de Atiyeh tras una orden judicial de silencio.

Atiyeh era uno de los activistas más visibles en la batalla de los residentes palestinos de Sheikh Jarrah contra los intentos de los grupos de colonos israelíes, respaldados por el gobierno y los tribunales israelíes, de expulsar por la fuerza a los residentes palestinos de sus hogares para apoderarse de ellos y establecer un asentamiento judío en el barrio.

La familia de Atiyeh cree que lo encerraron para silenciarlo a él y a otras personas que se manifiestan contra los desalojos en Sheikh Jarrah y otros barrios palestinos de Jerusalén Oriental que corren una suerte similar, como Silwan y Wadi Al Joz.

Fuente: Palestine Chronicle

Israel detuvo a 865 niños palestinos en Al-Quds en 2021

20 de marzo de 2022

El régimen israelí arrestó a 850 niños palestinos y llevó a cabo sentencias de arresto domiciliario a 15 niños palestinos en la ciudad ocupada de Al-Quds en 2021.

La Asociación de Familiares de Presos de la ciudad de Al-Quds (Jerusalén) emitió el sábado un informe en que detalló la cifra de los niños palestinos arrestados en 2021 en esa ciudad por las fuerzas del régimen israelí: “Detuvieron a 850 niños e impusieron la detención domiciliaria contra 15 otros menores”, informó.

De este modo, Amyad Abu Asab, el presidente de la asociación, criticó las condiciones de las detenciones domiciliarias, y reprochó que el régimen ocupante ha impuesto sentencias “a largo plazo o indefinidas” contra un gran número de estos niños detenidos.

“En el arresto domiciliario, no se le permite al niño salir de la casa, tampoco se le permite salir al balcón o mirar por la ventana de la casa, y solo tiene que pasar su tiempo dentro de las habitaciones de la casa”, aseveró, para luego agregar que en caso de violación, el niño y su familia “serán castigados”.

En este tipo de castigo, lamentó Abu Asab, la familia debe actuar como los guardias de la cárcel del niño, lo cual tendrá “efectos psicológicos negativos” tanto para el niño como los miembros de la familia, y “pondrá al niño en una posición de constante rebelión contra los deseos de sus padres”, aseveró.

“En este método de castigo, las actividades diarias del niño se ven interrumpidas, ya que mientras los demás niños juegan y realizan su vida cotidiana, él se siente privado de este proceso”, señaló el funcionario palestino.

Israel quiere debilitar al futuro ejército palestino
Por otra parte, Medhat Dibe, uno de los abogados de los menores detenidos, manifestó que la detención domiciliaria de ellos va en contra de los principios de los derechos del niño porque provocará su “tortura mental” y privará al niño de continuar con su “vida normal y educativa”.

De acuerdo con Dibe, el objetivo que buscan los israelíes al imponer este castigo ilegal es crear una clase “analfabeta y mentalmente perturbada” de adultos. “Aplican este castigo, deliberadamente, a sabiendas de que los hijos de los futuros soldados estarán al frente de la defensa de Jerusalén y la Mezquita Al-Aqsa”, condenó.

Un grupo de las ONG pro derechos humanos denunció en diciembre que desde el comienzo de 2021, unos 77 niños palestinos murieron a manos de las fuerzas de ocupación israelíes, mientras que otros 1149 menores también fueron detenidos durante el mismo año.

Fuente: HispanTV 

Impactante video de dos niños palestinos de corta edad en estado de pánico retenidos por los soldados israelíes en Jerusalén ocupada

06 de marzo de 2022

En dos incidentes simultáneos, militares israelíes retuvieron hoy a niños palestinos de corta edad, sembrando el terror entre los chicos. Esta es una típica y habitual práctica de los soldados israelíes de retener, insultar, amenazar y agredir a los más pequeños, donde utilizan el miedo y la fragilidad de los pequeños para obtener supuestas informaciones sobre actividades o manifestaciones en contra de la ocupación.

Hoy domingo por la noche, la inteligencia militar de la ocupación arrestó a niños del barrio de Isawiya en la ciudad de Jerusalén.

Testigos señalaron que agentes de la inteligencia militar de la ocupación israelí vestidos de civil, persiguieron a los niños en la zona montañosa de Isawiya, y arrestaron a algunos de ellos y los detuvieron sin identificar que eran de la «policía» o de otro aparato de seguridad, donde agredieron a los niños para evitar que se muevan.

En otro sector del barrio Issawiya, las fuerzas de ocupación detuvieron a otros dos niños amenazándolos con que van a quedar detenidos lo que provocó un fuerte pánico y el llanto de los chicos.

Los dos niños aparecían en un video, temblando de miedo, mientras un soldado sujetaba a uno de ellos de la mano, y los demás soldados se negaron a que los padres intervinieran para liberarlos, a pesar del estado de terror y ansiedad de los niños.

Esta es una habitual práctica de los soldados israelíes de retener, insultar, amenazar y agredir a los más pequeños para obtener supuestas informaciones sobre actividades o manifestaciones en contra de la ocupación.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada 

 

Juana Ruiz: «Tengo miedo de Israel porque me ha mostrado un odio infernal»

15 de febrero de 2022

Por Mikel Ayestaran

La cooperante española, que trabaja en una ONG palestina, asegura, tras recibir la libertad condicional, que tiene «la conciencia tranquila y estoy orgullosa de mi trabajo por la salud de los palestinos».

Juana Ruiz vive sus primeros días en libertad condicional rodeada de los suyos en Beit Sahour, al sur de Belén. La trabajadora humanitaria española, de 63 años, ha perdido doce kilos en los diez meses que ha permanecido bajo detención militar en prisiones israelíes. Habla desde el salón de su casa, desde el lugar en el que el 13 de abril veinticinco soldados irrumpieron a las 5 de la mañana para detenerle. Siete meses después Israel le condenó a 13 meses de prisión y 14.000 euros de multa «por trabajar y recaudar fondos» para los Health Work Committees (HWC), ONG palestina a la que el Estado judío considera ilegal.

Su marido, Elías, y sus hijos, María y George, siguen con atención cada una de sus respuestas y no se separan un segundo de ella.

Israel solo le permitió tres visitas y dos llamadas de teléfono durante la detención. Ahora Juana debe permanecer en Beit Sahour hasta mediados de mayo, cuando concluya su condena. Después podrá viajar a España, «mi sueño», asegura. Ha vuelto a cocinar, tiene cervezas frías en el frigorífico y muchas ganas de hablar para contar su pesadilla y denunciar que es víctima de la estrategia de Israel de acabar con las organizaciones humanitarias palestinas.

Estoy feliz, no me puedo creer que haya terminado la pesadilla porque estaba convencida que no saldría antes del 14 de abril, un mes antes del final de condena. Creo que me costará un tiempo recuperarme, pero físicamente y moralmente estoy cada vez mejor. Tengo muchas visitas de familiares y amigos, no he tenido tiempo ni de sentarme con tranquilidad con mi marido y mis hijos, están siendo unos días de mucho movimiento en casa y me veo acelerada, con ganas de contarlo todo.

Ha perdido doce kilos, tiene problemas en su mano derecha… ¿cómo ha sido el trato en prisión?

El trato ha sido correcto desde el punto de vista físico, los soldados me decían que yo era como su madre y que no me harían daño y yo les respondía ¿por qué me vais a hacer daño? Lo peor fue la detención y el interrogatorio, estaba descolocada, en shock, no entendía nada de lo que estaba pasando. Hablo árabe, pero no como para defenderme como debía. Lo hicieron a propósito para hundirme.

¿Cuál ha sido la parte más dura?

Llevaba mal la situación de estar aislada de mi familia, pero mis compañeras me han ayudado mucho, gente con castigos mucho más fuertes que el mío. Me hice una rutina y decidí hacer lo posible por superar la depresión y hacerme la idea que antes o después iba a salir. Solo me enfadé cuando me llamaron anti israelí, yo no soy anti nada, pero les dije que ellos son una ocupación.

 

Juana Ruiz, con su familia
Juana Ruiz, con su familia – M. Ayestaran

 

¿Le ha ayudado su pasaporte español?

Dentro de la prisión he sido una más, no ha influido que fuera española. La gran diferencia es que yo tengo un país que me ha apoyado y mis compañeras palestinas están solas. He tenido remordimientos porque yo tengo un país que me ha protegido, miles de personas me han respaldado en las calles de España y mi consulado estaba muy encima del caso, a ellas no les protege nadie. Me he sentido privilegiada por este apoyo exterior, pero dentro de la cárcel he sido como el resto.

Después de tres décadas en los territorios ocupados sin haber tenido problemas con la seguridad israelí, ¿se explica los motivos de esta detención?

Todavía me pregunto el porqué y por qué yo. La experiencia ha sido demoledora. Yo soy una trabajadora de una organización sanitaria que lleva 28 años trabajando por la salud de los palestinos y nunca había tenido problemas con la seguridad de Israel. Aquí hemos recibido miles de visitas, incluso políticos de alto nivel como Josep Borrell, que inauguró una de nuestras clínicas. Son 28 años de proyectos y auditorías, tengo la conciencia tranquila y volvería hacerlo, ha sido mi vida y me siento orgullosa de mi trabajo.

Usted ha vivido las dos intifadas, la Guerra del Golfo… pero nunca había sido detenida.

He vivido situaciones muy duras, pero es la primera vez que veo al monstruo desde dentro, la verdadera cara de Israel desde dentro y su trato a los palestinos. Deben ser más humanos, cambiar el chip, llevan setenta años así. A ellos les trataron mal en el pasado, pero fue en Europa, no aquí y han creado un monstruo. Tengo miedo, aun no ha terminado mi condena, me han asustado, los interrogatorios… me han mostrado un odio infernal y no lo entiendo porque yo no odio a nadie.

¿Y ahora cuál es el plan de Juana Ruiz?

Durante cinco años no puedo trabajar en organizaciones humanitarias, es una parte del acuerdo alcanzado entre fiscalía y defensa. Además, estoy cerca de los 65, bastante quemada, cansada, con problemas de salud, si antes me planteaba la jubilación, la cárcel ha sido el remate. Nuestro plan pasa por vivir a caballo entre España y Palestina y me gustaría escribir mi biografía desde la llegada a Gaza en 1985 hasta hoy.

¿Cuánto nos tardaremos en condenar el Apartheid israelí?

Foto: un manifestante lleva un cartel en el que se lee «Israel es un estado de apartheid» durante una manifestación en Cisjordania, el 23 de enero de 2019 [ABBAS MOMANI/AFP/Getty Images].

15 de febrero de 2022

Por Maher Pichara Abueid

“Israel no es un estado de toda su ciudadanía. [..] sino el estado nación del pueblo judío y únicamente de este”. De esta forma comienza el lapidario informe de Amnistía Internacional, citando el mensaje abiertamente segregador y discriminador de Benjamín Netanyahu del año 2019, en ese entonces primer ministro israelí.

Los gritos desgarradores solicitando auxilio por parte de la población nativa palestina están siendo oídas: Human Rights Watch, Amnistía Internacional, B’tselem y relatores de las Naciones Unidas han sentenciado que en Israel y en los Territorios Palestinos Ocupados se cometen crímenes contra la humanidad como lo es el Apartheid, la tortura y la persecución. Antecedentes que se pueden incorporar a la investigación que lleva a cabo la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y de lesa humanidad en contra de Israel.

El colonialismo sionista empleó el siguiente movimiento: Desterritorializar a los nativos, expulsándolos de sus hogares, y a la vez, territorializar a los colonos israelíes. Esta fórmula culminó en una limpieza étnica de los palestinos de su tierra. Hoy, el proyecto colonial se corona con el crimen de Apartheid, tratando a la población autóctona como ciudadanos de segunda categoría, discriminándolos sistemáticamente.

Así lo revela el reciente informe de Amnistía Internacional: “Desde su creación en 1948, Israel persigue una política expresa de establecer y mantener una hegemonía demográfica judía y maximizar su control sobre la tierra en beneficio de la población israelí judía, al mismo tiempo que minimiza el número de personas palestina, restringiendo sus derechos”.

Pero esta política israelí no es nueva. Ya Ben Gurion, tras la conquista de Jerusalén, que de acuerdo con Ilan Pappé tenían como misión establecer judíos en cada casa desalojada de los barrios semiárabes, advertía en esos años que “no toda Jerusalén es judía, pero ya hay un enorme bloque judío. En muchos barrios del oeste no es posible siquiera encontrar un árabe. Lo ocurrido en Jerusalén y Haifa, puede ocurrir en otras ciudades”. De ese modo se alentaba a profundizar el doble movimiento colonial: Expulsar a los nativos y asentar a los colonos.

Las intenciones racistas quedaron claramente evidenciadas en 1976, cuando se filtró el informe de Israel Koenig, comisionado del ministerio del interior israelí, que debía lidiar con los asuntos árabes. “Debemos utilizar el terror, el asesinato, la intimidación, la confiscación de tierras y el corte de todos los servicios sociales para liberar Galilea de su población árabe”.

En la misma línea, Human Rights Watch, evidenció el plan de gobierno municipal de Jerusalén, el cual se fijó como objetivo “mantener una amplia mayoría judía”. Así, la nueva normativa permitió expulsar a los palestinos de sus tierras, confiscar sus hogares, demoler sus viviendas, cursar ejecuciones sumarias y prohibir la reagrupación familiar de la población palestina, entre otros crímenes.

Ben Gurion en diciembre de 1947 -posterior a la resolución de la ONU que dividía palestina- pavimentaba con sus declaraciones el camino del Apartheid al afirmar que “hay un 40% de no judíos en las áreas asignadas al Estado judío. Esta composición no es una base sólida [..]Únicamente un Estado con al menos un 80% de población judía puede ser viable y estable’’. Es curioso que hoy la población palestina en Israel es de un 20%, tal como predecía Ben Gurion.

Como expresa el profesor judío, Ilan Pappé, la “democracia” israelí depende de la demografía, necesitaban reducir a los palestinos para poder tener un control y poder sobre los nativos. Acá reside el engaño. Los palestinos pueden votar porque los mantienen a raya demográficamente y así no generan cambios significativos. En Sudáfrica era al revés, la población nativa era de un 80%, por eso no votaban. De hacerlo, el Apartheid habría terminado de inmediato.

Israel ha aprendido mucho de viejas amistades para imponer el Apartheid. N. Kirschner, ex presidente de la federación sionista Sudáfricana, en su escrito “Sionismo y la unión de Sudáfrica: 50 años de amistad y entendimiento” manifiesta la identificación entre el movimiento sionista de Thedoro Herzl y Weizmann, con la concepción sudafricana de colonización basada en la discriminación racial. Y como no, si en el año 1902, Theodoro Herzl, le escribió una carta a Cecil Rhodes, quien dirigió la colonización de Sudáfrica, creando un país con su nombre, Rhodesia, que hoy en día es Zimbawe y Zambia, solicitando ayuda: “Si se pregunta por qué me dirijo a usted, señor Rhodes, es porque mi programa es un plan colonial’’. En el año 1934 se fundó la ‘’África-Israel investment’’ para poder adquirir tierras palestinas.

El régimen sudafricano tenía aliados. Israel era uno de sus principales socios, sosteniendo un amable intercambio político, militar y económico. La Asamblea General de las Naciones Unidas, el 9 de noviembre de 1976, en su resolución E, condena la activa cooperación de Israel con el apartheid sudafricano.

El informe de Amnistía Internacional sólo viene a ratificar los más de 75 años de discriminación y segregación, que sufre el pueblo palestino.

La comunidad internacional debe comenzar a actuar. En los próximos años, quizás décadas, miraremos hacia atrás y nos preguntaremos: ¿Por qué nos tardamos tanto?

Fuente: https://www.monitordeoriente.com

Juana Ruiz: “He sido utilizada por Israel por ser española y palestina”

12 de febrero de 2022

Por Juan Carlos Sanz

La cooperante liberada tras permanecer 10 meses en prisiones israelíes defiende su inocencia y llama a solucionar con “humanidad” el conflicto en Palestina.

“Ahora solo quiero ver el mar, las montañas. Estar con mi familia, los amigos”. Cuatro días después de salir de una prisión israelí, Juana Ruiz Sánchez, de 63 años, conversó con buen ánimo en la tarde del viernes con un grupo de medios españoles, entre ellos EL PAÍS, en su casa de Beit Sahur (Cisjordania), situada a un kilómetro de la basílica de la Natividad de Belén. En la madrugada del pasado 13 abril dos docenas de soldados irrumpieron en esa misma morada para detener a la cooperante madrileña y llevársela aterrorizada una mazmorra en Israel. Diez meses después ha regresado con diez kilos menos y la sombra de la extenuación en la mirada, pero sin haber perdido un ápice del apego a la condición humana.

“En la cárcel me he dado cuenta de la verdadera cara de Israel”, relata mientras sus hijos, María y George, ofrecen café, té y pastas a los periodistas, y su marido, el palestino Elías Rishmawi, observa complacido su regreso al hogar. Todos parecen felices. Juana Ruiz también goza al fin de la serenidad familiar tras un largo cautiverio. “Los israelíes sienten más miedo que nosotros. Tienen que cambiar el chip y ser más humanos”, razona sin aparente sombra de rencor sobre un Estado obsesionado con la seguridad. “Pero tengo miedo, aún no ha acabado mi condena”, advierte, “y me han asustado los interrogatorios, que han mostrado un odio infernal”.

En noviembre, la cooperante española aceptó una condena a 13 meses de cárcel ante un tribunal militar israelí por “prestar servicios a una organización ilegal” y “tráfico de divisas en Cisjordania”, dentro de la ONG palestina Comités de Trabajo para la Salud, con la que colaboraba desde hacía 28 años. El acuerdo alcanzado por su abogado con la Fiscalía castrense le eximió de ser encausada por graves cargos de terrorismo y la puso a salvo de una prolongada permanencia entre rejas a la espera de juicio. El lunes vio confirmada su libertad condicional con tres meses de antelación.

“Espero que Israel recule y le dé un país, aunque sea pequeñito, a los palestinos. Y que sean vecinos. Algo tiene que cambiar. Se está creando mucho odio y debemos volvernos más humanos, no pensar en muertes, en guerras”, argumenta al ser preguntada sobre la creación de un Estado palestino.

Ruiz asegura que el trato físico en prisión ha sido “correcto”. “Mentalmente, ha sido otra historia”, admite. “Todavía me pregunto el porqué. La experiencia ha sido demoledora: la separación de mi familia, aislada”. Se interroga por lo ocurrido en busca de respuestas, sin dejar de mencionar a cada momento a sus compañeras presas en la prisión de Damon, en un bosque de las afueras de Haifa (norte de Israel). “No me dejaron sola. Me hacían reír, entrar en una rutina para evitar que me deprimiera. A esas mujeres extraordinarias se lo debo todo por su cariño”.

—Cuando en agosto llegó esposada y con grilletes al tribunal militar de Ofer (Cisjordania) no parecía estar recibiendo un trato normal.— se le plantea durante el encuentro con la prensa.

—No lo era. Era mi primera vista. Una sesión de 20 minutos que me supuso tres días de periplo. Me trasladaron a varias prisiones. Me despertaron muy temprano. Estuve 12 horas esperando a comparecer ante el tribunal. Es una manera de presionar. Estaba muy mal. Volví destrozada.

Ruiz padece de una enfermedad crónica por la que está medicada. Una muñequera de color beis protege su mano izquierda. “Aún no he podido ir al médico”, confiesa. “He estado en la cárcel con muchos dolores: se me dormía el brazo y he aguantado a base de calmantes”.

La entereza en el penal de Damon con sus compañeras se desvanece, sin embargo, al recordar el primer mes de detención. “Me desarmé totalmente. Caí en una depresión, en lloros. En no querer comer ni ducharme”, relata con semblante sombrío. “Me sometieron a continuos interrogatorios. Me llevaban desde la cárcel de Sharon [en la zona de Tel Aviv] hasta un centro de detención de Ashkelon [junto a la franja de Gaza]. Pasaba 12 horas fuera de mi prisión habitual y volvía totalmente extenuada”, detalla.

En la cárcel de mujeres cercana a Haifa escuchaba los mensajes de su familia en el programa de la radio palestina dedicado a los presos en Israel. En 10 meses solo tuvo tres visitas familiares y dos llamadas telefónicas, aparte de los breves encuentro a voces en la sala de vistas del tribunal militar de Ofer.

“Me acusaron de financiación de terrorismo, pero yo solo era una empleada de una ONG que trabajaba en la presentación de los proyectos de cooperación, no en su ejecución, que era auditada por instituciones españolas”, puntualiza. “Mi ideología es la humanidad, los derechos civiles, en absoluto estoy relacionada con cuestiones políticas. He trabajado 28 años con la organización sanitaria y nunca me han planteado dudas sobre su legalidad”.

Ruiz considera que su proceso ha sido una causa general contra las ONG humanitarias palestinas: “Yo solo soy como un clavo, pequeñito, pero fundamental. Un punto débil. Soy española, pero también tengo ciudadanía palestina y por eso me han utilizado en Israel para enviar un mensaje de propaganda a Europa y cortar el flujo de financiación a las ONG”.

“Tengo la conciencia tranquila”

“Creo que esa ha sido la intención de Israel con mi detención, pero el resultado ha sido todo lo contrario. Toda la gente ha demostrado estar conmigo en Palestina y en España. Tengo la conciencia tranquila”, replica para defender su inocencia.

El lunes por la tarde, cuando le anunciaron su liberación, se echó a llorar antes de abrazarse con todas sus compañeras. “Estaba en estado de choque”, describe su peripecia. Cuando llegó al puesto de control de Yamala, entre Israel y Cisjordania, cerca de Yenín, no había acudido aún el representante consular español que iba a recogerla. “Un taxista palestino me vio desorientada. ‘Soy una presa que acaba de salir’, le expliqué. ‘No necesito un taxi. Solo un móvil para decirle a mi marido que ya estoy libre”. Se lo ofreció de inmediato, recuerda entre sonrisas.

“Enseguida vino el vicecónsul y hablé por teléfono con el ministro español”, explica sobre su comunicación de urgencia con el titular de Exteriores, José Manuel Albares. “Me pidió que se lo cuente todo cuando vaya a Madrid”. La sentencia le prohíbe trabajar en ONG palestinas durante cinco años. “Estoy cansada, tengo problemas de salud y pronto cumpliré la edad de jubilación. La cárcel me ha hecho pensar. Quiero vivir a caballo entre España y Palestina”, adelanta sus próximos planes, cuando pueda viajar a España a partir del 13 de mayo.

“Me gustaría escribir unas memorias, sobre mi experiencia desde que llegué a Palestina en 1985 y contar lo que ha pasado ahora en la prisión”. Pero antes quiere “dar las gracias a la ciudadanía española” por el apoyo que ha recibido para lograr su excarcelación. “A veces no nos damos cuenta de lo solidaria que es la gente en España”, concluye emocionada. “Nuestro país tiene mucha más humanidad que otros. Me siento muy orgullosa de él”.

Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

Fuente: El País 

Muere un adolescente palestino en enfrentamientos con el Ejército israelí

14 de febrero de 2022

Otro tres palestinos resultaron heridos en confrontaciones cuando las tropas israelíes entraron en una aldea cisjordana, cerca de Yenín, para demoler la casa de un atacante que mató a un israelí en diciembre, en la colonia ilegal de Homesh.

Fuerzas israelíes dinamitan la vivienda palestina, Video agencia Maan

Un adolescente palestino de 17 años murió por un disparo en la cabeza del Ejército israelí durante unos enfrentamientos en Cisjordania ocupada, informó el Ministerio de Sanidad palestino.

Otro tres palestinos resultaron heridos en confrontaciones cuando las tropas israelíes entraron en una aldea cisjordana, cerca de Yenín, para demoler la casa de un atacante que mató a un israelí en diciembre, en la colonia ilegal de Homesh.

Según la agencia de noticias Wafa, el Ejército cerró las entradas y accesos al pueblo de al-Silah Al-Harithiya y las fuerzas de seguridad escoltaron excavadoras y maquinaria para derribar la casa familiar del agresor Mahmoud Yarada.

Las demoliciones de viviendas de atacantes palestinos y de sus familiares son parte de las medidas punitivas y de disuasión aprobadas por Israel y son una práctica criticada por los palestinos por considerarlas un «castigo colectivo» ilegal ante la ley internacional.

El derribo generó la oposición de los residentes que derivó en enfrentamientos, con armas de fuego incluidas, con el Ejército israelí.

Según el Ministerio de Sanidad, diversas personas resultaron heridas por disparos, entre ellas el joven de 17 años, identificado como Mohamed Abu Saleh, que murió en el hospital a causa de las heridas de bala.

Fuente: Swiss Info

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