Fuerzas israelíes reprimen a la marcha de palestinos en Jan Yunis

26 de agosto de 2021

Al menos 20 palestinos han resultado heridos por la brutal represión del régimen israelí contra una manifestación en Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza.

Miles de personas marcharon el miércoles por la tarde en Jan Yunis, para protestar contra el bloqueo impuesto por el régimen de Israel y la ocupación en Cisjordania y el este de Al-Quds (Jerusalén).

Entretanto, el ejército israelí abrió fuego contra la multitud y disparó balas de goma, proyectiles reales y granadas de gas lacrimógenos para reprimir la movilización.

Según informaron los equipos de emergencia, unos 20 palestinos resultaron heridos con balas reales disparados por soldados israelíes, y fueron trasladados a un hospital local.

El sábado, otras 41 personas resultaron heridas en la Franja de Gaza por la represión israelí contra una manifestación de palestinos para renovar su condena al ataque incendiario que quemó parte de la Mezquita Al-Aqsa, en la sagrada ciudad de Al-Quds (Jerusalén), hace más de medio siglo.

Fuente: HispanTV 

En vista de la cumbre Biden-Bennet

23 de agosto de 2021

Por Daniel Kupervaser 

Desde que se formalizaron las “relaciones de dependencia especiales” entre Estados Unidos de América e Israel, cuatro décadas atrás, el ceremonial adoptado demanda un encuentro de lideres ante todo cambio de gobierno en alguno de los dos países. En esta oportunidad, dado el retardo en la formación del nuevo ejecutivo israelí, esta reunión está programada para esta semana, 7 meses con posterioridad a la asunción de Biden.

En notas anteriores detallé los componentes más relevantes de esta rara invención denominada “relaciones de dependencia especiales” En esta oportunidad nos centraremos en las temáticas que principalmente preocupan a Israel y seguramente formaran parte de la agenda de la próxima cumbre Biden-Bennet.

No se trata de un encuentro protocolar, o para tomar una foto histórica. Se trata de un momento crucial en donde se fijan los limites de los acuerdos y desacuerdos que de alguna manera establecen las reglas de juego a las que se debe atener Israel mientras perduren ambos liderazgos.

En este marco de “relaciones especiales de dependencia” Israel recibe de USA tres componentes básicos:

Subvención financiera de un orden anual entre 4 a 5 mil millones de dólares.
Provisión de armamento, especialmente aviones de nueva generación y munición sofisticada bajo el compromiso estadounidense permanente de mantener la supremacía militar israelí en Medio Oriente.
Apoyo diplomático incondicional en organismos internacionales o como eje ejecutor en el otorgamiento de privilegios o lanzamiento de sanciones internacionales a países o instituciones según orden de prioridades israelíes.
En vista de su reconocido poder de influencia en el Congreso y Senado estadounidense, ya de años atrás el poderoso lobby judío en USA logró otorgarles a los puntos “a” y “b” un respaldo legal permanente e independiente de todo gobierno de turno. No es tema de discusión en ninguna cumbre y funciona casi como una cadena de abastecimiento automática. El punto “c” es el que demanda periódica coordinación y armonización.

En el caso específico del próximo encuentro Biden-Bennet, hay dos temas que exigen un accionar inmediato preferiblemente armónico, aunque no se debe olvidar otros temas importantes de por sí, aunque no del mismo nivel de urgencia.

La temática mas importante, sin lugar a dudas, es el futuro de la posible restauración de vigencia del acuerdo de las potencias con Irán destinado a limitar el desarrollo nuclear de este país (JCPOA por sus siglas en inglés) originalmente firmado en 2015. Como se recordará, Trump, azuzado por Netanyahu, se retiró del acuerdo en 2018 e impuso duras sanciones económicas a Teherán y sus líderes. Lejos de arrodillarse, no solo que Irán logra sobreponerse al boicot económico estadounidense, sino que tomó la iniciativa de extralimitarse de las cláusulas de JCPOA (que hasta la decisión de Trump las cumplía a rajatablas) logrando significativos progresos en la acumulación y sofisticación del enriquecimiento de material radioactivo que, según expertos, lo acerca a la capacidad de convertirse muy pronto en otra potencia con armamento nuclear.

Biden asume en enero de este año con la promesa declarada de negociar con Irán la anulación de las sanciones como contrapartida al retorno a JCPOA bajo un marco mas amplio que limite a Irán, no solo en la capacidad de enriquecer uranio, sino también en otros aspectos que, en ojos de Israel, representan un serio peligro para el futuro. Las ampliaciones a las que se refiere Biden comprenden entre otras: extensión de la vigencia de JCPOA más allá de la fecha limite original año 2030, limitación de planes de desarrollo de misiles de largo alcance, limitación del activismo terrorista en Medio Oriente y limitación en el desarrollo e instalación de centrifugas sofisticadas.

A partir del mes de mayo del presente año, delegaciones de las partes firmantes de JCPOA llevaron a cabo una serie de encuentros. La delegación iraní, de principio, expuso su negativa total a toda modificación o complemento al original de JCPOA, con el agregado que se deben anular todas las sanciones contra Irán y, de firmarse un retorno a JCPOA, USA deberá ofrecer garantías suficientes que no se retirará nuevamente en el futuro. Un mes atrás, estos contactos llegaron a un impasse como consecuencia del cambio de gobierno en Irán y el mundo está a la expectativa de su próximo devenir desconocido hasta el momento.

Biden continúa sus esfuerzos en materializar el retorno a JCPOA, en tanto que, paralelamente, envía a Israel un mensaje un tanto confuso: “USA está comprometido con Israel. Durante mi cadencia Irán no dispondrá de armamento nuclear” (“Biden al presidente Rivlin”, Ynet, 29-6-21).

A diferencia de Netanyahu, que su enérgica oposición a JCPOA lo llevó prácticamente a desvincularse de Biden, Bennet, aun sin modificar básicamente su oposición a JCPOA, sí busca un entendimiento con la administración yanqui. En la reunión de gabinete de esta semana declaró: “Estamos en un punto crítico con respecto a Irán que avanza rápidamente en el enriquecimiento de uranio y ya acortó el tiempo necesario para acumular material para una bomba. Heredamos esta complicada situación (crítica indirecta a Netanyahu. DK). Irán se comporta en forma agresiva y desafiante en la región. Le diré a Biden que llegó el momento de frenar a Irán, no darles un salvavidas por medio del retorno a JCPOA que ya venció y no es relevante. Presentaremos un plan preparado y organizado que armamos los últimos meses para frenar a Irán, tanto en sus planes nucleares como contra su agresividad regional” (Walla, 22-8-2021).

En base a las conductas conocidas hasta hoy de Biden e Irán, la posición de Israel es sumamente peligrosa y hasta podría convertirse en contradictoria si las conversaciones al retorno de la vigencia de JCPOA continúan como hasta dos meses atrás cuando las partes suspendieron los encuentros por las elecciones en Irán, momento en que anunciaron avances significativos, aunque con no pocos escollos por delante. Si Irán con su nuevo gobierno se retira de las conversaciones y/o impone condiciones inadmisibles, entonces Benet y Biden podrán avanzar de la mano. Si por el contrario Irán manifiesta su predisposición a reanudar las conversaciones, Israel se transformará en oyente sin voz ni voto, aislada totalmente del proceso.

La segunda temática de primordial importancia de esta cumbre es la visión de cada gobierno hacia la solución del conflicto palestino-israelí. Mientras que las contradicciones internas de la sociedad israelí, reflejadas claramente en la composición política del actual gobierno, dictan la eternización de la constelación de statu quo conformada post acuerdos de Oslo, Biden públicamente apoya la solución basada en la formula dos estados para dos pueblos. Esta visión contrapuesta se proyecta en varios temas de actualidad, como la ampliación de colonias israelíes en Cisjordania, planes de desalojo de palestinos de Jerusalén Oriental y reapertura del consulado estadounidense en Jerusalén considerado como la embajada de ese país en Palestina. La extensa experiencia acumulada demuestra que, prácticamente en todos los casos, Israel sale con lo suyo, mientras que la administración estadounidense se conforma con pálidos rezongos propio de un país dominado. La única excepción fue la abstención de Obama en la votación del Consejo de Seguridad de ONU que permitió la adopción de la resolución 2334 que fijó el carácter ilegal a colonias israelíes en territorios ocupados en la guerra de 1967, inclusive Jerusalén Oriental.

De carácter excepcional, esta cumbre tratará una exigencia de USA hacia Israel. En el declarado conflicto entre USA y China por el predominio económico y tecnológico del mundo, la administración estadounidense demanda de Israel abandonar todos los proyectos económicos de gran escala, muy benéficos para el país, que incluyen una importante participación de la potencia de oriente en Israel, especialmente en materia de infraestructura y comunicaciones.

Se debe reconocer que un imaginario o posible rechazo estadounidense a posiciones y demandas israelíes que seguramente elevará Bennet, de ninguna manera comprometen importantes intereses estratégicos de Washington. Lo que seguramente Biden tiene muy claro es que un rechazo de ese tipo, muy probablemente, podría llegar a reducir drásticamente los cuantiosos aportes de parte de la colectividad judía de USA (2% de la población) a las próximas campañas electorales de su partido estimados en un 50% del presupuesto total.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 23-8-2021

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kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

 

Los rabinos de Israel piden al Papa que aclare sus declaraciones sobre la ley judía

26 de agosto de 2021

Las máximas autoridades religiosas judías de Israel han comunicado al Vaticano su preocupación por los comentarios del Papa Francisco sobre sus libros de derecho sagrado y han pedido una aclaración.

En una carta vista por Reuters, el rabino Rasson Arousi, presidente de la Comisión del Gran Rabinato de Israel para el Diálogo con la Santa Sede, dijo que los comentarios parecían sugerir que la ley judía era anticuada.

Las autoridades del Vaticano dijeron que estaban estudiando la carta y que estaban considerando una respuesta.

El rabino Arousi escribió un día después de que el Papa hablara de la Torá, los cinco primeros libros de la Biblia hebrea, durante una audiencia general el 11 de agosto.

La Torá contiene cientos de mandamientos, o mitzvot, que los judíos deben cumplir en su vida cotidiana. La medida de la adhesión a la amplia gama de directrices difiere entre los judíos ortodoxos y los judíos reformistas.

En la audiencia, el Papa, que reflexionaba sobre lo que dijo San Pablo sobre la Torá en el Nuevo Testamento, dijo «La ley [la Torá], sin embargo, no da la vida».

«No ofrece el cumplimiento de la promesa porque no es capaz de cumplirla… Los que buscan la vida tienen que mirar a la promesa y a su cumplimiento en Cristo».

El rabino Arousi envió la carta en nombre del Gran Rabinato -la autoridad rabínica suprema para el judaísmo en Israel- al cardenal Kurt Koch, cuyo departamento del Vaticano incluye una comisión para las relaciones religiosas con los judíos.

«En su homilía, el Papa presenta la fe cristiana no sólo como sustituta de la Torá, sino que afirma que ésta ya no da vida, dando a entender que la práctica religiosa judía en la época actual ha quedado obsoleta», dijo Arousi en la carta.

«Esto es, en efecto, parte de la ‘enseñanza del desprecio’ hacia los judíos y el judaísmo, que creíamos totalmente repudiada por la Iglesia», dijo.

La oficina de Koch dijo ayer que había recibido la carta, que la estaba «considerando seriamente y reflexionando sobre una respuesta».

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

El racismo está en el corazón y la esencia de Israel

26 de agosto de 2021

La ONU y sus estados miembros están legalmente obligados a tomar medidas urgentes para poner fin a todas las formas de apartheid y tomar las medidas adecuadas contra la parte culpable. El racismo está en el corazón mismo de Israel; su impunidad debe terminar.

Muchas organizaciones internacionales y grupos de derechos humanos han confirmado que Israel impone un régimen racista – «apartheid» – que oprime a los palestinos. Este régimen les niega derechos básicos y los expone a repetidos ataques de colonos judíos ilegales, lo que aumenta la tensión en los territorios palestinos ocupados y dentro del propio Israel. Los palestinos siguen siendo golpeados, asesinados y desplazados por la fuerza.

El 9 de mayo, las autoridades israelíes intentaron impedir que miles de palestinos que vivían en los territorios palestinos ocupados en 1948 – que son “ciudadanos” israelíes – llegaran a la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén ocupada para conmemorar la vigésimo séptima noche del mes sagrado del Ramadán, que es una noche sagrada para todos los musulmanes. Siguieron protestas masivas y los colonos sionistas no dudaron en atacar a los palestinos con munición real y granadas de mano. El gobierno israelí fomenta una política de “divide y vencerás”, enfrentando a un grupo étnico contra otro, pero en este caso la policía israelí arrestó a más de 500 palestinos en lugar de a los colonos completamente armados y peligrosos, ninguno de los colonos fue detenido. Al menos, esto fue una indicación del racismo institucionalizado de las autoridades israelíes contra sus propios ciudadanos palestinos.

¿Quiénes son los ciudadanos árabes palestinos de Israel?

Aunque los terroristas sionistas desplazaron a más de 800.000 palestinos de sus hogares en 1948, varios palestinos permanecieron en las ciudades ocupadas de lo que ahora se llama Israel. Según la Oficina Central de Estadísticas de Israel (en ingles Central Bureau of Statistics, CBS), en 2019, el número de palestinos que residen en el territorio ocupado en 1948 se estimó en alrededor de 2 millones, una quinta parte de la población del estado de la ocupación. Viven principalmente en Galilea, el Negev y el denominado el «Triángulo», ciudades y pueblos árabes adyacentes a la Línea Verde (Armisticio de 1949) entre Israel y la Cisjordania ocupada.

Formas de racismo

Aunque los palestinos en los territorios palestinos ocupados en 1948 tienen ciudadanía israelí, se enfrentan al racismo institucional. No se les considera ni se les trata como iguales en ningún aspecto de la vida. Se han promulgado decenas de leyes para reforzar este racismo, en particular:

La Ley del Estado-Nación Judío, que limita el derecho a la autodeterminación solo a los judíos dentro del autodenominado Estado judío. Los ciudadanos musulmanes y cristianos no tienen ese derecho.

La Ley de ciudadanía israelí, que establece que todo judío se convierte en ciudadano israelí en el instante en que pisa suelo israelí, sin importar de qué parte del mundo sea. Esta ley excluye a los palestinos de su derecho legítimo a regresar a su tierra natal. Los ciudadanos palestinos no tienen los mismos derechos que los ciudadanos judíos.

Las autoridades israelíes no solo han promulgado leyes racistas contra los palestinos, sino que los funcionarios estatales también emiten declaraciones que afectan directamente a los palestinos árabes y sus vidas, e incitan a los colonos contra ellos. En consecuencia, ha aumentado el número de ataques contra palestinos.

Más de 1.700 ciudadanos palestinos de Israel han sido asesinados entre 2000 y 2020. Las autoridades de ocupación israelíes se han abstenido de realizar investigaciones, lo que nos lleva a preguntarnos cómo la policía israelí puede arrestar a los autores de crímenes contra colonos judíos a menudo en 24 horas, mientras ¿Negarse a investigar o incluso preocuparse por los crímenes cometidos contra los palestinos, cuyos autores suelen ser registrados posteriormente como «personas desconocidas»?

En su informe de fecha 15 de marzo de 2017, la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia Occidental, CESPAO, respondió a esta pregunta y destacó que las autoridades israelíes han establecido un régimen de apartheid que domina a todo el pueblo palestino. Los hechos y las pruebas demuestran más allá de toda duda razonable que Israel es culpable del crimen de apartheid según lo define el derecho internacional.

Human Rights Watch también acusó a Israel de apartheid en su informe de fecha 27 de abril de este año. De hecho, acusó al estado de cometer dos crímenes de lesa humanidad, al seguir una política de apartheid y persecución contra los ciudadanos árabes de Israel, así como contra los habitantes de los territorios palestinos ocupados en 1967.

Según los hechos respaldados por la ONU y otros informes, las autoridades israelíes practican las formas más horribles de racismo contra el pueblo palestino que reside en los territorios palestinos ocupados en 1948. Esto refuerza la tensión continua y aumenta las posibilidades de violencia. La ONU y sus estados miembros están legalmente obligados a tomar medidas urgentes para poner fin a todas las formas de apartheid y tomar las medidas adecuadas contra la parte culpable. El racismo está en el corazón mismo de Israel; su impunidad debe terminar.

Fuente: www.middleeastmonitor.com. Traducción y edición de PalerstinaLibre.org – Oficina de Santiago

 

Una aldea palestina impulsa una resistencia sin partidismos frente a la ocupación israelí

Activistas palestinos usan punteros láser durante una manifestación contra el puesto de avanzada de los colonos israelíes en Eviatar, en la localidad de Beita, el pasado 1 de julio. (Jaafar ASHTIYEH | AFP)

En el pueblo de Beita, Cisjordania, cada noche se pone en marcha un peculiar cine al aire libre. Sentados en sillas de plástico y ‘armados’ con punteros láser, linternas y altavoces, los asistentes hacen ruido y proyectan luces hacia la colina vecina para que los israelíes, hartos, acaben yéndose.

Desde mayo, Beita, en el norte de Cisjordania, quiere encarnar una nueva forma de resistencia ante la ocupación israelí que sea independiente de los partidos políticos. «Aquí hay solo una bandera, la de Palestina. No hay Fatah, Hamas o FPLP. No hay líderes carismáticos. Intentamos hacer desde abajo lo que los dirigentes no logran hacer desde arriba», comenta Said Hamayel, uno de los manifestantes.

Y la movilización de sus 12.500 habitantes ha dado sus primeros frutos: a principios de julio, los colonos israelíes que habían instalado sus caravanas en la colina situada frente a este pueblo fueron reemplazados por los soldados israelíes.

El asentamiento de Eviatar, creado sin el visto bueno de las autoridades israelíes, fue evacuado en virtud de un acuerdo entre los colonos y el Gobierno israelí mientras este decide sobre los derechos de propiedad de esta colina de Cisjordania, territorio palestino que Israel ocupa desde 1967.

Todas las colonias instaladas en los territorios palestinos son ilegales para el Derecho Internacional. Pese a ello, el Gobierno israelí autoriza la instalación de muchos de estos asentamientos, aunque hay una pequeña parte, las denominadas ’colonias salvajes’, que nacen sin ningún tipo de permiso de las autoridades, como fue el caso de Eviatar.

Una vez que los colonos se marcharon, los habitantes de Beita hubieran podido abandonar la lucha, pero las protestas siguen con el fin de «volver locos» a los soldados que ahora patrullan la colina y garantizar que no sea reconstruida.

Una marcha con antorchas en la localidad cisjornada de Beita. (Jaafar ASHTIYEH | AFP)

Siete muertos y cientos de heridos

En estas movilizaciones se han producido enfrentamientos violentos entre palestinos y militares israelíes, que no han dudado en responder abriendo fuego. En total, más de 700 palestinos han resultado heridos y al menos siete han muerto desde mayo en estos choques con los militares, según cifras del Ministerio palestino de Salud.

Said Hamayel pagó un alto precio: la vida de su hijo Mohamed. El chico, de 15 años, murió a mediados de junio tras recibir un disparo fatal. El Ejército israelí explicó que abrió fuego contra los manifestantes que ponían «en peligro» a las tropas.

«Tenía talento como orador y soñaba con ser abogado para defender los derechos de los palestinos», se lamenta Said mientras intenta retener las lágrimas.

«Los israelíes quieren cortar de raíz esta nueva forma de resistencia popular. Tienen miedo», asegura este vecino de Beita, reprochando a la Autoridad Palestina, al Gobierno del presidente Mahmud Abas, que «solo haga declaraciones» contra la colonización de Cisjordania y Jerusalén Este.

La guerra en Gaza reavivó la causa palestina en Cisjordania

En 2007, después de que Hamas ganara las elecciones en la Franja de Gaza y tomara las riendas de ese enclave palestino, hubo graves enfrentamientos entre este movimiento islamista y Fatah, la formación de Abas. Desde entonces, Gaza y Cisjordania, ya alejadas geográficamente, funcionan prácticamente como dos entidades separadas.

A finales del pasado mes de abril, Abas fue objeto de severas críticas de una parte de sus conciudadanos tras su decisión de anular las primeras elecciones que iban a celebrarse en los territorios palestinos en 15 años.

En mayo estallaron manifestaciones contra la colonización israelí en Jerusalén; Hamas comenzó a disparar cohetes desde Gaza y el Ejército israelí respondió bombardeando este territorio palestino, objeto de un severo bloqueo por aire, tierra y mar desde hace casi 15 años.

«Por primera vez en años, la juventud palestina no se veía como víctima (…) los palestinos no solo recibían golpes, sino que también resistían», explica Jalaa Abu Arab, de 27 años, redactora jefe del portal de noticias palestino Dooz.

Actualmente, los jóvenes quieren «personalidades con convicciones fuertes, lo que no quiere decir que apoyen a Hamas«, recalca.

La periodista cita el caso de Nizar Banat, un activista crítico con la Autoridad Palestina que murió a finales de junio debido a los golpes recibidos durante su detención por parte de las fuerzas de seguridad palestinas. Tras su fallecimiento, hubo protestas en Ramala, sede del Gobierno palestino, y un grito emergía claramente en las manifestaciones: «¡Abas, vete!».

Manifestantes palestinos dirigen rayos láser hacia la colina de Eviatar, donde el Ejército israelí ha sustituido a los colonos judíos. (Jaafar ASHTIYEH | AFP)

«Es una situación sin precedentes –asegura el exprimer ministro palestino Salam Fayyad–. Hay que escuchar a la población, sobre todo a los jóvenes, que están muy frustrados por la ocupación y las promesas de libertad que nunca se concretan».

En un momento en que la reconciliación entre Hamas y Fatah parece imposible, y los líderes cercanos a Abas culpan al movimiento islamista de querer extender su influencia en Cisjordania, Said Hamayel sueña con que ‘el modelo’ de Beita se imite en otros lugares de los territorios palestinos.

«En las altas esferas hay problemas, pero aquí, sobre el terreno, los palestinos se unen», asegura.

Fuente: www.naiz.eus

Las incursiones israelíes en la mezquita de Al-Aqsa aumentan un 60%.

Foto: miembros de las fuerzas de seguridad israelíes hacen guardia mientras un grupo de judíos ortodoxos entra en el recinto de la mezquita de al-Aqsa en Jerusalén [AHMAD GHARABLI/AFP via Getty Images].

Los llamados «grupos del Monte del Templo» afirmaron que se ha producido un aumento del 60% en el número de incursiones de judíos israelíes en el recinto de la mezquita de Al-Aqsa en los últimos tres meses, según informó el Canal 7 de Israel.

Según el Centro de Información Palestino, la cadena de televisión afirmó que unos 9.804 israelíes judíos han irrumpido en el recinto en los últimos tres meses, frente a los 6.133 del mismo periodo del año pasado.

Decenas de israelíes judíos irrumpen todos los días en los patios de la mezquita de Al-Aqsa desde la puerta de los Magrebíes, bajo la protección de la policía de ocupación israelí, y realizan recorridos provocadores, además de realizar rezos talmúdicos en las partes orientales de la misma.

Al-Aqsa representa el tercer lugar más sagrado del mundo para los musulmanes, mientras que los judíos se refieren a la zona como el «Monte del Templo», alegando que fue el lugar de dos templos judíos en la antigüedad.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Naftali Bennett: «No habrá paz con los palestinos, el asedio a Gaza continuará»

Foto: el primer ministro israelí, Naftali Bennett, habla durante el evento de la Semana Cibernética en la universidad de Tel Aviv el 21 de julio de 2021. [GIDEON MARKOWICZ/AFP vía Getty Images]. 

25 de agosto de 2021

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, declaró ayer al New York Times que no habrá paz con los palestinos y que el asedio israelí a Gaza continuará mientras Hamás gobierne el enclave costero.

Antes de su reunión con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, Bennett descartó cualquier avance en el proceso de paz con los palestinos, afirmando que las negociaciones de paz no se producirían porque los dirigentes palestinos están fracturados y sin rumbo, así como porque se opone decididamente a la soberanía palestina.

Afirmó que no habrá conversaciones de paz con los palestinos porque teme que esto disuelva su gobierno, que incluye partidos que apoyan la estatalidad palestina y otros que se oponen a ella.

«Este gobierno es un gobierno que hará avances espectaculares en la economía», dijo Bennett. «Su reivindicación no será resolver el conflicto de 130 años aquí en Israel».

Y añadió: «Este gobierno no se anexionará ni formará un Estado palestino, todo el mundo lo entiende. Soy el primer ministro de todos los israelíes, y lo que estoy haciendo ahora es encontrar el punto medio, cómo podemos centrarnos en lo que estamos de acuerdo.»

En cuanto a Gaza, Bennett dijo que el asedio israelí se mantendrá mientras Hamás, que fue elegido en una votación libre por los palestinos en 2006, esté gobernando el enclave costero.

El primer ministro israelí de extrema derecha dijo que estaría dispuesto a emprender otra guerra con Hamás aunque eso le hiciera perder el apoyo de los cuatro legisladores árabes cuyo respaldo le mantiene en el poder.

«Haré lo que sea necesario para asegurar a mi pueblo», dijo Bennett. «No involucraré ni involucraré nunca consideraciones políticas en las decisiones relacionadas con la defensa y la seguridad».

Consideró que la ampliación de los asentamientos israelíes existentes en la Cisjordania ocupada, que son ilegales según el derecho internacional y un impedimento para la creación de un futuro Estado palestino en los territorios ocupados, forma parte del crecimiento natural de Israel.

«Israel continuará con la política habitual de crecimiento natural», sentenció Bennett.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Medicina y solidaridad bajo persecución a Palestina y Cuba (1)

23 de agosto de 2021
Por Ramón Pedregal Casanova
 

Consciente de la importancia y de la solemnidad del acto que realizo y de la obligación que asumo, juro: ejercer la medicina en libertad e independencia de juicio y de comportamiento; atender a todos mis pacientes con idéntico escrúpulo y tesón, independientemente de los sentimientos que estos me inspiren y prescindiendo de toda diferencia de raza, religión, nacionalidad, condición social e ideología política. Pasaje del Juramento Hipocrático, al que debe atenerse todo médico antes de comenzar a ejercer su profesión.

La función a realizar por el cuerpo médico en cualquier sociedad es tan importante que nadie debe tener duda de lo que representan sus actos, si cumple con el Juramento Hipocrático su trabajo solo debe producir bien en quien lo necesite. En los casos que ocupan preocupación porque el imperialismo y el sionazismo mantiene un bloqueo sobre los pueblos que se defienden, podemos ver el comportamiento de sus médicos, y por contraste el comportamiento de quienes dedicados a la salud hacen negocio y discriminan.

Para el pueblo palestino hombres y mujeres dedicadas a su salud son gentes a las que se recibe y se llega con el mayor de los respetos, son un refugio, aunque desasistido por su falta de medios, pero con una dedicación y entrega a su pueblo de una medida tan importante que el ejército de ocupación busca contínuamente la destrucción de sus hospitales, sus consultas y cualquier medio de que puedan disponer para su trabajo. Hemos visto como el ejército sionazi asalta los hospitales y destruye su material de auxilio, como dispara botes de humo en las salas de operaciones, como tiran a los heridos de sus camas, se los llevan arrastras estando heridos, como dejan morir a mujeres y hombres en los check point, o como bombardean Gaza entera por tierra, mar y aire dirigiendo sus bombas, entre toda la ciudad, a los hospitales, a los centros de Cruz Roja, a clínicas y centros de organismos internacionales. ¿Cuántos médicos y pacientes han muerto en esos bombardeos, que tiene como raíz un crimen de lesa humanidad como es la ocupación colonial?

Del otro lado, los médicos que acompañan como actores en el crimen a los declarados sionazis desprecian el Juramento Hipocrático. De sobra es conocido el trato que dan a los prisioneros, desatención absoluta, sin observación ni seguimiento de las prisioneras y prisioneros que sufren enfermedades o ingresan heridos, dirigen y aplican métodos de tortura física y psicológica, estudian la capacidad de resistencia en los castigos que les aplican los asesinos más directos, tratan de socavar la moral de los prisioneros y prisioneras dando curso a castigos de aislamiento en pozos, en jaulas, en celdas minúsculas sin luz, llenas de humedad y suciedad, sin ver a nadie, ni abogados ni familiares, mintiendo para hacer creer que el o la encerrada no tiene a nadie que se acuerde o haga algo por procurar su bien. Un ejemplo entre los miles de denuncias de esos médicos: en 2013 Palitha Kohona, responsable del Comité Especial de la ONU que investigó las prácticas del ente sionazi en la Palestina ocupada declaraba: “Los testigos informaron al Comité que los doctores de las cárceles israelíes han traicionado su juramento, el principio fundamental de la profesión médica que antepone a todo la salud. Hoy en las prisiones sionazis, además de miles de palestinos y palestinas, se mantienen en huelga de hambre 9, en protesta por el maltrato continuado, la tortura y su detención administrativa, sin acusación y sin juicio, detención que no tiene fin más que la renovación cada seis meses. Permanecen en confinamiento solitario y sin observación médica. Están sometidos a detención administrativa más de 550 palestinos y palestinas de todas las edades, ese encarcelamiento que desprecia todo tipo de ley y de derechos.

Pero la solidaridad médica con los prisioneros y prisioneras siempre desde la invasión ha estado presente, y un ejemplo actual es el que ofrece Médicos Sin Fronteras, cuyo coordinador, el Doctor Mohammed Abu Mughaiseeb en Gaza manifestaba lo siguiente tras el ataque sionazi en los días siguientes al 11 de mayo: La situación ya ha sido horrible esta semana, con el número de víctimas civiles en aumento cada día, pero cuando vi los daños en el área y la clínica de MSF la mañana después del ataque, me quedé sin palabras, dice el Dr. Mohammed Abu Mughaiseeb, nuestro coordinador médico adjunto en Gaza.

Todo quedó dañado, casas, carreteras, árboles. La clínica, donde vemos a más de 1.000 niños al año con quemaduras y traumatismos, no tenía una pared y había escombros por todas partes. La clínica ahora está cerrada, no solo por los daños en su estructura, sino también porque la carretera de acceso a ella ha sido destruida y porque la zona aún no es segura.

Desde los Territorios Palestinos Ocupados, el coordinador de MSF, Elu Sok, manifestaba: Los horrendos ataques contra civiles e infraestructuras civiles que estamos presenciando en Gaza son imperdonables e intolerables, afirma nuestro coordinador general en Territorios Palestinos Ocupados. La situación es crítica. El número de personas heridas y desplazadas está aumentando, mientras que el personal humanitario y los suministros adicionales aún no pueden entrar a Gaza. La autoridad de salud local informa que están a 24 horas de quedarse sin bolsas de sangre, lo que supone que no pueden transfundir sangre a los pacientes, una intervención clave en el cuidado de los heridos de guerra». Médicos Sin Fronteras, 17, 05, 2021.

Como vemos hay una gran diferencia entre un médico y un asesino que tiene conocimientos médicos y los emplea en la tortura, tal y cómo se sabe que hacían los nazis en los campos de la muerte. Aquí tienen una declaración de numerosos miembros del ejército de ocupación: Entrevista a Tristán Troudart, psiquiatra israelí miembro de Physicians For Human Rights https://rebelion.org/muchos-soldados-israelies-confiesan-que-se-sienten-como-nazis/

La defensa de la nación palestina ha puesto a los médicos en primera línea de defensa de sus compatriotas y como manifestación pública de ello desde el año 2000 hacen su Juramento Hopocrático en la mezquita de Al-Aqsa (Jerusalén) y esta costumbre ha continuado cada año, a pesar de las dificultades y obstáculos que enfrentan los estudiantes de Cisjordania. Quienes no pudieron asistir a la ceremonia fue por los obstáculos y la negación de permisos por parte de las fuerzas de ocupación israelíes para ingresar a la ciudad.

Los médicos, en la ceremonia, hacemos un juramento para defender esta mezquita y los derechos del pueblo palestino, y enfatizamos la santidad de la profesión médica.

Su juramento es el mensaje lanzado al mundo con el que quieren mostrar que el Pueblo Palestino ama la vida, y ellos y ellas quieren continuar aprendiendo a pesar de todas las dificultades.

Del caso de Palestina dejo aquí la denuncia hecha en esos días de mayo en que el sionazismo agredió al Pueblo de Gaza:

El director regional de la Organización Mundial de la Salud para el Mediterráneo Oriental, Ahmed al Mandhari, denunció este jueves (20.05.2021) que no se puede acceder a los territorios palestinos para tratar a los heridos por los ataques israelíes ni proporcionar suministros básicos, por lo que pidió que se facilite la entrada a la Franja de Gaza para hacer frente a lo calificó de crisis de salud pública.

El cierre de puntos de entrada y salida para pacientes y trabajadores humanitarios y las graves restricciones para la entrada de suministros médicos está exacerbando esta crisis de salud pública, dijo Al Mandhari, quien agregó que en Cisjordania se han registrado obstrucciones a equipos médicos y agresiones a trabajadores sanitarios: Se ha dañado, detenido y confiscado ambulancias y se han producido incursiones en instalaciones sanitarias, aseveró.

El funcionario acusó la casi completa destrucción de un centro de atención primaria en la Franja de Gaza y los daños sustanciales en el único laboratorio para pruebas de SARS-CoV-2 en un ataque que provocó severas heridas a un doctor que actualmente se encuentra en una unidad de cuidados intensivos. El sistema sanitario enfrenta una escasez crítica de medicinas y suministros esenciales, añadió.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de AMANE. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista

 

Los crecientes vínculos de Israel con China preocupan a Washington

Foto: el presidente de China, Xi Jinping (d), y el ex primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se dan la mano en Pekín, China, el 21 de marzo de 2017 [ETIENNE OLIVEAU/AFP/Getty Images].

24 de agosto de 2021

Por Adnan Abu Amer

No es ningún secreto que las crecientes relaciones económicas entre Israel y China están suscitando preocupación en Washington, a pesar de las advertencias internas en el Estado de ocupación de que Pekín está explotando estos lazos para obtener tecnología militar y de seguridad por medios secretos. Todavía resuenan los ecos de un ciberataque chino contra Israel.

Entre 2007 y 2020, China invirtió 19.000 millones de dólares en Israel, incluidos 9.000 millones en tecnología y 6.000 millones en infraestructuras. El flujo comercial anual entre ambos también ha aumentado de 12.000 millones de dólares a 15.000 millones, lo que convierte a China en el tercer socio comercial de Israel después de Europa y Estados Unidos. Sin embargo, desde 2018 se ha producido un descenso de las inversiones chinas en Israel, como ha sucedido en otros lugares, aunque el interés de China por la tecnología israelí se ha demostrado a través del empeño de Pekín por enviar académicos a Israel, comprar empresas y establecer centros de investigación y desarrollo.

No obstante, China ha intensificado sus actividades económicas, políticas y militares con respecto a Israel, con una política más asertiva y a veces incluso agresiva. Los estadounidenses han percibido los peligros y los desafíos de los crecientes vínculos entre Tel Aviv y Pekín, sobre todo la transferencia a gran escala de tecnología y habilidades, además de los incentivos económicos para promover objetivos políticos, el espionaje y la influencia extranjera.

Una de las preocupaciones de Estados Unidos es que Pekín está tratando de obtener tecnología militar y de seguridad israelí a través de una variedad de canales abiertos y encubiertos, gubernamentales y civiles. Washington ha advertido a Israel sobre el creciente acceso de China a su infraestructura y tecnología, pero muchos en Tel Aviv consideran esas advertencias como un intento de frenar las relaciones del Estado de ocupación con Pekín, ya que esos lazos son de gran importancia económica. Tel Aviv tiene que ser cuidadosa, no en cuanto a la gestión inteligente de la tensión con Estados Unidos, su aliado estratégico, sino para reducir la exposición a los riesgos chinos.

Esto confirma que las relaciones de Israel con China tienen retos directos que van más allá de la posición adoptada por EEUU. De ahí que exista la posibilidad de que China intente obtener tecnología específica de Israel no sólo de forma consentida, sino también de forma clandestina. Esto exige una mayor conciencia de los riesgos de espionaje y cibernéticos que plantea China, que puede perseguir otros objetivos en los sectores gubernamental, empresarial, académico y de la sociedad civil.

El malestar de Estados Unidos por los crecientes lazos entre Israel y China ya no se mantiene entre bastidores. El director de la Agencia Central de Inteligencia, William Burns, expresó al primer ministro Naftali Bennett la preocupación de Washington por la creciente injerencia de Pekín en la economía israelí, así como por la participación de China en el mercado de la alta tecnología y en grandes proyectos de infraestructuras.

Esto hizo que el gabinete israelí incluyera el tema en la agenda de la reunión de Bennett con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prevista para esta semana, a sabiendas de que el aumento del compromiso de China con Israel era una fuente de tensión entre el ex presidente Donald Trump y el gobierno de Benjamín Netanyahu. Esto se produjo después de un aumento de la participación de China en grandes proyectos de infraestructura en el estado de ocupación, como la construcción de un nuevo puerto en Haifa y el tren ligero de Gush Dan. Washington se vio empujado a exigir que Tel Aviv restrinja la participación de China en dichas actividades.

Israel se debate entre el mantenimiento de importantes relaciones con China y las advertencias de Estados Unidos porque no puede ignorar la tensión entre Washington y Pekín. Es posible que se vea obligado a elegir entre las dos superpotencias, lo que no será fácil ya que quiere mantener vínculos con ambas. Los intereses chinos en la industria armamentística son especialmente importantes para Israel.

El año pasado estuvo marcado por la presión de Estados Unidos sobre Israel para que cancelara un enorme acuerdo de suministro de aviones militares a China, debido a la preocupación por una posible transferencia de tecnología sensible relacionada con los misiles Patriot. Fuentes de la inteligencia estadounidense y funcionarios del Departamento de Estado y del Pentágono han acusado a Israel de transferir tecnología militar estadounidense a China y otros países. El Congreso de Estados Unidos ha pedido al interventor del Estado que realice investigaciones urgentes al respecto.

Aun así, los lazos económicos y de otro tipo entre Israel y China han seguido creciendo a pesar de los intentos de interrumpirlos. Las empresas chinas han invertido en infraestructuras y tecnología israelíes y han conseguido un papel importante en la gestión y ampliación de los puertos israelíes. Se espera que el antiguo embajador de Israel en China, el general Matan Vilnai, inaugure en octubre una sucursal de una universidad china con el objetivo de enseñar la lengua china y acoger a estudiantes en Israel.

Los israelíes saben que este tipo de avances tienen como objetivo extender la influencia política y cultural. Para China, forman parte de su iniciativa «Belt and Road», que combina la economía y la geografía en un conjunto de objetivos estratégicos. Israel también sabe que debe tener en cuenta que el Secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, ha calificado a Pekín como «el mayor desafío para Estados Unidos». El propio Biden ha pedido en sus reuniones con los líderes europeos un frente unido contra China, lo que ha llevado a uno de sus asesores políticos a anunciar que el objetivo de Pekín es lograr el dominio mundial sobre Estados Unidos en los próximos 30 años.

Es cierto que Israel puede no estar de acuerdo con esta evaluación negativa de China, pero no puede ignorarla mientras represente el principio rector de la política exterior estadounidense, a pesar de los importantes vínculos con Pekín y de que Washington sigue siendo el principal aliado estratégico de Israel y más de la mitad de los judíos del mundo son ciudadanos estadounidenses. Si tiene que elegir entre los dos, esto puede ser un factor decisivo.

Fuente: https://www.monitordeoriente.com

 

Colonialismo y solidaridad definen la batalla decisiva entre Israel y Palestina en África

Foto: el presidente palestino Mahmoud Abbas (I-2) y el presidente de la Comisión de la Unión Africana Moussa Faki (C) asisten a la 29ª Cumbre de la Unión Africana en Addis Abeba, Etiopía, el 3 de julio de 2017 [Minasse Wondimu Hailu/Anadolu Agency].

24 de agosto de 2021

La decisión de la Comisión de la Unión Africana del mes pasado de conceder a Israel el estatus de observador en la UA fue la culminación de años de incesantes esfuerzos israelíes destinados a cooptar la mayor institución política de África. ¿Por qué tiene Israel tanto interés en penetrar en África? ¿Qué ha hecho que los países africanos sucumban finalmente a la presión y el lobby israelíes?

Para responder a estas preguntas, hay que apreciar el nuevo Gran Juego que se está desarrollando en muchas partes del mundo, especialmente en África, que siempre ha sido importante para los designios geopolíticos de Israel. Desde principios de los años 50 hasta mediados de los 70, la red africana de Israel estuvo en constante expansión. Sin embargo, la guerra de 1973 puso fin a esa afinidad de forma abrupta.

¿Qué cambió en África?

Ghana, en África Occidental, reconoció oficialmente a Israel en 1956, sólo ocho años después de que el Estado de ocupación se estableciera sobre las ruinas de la Palestina histórica. Lo que en su momento pareció una decisión extraña, dada la historia del colonialismo occidental en África y las luchas anticoloniales, marcó el inicio de una nueva era en las relaciones entre África e Israel. A principios de la década de 1970, Israel había establecido una posición fuerte en el continente. En vísperas de la guerra árabe-israelí de 1973, mantenía relaciones diplomáticas plenas con 33 países africanos.

Sin embargo, la «Guerra de Octubre» planteó a muchos países africanos una dura disyuntiva: ponerse del lado de Israel -un país nacido de las intrigas coloniales occidentales- o de los árabes, vinculados a África por lazos históricos, políticos, económicos, culturales y religiosos. La mayoría de los países africanos optaron por lo segundo. Uno tras otro, los países africanos comenzaron a romper sus vínculos con Israel. Muy pronto, ningún Estado africano, salvo Malawi, Lesoto y Suazilandia, tenía relaciones diplomáticas oficiales con el Estado de ocupación.

La solidaridad del continente con Palestina fue entonces aún más lejos. En su 12ª sesión ordinaria, celebrada en Kampala en 1975, la Organización de la Unidad Africana -precursora de la Unión Africana- se convirtió en el primer organismo internacional en reconocer, a gran escala, el racismo inherente a la ideología sionista de Israel, al adoptar la Resolución 77 (XII). Esta misma resolución fue citada en la Resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU, adoptada en noviembre de ese mismo año, que determinó que «el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial». La Resolución 3379 permaneció en vigor hasta que fue revocada por la Asamblea bajo una intensa presión de Estados Unidos en 1991.

Dado que Israel siguió comprometido con esa misma ideología sionista y racista, la única conclusión racional es que fue África, y no Israel, la que cambió. Pero, ¿por qué?

Lo primero fue el colapso de la Unión Soviética. Ese acontecimiento sísmico provocó el posterior aislamiento de los países africanos prosoviéticos que, durante años, se mantuvieron a la vanguardia contra el expansionismo y los intereses estadounidenses, occidentales y, por extensión, israelíes en el continente.

A esto le siguió el colapso del frente árabe unificado sobre Palestina. Este frente ha servido históricamente como marco de referencia moral y político para los sentimientos pro-palestinos y anti-israelíes en África. Este colapso concreto comenzó con la firma por parte del gobierno egipcio del Acuerdo de Camp David en 1978-79 y luego con los Acuerdos de Oslo firmados por los líderes palestinos e Israel en 1993.

El primer ministro israelí Menachem Begin (derecha) y el presidente egipcio Anwar Sadat (izquierda) con el presidente estadounidense Jimmy Carter en Camp David en septiembre de 1978 [US Gov].

La normalización encubierta y abierta entre los países árabes e Israel ha continuado sin cesar durante las últimas tres décadas, lo que ha dado lugar a la ampliación de los lazos diplomáticos entre Israel y varios países árabes, incluidos los países afroárabes, como Sudán y Marruecos. Otros países africanos de mayoría musulmana también se sumaron a los esfuerzos de normalización, como Chad y Mali.

La nueva «lucha por África» se renovó con fuerza. El neocolonialismo trajo de vuelta a África a muchos de los sospechosos habituales; los países occidentales se están dando cuenta, una vez más, del potencial sin explotar del continente en términos de mercados, mano de obra barata y recursos naturales. Uno de los motores del regreso de Occidente a África es el ascenso de China como superpotencia mundial con gran interés en invertir en las deterioradas infraestructuras africanas. Siempre que se encuentra una competencia económica, es seguro que le sigue el material militar. En la actualidad, varias fuerzas armadas occidentales operan abiertamente en África bajo diversas apariencias; los franceses en Malí y la región del Sahel, por ejemplo, y las numerosas operaciones de Estados Unidos a través del Mando de África (AFRICOM).

Resulta revelador que Washington no sólo sirva de benefactor de Israel en Palestina y Oriente Medio, sino también en todo el mundo, e Israel está dispuesto a llegar a cualquier extremo para explotar la enorme influencia que tiene sobre el gobierno estadounidense. Este paradigma asfixiante, que lleva décadas actuando en Oriente Medio, también lo hace en África. Por ejemplo, la administración estadounidense acordó el año pasado retirar a Sudán de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo de Washington a cambio de la normalización de Jartum con Israel. En realidad, Sudán no es el único país que entiende -y está dispuesto a participar- en este tipo de «pragmatismo», un eufemismo para referirse a un turbio trueque político. Otros también han aprendido a jugar bien el juego. De hecho, al votar a favor de la admisión de Israel en la UA, algunos gobiernos africanos esperan un retorno de su inversión política, un retorno que se exigirá a Washington, no a Tel Aviv.

Por desgracia, aunque era de esperar, a medida que la normalización de África con Israel ha ido creciendo, Palestina se ha convertido en una cuestión cada vez más marginal en las agendas de muchos gobiernos africanos, que están mucho más interesados en la realpolitik -o simplemente en permanecer en los buenos libros de Washington- que en honrar el legado anticolonial y antiapartheid de sus naciones.

Netanyahu, el conquistador

Sin embargo, la decisión de Israel de «volver» a África no se debe únicamente al oportunismo político y a la explotación económica. Los sucesivos acontecimientos han dejado claro que Washington se está retirando de Oriente Medio y que la región ha dejado de ser una prioridad para el menguante imperio estadounidense. Para Estados Unidos, los movimientos decisivos de China para afirmar su poder e influencia en Asia son en gran parte responsables del replanteamiento de Washington. La retirada de EE.UU. de Irak en 2012, su «liderazgo desde atrás» en Libia y su política de no compromiso en Siria, entre otros, fueron indicadores que señalaban el hecho ineludible de que Israel ya no podía contar únicamente con el apoyo ciego e incondicional de EE.UU. Así, comenzó la búsqueda permanente de nuevos aliados.

Por primera vez en décadas, Israel empezó a enfrentarse a su prolongado aislamiento en la Asamblea General de la ONU. Puede que los vetos de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU hayan protegido a Israel de la responsabilidad por su ocupación militar y sus crímenes de guerra, pero no han sido suficientes para dar a Israel la legitimidad que ha codiciado durante mucho tiempo. En una reciente conversación con el ex enviado de derechos humanos de la ONU, Richard Falk, el profesor emérito de Princeton me explicó que, a pesar de la capacidad de Israel para escapar del castigo, está perdiendo rápidamente lo que él denomina la «guerra de la legitimidad».

Palestina, según Falk, sigue ganando esa guerra, que sólo puede lograrse mediante una solidaridad mundial real y de base. Es precisamente este factor el que explica el gran interés de Israel por trasladar el campo de batalla a África y otras partes del Sur Global.

El 5 de julio de 2016, el entonces primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dio el pistoletazo de salida a la propia «lucha por África» de Israel con una visita a Kenia, que fue calificada de histórica por los medios de comunicación israelíes. De hecho, fue la primera visita de un primer ministro israelí en cincuenta años. Tras pasar un tiempo en Nairobi, donde asistió al Foro Económico Israel-Kenia junto a cientos de líderes empresariales israelíes y kenianos, se trasladó a Uganda, donde se reunió con líderes de otros países africanos como Sudán del Sur, Ruanda, Etiopía y Tanzania. Ese mismo mes, Israel anunció la renovación de los lazos diplomáticos entre Israel y Guinea.

La nueva estrategia israelí surgió a partir de ahí. Siguieron más visitas de alto nivel a África y anuncios triunfantes sobre nuevas empresas e inversiones económicas conjuntas. En junio de 2017, Netanyahu participó en la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), celebrada en la capital liberiana, Monrovia. Allí, llegó a reescribir la historia.

«África e Israel comparten una afinidad natural», afirmó Netanyahu en su discurso. «Tenemos, en muchos sentidos, historias similares. Vuestras naciones trabajaron bajo el dominio extranjero. Habéis vivido guerras y matanzas horribles. Esta es en gran medida nuestra historia». Con estas palabras, Netanyahu intentó, no sólo ocultar las intenciones coloniales de Israel, sino también robar a los palestinos su propia historia.

Además, el líder israelí esperaba coronar sus logros políticos y económicos con la Cumbre Israel-África, un evento que pretendía dar la bienvenida oficial a Israel, no a una alianza regional africana específica, sino a toda África. Sin embargo, en septiembre de 2017, los organizadores del evento decidieron posponerlo indefinidamente, después de que estuviera previsto que se celebrara en Lomé, la capital de Togo, un mes después. Lo que fue considerado por los líderes israelíes como un revés temporal fue el resultado de un intenso cabildeo entre bastidores por parte de varios países africanos y árabes, entre ellos Sudáfrica y Argelia.

Una «victoria» prematura

En última instancia, se trató de un revés temporal. La admisión de Israel en el bloque africano de 55 miembros en julio es considerada por los funcionarios israelíes y los expertos de los medios de comunicación como una gran victoria política, especialmente porque Tel Aviv ha estado trabajando para conseguir el estatus de observador desde 2002. En aquel momento, muchos obstáculos se interpusieron en el camino, como la fuerte objeción planteada por Libia bajo el liderazgo de Muammar Ghaddafi y la insistencia de Argelia en que África debe seguir comprometida con sus ideales antisionistas, etc. Sin embargo, uno tras otro, estos obstáculos fueron eliminados o marginados.

En una reciente declaración, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Yair Lapid, celebró la pertenencia de Israel a la Unión Africana como una «parte importante del fortalecimiento del tejido de las relaciones exteriores de Israel». Según Lapid, la exclusión de Israel de la UA fue una «anomalía que existió durante casi dos décadas». Por supuesto, no todos los países africanos están de acuerdo con su conveniente lógica.

 

El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, pronuncia un discurso mientras ofrece una conferencia de prensa conjunta con el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita (no se ve), en Rabat, Marruecos, el 11 de agosto de 2021 [Jalal Morchidi/Anadolu Agency].

Según TRT News, que cita medios de comunicación argelinos, diecisiete países africanos, entre ellos Zimbabue, Argelia y Liberia, se han opuesto a la admisión de Israel en la Unión. En una declaración separada, Sudáfrica expresó su indignación por la decisión, calificando de «espantosa» la «injusta e injustificada decisión de la Comisión de la UA de conceder a Israel el estatus de observador en la Unión Africana». El ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Ramtane Lamamra, dijo que su país «no se quedará de brazos cruzados ante este paso dado por Israel y la Unión Africana sin consultar a los Estados miembros».

A pesar del triunfalismo de Israel, parece que la lucha por África aún no ha terminado; es probable que la batalla política, ideológica y económica continúe sin tregua durante los próximos años. Sin embargo, para que los palestinos y sus partidarios tengan una oportunidad de ganarla, deben comprender la naturaleza de la estrategia israelí, mediante la cual el Estado ocupante se posiciona como el salvador de varios países africanos, concediendo favores e introduciendo nuevas tecnologías para combatir problemas reales y tangibles. Al ser más avanzado tecnológicamente en comparación con muchos Estados africanos, Israel puede ofrecer sus tecnologías superiores de «seguridad», informática y riego a África a cambio de lazos diplomáticos, apoyo en la Asamblea General de la ONU y lucrativas inversiones.

Por consiguiente, la dicotomía de Palestina con África se basa en parte en el hecho de que la solidaridad africana se ha situado históricamente en el marco político más amplio de la solidaridad mutua africano-árabe. Sin embargo, a medida que la solidaridad árabe oficial con Palestina comienza a debilitarse, los palestinos se ven obligados a pensar fuera de este marco tradicional, de modo que puedan construir una solidaridad directa con las naciones africanas por derecho propio, sin fusionar necesariamente sus aspiraciones nacionales con el cuerpo político árabe más amplio, ahora fragmentado.

Aunque esta tarea es desalentadora, también es prometedora, ya que los palestinos tienen ahora la oportunidad de construir puentes de apoyo y solidaridad mutua en África a través de contactos directos, en los que actúan como sus propios embajadores. Obviamente, Palestina no sólo tiene mucho que ganar, sino también mucho que ofrecer a África. Los médicos, ingenieros, trabajadores de la defensa civil y de primera línea, educadores, intelectuales y artistas palestinos son algunos de los más cualificados y consumados de Oriente Medio. Es cierto que tienen mucho que aprender de sus pares africanos, pero también tienen mucho que dar a cambio.

A diferencia de los estereotipos persistentes, muchas universidades, organizaciones de la sociedad civil y centros culturales africanos son vibrantes centros intelectuales. Los pensadores, filósofos, escritores, periodistas, artistas y atletas africanos son algunos de los más elocuentes, capacitados y consumados del mundo. Cualquier estrategia a favor de Palestina en África debería tener en cuenta estos tesoros africanos como forma de comprometerse, no sólo con los individuos, sino también con sociedades enteras.

Los medios de comunicación israelíes informaron ampliamente y con orgullo sobre la admisión de Israel en la UA. Las celebraciones, sin embargo, podrían ser prematuras, ya que África no es un grupo de líderes egoístas que conceden favores políticos a cambio de escasos beneficios. Es el corazón de las tendencias anticoloniales más poderosas que ha conocido el mundo. Un continente de este tamaño, complejidad y orgullosa historia no puede ser descartado como un mero «premio» a ganar o perder por Israel y sus amigos neocoloniales.

Sobre el autor: Ramzy Baroud es periodista, autor y editor de Palestine Chronicle. Es autor de varios libros sobre la lucha palestina, entre ellos «La última tierra»: Una historia palestina’ (Pluto Press, Londres). Baroud tiene un doctorado en Estudios Palestinos de la Universidad de Exeter y es un académico no residente en el Centro Orfalea de Estudios Globales e Internacionales de la Universidad de California en Santa Bárbara. Su sitio web es www.ramzybaroud.net.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

 

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