El gato Netanyahu y su verdadera victoria

Por Efraim Davidi | 14/04/2021 

¿Quien gano las elecciones realizadas en Israel el pasado 23 de marzo? Es muy dificil de dar una clara respuesta a esta simple pregunta. En principio las elecciones debían de celebrarse el 23 de mayo de 2023. Sin embargo, el gobierno de coalicion liderado por Benjamin Netanyahu cayó, sin pena ni gloria, después de pocos meses y asi se realizaron el mes pasado las cuartas elecciones en dos años.

También esta vez el gato Netanyahu cayó sobre sus patas (¿tendrá siete vidas politicas?) y su derechista partido Likud fue el partido más votado con 30 diputados, seguido del centrista Yesh Atid de Iair Lapid, con 17, que lidera el llamado «bloque del cambio», pero que no concentra el apoyo suficiente de sus heterogéneas formaciones para ser candidato a primer ministro.

Pero tampoco Netanyahu y sus socios consiguieron la mayoría y tiene solo 52 escaños asegurados, los de su partido, con 30 escaños -seis menos que en 2020- y con seguridad contaría con los asientos de tres partidos ultraortodoxos – 22 escaños- uno de los cuales, el Sionista Religioso, al decir de la diputada comunista Aida Touma-Sliman, «está integrado por tres fracciones: la racista, la xenófoba, y la homófoba, pero algo los une: son todos mesiánicos-fundamentalistas».

Netanyahu pidió públicamente en varias oportunidades a sus dos rivales de derecha, el líder del partido Yamina («Hacia la derecha»), Naftali Bennett, y el jefe del partido Tikva Jadasha («Nueva Esperanza»), Gideon Sa’ar, que incorporen sus partidos a una coalición liderada por su partido, Likud. El premier instó a los otros dos líderes de los partidos a «dejar atrás nuestra diferencia y volver a casa», o sea al bloque de derecha-ultraortodoxo que él lidera en el parlamento. Pero Sa’ar, ex-dirigente del Likud (e hijo de argentino) rechazó inmediatamente la oferta, manteniendo que no entraría en una coalición liderada por Netanyahu.

Asimismo, el hetereogeno bloque anti-Netanyahu tiene solo 57 bancas. Por otra parte, el partido derechista Yamina, con siete, y el partido islamista Raam (que se escindió de la Lista Conjunta), con cuatro, de momento no han comprometido su apoyo a ningún candidato. En otras palabras, nadie tiene la mayoria de 61 diputados, sobre las 120 bancas de la Knesset, para formar un gobierno.

En momentos de escribir estas lineas, el presidente Reuven Rivlin iniciaba las consultas con los partidos políticos y luego designará al candidato con más apoyos potenciales, que deberá explorar complicadas coaliciones ante la falta de mayorías parlamentarias para terminar con la crisis política del país.

«Todavía no he completado los siete años de mi mandato como presidente y, sin embargo, esta es la quinta vez que recibo los resultados de las elecciones, y la cuarta en menos de dos años», dijo Rivlin ásperamente en su discurso en la residencia presidencial en Jerusalén. Probablemente no volverá a estas tareas en las quintas (!!!) elecciones que se realizarán de acuerdo a lo previsto en el próximo mes de octubre, pues dejará la presidencia en pocos meses.

Del despacho de primer ministro al juzgado

Lo cierto es que Netanyahu, también conocido como Bibi, quiere mantener el cargo, con la frágil esperanza que le de inmunidad frente a los delitos de corrupción, malversación de fondos y abuso de poder que se le imputan. Paradoja: Netanyahu no pudo asistir a la reunion con Rivlin al comienzo de la deliberaciones para la eleccion del candidato a formar el nuevo gobierno porque a esa hora tuvo que participar en una sesión en el juzgado donde se entienden sus causas.

Con todo, Netanyahu, en lo político, sumó una nueva victoria. Toda la campaña electoral (como las anteriores) se centró en su persona, virtudes y pecados. Olvidados los mas de 6200 muertos por la COVID-19 (que a pesar de la exitosa campaña de vacunacion ubican a Israel como un pais con una tasa de mortalidad muy alta en relacion a su población, mayoritariamente joven). Olvidados mas de 600.000 desocupados (aproximadamente un 15% de la poblacion activa), olvidada la crisis económica y social, la mas grave en decenios y olvidados los millones de palestinos que viven bajo la ocupación israelí en Cisjordania o el bloqueo en la Franja de Gaza.
Ninguno de los politicos del establishment ni siquiera se refirió al déficit presupuestario acumulado de Israel durante los 12 meses de la pandemia de coronavirus (marzo de 2020-marzo de 2021) que alcanzará alrededor de 180.000 millones de shekels (aproximadamente 54.000 millones de dólares), lo que se traduce en el 12,6% del PIB del país, segun datos del Ministerio de Finanzas. De acuerdo con las estimaciones, se espera que el déficit presupuestario para el primer trimestre de 2021 alcance alrededor de 20.000 millones de shekels. El gasto del gobierno para el primer trimestre llegará a 140 mil millones de shekels, un aumento del 30% en comparación con el mismo período en 2020.

La verdadera victoria de Netanyahu es esta amnesia de los políticos que toman como suyos los proyectos neoliberales en la economía y la sociedad, la continuación de la cincuentenaria ocupación de los territorios palestinos y no ofrecen ninguna alternativa.

Solo 20 diputados pueden oponerse al neo-liberalismo «bibista» triunfante (el laborismo, la Lista Conjunta y Meretz) y solo 12 a la prolongada ocupación (la Lista Conjunta y Meretz). Son estos magros resultados electorales y malas perspectivas politicas.

Pero como diria Mercedes Sosa: «¿Quién dijo que todo está perdido?». El sábado que precedió a las elecciones por la noche en Jerusalen, decenas de miles de israelíes se manifestaron frente a la residencia del primer ministro. A días de las cuartas elecciones legislativas en el país, los protestantes pidieron por la dimisión del mandatario. Desde junio pasado, continuaron las protestas todas las semanas sin interrupción. Pasaron solo diez dias de las elecciones y las protestas contra Netanyahu volvieron. La consigna es la misma y la lucha continua.

Efraim Davidi es militante destacado del Partido Comunista de Israel

Fuente: Rebelión 

Periodistas palestinos instan a España a proteger del Mossad israelí a un reportero

13 de abril de 2021

El periodista palestino Muaz Hamed, solicitante de asilo en España que denuncia que la Guardia Civil lo derivó a un interrogatorio clandestino con un agente del servicio de Inteligencia exterior israelí, el Mossad. Esto sería «una flagrante violación de las leyes internacionales, una vulneración de la soberanía española y una amenaza para la seguridad y protección» del periodista.

El Sindicato de Periodistas Palestino instó hoy al Gobierno español a «brindar protección» al periodista palestino Muaz Hamed, solicitante de asilo en España que denuncia que la Guardia Civil lo derivó a un interrogatorio clandestino con un agente del servicio de Inteligencia exterior israelí, el Mossad.

La entidad pidió al Ejecutivo que «garantice la seguridad» de Hamed y su familia y «lleve a cabo una investigación urgente» para esclarecer qué sucedió en un encuentro con agentes de la Guardia Civil en Madrid donde «se sospecha» que pusieron a Hamed a disposición de un miembro del Mossad para que lo interrogara.

Según el sindicato, esto sería «una flagrante violación de las leyes internacionales, una vulneración de la soberanía española y una amenaza para la seguridad y protección» del periodista, que denunció los hechos la semana pasada al diario español Público.

La organización palestina está siguiendo ahora el caso junto a colegas españoles y el Ministerio de Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Hamed vive con su esposa y sus dos hijos en la localidad vasca de Lemoa (Vizcaya), tras haber pedido asilo en 2019. Está pendiente de recibir una resolución definitiva sobre su petición, según Público.

El pasado mes de febrero fue citado por la Guardia Civil, que alegó que algunos documentos que presentó en su solicitud de asilo estaban siendo examinados por Inmigración, explicó hoy el mismo periodista al sindicato palestino.

Según agregó, un agente español lo acabó derivando el día de su reunión a una persona que se identificó como un oficial belga, aunque Hamed dice haber descubierto que en realidad era del Mossad.

Cuando se quedaron solos, este le preguntó sobre su trabajo periodístico y le presionó para que revelara las fuentes de un artículo de investigación que publicó en el medio Al Arabi al Jadid que trataba sobre acciones del Mossad en Europa.

El sindicato considera este suceso «extremadamente peligroso», y asegura que de confirmarse sería «un salto cualitativo en las violaciones y crímenes israelíes contra periodistas palestinos», ya que sucedió «fuera de los territorios palestinos» y se habría llevado a cabo «con la complicidad de un país extranjero».

Fuente: Swiss Info

El ex Pink Floyd Roger Waters le pidió a la FIFA y la UEFA que expulse a los equipos israelíes

13  de abril de 2021

El músico británico pidió el boicot para eliminar el «racismo de los israelíes». La Asociación de Fútbol de Israel le pidió que use su posición como «puente para la paz y la unidad».

Roger Waters, quien fuera bajista y compositor de grandes clásicos de Pink Foyd, volvió a la carga con su pedido de boicot a los equipos de fútbol de Israel. El músico que considera al país como como un Estado opresor y racitsa por su posición ante palestina pidió publicametne a la Fifa y a la Uefa que expulse a los equipos israelíes de sus competencias oficiales.

«FIFA, UEFA, expulsad a los equipos israelíes, decid no al racismo en el fútbol», posteó el músico británico en su cuenta oficial de Twitter, mensaje que despertó la inmediata reacción de la Asociación de Fútbol de Israel que le pidió al rockero que, desde su lugar, utilice el fútbol como “puente para la paz y la unidad”.

«Querido Roger Waters, en lugar de añadir otro ladrillo al muro (haciendo referencia a la mítica canción de Pink Floyd, compuesta por el bajista, ‘Another brick in the wall’) de odios y boicots, únete a nosotros para convertir el fútbol en un puente de paz y unidad», posteó la entidad que rige los destinos del fútbol en Israel.

Waters no demoró en responder: “Mi campaña consiste en eliminar los ladrillos del apartheid y el racismo israelíes del bello juego. Acabad con la ocupación y aceptad la plena igualdad de derechos para toda la gente de Tierra Santa, y entonces seréis bienvenidos de nuevo al campo de juego”.

«Poned fin a la ocupación y aceptad igualdad de derechos para la gente de Tierra Santa y y entonces seréis bienvenidos de nuevo al terreno de juego», finalizó el autor de la aclamada obra conceptual «The Wall». Sus palabras desataron una catarata de cometarios en las redes sociales.

La respuesta en las redes sociales

Entre los que le replicaron al músico se contó Yonathan Weiss señaló a Waters, que señaló la falacia de su declaración. “¿Sabes que el capitán del equipo de fútbol de Israel es musulmán? Se llama Bibras Natkho y es un gran y querido jugador de fútbol. En el equipo hay también otros grandes futbolistas musulmanes como Dia Saba, Mohammad Abu Fani, Mu’nas Dabbur y muchos más. A mí no me parece racismo”, tuiteó Weiss.

La Asociación de Fútbol de Israel ante el anterior llamado al anterior llamado al boicot de Waters, hecho después de que viera un video del embajador de Israel en Estados Unidos y Naciones Unidas, Gilad Erdan, en el que se oponía a la renovación de la financiación de la UNRWA, pidió a la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) y a la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) que prohibieran los equipos israelíes.

 

“FIFA UEFA. Prohíban a los equipos ISRAELÍES de la competición internacional. Digan NO AL RACISMO EN EL FÚTBOL”, tuiteó Waters, quien fue acusado por grupos judíos en el pasado de hacer uso de tópicos antisemitas, como tener un cerdo inflable gigante con la estrella de David y el signo del dólar en sus conciertos.

Una campaña contra Israel

Waters también publicó en Facebook el sábado haciéndose eco de sus comentarios en Twitter mientras promocionaba su concierto “Live for Gaza”.

“Voy a aprovechar esta oportunidad para pedir a los jugadores de la EPL que se unan a mí en una campaña internacional para persuadir a la FIFA y a la UEFA de que prohíban a la selección nacional de fútbol de Israel y a los clubes de fútbol israelíes la competición internacional hasta que Israel ponga fin a sus políticas racistas de apartheid”, escribió.

“¿Te arrodillas todos los sábados? ¿Y bien? Tienes una gran voz, por favor únete al coro a favor de los derechos humanos. FIFA UEFA PROHIBA LOS EQUIPOS ISRAELÍES”, añadió.

Waters pidió el boicot a los equipos israelíes en marzo, durante un acto retransmitido en directo en el que se culpó a los judíos de antisemitismo y los oradores hicieron comentarios ofensivos sobre el Holocausto.

El Nuevo Partido Democrático de Canadá adopta una moción sobre el boicot a los productos de los asentamientos

OTTAWA, domingo 11 de abril de 2021 (WAFA) – El Nuevo Partido Democrático de Canadá (NDP) votó ayer a favor de una moción presentada por una coalición de activistas palestinos y judíos que piden enmendar su libro de políticas para incluir un boicot de productos. emanados de asentamientos israelíes ilegales, así como un embargo de armas a Israel.

La moción se produce después de que muchos dentro del partido exigieran que el NDP adopte una postura clara sobre Palestina-Israel.

«La adopción de esta moción hoy fue el resultado de una oleada de apoyo de la membresía de base». Dijo Amy Kishek, una de las organizadoras principales de la Resolución de Justicia y Paz en Israel Palestina en la convención del NDP de este fin de semana. «Esta posición no solo es muy popular entre los miembros del NDP, sino que es algo que cuenta con el apoyo de la gran mayoría del movimiento laboral canadiense, así como de la población canadiense en general».

Una encuesta de 2017 realizada por EKOS Research confirmó que en el contexto de las continuas violaciones de los derechos humanos en Israel, el 78 por ciento de los canadienses cree que el llamado palestino a un boicot es razonable. El número fue aún mayor entre los que se identificaron como partidarios del NDP con más del 90 por ciento de apoyo. La política adoptada hoy también cuenta con un fuerte apoyo entre muchos de los principales sindicatos de Canadá, incluido el Congreso Laboral Canadiense, que representa a más de tres millones de trabajadores en todo el país.

«La adopción de esta política hoy posiciona firmemente al NDP como una de las pocas partes que exige el fin del apoyo de Canadá a los asentamientos ilegales y la suspensión del flujo de armas hacia y desde Israel hasta que los palestinos sean libres». Dijo Geneviève Nevin, otra organizadora detrás de la exitosa resolución.

“En una época de crisis sociales, ambientales y económicas sin precedentes y entrecruzadas, es de suma importancia que el NDP apoye y tome la dirección de las comunidades marginadas y de quienes luchan por la paz y la justicia en todas partes”.

Fuente: WAFA 

En Israel, el sionismo impide la solidaridad de clase

Foto: trabajadores palestinos hacen cola para entrar a Israel por el checkpoint de Tayba, en el norte de Cisjordania (Nueva Federación Palestina de Sindicatos).

12 de abril de 2021

Sumaya Awad y Daphna Thier*

A pesar de que las tasas de sindicalización son más del doble que las de Estados Unidos, muchos trabajadores israelíes siguen comprometidos con el apartheid y la ideología racista que lo sustenta. El proyecto sionista impide que los trabajadores israelíes se organicen junto a los palestinos.

Las elecciones anticipadas del mes pasado en Israel −las cuartas en dos años− volvieron a centrarse en la incapacidad del primer ministro Benjamín Netanyahu de formar gobierno ante los múltiples escándalos de corrupción. De hecho, desde el pasado mes de mayo hay manifestaciones semanales en los cruces de carreteras de todo el país, ondeando banderas negras e israelíes, pidiendo su dimisión, su procesamiento y el fin de la corrupción gubernamental.

Pero ese movimiento, que pretende hablar en nombre de la población israelí de todo el espectro político, no llega a enfrentar ni a reconocer la mayor injusticia en Israel: la ocupación. Las elecciones también pusieron en evidencia a un sionismo liberal prácticamente derrumbado. Los partidos del sionismo laborista (HaAvoda) y del sionismo socialista (Meretz), que en su día fueron la piedra angular del proyecto colonial, dominaban todas las esferas de la sociedad israelí: el gobierno, el ejército, la mayoría de las empresas, la clase trabajadora y los kibbutzim.
En las elecciones de 2021, cada uno de ellos rozó el umbral de votantes para entrar en el parlamento israelí (la Knesset) con un 5,92% y un 4,55%, respectivamente.
Los principales partidos de oposición a Netanyahu y a su partido de derecha, el Likud, son los de centroderecha Yesh Atid y Kahol Lavan. Los partidos de derecha dominan ahora por completo el panorama político israelí, habiendo conseguido más de 100 de los 120 escaños de la Knesset.
Lo que queda del liberalismo sionista sigue defendiendo de boquilla una vacía solución de dos Estados, solución rechazada por una clara mayoría de la sociedad israelí, que apoya la plena ocupación, y que Israel hizo imposible con décadas de expansión de las colonias. Estos partidos socavaron la Lista Conjunta palestina, una coalición de tres partidos políticos que representan a la mayoría de la población palestina con ciudadanía israelí. La Lista Conjunta es posiblemente la única coalición de izquierda real en el ámbito electoral de Israel. Y el laborismo, que rechaza aliarse con la Lista Conjunta, está perfectamente dispuesto a formar gobierno con los partidos de extrema derecha de Israel, porque por encima de todo estos partidos y su base de votantes siguen comprometidos con el sionismo.
Fuera de la esfera electoral, un puñado de pequeños grupos de izquierda operan dentro de la sociedad israelí, y un número aún más pequeño se organiza en Cisjordania ocupada bajo el liderazgo palestino. La organización israelí de derechos humanos B’Tselem y el portal de izquierda +972 Magazine reconocen la realidad del apartheid israelí y las campañas de limpieza étnica de 1948 (la Nakba), al igual que grupos de activistas como Shministim, que se niegan a servir en el ejército israelí. Pero todos estos grupos varían en su posición sobre el derecho al retorno, un principio central de la lucha palestina.
Estos grupos de activistas combativos son en su mayoría de clase media y media-alta. Su apoyo a la causa palestina es bienvenido, por supuesto. Pero como no tienen base en la clase trabajadora y carecen de conexión con ella, tienen poco poder político.

La Histadrut, el mayor sindicato de Israel, constituyó el corazón del movimiento sionista en los años 1920, cuando dirigió campañas de presión sobre las empresas para que contrataran a trabajadores judíos y boicotearan la mano de obra palestina. Durante la masiva huelga general palestina de 1936-1939, la Histadrut trajo a rompehuelgas judíos para sustituir a los trabajadores palestinos y colaboró con las fuerzas británicas para sofocar el levantamiento.

La Histadrut dirigió la economía como sindicato, patrón y proveedor de servicios de salud para la mayoría de los trabajadores judíos de Israel hasta la década de 1980. Tras una oleada de privatizaciones su labor se desvirtuó en gran medida, pero siguió negándose a organizarse a través de las líneas nacionales. Incluso cuando la Histadrut abrió sus filas a las comunidades palestinas que adquirieron la ciudadanía israelí en la década de 1960, evitó explícitamente organizar a los trabajadores provenientes de Cisjordania.
En la actualidad, más de 130.000 palestinos (el 18% de la población activa palestina) trabajan en Israel y en sus colonias ilegales. Aunque la legislación israelí prohíbe a los sindicatos palestinos organizarse en las colonias, la Histadrut se niega a representar a los trabajadores no judíos de las colonias.
El siguiente sindicato más grande es el más derechista Histadrut Leumit, vinculado al partido Likud de Netanyahu. A la izquierda, y tercero en importancia, está Koach LaOvdim. Aunque Koach LaOvdim trabaja para organizar a los trabajadores palestinos dentro de Israel, no reconoce que la principal causa de la grave explotación que sufren es la ocupación, algo que los sindicatos palestinos han exigido explícitamente.
El único sindicato que organiza a los trabajadores palestinos provenientes de Cisjordania es WAC-MAAN, que comenzó a sindicalizarlos en 2008 y ha conseguido algunos logros sin precedentes. Recientemente, lograron el fin de la práctica de 50 años de la Histadrut de cobrar millones de dólares en cuotas a cientos de miles de trabajadores palestinos a los que no representaba; una victoria significativa para un pequeño sindicato con sólo un par de miles de miembros.
Los sindicalistas judíos israelíes mantienen la práctica de luchar por la justicia laboral separada de la “cuestión nacional”. Siguen apoyando el proyecto de asentamiento colonial de Israel y, en muchos casos, participan en la subyugación violenta de la población palestina a través del servicio en el ejército israelí. Por ello, ni siquiera WAC-MAAN ha conseguido cambiar las inclinaciones políticas de sus miembros judíos, que suelen votar al Likud.
Compárese con los movimientos sindicales de otros países. Aunque el sindicalismo en Estados Unidos deja mucho que desear, los trabajadores diversos militan juntos. Tienen intereses comunes, porque la reducción salarial y el empeoramiento de las condiciones en un lugar de trabajo repercuten negativamente en las de otros lugares.
Un estudio reciente mostró que en Estados Unidos las personas blancas que se afilian a un sindicato son menos racistas, sobre todo en los sindicatos más orientados a las bases. Los autores del estudio, los politólogos Jacob Grumbach y Paul Frymer, sostienen que esto se debe tanto a que las personas se organizan juntas para conseguir mejores condiciones como a que los sindicatos requieren una fuerza de trabajo dispuesta a traspasar las líneas raciales para ampliar su membresía. Sostienen que la educación política en los sindicatos, aunque sea mínima, desempeña un papel importante en la organización de la clase trabajadora.
No es así en Israel. Aunque las tasas de sindicalización son más del doble que las de Estados Unidos, los trabajadores israelíes siguen comprometidos con el apartheid y la ideología racista que lo sustenta. De hecho, los sindicatos de Israel son empujados hacia la derecha por sus miembros judíos. Para reclutar, deben dejar de lado la cuestión de la ocupación; de lo contrario, se condenan a la marginalidad.

Esta es la naturaleza del trabajo en una economía de apartheid. La separación casi total significa que, por diseño, judíos y palestinos rara vez trabajan juntos como compañeros de trabajo. Por el contrario, están segregados de maneras que afianzan el racismo y garantizan que la lealtad nacional se imponga a la conciencia de clase. Tres cuartas partes de los trabajadores palestinos carecen de ciudadanía y nunca compiten por el empleo con los judíos, ni se les reconoce el derecho a organizarse juntos para conseguir puestos de trabajo buenos y sindicalizados.

Por el contrario, los trabajadores palestinos ocupan los escalones más bajos de la economía, ganan menos del salario mínimo y no tienen beneficios ni jubilación. Sus intentos de organizarse para conseguir mejores condiciones chocan con la amenaza de revocación del permiso de trabajo. Y los trabajadores indocumentados se encuentran en una situación aún más precaria.

Terminar con la segregación del mercado laboral israelí supondría la competencia por los puestos de trabajo, la devolución de la riqueza robada y una potencial caída libre económica para muchos trabajadores judíos israelíes. El fin de la ocupación amenaza su estatus material. Por eso la mayoría de los trabajadores israelíes se oponen a que haya derechos democráticos para todos: el sionismo impide la solidaridad de clase.

La carencia de esa base de clase en la izquierda israelí significa la ausencia de una izquierda con capacidad de acción y de influencia para impulsar el cambio, sobre todo en la situación de subordinación de la población palestina. La construcción de la solidaridad de clase requeriría más derechos sociales, civiles y políticos para las y los palestinos. Quienes creen en el poder de lucha de la clase trabajadora tienen que reconocer las muchas condiciones que actualmente impiden a las y los trabajadores palestinos organizarse con los israelíes. El colonialismo es el obstáculo subyacente.

*Sumaya Awad es responsable de estrategia y comunicación de Adalah Justice Project y coeditora de Palestine: A Socialist Introduction (Haymarket Books). Daphna Thier es una activista residente en Brooklyn, socialista y coautora del mismo libro.

Publicado en Jacobin el 4/4/21. Traducción del inglés: María Landi.

Una bandera palestina es ondeada por manifestantes debajo de un cartel de la Lista Conjunta (mayoritariamente árabe) que muestra al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu con la leyenda en árabe: «El padre de la ley del Estado-nación habla de “un nuevo enfoque”: ¿a quién engaña?», en el norte de ‘Israel’ el 12/3/2021. (Ahmad Gharabli /AFP vía Getty Images).

Fuente: https://mariaenpalestina.wordpress.com 

Los palestinos de Chicago derrocan a la candidata electoral extremista pro-israelí

Foto: Sharon Brannigan [@aaanmarkaz/Twitter]

12 de abril de 2021

La comunidad palestina de Chicago (Illinois) consiguió derrotar a la candidata de extrema derecha y proisraelí, Sharon Brannigan, en las elecciones locales, según informaron ayer las agencias de noticias.

Según las agencias de noticias, la comunidad palestina movilizó a otras comunidades árabes y a los partidarios de la causa palestina para que participaran en una campaña que garantizara que Brannigan no ganara en las elecciones al Consejo del Municipio de Palos de Chicago.

Se dice que Brannigan ha llevado a cabo «muchos ataques intolerantes contra árabes americanos y otros vecinos».

Palestinos, árabes y sus partidarios participaron en la campaña contra Brannigan utilizando el hashtag #ByeBrannigan.

Brannigan y la junta directiva de la ciudad intentaron silenciar a la comunidad, pero fracasaron sistemáticamente, incluso después de contratar a una empresa de seguridad para que amedrentara a los manifestantes y llamara a la policía de Palos Hills, lo que llevó a la detención de cinco líderes del movimiento, informó el sitio web de noticias Fight Back.

Sin embargo, los manifestantes fueron reivindicados cuando el juez consideró que el testimonio de Brannigan era «contradictorio», desestimó el caso y «esencialmente afirmó el derecho de los manifestantes a corear y desafiar a Brannigan y a otros fideicomisarios en las reuniones del municipio», según un comunicado de octubre de 2020 de la Red de Acción Árabe Americana.

El asesor titular Robert Maloney parecía ganar con el 62% de los votos no oficiales, sin embargo, los resultados comunicados por la oficina del secretario del condado de Cook la semana pasada no son oficiales hasta que se certifiquen y se cuenten todos los votos por correo y provisionales. La fecha límite para el escrutinio es el 27 de abril.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

¿Cuáles son los posibles escenarios dado que Israel rechaza la investigación de la CPI?

Foto: la fiscal de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda (izquierda), estrecha la mano en la sala de la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, Países Bajos, el 8 de julio de 2019 [EVA PLEVIER/AFP vía Getty Images].

12 de abril de 2021

Por Ramzy Baroud

La posición del gobierno israelí respecto a una inminente investigación de la Corte Penal Internacional sobre presuntos crímenes de guerra cometidos en la Palestina ocupada ha sido finalmente declarada por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. «Quedará claro que Israel es un país de derecho que sabe investigarse a sí mismo», dijo el 8 de abril. Por ello, añadió, Israel «rechaza por completo» cualquier acusación de haber cometido crímenes de guerra.

Sin embargo, esta vez no será tan fácil para Tel Aviv. Es cierto que Israel no es parte del Estatuto de Roma, según el cual se creó la CPI, pero aún puede ser responsabilizado, porque el Estado de Palestina es miembro de la CPI, ya que se incorporó en 2015. Además, los crímenes de guerra que se investigan han tenido lugar presuntamente en suelo palestino. Esto otorga a la CPI jurisdicción directa, incluso si los crímenes de guerra fueron cometidos por una parte no perteneciente a la CPI. Aun así, la rendición de cuentas por estos crímenes de guerra no está garantizada.

Para entender lo que podría ocurrir a continuación, es importante situar las investigaciones en su contexto. El 22 de marzo, el embajador palestino ante las Naciones Unidas, Riyad Mansour, declaró que «ha llegado el momento de poner fin a la flagrante impunidad de Israel». Sus declaraciones se incluyeron en una carta enviada al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, y a otros altos cargos de la organización internacional.

Entre los palestinos existe un modesto -aunque cauto- optimismo de que los funcionarios israelíes podrían rendir cuentas por los crímenes de guerra y otras violaciones de los derechos humanos en Palestina. La razón de este optimismo es el simple hecho de que la CPI ha decidido proseguir su investigación sobre los presuntos crímenes de guerra cometidos en los territorios palestinos ocupados.

La carta de Mansour se escribió teniendo en cuenta este hecho. Otros funcionarios palestinos, como el ministro de Asuntos Exteriores, Riyad Al-Maliki, también están presionando en esta dirección. Él también quiere que se ponga fin a la falta de responsabilidad de Israel.

Hasta que Netanyahu dejó clara su posición oficial, la respuesta israelí era previsible. El 20 de marzo, por ejemplo, las autoridades israelíes decidieron revocar el permiso especial de viaje de Al-Maliki para impedirle que realizara cualquier gestión diplomática encaminada a garantizar la continuación de la investigación de la CPI. De hecho, Al-Maliki acababa de regresar de un viaje a La Haya, donde tiene su sede la CPI.

Además, Israel está intentando abiertamente intimidar a la Autoridad Palestina en Ramala para que deje de cooperar con la CPI. El discurso oficial israelí lo deja claro. «Los dirigentes palestinos tienen que entender que sus acciones tienen consecuencias», declaró un funcionario israelí al Jerusalem Post el 21 de marzo.

A pesar de los años de regateo jurídico y de las intensas presiones ejercidas sobre la fiscal jefe saliente de la CPI, Fatou Bensouda, para que desechara por completo la investigación, los movimientos jurídicos han seguido adelante, sin obstáculos. La presión se ha manifestado de diversas formas: difamación directa por parte de Israel, como la acusación de antisemitismo a la CPI; sanciones estadounidenses sin precedentes impuestas a funcionarios de la CPI; e intromisión e intervención constantes en favor de Israel por parte de los Estados miembros que forman parte de la CPI, y que se describen como amici curiae («amigos de la corte»).

Estas presiones no han tenido éxito. El 30 de abril del año pasado, Bensouda consultó a la Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte para ver si la CPI era competente en el asunto. Diez meses después, la Sala respondió afirmativamente. Posteriormente, la fiscal decidió abrir la investigación formalmente.

El 9 de marzo, un portavoz de la Corte reveló que, de conformidad con el artículo 18 del Estatuto de Roma, la Fiscalía envió cartas de notificación a «todas las partes interesadas», incluidos el gobierno israelí y los dirigentes palestinos, notificándoles la investigación de crímenes de guerra y concediéndoles sólo un mes para solicitar el aplazamiento de la investigación.

Como era de esperar, Israel sigue desafiando. Sin embargo, a diferencia de su obstinación en respuesta a anteriores intentos internacionales de investigar supuestos crímenes de guerra en Palestina, la respuesta del Estado colonial parece esta vez confusa e incierta. Por un lado, los medios de comunicación israelíes revelaron el pasado mes de julio que el gobierno de Netanyahu ha preparado una larga lista de probables sospechosos israelíes, cuya conducta podría ser investigada por la CPI. Sin embargo, oficialmente, la respuesta sólo puede describirse como despectiva, insistiendo en que Israel no cooperará de ninguna manera con los investigadores de la CPI.

Aunque el gobierno israelí sigue manteniendo su posición de que la CPI no tiene jurisdicción sobre Israel y la Palestina ocupada, altos funcionarios y diplomáticos israelíes se están moviendo rápidamente para bloquear lo que ahora parece ser una investigación inminente. Por ejemplo, el presidente Reuven Rivlin aprovechó una visita oficial a Alemania el mes pasado para dar las gracias a su homólogo alemán, Frank-Walter Steinmeier, por oponerse a que la CPI investigue a funcionarios israelíes.

Tras arremeter contra los dirigentes palestinos por intentar «legalizar» el conflicto mediante una investigación internacional, Rivlin renovó la «confianza de Israel en que nuestros amigos europeos estarán a nuestro lado en la importante lucha contra el uso indebido de la Corte Penal Internacional contra nuestros soldados y civiles».

Entre los anteriores crímenes de guerra israelíes que han sido objeto de intentos de investigación figuran la masacre de Yenín en 2002, en la Cisjordania ocupada, y varias ofensivas militares israelíes contra la población de la Franja de Gaza desde 2008-2009. Sin embargo, la próxima investigación de la CPI será diferente, ya que se dirigirá a individuos, no a Estados, y podrá emitir órdenes de detención, lo que hará que todos los demás miembros de la CPI tengan la obligación legal de hacer cumplir las decisiones de la Corte.

¿Cuáles son los posibles escenarios futuros a considerar? Si la investigación sigue su curso, el siguiente paso de la Fiscalía sería identificar a los sospechosos y presuntos autores de crímenes de guerra. El Dr. Triestino Mariniello, miembro del equipo jurídico que representa a las víctimas de Gaza de estos presuntos crímenes, me dijo que una vez que se hayan determinado estos sospechosos, «el Fiscal pedirá a la Sala de Cuestiones Preliminares que emita órdenes de detención o citaciones, al menos en relación con los crímenes ya incluidos en la investigación hasta ahora».
Estos presuntos crímenes de guerra ya incluyen los asentamientos judíos ilegales de Israel a través de los territorios ocupados; la guerra israelí contra los palestinos en la Franja de Gaza en 2014; y los ataques de Israel contra manifestantes civiles desarmados durante las protestas de la Gran Marcha del Retorno de Gaza a partir de marzo de 2018.

Lo ideal sería que el Tribunal pudiera ampliar potencialmente el alcance de la investigación, que es una de las principales demandas de los representantes de las víctimas palestinas. «Esperamos que se incluyan más crímenes», explicó Mariniello, «especialmente el apartheid como crimen contra la humanidad, así como los crímenes contra los prisioneros palestinos por parte de las autoridades israelíes, especialmente la tortura.»

En esencia, esto significa que, incluso después de que la investigación esté oficialmente en marcha, el equipo jurídico de Palestina puede continuar su defensa para ampliar el alcance de la investigación y cubrir todo el terreno legal posible.

Sin embargo, la experiencia ha demostrado que el ideal de ver a Israel investigado por crímenes de guerra rara vez se ha producido. Por tanto, un escenario menos que ideal sería que el alcance de la investigación siguiera siendo estrecho.

En una entrevista reciente con el ex relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, el profesor Richard Falk, me dijo que incluso si el ámbito de aplicación estrecho sigue vigente -reduciendo así las posibilidades de que todas las víctimas vean justicia- la investigación sigue siendo un «avance». La razón por la que la investigación no puede ampliarse tiene menos que ver con la justicia y mucho con la política. «El alcance de la investigación es algo que no está bien definido, por lo que es una cuestión de discrecionalidad política», explicó Falk. «El Tribunal adopta una posición que necesita ser cautelosa a la hora de delimitar su jurisdicción y, por lo tanto, intenta reducir el alcance de lo que está dispuesto a investigar».

No está de acuerdo con esa opinión pero, según el experimentado experto en derecho internacional, «representa el hecho de que la CPI, como la propia ONU, está sometida a una inmensa presión geopolítica. Sin embargo, es un avance incluso considerar la investigación, por no hablar de la acusación y el enjuiciamiento de israelíes o estadounidenses que se incluyó en la agenda de la CPI, lo que provocó el rechazo de estos gobiernos».

Mientras que los dos escenarios anteriores son adecuados para los palestinos, no lo son para el gobierno israelí, como indica la reciente declaración de Netanyahu rechazando la investigación. Sin embargo, según algunos expertos en derecho internacional pro-israelíes, la decisión de Netanyahu podría representar una oportunidad perdida.

En Haaretz, el experto en derecho internacional Nick Kaufman aconseja a Israel que coopere, aunque sólo sea para obtener un «aplazamiento» de la Corte, y que luego utilice el consiguiente retraso para hacer maniobras políticas.

«Sería lamentable que Israel perdiera la oportunidad del aplazamiento que podría proporcionar la excusa ideal para reiniciar las conversaciones de paz con los palestinos», escribió Kaufman. «Si Israel desaprovecha esta oportunidad, no debería extrañar que, más adelante, el Tribunal insinúe que el gobierno no tiene más culpa que la de exportar el proceso judicial a La Haya».

Existen otros escenarios, como presiones aún más intensas sobre la Corte como resultado de las discusiones en curso entre Israel y sus benefactores, ya sea en Washington o entre los amici curiae en la propia Corte.

Al mismo tiempo, aunque los palestinos siguen siendo cautelosos sobre el futuro de la investigación, existe la esperanza de que, esta vez, las cosas puedan ser diferentes y que los criminales de guerra israelíes acaben rindiendo cuentas por sus crímenes. El tiempo lo dirá.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Ramzy Baroud es periodista, autor y editor de Palestine Chronicle. Es autor de varios libros sobre la lucha palestina, entre ellos «La última tierra»: Una historia palestina’ (Pluto Press, Londres). Baroud tiene un doctorado en Estudios Palestinos de la Universidad de Exeter y es un académico no residente en el Centro Orfalea de Estudios Globales e Internacionales de la Universidad de California en Santa Bárbara. Su sitio web es www.ramzybaroud.net

El cortometraje palestino ‘The Present’ nominado a los premios Oscar, gana el premio British Academy Film Awards, BAFTA

12 de abril de 2021

«The Present» es una película de 20 minutos que aborda la vida rutinaria de los palestinos bajo ocupación y cómo un simple trámite, como ir a un local comercial vecino para comprar un presente, el viaje se convierte en una pesadilla, algo que los palestinos viven a diario y a cada instante en los puestos militares de control o Checkpoints.  La película The Present de la directora palestina Farah Nabulsi, ambientada en la ocupada Cisjordania, ganó el BAFTA de este año al mejor cortometraje.

El premio BAFTA o British Academy Film Awards son unos galardones otorgados por la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA, por su sigla en inglés), que son como los equivalentes británicos a los Premios de la Academia estadounidense, conocidos como el Oscar. 

Nabulsi aceptó el premio en línea durante la 74a ceremonia anual de los Premios de Cine de la Academia Británica transmitida desde el Royal Albert Hall de Londres. El evento de este año se extendió a lo largo de dos noches para adaptarse a las pautas de Covid-19.

En su discurso de aceptación, Nabulsi dedicó el premio al «pueblo de Palestina y su larga lucha por la libertad y la igualdad”.

La película, coescrita por la cineasta y poeta palestina Hind Shoufani, se rodó durante seis días en los territorios palestinos ocupados. Lanzado el 2 de febrero del año pasado, fue el debut como directora de Farah Nabulsi.

«The Present» es una película de 20 minutos sobre un hombre palestino, Yusef, interpretado por el actor palestino Saleh Bakri, que quiere sorprender a su esposa comprándole una nevera nueva como regalo de aniversario. Se lleva a la pequeña hija de la pareja, Yasmin, de compras para recogerlo. Sin embargo, primero tienen que enfrentar el horror en puesto de control militar israelí cerca de su casa. Un simple trámite como ir a un local comercial vecino para comprar un presente, el viaje se convierte en una pesadilla, algo que los palestinos viven a diario y a cada instante en los puestos militares de control o Checkpoints.

‘The Present’ también ha sido nominado para el Premio de la Academia al Mejor Cortometraje de Acción en Vivo en los Oscar 2021, que se celebrarán el 26 de abril.

La película palestina ‘The Present’ está en la plataforma NETFLIX, cuesta un poco encontrarla en dicha plataforma que promueve y destaca en su primera plana las películas proisraelíes.

Fuente: PalestinaLibre.org 

Centro Carter insta al gobierno israelí a respetar los derechos políticos palestinos

ATLANTA, viernes 9 de abril de 2021 (WAFA) – El Centro Carter instó el jueves a las autoridades de ocupación israelíes a respetar los derechos políticos del pueblo palestino en los territorios ocupados, incluida Jerusalén Oriental.

«El Centro Carter pide a las autoridades israelíes que respeten los derechos de los palestinos en los territorios ocupados, incluida Jerusalén Oriental, a participar en las próximas elecciones», dijo el centro en un comunicado de prensa.

«A los palestinos se les debe permitir las libertades fundamentales de reunión y expresión, así como el derecho a votar, participar en asuntos cívicos y presentarse como candidatos en las próximas elecciones», agregó.

Este centro hizo este llamado luego de que la policía israelí impidiera un evento electoral planeado por organizaciones de la sociedad civil palestina en el Hotel Ambassador en la Jerusalén Oriental ocupada el martes 6 de abril.

La policía acordonó el hotel, colocando barreras alrededor de sus alrededores para impedir que los participantes llegaran a él. Detuvieron a varios activistas, incluido el candidato de Fatah para el Consejo Legislativo Palestino, Ghada Abu Rabee, y pusieron bajo custodia al director del hotel, Sami Abu Dayya.

Las elecciones para el Consejo Legislativo Palestino están programadas para el 22 de mayo. Las autoridades israelíes no han respondido a las reiteradas solicitudes de la Autoridad Palestina de discutir los parámetros para hacer campaña y votar en Jerusalén Oriental y de abstenerse de interferir en el proceso electoral. Representantes de la Autoridad Palestina y la sociedad civil han pedido a la comunidad internacional que apoye estos llamamientos ”, agregó el centro.

«El incidente del Hotel Ambassador confirma las preocupaciones palestinas de que el gobierno israelí evitará que los palestinos en Jerusalén Oriental participen plenamente en el proceso electoral», concluyó.

Fuente: WAFA

 

Colonos israelíes atacaron a alcalde de Sebastia mientras impedía que menor fuera agredido

08 de abril de 2021

Colonos israelíes atacaron al alcalde de Sebastia, Mohammad Azem, en la ciudad de Nablus, al norte de Cisjordania, cuando intentaba impedir que golpearan y secuestraran a un niño palestino.

Azem explicó que un número indeterminado de colonos israelíes llegaron al sitio arqueológico de la ciudad bajo la protección de soldados israelíes y que, mientras estaban allí, intentaron secuestrar a un niño.

Dijo que intervino inmediatamente para ayudar al niño e impidió que los colonos se lo llevaran. Añadió que, mientras se llevaba al niño, fue agredido por varios colonos. Las fuerzas de ocupación israelíes se mantuvieron al margen y no intervinieron.

Los ataques de los colonos israelíes a los palestinos son habituales, sobre todo de grupos terroristas integrados por colonos ilegales. Las autoridades de ocupación rara vez investigan las agresiones. De hecho, en la mayoría de los casos, los colonos que acosan y atacan a los palestinos están acompañados y protegidos por soldados israelíes.

Recientemente, los colonos israelíes han intensificado su presencia en el sitio arqueológico palestino mientras el ejército cierra la zona a los residentes palestinos.

La zona ha sido identificada como la capital del Reino del Norte durante la Edad de Hierro II en Palestina y un importante centro urbano durante los periodos helenístico y romano, según la UNESCO.

Al menos 600.000 colonos israelíes viven en más de 250 asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada. Según el derecho internacional, Cisjordania y Jerusalén Este están clasificados como territorios palestinos ocupados y todos los asentamientos judíos construidos en ellos y los colonos que los habitan son ilegales.

Fuente: Monitor de Oriente

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