La respuesta de la UE al último desplazamiento forzoso de palestinos por parte de Israel es -de nuevo- realmente débil

09 de mayo de 2022

La Unión Europea, como de costumbre, está adoptando el enfoque equivocado cuando se trata de abordar las violaciones del derecho internacional por parte de Israel. Cuando más de 1.200 palestinos se enfrentan al desalojo forzoso de Masafer Yatta, también conocida como «Zona de fuego 918», después de que el Tribunal Supremo israelí fallara a favor de la demolición de ocho pueblos, la UE se limita a resumir lo que Israel y la comunidad internacional ya saben: Israel tiene obligaciones en virtud del derecho internacional.

«Según el derecho internacional, los traslados forzosos individuales o masivos y la deportación de personas protegidas de los territorios ocupados están prohibidos, independientemente de su motivo», tuiteó la delegación de la UE para los palestinos. «Como potencia ocupante, Israel tiene la obligación de proteger a la población palestina y no desplazarla». Como potencia ocupante, Israel lo sabe, pero sin embargo lo ignora.

De hecho, Israel no necesita que se le recuerden sus obligaciones; necesita, y nosotros necesitamos, que la comunidad internacional le pida cuentas de esas obligaciones. Sin embargo, la comunidad internacional ha invertido mucho en Israel, tanto política como económicamente.

Una vez más, Israel ha utilizado su falsa narrativa de seguridad para usurpar el terreno en el que se construye Masafer Yatta. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirman que el terreno es necesario para fines de entrenamiento militar. Según el Jerusalem Post, los palestinos que viven en las aldeas previstas para la demolición aún pueden llegar a un acuerdo con las FDI para acceder a parte de la tierra con fines agrícolas. Sin embargo, hay muchos ejemplos en los que los palestinos se han visto privados de sus tierras agrícolas de forma permanente, pero han tenido que enfrentarse a la violencia militar y de los colonos israelíes que les obligan a mantenerse alejados de sus tierras, incluso cuando ese «acceso» se ha acordado de antemano.

Documentos que se remontan a 1981 revelan que Ariel Sharon ofreció Masafer Yatta a las Fuerzas de Defensa de Israel con el fin de desplazar por la fuerza a los palestinos para que Israel pueda conservar el territorio para su expansión. «Definitivamente tenemos interés en ampliar nuestro territorio allí… dada la extensión de los árabes rurales en la ‘parte trasera de la montaña’ hacia el desierto».

El alcalde de Masafer Yatta, Nidal Abu Younis, dijo que «este [fallo] demuestra que este tribunal forma parte de la ocupación». Es una pena que se hagan estas declaraciones como si él o cualquier otra persona acabara de darse cuenta de la naturaleza del Tribunal Supremo de Israel. No era necesario que esta o cualquier otra sentencia demostrara la lealtad del tribunal al Estado colono-colonial. Ninguna institución estatal o judicial de Israel trabajará en contra del proceso colonial. Y tampoco lo hará la UE, que ha financiado viviendas para las comunidades que viven en Masafer Yatta. En enero de este año, Israel destruyó ocho estructuras en la zona, dejando a 19 personas, junto con 11 niños, desplazadas por la fuerza.

La agenda humanitaria empleada por la UE sólo sirve a los intereses del bloque. La inversión de la UE en Palestina es mínima y está corrompida, al igual que su declaración recordando a Israel sus obligaciones en virtud del derecho internacional. Israel ha violado el derecho internacional para garantizar su existencia y se le da apoyo diplomático por hacerlo, que tiene prioridad sobre cualquier ayuda humanitaria asignada a los palestinos por los mismos actores políticos que apoyan a Israel. ¿Cuándo emitirá la UE una declaración que exprese su desprecio por el traslado forzoso de los palestinos, por ejemplo, y lo relacione con este desprecio histórico que la comunidad internacional tiene por los desplazamientos forzosos continuos que se han producido desde entonces e incluyendo la Nakba?

Fuente: https://www.monitordeoriente.com/

¿Quién goza de libertad de culto en Israel?

Foto: la bandera palestina se ve en la Cúpula de la Roca mientras la gente se reúne para la tercera oración del viernes de Ramadán en la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén el 22 de abril de 2022 [Mostafa Alkharouf/Anadolu Agency].

06 de mayo de 2022

Por Makram Rabba

Las imágenes de al menos un dron israelí lanzando gases lacrimógenos sobre los fieles musulmanes en la mezquita de Al-Aqsa durante el mes sagrado del Ramadán marcaron una nueva fase en la agresión de la ocupación contra la tierra y el pueblo palestinos.

Tras cerca de un siglo de experiencia lidiando con los infiltrados y ocupantes sionistas, los palestinos se han vuelto muy conscientes de sus tácticas y estrategias: Inventar una historia basada en un mito y en una lógica equivocada, utilizar la fuerza para aplicarla, convertir los hechos básicos en cuestiones controvertidas con la ayuda de las potencias extranjeras y de los medios de comunicación, cambiar las realidades sobre el terreno una por una, jugar el papel de víctima, acusar de terrorista a quien se atreva a oponerse, fusilarlo o encarcelarlo, y luego pasar a otra cuestión y repetir el proceso.

Ya hemos visto innumerables incidentes en los que se ha prohibido a los musulmanes llegar a la Ciudad Vieja de Jerusalén, y mucho menos a la mezquita de Al-Aqsa. Israel trabaja sistemáticamente para dividir la tierra palestina y aislar a los palestinos. Los palestinos de Gaza no pueden visitar la Cisjordania ocupada ni Al-Aqsa, mientras que los puestos de control en Cisjordania limitan la libertad de movimiento de los palestinos en los territorios ocupados hasta el punto de que muchos no tienen acceso a sus propias tierras agrícolas.

Esto, junto con el ilegal Muro de Separación que Israel erigió en tierras pertenecientes a Cisjordania, ahoga la vida de los palestinos y su capacidad de rendir culto en sus lugares sagrados.

A pesar de todos estos obstáculos, unos 250.000 musulmanes se reunieron en la mezquita de Al-Aqsa para rezar y celebrar la Laylat Al-Qadr (la Noche del Poder) durante el Ramadán.

En otra escena preocupante, la policía de ocupación israelí no permitió a los cristianos palestinos entrar en su iglesia de Jerusalén, mientras que a los extranjeros se les dio la bienvenida. La policía de ocupación israelí alineó a la gente en dos filas, una para los extranjeros y otra para los palestinos y todos los que hablan árabe. A estos últimos, por orden de la policía, no se les permitió entrar en la iglesia.

Las dotaciones cristianas de Jerusalén son sistemáticamente objetivo de la ocupación israelí para cambiar la identidad de la ciudad santa y vaciar la tierra santa de cristianos.

Mientras tanto, a los fanáticos judíos israelíes se les permite profanar los lugares sagrados musulmanes y cristianos. Sus recientes acciones, durante el Ramadán y la Semana Santa, han estado a punto de desencadenar otra guerra, como ya ocurrió el año pasado. Sin embargo, sus acciones no están aisladas de la política dominante en Israel, que cree en un «Estado judío» en el sentido literal de la palabra.

El 19 de julio de 2018, la Knesset aprobó la Ley del Estado-Nación que designa a Israel como «la patria histórica del pueblo judío … el Estado-nación del pueblo judío … El ejercicio del derecho a la autodeterminación nacional en el Estado de Israel es único para el pueblo judío.» Estos son los principios básicos del Estado judío de Israel; no hay Palestina, no hay palestinos y no hay autodeterminación para los grupos religiosos excepto los judíos.

Mientras que en marzo, la Knesset aprobó una ley que, según el Jerusalem Post, «pretendía endurecer los controles de inmigración y dificultar que los palestinos que se casaran con árabes israelíes recibieran la ciudadanía».

A través de su legislación y de las acciones de sus ciudadanos, que se aprueban y permiten gracias al apoyo de las clases política y de seguridad, Israel se está asegurando de que sólo los judíos y los turistas -a los que está mostrando sus «valores democráticos»- tengan derecho a la libertad de culto.

Por lo demás, Israel trabaja sin descanso para perpetuar su ocupación ilegal e imponer su soberanía sobre toda la tierra de Palestina, especialmente los lugares sagrados, pues de lo contrario la misión sionista nunca estará completa.

Fuente: https://www.monitordeoriente.com/20220506-quien-goza-de-libertad-de-culto-en-israel/

Juan Manuel Santos: «No te olvides de Palestina»

Foto: un hombre sostiene a su hija frente a la embajada de Estados Unidos en Kuala Lumpur, Malasia, el 29 de abril de 2022. FAZRY ISMAIL (EFE)

06 de mayo de 2022

Por Juan Manuel Santos 

Ahora hay amplia evidencia de que el gobierno de Israel está violando flagrantemente el derecho internacional en su gobierno sobre las tierras palestinas ocupadas y sus prácticas opresivas contra el pueblo palestino. Como amigo de Israel, me siento obligado a hablar.

La reacción del mundo a la invasión de Ucrania por parte de Putin es, con razón, de horror. Los líderes políticos recurren al orden internacional basado en normas para contrarrestar este acto injustificado de agresión. Sin embargo, no debemos olvidar que el descuido de estas reglas y normas globales en todo el mundo ha socavado durante mucho tiempo la paz y la seguridad y ha permitido la impunidad, sobre todo en el conflicto israelí-palestino. Para revertir esta peligrosa tendencia, los líderes deben defender estas reglas y normas en todas partes. Los dobles raseros pueden socavar el caso de una acción justificada.

Durante décadas, el conflicto palestino-israelí se ha visto agravado por el fracaso de la comunidad internacional para denunciar las violaciones sistemáticas del derecho internacional. Ahora hay amplia evidencia de que el gobierno de Israel está violando flagrantemente el derecho internacional en su gobierno sobre las tierras palestinas ocupadas y sus prácticas opresivas contra el pueblo palestino. Como amigo de Israel, me siento obligado a hablar.

Mientras era presidente de Colombia, lideré el proceso de paz que puso fin a una guerra civil de décadas. Al ayudar a mi país a poner fin a este brutal conflicto, me di cuenta de que una paz duradera solo era posible a través de una resolución política basada en la igualdad de derechos, la justicia y la inclusión. Estos mismos principios motivaron mi decisión como presidente de reconocer el Estado de Palestina en 2018, lo que me trajo muchas críticas en ciertas partes de Israel y en mi propio país.

Como amigo de Israel , me preocupa cada vez más que los últimos gobiernos israelíes no hayan mostrado intención de aplicar los valores de igualdad y libertad consagrados en su Declaración de Independencia al territorio que han ocupado desde 1967. Continúan negando el principio básico de igualdad derechos e impedir la creación de un estado palestino.

Que israelíes patrióticos y figuras internacionales respetadas estén utilizando el término “apartheid” refuerza la necesidad de un debate objetivo sobre la evidencia, basado en el marco legal internacional que define el crimen.


Apoyo totalmente el derecho de Israel a existir ya defenderse. Ha sido atacado muchas veces, y eso debe terminar. Pero estos ataques no justifican el sistema de discriminación y opresión del gobierno, y las violaciones generalizadas de los derechos humanos que sufren todos los días los palestinos bajo la ocupación. La anexión de facto de Cisjordania y Jerusalén Este, a través de la expansión desenfrenada de asentamientos judíos ilegales, es una clara indicación de la intención de Israel de dominar permanentemente a un pueblo palestino sin estado.

La evidencia hace que sea difícil para cualquier observador imparcial no concluir que millones de palestinos están sujetos a un sistema cruel e intolerable de ocupación militar y la negación de los derechos humanos básicos.

Destacadas figuras políticas, jurídicas y militares israelíes han advertido durante años que el apartheid se materializaría si continuaban las políticas de ocupación y asentamientos ilegales. Muchos incluso dicen que tal vez esto ya haya sucedido, incluido un ex fiscal general y un ex director de Shin Bet, la agencia de seguridad israelí. Destacadas figuras internacionales, como el exsecretario general de la ONU, Ban Ki-moon (mi colega Elder ), están sacando conclusiones similares.

La palabra “apartheid” tiene un enorme peso emocional e histórico para la gente de todo el mundo. Debe usarse como un término legal, no como una acusación política. Si el crimen de apartheid está siendo cometido por el gobierno de Israel es una cuestión legal decidida por la evidencia, no una cuestión de lealtad o ideología.

El hecho de que israelíes patrióticos y figuras internacionales respetadas estén utilizando el término “apartheid” refuerza la necesidad de un debate objetivo sobre la evidencia, basado en el marco legal internacional que define el crimen. Mis compañeros ancianos y yo agradeceríamos ese debate como un paso hacia una mayor comprensión por todas las partes.

En cambio, estamos presenciando un esfuerzo orquestado por parte del gobierno israelí y sus aliados para acabar con las críticas y persuadir al público israelí y a los aliados extranjeros de que no hay fundamento para tal discusión, pero sin abordar la evidencia. Aquellos que exponen la evidencia enfrentan denigración, acusaciones de antisemitismo e incluso criminalización.

Esto incluye la negativa a aceptar investigaciones por parte de organismos internacionales sobre violaciones de derechos humanos y crímenes atroces por parte de todas las partes en el conflicto, incluido Hamás.

Sin embargo, las arenas pueden estar cambiando. El apoyo mundial sin precedentes a la investigación de la Corte Penal Internacional sobre la invasión rusa de Ucrania desafía la inercia mostrada por la comunidad internacional ante los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad cometidos en otros lugares. La impunidad en Israel y Palestina es tan intolerable como en Ucrania, o en cualquier otro lugar.

Al pedir que se respete el derecho internacional, no cuestiono la legitimidad de Israel ni el derecho de su pueblo a vivir en paz y seguridad. Todo lo contrario: lo que está en juego no es solo la igualdad de derechos de todos los palestinos e israelíes, sino la integridad de los ideales fundamentales de Israel de dignidad, justicia y libertad, y su voluntad de respetar el estado de derecho basado en la evidencia. Los amigos de Israel deberían denunciarlo.

Fuente: El País

Palestina confía en que Sánchez le reconozca como Estado esta misma legislatura

 

Foto: Husni Abdel Wahed, nuevo representante palestino en España, cree que el Gobierno cumplirá pronto su promesa.

Por Fran Serrato
09 de mayo de 2022

Husni Abdel Wahed cruzó el charco para lograr el más difícil todavía. El objetivo del nuevo representante diplomático de Palestina en España es que Pedro Sánchez les reconozca como Estado independiente. Las negociaciones son «prometedoras» y espera conseguirlo en esta legislatura. El presidente del Gobierno se comprometió en dos ocasiones cuando aún estaba en la oposición. En la segunda, en 2017, ante el mismísimo presidente palestino. Abdel Wahed, de 61 años, llega procedente de Argentina, que sí les reconoce. Allí ha sido embajador durante casi siete años. Muestra su excelente nivel de castellano y su trato cercano en esta entrevista con THE OBJECTIVE, la primera que ofrece desde que llegó en marzo a nuestro país para sustituir al carismático Musa Amer Odeh.

Pregunta. – ¿Cómo están siendo estas primeras semanas en España?

Respuesta. – Es un privilegio estar en este país y un honor representar a mi pueblo en un país amigo. Tengo grandes expectativas. Creo que se puede hacer mucho. El ambiente es propicio y hay muchas áreas por explorar y otras para concretar.

P. – ¿Cuáles son sus objetivos?

R. – Cualquier embajador tiene como misión consolidar y estrechar las relaciones bilaterales. También hay que intentar elevar el nivel de intercambio entre los dos países en un mundo cada vez más interconectado y establecer nuevos puentes entre los pueblos para conocernos mutuamente y derribar mitos. Occidente aún tiene mucho que conocer de nosotros. 

«Occidente aún tiene mucho que conocer de Palestina»

P. – ¿Cómo es la relación entre Palestina y España?

R. – Siempre puede ser mejor. Esto no quiere decir que no estemos satisfechos, pero hay muchas tareas pendientes: acuerdos bilaterales que hay que implementar, otros en proceso para firmar, áreas que hay que empezar a trabajar… En el aspecto político también tenemos tareas pendientes, especialmente el reconocimiento del Estado de Palestina, como han hecho ya muchísimos países (139 por el momento, la mayoría en Latinoamérica, África y Asia).

P. – Sánchez se comprometió a reconocer a Palestina, ¿confía en que lo haga?

R. – Una mayoría absoluta del pueblo español está a favor. El Congreso ya aprobó una propuesta en 2014. No es un tema de divergencia política. El PSOE en su programa también se comprometió a reconocer el Estado de Palestina. Confiamos en que ocurra pronto.

P. – ¿Cuál es el obstáculo?

R. – Eso lo tiene que responder el Gobierno. Estamos en conversaciones y estamos gestionando la concreción de esa promesa. Ojalá tengamos buenas noticias pronto.

El ‘embajador’ de Palestina en España firma un documento en su despacho. | Foto: Carmen Suárez

P. – ¿Con quién se ha reunido?

R. – Vengo llegando. Para el poco tiempo que llevo hemos hecho importantes reuniones con partidos, Gobierno y con la sociedad civil. Son prometedoras. Creemos que vamos a conseguir algo bueno. Para no levantar falsas expectativas, las cosas tienen que tomar su tiempo.

P. – ¿Se ha visto con alguien del Gobierno?

R. – Sí, sí. Me he reunido con responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores y con la secretaria de Estado.

P. – ¿Con qué partido tiene mejor relación?

R. – Estamos abiertos a todos. No podemos suscribirnos a una corriente ideológica porque la causa palestina está por encima. Se trata de la liberación de un pueblo, una causa contra el colonialismo, por los derechos humanos y el derecho internacional. Supongo que todas las fuerzas políticas están interesadas en esos valores. Nosotros, como representantes de Palestina, tenemos la convicción y la misión de trabajar con todos. Y así lo vamos a hacer.

«No podemos suscribirnos a una corriente ideológica porque la causa palestina está por encima»

P. – ¿Puede darnos una fecha para el reconocimiento?

R. – No está en mis manos. Si dependiese de mí hubiese sido ayer.

P. – El mandato de Sánchez acaba en un año.

R. – En política los tiempos tienen mucha importancia. Es cierto que para 2023 falta mucho, pero nunca tanto. Vamos a intentar conseguirlo lo antes posible.

P. – ¿En esta legislatura?

R. – Dios quiera.

P. – ¿Teme que Sánchez gire en Palestina como ha hecho con Sáhara Occidental?

R. – Nosotros tenemos la convicción de que esto no puede ni debe ocurrir. No hay ningún indicio de que esté sobre la mesa. Con nuestros amigos españoles, del Gobierno y de la oposición, estamos trabajando para el reconocimiento de Palestina, no en un retroceso en las relaciones. España es un actor político importante y para nosotros tiene un lugar muy especial. Recordemos la conferencia de Madrid hace 31 años. Aquí comenzó un proceso importante. Esperamos que España retome ese protagonismo. 

P. – ¿La invasión a Ucrania ha restado foco a la cuestión palestina?

R. – Yo diría que ha puesto en evidencia las incongruencias de la comunidad internacional y sus diferentes criterios. Es hora de volver a actuar de forma congruente y aplicar los mismos criterios sobre casos similares.

P. – ¿A qué se refiere?

R. – Cuando se trata de una ocupación extranjera se debe actuar de la misma forma. Palestina está bajo ocupación desde 1967. Lamentablemente la comunidad internacional no ha actuado con la misma decisión y vehemencia que en casos similares.

P. – ¿Hay territorios de primera y de segunda?

R. – No podemos aceptar esto, aunque algunos actúen de una forma inaceptable. Cuando se habla de derecho a la autodeterminación de los pueblos no hay excepciones. El caso de Palestina se ha demorado mucho. Es hora de que se reconozcan sus derechos y que este pueblo pueda gozar de su independencia y soberanía. 

El representante diplomático de Palestina durante la entrevista. | Foto: Carmen Suárez

P. – En estas últimas semanas se han recrudecido las tensiones.

R. – Lo que está pasando no es una novedad. Es una política sistemática de Israel. El hecho de que sea sistemática no la hace menos grave, sino mucho más. Desde la ocupación israelí de Palestina es una constante violar las bases y los fundamentos del derecho internacional. Se ha normalizado. Una potencia no puede cambiar ni alterar el estatus del territorio que ocupa ni puede trasladar población civil al territorio ocupado, cosa que Israel viola todos los días.

P. -La situación es especialmente grave en la Explanada de las Mezquitas.

R. – Israel está judaizando todo el territorio palestino ocupado, especialmente Jerusalén. Es muy doloroso que en fechas tan significativas para los creyentes se genere tanta violencia y se violen sus derechos de libertad de credo. Los Santos Lugares musulmanes y cristianos están siendo sistemáticamente violados por el fundamentalismo judío. El Ejército y la policía israelí reprime a los palestinos y protege a los agresores.

P. – ¿Hay riesgo de una nueva Intifada?

R. – Lamento decirlo con tanta claridad: la política israelí es conflicto y agresión constante. No hay un día en que no haya muertes, decenas de encarcelados o represión. No hay vida normal en Palestina. Israel parte de la base de que lo que no se puede conseguir con fuerza se consigue con más fuerza. Ignora la ley de la física de que a mayor presión el resultado es explosión.

«Israel ignora la ley de la física de que a mayor presión el resultado es explosión»

P. – ¿Qué responsabilidad tiene la población palestina?

R. – Está bajo ocupación, es la víctima. La población palestina trata de sobrevivir y seguir resistiendo para recuperar sus derechos. Un pueblo vivo no puede actuar de otra forma. No entiendo por qué en algunos casos se aplaude la resistencia de los pueblos y, en el caso de Palestina, se criminaliza. Algunos son tratados como héroes y, en nuestro caso, como terroristas. ¿Por qué esta doble moral? Es incomprensible.

P. – ¿Cuál es la solución? ¿Es necesario más diálogo?

R. – El diálogo es importante, pero no puede ser un diálogo entre sordos. Un diálogo debe tener un objetivo y plazos. Hemos estado en conversaciones con Israel durante más de 25 años. Lamentablemente aprovechó para imponer hechos consumados sobre el terreno. En 1993, cuando se firman los acuerdos de Oslo, había en el territorio palestino ocupado una suma de colonos israelíes que no llega a la sexta parte de la actual. Israel proyectó una imagen falsa de paz mientras ampliaba los asentamientos. Esto puede ser considerado crímenes de guerra conforme al derecho internacional y la Convección de Ginebra. Todo lo que hace Israel es para hacer imposible un Estado palestino independiente y soberano con continuidad geográfica.

P. – Hace 16 años que no se celebran elecciones en Palestina, ¿para cuándo?

R. – Se convocaron (el año pasado) y hubo que posponerlas por la negativa israelí de celebrarlas en Jerusalén. Hemos hecho gestiones con la comunidad internacional para que presionen y lo permitan, como ya se hizo en 1996 y 2006. Aceptar votar sin Jerusalén significa aceptar la ocupación de Jerusalén y no vamos a admitirlo.

Abdel Wahed se fotografía con un olivo, símbolo de Palestina, en la sede diplomática de Madrid. | Foto: Carmen Suárez

P. – ¿Hace falta una reconciliación entre Fatah y Hamás?

R. – La unidad nacional palestina es sumamente importante. La reconciliación ha pasado por diferentes momentos. En algunos, la división prometía llegar a su fin, ya que solo tiene un beneficiario: la ocupación. El pueblo palestino ha perdido mucho con esta división. Hay elementos externos que incentivan una postura intransigente de Hamás para no volver a la unidad palestina. No vamos a renunciar a los intentos sinceros para recuperar nuestra unidad porque quien sufre es el pueblo palestino.

P. – ¿Hay diálogo entre ambas facciones?

R. – (Titubea) Sí, nunca se interrumpió. Hay momentos de mayor intensidad y otros de menor. Ojalá podamos recuperar nuestra unidad pronto.

P. – ¿Cuál es el papel de los jóvenes palestinos en la política?

R. – La verdad es que, históricamente, la juventud palestina ha tenido un rol importante. Esto va en contra de la tesis de Israel, de la señora Golda Meier (primera ministra entre 1969 y 1974), que aseguraba que los viejos morirán y los jóvenes olvidarán. La juventud palestina ha demostrado que no olvida y que está comprometida con su tierra.

P. – ¿Es hora de un cambio generacional en el Gobierno?

R. – Hay necesidad de que la juventud tenga mayor representación en los organismos gubernamentales que refleje su participación real. Tiene presencia en todos los ámbitos, pero tal vez no en las esferas más altas del Gobierno. El futuro de cualquier nación es la juventud y la juventud palestina no es una excepción. Todo lo contrario, es la confirmación.

Fuente: https://theobjective.com/

No le des la espalda a Palestina, Patrick Brown

Foto: Patrick Brown, alcalde de Brampton, Toronto, Canadá. (Foto: Molly Banerjei, vía Wikimedia Commons)

06 de mayo de 2022

Por Pablo Salvatori

Patrick Brown, alcalde de Brampton (un suburbio de Toronto) y candidato a líder del Partido Conservador de Canadá, recientemente tomó una postura inesperada sobre Palestina. Cuando se le preguntó si cree que hay un doble estándar en la forma en que Canadá aborda de manera proactiva el daño innecesario causado a los ucranianos pero no a Palestina, respondió :

«Hago. Por eso he estado denunciando la violencia en Palestina. … Creo que Canadá necesita tener una política exterior equilibrada y con demasiada frecuencia no ha sido equilibrada en el Medio Oriente. … No me interesa ser una oveja que sigue a los demás. Si soy primer ministro, haré lo que crea que es correcto”.

Sin embargo, según el National Post, «el equipo de Brown sugirió que las opiniones del contendiente al liderazgo ‘no estaban representadas con precisión en el artículo».

Esto ya suena como si sus odiosos oponentes le advirtieran a Brown que no defendiera a Palestina. Quizás no deberíamos sorprendernos. La presencia del lobby israelí es omnipresente y siempre está rechazando, si no amenazando, a aquellos que incluso aluden al sufrimiento de los palestinos bajo el opresivo gobierno israelí.

Patricio. Nosotros, aunque nunca amigos cercanos, fuimos juntos a la escuela secundaria: St. Michael’s College. Era un lugar que nos enseñaba principios sobre cómo ser buenos. Sin embargo, está claro que desde que nos graduamos, usted y yo tomamos caminos diferentes en la forma en que buscamos manifestar eso políticamente. Tú estás a la derecha, yo estoy a la izquierda. Tú eres capitalista, yo soy socialista. Aspiras a la dirección de los partidos políticos; Generalmente los detesto. Porque, como observa astutamente la anarquista y filósofa cristiana Simone Weil:

“Los partidos políticos son un mecanismo maravilloso que, a escala nacional, hace que ninguna mente pueda atender al esfuerzo de percibir los asuntos públicos comunes, lo que es bueno, lo que es justo, lo que es verdad. En consecuencia —salvo un ínfimo número de incidencias fortuitas— nada se decide, nada se ejecuta, sino medidas contrarias al interés público, a la justicia y a la verdad”.

Si uno tuviera que confiar la organización de la vida pública al diablo, no podría inventar un artificio más ingenioso.

A pesar de nuestras diferencias, de acuerdo con lo que St. Michael nos enseñó, nunca debemos comprometer nuestra determinación, desviarnos de los juicios moralmente sólidos una vez que los hemos hecho. Por favor recuerda esto. Los felicito por ponerse del lado de Palestina, pero parece que algunos están tratando de hacer que se desvíen. Quieren que te disculpes por tu declaración.

No.

Sabes lo que dijiste bien. El pueblo palestino nunca debería verse obligado a sufrir en absoluto, y mucho menos a causa de la complicidad del gobierno canadiense, como poner armas a disposición de Israel . Conserve al menos el grado de valentía que demostró al criticar la respuesta de Canadá a la opresión palestina, algo que la mayoría de los líderes canadienses no harán ni una sola vez durante su mandato. Di no al vestíbulo. Corresponde a todos los líderes canadienses participar en ese «mal» comportamiento. Cuando se encogen ante el lobby, esos líderes traicionan a Palestina.

Llámalo mal o pecado. No es necesario ser religioso para reconocer que dar la espalda a Palestina es totalmente deplorable. Puede, en ciertos círculos, ganarle votos; más importante aún, significa que Israel, con mayor facilidad, puede continuar oprimiendo y brutalizando a Palestina.

No creo que quieras eso. San Miguel nos enseñó mejor.

Defender lo que es correcto, la verdad de que Palestina debe ser libre de una vez por todas, triunfa sobre la popularidad.

– Paul Salvatori es un periodista, trabajador comunitario y artista residente en Toronto. Gran parte de su trabajo sobre Palestina involucra la educación pública, como a través de su serie de entrevistas recientemente creada, “Palestine in Perspective” ( The Dark Room Podcast ), donde habla con escritores, académicos y activistas. Contribuyó con este artículo a The Palestine Chronicle.
 
Fuente: https://www.palestinechronicle.com

Al redefinir el UNRWA, Washington destruye los cimientos de una paz justa en Palestina

Foto:  al redefinir el UNRWA, Washington destruye los cimientos de una paz justa en Palestina
Mayo 3, 2022 a las 2:15 PM | Publicado en: Artículos, Artículos de Opinión, Israel, Organizaciones Internacionales, Oriente Medio, Palestina, Región, Small Slides, UNRWA
Una mujer palestina pasa por delante de la sede cerrada del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados (OOPS) en la ciudad de Gaza el 29 de noviembre de 2021 [MOHAMMED ABED/AFP via Getty Images].

03 de mayo de 2022

Por Ramzy Baroud

Los palestinos están justificadamente preocupados porque el mandato otorgado a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos, UNRWA, podría estar llegando a su fin. La misión de la UNRWA, en vigor desde 1949, ha hecho algo más que proporcionar ayuda y apoyo urgente a millones de refugiados. También ha sido una plataforma política que ha protegido y preservado los derechos de varias generaciones de palestinos.

Aunque el OOPS no se creó como una plataforma política o jurídica en sí misma, el contexto de su mandato fue en gran medida político, ya que los palestinos se convirtieron en refugiados como resultado de acontecimientos militares y políticos: la limpieza étnica del pueblo palestino por parte de Israel y la negativa de este último a respetar el Derecho al Retorno de los palestinos consagrado en la resolución 194 (III) de la ONU del 11 de diciembre de 1948.

«El OOPS tiene el mandato humanitario y de desarrollo de proporcionar asistencia y protección a los refugiados de Palestina hasta que se encuentre una solución justa y duradera a su situación», decía la Resolución 302 (IV) de la Asamblea General de la ONU del 8 de diciembre de 1949. Desgraciadamente, no se ha logrado ni una «solución duradera» a la difícil situación de los refugiados, ni siquiera un horizonte político. En lugar de aprovechar esta constatación para revisar el fracaso de la comunidad internacional a la hora de hacer justicia a Palestina y de responsabilizar a Israel y a sus benefactores estadounidenses, es la UNRWA y, por extensión, los refugiados los que están siendo castigados. En una severa advertencia el 24 de abril, el jefe del comité político del Consejo Nacional Palestino (PNC), Saleh Nasser, dijo que el mandato de la UNRWA podría estar llegando a su fin. Nasser se refirió a una reciente declaración del Comisario General del organismo de la ONU, Philippe Lazzarini, sobre el futuro de la organización.

La declaración de Lazzarini, publicada un día antes, dejaba lugar a algunas interpretaciones, aunque estaba claro que algo fundamental en relación con el estatus, el mandato y el trabajo de la UNRWA está a punto de cambiar. «Podemos admitir que la situación actual es insostenible y que inevitablemente tendrá como resultado la erosión de la calidad de los servicios de la UNRWA o, peor aún, su interrupción», dijo Lazzarini.

Comentando la declaración, Nasser dijo que esto «es el preludio de que los donantes dejen de financiar a la UNRWA».

El tema del futuro de la UNRWA es ahora una prioridad dentro del discurso político palestino, pero también árabe. Cualquier intento de cancelar o redefinir la misión de la UNRWA supondrá un reto serio, si no sin precedentes, para los palestinos. La UNRWA proporciona apoyo educativo, sanitario y de otro tipo a 5,6 millones de palestinos en Jordania, Líbano, Siria, la Franja de Gaza y Cisjordania, incluido Jerusalén Este. Con un presupuesto anual de 1.600 millones de dólares, este apoyo, y la enorme red que ha creado la organización, no pueden ser fácilmente sustituidos.

Igualmente importante es la naturaleza política de la organización. La propia existencia de la UNRWA significa que hay una cuestión política que debe abordarse en relación con la difícil situación y el futuro de los refugiados palestinos. De hecho, no es la mera falta de entusiasmo para financiar la organización lo que ha provocado la crisis actual. Es algo más grande, y mucho más siniestro.

En junio de 2018, Jared Kushner, yerno y asesor del expresidente estadounidense Donald Trump, visitó Amán (Jordania), donde, según la revista estadounidense Foreign Policy, intentó persuadir al rey Abdullah de Jordania para que retirara el estatus de refugiado a 2 millones de palestinos que viven actualmente en el país.

Este y otros intentos han fracasado. En septiembre de 2018, Washington, bajo la administración Trump, decidió cesar su apoyo financiero a la UNRWA. Como principal financiador de la organización, la decisión estadounidense fue devastadora, ya que alrededor del 30% del dinero de la UNRWA proviene solo de Estados Unidos. Sin embargo, la UNRWA siguió cojeando al aumentar su dependencia del sector privado y de las donaciones individuales.

La decisión de EE.UU. de recortar la financiación de la UNRWA – Caricatura [Sabaaneh/Monitor de Oriente].

Aunque los dirigentes palestinos celebraron la decisión de la Administración Biden de reanudar la financiación de la UNRWA el 7 de abril de 2021, se mantuvo en secreto una pequeña salvedad en la medida de Washington. Washington sólo accedió a financiar a la UNRWA después de que ésta aceptara firmar un plan de dos años, conocido como Marco de Cooperación. En esencia, el plan convirtió efectivamente a la UNRWA en una plataforma para las políticas de Israel y Estados Unidos en Palestina, por lo que el organismo de la ONU consintió en las demandas de Estados Unidos -por lo tanto, de Israel- para garantizar que ninguna ayuda llegaría a ningún refugiado palestino que haya recibido entrenamiento militar «como miembro del llamado Ejército de Liberación de Palestina», de otras organizaciones o que «haya participado en cualquier acto de terrorismo». Además, el Marco espera que la UNRWA controle «el contenido de los planes de estudio palestinos».
Al firmar un acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos, «la UNRWA ha pasado de ser una agencia humanitaria que proporciona asistencia y ayuda a los refugiados palestinos a ser una agencia de seguridad que promueve la agenda política y de seguridad de Estados Unidos y, en última instancia, de Israel», señaló el Centro de Recursos de BADIL para los Derechos de los Refugiados Palestinos.

Las protestas palestinas, sin embargo, no cambiaron la nueva realidad, que alteró efectivamente todo el mandato otorgado a la UNRWA por la comunidad internacional hace casi 73 años. Peor aún, los países europeos siguieron su ejemplo cuando, el pasado mes de septiembre, el Parlamento Europeo presentó una enmienda que condicionaba el apoyo de la UE a la UNRWA a la edición y reescritura de los libros de texto escolares palestinos que, supuestamente, «incitan a la violencia» contra Israel.

En lugar de centrarse únicamente en el cierre inmediato de la UNRWA, Estados Unidos, Israel y sus partidarios están trabajando para cambiar la naturaleza de la misión de la organización y reescribir por completo su mandato original. La agencia que se creó para proteger los derechos de los refugiados, ahora se espera que proteja los intereses israelíes, estadounidenses y occidentales en Palestina.

Aunque la UNRWA nunca fue una organización ideal, sí que ha conseguido ayudar a millones de palestinos a lo largo de los años, preservando al mismo tiempo la naturaleza política de su situación.

Aunque la Autoridad Palestina, varias facciones políticas, gobiernos árabes y otros han protestado contra los designios israelíes-estadounidenses contra la UNRWA, es poco probable que esas protestas cambien mucho las cosas, teniendo en cuenta que la propia UNRWA se está rindiendo a las presiones externas. Mientras que los palestinos, los árabes y sus aliados deben seguir luchando por la misión original de la UNRWA, deben desarrollar urgentemente planes y plataformas alternativas que protejan a los refugiados palestinos y su Derecho al Retorno para que no se conviertan en algo marginal y, eventualmente, olvidado.

Si se elimina a los refugiados palestinos de la lista de prioridades políticas relativas al futuro de una paz justa en Palestina, no será posible alcanzar ni la justicia ni la paz.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Acuerdo sobre la supremacía blanca y el sionismo

Por | 30/04/2022 | Palestina y Oriente Próximo

Fuentes: Blog CSCA [Foto: Particiantes en la Conferencia de 1920]

En este día de 1920, el Consejo Supremo de la Conferencia de Paz de San Remo (*) (19 al 26 de abril de 1920) una de las varias en las que las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial se repartieron el botín, asignó Palestina al Reino Unido con una disposición para aplicar la Declaración Balfour. Las opiniones de la mayoría palestina fueron ignoradas. La sesión anterior en París había rechazado la noción de igualdad racial. Australia y Estados Unidos, con la aquiescencia del Reino Unido, rechazaron una propuesta japonesa de incluir una cláusula en los acuerdos sobre la igualdad de las razas.

El Reino Unido apoyó la política de la Australia Blanca, que se mantuvo en vigor hasta 1973, y se negó a aceptar una petición del Imperio Japonés de extender la igualdad racial a los vencedores de la Primera Guerra Mundial.

Los «prejuicios» de las razas inferiores no tenían derecho a ser considerados por los gobernantes del Imperio Británico, el mayor de una supuesta «raza blanca». El autor de la tristemente célebre Declaración Balfour escribió a Lord Curzon:

Porque en Palestina no proponemos ni siquiera pasar por la forma de consultar los deseos de los actuales habitantes del país… Las cuatro grandes potencias están comprometidas con el sionismo. Y el sionismo, ya sea correcto o incorrecto, bueno o malo, está arraigado en tradiciones milenarias, en necesidades presentes, en esperanzas futuras, de una importancia mucho más profunda que los deseos y prejuicios de los 700.000 árabes que ahora habitan esa antigua tierra.

La negación por parte del Reino Unido de la igualdad de derechos a los palestinos nativos después de la Primera Guerra Mundial formaba parte de un sistema más amplio de creencias supremacistas blancas mantenidas por los gobernantes del Imperio Británico y de los Estados Unidos. El Tratado de Versalles posterior a la Primera Guerra Mundial entre los aliados victoriosos -sobre todo Francia, Reino Unido, Italia y Estados Unidos- rechazó «una petición poco conocida de Japón», una cláusula del tratado que habría afirmado la igualdad de todas las naciones, independientemente de la raza. Australia se opuso. El dominio británico había instituido en 1901 una Política de Australia Blanca que limitaba toda la inmigración no blanca. El Primer Ministro australiano, Hughes, presionó al resto de la delegación británica para que se opusiera a la cláusula propuesta y acabó consiguiendo el apoyo de Wilson (el Presidente de Estados Unidos) a la política de supremacía blanca de Australia.

El autor indio Sankaj Mishra señala cómo todas las potencias occidentales mantenían una jerarquía racial… Construidas en torno a un proyecto compartido de expansión territorial. En 1917, el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, declaró sin tapujos su intención de «mantener la raza blanca fuerte frente a la amarilla» y preservar «la civilización blanca y su dominio del planeta«. Las ideas eugenistas sobre la selección racial estaban en todas partes, y la ansiedad expresada en periódicos como el Daily Mail, que se preocupaba de que las mujeres blancas entraran en contacto con «nativos que son peores que los brutos cuando se despiertan sus pasiones«, era ampliamente compartida en todo Occidente. En la mayoría de los estados de EE.UU. existían leyes contra el mestizaje. En los años anteriores a 1914, en las colonias europeas de África se prohibieron las relaciones sexuales entre mujeres europeas y hombres negros (aunque no entre hombres europeos y mujeres africanas).

Vídeo de 7 minutos del historiador Seiji Shirane sobre el impacto de la afirmación de la supremacía blanca occidental de 1919 hasta nuestros días

 (*) Wikipedia: La Conferencia de San Remo fue una conferencia celebrada por los aliados de la Primera Guerra Mundial del 19 al 26 de abril de 1920 en la ciudad italiana de San Remo, en la cual se ratificaron y legalizaron los repartos territoriales que formaron parte de la partición del Imperio otomano, previamente acordados entre Francia y el Reino Unido en el anterior Tratado de Versalles (1919). De esta forma, Siria y Líbano quedaban bajo mandato francés, a la vez que eran separados uno del otro.

Irak, organizado como una monarquía con Feysal I como soberano, quedó bajo el mandato británico de Mesopotamia. Palestina, que quedaba desligada de Siria en confirmación de los compromisos de la declaración Balfour, pasó a estar bajo mandato británico, al igual que Transjordania, que fue separada del resto del territorio unos años después.

Original en inglés https://www.scottishpsc.org.uk/on-this-day?id=251&view=event

Fuente: http://causaarabeblog.blogspot.com/

 

 

Apartheid, el término jurídico que (por fin) define la realidad de Palestina

Hebrón (Palestina). Autoría: MAF.

Por María Ángeles Fernández y Jairo Marcos  de  @desplazados_org

Naciones Unidas y un alto magistrado israelí han admitido en las últimas semanas que los crímenes cometidos por Israel son de lesa humanidad. “Las conclusiones del relator especial describen pormenorizadamente el sistema de opresión basado en motivos raciales establecido por Israel contra la población palestina

Ya se puede decir: Palestina sufre un apartheid. Lo que hasta ahora era evidente a ojos de que quienes viven en Cisjordania y Gaza, y de quienes visitan esas tierras fuera de los márgenes turísticos con al menos una pizca de empatía, ahora es una verdad asumida por los organismos que establecen los criterios de medición. El apartheid ya no es un adjetivo, es un hecho. Tal cual.

“Israel practica el apartheid en los territorios palestinos ocupados”, afirma en un reciente informe el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en territorio palestino, Michael Lynk. “Hoy existe en el territorio palestino ocupado por Israel desde 1967 un sistema legal y político dual profundamente discriminatorio, que privilegia a los 700.000 colonos judíos israelíes que viven en los 300 asentamientos israelíes ilegales en Jerusalén Este y Cisjordania”, explica el relator, que también habla de muros y de puestos de control y que recuerda que tres millones de palestinos y palestinas “están sin derechos, viviendo bajo un régimen opresivo de discriminación institucional”. Sin olvidar que dos millones de personas viven en Gaza, “una prisión al aire libre”, en palabras de Lynk, sin acceso adecuado al agua, a la energía o a la salud.

A veces poner nombre a las cosas ayuda. Las dimensiona y las ofrece un marco contextual y analítico. Unos días antes de que se publicara el informe del relator, Lubnah Shomlai, integrante de la organización palestina de derechos humanos Badil, participó en un encuentro online con periodistas para hablar sobre nuevas narrativas, es decir, de la importancia de los conceptos usados para describir los hechos. “Israel ha cometido crímenes, hay mucha investigación e información, pero la terminología lo minimiza”, denunció Shomlai, quien también reconoció que cada vez se usa más el concepto “apartheid”. Un término que, por cierto, no es solo algo físico, aunque cueste creerlo al ver los puestos militares de control, los asentamientos de colonos en territorio palestino, el muro, las calles solo para israelíes en Hebrón o las carreteras solo para población israelí que cruzan Cisjordania. Hay situaciones que incluso se escapan de la lógica de la expulsión física, es todo más sutil.

La singularidad de Jerusalén

Budour Hassan es abogada del Centro de Derechos Humanos de Jerusalén y habla de “la burocracia de la represión”, esa que dice no siempre es visible y es más difícil de conocer que la violencia visible, “porque es la cotidiana que afecta a la vida diaria; solo se sabe cuando se habla con la gente”. La abogada explica los problemas de residencia para la población palestina de Jerusalén, residentes permanentes y no ciudadanía en el vocabulario de Israel. Estas triquiñuelas léxicas hacen que el Gobierno pueda reubicar su residencia, a pesar de que la ciudad siempre ha tenido un régimen jurídico especial. “Más de 14.000 fueron reubicados en 50 años: a gente nacida y crecida de repente les dicen que no son legales en su ciudad”, cuenta la jurista en un perfecto castellano, aprendido escuchando partidos de fútbol y baloncesto.

Otro ejemplo de esa burocracia represiva de la que habla Hassan es que si alguien se va siete años fuera de Jerusalén ya no puede volver a tener su residencia en esta ciudad clave. La reubicación punitiva es otro más de los mecanismos que describe la abogada. “La existencia de los palestinos en Jerusalén es muy vulnerable porque están bajo riesgo cotidiano de perder su derecho de residencia, su ciudad”, continúa Hassan, que no deja de nombrar técnicas burocráticas de exclusión, de ingeniería demográfica. “Si tu marido es de Cisjordania y tienes una criatura, es muy difícil registrar a tu bebé. Este trámite mundano puede durar cinco años y la familia no puede vivir junta en Jerusalén”, cuenta deprisa, como si lo que narra no fuera una absoluta barbaridad propia de novelas o series de televisión distópicas, esas que hay que leer o ver con atención. “La ocupación fragmenta a las familias, que viven una pesadilla cotidiana solo para sobrevivir. El objetivo no es vivir una buena vida, es sobrevivir. El derecho a sobrevivir no está garantizado”, afirma la jurista, que ayuda a vecinas y vecinos de Jerusalén a no perder su residencia, a registrar a los niños y niñas y a proteger las casas de la demolición.

Ya fuera de la oficina de Budour Hassan, un paseo por las calles de Jerusalén imprime una postal de la absoluta desigualdad cotidiana, la de junio de 2018: barrios de población palestina abandonados y sin inversión pública, en donde ni siquiera se dan licencias de obras para reformas de casas frente a otras zonas perfectamente equipadas. “En los viajes turísticos organizados por Israel la ocupación no existe. Hay dos mundos en Jerusalén. Apartheid no es sólo una palabra, es una realidad”, describía.

Un crimen de lesa humanidad

En 1966, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el apartheid como crimen de lesa humanidad, postura reiterada por el Consejo de Seguridad en 1984. Entre ambas fechas, concretamente en 1973, se aprobó la Convención sobre el Apartheid, que denuncia que las políticas de segregación y discriminación racial son crímenes internacionales. Esta Convención recoge que el crimen de apartheid incluye “actos inhumanos cometidos con el fin de instituir y mantener la dominación de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo racial de personas y de oprimirlo sistemáticamente”, tal como narra John Dugard, experto en Derecho Internacional y profesor en varias universidades, en un documento de Naciones Unidas.

Siguiendo el marco conceptual establecido hace 50 años, hace apenas unas semanas el relator especial Michael Lynk dijo también que un régimen político que prioriza de manera tan intencional y clara los derechos políticos, legales y sociales de un grupo sobre otro dentro de un mismo espacio geográfico, sobre la base de la identidad racial, nacional y étnica, se corresponde con la definición legal de apartheid.

Desde Amnistía Internacional aplauden este novedoso posicionamiento. “Las conclusiones del relator especial describen pormenorizadamente el sistema de opresión basado en motivos raciales establecido por Israel contra la población palestina, expresamente concebido para mantener la dominación israelí judía y sostenido mediante la comisión de graves violaciones de derechos humanos”, ha afirmado el director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África, Saleh Higazi. Incluso Michael Ben-Yair, ex fiscal general de Israel y magistrado de su Tribunal Supremo, ha asumido esta realidad en una tribuna de opinión publicada en El País: “Debo concluir con enorme tristeza que mi país se ha hundido en un abismo moral y político tal, que en estos momentos es un régimen de apartheid. Es hora de que la comunidad internacional reconozca esta realidad”.

Amnistía Internacional también ha publicado un informe este año para posicionarse claramente y asumir que lo que sucede en Palestina es un apartheid, sin peros ni eufemismos. “Israel ha impuesto un sistema de opresión y dominación de la población palestina (…) La segregación se lleva a cabo de una forma sistemática y muy institucionalizada mediante leyes, políticas y prácticas, todas ellas concebidas para impedir que la población palestina reclame los mismos derechos que la población israelí judía dentro de Israel y los territorios palestinos ocupados y disfrute de ellos y, por tanto, con la intención de oprimir y dominar al pueblo palestino”, recoge el estudio titulado ‘El apartheid israelí contra la población palestina’.

Intento de división

Los diferentes mecanismos utilizados hacen que la situación del pueblo palestino no sea uniforme. “Hay una jerarquía de opresión: lo de Gaza es peor que lo de Cisjordania, Cisjordania es peor que Jerusalén, Jerusalén es peor que Nazaret. Todos estamos bajo ocupación, pero la manifestación de la opresión es diversa. Es muy importante saber que hay diferencias, pero la motivación es única y uno de los objetivos de la ocupación es dividir a la población y convencernos de que hay gente mejor y peor para así evitar la unión de la lucha contra la ocupación”, explicaba Hassan en 2018. La abogada treintañera se considera una privilegiada porque, al nacer en Nazaret, población que forma parte del Estado de Israel desde 1948, tiene un pasaporte israelí que la permite libertad de movimientos.

El apartheid tiene diversas consecuencias para Lubnah Shomlai. Por un lado, habla de “desnacionalización”, es decir, de mantener a la población palestina como un pueblo sin estado; también de marginación democrática, de denegación del derecho al retorno, de la negativa al acceso y uso de la tierra; y, finalmente, de segregación, fragmentación y aislamiento. “Se trata de generar una desconexión que hace que se pierda la identidad como grupo o como pueblo y así se anula nuestro derecho a la autodeterminación. Israel trata de desgastar la identidad palestina”, relata.

* Artículo elaborado para el proyecto “Una mirada a la construcción de acciones transformadoras”, con la colaboración de AEXCID – Junta de Extremadura.

Fuente; www.elsaltodiario.com

Karen Haber: «recordar y también comenzar a olvidar»

Por Karen Haber, Haaretz, 28-4-22

Foto: Sirena y minuto de silencio en menoría del holocausto en Israel

El libro “Ficciones” de Jorge Luis Borges incluye el cuento “Fuentes el memorioso”. Fuentes se cayó de su caballo en un accidente y desde entonces ha perdido la capacidad de olvidar. Pero la capacidad de recordar todo no es una bendición, al contrario. Es una maldición que aplasta la realidad hasta en sus detalles más triviales. Memoria sin olvido no permite procesamiento y ciertamente no permite el progreso. Una mirada al discurso israelí sobre el Holocausto presenta todos los detalles más pequeños y gráficos para intensificar el horror, pero no olvida lo suficiente como para extraer lecciones y, por lo tanto, condena a Israel a un peligro terrible y permite no prestar atención de su situación como fuerza de ocupación y opresión.

77 años después del Holocausto y casi 74 años después de su institución como estado independiente, Israel sigue utilizando la memoria del Holocausto para movilizar la legitimidad y el adoctrinamiento de sus ciudadanos. Pero el Holocausto no tiene exclusividad judía, no solo porque el asesinato sistemático de personas durante el período nazi no fue solo la suerte de los judíos, sino también porque el Holocausto no puede ser tratado aisladamente de la ideología o los eventos que ocurrieron en paralelo. Es comprensible por qué el Holocausto se convirtió en la prueba sionista definitiva de la necesidad de establecer un Estado-nación para los judíos, pero su uso para crear una sensación de amenaza existencial perpetua llevó a que la memoria del Holocausto se convirtiera en una narrativa demagógica a la que todos estamos esclavizados, pero ciegos a su significado.

La memoria es importante en la medida en que crea un proceso que le permite seguir siendo relevante sin oscurecer el presente y el futuro. Funciona tanto a nivel personal como político. Pero el recuerdo del Holocausto en Israel vive y se activa exactamente en direcciones equivocadas. El Holocausto, que se suponía que se convertiría en un recuerdo, por importante que sea, continúa sirviendo como una amenaza real para el público, incluso si no existe. Por lo tanto, algunos atribuyen a los palestinos el deseo de terminar con el trabajo de Hitler, como si el público palestino continuara el camino del partido nazi. No se ajusta a la realidad, pero es lo que sucede cuando una sociedad entra en psicosis. Una memoria que no impulse un sistema dinámico, en el que las percepciones del pasado tengan importancia e influencia en el presente, será para siempre esclava del pasado y ciega a la realidad.

El establecimiento de Israel puede ser una respuesta al exterminio de los judíos en suelo europeo, pero la lección principal del Holocausto debería ser que cualquier eliminación de los seres humanos del concepto de “humanidad” es el peligro real, un peligro que eventualmente puede conducir cualquier nación a atrocidades, incluso las más “ilustradas”. No tienen que incluir campos de exterminio. Estos también pueden ser bombardeos de civiles o privación de derechos humanos.

Cuando el nacionalismo, el odio y la intolerancia hacia musulmanes y cristianos, la violencia disfrazada de patriotismo y la educación para la supremacía judía, son parte de la conducta judío-israelí, la lección no ha sido entendida. En gran medida, la posición automática alemana del lado de Israel en nombre de la culpa, mientras ignora la opresión, la ocupación y la negación de los derechos humanos, también indica una falla en las lecciones aprendidas. Entrenar los corazones para aceptar la exclusión de un grupo de toda la humanidad y la negación de sus derechos básicos prepara el terreno para la comisión de más atrocidades, y el espectro de tales atrocidades es amplio.

La guerra en Ucrania, el asesinato de civiles en Etiopía y la continua ocupación israelí de los territorios (lista corta) son prueba de que la humanidad aún no ha interiorizado que no existe el “infrahumano” y que ante todas las identidades que portamos o nacemos, todos somos humanos. El intento de obtener ganancias políticas del Holocausto, tanto en Israel como en la arena internacional, convierte al Holocausto de un evento universal horrible en un evento clave en la vida de un pueblo que optó por no salir de una posición de víctima y optar por ver el Holocausto como una continuación directa del antisemitismo.

Israel ha desgastado el Holocausto hasta el último detalle. Alimenta la angustia existencial a pesar de sus 74 años de independencia y deja el Holocausto como una herida abierta que no cicatriza. Esta conducta no aporta nada saludable en la vida de cualquier nación. La sociedad árabe, que vivía aquí incluso antes de que comenzara el proyecto sionista, está aislada y sufre una falta de igualdad en varios niveles dentro de los límites de Israel hasta 1967 y en los territorios ocupados. El público judío se refiere a algunos de ellos como “animales humanos” o como sucesores de los nazis, lo que justifica la falta de igualdad civil, que no forma parte de las reglas del juego democráticas.

Cuando era joven, nos hacíamos eco de “Juré recordar todo, recordar – y nada que olvidar” del poeta Abraham Shlonsky, y mucho menos la frase que venía más adelante en la canción: “Hasta que el insulto disminuya, hasta que todos, hasta todos”. Sin olvido, no hay curación al lado de la memoria. No debemos olvidar, la cuestión es cómo recordar y qué recordar.

Cuando me imagino a los miembros de mi familia asesinados en el Holocausto y recuerdo los que lograron escapar, me queda más claro que el voto que debemos hacer es recordar que todos somos seres humanos incondicionales. Porque tan pronto como existen las condiciones que “justifican” la opresión de otra persona, ahí es donde comienza el horror y no debe llamarse “holocausto”.

Karen Haber, Haaretz, 28-4-22

Traducción

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 28-4-2022

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

Los 4 jinetes del apocalipsis sionista

28 de abril de 2022

Por Rafael Araya Masry

Nada es azaroso en el devenir del proceso de colonización del territorio palestino por parte de Israel. Porque no hablamos de una situación que se genera de manera espontánea por parte de personas que, al no poder acceder a una vivienda en territorio israelí, buscan en el territorio palestino bajo ocupación la posibilidad de instalarse a vivir allí, como si esa tierra estuviera a su libre disposición.

Para llegar a esto, se necesita de un proyecto y de un engranaje que pueda dar sustento a una política prolijamente elaborada y cuyo propósito es –precisamente- seguir tragándose las tierras palestinas en beneficio de la propia expansión del Estado de Israel.

Y entonces la imagen y el modelo se repiten hasta la majadería conjugando los 4 factores que impulsan, respaldan y posibilitan este proceso constante de desposesión, de demolición, de usurpación y de instalación de nuevas colonias, eufemísticamente llamadas “asentamientos” por el Estado de Israel, como si se tratara de la simple construcción de nuevos barrios donde habitará solamente población judía, con sus casas, sus caminos de acceso segregados y prohibidos para la población originaria reafirmando su política de apartheid, como si en esos lugares o en su entorno no existiera nada que pudiera ser llamado “Palestino”. Es por ende, la continuación y perpetuación de uno de los mitos fundacionales del Estado de Israel que sobre Palestina dice que es “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.

Y es aquí donde el poder real del sionismo juega sus cartas. Al no existir ningún tipo de reconocimiento israelí del derecho inalienable palestino de construir su propio estado en suelo palestino con su capital, Jerusalén, el sionismo denomina a la extensión geográfica de Palestina como “territorios en disputa”, es decir, tierras que podrían están en posesión de unos u otros porque no existe demarcación, porque se trata de la “tierra histórica regalada por Dios al pueblo judío”, proclamando de esa forma otro de los mitos fundacionales del Estado de Israel: Dios nos dio la tierra por ser su pueblo elegido.

Como decía antes, eso es producto de los 4 factores que confluyen metódicamente para ejercer el robo del territorio: El gobierno israelí y la ideología sionista que lo sustenta, la policía y las fuerzas armadas, los colonos en sí y el poder judicial israelí.

¿Cómo actúa cada uno de ellos y cuál es la mecánica? El gobierno autoriza la expansión de colonias ya existentes o la construcción de nuevos enclaves en otras tierras palestinas. Los colonos concurres allí bajo resguardo militar o policial y se instalan con una construcción precaria para “plantar bandera” y erigirse como una nueva referencia colonizadora. Por supuesto, allí está el poder militar israelí para protegerlos de cualquier intento de resistencia palestina a la ocupación. Luego vendrán las denuncias palestinas ante la llamada “justicia israelí”, cuya Corte Suprema terminará, en el 95% de los casos, por convalidar la ocupación ilegal y la expansión de las colonias, todas ilegales de acuerdo a la ley internacional.

Luego, el gobierno israelí otorgará créditos a baja tasa de interés para la edificación de viviendas, centros comerciales, sinagogas, colegios, etc. consolidando en los hechos un nuevo acto de usurpación y ocupación de una tierra que no les pertenece, ni legal ni legítimamente.

Esta conjunción de factores que promueven las colonias, es el factótum del plan originario del sionismo en Palestina: ocupar la mayor cantidad de tierra posible, con la menor cantidad posible de habitantes originarios. Es decir, el proceso de limpieza étnica que comenzó en 1948, continúa hasta nuestros días de manera brutal y sistemática, mostrando al mundo que no hay ni casualidad ni improvisación alguna para llevar a cabo el plan original, que es la apropiación y la usurpación de todo el territorio palestino y la expulsión de todo o la mayor parte de su población originaria palestina.

Y como corolario de toda esta nefasta política, nos encontramos ante una comunidad internacional impasible, incapaz de reaccionar ante la barbarie, la opresión y la brutalidad israelí. A la extorsión permanente por parte del estado sionista para demonizar la crítica, recurrir al manoseado concepto de “antisemitismo” para neutralizar cualquier crítica a una política aberrante, inhumana y violadora de los más elementales derechos que atañen a todo un pueblo. Como alguien dijo alguna vez, “antisemitismo es todo aquello que los sionistas odian”.

En resumen, una comunidad internacional que creó el conflicto, ha sido incapaz, después de 74 años de hacer valer la ley y las disposiciones del más grande organismo multilateral que existe: la Organización de las Naciones Unidas.

En estos días, en que conmemoramos el Día Internacional de Al Quds, venimos a honrar a todos los mártires palestinos caídos a lo largo de 74 años en defensa de sus inalienables derechos. Venimos a rendir homenaje y a renovar el compromiso de lucha y solidaridad con quienes en la Ciudad Santa de Jerusalén y en todo el territorio bajo ocupación, sostienen una heroica protesta y resistencia a la ocupación criminal, a la violencia y al crimen impune..

Porque palestina y su pueblo han decidido sostener y profundizar su propio proceso de resistencia, a pesar de la oprobiosa orfandad en que, salvo honrosas excepciones, le ha dejado el concierto de las naciones.

 

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