Los pogromos contra palestinos serán la norma bajo el nuevo gobierno israelí

22 de noviembre de 2022

Por Miko Peled

El fundamentalismo sionista se crece e incrementa sus actos terroristas en Palestina. El nuevo gobierno salido de las recientes elecciones generales de Israel da mayor poder e impunidad a las bandas de colonos sionistas para que sigan aterrorizando a las comunidades palestinas. La semana pasada, treinta mil colonos entraron en Hebrón destruyendo todo a su paso y matando. Estamos asistiendo a auténticos pogromos en varias localidades de la Cisjordania ocupada, sin que los gobiernos y medios occidentales muestren la más mínima preocupación. El extremismo sionista quiere al pueblo palestino fuera o muerto. Si la llamada “comunidad internacional” no interviene, será parte responsable de esta limpieza étnica.

El sábado 19 de noviembre de 2022 era, según la tradición judía, Shabat Chayei Sarah – Shabbos, o el sábado que conmemora la muerte y entierro de la matriarca bíblica Sara. En la leyenda bíblica, su marido, Abraham, compró su sepultura en la antigua ciudad de Al-Khalil.

Según el rabino Yaakov Shapiro, los eventos “conmemorativos” de que Al-Khalil ha sido objeto en las últimas décadas no tienen nada que ver con la tradición judía, son solo “embellecimiento sionista”.

Al-Khalil, o Hebrón en hebreo, es la mayor ciudad de Cisjordania, con cerca de un cuarto de millón de habitantes. La zona vieja de Al-Khalil, conocida también como H-2, es un lugar hermoso, con estrechas callejuelas y una arquitectura que es testigo de los siglos de grandeza de la cuarta ciudad más sagrada de la tradición islámica.

En esta zona vieja viven en torno a 25.000 palestinos y cerca de 800 colonos judíos. Estos últimos son tan viles, racistas y violentos, que 800 de ellos son capaces de aterrar a miles de sus vecinos palestinos.

Además, hay una enorme presencia militar en la zona vieja de Al-Khalil. Hay al menos una brigada entera de combate que vigila los más de quinientos puntos de control y barreras móviles que hay dentro de un kilómetro cuadrado o 0.4 millas cuadradas de la ciudad. El ejército está allí para asistir a los colonos, no para proteger a los civiles palestinos que son constantemente aterrorizados.

Los treinta mil colonos

La comunidad de “colonos” es un movimiento profundamente racista, anti-palestino, que apareció en escena tras el ataque israelí de 1967 a sus vecinos y la consiguiente ocupación de Cisjordania, la franja de Gaza y Jerusalén oriental.

Esta conquista se vendió como un acto del Todopoderoso, y miles de fanáticos religiosos sionistas comenzaron a invadir Cisjordania. Al-Khalil fue uno de sus primeros objetivos, logrando establecer una ciudad propia en las tierras de Al-Khalil llamadas Kiryat Arba.

Hoy, esta comunidad de colonos moviliza a su gente donde quiere para aterrar a los palestinos. En mayo de 2021, enviaron cientos de miembros a la ciudad ocupada de El-Lyd, donde provocaron disturbios y atemorizaron a los residentes palestinos de la ciudad. Durante el ataque, asesinaron a Musa Hassuna, un camionero de 31 años a cuya familia conocí. También atacaron a los palestinos de Bi’r Saba en el Naqab e intentaron invadir las comunidades locales de beduinos palestinos, donde se les repelió.

El pasado fin de semana, 30.000 colonos se juntaron en la ciudad de Al-Khalil donde, junto al ejército de Israel, procedieron a aterrorizar a los palestinos locales. Incluso mientras irrumpían en las casas palestinas, destruían sus tiendas y atacaban a la gente en la calle, el ejército israelí daba órdenes a los palestinos de que cerraran sus tiendas y abandonaran la zona, permitiendo de este modo a los colonos israelíes continuar con los disturbios sin interrupción.

Cualquiera que haya estado en Al-Khalil y en H-2 en particular sabe lo pequeña y populosa que es. Imaginar a treinta mil bestias racistas con licencia para destruir cualquier cosa a su paso es una imagen terrible. Y, sin embargo, se dio.

El primero de muchos

Los medios israelíes describieron lo ocurrido en Al-Khalil como un pogromo. Los pogromos fueron insurrecciones asesinas perpetradas contra los judíos en toda Europa del Este, que generalmente acababan en la destrucción de comunidades enteras y numerosas muertes. Este pogromo de Al-Khalil no era en absoluto el primero perpetrado por los colonos. Fue, no obstante, el primero tras las elecciones israelíes.

Los resultados electorales han dado un poder sin precedentes al movimiento de los colonos, y ahora se espera que se les asignen cargos influyentes en el nuevo gabinete y sub-gabinete, así como el control de importantes comisiones parlamentarias y la apropiación de fondos gubernamentales. Esto significa más dinero y más licencias que antes para construir y desplazar a los palestinos.

Una de las carteras que demandan es una nueva llamada “El Negev, Galilea y la Periferia”. Si se la conceden, podrán controlar zonas dentro de la Palestina de 1948, donde todavía quedan grandes comunidades palestinas.

Su recién estrenado poder es también una señal a sus bases para que prosigan e incrementen sus actos terroristas matando, destruyendo propiedades y en general agrediendo a palestinos en todas partes. Otras zonas donde vemos a miembros de este movimiento alborotando con total libertad es el norte de Cisjordania, en torno al nudo de Za’atara que conduce a las ciudades de Nablús y Jenín.

En esa zona hay ciudades como la diminuta e increíblemente hermosa villa de Yanoun y la ciudad más grande de Akraba, con cerca de veinte mil personas. Todas las comunidades palestinas en esa zona han sufrido la violencia de los colonos, y pueden esperar mucha más ahora que las elecciones les han dado un empujón. Las ciudades de Lyd, Ramle y Yafa, así como el Naqab corren todas el mismo grave peligro.

No hay seguridad para los palestinos

El punto principal que se puede extraer de los resultados electorales en Israel es que las vidas de los palestinos nunca han estado más amenazadas. Si se asume que la realidad de los palestinos continuará siendo como hasta ahora, un genocidio lento, como lo llamó un historiador israelí, está claro que este no va a ser el caso.

Los políticos israelíes que seguramente estén en la coalición -gente como Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich- quieren a los palestinos fuera o muertos. Actuarán con mayor autoridad para lograr la completa limpieza étnica de Palestina, así como la destrucción de la mezquita de Al-Aqsa y la erección en su lugar del llamado templo judío.

Demandan control total de los presupuestos y de la agenda política relativa al pueblo palestino en todo el país. Quieren eliminar las normas de relación vis-a-vis con los palestinos, quieren la pena de muerte para todos los presos políticos palestinos. También piden lo que llaman una “gobernanza más fuerte” sobre la población palestina -palabra que significa control más estricto, más expulsiones, más demoliciones de casas, más arrestos, tortura y asesinatos.

A los palestinos no se les dota de ninguna protección, salvaguardia o seguridad. Las autoridades israelíes no van ciertamente a dar seguridad o protección a los palestinos que son aterrorizados por el ejército o las bandas de judíos israelíes. La comunidad internacional no quiere intervenir, y la ONU no tiene medios para poner en vigor sus resoluciones respecto a Israel.

Entonces ¿A quién recurrirán los palestinos cuando aumente la violencia contra ellos? En un vídeo particularmente perturbador, publicado en Twitter durante los disturbios en Al-Khalil, se ve a un joven palestino, Yousef Azza, en la zona vieja de Hebrón, corriendo para pedir ayuda. Los colonos habían invadido su casa y atacado a su madre y hermanas. Intentó acercarse a los soldados y su furia y temor se notan claramente cuando se da cuenta de que no le van a ayudar.

Así como Yousef Azza lo intentó en vano, también en vano lo hacen en todas partes los palestinos que tratan de recibir ayuda de las autoridades israelíes, del público israelí, de la comunidad internacional y de las varias ONG’s que operan en Palestina. Sin embargo, no hay entidad que esté dispuesta a dar el paso para salvar al pueblo palestino mientras siguen siendo aterrorizados por las bandas sionistas.

(*) Miko Peled, nacido en Jerusalén, es escritor y activista de derechos humanos, colaborador del medio MintPress News. Sus últimos libros son “The General’s Son. Journey of an Israeli in Palestine” y “Injustice, the Story of the Holy Land Foundation Five”.

Fuente original: www.mintpressnews.com

Traducción de Eva Lagunero para Canarias-Semanal.org

Fuente: canarias-semanal.org

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