Arte por Palestina en tiempos de apartheid

Foto: parte de las obras que integran la muestra colectiva de arte por Palestina inaugurada el pasado 30 de septiembre en Buenos Aires.  

05 de octubre de 2022

Texto y fotos por Mariano Ali

En Palestina convergen todas las formas de opresión, basta con colocar mínimamente nuestra atención en lo que sucede en este territorio y nos percataremos que desde la violencia física hasta la que parece más inocua como la simbólica opera sistemáticamente desde hace décadas sobre su población. Cuando se combinan estas formas de violencia su objetivo es palpable y erosiona cualquier gesto de demagogia planteado sobre la tan manoseada “paz”  por quienes configuraron y ejecutan disciplinadamente este plan contra una población que se niega a desaparecer y se afianza de tal manera a la relación territorio-identidad para blindar el sentido de su existencia.

Golpear el cuerpo de las y los palestinos, saquear su territorio, arrancar sus olivos, secuestrar los cadáveres de sus mártires, perseguir en manada a sus niños; entre otras violaciones que se cometen diariamente, es un plan macabro que sólo debe interpretarse como una “declaración de principios” de quien lo piensa y ejecuta con un ego expuesto de tal manera ante sus seguidores que permite descifrar un morbo que se ubica más en el campo del sadismo y muy poco o nada en los preceptos de la racionalidad política. Sentar las bases con el fin de cambiar el terrible panorama que agobia a la población palestina y a un sector de la israelí que, cada vez más se siente acorralada por la manipulación de aquello que en un pasado se presentó como un “manifiesto divino para el pueblo elegido”, es difícil y en algún sentido utópico.

Cuando eliges a algo o a alguien la tendencia por delimitación es la exclusión de lo no elegido; esto, que parece un silogismo básico en el caso palestino tiene otras aristas porque la “delimitación” planteada por quienes  se creen “los elegidos” se desarrolla desde la imposición del deseo de la totalidad y no por la configuración de una parte, so pretexto de que siendo “los elegidos” tienen derecho a todo, y aquel o aquello que se oponga debe ser excluido, neutralizado o eliminado. Esta imposición maniqueista de elegidos y no elegidos, se nutre desde el sadismo “político” establecido desde las cúpulas del poder israelí que ha inoculado en un sector de su  sociedad un rasgo de abyección que sólo puede ser comprendido bajo la lógica del fascismo: cuanto más pregonas el odio sobre quienes tendenciosamente se han posicionado como los «enemigos de la patria», más simpatía adquieres. En tal sentido, no es para nada extraño ver la forma en la que los principales voceros del ecosistema político israelí hacen alarde de sus logros en términos incluso de la desaparición física de las y los palestinos. Vale mencionar la sádica declaración ofrecida por el exministro israelí para asuntos militares Moshe Yaalon quien en el 2017 afirmó con el fin de marcar superioridad  entre sus colegas y escalar en la esfera política israelí que “nadie ha matado a tantos palestinos como yo”. Para el periodista, filósofo y escritor español Josep Ramoneda, el sadismo político ordinario está vinculado “a las agresiones violentas e injustificadas ordenadas por un responsable político contra un colectivo percibido socialmente como marginal o no integrado, con el convencimiento de que producirá un placer, consciente o inconsciente, a ciertos sectores de la sociedad, especialmente en las clases medias y populares”.

El arte como instrumento para el encuentro y desalambrar la trama del apartheid

El 30 de septiembre se celebró “El día nacional de la bandera palestina”, fecha que sirve para rememorar el instante que flameó por primera vez en el año 2015 el pabellón patrio palestino en las Naciones Unidas. Momento que sirvió para recordarle al mundo que “los no elegidos” por el estado israelí existen y no están solos. Ese día pero en este año en la ciudad de Buenos Aires se realizó un evento organizado por la Embajada del Estado de Palestina que fue más allá del ritual de hacer actividades culturales para enaltecer efemérides de la realidad palestina. La inauguración de una exposición de fotografías y pinturas por Palestina en esta sede diplomática atrajo la atención de muchas organizaciones y personalidades que desde hace años creen en la causa palestina a pesar de todo lo que se ha dicho y hecho contra su pueblo.

Video: momento en el que se izó por primera vez la bandera palestina en la ONU. 

El evento inició con las palabras del encargado de negocios de esta embajada, el señor Riyad Alhalabi,  quien manifestó que “es un honor para nosotros organizar y presentar esta exposición que resalta el compromiso de las participantes por la defensa de los derechos humanos del pueblo palestino y confirma que la causa palestina no es una causa sólo para los palestinos sino para todos los libres del mundo y que el pueblo palestino no está solo en su lucha”, resaltó Riyad Alhalabi al compás de los aplausos que se escucharon al terminar sus reflexiones. Su discurso de alguna manera da continuidad al legado que el pensador palestino Edwar Said y el pianista y director de orquestas argentino-israelí Daniel Barenboim establecieron en el año 2004 cuando atendieron la propuesta de la Junta de Andalucía de conformar una fundación que tuviese entre otros objetivos el de “promover el intercambio de información sobre cuestiones relativas a los derechos humanos, a la lucha contra el racismo y la xenofobia garantizando el respeto a la diversidad y el pluralismo”[i].

Foto: Said y Barenboim, la hermandad inquebrantable (foto de academicpositions.es)
Foto: el encargado de negocios de la Embajada del Estado de Palestina en Argentina, Riyad Alhalabi.

Esta exposición de pinturas y fotografías está integrada por 67 obras en donde se muestra el talento y compromiso por la defensa de los derechos humanos de la  historiadora y fotógrafa argentina Verónica Raffaelli, el de la pintora argentina Nélida Losada y el de la artista plástica argentina-israelí Jessica Sharon. La muestra en general tiene un equilibrio singular. Plantea el dolor y el sufrimiento de las y los palestinos y a su vez presenta la vitalidad y resiliencia con la que este pueblo encara la terrible cotidianidad bajo un régimen de apartheid y de sadismo político constante. Antes de cortar el listón inaugural de la exposición, la actriz venezolana Valentina Cabrera y la artista plástica argentina María Fernanda De Broussais recitaron poesías alusivas al pueblo palestino en una sala colmada y que contó además con la asistencia de Juan Martín Guevara, hermano menor del revolucionario e  internacionalista Ernesto «Che» Guevara.

Juan Martín Guevara, hermano menor del revolucionario internacionalista Ernesto «Che» Guevara estuvo presente en la inauguración.

Cada una de las participantes que integran esta muestra que estará disponible hasta le 18 de noviembre en los espacios de la Embajada del Estado de Palestina en Argentina, agradeció a esta embajada por organizar esta exposición y especialmente resaltaron lo que las motivó para ubicar su mirada y talento con el fin de  mostrar en este lado del mundo parte de la realidad palestina. La intervención de la artista argentina- israelí Jessica Sharon llamó gratamente la atención puesto que, a través de un video que grabó y envió desde Israel para ser difundido en la inauguración, resaltó las fisuras que cada vez son más notorias en un sector importante de la sociedad israelí que no acepta el apartheid contra el pueblo palestino, reconoce la Nakba y no desea seguir viviendo bajo un regimen que desconoce los derechos de las y los palestinos; propiciando de esta forma unos lazos que poco a poco se han ido tejiendo al margen de las restricciones y amenazas que constantemente ejecuta el estado de Israel no sólo contra las y los palestinos sino además contra quienes siendo israelíes se distancian de sus acciones asumiendo una posición crítica y activa en defensa de los derechos humanos. La hermandad establecida a través del agudo pensamiento de Said y la prodigiosa batuta de Barenboim es una perenne llama para quienes desean asumir desde el arte una forma de coexistir sin sumisión, sin silencio y sin normalizar todo aquello que debe ser denunciado de forma diáfana y sin cortapisas. La sociedad israelí cruje por la irresponsabilidad de quienes la dominan y esto lo sabe muy bien el estado que impone disciplinas para banalizar su mal sobre el cuerpo de las y los palestinos; no obstante, el arte golpea su panóptico, erosiona su credibilidad y sobre todo tiende puentes con aquellos que fueron impuestos como “sus enemigos” bajo una perniciosa narrativa hegemónica.

Video: en el Día de la Bandera Palestina la artista plástico argentina-israelí Jessica Sharon agradeció su participación en esta exposición:  

El público colmó las salas del piso 1 de la Embajada del Estado de Palestina en Argentina para disfrutar la exposición.

Visitantes a la inauguración disfrutaron el trabajo de la fotógrafa argentina Verónica Raffaelli realizado recientemente en Palestina.

[i] https://barenboim-said.org/es/fundacion-barenboim-said/fundadores/

Fuente: Palestina Soberana 

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