Daniel Kupervaser: «Parece que el gobierno estadounidense está disuadido por el dinero judío»

19 de enero de 2022

Por Daniel Kupervaser 

A fines de enero de 2021 pensé que me equivocaba cuando titulé una nota sobre las intenciones del nuevo gobierno de Biden para el Medio Oriente con las siguientes palabras: “Biden vende buzones en el levante mediterráneo”.

En esos tiempos el nuevo embajador de USA en ONU expuso públicamente la visión política del nuevo gobierno en el proyecto de una solución al prolongado conflicto palestino-israelí. Específicamente afirmó que Biden se propone estimular a Israel y palestinos de manera que se pueda evitar la toma de decisiones unilaterales que dificultan la solución de dos estados, como, por ejemplo, la demolición de viviendas palestinas (“Biden administration lays out its policies on Israel-Palestine at the UN”, Barak Ravid, Axios, 26-1-2021). En otras ocasiones posteriores la nueva administración en Washington reiteró su total oposición a la demolición de viviendas palestinas.

Definitivamente, no me equivoqué. Biden vendió buzones.

En el marco de un orden Apartheid en territorios conquistados en la guerra de 1967, Israel otorgó derechos a judíos que permiten la recuperación de propiedades que fueron confiscadas por el gobierno jordano en 1948 y posteriormente facilitadas como viviendas hasta el día de hoy a refugiados palestinos que huyeron de Jerusalén Occidental. A refugiados palestinos que escaparon de la guerra en 1948, y no se les permitió su retorno, Israel no les permite el mismo procedimiento con respecto a sus propiedades en Jerusalén Occidental que les fueron confiscadas por Israel en el mismo tiempo y entregadas a judíos como viviendas. Apartheid: una soberanía con derechos diferentes según pertenencia étnica.

Grupos extremistas judíos, con el apoyo de los gobiernos de Israel, se propone llevar adelante el desalojo de palestinos del barrio Sheik Jarah donde se concentran muchas de esas propiedades hoy habitadas por palestinos. El día de ayer la municipalidad de Jerusalén dio el primer paso demoliendo una vivienda a las 2 de la mañana para sorprender durmiendo a sus habitantes.

Foto: Topadora israelí demuele hoy vivienda palestina en Sheik Jaraj

Mientras tanto, Washington calla y no abre la boca. Como en otros aspectos, la potencia más grande del mundo está totalmente disuadida frente a los crueles atropellos israelíes.

¿A qué se debe?

Como se sabe, en los meses que se aproximan comienza en Estados Unidos la campaña electoral en vista de las elecciones al Congreso y Senado a mitad de cadencia presidencial. Todo candidato tiene muy claro que se trata de un proyecto que en la realidad de ese país demanda millonarios presupuestos. Aquí entra a jugar el poder de influencia de la comunidad judía en la política del país del norte.

Elecciones anteriores demostraron que la comunidad judía, pese a una participación muy reducida en el total poblacional del país, su inmenso poder económico le permitió posicionarse como el sector de mayor preponderancia en la financiación de campañas electorales de los diferentes candidatos. Con el 2% del total de la población, en las elecciones de 2016 se evaluó la participación de la financiación de ciudadanos judíos en un 25% del total del presupuesto del partido republicano y del 50% en el partido demócrata (“El voto judío: así los judíos se transformaron en factor influyente en las elecciones presidenciales en USA”, Ynet, 5-11-16).

Pero el último tiempo fuimos testigo de un cambio drástico en la temática de la participación de intereses judíos en elecciones en USA.

A diferencia de procesos electorales anteriores, AIPAC, el poderoso lobby judío estadounidense, decidió sumar a sus actividades tradicionales, primordialmente detrás de las bambalinas, la de recaudar fondos destinados a apoyar determinados candidatos al congreso y senado de ese país. Hasta aquí un cometido muy normal dentro de la realidad política destinada a influir en la toma de decisiones según los intereses de cada grupo dentro de la sociedad. Lo mas insólito de la iniciativa de AIPAC es que sin ningún desparpajo, esa institución judía proclama a viva voz que su intención es usar dinero de judíos para la toma de decisiones a favor de intereses foráneos. En sus palabras: “Hoy lanzamos dos PAC’s para hacernos más efectivos en el cumplimiento de nuestra misión en el entorno actual. Los AIPAC-PAC’s destacarán y apoyarán a demócratas y republicanos pro israelíes, miembros del Congreso, así como a candidatos al Congreso”. Una nueva demostración de la ya conocida doble lealtad judía en la diáspora.

 

Da la impresión que la proximidad de las elecciones en USA, con los fajos de dólares que judíos distribuirán según su apoyo a Israel, paraliza al liderazgo estadounidense de sus originales proyectos humanistas en Medio Oriente. La osadía israelí de demoler una vivienda, desvalorando totalmente la advertencia estadounidense, pone de relieve, aparentemente, el inmenso poder de disuasión del dinero judío sobre la administración estadounidense.  

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 19-1-2022

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

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