Bennet le quitó la careta a Israel

Imagen: Israel, el Estado binacional judío-palestino de Bennet 

25 de octubre de 2021

Por Daniel Kupervaser

Con el fin de la guerra de los 6 días en junio de 1967, Israel se vio ante la necesidad de tomar posición respecto del futuro de los territorios conquistados, especialmente los de Cisjordania y Gaza en donde no existían acuerdos internacionales previos que fijaban los límites. Lo que no se demoró fue la constitución de un gobierno militar en la zona con el objetivo de administrar la ocupación del territorio con masiva población nativa palestina y la creación de nuevas colonias trasladando población judía a esa región.

El 8 de noviembre de 1967 nació el embuste mágico que Israel retiene bajo su control y coloniza esos territorios hasta que se pueda arribar a un acuerdo definitivo basado en negociaciones. (“Como se vieron las discusiones en el gabinete de Israel en 1967 sobre los territorios recientemente conquistados”, Davar, 16-11-17). Todos los gobiernos de Israel hasta el presente, junto a las direcciones comunitarias judías de la diáspora como agentes del gobierno de Israel, recitaron repetidamente como loros esta consigna. No hablemos de solo de aquellos gobiernos tradicionalmente catalogados “de izquierda”. El mismo criticado y vapuleado Netanyahu se aferró repetidamente a la solución de dos estados durante sus últimos 12 años de gobierno, solo que culpaba a los palestinos de no conducirse como contraparte digna de negociar.  

Hoy, tras 54 años, Bennet demostró que, durante este largo periodo, Israel mintió al mundo sus oscuras intenciones. En estos últimos días Bennet afirmó claramente que no hay intenciones de negociar una solución política con los palestinos, sino que Israel permanecerá por tiempo indefinido como soberano (“a la judía”) en todo el territorio del Mediterráneo al Rio Jordán. Como máximo, está dispuesto a otorgar mayor libertad de acción a los efectos de mejorar la situación económica de la población palestina en Cisjordania. En respuesta a la reunión mantenida entre el ministro de defensa Gantz con Mahamud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, el vocero de la oficina del primer ministro Bennet se apresuró a aclarar: “No hay ninguna negociación entre Israel y la Autoridad Palestina con referencia a un acuerdo político, ni tampoco las habrá” (“De la oficina del primer ministro Bennet: No hay ni habrá negociaciones políticas frente a los palestinos”, Walla, 30-8-21).

Soberanía a la judía es atribuirse todos los derechos de un estado soberano sobre un territorio conquistado por la fuerza con plenos derechos para población judía, pero sin otorgar derechos civiles universales hacia nativos no judíos de ese territorio, como corresponde en todo régimen democrático. En otras palabras, un estado binacional desde el Mediterráneo al Rio Jordán, no declarado, pero en vigencia por la fuerza militar, con un régimen Apartheid en Cisjordania (normas diferentes según pertenencia étnica en un mismo territorio bajo soberanía de facto o de jure de un país) que se fue conformando en ese territorio los últimos 54 años. Hoy Israel declara la eternidad de este orden político.


Fuera de las declaraciones de Bennet, este sorpresivo devenir en el avance y la formalización de la constitución de un estado binacional está sustentado por la toma de ciertas decisiones y el surgimiento repentino de significativos síntomas que se reflejan en aspectos declarativos y prácticos en el terreno.

En el aspecto práctico sobresalen los esfuerzos del gobierno de Israel de acelerar el proceso de integración en un solo bloque territorial y bajo soberanía israelí de facto a las poblaciones judías y palestinas de la región. Una serie de medidas lo demuestran.

Por primera vez un gobierno israelí autoriza conjuntamente la construcción de nuevas viviendas tanto para judíos como para palestinos en Cisjordania. En una decisión sin precedentes, se autorizó la construcción en Cisjordania de 3100 viviendas en colonias judías y otras 1300 viviendas en aldeas palestinas de la región (“El gobierno promueve la construcción de miles de viviendas para judíos y palestinos en Cisjordania”, Ynet, 21-10-21).

En el encuentro entre Gantz y Abbas se acordó que Israel ofrecerá licencia de trabajo en Israel a otros 15 mil palestinos (aparte de los más de 100 mil que ya trabajan hoy en dia) y otorgará un préstamo especial a la Autoridad Palestina por un monto de 150 millones de dólares a los efectos de equilibrar sus arcas (“Las decisiones de la reunión Gantz-Abbas”, Makor Rishon, 30-8-21). Paralelamente Israel anunció el otorgamiento de otras 7 mil nuevas licencias de trabajo en Israel a palestinos de Gaza (“Miles de palestinos de Gaza solicitan inscribirse para trabajar en Israel”, Haaretz, 5-10-21).

Gantz tomó otra decisión integradora cuando autorizó oficialmente la residencia legal de unos 4 mil palestinos que hasta el momento permanecían ilegalmente en Cisjordania y bajo peligro de ser deportados (“Israel legalizó la residencia de 4 mil palestinos ilegales en Cisjordania”, Ynet, 19-10-21).

A los efectos de balancear la canasta de medidas, Zeev Elkin, ministro de viviendas de Israel, anunció la puesta en marcha de un ambicioso plan destinado a duplicar la población judía del valle del Jordán en Cisjordania (“Ministro Elkin: no solo en el Golán, también en el Valle del Jordán en Cisjordania duplicaremos la población judía”, Makor Rishon, 11-10-21).

Los aspectos declarativos de este insólito proceso no fueron menos sorpresivos. Desde el punto de vista de la política interna israelí, el 54% de los parlamentarios que componen la coalición que conformó el gobierno actual provienen de listas con agendas programáticas que demandaban la solución de dos estados para el conflicto palestino israelí (Avoda, Meretz y Raam) o exigían una clara separación territorial entre la mayoría de las poblaciones judía y palestina (Yesh Atid de Lapid). Sin embargo, ninguno de estas agrupaciones políticas, hasta el momento, salió públicamente con declaraciones en oposición al proyecto que conduce Bennet en clara oposición a sus promesas electorales.

A nivel internacional, no se puede pasar por alto la bochornosa diplomacia circense del gobierno estadounidense de Biden. A los pocos días de la toma de mando, y con muchas ínfulas, los voceros de Washington declararon a todos los vientos su apoyo incondicional a la solución del conflicto palestino-israelí en base a la formula de dos estados, demandaron la reanudación de las negociaciones entre las dos partes y acentuaron que la colonización judía en Cisjordania representaba una provocación inaceptable.

Parece que Israel se preocupó de poner a la primera potencia del mundo en su lugar recordándole la función de sirvientes que le corresponde dentro del modus vivendi de más de tres décadas entre Israel, judíos de USA y la administración estadounidense. Da la impresión que Biden y sus asesores comprendieron el riesgo que representa perder un gran porcentaje del presupuesto para las próximas elecciones en USA y rápidamente se amoldaron a las posiciones israelíes. El mismo Biden se echó atrás cuando su vocero afirmó hace pocos días que “si bien el objetivo de USA es arribar a la solución de dos estados, en este momento nosotros no creemos que se pueda lograr negociaciones directas de las partes por las cuales se pueda obtener una solución” (“USA se alinea con Israel: negociaciones entre Israel y los palestinos no son reales en este momento”, Ynet, 16-9-21). Respecto de la posible réplica estadounidense como consecuencia del reciente plan de ampliación de colonias en Cisjordania, es de suponer que nuevamente seamos testigos de la larga experiencia quijotesca del último medio siglo. La caravana de colonias judías continuará su camino pese al ladrido de perros estadounidenses.  

Imagen: Israel, el Estado binacional judío-palestino de Bennet 
Imagen: Israel, el Estado binacional judío-palestino de Bennet 

En su poema “No tengo otro país” el famoso poeta israelí Ehud Manor escribió: “No callaré si mi país cambia su semblante”. Cuán frustrado se sentiría hoy. Bennet le quitó la careta a Israel que se convirtió en un estado binacional judío-palestino.

Y todos callan.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 25-10-2021

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

 

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