El seguimiento de la ONU a Israel desvía la atención de su complicidad en la ocupación en curso

Foto: activistas palestinos, israelíes y extranjeros levantan pancartas y carteles durante una manifestación contra la ocupación israelí y la actividad de los asentamientos en los territorios palestinos y en el este de Jerusalén, en el barrio palestino de Sheikh Jarrah, el 19 de marzo de 2021 [AHMAD GHARABLI/AFP via Getty Images].

19 de septiembre de 2021

Por Ramona Wadi

El Comité Judío Americano (AJC) está encabezando una iniciativa de cara a la 76ª sesión de la Asamblea General de la ONU, instando a los gobiernos y diplomáticos a rechazar el llamado sesgo anti-israelí a nivel internacional. A través de la organización Amigos Transatlánticos de Israel (TFI), con sede en Bruselas y fundada en 2019, 313 legisladores de Europa y Norteamérica se han convertido hasta ahora en firmantes de una declaración que pide a la ONU que trate a Israel como lo haría con cualquier otro Estado.

«Israel merece atención y escrutinio, como cualquier otra nación. Pero también merece un trato igualitario, ni más ni menos», dice en parte la declaración. La iniciativa pide que se rechacen las «resoluciones antiisraelíes», que se elimine el punto 7 de la agenda del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y que se supriman los comités e iniciativas que señalan a Israel.

Pero si la propia ONU ha colocado a Israel -una empresa de colonos- por encima de otros países, el único propósito del escrutinio de Israel a nivel internacional es desviar la atención de la complicidad y la responsabilidad.

En contra de lo que puedan alegar los aliados de Israel, la ONU ha perdido credibilidad desde hace mucho tiempo, no por el supuesto sesgo antiisraelí, sino por su corrupción inherente. En lo que respecta a Palestina, la ONU se jacta de haber ignorado las demandas palestinas para acomodar el proyecto sionista de colonos. La ONU abandonó cualquier pretensión de defender los derechos humanos mediante su apoyo a la colonización sionista y la negativa a responsabilizar a Israel no sólo de la limpieza étnica original de Palestina, sino también de la actual desposesión que convirtió a los palestinos en refugiados permanentes incluso en su propia tierra.

Algunos diplomáticos de la UE han explicado su apoyo a la iniciativa de TFI. La eurodiputada griega Anna Michelle Asimakopoulou, por ejemplo, instó «a los Estados miembros de la UE y a otras democracias a seguir el ejemplo de Estados Unidos y votar en contra de estas resoluciones unilaterales de la ONU que apuntan injustamente a Israel».

Por el contrario, Israel es recibido favorablemente a nivel internacional. El énfasis que los aliados de Israel ponen en las resoluciones no vinculantes apenas tiene efecto en la diplomacia. Los países que votan en contra de Israel cuando se trata de resoluciones de la ONU no han suspendido sus lazos económicos o diplomáticos con el colonialismo de los colonos y su violencia, lo que demuestra lo ineficaz que es la ONU cuando se trata de la coherencia en términos de política y derechos humanos. Cuando Israel decide que es el momento de probar sus armas en Gaza, las resoluciones de la ONU son rápidamente barridas para acomodar la narrativa de seguridad de Israel. En cuanto a la desposesión de los palestinos, la comunidad internacional no va más allá de la ayuda humanitaria a los refugiados palestinos a cambio de la renuncia forzosa a los derechos sobre la tierra y el retorno.

La única manera de que las resoluciones de la ONU puedan considerarse unilaterales es debido a la pérdida de las narrativas palestinas en el proceso. El abandono por parte de la ONU de las trayectorias históricas palestinas hace que las resoluciones de la ONU no sólo sean ineficaces sino también inútiles. Las alegaciones de «parcialidad» de Israel sólo porque la empresa de los colonos se nombra en las resoluciones es una queja superficial. A través de la supuesta «parcialidad anti-israelí» a nivel internacional, el pueblo palestino ha sido coaccionado para perder sus derechos políticos. En este sentido, el sesgo de la ONU es decididamente pro-israelí y justifica un cambio. Un cambio de la vacía proclamación de los derechos de los palestinos a un reconocimiento histórico como primer paso para descolonizar la tierra palestina.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

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