Leyendas del apartheid

Por Violeta Peirats

Fuente: Virginia Bolten

El próximo 20 de julio se disputará un partido entre las glorias masculinas del FC Barcelona y el Real Madrid CF en Tel Aviv. El juego, que tendrá la presencia de destacadas figuras históricas de ambos equipos, se llevará a cabo en el Bloomfield Stadium, sede de tres equipos israelíes, que tiene una capacidad para 29.400 personas.

De manera casi inmediata, la comunidad internacional ha alzado la voz exigiendo la cancelación de un partido que se disputa, una vez más, dentro de un territorio bajo la autoridad de un Estado genocida que mantiene un régimen de apartheid hace ya 73 años. Esta opresión no escapa al ámbito del fútbol palestino, que sufre constante y cotidianamente los impedimentos y la persecución propias del régimen de ocupación israelí.

La campaña #campeonesnovayan apunta a visibilizar las estrategias a las que acude sistemáticamente el Estado de Israel a la hora de lavarle la cara al régimen de apartheid e intentar blanquear la ocupación militar de Palestina.

A estos objetivos enmarcados en un específico uso político de los espectáculos (que se da en otros tantos eventos como festivales de música, de cine, conciertos, etc.) se le suman otros que comparten las partes invitadas, en este caso importantes intereses económicos.

El partido en cuestión se dará en un contexto de endeudamiento feroz del FC Barcelona. El pasado mayo, tras una delicadísima situación en sus balances, su presidente, Joan Laporta, negoció un crédito por 500 millones de euros con Goldman Sachs. Para junio de 2020, la deuda neta del Barcelona ascendía a 488 millones y el pasivo total se elevaba a 820 millones. Entidades financieras, clubes deportivos, bonistas e incluso su propio plantel, están entre sus principales acreedores.

En la misma línea, el Real Madrid CF viene de concretar en abril de 2019 un préstamo con JP Morgan y Bank of America por 575 millones de euros, a devolver en un plazo de 30 años. Pero en las últimas semanas se ha dado a conocer la intención de su presidente, Florentino Pérez, de solicitar un nuevo préstamo por 150 millones de euros más, para completar las obras del “nuevo” Bernabeu.

El “gran” partido dejará abultados dividendos. Los intereses económicos del empresariado que está detrás de los clubes, de la organización del evento y de los derechos televisivos están a la vista, pero es importante recordar los objetivos que están detrás del fomento de este tipo de espectáculos por parte del Apartheid israelí.

Durante el mes de mayo, el ejército israelí bombardeó ferozmente la Franja de Gaza, provocando un saldo de 232 muertos (65 de ellxs niñxs y 39 mujeres) y 1.900 heridos. Además, más de 90.000 personas se quedaron sin casa por los bombardeos -teniéndose que refugiar en escuelas-, sin contar los daños en infraestructura y servicios.

Al mismo tiempo, en Cisjordania, la represión al pueblo palestino se recrudecía, con miles de detenciones y expulsiones de familias de los barrios de Jerusalén.

A pesar del alto el fuego, al día de hoy, Israel continúa bombardeando la Franja de Gaza, expulsando a las familias de sus casas, demoliendo sus hogares y deteniendo a miles de palestinxs.

Lamentablemente, esto ya no es noticia para los medios hegemónicos, que son parte de la naturalización y normalización del apartheid, pero sí lo es el partido “sensación” de las leyendas de dos de los clubes más importantes del fútbol europeo.

En definitiva, una gran y no casual ocasión para, con pomposidad, organización y mucho dinero, meter los crímenes de lesa humanidad debajo de la alfombra y mostrarse al mundo como la “civilizada democracia de medio oriente”.

Pero como en el caso de Israel siempre las cosas pueden ser peor, a este atroz escenario debemos sumarle otro acontecimiento en la misma línea. Para el 4 de agosto está organizado uno de los partidos amistosos de pretemporada del FC Barcelona, nada más y nada menos que contra el Beitar de Jerusalén (siempre en línea con los negociados económicos, ya que en un principio el partido iba a organizarse con el Villarreal CF). Se espera que el plantel del FC Barcelona llegue un día antes del partido, sea recibido por el presidente y haga un recorrido por los “lugares sagrados” de la ciudad.

Lo importante a destacar es que el Beitar cuenta con seguidores extremadamente xenófobos y violentos, que continuamente difunden mensajes de odio en los estadios y que han boicoteado hasta a su propio club por haber contratado en una oportunidad a jugadores musulmanes (para hacerse una idea de la magnitud del racismo del que estamos hablando les recomendamos ver el documental “Forever Pure”).

También deberíamos agregar que el partido de las leyendas coincidirá con la exposición “Barça, The Exhibition”, que se estrenará a nivel mundial en Tel Aviv en julio y se podrá visitar hasta agosto. Esta muestra ofrece un recorrido por la historia del club blaugrana con experiencias interactivas tales como vivir un día de partido en el Camp Nou gracias a la última tecnología inmersiva.

Todo esto nos habla no solo de una profundización de las relaciones entre el empresariado que está detrás de la gestión del Barcelona e Israel, sino también de los negocios particulares de sus propios jugadores.  El argentino Lionel Messi, por ejemplo, es el embajador de la marca SirinLabs, una compañía israelí de tecnología fundada por Moshe Hogeg quien, a su vez, es el dueño del Beitar.

Messi, además de ser la imagen promocional de Finney (un teléfono inteligente producido por SirinLabs que viene con una billetera para criptomonedas) es, gracias a Hogeg, miembro honorífico del club de fans del Beitar.

Fuente: http://virginiabolten.com.ar/

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