Alto el fuego en Gaza

25 de mayo de 2021

Por Rosario Granado
“Israel tiene derecho a defenderse”, este es el mantra que han repetido insistentemente las televisiones de Estados Unidos y de Europa intentando dar la imagen de un país atacado, al mismo tiempo que veíamos caer las bombas sobre Gaza y el horror de los niños muertos. La televisión no pretende informar, ni por supuesto dar las pautas para entender los hechos; nada nos va a decir del sufrimiento de la población palestina ocupada y sometida por Israel, de la expulsión por la fuerza de sus hogares, de la operación de limpieza étnica que empezó en 1948 y que continúa a día de hoy. Nada nos va a decir del sistema de apartheid impuesto por Israel, un país que se declara solo para judíos. Y nada nos va decir del cruel asedio que sufre la población de Gaza desde hace ya 14 años, sometida a un lento pero continuo genocidio ante la mirada impasible del mundo. El derecho a la información lo perdimos hace ya mucho tiempo.

Parece que las sociedades supuestamente democráticas hemos aceptado el silencio y el control informativo propios de las dictaduras, porque si bien es verdad que por parte de algunos periodistas hay críticas valientes, nada se hace por mejorar la situación, ni desde las instituciones ni desde los partidos que nos representan. Al control ideológico de las agencias de noticias y de los medios informativos hay que añadir la brutalidad de la destrucción física de los medios de comunicación no controlados.

En la madrugada del 23 de abril de 1999 la OTAN bombardeó la sede de la televisión oficial serbia en Belgrado; una decena de misiles guiados por láser redujeron a escombros las instalaciones. Murieron 16 trabajadores. El 13 de noviembre de 2001 aviones de los EEUU bombardearon y destruyeron la emisora de televisión árabe Al Jazira en Kabul. El 8 de abril de 2003 un avión de combate de EEUU bombardeó la sede de Al Jazira en Bagdad y mató al periodista Tareq Ayoub. A mediodía, un tanque estadounidense disparó contra el Hotel Palestina, que estaba siendo utilizado como centro de prensa, y mataron al cámara español José Couso y al ucraniano Taras Protsyuk; otros tres periodistas más resultaron heridos. El 30 de julio de 2011 un ataque aéreo de la OTAN arrasó con la televisión estatal libia Al-Jamahiriya, en Trípoli, dejando tres empleados muertos y quince heridos.

Y este 15 de Mayo aviones de combate destruyeron las instalaciones de la prensa en Gaza. Un edificio de 14 plantas que albergaba oficinas de medios extranjeros, incluidas las de Associated Press y Al Jazira, quedó convertido en escombros. La Federación Internacional de Periodistas condenó el ataque y apeló al Consejo de Seguridad de la ONU, pero ni este órgano, ni Estados Unidos ni la Unión Europea, las dos potencias que suelen acusar a otros países de ataques a la libertad de expresión, condenaron el bombardeo. Se acepta por nuestros gobiernos en Europa que la prensa sea objetivo militar y que desaparezca en nuestras sociedades el derecho a la información.

Este bombardeo sobre la prensa en Gaza era el preludio, como en todas las ocasiones anteriores, de la masacre que vendría después. Israel ha convertido la ciudad de Gaza y sus campos de refugiados en campos de prácticas militares donde entrenar a los pilotos y experimentar las nuevas armas, como el caza de quinta generación F-35 de Lockheed Martin, empresa ‎estadounidense, con la colaboración de las industrias militares israelíes Israel Aerospace y Elbit Systems. Se preparan y practican sin duda para futuras guerras dentro y fuera de Oriente Próximo.

Pero cuando los hechos hablan no hay propaganda que valga. Y la realidad de los hechos rompe el silencio informativo aunque sólo sea por unos días. Las imágenes terribles que han circulado por las redes de niños muertos y de destrucción absoluta, imágenes similares a las de los bombardeos de años anteriores, de 2008, de 2012, de 2014…, han llevado a millones de personas en todo el mundo a salir a las calles para gritar basta. Aunque lo hayan silenciado en la tele, en cientos de ciudades, Beirut, Anman, Rabat, Casablanca, Túnez, Estambul, Teherán, Nairobi, Dakar, Nuachot, Milán, París, Glasgow, Toronto, Santiago de Chile, Buenos Aires, Nueva York, Washington, Chicago, Boston, San Francisco… millones de personas han salido a las calles para exigir el fin de los bombardeos, para protestar por los crímenes de Israel y mostrar su solidaridad con Palestina.

Sin duda que en el alto el fuego conseguido entre Israel y Hamas tiene mucho que ver la presión ejercida por estos millones de personas. A pesar de toda la propaganda de nuestros medios la imagen de Israel como víctima atacada que tiene que defenderse no ha convencido a nadie. La barbarie del Estado israelí ha quedado una vez más al descubierto, puesta de manifiesto también por las manifestaciones de miles de judíos antisionistas. Pero la ocupación y el apartheid seguirán a menos que haya una intervención internacional para proteger al pueblo palestino y devolverle sus derechos. La heroica resistencia de la población palestina necesita todo nuestro apoyo. Es necesario fortalecer el movimiento BDS, de boicot, desinversiones y sanciones a Israel. Es necesario exigir a nuestro gobierno y a Europa que terminen sus relaciones preferentes y que pongan sanciones a Israel hasta que cumpla la legislación internacional, el fin de la ocupación, el fin del apartheid y el regreso a sus hogares de la población palestina refugiada.

Fuente: http://vientodejustocambio.blogspot.com/2021/05/alto-el-fuego-en-gaza.html?m=1

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