La ofensiva en Gaza, objetivo a objetivo: «Ningún lugar era seguro»

Foto: palestinos conducen una motocicleta después de la tregua entre Israel y Hamas, en Gaza REUTERS / SUHAIB SALEM

21 de mayo de 2021

Por Yolanda Álvarez 
 

Once días después, por primera vez en la Franja de Gaza no se escuchan bombardeos ni lanzamientos de cohetes. Al menos 243 palestinos, incluyendo 66 niños, y 12 israelíes, dos de ellos menores, han muerto en la última ofensiva entre Hamás e Israel. Con la Franja cerrada a la prensa extranjera por parte de Israel durante toda la operación militar, intentamos reconstruir los hechos dentro del territorio palestino con fuentes sobre el terreno, testigos presenciales e informes documentados de la organización palestina de derechos humanos Al Haq.

La mecha de esta escalada se prendió con las órdenes de expulsión de varias familias palestinas del barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Oriental, territorio ocupado por Israel desde 1967, según la ONU. Echaron gasolina al fuego los enfrentamientos en la Explanada de las Mezquitas, durante el Ramadán, mes sagrado para los musulmanes, que se saldaron con centenares de palestinos heridos. Después de una advertencia, el lunes 10 de mayo, a las 5:45 de la tarde, las milicias de la Franja de Gaza lanzaron cohetes contra Israel en lo que llamaron “defensa” de los palestinos de Jerusalén Este.

Israel actuó en lo que llamó “defensa propia” con varios bombardeos y puso en marcha su cuarta operación militar en la Franja en 13 años, bautizada “Guardián de los Muros”. Los bombardeos del primer día fueron selectivos. El ejército israelí asegura que se dirigieron a objetivos de Hamas. Como resultado, perdieron la vida al menos 24 palestinos, entre ellos, nueve menores.

Al día siguiente, las milicias palestinas intensificaron el lanzamiento de cohetes contra Israel y el ejército israelí, sus bombardeos. Como resultado, esa jornada murieron tres civiles israelíes y al menos 30 palestinos, de los que diez eran niños. Ese día y los posteriores, el ejército de Israel llamaba a los habitantes de los inmuebles antes de bombardearlos o disparaba desde sus drones pequeños proyectiles de aviso, una señal ante la que los palestinos de Gaza proceden al inmediato desalojo del edificio ante el casi seguro bombardeo. Eso no evitó, sin embargo, que hubiera víctimas civiles.

«Conscientes de que ningún lugar era ya seguro»
Durante la primera semana de escalada, ni los bombardeos de un lado ni los cohetes del otro cesan. Cambian los lugares, las víctimas, pero en el parte de guerra cada día parece similar al anterior. Sin embargo, el jueves 13 de mayo se produce un salto cualitativo. A la una de la madrugada, en Beit Lahia, en el norte de la Franja, los misiles del ejército israelí destruyen completamente ocho edificios de unas 30 viviendas cada uno. La diferencia: esta vez no ha habido aviso previo a sus habitantes.

El objetivo era matar a un líder de Hamas, Abu Anas Al Gandour, cuya vivienda estaba en uno de esos edificios; pero en el momento del bombardeo, el líder islamista no se encontraba allí. A algunas familias las sacaron de debajo de los escombros siete horas después. Otras no tuvieron la misma suerte: murieron 22 personas inocentes.

La población civil empezó a sentir aún más miedo. “Hasta ese momento, la gente pensaba que en casa estaría a salvo, que no atacarían sin avisar; pero a partir de ese momento, todos eran conscientes de que ningún lugar era ya seguro”, nos cuenta Abu Obada, vecino de Beit Lahia.

El viernes 14 de mayo la ofensiva de Israel se intensifica: a los 450 misiles lanzados desde sus aviones de combate, se suman 550 andanadas de disparos de artillería desde tanques desplegados alrededor de la Franja. El ejército israelí asegura que se dirige a atacar la red de túneles subterráneos y las lanzaderas de cohetes de las milicias.

En una entrevista tras la ofensiva de 2014, ex soldados israelíes me explicaron que la artillería emplea armas poco precisas, con un margen de error de hasta 500 metros, lo que supone un aumento exponencial de víctimas civiles en un lugar superpoblado como es la Franja de Gaza, con casi dos millones de habitantes en 365 km2. El balance de víctimas en la Franja sube vertiginosamente: 145 palestinos muertos y más de 800 heridos.

El sábado de madrugada, Israel bombardea un edificio en el campo de refugiados de Al Shate, en el oeste de la ciudad de Gaza. Otra vez, sin advertencia previa. Allí vivía un miembro de Hamas, Alaa Mohamed Abu Hatab; pero él tampoco estaba en casa en el momento del ataque. Murieron su mujer y sus cuatro hijos, y su hermana junto a sus tres hijos, que habían ido a visitar a la familia por la festividad del Eid el Fitr. El bombardeo también causó daños importantes en los edificios de alrededor.

Bombardeos sin advertencia a la población
Ese mismo sábado 15 de mayo por la tarde el conserje del edificio Burj Al-Jalaa recibe una llamada del ejército israelí, advirtiendo que van a bombardear en una hora. La torre alberga las oficinas de la agencia Associated Press y de la televisión qatarí Al Jazeera, que ya se convirtió en objetivo israelí en la ofensiva de 2014. Aquella vez su responsable llamó al ejército tras recibir un proyectil de aviso lanzado desde un dron e Israel desestimó el bombardeo; pero en esta ocasión el ejército no atiende las incesantes llamadas.

Todos los trabajadores tienen que desalojar el edificio e Israel lo reduce a escombros. Yo misma visité esas oficinas en un par de ocasiones. Tenían el mejor equipamiento para televisión y los periodistas de Gaza la consideraban la torre más segura de la Franja para cubrir una guerra. El ataque, condenado por la Federación Internacional de Periodistas y RSF, lanza un mensaje claro contra la prensa, que una vez más, se convierte en testigo incómodo.

Esa misma tarde, el ejército israelí bombardea la torre Al Shuruk, en el centro económico de la ciudad de Gaza. No era un mero edificio, era el símbolo económico de la Franja. El lunes 17 de mayo por la tarde, los cazas israelíes empiezan a bombardear el barrio de Al Rimal, donde se concentran importantes negocios y centros comerciales. Las fuerzas israelíes bombardean la calle principal, disparando un misil cada 50 metros y cientos de proyectiles en todo el barrio, según indican testigos presenciales.

El ejército israelí asegura que era un centro de operaciones de Hamas. Los bombardeos mataron a varias familias en la calle Al Wahda, una avenida central de Gaza. Fuentes de la Franja que piden permanecer en el anonimato aseguran que varias familias han sido “borradas del mapa”. Una era la del médico Ayman Abu Al-Ouf, que supervisaba la respuesta a la pandemia causada por la covid y no tenía vinculación política ni relación con Hamas, según las mismas fuentes. Los bombardeos se llevaron a cabo sin ningún tipo de advertencia a la población.

50 bombardeos en menos de 15 minutos
La madrugada del domingo 16 fue, según testigos presenciales de la Franja, la mayor ola de ataques desde el comienzo de la actual ofensiva, con 50 bombardeos en menos de 15 minutos. Los bombardeos destruyeron la residencia familiar del líder de Hamas Yahya Sinwar, que no estaba en casa, y también incluyeron varios edificios civiles.

Las milicias palestinas lanzaron al menos 130 cohetes, contra Tel Aviv y otras ciudades del centro de Israel. El número de víctimas palestinas subió a cerca de 200, incluyendo 58 menores y 34 mujeres, y el de víctimas israelíes a 10, dos de ellas menores.

No todos los ataques a la prensa en la Franja han sido con previo aviso. El miércoles 19 de mayo, la aviación israelí atacó con tres proyectiles sucesivos los dos últimos pisos de un edificio de cinco plantas en el norte de la ciudad de Gaza y mató a un periodista de 32 años, que trabajaba en la radio local Voz de Al-Aqsa. En la ofensiva de 2014, murieron al menos 17 periodistas y trabajadores de medios de comunicación en la Franja palestina.

En la ciudad de Gaza hay más de 300 edificios altos o torres. Para sus habitantes y trabajadores resulta difícil saber con certeza si en alguno de los pisos existe una vivienda, oficina o negocio relacionado con Hamas, la Yihad Islámica u otras milicias, que disponen, por ejemplo, de varias emisoras de radio y otros medios de comunicación. En diez días, las viviendas destruidas en la Franja palestina por los ataques israelíes eran más de 700.

Ataques a infraestructuras civiles
La organización palestina de derechos humanos Al-Haq, con sede en Ramala, ha elaborado varios informes sobre el terreno que documentan detalladamente los ataques en la Franja de Gaza. Concluye que las fuerzas israelíes han atacado varias infraestructuras civiles, como una planta desalinizadora o los puertos de Deir Al-Balah o Rafah, así como terrenos de uso agrícola, edificios de medios de comunicación y negocios, con una “destrucción extensiva y apropiación de la propiedad, no justificada por necesidad militar y llevada a cabo de forma ilegal y deliberada”. Y pide una investigación internacional de los hechos.

A 20 de mayo de 2021, el ejército israelí asegura que las milicias palestinas han disparado al menos 4.070 cohetes, de los que el 90% ha sido interceptado por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro y 610 habrían caído en la propia Franja. Algunos de ellos han llegado no solo a las poblaciones más cercanas al territorio palestino, sino a grandes ciudades como Tel Aviv.

* Yolanda Álvarez es periodista de En Portada y fue corresponsal de TVE en Jerusalén entre 2011 y 2015, y cubrió las ofensivas de 2012 y 2014 en la Franja de Gaza

 
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