Estudiantes palestinas en cárceles israelíes: “Nunca matarán nuestros sueños”

10 de marzo de 2021

En la cárcel de Damon, situada en el Monte Carmelo, en la Haifa ocupada, muy lejos de sus familias y de la universidad, las autoridades israelíes retienen a cuatro estudiantes de la Universidad de Birzeit entre otras decenas de presas.

Las cuatro estudiantes encarceladas escribieron una carta para sus compañeras, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

“El 8 de marzo, nos unimos a ustedes en su marcha hacia la justicia y la igualdad para todas las mujeres del mundo”, decía la carta.

“Tanto si estamos dentro como fuera de las cárceles, nuestras batallas como estudiantes es una sola: una batalla contra el sexismo, la explotación de clase y el colonialismo fascista, especialmente la ocupación de nuestra tierra”.

Layan Kayed: Detenida cuando se dirigía a su graduación

El 8 de agosto de 2020, Layan Kayed se dirigía a la Universidad de Birzeit para obtener su certificado de graduación, dejando atrás a sus padres que esperaban ansiosos para celebrar el día que habían esperado durante años. Sin embargo, un control militar israelí cambió el destino de Layan por la cárcel.

Al principio, el ejército israelí retuvo a Layan en la cárcel de Ha Sharon en condiciones horribles, según contó su padre. Fue encarcelada cerca de delincuentes israelíes, que la agredieron verbalmente todo el tiempo.

Durante los dos días que duró el interrogatorio del Shin Bet, Layan quedó inconsciente y los interrogadores empezaron a intimidarla.

A pesar de su sufrimiento, Layan “mantuvo su espíritu”, según su padre. “Sentimos su resistencia y resiliencia en las pocas cartas que recibimos de ella, ya que la mayoría fueron confiscadas por la administración penitenciaria israelí”.

Leyan Kayed

“Desde el día de su detención, sólo pudimos visitarla dos veces, ya que los israelíes utilizan el Covid-19 como justificación. Durante las sesiones del tribunal, sólo se nos permitió verla durante unos minutos por “videoconferencia””.

Añadió que, a pesar de los obstáculos israelíes, Layan y otros presos abrieron un subsistema de educación universitaria, un club de lectura y un club deportivo al interior de la cárcel.

Shatha Taweel: Cuatro meses sin visitas

Durante cuatro meses, el Servicio Penitenciario Israelí (IPS) ha impedido que la familia de Shatha Taweel la visite utilizando como excusa la pandemia, según dijo su padre.

Añadió que la familia sólo puede ver a Shatha durante unos minutos en el tribunal. “En la última sesión del tribunal, cuando la vi, estaba atada, lo que me preocupó mucho. Busqué a algún abogado, que pronto visitaría la cárcel de Damon, y cuando la visitó me dijo que estaba atada porque estaba vacunada”.

El ejército israelí detuvo a Shatha tras irrumpir en la casa de su familia en Bireh el 2 de noviembre del año pasado después de quitar la puerta.

“Después de quitar la puerta, los soldados nos preguntaron por nuestros nombres y luego se llevaron a Shatha, lo que nos sorprendió porque al ser una niña y una estudiante nos costó que la detuvieran”, dijo el padre de Shatha.

Shatha estudiaba en el departamento de informática de la Universidad de Birzeit. Su padre subrayó que su detención afectaría negativamente a su vida académica.

A la derecha de la foto Shataa Taweel

Ilya Abu Hijleh: Alegrías postergadas

En julio de 2020, una fuerza israelí irrumpió en la casa de Ilya Abu Hijleh en Tireh, en Ramallah, y la detuvo.

Ilya estaba en el cuarto año de la universidad. Los israelíes la privaron de disfrutar de su año de graduación y retrasaron su tan esperada graduación.

Su madre ha declarado que los israelíes les impiden visitarla desde el pasado mes de noviembre utilizando como justificación el Covid-19. Su familia ni siquiera pudo verla después de condenarla a 11 meses.

Ilya Abu Hijleh

Ruba Asi: La alegría nace del dolor

Tras ser detenida el 9 de julio, Ruba Asi fue agredida por los soldados israelíes, que irrumpieron en la casa de su familia en Ramallah.

Ruba contó a la Comisión de Asuntos de los Prisioneros que los soldados le vendaron los ojos con una máscara y le pusieron otra máscara en la boca antes de obligarla a ponerse en cuclillas todo el tiempo mientras sus armas la golpeaban.

Cuando llegó a un campamento militar, una soldado israelí la arrastró violentamente mientras estaba esposada, lo que le provocó una hemorragia.

Unos días antes de ser detenida, Ruba escribió: “La alegría nace del dolor, y las palabras nacen del silencio”.

Ruba Asi

Fuente: Qudsnen

Traducción y Edición: Comunidad Palestina de Chile

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