Hoy 25 de febrero se conmemora otro año de la Masacre de Hebrón

25 de febrero de 2021

La masacre de Hebrón (Al Jalil en árabe) de 1994, también conocida como masacre de la Mezquita Ibrahimi o masacre de la ¨ Tumba de los Patriarcas¨, fue una matanza llevada a cabo por el colono israelí-estadounidense Baruch Goldstein, miembro del grupo ultraderechista israelí Kach. El 25 de febrero de 1994, Goldstein abrió fuego sobre una multitud de musulmanes palestinos que estaban rezando en el interior de la Mezquita Ibrahimi, en Hebrón, Palestina. Tuvo lugar en un momento en el que coincidieron las festividades religiosas del ¨Purim judío¨ y del Ramadán musulmán. El crimiinal ataque dejó 29 muertos, muchos de ellos extremadamente jóvenes (algunos tenían 12 años) y 125 heridos.

La masacre desencadenó de inmediato protestas por toda Palestina, durante las cuales murieron a manos del ejército israelí entre 20 y 26 palestinos más, mientras que otros 120 resultaron heridos en los enfrentamientos. Algunos colonos judíos de Hebrón alabaron a Goldstein como a un héroe. En 1981, Goldstein había escrito una carta publicada en The New York Times en la que afirmaba que Israel «debe actuar decisivamente para expulsar a la minoría árabe del interior de sus fronteras».

El 25 de febrero de 1994 coincidió con la festividad judía del Purim y cayó en el mes musulmán del Ramadán. Tanto judíos como musulmanes tenían acceso a sus respectivas secciones del complejo de la Mezquita Ibrahimi (división impuesta por las fuerzas de ocupación israelí). Sobre las 5ː00 AM del 25 de febrero, unos 800 musulmanes palestinos cruzaron por la puerta este de la cueva para participar en la oración del Fajr, la primera de las cinco oraciones diarias del Islam. La cueva estaba vigilada por el ejército israelí, pero de los diez soldados que deberían haber estado de turno dentro del santuario, cuatro soldados se quedaron en casa celebrando el Purim y otros estaban durmiendo; sólo uno de los presentes era un oficial. Además, a los judíos se les permite llevar armas, inclusive en el santuario, algo que no nunca fue posible para los palestinos.

Poco después, Goldstein atravesó la Sala de Abraham y se adentró en la Sala de Isaac, donde unos 800 musulmanes estaban rezando. Iba vestido con su uniforme del ejército israelí y llevaba un rifle de asalto IMI Galili con cuatro cartuchos de munición, que contenían un total de 140 balas, a 35 balas por cargador. Ninguno de los guardias lo detuvo. Se posicionó en la única salida de la sala, a espaldas de los fieles que oraban, y según algunos medios lanzó una granada en medio de la sala para justo después abrir fuego, asesinando a 29 palestinos e hiriendo a otros 125, entre ellos varios niños. Otras tres personas murieron a causa de la estampida que siguió a los disparos, y varios de los heridos quedaron parapléjicos a causa de las heridas. Además de a los fieles que rezaban, disparó a las luces de la sala para dejarla a oscuras. Según los supervivientes, Goldstein esperó para atacar en el sujūd, la parte de la oración en la que los fieles se postran con la cabeza en el suelo. Finalmente, alguien de entre la multitud le arrojó un extintor de fuego que le golpeó en la cabeza, momento tras el cual fue desarmado y neutralizado por los supervivientes.

Multitud de manifestantes palestinos se echaron a las calles como resultado de la masacre. Hubo protestas y enfrentamientos generalizados en la Palestina ocupada. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la resolución 904, que condenaba la masacre y llamaba al gobierno israelí a adoptar medidas para la protección de los civiles palestinos, incluido el desarme de los colonos judíos en territorio palestino ocupado, lo cual nunca se cumplió.

Fuente: http://palestina.int.ar

 

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