Los malditos amos

23 de febrero de 2021

Por Gustavo Rojana 

Deciden qué comemos –y si comeremos o no-, deciden cuándo y cómo podemos usar nuestra agua, se reparten entre ellos nuestros recursos naturales, acuerdan entre ellos el precio de nuestros territorios, a tanto por cabeza que corten, a tanto por cuerpos que mutilen, a tanto por lágrimas que hagan derramar, a tanto por misil arrasador, y no les importa si quien llora o muere es hombre, mujer o niño, no les importa si sus víctimas son civiles desvalidos.

Son los silenciosos camaleones que arman y desarman revoluciones en nombre de la misma libertad que luego nos negarán. Son los que se reparten el mapa mundial y ponen a gobernar títeres, que ignoran que “Roma no paga traidores” y que, más temprano que tarde, serán descartados y reemplazados por otros, tan o más serviles, tan o más traidores que sus predecesores. Son los que bloquean naciones porque les caen “mal” las decisiones de sus ciudadanos, porque ponen en riesgo su maniqueo “(des)orden mundial”, y no vaya que el ejemplo cunda y salgan los oprimidos del mundo a cobrarse tantas afrentas. Son los que dominan los mass media y las redes; los que aprueban o desaprueban, sancionan o expulsan a quienes se animen a la crítica.

Son los que persiguen, encarcelan, y condenan a peregrinar de embajada en embajada a quien le desnude sus negociados e inmoralidades, los carceleros de Julian Assange, los dueños de las mordazas. Son los mismos miserables que en medio de una pandemia casi inédita, acaparan alimentos, medicación, oxígeno, y se adueñan de las vacunas, poniéndoles precios inalcanzables para la mayoría de las naciones empobrecidas por las políticas que ellos mismos digitan desde sus elegantes escritorios. Son los que derrumban viviendas y se las apropian, condenando a millones a vivir en la devastadora categoría de “refugiados” en su propia tierra.

Son los dueños de la vida y de la muerte, los que deciden si mis hermanos de Gaza reciben o no unas pocas vacunas, otorgadas por la OMS con la displicencia de un dios perdonavidas, como un “favor” que, en definitiva, pagarán mis hermanos palestinos, de un modo u otro, porque nunca NADA es gratis con ellos, aun cuando la deuda de más de setenta años de despojos y crímenes que tienen con mi pueblo los debiera obligar a actuar con la celeridad y la humildad del que se sabe cómplice del horror. No están en las sombras: actúan a plena luz con la impunidad del que se sabe ganador. Son los poderosos dueños del mundo, esos a los que, alguna vez, deberemos arrebatarles el poder si aspiramos a que nuestros hijos y nietos vivan en un mundo más justo. Son ellos. Los malditos amos de nuestras vidas y, sobre todo, de nuestras muertes.

LOS CONCEPTOS, OPINIONES E INFORMACIONES EMITIDAS EN PALESTINASOBERANA.INFO SON RESPONSABILIDAD DIRECTA DE QUIENES LAS ELABORAN Y NO NECESARIAMENTE REPRESENTAN LA POLÍTICA EDITORIAL DE ESTE MEDIO
Shale theme by Siteturner