Personas Refugiadas de Palestina: La necesidad de una UNRWA estable en un contexto inestable

31 de julio de 2020

En medio de un contexto político cada vez más complejo, el papel de UNRWA sigue siendo fundamental pero la falta de fondos pone en peligro su continuidad y los derechos de 5,6 millones de personas refugiadas de Palestina.

Son muchos los que en los últimos meses y años han reiterado el papel esencial que juega UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina, no solo en las vidas de 5,6 millones de refugiados y refugiadas, sino también en una región tradicionalmente convulsa. Sin embargo, como ponían de manifiesto hace tan solo una semana un grupo de políticos y diplomáticos de alto nivel en una carta, este apoyo no es suficiente si no viene acompañado de los fondos que la Agencia necesita para seguir trabajando.

En los últimos 5 años, con la excepción de 2018, cuando se produjo un incremento del apoyo tras el recorte de fondos de Estados Unidos, el presupuesto de UNRWA no ha recibido suficiente financiación para satisfacer las necesidades de las personas refugiadas de Palestina. Esto sucede a pesar de que UNRWA ha hecho grandes esfuerzos por mantener los gastos bajo control mediante la introducción de medidas de eficiencia y, a veces, de austeridad. Esas medidas han permitido lograr un ahorro de 500 millones de dólares desde 2015, es decir, 100 millones de dólares al año.

Aun así, la Agencia consiguió mantener en funcionamiento todos sus servicios básicos. Pero incluso el ahorro tiene un coste. Un coste que no pagan sino las personas refugiadas de Palestina. Lo pagan con clases abarrotadas, falta de equipamiento o peores condiciones para los trabajadores de la Agencia que son, en un 99%, refugiados y refugiadas de Palestina. Cada año, cada mes, UNRWA está al borde de un colapso financiero y esta situación simplemente no puede continuar.

En medio de un contexto político cada vez más complejo, que amenaza los derechos de las personas refugiadas de Palestina, el papel de la Agencia sigue siendo fundamental. A principios de mes, Israel planeaba la anexión de partes de Cisjordania. Una anexión ilegal que impediría el acceso a tierras y recursos, separaría aun más ciudades y familias, podría suponer un aumento de los asentamientos ilegales, provocaría más desplazamiento y desposesión, y agudizaría tensiones y divisiones, perpetuando y agravando injusticias. 

Esta amenaza no es más que una cristalización del “acuerdo del siglo”, el plan de Trump desvelado a principios de año, que pone en peligro los derechos de la población palestina en Cisjordania y crea un entorno aún más volátil y peligroso para las más de 850.000 personas refugiadas de Palestina que viven allí bajo la ocupación.

El papel de UNRWA es ahora, en este entorno político y con una crisis sanitaria global sin precedentes, más crítico que nunca. “En una región plagada de conflictos y que ahora lucha contra los efectos sanitarios y socioeconómicos de la COVID-19, UNRWA se erige como una fuente vital de estabilidad regional. UNRWA es uno de los principales factores que contribuyen a la contención del virus Covid-19, en particular en la prevención de su propagación en los campamentos de refugiados palestinos de la región densamente poblados”, reconocían en la carta representantes políticos de varios países europeos.

Sin embargo, sin una financiación constante y fiable, UNRWA no podrá cumplir su misión, encomendada por Naciones Unidas. Es fundamental que el apoyo de los 170 países, que hace menos de un año votaron de forma abrumadora por la renovación del mandato de la Agencia, se traduzca en un apoyo económico estable que haga posible que ese mandato se realice.

Fuente: ElDiario.es

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