Construir un nuevo espacio político mizrají en la política israelí

21 de junio de 2019

Por  Orly Noy
972mag

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Los judíos orientales -mizrajíes-, como gran parte del público judío-israelí, se están hundiendo en una especie de fortaleza nacionalista. La clave del cambio se puede encontrar en una alianza con los palestinos.

Partidarios del partido Likud en un mitin en apoyo del Primer Ministro Benjamin Netanyahu, mientras él y su esposa enfrentan investigaciones legales, Tel Aviv, 9 de agosto de 2017. (Tomer Neuberg / Flash90)

Después de haber destruido eficazmente al Partido Laborista Israelí, llevándolo a un nivel sin precedentes en las últimas elecciones, su presidente Avi Gabbay anunció el jueves que abandona la política. El líder de Kulanu, el político centrista Moshe Kahlon, llegó arrastrándose encuatro patas al Primer Ministro Netanyahu después de que él también se estrellara en las elecciones. Orly Levy, quien se separó de la derecha de Avigdor Liberman -Yisrael Beiteinu- para formar el partido centrista Gesher, ni siquiera superó el umbral de las elecciones.

El sol parece haberse puesto sobre tres de los políticos mizrajíes más prometedores de Israel. ¿Pero los resultados de las elecciones señalan el final de la política de miembros de esa comunidad? ¿Quedan políticos mizrajíes en primeros puestos políticos?

El problema de los mizrajíes en Israel se encuentra en una difícil situación al estilo catch-22: es un tema popular de acalorado debate público, pero apenas hace mella en el momento de las elecciones. Por lo general los candidatos mizrajíes consideran su origen étnico como un activo electoral siempre que les ayude a ser vistos como «parte del pueblo», una de las imágenes más abrumadoras que se aplican a los mizrajíes.

No solo los pobres

Para ser justos, la historia de Orly Levy es ligeramente diferente. Se las arregló para improvisar una excelente lista feminista dirigida por mujeres que incluía a varias activistas mizrajíes veteranas. Pero Levy es vista como una política de ese sector principalmente porque se dedica a los problemas sociales, lo que lleva a otra trampa 22: en general se considera el problema de los mizrajíes como sinónimo de temas de clase social.

Esta identificación, sin embargo, es una reducción peligrosa y manipuladora del discurso sobre los mizrajíes, cuya identidad no se trata solo de la pobreza, la periferia y la opresión económica, es ante todo una opción política. La representación es solo una parte de esta opción, al igual que la representación adecuada de género es solo uno de los componentes que forman una cosmovisión feminista. Sin embargo no todas las mujeres en una posición de poder son necesariamente feministas, y lo mismo ocurre con los mizrajíes.

La cuestión de qué comprende la política mizrají es compleja, aunque solo sea porque, de muchas maneras, la categoría de judíos orientales en sí misma es una construcción artificial forzada sobre un grupo de comunidades diversas amañadas por el oficialismo ashkenazí (judíos europeos N. de T.) en los años posteriores a la fundación de Israel. Sin embargo sería negligente definir esta categoría únicamente a través de la mirada ashkenazí. Si judíos de origen árabe (mizrahiness según el texto en inglés, N. de T.) con características propias quieren convertirse en una alternativa política, deben dejar espacio para los componentes positivos de su identidad, incluida la memoria histórica, la cultura, el idioma y, quizás lo más importante, su identidad originaria del Medio Oriente, junto con un intento de crear las condiciones adecuadas para permitir que cada uno de estos elementos se realice y florezca.

Construir una identidad política

La conexión de los mizrajíes con el Medio Oriente debe considerarse como un intento de derribar los muros que definen la dicotomía «nosotros» frente a «ellos», que alimenta activamente los sentimientos de alienación y hostilidad entre los mizrajíes y los palestinos. Sin este elemento, el proyecto se convierte en un intento vacío de convivencia sobre un plato de hummus sin su nombre en árabe. Esta es precisamente la diferencia entre la política revolucionaria y la política oportunista. Al asentamiento sionista no le importa si mizrajíes y árabes comen hummus juntos, siempre y cuando el mizrají sepa en qué momento debe deshacerse de su origen árabe.

El hecho triste es que, en el sentido más amplio, no hay un espacio político para que los mizrajíes puedan hablar de manera asertiva sobre su identidad o entender esa identidad en un contexto geopolítico. Los mizrajíes, como parte del público judío israelí, se están hundiendo en una especie de fortaleza nacionalista que, en el mejor de los casos, puede aspirar a cambios cosméticos limitados dentro de los confines de la villa sionista imaginada en el corazón de una región árabe. Ningún político mizrají habla del desmantelamiento de las paredes de la villa, y sin hacerlo, la lucha de los mizrajíes permanecerá para siempre relegada a las negociaciones entre el guardia de la prisión ashkenazi y el prisionero mizrají.

La Lista Conjunta podría ser ese espacio muy político. Desafortunadamente, el tema de los mizrajíes no se encuentra en ningún lugar en la agenda del público árabe. Por supuesto es difícil culpar a los ciudadanos palestinos de Israel cuando hacen un balance de una realidad en la que los partidos árabes luchan por sobrevivir y la capacidad de presentar un frente palestino unido. Además es difícil exigir que un pueblo que lucha contra una opresión pública institucionalizada sea sensible a la política interna del opresor.

Sin embargo, en un sentido más profundo, la Lista Conjunta puede ser la única plataforma política significativa para los políticos mizrajíes, cuyo primer objetivo debe ser la liberación de las cadenas del oficialismo sionista que nos han despojado de nuestra identidad y nuestra conexión con esta región del mundo. No es irrazonable suponer que después de que los mizrajíes den este primer paso importante, la cuestión de la representación se resolverá sola.

Este artículo fue publicado por primera vez en hebreo en Local Call. Léelo aquí.

Fuente: https://972mag.com/mizrahim-palestinians-identity/141845/

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