Ahed Tamimi, lucha por libertad y vida

Por Ara Galán y Miguel García Calero

En Memoria de Vittorio Arrigoni (Vik) y Rachel Corrie.  Mensaje para Ahed, por motivo de su cumpleaños (31 de enero): sabemos  que nadie, mucho menos una niña, debería pasar su cumpleaños en la  cárcel… Con amor, esperanza y solidaridad, te mandamos un abrazo.

La resiliencia del pueblo palestino es un ejemplo para el mundo, desde la Declaración de Balfour en 1917, la Nakba en 1948, la ocupación, la creación de asentamientos, la construcción del muro de segregación en 2002 y el encarcelamiento injusto de centenas de hombres mujeres y niños, muchos de ellos sin cargo ni juicio, han sido motivo para ver las muestras de fortaleza y patriotismo de un pueblo. A lo largo de 100 años, a Palestina no le faltan íconos de resistencia, hombres y mujeres dispuestos a dar todo por la dignidad de una nación herida, vejada y olvidada. A todos y cada uno de los palestinos, los Gobiernos y pueblos del mundo les debemos Justicia.

Las solicitudes hechas al Estado ocupante (Israel) para liberar a la menor de edad Ahed Tamimi1, son legítimas, tienen sustento jurídico y moral. La privación ilegal de la libertad de la que es víctima Ahed, es una violación a La Convención de los Derechos del Niño2, en el artículo 37 de dicho Convenio, se indica que los Estados adherentes a la Declaración velarán porque: “Ningún niño sea privado de su libertad ilegal o arbitrariamente.

La detención, el encarcelamiento o la prisión de un niño se llevará a cabo de conformidad con la ley y se utilizará tan sólo como medida de último recurso y durante el período más breve que proceda.”3 La Declaración de 1959, hace alusión a 10 principios, cuyos ejes centrales son proveer al menor de educación, salud y seguridad. La protección y socorro del niño son prioritarios en toda circunstancia, el décimo principio dice a la letra: “El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.”

Lo citado demuestra la ilegalidad de la detención de Ahed Tamimi, la imputación de los delitos por los que se pretende sea juzgada son excesivos y denigrantes, la reacción de una joven al ver destruir su hogar, arrestar a sus padres, encarcelar a sus familiares,  recibir una bala de goma a su primo y en general, ser testigo de la 
injusticia cometida contra su comunidad, Nabi Saleh con 600 habitantes y ocupada de manera ilegal por Israel. Dos bofetadas y unos puntapiés, son la única manera de expresar la rabia de la joven rubia de larga cabellera, el tribunal juvenil la acusa ahora de agresión agravada, incitación al terrorismo, impedimento para el cumplimiento del deber del ejército y lanzamiento de piedras.

El posible castigo para ella es de 10 años de prisión. El mensaje del Estado ocupante, por más inaudito que parezca, resuena en nuestro mundo. La ferocidad con la que el poderoso puede violentar los derechos de comunidades vulnerables, incluso de sus niños, es el precio a pagar por el establecimiento ilegítimo de un aparato estatal redituable basado en las divisas bélicas de la opresión de una nación entera. El mensaje nos duele, ante tal despliegue de injusticia vemos un ejemplo entre muchos de los que sufre el pueblo palestino, queda en 
el aire toda resolución o acuerdo, ¿no hay acaso quién vele por los oprimidos en el mundo? Presenciamos el desmoronamiento total de nuestras instituciones y acuerdos internacionales, su total ineficacia, su desconocimiento por parte del colonialismo con el aplauso de los inversionistas.

La Convención de los Derechos del Niño fue firmada por Israel el 3 de julio de 1990, la ratificó el 3 de octubre de 1991 y entró en vigor el 2 de noviembre del mismo año, por lo tanto, está obligado a cumplir con lo expresado en el artículo 40: “Que no se alegue que ningún niño ha infringido las leyes penales, ni se acuse o declare culpable a ningún niño de haber infringido esas leyes, por actos u omisiones que no estaban prohibidos por las leyes 
nacionales o internacionales en el momento en que se cometieron; b) Que a todo niño del que se alegue que ha infringido las leyes penales o a quien se acuse de haber infringido esas leyes se le garantice, por lo menos, lo siguiente:

i) Que se lo presumirá inocente mientras no se pruebe su culpabilidad 
conforme a la ley.

ii) Que será informado sin demora y directamente o, cuando sea 
procedente, por intermedio de sus padres o sus representantes legales, 
de los cargos que pesan contra él y que dispondrá de asistencia 
jurídica u otra asistencia apropiada en la preparación y presentación 
de su defensa.

iii) Que la causa será dirimida sin demora por una autoridad u órgano 
judicial competente, independiente e imparcial en una audiencia 
equitativa conforme a la ley, en presencia de un asesor jurídico u 
otro tipo de asesor adecuado y, a menos que se considerare que ello 
fuere contrario al interés superior del niño, teniendo en cuenta en 
particular su edad o situación y a sus padres o representantes legales.

iv) Que no será obligado a prestar testimonio o a declararse culpable, 
que podrá interrogar o hacer que se interrogue a testigos de cargo y 
obtener la participación y el interrogatorio de testigos de descargo 
en condiciones de igualdad.

La detención y juicio que enfrenta Ahed no cumple con estos requisitos mínimos, no se está presumiendo inocente, el tribunal donde será sentenciada no es imparcial, el mismo Estado es juez y parte, hay demora en el proceso, y se ha ordenado que esté encarcelada hasta que se lleve a cabo el juicio y se dé un veredicto. Nos es presente una 
batalla que va más allá de estos mismos hechos, la batalla entre la fuerza y la justicia que nuestra civilización no puede dejar de librar:

“Es justo que lo que es justo se siga, es necesario que lo que es más fuerte se siga. La justicia sin la fuerza es impotente; la fuerza sin la justicia es tiránica. La justicia sin fuerza es contradicha porque siempre hay malvados; la fuerza sin la justicia es acusada. Es preciso pues poner juntas la justicia y la fuerza; y para hacer eso: que lo 
que es justo sea fuerte o que lo que es fuerte sea justo. La justicia está sujeta a disputa, la fuerza es muy reconocible y sin disputa. De ahí que no se haya podido conceder la fuerza a la justicia, porque la fuerza ha contradicho a la justicia y ha dicho que ésta es injusta, y ha dicho que la justa era ella. Y no pudiendo hacer pues que lo que es justo sea fuerte, se ha hecho que lo que es fuerte sea justo.”4

Con toda la fuerza del Estado ocupante y sus aliados, indiferentes a la injusticia pero con atención en las ganancias de sus violencias, la lucha y solidaridad internacional por la libertad para Ahed Tamimi y al pueblo palestino han de ser más fuertes, pues somos más los que sabemos que no puede ser la fuerza quien dicte la justicia, sino la 
libertad, la determinación de los pueblos, el llamado humano a la fraternidad, a todo proyecto generador de vida. Por más fuerte que sean sus armas, no les llamaremos justos nunca.

No es la primera vez que Israel violenta una ley o incumple una resolución, la ONU a través de las resoluciones 242, 446 y 478 ha solicitado la retirada del ejército israelí de los territorios ocupados, menciona la ilegalidad de los asentamientos construidos después de la guerra de 1967, no reconoce a Jerusalén como capital de Israel. El 9 de julio de 2004 la Corte Internacional de Justicia, en su opinión consultiva sobre el muro construido en Palestina indicó que era ilegal y debía desmantelar los tramos ya construidos. Esto nos permite ver que los infractores de las leyes internacionales, incitadores a la violencia y principales opositores al proceso de paz son los soldados israelíes que no cumplen con las recomendaciones de las organizaciones internacionales encargadas de velar por la paz mundial.  Ahed Tamimi debe ser liberada, ahora. Todos somos responsables de su libertad y de su integridad física, moral y psicológica. Existe un llamado para el mundo hoy, un llamado que debe ser seguido urgentemente, la violencia, el encarcelamiento y la muerte no son definitivos, abramos caminos y senderos de justicia, libertad y vida.

Notas:
1 La petición hecha desde Amnistía Internacional dirigida al primer ministro israelí, argumenta que los cargos imputados a la menor son desproporcionados, de encontrarla culpable será sometida a 10 años de 
cárcel. La solicitud puede firmarse aquí: https://www.amnesty.org/es/get-involved/take-action/release-16-year-ol
d-palestinian-activist-ahed-tamimi/

2 En 1959 la Organización de Naciones Unidas aprobó una Declaración de Derechos del Niño, el carácter inicial de la Declaración no la hacía obligatoria para los países firmantes, en 1978 se presentó la propuesta de suscribir una Convención, con carácter legal y obligatorio para los países firmantes. El 20 de Noviembre de 1989 se 
presentó en el pleno del Consejo de la ONU el documento final, al que se adhirieron más de 190 países. Cabe mencionar que los 3 países que aún no firman son Somalia, Sudán del Sur y Estados Unidos, éste último, se reserva el derecho de encarcelar, enjuiciar y procesar a pena de muerte a menores de 18 años.

3 Convención de Derechos de la Infancia, Artículo 37, inciso B, En: https://www.humanium.org/es/convencion-texto/. Consultado en Enero de 2018.
4 Blaise Pascal, Pensamientos, trad. J. Lansó, Madrid, Alianza, 1986, 
pp. 46-47

Tomado de:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237145&titular=ahed-tamimi-luch
a-por-libertad-y-vida-

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