La Resistencia Pacífica de Badu Al-Ka’abneh: Construyendo una Nueva Sala en la Escuela

11 de enero de 2018

Viajando por Palestina he pensado en cuales lugares y personas me gustaría visitar, y lo primero que pienso es el Valle del Jordán. En Jericó me reuní con Rashid Khudairi, el coordinador del movimiento Jordan Valley Solidarity, y manejamos unos 10 minutos hacia el norte, hasta Baju Al-Ka’abneh, una comunidad que no aparece en los mapas. En el camino pasamos al lado de un gran campo verde de palmeras, y Rashid me cuenta que pertenece a una colonia israelí. Cuando llegamos a nuestro destino, la escuela de Baju al Ka’abneh, no se ve ninguna área verde, todo está seco.

Estos son algunos murales de la escuela.

Se puede ver atrás de la escuela uno de los grandes tanques de agua con los cuales los colonos israelíes roban agua a la comunidad beduina.

Baju Al Ka’abneh es una localidad donde viven alrededor de 2.000 beduinos refugiados, quienes en 1987 fueron expulsados de Beer Sabe’a en el Desierto del Naqab, y hoy sus vidas continúan bajo la incertidumbre de no saber que ocurrirá en el futuro. Las casas de las familias de Abu Mahmoud, Farhan y Sleiman, que se situaban aledañas a la escuela, fueron ilegalmente derrumbadas hace un año y medio por las fuerzas sionistas y el ejército continúa mandando órdenes de demolición por cada nueva construcción que agregan a su escuela. Pero a pesar de la dificultad de vivir con la amenaza de demolición de sus infraestructuras, estas tres familias han decidido resistirse al traslado forzoso y han levantado nuevamente tres viviendas al lado de la escuela.

Arriba se ven los escombros de las casas destruidas hace un año y medio atrás. La foto de la derecha también muestra uno de los tanques de agua israelíes.

Estas son las viviendas nuevas, al lado de la escuela.

En Jordan Valley Solidarity trabajan voluntarios palestinos y extranjeros, los cuales poco a poco han ido ampliando la escuela, plantando árboles de olivos, limpiando y reorganizando el patio de juegos, pintado los muros, renovando los baños, y ahora que los niños están de vacaciones, se encuentran terminado la nueva salita de actividades.

Además de ser estéticamente hermosa, esta nueva sala es un proyecto fácil de hacer e ingenioso, porque está pensado de tal manera que, si el ejército lo derrumba, los materiales se pueden volver a utilizar y levantar la estructura. Su suelo está hecho de cemento, y la estructura que lo levanta, junto a la base del techo, la puerta y las ventanas, están hechas de madera. Los muros están hechos de ladrillos y tapados con barro, y la parte exterior del techo está cubierta de hojas de palmera, barro y paja. Todos los ladrillos y el barro que los cubre son hechos manualmente por lo voluntarios, usando arena, paja y agua. Además de ser económico, este tipo de construcción sigue la tradición cultural de la zona y el material es excelente para mantener un ambiente fresco al interior, especialmente necesario en el verano.

Los voluntarios aplicando el barro a los muros

Junto con una de las voluntarias, preparamos barro con los pies, luego lo llevamos en baldes al interior de la sala, y me enseñaron a aplicarlo entre los ladrillos con una esponja y las manos para que quede bien moldeado.

Al poco rato, llegaron unos niños que viven cerca a jugar en el patio de la escuela, que parece ser el único espacio realmente destinado para que puedan jugar. Llenos de energía, rápidamente llenaron el lugar de risas, saltos y juegos.

En esta escuela estudian 80 niños de distintas familias de la zona, y los cursos llegan hasta 6to básico. En ella trabajan 16 profesores, los cuales vienen de distintas ciudades y todos los días deben cruzar los checkpoints y pasar por carreteras donde no siempre saben cuánto tiempo se van a demorar en llegar al trabajo.

Dos de las dificultades más grandes que enfrentan estas comunidades es la prohibición, por parte del estado de Israel, de acceder a las redes de agua y de electricidad. Es bastante impactante ver como uno de los 3 asentamientos israelíes ilegales que rodean a Baju Al Ka’abneh, administra dos enormes tanques de agua, los cuales están a 30 metros de la entrada del colegio, robando el agua de Badu Al Ka’abneh. Las comunidades del Valle del Jordán que no logran extraer agua de algún pozo (declarado ilegal según Israel) se ven forzadas a comprar el agua que en principio les pertenece, pero que está administrada por la empresa Mekorot del estado sionista, por un valor de 25 shekels por metro cúbico (alrededor de 4.500 pesos chilenos) lo que significa una enorme carga económica para las familias que viven con este nivel de precariedad. Este valor incluye gastos de bencina porque los camiones deber trasladarse desde las zonas A y B para acceder a estas familias beduinas, que viven dentro de la zona C.

Debido a la falta de agua, los sistemas agrícolas y ganaderos de los cuales dependen para subsistir se ven altamente afectados. Los beduinos crían ovejas, vacas y camellos, con los cuales producen queso y yogurt, para vender a otras ciudades palestinas. Como no cuentan con un sistema de agua del cual se pueda depender durante el año, los campesinos han tenido que reinventar su sistema de producción agrícola aprovechando las lluvias del invierno que, aunque no siempre suficientes, sirven para cultivar tomates, zapallos italianos, berenjenas, uvas, limones, plátanos, dátiles, y granos para alimentar a sus animales, entre otros cultivos.

A 30 metros de la entrada de la escuela se pueden ver, a izquierda y derecha, los dos grandes tanques de agua con los cuales los colonos israelíes roban agua a Badu Al Ka’abneh.

En cuanto a la falta de electricidad en Badu Al Ka’abneh, el proyecto de JVS recaudó fondos de una organización extranjera y construyó dos paneles solares sobre una de las salas de la escuela, con los cuales abastecen electricidad a la escuela y a cuatro familias más de la comunidad.

Los proyectos de solidaridad en el Valle de Jordán son de extrema importancia porque las comunidades beduinas en palestina son las que viven más aisladas y en las condiciones más precarias. Luego de que el  partido del Likkud en Israel haya anunciado la semana pasada que apoya unánimemente la anexión del área C al Estado de Israel (violando flagrantemente el derecho internacional), es de crucial importancia que la comunidad internacional tome un postura activa contra la colonización de Palestina, con acciones concretas como por ejemplo, la aplicación del boicot a la empresa Mekorot.  También es aplicable el boicot a las empresas agrícolas de los asentamientos ilegales del Valle de Jordán, y las empresas de productos de belleza que extraen ilegalmente sales del Mar Muerto, como Ahava, que provee ingresos económicos a los asentamientos Kalia y Mitzpe Shalem. Por otro lado, el Valle del Jordán también es usado por el ejército israelí como sitio de entrenamiento militar y como excusa para expulsar a las familias de sus hogares. Las campañas de embargo militar, por lo tanto, también son una acción de apoyo a la resistencia de estas familias beduinas.

Jordan Valley Solidarity es un movimiento social que acepta a voluntarios durante todo el año, por los días que cada persona pueda participar, y entrega alojamiento en una casa en Fasayil al Fouqa. Para más información pueden ver su página: http://jordanvalleysolidarity.org/es/

Fuente: Carolina González para Palestina Libre.

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