Palestinos realizan última oración del viernes de Ramadán en la mezquita de Al Aqsa

29 de abril de 2022

Los fieles palestinos realizaron la última oración del viernes del mes sagrado de Ramadán en la mezquita de Al-Aqsa a pesar de las restricciones israelíes, informa la Agencia de Noticias Anadolu.

“160.000 fieles realizaron la cuarta oración del viernes del mes de Ramadán en la mezquita de Al-Aqsa”, declaró a la Agencia Anadolu el jeque Azzam Al Khatib, director general del Departamento de Dotaciones Islámicas de Jerusalén.

Miles de tropas israelíes se desplegaron en Jerusalén Este y en su Ciudad Vieja, cerca de Al-Aqsa.

A primera hora del viernes, estallaron enfrentamientos entre palestinos y fuerzas israelíes dentro de Al-Aqsa. Cuarenta y dos palestinos resultaron heridos, según la Media Luna Roja palestina.

El jueves, las autoridades israelíes negaron el acceso a Al-Aqsa a los palestinos de Cisjordania menores de 40 años.

Durante muchos años, las oraciones en Al-Aqsa han estado restringidas a los residentes de Jerusalén Oriental, las zonas árabes de Israel y un número limitado de palestinos de Cisjordania que obtienen permisos especiales, mientras que a los residentes de la Franja de Gaza se les niega totalmente el acceso.

Al Aqsa es el tercer lugar más sagrado del mundo para los musulmanes. Los judíos llaman a la zona el “Monte del Templo”, alegando que fue el emplazamiento de dos templos judíos en la antigüedad.

Fuente: Middle East Monitor

Colonos arrasan tierras palestinas en Nablus

29  de abril de 2022

Colonos ilegales israelíes arrasaron ayer tierras de propiedad palestina en las aldeas de Al-Naqoura y Sebastia, al noroeste de la ciudad cisjordana de Naplusa, informó el Centro de Información Palestino.

Los colonos arrasaron tierras de propiedad palestina en la cuenca 12 del pueblo de Naqoura y en la cuenca 4 del pueblo de Sebastia, cerca de la calle Nablus-Jenin, según el alcalde de Sebastia, Mohamed Azem.

Azem añadió que las tierras fueron arrasadas para ampliar el asentamiento ilegal de Shavei Shomron.

Los palestinos acusan a las autoridades israelíes de ayudar e instigar los ataques de los colonos como parte de los esfuerzos oficiales para intensificar el número y el tamaño de los asentamientos judíos en los territorios ocupados.

Todos los asentamientos y colonos son ilegales según el derecho internacional. Sin embargo, según datos oficiales, unos 650.000 colonos judíos israelíes extremistas viven en más de 130 asentamientos que se han construido en tierras palestinas desde que comenzó la ocupación de Cisjordania en 1967.

Fuente: www.monitordeoriente.com

Colonos israelíes extremistas efectuan rayados racistas en mezquita de Hasan Bek en Jaffa

29 de abril de 2022

Colonos extremistas israelíes realizaron el jueves por la noche actos de sacrilegio y sabotaje contra una mezquita de Jaffa, en en el norte de Palestina.

Los habitantes de la ciudad informaron de que los colonos extremistas pintaron con spray una estrella de David de color azul y grafitis racistas antipalestinos en el muro norte de la mezquita de Hasan Bek.

El imán de la mezquita, el jeque Ahmed Abu Ajwa, dijo que el último ataque racista forma parte de una larga serie de ataques contra la mezquita desde la Nakba de 1948.

Abu Ajwa responsabilizó plenamente a la policía de ocupación israelí del ataque, señalando que una patrulla policial que se encontraba cerca de la mezquita fue testigo del incidente pero no hizo nada.

Pidió al pueblo palestino que intensificara su presencia en la mezquita, que es uno de los lugares sagrados islámicos más importantes de la ciudad.

Los colonos israelíes atacan a diario a los palestinos en todos los territorios ocupados bajo el lema “Price Tag”. Estos ataques siempre quedan impunes para las autoridades de ocupación israelíes.

Estos ataques incluyen a menudo agresiones a palestinos, pinchazos de neumáticos, pintadas de lemas antiárabes, además de la tala de árboles pertenecientes a agricultores palestinos.

Fuente: Qudsnen

Jerusalén ocupada: Las fuerzas israelíes de ocupación citan a un niño de 12 años para ‘interrógalo’

29 de abril de 2022

Los niños palestinos, e incluso aquellos de muy corta edad no se salvan de las brutalidades de la ocupación y son encarcelados y agredidos, tal como lo han denunciado todos los organismos humanitarios del mundo. Ayer un niño de 12 años fue citado a un “interrogatorio” por parte de los militares israelíes.

Las fuerzas de ocupación sionistas en la Jerusalén ocupada continúan sus ataques contra los habitantes de la ciudad, ya que los arrestos y citaciones contra ellos son casi continuos y de todos los días, afectando principalmente a niños y mujeres.

Es algo habitual y frecuente que las fuerzas de ocupación arresten a habitantes de Jerusalén y citarlos para interrogarlos en sus centros en detención en Jerusalén ocupada, incluidas mujeres y niños. Muchos quedan encarcelados sin cargo o motivo alguno.

Ayer, las fuerzas represivas de la ocupación citaron al niño Ahmad Zahida de 12 años para interrogarlo, además de una mujer de Jerusalén, Fidaa Samrin y sus tres hijos Laith, Abdul Karim y Khader, residentes del barrio de Wadi Hilweh en Silwan en Jerusalén ocupada.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada

Organizaciones de la sociedad civil del Reino Unido instan al gobierno a bloquear la legislación contra el BD

28 de abril de 2022

Una coalición de organizaciones de la sociedad civil (OSC) del Reino Unido instó al gobierno a detener la legislación que probablemente se dirija a los esfuerzos de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel.

Los 46 grupos con sede en el Reino Unido afirmaron en un comunicado que se oponen a los planes del gobierno de presentar un proyecto de ley “antiboicot”, afirmando que presenta una “amenaza a la libertad de expresión y a la capacidad de los organismos públicos y las instituciones democráticas de gastar, invertir y comerciar de forma ética de acuerdo con el derecho internacional y los derechos humanos”.

Entre los grupos que se oponen a la legislación se encuentran organizaciones benéficas, ONG, sindicatos, grupos religiosos, grupos de justicia climática y derechos humanos, y organizaciones culturales y de solidaridad, como Campaign Against Arms Trade, Greenpeace UK, National Union of Students y Palestine Solidarity Campaign (PSC).

La ley propuesta prohibiría a los organismos públicos imponer campañas de boicot o desinversión contra países extranjeros, incluidos los que boicotean, desinvierten o sancionan a Israel.

Se espera que la legislación se anuncie en el próximo Discurso de la Reina del 10 de mayo, un discurso anual del monarca británico que establece la agenda del gobierno para la próxima sesión del Parlamento.

“Defendemos el derecho de los organismos públicos a decidir no comprar o adquirir o invertir en empresas implicadas en abusos de los derechos humanos, de los derechos de los trabajadores, de la destrucción de nuestro planeta o de cualquier otro acto dañino o ilegal”, señalan los grupos en la declaración conjunta.

“Por lo tanto, nos oponemos a la ley propuesta por el gobierno para impedir que los organismos públicos lleven a cabo tales acciones”.

Los grupos pidieron al gobierno del Reino Unido que detenga inmediatamente este proyecto de ley, a los partidos de la oposición que se opongan a él y a las OSC que se movilicen en apoyo del derecho al boicot por la causa de la justicia.

Fuente: Palestine Chronicle

ONU: las políticas de alojamiento de Israel en Jerusalén Este equivalen a «segregación racial»

Foto: las fuerzas israelíes son vistas mientras los palestinos se reúnen frente a las casas amenazadas por la incautación israelí mientras el miembro de la Knesset de derecha israelí Itamar Ben Gvir y los colonos israelíes continúan organizando una manifestación frente a la casa de la familia Salim, residentes palestinos, en el barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Este, el 16 de febrero de 2022. [Mostafa Alkharouf – Agencia Anadolu]. 

28 de abril de 2022

Las políticas de vivienda de Israel en Jerusalén Este equivalen a una «segregación y discriminación racial» contra el pueblo palestino y a una violación de sus derechos humanos, dijo el jueves un grupo de expertos de la ONU, e informa la Agencia de Noticias Anadolu.

Los expertos hicieron su evaluación basándose en los informes de que los palestinos han sido objeto de «zonificación y planificación discriminatorias».

Éstas restringen el acceso a la vivienda, al agua potable y al saneamiento, así como a otros servicios esenciales, como la asistencia sanitaria y los centros educativos.

«El régimen discriminatorio de zonificación y planificación en Jerusalén Este, que da prioridad a la zonificación de los asentamientos israelíes y limita las opciones de vivienda para los palestinos, equivale claramente a una segregación basada en la raza, el color, la ascendencia o el origen nacional o étnico», señalaron los expertos en un comunicado.

«Los asentamientos racialmente segregados han tenido consecuencias significativas y duraderas en el nivel de vida del pueblo palestino», señalaron.

Llamaron la atención sobre el efecto perjudicial de las medidas sobre los palestinos y las comunidades beduinas de Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental.

Citaron un informe presentado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en marzo en el que se afirmaba que la ocupación israelí del territorio palestino durante 55 años constituye un «apartheid».

6 palestinos muertos por disparos

Expresaron su alarma por los informes de que las protestas palestinas por el establecimiento del puesto de avanzada «Evyatar» y el control exclusivo de Israel sobre la distribución de los espacios públicos se encontraron con «violencia desproporcionada y represión sistemática.»

«Hemos recibido informes de que los manifestantes han sido objeto de un uso indiscriminado y excesivo de la fuerza, de detenciones arbitrarias, de torturas y de castigos colectivos», dijeron.

«Al menos seis palestinos han muerto por disparos de las fuerzas de seguridad israelíes o de colonos israelíes mientras protestaban por el establecimiento del asentamiento».

Los expertos de la ONU instaron a la comunidad internacional a investigar de forma independiente la conducta militar y las operaciones de las fuerzas de seguridad.

Pidieron que se ponga fin a la «impunidad actual de la potencia ocupante por el uso excesivo de la fuerza» contra los palestinos en las protestas, los procedimientos de registro y detención y en los puestos de control.

«Israel, como potencia ocupante del territorio palestino reconocida internacionalmente, tiene importantes obligaciones en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, que ha violado repetidamente», dijeron los expertos.

Instaron a la comunidad internacional a adoptar medidas contundentes de rendición de cuentas para poner fin a la ocupación y permitir la autodeterminación palestina con rapidez.

Los expertos de la ONU afirmaron que se han comunicado oficialmente con el gobierno israelí para que aborde estas acusaciones y aclare sus obligaciones en virtud del derecho internacional.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

El presidente Abbas se reúne con el monarca jordano en Amman

AMMAN, miércoles 27 de abril de 2022 (WAFA) – El presidente Mahmoud Abbas se reunió hoy con el monarca jordano Abdullah II en el Palacio Al Husseiniya en Amman.

Durante la reunión, el presidente Abbas discutió con Abdullah II los últimos acontecimientos políticos de la realidad palestina y la escalada israelí en los territorios ocupados, centrándose en los medios para defender y proteger la ciudad ocupada de Jerusalén junto con los lugares sagrados y promover la coordinación en cuestiones de interés común.

Abbas reiteró la necesidad de presionar al gobierno israelí para que detenga las medidas unilaterales de ocupación, respete los acuerdos firmados y cese su persistente agresión contra el pueblo palestino.

Señaló la importancia de intensificar los esfuerzos y la coordinación entre Palestina y Jordania para movilizar a la comunidad internacional para detener las prácticas y políticas agresivas del gobierno israelí contra el pueblo, los territorios y los lugares sagrados palestinos.

Destacó la importancia de acatar los términos de referencia del proceso de paz y las resoluciones de Naciones Unidas así como la necesidad de brindar al pueblo palestino protección internacional frente a la beligerante ocupación militar israelí, volver al horizonte político para poner fin a la prolongada ocupación israelí de los territorios pertenecientes al Estado de Palestina, con Jerusalén Este como capital.

Elogió a Jordania y Abdullah II por sus posiciones de apoyo al pueblo palestino y su justa causa en todos los niveles y en todos los foros internacionales, y subrayó el entusiasmo de Palestina por reforzar las relaciones fraternales y la cooperación entre los dos pueblos y países.

Abdullah II reafirmó las posiciones de Jordania en apoyo del pueblo palestino y su justa causa, señalando que su país sigue defendiendo el derecho del pueblo palestino a establecer su Estado independiente, con Jerusalén Este como su capital.

Expresó la determinación y los esfuerzos persistentes de su país en coordinación con todas las partes regionales e internacionales para detener la agresión israelí y preservar el estatus histórico de los lugares sagrados en Jerusalén, bajo la Custodia Hachemita.

Apartheid, el término jurídico que (por fin) define la realidad de Palestina

Hebrón (Palestina). Autoría: MAF.

Por María Ángeles Fernández y Jairo Marcos  de  @desplazados_org

Naciones Unidas y un alto magistrado israelí han admitido en las últimas semanas que los crímenes cometidos por Israel son de lesa humanidad. “Las conclusiones del relator especial describen pormenorizadamente el sistema de opresión basado en motivos raciales establecido por Israel contra la población palestina

Ya se puede decir: Palestina sufre un apartheid. Lo que hasta ahora era evidente a ojos de que quienes viven en Cisjordania y Gaza, y de quienes visitan esas tierras fuera de los márgenes turísticos con al menos una pizca de empatía, ahora es una verdad asumida por los organismos que establecen los criterios de medición. El apartheid ya no es un adjetivo, es un hecho. Tal cual.

“Israel practica el apartheid en los territorios palestinos ocupados”, afirma en un reciente informe el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en territorio palestino, Michael Lynk. “Hoy existe en el territorio palestino ocupado por Israel desde 1967 un sistema legal y político dual profundamente discriminatorio, que privilegia a los 700.000 colonos judíos israelíes que viven en los 300 asentamientos israelíes ilegales en Jerusalén Este y Cisjordania”, explica el relator, que también habla de muros y de puestos de control y que recuerda que tres millones de palestinos y palestinas “están sin derechos, viviendo bajo un régimen opresivo de discriminación institucional”. Sin olvidar que dos millones de personas viven en Gaza, “una prisión al aire libre”, en palabras de Lynk, sin acceso adecuado al agua, a la energía o a la salud.

A veces poner nombre a las cosas ayuda. Las dimensiona y las ofrece un marco contextual y analítico. Unos días antes de que se publicara el informe del relator, Lubnah Shomlai, integrante de la organización palestina de derechos humanos Badil, participó en un encuentro online con periodistas para hablar sobre nuevas narrativas, es decir, de la importancia de los conceptos usados para describir los hechos. “Israel ha cometido crímenes, hay mucha investigación e información, pero la terminología lo minimiza”, denunció Shomlai, quien también reconoció que cada vez se usa más el concepto “apartheid”. Un término que, por cierto, no es solo algo físico, aunque cueste creerlo al ver los puestos militares de control, los asentamientos de colonos en territorio palestino, el muro, las calles solo para israelíes en Hebrón o las carreteras solo para población israelí que cruzan Cisjordania. Hay situaciones que incluso se escapan de la lógica de la expulsión física, es todo más sutil.

La singularidad de Jerusalén

Budour Hassan es abogada del Centro de Derechos Humanos de Jerusalén y habla de “la burocracia de la represión”, esa que dice no siempre es visible y es más difícil de conocer que la violencia visible, “porque es la cotidiana que afecta a la vida diaria; solo se sabe cuando se habla con la gente”. La abogada explica los problemas de residencia para la población palestina de Jerusalén, residentes permanentes y no ciudadanía en el vocabulario de Israel. Estas triquiñuelas léxicas hacen que el Gobierno pueda reubicar su residencia, a pesar de que la ciudad siempre ha tenido un régimen jurídico especial. “Más de 14.000 fueron reubicados en 50 años: a gente nacida y crecida de repente les dicen que no son legales en su ciudad”, cuenta la jurista en un perfecto castellano, aprendido escuchando partidos de fútbol y baloncesto.

Otro ejemplo de esa burocracia represiva de la que habla Hassan es que si alguien se va siete años fuera de Jerusalén ya no puede volver a tener su residencia en esta ciudad clave. La reubicación punitiva es otro más de los mecanismos que describe la abogada. “La existencia de los palestinos en Jerusalén es muy vulnerable porque están bajo riesgo cotidiano de perder su derecho de residencia, su ciudad”, continúa Hassan, que no deja de nombrar técnicas burocráticas de exclusión, de ingeniería demográfica. “Si tu marido es de Cisjordania y tienes una criatura, es muy difícil registrar a tu bebé. Este trámite mundano puede durar cinco años y la familia no puede vivir junta en Jerusalén”, cuenta deprisa, como si lo que narra no fuera una absoluta barbaridad propia de novelas o series de televisión distópicas, esas que hay que leer o ver con atención. “La ocupación fragmenta a las familias, que viven una pesadilla cotidiana solo para sobrevivir. El objetivo no es vivir una buena vida, es sobrevivir. El derecho a sobrevivir no está garantizado”, afirma la jurista, que ayuda a vecinas y vecinos de Jerusalén a no perder su residencia, a registrar a los niños y niñas y a proteger las casas de la demolición.

Ya fuera de la oficina de Budour Hassan, un paseo por las calles de Jerusalén imprime una postal de la absoluta desigualdad cotidiana, la de junio de 2018: barrios de población palestina abandonados y sin inversión pública, en donde ni siquiera se dan licencias de obras para reformas de casas frente a otras zonas perfectamente equipadas. “En los viajes turísticos organizados por Israel la ocupación no existe. Hay dos mundos en Jerusalén. Apartheid no es sólo una palabra, es una realidad”, describía.

Un crimen de lesa humanidad

En 1966, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el apartheid como crimen de lesa humanidad, postura reiterada por el Consejo de Seguridad en 1984. Entre ambas fechas, concretamente en 1973, se aprobó la Convención sobre el Apartheid, que denuncia que las políticas de segregación y discriminación racial son crímenes internacionales. Esta Convención recoge que el crimen de apartheid incluye “actos inhumanos cometidos con el fin de instituir y mantener la dominación de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo racial de personas y de oprimirlo sistemáticamente”, tal como narra John Dugard, experto en Derecho Internacional y profesor en varias universidades, en un documento de Naciones Unidas.

Siguiendo el marco conceptual establecido hace 50 años, hace apenas unas semanas el relator especial Michael Lynk dijo también que un régimen político que prioriza de manera tan intencional y clara los derechos políticos, legales y sociales de un grupo sobre otro dentro de un mismo espacio geográfico, sobre la base de la identidad racial, nacional y étnica, se corresponde con la definición legal de apartheid.

Desde Amnistía Internacional aplauden este novedoso posicionamiento. “Las conclusiones del relator especial describen pormenorizadamente el sistema de opresión basado en motivos raciales establecido por Israel contra la población palestina, expresamente concebido para mantener la dominación israelí judía y sostenido mediante la comisión de graves violaciones de derechos humanos”, ha afirmado el director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África, Saleh Higazi. Incluso Michael Ben-Yair, ex fiscal general de Israel y magistrado de su Tribunal Supremo, ha asumido esta realidad en una tribuna de opinión publicada en El País: “Debo concluir con enorme tristeza que mi país se ha hundido en un abismo moral y político tal, que en estos momentos es un régimen de apartheid. Es hora de que la comunidad internacional reconozca esta realidad”.

Amnistía Internacional también ha publicado un informe este año para posicionarse claramente y asumir que lo que sucede en Palestina es un apartheid, sin peros ni eufemismos. “Israel ha impuesto un sistema de opresión y dominación de la población palestina (…) La segregación se lleva a cabo de una forma sistemática y muy institucionalizada mediante leyes, políticas y prácticas, todas ellas concebidas para impedir que la población palestina reclame los mismos derechos que la población israelí judía dentro de Israel y los territorios palestinos ocupados y disfrute de ellos y, por tanto, con la intención de oprimir y dominar al pueblo palestino”, recoge el estudio titulado ‘El apartheid israelí contra la población palestina’.

Intento de división

Los diferentes mecanismos utilizados hacen que la situación del pueblo palestino no sea uniforme. “Hay una jerarquía de opresión: lo de Gaza es peor que lo de Cisjordania, Cisjordania es peor que Jerusalén, Jerusalén es peor que Nazaret. Todos estamos bajo ocupación, pero la manifestación de la opresión es diversa. Es muy importante saber que hay diferencias, pero la motivación es única y uno de los objetivos de la ocupación es dividir a la población y convencernos de que hay gente mejor y peor para así evitar la unión de la lucha contra la ocupación”, explicaba Hassan en 2018. La abogada treintañera se considera una privilegiada porque, al nacer en Nazaret, población que forma parte del Estado de Israel desde 1948, tiene un pasaporte israelí que la permite libertad de movimientos.

El apartheid tiene diversas consecuencias para Lubnah Shomlai. Por un lado, habla de “desnacionalización”, es decir, de mantener a la población palestina como un pueblo sin estado; también de marginación democrática, de denegación del derecho al retorno, de la negativa al acceso y uso de la tierra; y, finalmente, de segregación, fragmentación y aislamiento. “Se trata de generar una desconexión que hace que se pierda la identidad como grupo o como pueblo y así se anula nuestro derecho a la autodeterminación. Israel trata de desgastar la identidad palestina”, relata.

* Artículo elaborado para el proyecto “Una mirada a la construcción de acciones transformadoras”, con la colaboración de AEXCID – Junta de Extremadura.

Fuente; www.elsaltodiario.com

Karen Haber: «recordar y también comenzar a olvidar»

Por Karen Haber, Haaretz, 28-4-22

Foto: Sirena y minuto de silencio en menoría del holocausto en Israel

El libro “Ficciones” de Jorge Luis Borges incluye el cuento “Fuentes el memorioso”. Fuentes se cayó de su caballo en un accidente y desde entonces ha perdido la capacidad de olvidar. Pero la capacidad de recordar todo no es una bendición, al contrario. Es una maldición que aplasta la realidad hasta en sus detalles más triviales. Memoria sin olvido no permite procesamiento y ciertamente no permite el progreso. Una mirada al discurso israelí sobre el Holocausto presenta todos los detalles más pequeños y gráficos para intensificar el horror, pero no olvida lo suficiente como para extraer lecciones y, por lo tanto, condena a Israel a un peligro terrible y permite no prestar atención de su situación como fuerza de ocupación y opresión.

77 años después del Holocausto y casi 74 años después de su institución como estado independiente, Israel sigue utilizando la memoria del Holocausto para movilizar la legitimidad y el adoctrinamiento de sus ciudadanos. Pero el Holocausto no tiene exclusividad judía, no solo porque el asesinato sistemático de personas durante el período nazi no fue solo la suerte de los judíos, sino también porque el Holocausto no puede ser tratado aisladamente de la ideología o los eventos que ocurrieron en paralelo. Es comprensible por qué el Holocausto se convirtió en la prueba sionista definitiva de la necesidad de establecer un Estado-nación para los judíos, pero su uso para crear una sensación de amenaza existencial perpetua llevó a que la memoria del Holocausto se convirtiera en una narrativa demagógica a la que todos estamos esclavizados, pero ciegos a su significado.

La memoria es importante en la medida en que crea un proceso que le permite seguir siendo relevante sin oscurecer el presente y el futuro. Funciona tanto a nivel personal como político. Pero el recuerdo del Holocausto en Israel vive y se activa exactamente en direcciones equivocadas. El Holocausto, que se suponía que se convertiría en un recuerdo, por importante que sea, continúa sirviendo como una amenaza real para el público, incluso si no existe. Por lo tanto, algunos atribuyen a los palestinos el deseo de terminar con el trabajo de Hitler, como si el público palestino continuara el camino del partido nazi. No se ajusta a la realidad, pero es lo que sucede cuando una sociedad entra en psicosis. Una memoria que no impulse un sistema dinámico, en el que las percepciones del pasado tengan importancia e influencia en el presente, será para siempre esclava del pasado y ciega a la realidad.

El establecimiento de Israel puede ser una respuesta al exterminio de los judíos en suelo europeo, pero la lección principal del Holocausto debería ser que cualquier eliminación de los seres humanos del concepto de “humanidad” es el peligro real, un peligro que eventualmente puede conducir cualquier nación a atrocidades, incluso las más “ilustradas”. No tienen que incluir campos de exterminio. Estos también pueden ser bombardeos de civiles o privación de derechos humanos.

Cuando el nacionalismo, el odio y la intolerancia hacia musulmanes y cristianos, la violencia disfrazada de patriotismo y la educación para la supremacía judía, son parte de la conducta judío-israelí, la lección no ha sido entendida. En gran medida, la posición automática alemana del lado de Israel en nombre de la culpa, mientras ignora la opresión, la ocupación y la negación de los derechos humanos, también indica una falla en las lecciones aprendidas. Entrenar los corazones para aceptar la exclusión de un grupo de toda la humanidad y la negación de sus derechos básicos prepara el terreno para la comisión de más atrocidades, y el espectro de tales atrocidades es amplio.

La guerra en Ucrania, el asesinato de civiles en Etiopía y la continua ocupación israelí de los territorios (lista corta) son prueba de que la humanidad aún no ha interiorizado que no existe el “infrahumano” y que ante todas las identidades que portamos o nacemos, todos somos humanos. El intento de obtener ganancias políticas del Holocausto, tanto en Israel como en la arena internacional, convierte al Holocausto de un evento universal horrible en un evento clave en la vida de un pueblo que optó por no salir de una posición de víctima y optar por ver el Holocausto como una continuación directa del antisemitismo.

Israel ha desgastado el Holocausto hasta el último detalle. Alimenta la angustia existencial a pesar de sus 74 años de independencia y deja el Holocausto como una herida abierta que no cicatriza. Esta conducta no aporta nada saludable en la vida de cualquier nación. La sociedad árabe, que vivía aquí incluso antes de que comenzara el proyecto sionista, está aislada y sufre una falta de igualdad en varios niveles dentro de los límites de Israel hasta 1967 y en los territorios ocupados. El público judío se refiere a algunos de ellos como “animales humanos” o como sucesores de los nazis, lo que justifica la falta de igualdad civil, que no forma parte de las reglas del juego democráticas.

Cuando era joven, nos hacíamos eco de “Juré recordar todo, recordar – y nada que olvidar” del poeta Abraham Shlonsky, y mucho menos la frase que venía más adelante en la canción: “Hasta que el insulto disminuya, hasta que todos, hasta todos”. Sin olvido, no hay curación al lado de la memoria. No debemos olvidar, la cuestión es cómo recordar y qué recordar.

Cuando me imagino a los miembros de mi familia asesinados en el Holocausto y recuerdo los que lograron escapar, me queda más claro que el voto que debemos hacer es recordar que todos somos seres humanos incondicionales. Porque tan pronto como existen las condiciones que “justifican” la opresión de otra persona, ahí es donde comienza el horror y no debe llamarse “holocausto”.

Karen Haber, Haaretz, 28-4-22

Traducción

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 28-4-2022

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

Los 4 jinetes del apocalipsis sionista

28 de abril de 2022

Por Rafael Araya Masry

Nada es azaroso en el devenir del proceso de colonización del territorio palestino por parte de Israel. Porque no hablamos de una situación que se genera de manera espontánea por parte de personas que, al no poder acceder a una vivienda en territorio israelí, buscan en el territorio palestino bajo ocupación la posibilidad de instalarse a vivir allí, como si esa tierra estuviera a su libre disposición.

Para llegar a esto, se necesita de un proyecto y de un engranaje que pueda dar sustento a una política prolijamente elaborada y cuyo propósito es –precisamente- seguir tragándose las tierras palestinas en beneficio de la propia expansión del Estado de Israel.

Y entonces la imagen y el modelo se repiten hasta la majadería conjugando los 4 factores que impulsan, respaldan y posibilitan este proceso constante de desposesión, de demolición, de usurpación y de instalación de nuevas colonias, eufemísticamente llamadas “asentamientos” por el Estado de Israel, como si se tratara de la simple construcción de nuevos barrios donde habitará solamente población judía, con sus casas, sus caminos de acceso segregados y prohibidos para la población originaria reafirmando su política de apartheid, como si en esos lugares o en su entorno no existiera nada que pudiera ser llamado “Palestino”. Es por ende, la continuación y perpetuación de uno de los mitos fundacionales del Estado de Israel que sobre Palestina dice que es “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.

Y es aquí donde el poder real del sionismo juega sus cartas. Al no existir ningún tipo de reconocimiento israelí del derecho inalienable palestino de construir su propio estado en suelo palestino con su capital, Jerusalén, el sionismo denomina a la extensión geográfica de Palestina como “territorios en disputa”, es decir, tierras que podrían están en posesión de unos u otros porque no existe demarcación, porque se trata de la “tierra histórica regalada por Dios al pueblo judío”, proclamando de esa forma otro de los mitos fundacionales del Estado de Israel: Dios nos dio la tierra por ser su pueblo elegido.

Como decía antes, eso es producto de los 4 factores que confluyen metódicamente para ejercer el robo del territorio: El gobierno israelí y la ideología sionista que lo sustenta, la policía y las fuerzas armadas, los colonos en sí y el poder judicial israelí.

¿Cómo actúa cada uno de ellos y cuál es la mecánica? El gobierno autoriza la expansión de colonias ya existentes o la construcción de nuevos enclaves en otras tierras palestinas. Los colonos concurres allí bajo resguardo militar o policial y se instalan con una construcción precaria para “plantar bandera” y erigirse como una nueva referencia colonizadora. Por supuesto, allí está el poder militar israelí para protegerlos de cualquier intento de resistencia palestina a la ocupación. Luego vendrán las denuncias palestinas ante la llamada “justicia israelí”, cuya Corte Suprema terminará, en el 95% de los casos, por convalidar la ocupación ilegal y la expansión de las colonias, todas ilegales de acuerdo a la ley internacional.

Luego, el gobierno israelí otorgará créditos a baja tasa de interés para la edificación de viviendas, centros comerciales, sinagogas, colegios, etc. consolidando en los hechos un nuevo acto de usurpación y ocupación de una tierra que no les pertenece, ni legal ni legítimamente.

Esta conjunción de factores que promueven las colonias, es el factótum del plan originario del sionismo en Palestina: ocupar la mayor cantidad de tierra posible, con la menor cantidad posible de habitantes originarios. Es decir, el proceso de limpieza étnica que comenzó en 1948, continúa hasta nuestros días de manera brutal y sistemática, mostrando al mundo que no hay ni casualidad ni improvisación alguna para llevar a cabo el plan original, que es la apropiación y la usurpación de todo el territorio palestino y la expulsión de todo o la mayor parte de su población originaria palestina.

Y como corolario de toda esta nefasta política, nos encontramos ante una comunidad internacional impasible, incapaz de reaccionar ante la barbarie, la opresión y la brutalidad israelí. A la extorsión permanente por parte del estado sionista para demonizar la crítica, recurrir al manoseado concepto de “antisemitismo” para neutralizar cualquier crítica a una política aberrante, inhumana y violadora de los más elementales derechos que atañen a todo un pueblo. Como alguien dijo alguna vez, “antisemitismo es todo aquello que los sionistas odian”.

En resumen, una comunidad internacional que creó el conflicto, ha sido incapaz, después de 74 años de hacer valer la ley y las disposiciones del más grande organismo multilateral que existe: la Organización de las Naciones Unidas.

En estos días, en que conmemoramos el Día Internacional de Al Quds, venimos a honrar a todos los mártires palestinos caídos a lo largo de 74 años en defensa de sus inalienables derechos. Venimos a rendir homenaje y a renovar el compromiso de lucha y solidaridad con quienes en la Ciudad Santa de Jerusalén y en todo el territorio bajo ocupación, sostienen una heroica protesta y resistencia a la ocupación criminal, a la violencia y al crimen impune..

Porque palestina y su pueblo han decidido sostener y profundizar su propio proceso de resistencia, a pesar de la oprobiosa orfandad en que, salvo honrosas excepciones, le ha dejado el concierto de las naciones.

 

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