Israel demuele un centro de salud en Jerusalén

Foto: Palestinos esperan en el centro Hamdi Manko en la ciudad cisjordana de Nablus, el 22 de agosto de 2021 [JAAFAR ASHTIYEH/AFP vía Getty Images].

06 de enero de 2022

Las fuerzas de ocupación israelíes demolieron ayer, sin previo aviso, un centro de salud palestino que atendía a 20.000 palestinos en la Jerusalén Oriental ocupada.

Las excavadoras municipales asaltaron el barrio de Jabal Al-Mukaber después de que la policía acordonara la zona y demolieran el centro de salud.

El director del centro, Ghassan Jalajel, dijo que la demolición fue inesperada, y añadió que la mitad del centro se vio afectada. Se ha presentado previamente un recurso ante los tribunales israelíes para detener la orden de demolición.

Dijo que la municipalidad no esperó la decisión del tribunal y envió sus cuadrillas sin previo aviso.

Según Jalajel, el centro de salud atiende a más de 20.000 personas que viven en Jabal Al-Mukaber.

En el barrio de Beit Hanina, al norte de Jerusalén, una excavadora municipal demolió un edificio residencial palestino con el pretexto de que había sido construido sin los permisos de planificación necesarios.

Fuente: Monitor Medio Oriente 

Empoderar a los jóvenes talentos palestinos para crear oportunidades ecológicas innovadoras en el sector agroalimentario

04 de enero de 2022

Ramallah / PNN /

Más de 400 graduados y jóvenes palestinos se benefician del proyecto «Empleos ecológicos y oportunidades de ingresos sostenibles para los jóvenes palestinos de sexo femenino y masculino en el sector agroalimentario», financiado por Dinamarca y ejecutado por la Oficina de Coordinación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación para Cisjordania y la Franja de Gaza (FAO WBGS), se celebraron en una ceremonia para marcar la finalización del proyecto en la facultad de agricultura y medicina veterinaria de la Universidad Nacional An-Najah en Nablus, Cisjordania.

Como parte de sus esfuerzos para empoderar a los jóvenes palestinos, mujeres y hombres, en 2019, Dinamarca y la FAO se asociaron con el Ministerio de Agricultura y cuatro universidades locales, incluidas An Najah, Al Quds, Hebron y Khadorie, en un esfuerzo de dos años. impulsar los empleos verdes y el desarrollo empresarial para los jóvenes palestinos, con un enfoque especial en fomentar el desarrollo social, abordar las desigualdades de género, apoyar las empresas agroalimentarias innovadoras y estimular el crecimiento económico verde local.

“Con tasas de desempleo para los jóvenes graduados palestinos que alcanzan el 40 por ciento, la creación de empleos verdes para los jóvenes es vital”, dijo el Sr. Ketil Karlsen, embajador de Dinamarca.

También se implementó un programa de pasantías en el marco del proyecto, que brindó a 250 de los 400 graduados (183 mujeres y 67 hombres) la oportunidad de trabajar en el sector agroalimentario durante ocho meses. La mayoría han sido contratados de forma permanente por sus empresas de acogida u otros empresarios del sector agroalimentario.

“Mejorar las soluciones ecológicas y climáticamente inteligentes, y apoyar a los jóvenes emprendedores y la creación de empresas involucradas en la industria tiene un potencial enorme, como lo demuestran los cientos de graduados que recibieron trabajos inmediatamente después de completar su capacitación”, dijo el Sr. Karlsen.

Además, gracias a una inversión total de 400 000 USD, el proyecto también ha apoyado a 23 jóvenes palestinos (diez mujeres y 13 hombres) con los medios para convertirse en propietarios de sus propias empresas agroalimentarias.

“Nos complace haber involucrado tanto a la sociedad civil como al sector privado en brindar oportunidades de empleo a más de 400 graduados, incluidas 290 mujeres, y apoyarlos con el conocimiento y las habilidades necesarias para mejorar sus medios de vida y manifestar sus talentos para desbloquear sus potenciales ilimitados ”, Dijo el Dr. Azzam Saleh, Jefe de Programa de la FAO WBGS.

Dinamarca y la FAO continuarán alentando a los jóvenes, mujeres y hombres, a participar en las cadenas de valor agroalimentarias de alto potencial mediante el lanzamiento de una segunda fase del proyecto en 2022, que también se centrará en los jóvenes de la Franja de Gaza. Esta segunda fase se centrará en el fortalecimiento de los marcos de políticas a favor de la juventud y los vínculos en todo el sector agroalimentario, involucrando no solo a las universidades sino también a los centros de formación profesional para que desarrollen sus propios programas relacionados con la agroalimentación, permitiendo una mayor diversidad y flexibilidad en el alcance. y alcance de la intervención.

La Representación danesa se inauguró en Jericó en 1994 y se trasladó a Ramallah en 1998.

El objetivo político general del compromiso de Dinamarca en Palestina es apoyar una solución pacífica al conflicto israelo-palestino mediante la realización de una solución de dos Estados. Al mismo tiempo, a través de su compromiso, Dinamarca se esfuerza por promover la estabilidad en la región y mejorar la vida de los palestinos, incluidas las mujeres y las niñas, que están atrapadas en el conflicto.

La Representación es responsable de la asistencia humanitaria y para el desarrollo de Dinamarca en Palestina. El apoyo de Dinamarca se centra en los derechos humanos y la responsabilidad democrática; crecimiento económico ecológico, sostenible e inclusivo y trabajos decentes para las mujeres y los jóvenes palestinos; y resiliencia, paz y estabilidad. La asistencia humanitaria y para el desarrollo prevista asciende a 154 millones de dólares de 2021 a 2025.

Fuente: http://english.pnn.ps/

Conflicto palestino-israelí: ¿dos estados o uno binacional?

05/01/2022

Por Iosu Perales

La solución de dos estados tiene la ventaja de estar muy presente en la percepción y conciencia de las sociedades de Israel y Palestina. El enfrentamiento ya muy prolongado en el tiempo ha abierto brechas difíciles de cerrar.

En la comunidad internacional está arraigada la idea de que solamente la creación de dos Estados podrá resolver el conflicto palestino-israelí. De hecho, la mayoría de la población de ambos países no concibe que sea factible otra solución, habida cuenta además que la prolongada violencia ha abierto una brecha que parece imposible de cerrar. Sin embargo, cada vez más intelectuales e incluso activistas de ambos lados piensan que la solución más viable sería el estado binacional. Un Estado para dos naciones. Uno de esos intelectuales es Michel Warschawski.

La alternativa binacional es muy compleja y está llena de trampas. Pero conviene profundizar en sus posibilidades antes de rechazarla, ya que también tiene la ventaja de neutralizar problemas propios de la disputa de territorios. Tras la partición de la Palestina histórica, en un acto arbitrario de Naciones Unidas, Al Fatah, presidida por Arafat, abogaba por la creación de un Estado laico binacional, en el que ambos pueblos cohabitarían. Pero el sionismo la rechazó por dos razones: la carrera demográfica estaba ganada de antemano por el lado palestino y en pocos años la población judía sería minoritaria y, como consecuencia, el proyecto de un Estado de la nación hebrea quedaría enterrado. Tras la guerra del 67 los puentes quedaron rotos, el conflicto se radicalizó aún más y las dos partes quedaron ancladas en la idea de dos Estados, al menos en la propaganda.

Judío de origen polaco, Michel Warshawski, hijo de un prestigioso gran rabino, es cofundador y codirector del Alternative Information Center (AIC) una ONG mixta, formada por palestinos e israelíes. En Tel Aviv, donde vive, no deja de ser hostigado por los sectores sionistas, los mismos que en el 89 le metieron en la cárcel por repartir panfletos contra el poder. A la pregunta de por qué la solución binacional, responde: “En realidad, en mis libros hablo del reto binacional y no del estado binacional. La idea del estado binacional sería posible sólo si los palestinos y los sionistas quisieran, y no es esto lo que buscan. De hecho, mi amigo Elías Sambar, señala la belleza de mi sueño, pero me advierte de que no debo olvidar que lo que Palestina necesita es una solución, y no más sueños”.

Warschawski, por su respuesta, parece dar un paso atrás, pero enseguida se anima y considera que la única solución es un único Estado en la Palestina histórica, que integre a árabes y judíos y que sea binacional y laico. Según Warschawski, en lo que se refiere al conflicto palestino-israelí hay que “salirse del dogma de dos estados”, para construir un “Estado plural, donde vayan de la mano una ciudadanía compartida y el reconocimiento de identidades colectivas diversas”. Piensa que en este proceso tendrá un importante papel la minoría árabe de Israel, el 20% de una población de algo más de nueve millones.

De hecho, el debate sobre la binacionalidad ha estado vivo entre intelectuales sionistas liberales. La idea central de la propuesta era y es, ”iguales derechos para la ciudadanía de las dos nacionalidades”. Es verdad que hace ya muchos años que la fuerza política, social e intelectual de la binacionalidad es pequeña, marginal, pero cuanto más fracasa el diálogo para la creación de dos estados, más posibilidades tiene de abrirse camino.

Un pilar básico de la opción binacional es la inviabilidad del Estado palestino, dada la base territorial insuficiente y la disgregación de los actuales enclaves palestinos en una Cisjordania trufada de colonias judías belicosas. Para Warschawski, la alternativa binacional puede parecer descabellada, pero merece la pena estudiarla como una alternativa radical al régimen sionista y colonial, estructuralmente levantado y sostenido sobre un apartheid. La alternativa binacional acabaría con conflictos estratégicos como la lucha por el control de la tierra y del agua, haciendo innecesario el muro sionista.

«Ha llegado el momento de abandonar la tradicional solución de los dos Estados y centrarse en el objetivo de iguales derechos para judíos y palestinos», escribió en The New York Times el prestigioso ensayista judío estadounidense Peter Beinart. Si nos remontamos a los años cuarenta del siglo XX, en el congreso sionista de Biltmore, Hannah Arendt, ya defendió la vía binacional como una especie de federación. De la misma idea eran Edward Said y Tony Judt, intelectuales ambos, el primero palestino y el segundo judío. En el caso de Arendt, su posición le valió ser acusada de colaboracionista. Pero, llegados a este punto hagamos un repaso de los perfiles de las diferentes soluciones que se han manejado y discutido.

La solución de dos estados tiene la ventaja de estar muy presente en la percepción y conciencia de las sociedades de Israel y Palestina. El enfrentamiento ya muy prolongado en el tiempo ha abierto brechas difíciles de cerrar. Por decirlo de manera sencilla, la solución de dos estados es lo natural, hoy por hoy. Ya lo fue para la ONU en 1948, siendo objeto de negociaciones que no prosperaron en los Acuerdos de Oslo (1993).

Existe una tercera vía que es sobre todo teórica, pero no por eso ha sido borrada del mapa de las soluciones. La alternativa de una confederación palestina-jordana tomó alguna fuerza entre los años 1948 a 1967. Basada en el hecho de que el 60% de la población de Jordania es palestina, su aplicación práctica pasaría porque la población palestina de Cisjordania aceptara trasladarse al país Hachemita. Justamente unos de los obstáculos es que la población palestina no reconoce a la monarquía que gobierna Jordania. Tampoco la población de este último país acepta la llegada de más de cuatro millones de palestinos. La complementariedad la pondría la unión de la franja de Gaza a Egipto (1,8 millones). Esta propuesta nunca fue negociada y no parece que tenga futuro. Claro que para Israel la solución jordana sería magnífica.

Lo cierto es que pasan los años, las negociaciones están bloqueadas y mientras el debate sobre cuál es la opción más viable ocupa a cancillerías que miran hacia Estados Unidos, los sionistas siguen casi discretamente avanzando en su plan de judaización que no ha cesado desde el fin de la guerra del 67. Su proyecto pasa por lograr una inversión demográfica de Jerusalén y de otras ciudades como Hebrón, mediante la expulsión de palestinos y la ocupación de sus espacios por nuevos colonos. En este proceso, Jerusalén, calificada por los sionistas como “capital eterna de Israel” es la punta de lanza del Gran Israel (Eretz) que pretende el control de toda la palestina histórica. El libro del periodista navarro Alberto Pradilla, “El judío errado” aporta buena información sobre este proceso que se inscribe como la opción real del sionismo: un único Estado, el judío. Para los palestinos el exilio y el refugio perpetuo.

Israel ganó la guerra de 1967, se adueñó de toda Jerusalén y saltándose la resolución de la ONU que designaba a la ciudad santa como ciudad internacional abierta, la tomaron y militarizaron por completo. La toma de Jerusalén fue seguida de una limpieza étnica, ya que todo el barrio marroquí fue destruido, muriendo muchas familias bajo los escombros dado que se negaron a abandonar sus casas mientras las máquinas israelíes lo arrasaban todo.

Michel Warschawski afirma: “Europa, y la comunidad internacional, fueron quienes crearon este conflicto. Los europeos decidieron resolver el problema de los supervivientes de la Segunda Guerra Mundial y del genocidio de los judíos de Europa diciendo: Os damos un Estado, coged las llaves, veinte francos. Tendréis apoyo político, militar, etc. Haciendo así pagar a los árabes de Palestina por un crimen que les era extraño. Para Europa, fue una forma abyecta de desentenderse, a costa de los demás, de su responsabilidad en el genocidio nazi”.

https://www.alainet.org/es/articulo/214659

El Ministerio de Relaciones Exteriores y Expatriados del Estado Palestina advirtió el aumento de incidentes de colonos israelíes atropellando a palestinos

Foto: las fuerzas de ocupación israelíes mataron hoy jueves a dos palestinos, uno de ellos en Naplusa, por balas del ejército israelí, y el otro cerca de Ramallah, donde murió a consecuencia de ser atropellado por un colono.

RAMALLAH, jueves 6 de enero de 2022 (WAFA) – Después de que dos palestinos fueran atropellados hoy por colonos israelíes en las carreteras de Cisjordania en dos incidentes separados en los que uno murió y el otro resultó herido, el Ministerio de Relaciones Exteriores palestino advirtió contra el aumento de incidentes. involucrando a colonos israelíes atropellando a palestinos, que temía fueron premeditados mientras condenaba la indiferencia de la policía israelí.

El Ministerio de Relaciones Exteriores y Expatriados dijo en un comunicado que si los incidentes se revirtieran, es decir, si un palestino atropella a un israelí, los soldados o colonos en el área habrían asumido que el incidente fue intencional y habrían abierto fuego contra el automóvil involucrado, incluso antes de comprobar los hechos con la intención de matar a los que están en él.

«Esta situación confirma no sólo el racismo del estado ocupante al tratar con los palestinos, sino también el absoluto desprecio por sus vidas como si no tuvieran valor», dijo.

Consideramos los incidentes de atropello de palestinos, que se han convertido en un fenómeno que se repite sin atención ni seguimiento por parte de la policía de ocupación o sus diversos órganos, crímenes, ya sean intencionados y deliberados o por negligencia e indiferencia de la policía ocupante , incluso si se trata de accidentes de tráfico ordinarios que involucran a un palestino ”, concluyó el ministerio en su comunicado.

Hoy temprano, un colono atropelló y mató a Mustafa Falaneh, de 25 años, del pueblo de Safa, al oeste de Ramallah, y padre de una niña de 18 meses, cuando intentaba cruzar una calle cerca de su pueblo.

Más tarde, otro colono atropelló e hirió a Shafiqa Bisharat, de 48 años, de una aldea del área de Nablus, quien fue ingresado en el hospital para recibir tratamiento. Testigos dijeron que el colono había intentado atropellar ovejas en el área y estaba acosando a los palestinos en la carretera antes de atacar Bisharat.

Nadie fue arrestado en ninguno de los incidentes.

La saga de Emma Watson expone la demonización de la solidaridad con Palestina

Foto: la reciente publicación de Emma Watson en Instagram que combina la palabra ‘solidaridad’ con imágenes de banderas palestinas provocó una indignación predecible. (Crédito: Getty Images)

Por  Em Hilton
Al acusar a la actriz Emma Watson de antisemitismo, los apologistas de Israel han expuesto su estrategia para defender el apartheid: difamar a cualquiera que se atreva a reconocer que los palestinos existen.

Cualesquiera que sean las reservas de uno sobre nuestra cultura orientada a las celebridades, hay mucho que decir sobre los grandes nombres que apoyan causas importantes. En lo que algunos dirían que fue un momento clave para la integración del movimiento de liberación palestino, la estrella de Harry Potter, Emma Watson, compartió ayer una imagen en su cuenta de Instagram, con sesenta y cuatro millones de seguidores, con el texto ‘Solidaridad es un verbo’ contra un telón de fondo de banderas palestinas.

Celebrado y reprendido en igual medida, el cargo llevó al ex embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, a publicar un tweet en el que calificaba a Watson de antisemita. Su medida fue recibida a su vez con una burla significativa en las redes sociales, incluso por parte de los círculos de defensa de Israel más conservadores.

A pesar de eso, la respuesta de Danon estuvo bastante en consonancia con los acontecimientos recientes. En octubre, la aclamada autora Sally Rooney rechazó un trato con una editorial israelí por respeto al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), y se enfrentó a cargos similares de odio a los judíos. El mes siguiente, el Jewish Chronicle cubrió una protesta contra la embajadora israelí de derecha Tzipi Hotovely invocando comparaciones con Kristallnacht.

La publicación de Danon pudo haber sido absurda en su alcance inmediato y puro, pero fue una extensión lógica de un proceso que busca hacer que la existencia misma de los palestinos sea antisemita, y mucho menos muestras de solidaridad con ellos. Este proceso ha estado en el centro de la estrategia seguida por los apologistas de la ocupación israelí durante años.

En un momento en que la conciencia pública y el apoyo a la liberación palestina están cobrando un impulso significativo, el uso de un instrumento contundente como una acusación de antisemitismo se ha convertido en una herramienta eficaz para silenciar la solidaridad palestina. Esto es particularmente cierto cuando se trata de silenciar a los movimientos sociales progresistas que establecen vínculos entre la solidaridad palestina y otras formas de antirracismo dentro de un marco de justicia racial más amplio. Considerar la identidad, las imágenes, la historia y el patrimonio palestinos como una amenaza existencial para los judíos se utiliza para proteger a Israel de cualquier tipo de escrutinio significativo o responsabilidad por sus brutales abusos contra los derechos humanos.

Esta táctica se ha desarrollado a lo largo de los años de formas sutiles e insidiosas. El movimiento BDS, por ejemplo, ha sido ridiculizado habitualmente por los defensores de Israel como el equivalente a los boicots que tenían como objetivo las empresas judías en la Alemania nazi. El mes pasado, el parlamentario conservador Robert Jenrick prometió prohibir el BDS durante una conversación titulada «¿Por qué tanta gente odia a los judíos?»

En noviembre de 2021, una charla del académico Sondeep Sen en la Universidad de Glasgow fue cancelada después de que la Sociedad Judía se quejara al vicerrector de que su tema, la naturaleza política de Hamas, crearía un ‘ambiente inseguro’ para los estudiantes judíos en el campus. Incluso el difunto arzobispo Desmond Tutu, un activista de toda la vida contra la injusticia global en sus múltiples formas, fue manchado con acusaciones infundadas de antisemitismo debido a su equiparación de las políticas de Israel con el apartheid, una clasificación compartida por muchos, incluidas las organizaciones israelíes de derechos humanos.

Estos incidentes pueden parecer forraje en las redes sociales, pero reflejan una reacción contra la creciente fuerza del movimiento de liberación de Palestina, una reacción que busca etiquetar incluso la crítica más mundana del comportamiento de Israel como un ataque a los judíos. No es una coincidencia que, a medida que el movimiento por la libertad palestina se vuelve más popular, los esfuerzos para codificar la definición de antisemitismo de la IHRA y hacer que campañas como BDS sean ilegales, un objetivo que persigue el gobierno británico en la próxima Ley de Boicot del Reino Unido, también obtienen beneficios políticos. 

Este enfoque es popular tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña. Se pretende que tenga un efecto escalofriante, y lo tiene: aquellos que quieren hablar en solidaridad con los palestinos permanecen callados por temor a ser tildados de antisemitas y las consecuencias que eso acarrearía. También sirve para volver a centrar el tema del antisemitismo en lo que debería ser una discusión sobre la liberación palestina, sirviendo así como una distracción de las consecuencias de la vida real de décadas de injusticia en Israel y Palestina.

La violencia estatal y militar se inflige a las comunidades palestinas a diario. El día que Emma Watson publicó en Instagram, los colonos destruyeron un cementerio palestino en Burka, cerca de Naplusa, y la huelga de hambre de Hisham Abu Hawash, un prisionero palestino que se mantiene bajo custodia israelí sin cargos, ahora será liberado el 26 de febrero. Sin embargo, la conversación pública continúa centrándose en el antisemitismo.

También hay consecuencias para la lucha contra el antisemitismo, pero no en la forma en que parecen pensar quienes empuñan las acusaciones. En Gran Bretaña, el antisemitismo ha sido esencialmente relegado a una disputa entre facciones en una lucha interna del Partido Laborista a pesar de que, junto con el racismo contra los negros, la supremacía blanca y el odio hacia las personas LGBT +, está aumentando a nivel nacional y mundial. La combinación del antisemitismo y la crítica de Israel no solo es moralmente repugnante, también es una forma fundamentalmente ineficaz de solidaridad y niega la forma en que las luchas contra la intolerancia están indisolublemente unidas.

Esos vínculos significan que todos debemos ser fuertes y descarados en nuestros llamamientos por los derechos humanos palestinos y por el fin de la ocupación israelí. En ese contexto político, la publicación de Watson fue significativa: mostró a millones de personas que la solidaridad con quienes luchan contra la opresión puede y debe ser parte del discurso político dominante. También demostró que, a pesar de los mejores esfuerzos de muchos, la causa de la liberación de Palestina va por buen camino, principalmente gracias a quienes trabajan sobre el terreno para exponer la brutalidad diaria que acompaña a la ocupación y el apartheid.

Pero la respuesta de Danon fue, a su manera, igualmente importante: demostró que las acusaciones de antisemitismo dirigidas a quienes no han hecho nada más que expresar su solidaridad con los palestinos son tan maliciosas como absurdas. Debemos esperar que ese hecho se quede en la memoria colectiva cuando llegue el próximo grupo de acusaciones.

Sobre el Autor
Em Hilton es un activista y escritor  judío que vive entre Tel Aviv y Londres. Es cofundadora de Na’amod, judíos británicos contra la ocupación, y forma parte del comité directivo del Centro para la no violencia judía.

Fuente: https://tribunemag.co.uk

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