Israel digitaliza la ocupación palestina

Foto: profesoras y escolares palestinos, en un puesto de control israelí, en 2020 en Hebrón.
HAZEM BADER (AFP)

05 de diciembre de 2021

Por Juan Carlos Sanz 

La proliferación de cámaras de vigilancia, la implantación de sistemas de reconocimiento facial y las denuncias de intervención de teléfonos de activistas apuntan a un nuevo modelo de control de la población.

“Hace un par de meses los soldados detuvieron a una chica en un puesto de control de Hebrón a causa de un error de identificación con un móvil. Sospeché y me puse en contacto con Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio, ONG de exmilitares israelíes) para verificarlo. Descubrí que Israel estaba utilizado una nueva tecnología de reconocimiento facial”, recuerda el activista palestino Issa Amro ante el puesto de control de Gilbert, en el barrio de colonos judíos de Tel Rumeida, uno de los principales puntos de fricción entre israelíes y palestinos en la dividida ciudad de Hebrón (Cisjordania). “Varios soldados confirmaron que estaban cargando imágenes para el sistema Blue Wolf (Lobo Azul)”, detalla, en referencia a una aplicación que identifica y autoriza el paso de la población civil como si se tratara de un semáforo.

El paso de Gilbert se encuentra en una de las rutas que conducen hacia la mezquita de Ibrahim –para los musulmanes– o Cueva de los Patriarcas –para los judíos–, el sepulcro donde reposan los restos del profeta Abraham y sus descendientes, según la tradición de ambas religiones. Las cámaras asoman por las azoteas, sobrevuelan postes con cables y farolas, en el mismo punto donde un militar israelí remató de un tiro en la cabeza hace cinco años a un asaltante palestino que yacía malherido en el suelo.

“Nos dieron un teléfono con cámara que tenía solo una aplicación: (…) la Blue Wolf, con tres opciones que aparecen en una ventana emergente para dejar pasar (verde), investigar (amarillo) o detener (rojo) a las personas identificadas por imagen”, declaró un soldado a los responsables de Breaking the Silence, organización de veteranos del Ejército opuestos a la ocupación, en un documento examinado por EL PAÍS. Otro militar confirma también la forma de utilización de la aplicación Blue Wolf: “Primero se escanea la tarjeta de identidad y luego se hace una fotografía (…) Ahí esta toda la información básica sobre cada persona”.

“Se trata de métodos de vigilancia altamente invasivos mediante tecnología de reconocimiento facial”, ha sostenido la ONG israelí tras una reciente investigación, de la que primero informó The Washington Post, basada en los testimonios de soldados recogidos en los dos últimos años. La información recopilada sobre la población civil se incorpora después a una base de datos central, denominada “Hebrón, Ciudad Inteligente”. “Además de pagar el precio de la ocupación desde 1967, los palestinos no tienen la posibilidad de denunciar la intrusión del sistema Blue Wolf, que produce una digitalización de la ocupación de tintes orwellianos”, concluye el informe de Breaking the Silence.

El propio Ejército vino a reconocer la existencia del sistema Blue Wolf en su página web, según informó el diario estadounidense. Un portavoz de las Fuerzas Armadas calificó el uso de las imágenes de población civil como “una operación rutinaria de seguridad que forma parte de la lucha contra el terrorismo”.

El activista palestino Issa Amro, el 26 de noviembre en un puesto de control israelí de Hebrón (Cisjordania) con cámaras de reconocimiento facial.
El activista palestino Issa Amro, el 26 de noviembre en un puesto de control israelí de Hebrón (Cisjordania) con cámaras de reconocimiento facial.JUAN CARLOS SANZ

“Las familias palestinas de la zona pronto se pusieron en estado de alerta”, describe el ingeniero electrónico Issa Amro, de 41 años, cómo ha cambiado la vida de miles de palestinos que se ven obligados a atravesar las barreras en su ciudad. Hay dos decenas de puestos de control, algunos con la apariencia de una frontera internacional en toda regla, entre las llamadas zonas H1 (palestina), con más de 250.000 habitantes, y H2 (israelí), donde viven unos 700 colonos, protegidos por más de 2.000 soldados, junto a otros 30.000 palestinos.

“Las cámaras y los sistemas de reconocimiento facial no se usan solo por razones de seguridad o de control”, argumenta Amro, un defensor de la resistencia no violenta que ha sido perseguido tanto por los servicios de seguridad israelíes como por los de la Autoridad Palestina. “Están influyendo en el comportamiento social de los palestinos, una sociedad conservadora muy celosa de su privacidad”, interpreta. Algunos vecinos me preguntan: ‘¿Pueden vernos a través de las paredes?”.

Izzar (prefiere no desvelar su apellido), de 37 años, obrero de la construcción, viene subiendo la cuesta desde el cercano mercado palestino con sus tres hijos antes de que comience la oración del mediodía del viernes. Antes ha tenido que atravesar un puesto militar. “No te sientes libre si no puedes tener vida privada”, se indigna. “Ya debemos pasar los controles de seguridad; mis hijos, hasta seis veces al día para ir colegio”, menea la cabeza en medio del silencio de los pequeños.

“Estamos bajo ocupación”, resume Amro la vida en la zona de Hebrón bajo dominio israelí, donde se concentra gran parte del casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2017. “No tenemos la posibilidad de protestar ni de dar nuestro consentimiento ante la instalación de las cámaras. Gilbert no es un puesto de control entre las zonas H1 y H2, donde sí resulta preciso identificarse; es una zona de paso”, cuestiona el despliegue israelí de cámaras y sistemas electrónicos de control en los últimos meses. “Es una imposición sobre nuestro derecho a la privacidad”.

Yasir Maryani, de 49 años, funcionario municipal, describe cómo funciona el sistema Blue Wolf. “Te hacen una foto y te clasifican con colores: verde, puedes pasar; amarillo, verifican tu identidad con sus superiores; rojo, los soldados te paran y te detienen”, explica. “Y con el zoom de las cámaras se meten también en nuestras vidas”.

“Estado de vigilancia permanente”

En Jerusalén, la directora de investigación del Instituto Palestino de Diplomacia Pública, Inès Abdel Razek, recuerda que las cámaras están por todas partes en la Ciudad Vieja, como ha destacado un informe de la organización israelí Amleh elaborado tras la ola de protestas de la pasada primavera. “Los palestinos siempre tienen la sensación de estar controlados. Con las nuevas tecnologías, se ha instaurado un estado de vigilancia permanente”, advierte.

Abdel Razek también opina que Israel está probando sus sistemas más avanzados con la población palestina antes de exportarlos. “Habría que preguntarse si este es un valor añadido que vende a sus aliados, europeos por ejemplo, en la cooperación de seguridad”, plantea esta politóloga formada en Francia y que trabajó en la sede de la Unión por el Mediterráneo en Barcelona. “Parece como si quisiera saberlo todo sobre los palestinos, desde los datos biométricos al reconocimiento facial, para silenciar las protestas”, señala.

“Y también parece que controlan los teléfonos con el pretexto de la seguridad”, alude la analista a la reciente ilegalización de seis ONG palestinas, acusadas de vínculos con el terrorismo a través del proscrito partido Frente Popular de Liberación de Palestina.

A mediados de octubre, Ghassan Halaika, investigador de la ONG defensora de los derechos humanos Al Haq, descubrió que algunos de los contactos de su agenda telefónica le estaban devolviendo llamadas que él no había efectuado. “Luego empezaron a llegar mensajes vacíos al móvil”, recapitula este economista palestino de 29 años en la sede de su organización en Ramala.

Ghassan Halaika, investigador de la ONG palestina Al Haq, cuyo teléfono fue intervenido con el sistema de espionaje Pegasus, el 25 de noviembre en la sede de su organización en Ramala (Cisjordania).
Ghassan Halaika, investigador de la ONG palestina Al Haq, cuyo teléfono fue intervenido con el sistema de espionaje Pegasus, el 25 de noviembre en la sede de su organización en Ramala (Cisjordania).JUAN CARLOS SANZ

Al menos seis teléfonos inteligentes de activistas palestinos se han visto infiltrados por el sistema espía de nivel militar Pegasus, fabricado por la compañía israelí NSO. Tres de los aparatos pinchados pertenecían a miembros de las ONG declaradas proscritas por Israel, según la inspección efectuada por la asociación irlandesa Front Line Defenders, verificada más tarde por investigadores del Citizen Lab de la Universidad de Toronto y Amnistía Internacional.

“Los israelíes disponen de una tecnología capaz de crear una realidad artificial, de fabricar pruebas que pueden desembocar en una detención administrativa (arresto sin cargos por tiempo indefinido)”, puntualiza Halaika, quien trabaja en la recopilación de testimonios y pruebas para incriminar a Israel por crímenes de guerra en la investigación que ha abierto este año la fiscalía del Tribunal Penal Internacional. “Tuve que cambiar de número y de terminal”, revela, “había prometido proteger la identidad de quienes denunciaron, por ejemplo, la demolición de sus casas”.

El investigador de Al Haq cree que los palestinos ya están viviendo bajo un Gran Hermano que les controla. “Somos una población cautiva que no puede expresar rechazo a la pérdida de la privacidad”, lamenta. “Esto es fascismo 3.0. En mi caso está claro que buscaban información para criminalizar a las ONG que defienden los derechos humanos”.

Ubai Aboudi, subdirector de la ONG palestina Bisan Center,  cuyo teléfono fue intervenido con el sistema de espionaje Pegasus, el 25 de noviembre en la sede de su organización en Ramala (Cisjordania).
Ubai Aboudi, subdirector de la ONG palestina Bisan Center, cuyo teléfono fue intervenido con el sistema de espionaje Pegasus, el 25 de noviembre en la sede de su organización en Ramala (Cisjordania).JUAN CARLOS SANZ

Ubai Aboudi, de 37 años, subdirector del Centro Bisan, ONG especializada en investigación social y desarrollo democrático, considera que “Israel está ejecutando un proyecto de ingeniería social con la comunidad palestina”. Su teléfono también resultó infectado por el sistema Pegasus. “Los medios de vigilancia avanzados forman ya parte del modelo de dominación israelí, que desprecia los derechos humanos en un régimen de apartheid”, alega Aboudi en su despacho de Ramala.

En la misma ciudad, que es sede administrativa de las instituciones palestinas, los móviles de tres altos cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores han sido espiados también con la tecnología Pegasus, según ha denunciado la Autoridad Palestina. Los tres diplomáticos trabajan precisamente en la presentación de las acusaciones contra Israel ante el Tribunal Penal Internacional.

Omar Shakir, director para Israel y Palestina de la ONG estadounidense Human Rights Watch (HRW), considera que “la instalación de una base de datos masiva de población palestina con reconocimiento facial en el territorio ocupado de Cisjordania (…) recuerda a la utilizada por China en (la provincia de) Xinjiang, territorio habitado por la minoría uigur”. En un artículo publicado en la web de HRW, Shakir, quien fue expulsado de Israel hace dos años a causa de su trabajo humanitario en medio de protestas internacionales, concluye que “estos sistemas tecnológicos inducen a neutralizar la disidencia pacífica y a ejercer un control intensivo sobre la población”.

Juan Carlos Sanz:  Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

Fuente: El País 

Túnez llama a los países árabes a cerrar filas en torno a Palestina

Foto: el presidente Mahmoud Abbas con su homólogo tunecino Kais Saied. (08/12/21-Imágenes WAFA)

08 diciembre 2021


Túnez, 8 dic (EFE).- El presidente tunecino, Kais Said, se reunió hoy por primera vez con su homólogo palestino, Mahmud Abbas, de visita oficial en Túnez, para ofrecer su apoyo a la causa palestina y en torno a la cual pidió a los países árabes que cierren filas pese «a las diferencias, que son fabricadas y que sólo sirven a la entidad ocupante», en alusión a Israel.

«Aceptamos la legitimidad internacional, incluso si ésta es injusta, pero quienes han escrito los textos (legales) no la respetan. El derecho de los palestinos no es un asunto simple y Palestina no es una parcela de tierra con la que se cierran acuerdos», declaró el presidente tunecino en un vídeo compartido por la Presidencia tras el encuentro con Abbas en el palacio de Cartago que se celebró una vez más sin la presencia de periodistas.

Asimismo, defendió la unidad de la comunidad internacional para respaldar «de manera eficaz» a Palestina e insistió en que «no tenemos ningún problema ni nada en contra de los judíos pero tenemos un problema con el ocupante sionista».

En una nueva estrategia bilateral, Said anunció que aumentará el número de becas destinadas a estudiantes palestinos que quieran realizar sus estudios en Túnez y reforzar la cooperación en todos los ámbitos, principalmente en salud y formación profesional.

Por su parte, Abbas aseguró que Palestina «recurrirá próximamente a sus propias opciones y medidas si las autoridades de ocupación continúan ejerciendo su tiranía y sus prácticas hostiles» y en este sentido, reveló que el Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se reunirá en un mes «para tomar decisiones».

El presidente palestino comenzó el pasado día 5 una gira oficial por el norte de África con una visita a Argel, donde permaneció tres días, para viajar seguidamente a Túnez con el fin de contrarrestar la influencia que Israel ha ganado en Marruecos, país con el que normalizó relaciones hace ahora un año.

El presidente argelino, Abdelmedjid Tebbune, le entregó ayer, martes, a Abbas un cheque por valor de 100 millones de dólares y se comprometió a reunir «lo antes posible» a todas las facciones palestinas para buscar una unidad que permita fortalecer su lucha y que será «el preludio de la unidad árabe» ante la cumbre de la Liga Árabe, que se celebrará el próximo mes de marzo en Argel.

Recientemente, Abbas reclamó la celebración de una conferencia internacional «para poner fin a la ocupación, el reconocimiento de Palestina por parte de países que no la reconocen y la prohibición de la financiación de armas con las que Israel mata a niños e inocentes». EFE

Fuente: https://www.swissinfo.ch/

Recuerden esto: será Israel, no Irán, quien destruya cualquier nuevo acuerdo nuclear

Foto: un miembro del personal retira la bandera iraní del escenario tras una foto de grupo con los ministros de Exteriores y representantes de Estados Unidos, Irán, China, Rusia, Gran Bretaña, Alemania, Francia y la Unión Europea durante las conversaciones nucleares con Irán en el Centro Internacional de Austria en Viena, Austria, el 14 de julio de 2015. [CARLOS BARRIA/POOL/AFP vía Getty Images]. 

09 de diciembre de 2021

Por Nasim Ahmed

Los líderes mundiales han intentado desesperadamente salvar el acuerdo nuclear del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015 entre Irán y los países del P5+: Estados Unidos, Gran Bretaña, China, Rusia, Francia y Alemania. La séptima ronda de conversaciones en Viena terminó el viernes con muy pocos indicios de que las principales partes vayan a acordar la reactivación del acuerdo.

La negativa de Washington a levantar todas las sanciones occidentales a Irán es un punto de fricción importante, al igual que la exigencia de Teherán de garantías de que ninguna administración estadounidense futura podrá abandonar el acuerdo. Es una postura que parece razonable teniendo en cuenta cómo hemos llegado a esta situación. Sin embargo, Estados Unidos y sus aliados europeos dicen que no pueden aceptar tal compromiso y han acusado a Irán de incumplir las promesas que hizo durante la anterior ronda de negociaciones. Mientras las conversaciones penden de un hilo, se ha desatado un debate paralelo sobre quién es el culpable del lío.

Fue el ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien, en 2018, se apartó unilateralmente del acuerdo que su predecesor, Barack Obama, había cosido con tanto esfuerzo. Incluso en ese momento, la decisión fue considerada ampliamente como imprudente, pero pocos se molestaron en señalar que era uno de los muchos regalos de Trump a Israel.

Como era de esperar, se ha señalado con el dedo a Israel, aunque los que buscan culpar al Estado de ocupación no son sus críticos habituales; entre ellos hay comentaristas pro-Israel y antiguos funcionarios del Estado. La decisión de Trump «ha sido una de las decisiones de seguridad nacional de Estados Unidos más tontas, mal pensadas y contraproducentes de la era posterior a la Guerra Fría», escribió Thomas Friedman en el New York Times, por ejemplo.

Friedman no es una paloma. Ha utilizado su influyente plataforma en el NYT para defender a Israel y justificar el imperialismo estadounidense, incluido el apoyo a la desastrosa invasión de Irak en 2003. En la cuestión nuclear, sin embargo, su búsqueda de alguien a quien culpar por lo que ahora llama un «desastre» le llevó en la dirección del ex primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y de Trump. Su liderazgo, argumenta Friedman, ha debilitado el estatus de Estados Unidos en el mundo. Tras salirse del acuerdo, Trump adoptó una política de «máxima presión» hacia Irán con la falsa esperanza de que los mulás volvieran a negociar de rodillas. En cambio, Irán se atrincheró e hizo todo lo contrario. Envalentonado por China, Irán llamó al farol de Washington y capeó el temporal.

El escritor Friedman, ganador del Premio Pulitzer, no es el único que señala con el dedo a Netanyahu y a Trump, que juntos representaron el mayor acto doble que los grupos pro-Israel podrían haber deseado. El ex ministro de Defensa israelí Moshe Ya’alon fue igualmente mordaz en su evaluación. «Mirando la política sobre Irán en la última década», dijo a Haaretz, «el principal error fue la retirada del acuerdo [nuclear]». Ya’alon, que fue ministro de Defensa bajo el mandato de Netanyahu de 2013 a 2016, explicó que aunque se opuso al acuerdo con Irán en el momento de su firma durante la administración Obama, retirarse de él fue un error aún mayor.

Un predecesor de Netanyahu, Ehud Barak, se hizo eco de los sentimientos de Ya’alon. «La política de Israel hacia Irán desde la firma del acuerdo nuclear en 2015 no ha sido más que un fracaso», dijo. El hombre de 79 años -uno de los varios ex primeros ministros israelíes que predijeron que el Estado de ocupación se dirigía hacia el apartheid– continuó argumentando que el «fracaso» se derivaba de la «ineptitud y las peligrosas ilusiones de su líder.»

 

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pronuncia un discurso sobre el programa nuclear de Irán en el Ministerio de Defensa, en Tel Aviv, el 30 de abril de 2018. [JACK GUEZ/AFP vía Getty Images]

Por mucho que tales admisiones sean refrescantes, se olvida silenciosamente que Israel y su principal grupo de presión en Estados Unidos, el Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC), celebraron la retirada unilateral de Trump del acuerdo como un gran logro. Los medios de comunicación israelíes adoptaron la narrativa de que representaba una importante victoria geopolítica y la muerte del fantasma de Obama. Otros grupos sionistas expresaron sentimientos similares. Ron Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial, calificó la decisión de «valiente» antes de instar -con gran ironía- a la comunidad internacional a no permitir que Irán se salte el derecho internacional. Pidió que se impongan a la República Islámica «sanciones económicas del más alto nivel» si lo hace.

También se olvida la agresiva campaña del lobby pro-Israel en Washington antes, durante y después de que se acordara el JCPOA. Para Obama, el AIPAC y sus grupos de presión afines fueron una espina constante en su costado. «Vale la pena señalar que el AIPAC pasó muchos años y millones de dólares presionando implacablemente por una política que llevó a Irán a tener un programa nuclear sin restricciones», tuiteó Ben Rhodes la semana pasada cuando se inició el juego de las culpas.

Como viceconsejero de Seguridad Nacional de Obama, Rhodes tuvo muchos roces con el lobby pro-Israel durante su estancia en la Casa Blanca. Conoce de primera mano la influencia del AIPAC en el Capitolio. El propio Obama dio fe de este hecho en su libro Una tierra prometida. «A los miembros de ambos partidos les preocupaba cruzarse con el Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC)», recordaba.

De hecho, Obama pintó una imagen en la que los presidentes de EE.UU. estaban bajo constante presión para hacer concesiones en nombre de Israel con el fin de evitar una derrota electoral. «Aquellos que criticaban la política israelí en voz demasiado alta se arriesgaban a ser etiquetados como ‘antiisraelíes’ -y posiblemente antisemitas- y a enfrentarse a un oponente bien financiado en las siguientes elecciones», dijo sobre la presión a la que se enfrentaba su administración.

Merece la pena recordar que, a pesar de haber sufrido posiblemente el incidente más humillante al que se ha enfrentado ningún presidente estadounidense en su cargo, cuando Netanyahu fue invitado a comparecer ante el Congreso para hablar en contra del acuerdo nuclear en el que tanto había trabajado, el regalo de despedida de Obama fue consentir al apartheid israelí con un paquete de ayuda militar de 38.000 millones de dólares.

Ahora Israel vuelve a amenazar con sabotear la última ronda de negociaciones nucleares. Con las conversaciones en la cuerda floja, el belicoso Estado sionista ha instado a EE.UU. a tomar medidas militares. Se espera que el ministro de Defensa, Benny Gantz, y el jefe de espionaje del Mossad, David Barnea, se reúnan con altos funcionarios de la Casa Blanca para defender una agenda militar contra Irán. El Mossad también ha enviado una escalofriante advertencia de que atacará el corazón del programa nuclear iraní.

Por mucho que se considere a Irán como una influencia desestabilizadora en Oriente Medio, es difícil negar que la intromisión de Israel en los asuntos mundiales es igual o más problemática. Si hay que creer a los profesores John Mearsheimer y Stephen Walt -y hay pocas razones para dudar de ellos-, el lobby pro-israelí no sólo fue decisivo en la desastrosa invasión de Irak por parte de Estados Unidos, sino que ahora también puede añadir el roto acuerdo nuclear con Irán a su lista de dudosos logros. Recuerden esto: será Israel, no Irán, quien destruya cualquier nuevo acuerdo nuclear y acerque a la región a otro conflicto armado.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Palestina. Matar a un Ruiseñor

09 de diciembre de 2021

Por Luz Marina López Espinosa

Estado asesina impunemente a niños y niñas como cosa rutinaria con inusitada ferocidad y barbarie bajo una doctrina racista que postula la superioridad “judía” sobre los demás seres de la tierra… Y ¿Dónde está el Derecho Internacional? Son los poderes económicos que lo tutelan y los conglomerados comunicacionales que moldean la mente de millones para que asuman como verdades sus mentiras.

Cuando se vive en un mundo en el que hay necesidad de que desde la inhabilidad del destituido de todo poder se deba denunciar que un Estado asesina impunemente a niños cuyo pecado es ser de una nacionalidad, cultura o religión distinta a la suya, denuncias frente a las cuales aquel mira indolente hacia otro lado sin hacer reproche alguno, es hora de pensar en los infinitos niveles de maldad y degradación al que llegó ese mundo.

Y este tal así de cruel no es poco: son los Estados más prósperos material y culturalmente, son las sacrosantas instituciones políticas y jurídicas universales cuyo mandato serían garantizar la paz y la justicia y la vida de los habitantes del planeta, son los poderes económicos que lo tutelan y los conglomerados comunicacionales que moldean la mente de millones para que asuman como verdades sus mentiras. Digámoslo más claro: ese mundo brutal y cómplice de la degradación que el encabezamiento supone, son la ONU, la UE, Consejos de Europa, FMI, la Unión Africana, El Vaticano, el Banco Mundial, la Corte Penal Internacional, CNN, Telemundo, la Deutsche Welle, etc.

Y si en ese mismo universo alguien abiertamente proclamara que el asesinato de niños judíos está permitido y en consecuencia es legítimo hacerlo, seguramente ese tal mundo que no es poco, otra vez, esas ONU, EE.UU, el Papa en su Vaticano y hasta la Reserva Federal, reaccionarían con la mayor indignación repudiando la barbaridad y tomando draconianas medidas para excluir del conglomerado social a su autor. Y encomiarían su actitud como elemental, causa justa en defensa de la humanidad. Sí. De esta toda. Hasta aquí bien.

Y sin embargo, si alguien planteara que la matanza de niños y niñas palestinas está permitida y una sociedad y nación estuvieran de acuerdo con ello y los asesinaran de verdad, y esta vez el mundo entero, esas mismas instituciones miraran para otro lado, no dijeran una sola palabra y si lo hicieren fueran de exaltación de los homicidas, ya es la hora de decir que ese mundo quedó mal hecho y que en efecto su pérfida condición tocó fondo.

El título de este escrito Matar a un Ruiseñor, tomado de la celebrada obra de la novelista norteamericana Harper Lee que le valió el Premio Pulitzer, quiere relevar que su metáfora, referida al asesinato de la inocencia infantil con ocasión de un episodio de injusticia racial común en el sur norteamericano del siglo pasado, resulta inepta, exigua, para realzar el acto de ferocidad y barbarie que como cosa rutinaria Israel comete con infantes palestinos. No es apenas que les haga perder la inocencia con la violencia racial que deben contemplar y padecer: es que los asesina.

Pues bien, lo que se propone como alucinación de una estrafalaria novela de ficción, es verdad en el aquí y ahora de este globo que hay que decirlo, igual ha alcanzado altas cotas de desarrollo cultural y espiritual. Y no ocurre en la época de Nerón ni del Gengis Khan, ni hace mil años en el seno de alguna tribu primitiva donde matar niños no tenía nada de particular. Ocurre hoy. Eso, el asesinato de niñas y niños palestinos como un derecho y a veces un deber, lo reivindican sionistas judíos en Israel y en los Estados Unidos, los primeros, mayormente judíos no semitas -nacionales de otros países recién llegados de Europa y América-, instalados en poblados y casas robadas a semitas palestinos que llevan milenios viviendo allí. Despojo a veces por el práctico recurso de matar a sus habitantes. Y lo hacen justificándose inclusive si les hiciera falta hacerlo, en una doctrina racista que postula la superioridad judía sobre los demás seres de la tierra, traída en el libro “The King´s Torah” que predican fervorosamente muchos rabinos.

Esos mismos judíos sionistas -que como se dijo no son pocos- y cuentan con el firme apoyo militar del régimen israelí, profesan con igual ardor las doctrinas de un tal Menachen Mendel Schneerson predicador del supremacismo judío. Estas sus palabras: “…. El cuerpo de una persona judía es de una calidad totalmente diferente al de las demás naciones del mundo (…) Toda la realidad de un no judío es sólo vanidad. Ellos existen sólo para el servicio de los judíos.” ¿Hitler?

Un ejemplo del odio y el racismo sionista es la masiva venta de camisetas promovidas por el ejército israelí donde se muestra a una mujer árabe embarazada en el punto de mira de un francotirador con la leyenda «1 disparo 2 muertes». Fuente: diario israelí Haaretz

Y para que no quede la menor duda de cómo esa chocante alucinación es real, además de la evidencia abrumadora de los cientos de niñas y niños palestinos asesinados por el ejército israelí sin que representaran peligro alguno para ellos ni fueran combatientes – muchos bebés de meses y la mayoría en sus casas, escuelas o parvularios-, citemos a la popular parlamentaria sionista Ayelet Shaked, bien bautizada en Palestina y en los medios de solidaridad “El ángel de la muerte”, quien ha llamado a asesinar a las madres palestinas al tiempo que sus hijos. Pues según ella, “de lo contrario, seguirán criando más pequeñas serpientes”. Y declaró que todos los judíos debían tener sus manos manchadas de sangre palestina. Esto, que en cualquier otra circunstancia -es decir, si se refiriera a otra nacionalidad- generaría universal respuesta de repudio, ni en Israel ni en ninguna otro parte lo ha sido. Al contrario, la Shaked es una heroína para muchos. ¿Hitler?

Muchos soldados del ejército de Israel y los feroces colonos importados que arrojan violentamente a los palestinos de sus casas y campos para levantar sus colonias, lucen camisetas con esta ilustración: una mujer claramente palestina embarazada. Sólo que ella es el centro de la diana. Para quienes no conozcan esta expresión, es el blanco hacia donde debe apuntar el tirador. Esto que en cualquier país del mundo constituiría un horror que obligaría al Estado a pedir perdón y a adoptar severas medidas contra los autores, en Israel no. Son madres palestinas.

El genocidio del pueblo palestino y el asesinato sistemático de sus niños constituye sin juicio de valor alguno -si ello fuera posible-, sino como una aséptica evidencia aritmética, limpieza étnica. Israel lo tiene sabido desde siempre: no podrá mantener la ficción de un dominio legítimo bajo un régimen democrático sobre su territorio incluyendo los ocupados, mientras los palestinos sean absoluta mayoría en estos. Y es que sólo pueden serlo: allí nacieron ellos, sus padres y sus abuelos. Y así, hasta la noche de los tiempos. Entonces, sólo la importación de docenas de miles de nacionales de otros países para implantarlos allí como judíos “semitas”, puede cambiar esa composición demográfica que les es desfavorable y lo seguirá siendo hasta tanto no culminé el exterminio del pueblo original. Crimen de Genocidio llama eso el Derecho Internacional:

“Actos cometidos con la intención de destruir en todo o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso.” (Art. 2º. Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio.)

Y llamamos de testigo de lo aquí afirmado, a David Ben Gurión, patriarca sionista, uno de los fundadores del Estado hebreo: “Llegamos a un país poblado por árabes, aldeas judías fueron construidas reemplazando aldeas árabes. No hay una comunidad en el país que no haya tenido antes una población árabe.” ¿Y cómo fue posible eso? De una sola forma: mediante masacres colectivas de habitantes de esas aldeas, y desplazando a los sobrevivientes a vivir como parias en otros países. Limpieza étnica, crimen contra la Humanidad se llama eso. ¿Hitler?

Desde el comienzo de la agudización de la represión israelí en los territoritos ocupados de Gaza y Cisjordania en el año 2000, aproximadamente 1.500 niñas y niños han sido asesinados. Esto, en claro contraste con los 130 israelíes. Y antes del primero de estos muertos en el año 2000, ya lo habían sido 90 palestinos.

No debería considerarse una cifra menor. Y doce mil, han sido capturados, maltratados, vejados y recluidos en centros de detención israelíes, por efectivos militares que los tratan como terroristas. “Las piedras son proyectiles tan peligrosos como las balas” es la “doctrina” adoptada por el sionismo para darles el trato que les da: niño que apedrea un tanque, bien puede recibir un disparo en la cabeza. Y si le va bien, apenas ser capturado, apaleado y sometido a juicio en un tribunal militar sin garantía alguna. Más de quinientos niños reciben ese trato cada año, sin que sus padres puedan hacer nada por ellos. Y para que todo sea muy “legal”, Israel aprobó una ley que reduce a doce años la edad para ser sentenciado.

No hay discusión sobre el hecho de que hay un régimen de Apartheid sobre los territorios palestinos ocupados, y que la ocupación en sí es del todo ilegítima desde todas las aristas e instituciones del derecho internacional ya declarado por estas. Y que ello supone un absoluto desprecio por las vidas palestinas. Y lo más significativo para los efectos de este artículo, ese desprecio en primer lugar sobre la niñez palestina. Fría necesidad estratégica del ocupante para cortar la herencia de lucha y resistencia que ha visto, se transmite de una a otra generación desde la Catástrofe de 1948.

Y ¿Dónde está el Derecho Internacional? Bien, gracias, responde el gobierno de Israel. Ni la Declaración de los Derechos Humanos, ni el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ni los Convenios de Ginebra, la Convención de las Naciones Unidas contra el Genocidio, la Convención ídem contra el Crimen de Apartheid, todos flagrantemente violados por Israel, generan reacción alguna de los medios y poderes del mundo. No en defensa de los niños palestinos si no se quisiera, sino de la humanidad. Violaciones que no obstante colocar a Israel en contra de la juridicidad internacional, no amerita se le declare “Estado paria” como con cualquier excusa ocurre con uno que no gire en la órbita de los Estados Unidos y la Unión Europea. Ejemplos: Irán, Corea del Norte, Cuba, Nicaragua y Venezuela. ¡Ah! Hasta ahora reparamos: El calvario de la Justicia sobre la tierra esa es la Historia, como lo dijo en el siglo pasado el gran escritor colombiano y del mundo José María Vargas Vila.

Fuente: https://kaosenlared.net/palestina-matar-a-un-ruisenor/

LOS CONCEPTOS, OPINIONES E INFORMACIONES EMITIDAS EN PALESTINASOBERANA.INFO SON RESPONSABILIDAD DIRECTA DE QUIENES LAS ELABORAN Y NO NECESARIAMENTE REPRESENTAN LA POLÍTICA EDITORIAL DE ESTE MEDIO
Shale theme by Siteturner