Argentina: exitosa jornada cultural en la Embajada de Palestina

Por Redacción Diario Sirio Libanés 

06 de diciembre de 2021
Con más de 40 bailarines sobre el escenario, la Embajada del Estado de Palestina en la Argentina conmemoró este sábado la Declaración de la Independencia Palestina y el Día de Solidaridad con el Pueblo Palestino.

La Embajada del Estado de Palestina en la Argentina celebró este sábado una jornada cultural en el marco de la Declaración de la Independencia Palestina y el Día de Solidaridad con el Pueblo Palestino, con la partipación de 5 conjuntos de danzas folclóricas y más de 100 espectadores. 

El  encuentro estuvo patrocinado por el Centro Cultural y Conjunto de Danzas Folclóricas Palestinas, Yabal Alzaitún, presente con su elenco en la jornada. Además, el evento contó con la danza del Conjunto Baalbek, de la colectividad árabe de Berisso, del Ballet Yuravlí de la colectividad de Ucrania, de la Compañía Kaiane de la comunidad de Armenia, y del grupo  Milagro del Tiempo, un conjunto de folklore argentino. 

El evento contó con la participación de diplomáticos y allegados, como el Sr. Embajador de Kuwait en Argentina, Abdullah Ali Alyahya, el Encargado de Asuntos Consulares del Líbano, Sr. Tannous Kabiity, el presidente del Centro Islámico de la República Argentina (CIRA), Sr. Anibal Bakir, el presidente del Club Sirio Libanés de Buenos Aires (CSLBA), Sr. Yaoudat Brahim, y el presidente de la Confederación Palestina Latinoamericana y del Caribe (COPLAC), Sr. Rafael Araya Masry.

Inaugurando el ciclo, el Embajador del Estado de Palestina en nuestro país, Sr. Husni Abdel Wahed, brindó unas palabras en agradecimiento a Yabal Alzaitún y a todos los participantes del evento. 

“En el marco de la fecha de Solidaridad con el Pueblo Palestino, espero que puedan disfrutar de esta muestra de arte y afecto hacia nuestro pueblo”, dijo. “Esta jornada cultural, es solidaridad y cariño, pero por sobre todas las cosas, esto también es revolución”, afirmó el embajador.

“Agradezco también la hermandad de los pueblos para este evento, donde diferentes grupos folclóricos de varios países se sumaron a la jornada y a la conmemoración de estos días tan importantes”, agregó. Finalmente, destacó: “También quiero dar las gracias al público presente; no saben lo importante que es sentir siempre su inmenso cariño, amor y orgullo por nuestro pueblo palestino”.

Luego del show apertura del elenco de Yabal Alzaitún, y el baile de los grupos folclóricos Milagro del Tiempo y el Conjunto Baalbek, el presidente de la COPLAC, Rafael Araya Masry, compartió unas palabras con los presentes. “Felicito al Sr. Embajador por esta iniciativa; hoy, este edificio se llenó de alegría, de ruido, de jóvenes y de artistas, todos destinados a promover la infinita solidaridad de este pueblo con Palestina”, aseguró.

La Embajada de Palestina otorgó distinciones y recuerdos a cada uno de los grupos participantes de la Jornada, en agradecimiento con el compromiso con la lucha a conmemorar. 

Como cierre del evento, todos los grupos folclóricos participantes se aunaron en una gigante ronda de dabke, dando así por finalizada un evento cultural histórico lleno de emoción y solidaridad con el pueblo palestino.

Fuente: http://www.diariosiriolibanes.com.ar

 

Por qué me retiré de una reunión literaria en el Instituto del Mundo Árabe

Foto: Karim Kattan. Foto: Héli Chelli

En respuesta al Llamamiento del Boicot Académico y Cultural Palestino a Israel (PACBI) , cancelé mi participación en una reunión literaria para presentar mi novela, programada en el Instituto del Mundo Árabe el 11 de diciembre de 2021. (*)

Karim Kattan , 2 de diciembre de 2021

Dada la falta de información sobre este tema en francés, me gustaría arrojar algo de luz sobre el contexto rápidamente.

El llamamiento se emitió en respuesta a la presencia de numerosas obras en préstamo de la Fundación Ben Svi y el Museo de Israel. Estos son presentados explícitamente como “el primer fruto de los Acuerdos Abrahámicos” por el profesor Denis Charbit de la Universidad Abierta de Israel, quien participó activamente en el desarrollo de la exposición, enfatizando que nunca hubiera tenido lugar sin la contribución de Instituciones israelíes.

El Museo de Israel es un museo colonial si lo hay, que ocupa y borra en parte otro museo, este palestino, y cuya colección se constituye a partir del saqueo y robo de colecciones palestinas. En un momento de la historia en el que el patrimonio museístico se cuestiona en cada esquina, es increíble que un gesto así pase desapercibido.

Una exposición sobre los “judíos orientales” en su diversidad no puede emanar de tal colección que, por el contrario, pretende solidificar la existencia de etnonacionalismos congelados, enredados en interminables contradicciones. Israel se apropia de las historias de las comunidades judías árabes y no árabes que han existido (y todavía existen) en este llamado mundo árabe, para constituir un mito nacional belicoso y para asignar una identidad israelí a los judíos, mientras destruye sus legados. A esto, oponemos un pensamiento de fluidez y de devenir que escapa a la amnesia colonial.

Me hubiera gustado decir que es una oportunidad perdida para hacer una hermosa exposición sobre los judíos del Magreb y el Mashreq. Pero creo, por el contrario, que el éxito está ahí: poner a los palestinos contra la pared, imponerles una vez más, bajo la apariencia de humanismo, una elección imposible.

Esta exposición constituye un gesto pernicioso que pretende deslegitimar nuestras demandas desde un primer momento, presentándolas como fundamentalmente antihumanistas (que, al fin y al cabo, quisieran oponerse a una exposición que se enorgullece de ser una celebración de nuestra herencia centenaria. ?), y obligándonos a consentir nuestra propia destrucción.

Por todas estas razones y porque creo en la existencia de otras historias para nuestro país, otras alianzas, otras libertades, estoy respondiendo al llamado a boicotear por completo al Instituto del Mundo Árabe.

Y sugiero que busque en otra parte historias judías, porque están allí, numerosas, ricas y verdaderamente humanistas. Por ejemplo: hace dos días Ariella Aïsha Azoulay publicó en Boston Review un conmovedor ensayo que ilustra la pluralidad de comunidades judías mil veces mejor que una exhibición de propaganda. O de nuevo, esta película de Simon Bitton, Ziyara (2020), que todavía no he visto, y que se centra en una tradición de peregrinaje compartida por judíos y musulmanes en Marruecos.

Porque este gesto de boicot no es censura, sino la posibilidad de crear espacios de devenir, para nosotros y sin concesiones.

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(*) en París

Texto transcrito de la publicación de Karim Kattan en Instagram.

Fuente: https://charleroi-pourlapalestine.be/index.php/2021/12/06/pourquoi-je-me-suis-retire-dune-rencontre-litteraire-a-linstitut-du-monde-arabe/

La destrucción de cementerios históricos por parte de Israel amenaza la frágil situación de calma actual

Foto: la madre palestina Umm Alaa es interrumpida por la policía israelí mientras visita la tumba de su hijo, que murió de un ataque al corazón en 2017, cerca de los muros orientales de la mezquita de Al-Aqsa en la región de la Ciudad Vieja de Jerusalén el 25 de octubre de 2021 [Mostafa Alkharouf/Anadolu Agency].

03 de diciembre de 2021

Por Mahmoud Usruf

En octubre, un equipo de trabajadores municipales israelíes escoltados por agentes de policía comenzó a arrasar el cementerio musulmán de Al-Yusufiya, situado a pocos metros del Noble Santuario de Al-Aqsa, arrastrando restos humanos y esparciendo huesos en el proceso. Los palestinos de Jerusalén se apresuraron a acudir al cementerio para defender las lápidas de sus seres queridos en respuesta a la medida israelí.

El cementerio de Al-Yusufiya, que lleva el nombre del destacado personaje musulmán Al-Nasir Salah Al-Din Yusuf, más conocido como Saladino, se creó hace siglos como lugar de enterramiento para los musulmanes. Es uno de los hitos islámicos de la Jerusalén Oriental ocupada. Sin embargo, el municipio israelí planea establecer un grupo de parques temáticos conocidos como la «Ruta de la Biblia» que también van a engullir zonas residenciales palestinas en los barrios alrededor de Silwan, en Jerusalén Este.

Entre los que protestaron por la destrucción de las tumbas musulmanas estaba la palestina Ola Nababteh, de Um Alaa. Fue grabada sollozando y aferrándose a la tumba de su hijo. «Por encima de mi cadáver», dijo a Reuters. «El cuerpo de mi hijo no será retirado de aquí».

Al menos veinte soldados jordanos fueron enterrados en Al-Yusufiya tras la Guerra de los Seis Días de 1967. En 2014, Israel prohibió a los palestinos ser enterrados en el cementerio y arrasó parte de él ese mismo año.

La ONU clasifica Jerusalén Este como «territorio ocupado» y reconoce a Israel como potencia ocupante. El Cuarto Convenio de Ginebra (1949, artículo 49) establece: «La Potencia ocupante no podrá deportar o trasladar a parte de su propia población civil al territorio que ocupa». También prohíbe los «traslados forzosos individuales o masivos, así como las deportaciones de personas protegidas del territorio ocupado». Esto no ha impedido a Israel hacer precisamente eso en sus esfuerzos por «judaizar» la ciudad sistemáticamente.

El jefe del Comité Islámico para la Preservación de los Cementerios en Jerusalén, Mustafa Abu Zahra, dijo a MEMO que presentó los documentos que prueban la propiedad musulmana del cementerio al Ayuntamiento de Jerusalén, controlado por Israel, pero éste no hizo caso. «Las autoridades israelíes cierran ahora las puertas del cementerio y prohíben los entierros en él», explicó.

El gobierno jordano denunció las vulneraciones israelíes en el cementerio ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Lamentablemente, los incansables esfuerzos de Jordania fueron en vano. La destrucción israelí de cementerios musulmanes en Jerusalén continúa.

No sólo el cementerio de Al-Yusufiya ha sido arrasado, sino que otros «cementerios menores» situados en la ciudad también han sido completamente destruidos, informó Abu Zahra. «Ahora, sólo faltan por cerrar o demoler tres cementerios musulmanes: El cementerio de Bab al-Rahma, el cementerio de Al-Mujahideen y una sección del cementerio de Al-Yusufiya».

Israel también ha confiscado el 70% del cementerio de Mamilla, que contiene restos humanos de la primera época islámica y está situado al noroeste de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Israel ha construido en el lugar un «Parque de la Independencia».

Según Abu Zahra, las excavaciones israelíes en zonas funerarias históricas forman parte del plan de judaización para borrar el carácter palestino y árabe de Jerusalén; los cementerios musulmanes son uno de los principales objetivos. «Las lápidas ponen de relieve la historia árabe e islámica de la ciudad, ya que muchas figuras islámicas fueron enterradas en estos cementerios. Israel planea erradicar lo que es islámico, árabe o palestino y sustituirlo todo por parques judíos».

Lo único que pueden hacer los jerosolimitanos es enfrentarse directamente a las excavadoras israelíes, como hizo Ola Nababta hace un mes en Al-Yusufiya. «Mientras tanto», dijo Abu Zahra, «nuestro comité insta a la ONU, a la UNESCO y al gobierno jordano a intervenir para preservar el patrimonio cultural islámico de Jerusalén». Subrayó el hecho de que los lugares históricos de enterramiento musulmanes forman parte de este patrimonio.

La ONU ha deplorado las obras realizadas por las autoridades israelíes en los lugares sagrados musulmanes y en los sitios arqueológicos árabes de Jerusalén, calificándolas de «grave derogación de la vocación ecuménica de la Ciudad». Sin embargo, Israel ha continuado con estas profanaciones.

Estas provocaciones israelíes en Jerusalén han avivado las tensiones con los palestinos. En mayo, las amenazas israelíes de desalojar a los residentes palestinos del barrio de Sheikh Jarrah provocaron una feroz ronda de violencia en la ciudad santa y un gran enfrentamiento militar en Gaza.

Mientras continúa la destrucción y anexión forzosa de cementerios musulmanes por parte de Israel en Jerusalén, la crisis se agrava en toda Palestina. Israel debería saber que con ello está poniendo en peligro la frágil calma relativa de la región.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Las fuerzas israelíes disparan y matan a un palestino herido en Jerusalén

06 de diciembre de 2021

La Autoridad Palestina denunció que el disparo mortal de un joven palestino herido por parte de la policía israelí es un «crimen de guerra», informó Anadolu Agency.

Mohammad Salimah, de 25 años, fue abatido a tiros por la policía israelí el sábado cerca de la Puerta de Damasco, en las afueras de la Ciudad Vieja de Jerusalén, por haber perpetrado presuntamente un ataque con cuchillo.

Un vídeo grabado por activistas mostraba a un policía israelí disparando a Salimah cuando ya estaba tendido en el suelo. Otro vídeo mostraba a policías israelíes con las armas desenfundadas impidiendo que los médicos llegaran al joven herido.

En una declaración citada por la agencia oficial de noticias Wafa, la Autoridad Palestina dijo que el disparo a Salimah era un «crimen de guerra documentado».

«Este crimen es parte de la escalada israelí contra nuestro pueblo, y una continuación de los asesinatos diarios que no pueden ser ignorados», dijo el comunicado.

La autoridad hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que «intervenga inmediatamente para poner fin a los crímenes de Israel, proporcione protección al pueblo palestino, ponga fin a la ocupación y cree un Estado palestino independiente con Jerusalén Oriental como capital».

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU (OACDH) calificó el asesinato israelí de Salimah de «ejecución extrajudicial».

Varios grupos de derechos palestinos e internacionales han acusado a las fuerzas israelíes de disparar contra palestinos que no suponen ninguna amenaza o peligro para ellos y de ser indiferentes a las vidas de los palestinos.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Cámaras de vigilancia, reconocimiento facial e intervención de teléfonos: Israel digitaliza la ocupación palestina

La proliferación de cámaras de vigilancia, la implantación de sistemas de reconocimiento facial y las denuncias de intervención de teléfonos de activistas apuntan a un nuevo modelo de control de la población.

Foto: Profesoras y escolares palestinos, en un puesto de control israelí, en 2020 en Hebrón.  HAZEM BADER (AFP)

Por Juan Carlos Sanz

“Hace un par de meses los soldados detuvieron a una chica en un puesto de control de Hebrón a causa de un error de identificación con un móvil. Sospeché y me puse en contacto con Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio, ONG de exmilitares israelíes) para verificarlo. Descubrí que Israel estaba utilizado una nueva tecnología de reconocimiento facial”, recuerda el activista palestino Issa Amro ante el puesto de control de Gilbert, en el barrio de colonos judíos de Tel Rumeida, uno de los principales puntos de fricción entre israelíes y palestinos en la dividida ciudad de Hebrón (Cisjordania). “Varios soldados confirmaron que estaban cargando imágenes para el sistema Blue Wolf (Lobo Azul)”, detalla, en referencia a una aplicación que identifica y autoriza el paso de la población civil como si se tratara de un semáforo.

El paso de Gilbert se encuentra en una de las rutas que conducen hacia la mezquita de Ibrahim –para los musulmanes– o Cueva de los Patriarcas –para los judíos–, el sepulcro donde reposan los restos del profeta Abraham y sus descendientes, según la tradición de ambas religiones. Las cámaras asoman por las azoteas, sobrevuelan postes con cables y farolas, en el mismo punto donde un militar israelí remató de un tiro en la cabeza hace cinco años a un asaltante palestino que yacía malherido en el suelo.

La proliferación de cámaras de vigilancia en territorio ocupado palestino, la progresiva implantación de sistemas de reconocimiento facial de civiles en barreras y puestos de control, y las recientes denuncias sobre la intervención, con programas espía de fabricación israelí, de teléfonos de activistas y altos cargos palestinos apuntan a que Israel avanza hacia un nuevo modelo de control tecnológico 54 años después de la conquista militar.

“Nos dieron un teléfono con cámara que tenía solo una aplicación: (…) la Blue Wolf, con tres opciones que aparecen en una ventana emergente para dejar pasar (verde), investigar (amarillo) o detener (rojo) a las personas identificadas por imagen”, declaró un soldado a los responsables de Breaking the Silence, organización de veteranos del Ejército opuestos a la ocupación, en un documento examinado por EL PAÍS. Otro militar confirma también la forma de utilización de la aplicación Blue Wolf: “Primero se escanea la tarjeta de identidad y luego se hace una fotografía (…) Ahí esta toda la información básica sobre cada persona”.

“Se trata de métodos de vigilancia altamente invasivos mediante tecnología de reconocimiento facial”, ha sostenido la ONG israelí tras una reciente investigación, de la que primero informó The Washington Post, basada en los testimonios de soldados recogidos en los dos últimos años. La información recopilada sobre la población civil se incorpora después a una base de datos central, denominada “Hebrón, Ciudad Inteligente”. “Además de pagar el precio de la ocupación desde 1967, los palestinos no tienen la posibilidad de denunciar la intrusión del sistema Blue Wolf, que produce una digitalización de la ocupación de tintes orwellianos”, concluye el informe de Breaking the Silence.

El propio Ejército vino a reconocer la existencia del sistema Blue Wolf en su página web, según informó el diario estadounidense. Un portavoz de las Fuerzas Armadas calificó el uso de las imágenes de población civil como “una operación rutinaria de seguridad que forma parte de la lucha contra el terrorismo”.

El activista palestino Issa Amro, el 26 de noviembre en un puesto de control israelí de Hebrón (Cisjordania) con cámaras de reconocimiento facial.El activista palestino Issa Amro, el 26 de noviembre en un puesto de control israelí de Hebrón (Cisjordania) con cámaras de reconocimiento facial.JUAN CARLOS SANZ

 

“Las familias palestinas de la zona pronto se pusieron en estado de alerta”, describe el ingeniero electrónico Issa Amro, de 41 años, cómo ha cambiado la vida de miles de palestinos que se ven obligados a atravesar las barreras en su ciudad. Hay dos decenas de puestos de control, algunos con la apariencia de una frontera internacional en toda regla, entre las llamadas zonas H1 (palestina), con más de 250.000 habitantes, y H2 (israelí), donde viven unos 700 colonos, protegidos por más de 2.000 soldados, junto a otros 30.000 palestinos.

“Las cámaras y los sistemas de reconocimiento facial no se usan solo por razones de seguridad o de control”, argumenta Amro, un defensor de la resistencia no violenta que ha sido perseguido tanto por los servicios de seguridad israelíes como por los de la Autoridad Palestina. “Están influyendo en el comportamiento social de los palestinos, una sociedad conservadora muy celosa de su privacidad”, interpreta. Algunos vecinos me preguntan: ‘¿Pueden vernos a través de las paredes?”.

Izzar (prefiere no desvelar su apellido), de 37 años, obrero de la construcción, viene subiendo la cuesta desde el cercano mercado palestino con sus tres hijos antes de que comience la oración del mediodía del viernes. Antes ha tenido que atravesar un puesto militar. “No te sientes libre si no puedes tener vida privada”, se indigna. “Ya debemos pasar los controles de seguridad; mis hijos, hasta seis veces al día para ir colegio”, menea la cabeza en medio del silencio de los pequeños.

“Estamos bajo ocupación”, resume Amro la vida en la zona de Hebrón bajo dominio israelí, donde se concentra gran parte del casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2017. “No tenemos la posibilidad de protestar ni de dar nuestro consentimiento ante la instalación de las cámaras. Gilbert no es un puesto de control entre las zonas H1 y H2, donde sí resulta preciso identificarse; es una zona de paso”, cuestiona el despliegue israelí de cámaras y sistemas electrónicos de control en los últimos meses. “Es una imposición sobre nuestro derecho a la privacidad”.

Yasir Maryani, de 49 años, funcionario municipal, describe cómo funciona el sistema Blue Wolf. “Te hacen una foto y te clasifican con colores: verde, puedes pasar; amarillo, verifican tu identidad con sus superiores; rojo, los soldados te paran y te detienen”, explica. “Y con el zoom de las cámaras se meten también en nuestras vidas”.

“Estado de vigilancia permanente”

En Jerusalén, la directora de investigación del Instituto Palestino de Diplomacia Pública, Inès Abdel Razek, recuerda que las cámaras están por todas partes en la Ciudad Vieja, como ha destacado un informe de la organización israelí Amleh elaborado tras la ola de protestas de la pasada primavera. “Los palestinos siempre tienen la sensación de estar controlados. Con las nuevas tecnologías, se ha instaurado un estado de vigilancia permanente”, advierte.

Abdel Razek también opina que Israel está probando sus sistemas más avanzados con la población palestina antes de exportarlos. “Habría que preguntarse si este es un valor añadido que vende a sus aliados, europeos por ejemplo, en la cooperación de seguridad”, plantea esta politóloga formada en Francia y que trabajó en la sede de la Unión por el Mediterráneo en Barcelona. “Parece como si quisiera saberlo todo sobre los palestinos, desde los datos biométricos al reconocimiento facial, para silenciar las protestas”, señala.

“Y también parece que controlan los teléfonos con el pretexto de la seguridad”, alude la analista a la reciente ilegalización de seis ONG palestinas, acusadas de vínculos con el terrorismo a través del proscrito partido Frente Popular de Liberación de Palestina.

A mediados de octubre, Ghassan Halaika, investigador de la ONG defensora de los derechos humanos Al Haq, descubrió que algunos de los contactos de su agenda telefónica le estaban devolviendo llamadas que él no había efectuado. “Luego empezaron a llegar mensajes vacíos al móvil”, recapitula este economista palestino de 29 años en la sede de su organización en Ramala.

Ghassan Halaika, investigador de la ONG palestina Al Haq, cuyo teléfono fue intervenido con el sistema de espionaje Pegasus, el 25 de noviembre en la sede de su organización en Ramala (Cisjordania).Ghassan Halaika, investigador de la ONG palestina Al Haq, cuyo teléfono fue intervenido con el sistema de espionaje Pegasus, el 25 de noviembre en la sede de su organización en Ramala (Cisjordania).JUAN CARLOS SANZ

 

Al menos seis teléfonos inteligentes de activistas palestinos se han visto infiltrados por el sistema espía de nivel militar Pegasus, fabricado por la compañía israelí NSO. Tres de los aparatos pinchados pertenecían a miembros de las ONG declaradas proscritas por Israel, según la inspección efectuada por la asociación irlandesa Front Line Defenders, verificada más tarde por investigadores del Citizen Lab de la Universidad de Toronto y Amnistía Internacional.

“Los israelíes disponen de una tecnología capaz de crear una realidad artificial, de fabricar pruebas que pueden desembocar en una detención administrativa (arresto sin cargos por tiempo indefinido)”, puntualiza Halaika, quien trabaja en la recopilación de testimonios y pruebas para incriminar a Israel por crímenes de guerra en la investigación que ha abierto este año la fiscalía del Tribunal Penal Internacional. “Tuve que cambiar de número y de terminal”, revela, “había prometido proteger la identidad de quienes denunciaron, por ejemplo, la demolición de sus casas”.

El investigador de Al Haq cree que los palestinos ya están viviendo bajo un Gran Hermano que les controla. “Somos una población cautiva que no puede expresar rechazo a la pérdida de la privacidad”, lamenta. “Esto es fascismo 3.0. En mi caso está claro que buscaban información para criminalizar a las ONG que defienden los derechos humanos”.

Ubai Aboudi, subdirector de la ONG palestina Bisan Center,  cuyo teléfono fue intervenido con el sistema de espionaje Pegasus, el 25 de noviembre en la sede de su organización en Ramala (Cisjordania).Ubai Aboudi, subdirector de la ONG palestina Bisan Center, cuyo teléfono fue intervenido con el sistema de espionaje Pegasus, el 25 de noviembre en la sede de su organización en Ramala (Cisjordania).JUAN CARLOS SANZ

 

Ubai Aboudi, de 37 años, subdirector del Centro Bisan, ONG especializada en investigación social y desarrollo democrático, considera que “Israel está ejecutando un proyecto de ingeniería social con la comunidad palestina”. Su teléfono también resultó infectado por el sistema Pegasus. “Los medios de vigilancia avanzados forman ya parte del modelo de dominación israelí, que desprecia los derechos humanos en un régimen de apartheid”, alega Aboudi en su despacho de Ramala.

En la misma ciudad, que es sede administrativa de las instituciones palestinas, los móviles de tres altos cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores han sido espiados también con la tecnología Pegasus, según ha denunciado la Autoridad Palestina. Los tres diplomáticos trabajan precisamente en la presentación de las acusaciones contra Israel ante el Tribunal Penal Internacional.

Omar Shakir, director para Israel y Palestina de la ONG estadounidense Human Rights Watch (HRW), considera que “la instalación de una base de datos masiva de población palestina con reconocimiento facial en el territorio ocupado de Cisjordania (…) recuerda a la utilizada por China en (la provincia de) Xinjiang, territorio habitado por la minoría uigur”. En un artículo publicado en la web de HRW, Shakir, quien fue expulsado de Israel hace dos años a causa de su trabajo humanitario en medio de protestas internacionales, concluye que “estos sistemas tecnológicos inducen a neutralizar la disidencia pacífica y a ejercer un control intensivo sobre la población”.

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SOBRE LA FIRMA:

Juan Carlos SanzEs el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.
 

Fuente: El País de España

Palestina: Belén inicia con el encendido del árbol otra Navidad sin apenas peregrinos

Cada primer sábado de diciembre, el encendido del imponente árbol da comienzo al calendario festivo navideño, con los días grandes ,el 24 y 25 de diciembre, para la comunidad cristiana latina. Los ortodoxos, rama más seguida por los cristianos de Tierra Santa, se rigen por el calendario juliano y celebran sus principales jornadas navideñas el 6 y 7 de enero.

El tradicional encendido del árbol de Navidad, frente a la Basílica de la Natividad, inició hoy los festejos en la ciudad palestina de Belén, cuna del cristinianismo, sin apenas peregrinos por el nuevo cierre de fronteras por la pandemia.

Una cuenta atrás estalló en júbilo entre un público mayoritariamente local y ante un espectáculo de luces y fuegos artificiales que iluminó la Plaza del Pesebre, presidida por autoridades religiosas y políticas palestinas.

Las expectativas de los comerciantes locales por recuperar la Navidad con la apertura de fronteras a principios de noviembre quedaron frustradas por el nuevo cierre de dos semanas para contener la variante ómicron, decretado desde el pasado domingo por Israel, que controla las fronteras exteriores.

Artistas y orquestas locales, e internacionales a través de Internet, ambientaron musicalmente la ceremonia, presentada en inglés y árabe, que comenzó con los discursos institucionales del alcalde, Anton Salman, y el primer ministro, Mohamed Shatyeh.

“La Navidad llega este año, y la humanidad todavía sufre la pandemia de coronavirus y vive bajo el peso de sus efectos, y el estancamiento continúa dominando nuestra economía en Palestina debido al cese del turismo», lamentó el alcalde Salman.

«Palestina es la tierra de los milagros, la tierra del viaje nocturno y la Ascensión, aquí los enfermos fueron sanados, aquí los muertos volvieron a la vida, y aquí hay un pájaro que voló del barro”, dijo Shtayeh en su discurso de marcado tinte político.

Cada primer sábado de diciembre, el encendido del imponente árbol da comienzo al calendario festivo navideño, con los días grandes ,el 24 y 25 de diciembre, para la comunidad cristiana latina.

Los ortodoxos, rama más seguida por los cristianos de Tierra Santa, se rigen por el calendario juliano y celebran sus principales jornadas navideñas el 6 y 7 de enero.

El año pasado, la Navidad en Tierra Santa quedó reducida a meros actos simbólicos con público limitado y el encendido fue retransmitida por Internet con una plaza vacía.

Este año, la localidad espera que se reabran pronto las fronteras y permitan la llegada de peregrinos, aunque no confían en la masiva afluencia que registra tradicionalmente la que se considera «la capital de la Navidad»

Fuente: Swis Info

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