Ex presidente de Uruguay, José (Pepe) Mujica: «¿Alguien puede pensar en la desaparición del pueblo palestino?»

29 de noviembre de 2021

Diálogo con el ex presidente de Uruguay, José (Pepe) Mujica en donde analiza los retos que enfrenta la humanidad en esta coyuntura histórica y además denuncia la violación de los derechos humanos contra la población palestina. El ex presidente Mujica en reiteradas oportunidades ha expresado su solidaridad con el pueblo y el Estado de Palestina y ha condenado los crímenes que padecen los niños, mujeres y población civil palestina.

Fuente: Embajada del Estado de Palestina en Argentina 

Recordando la Resolución 181 que pide la partición de Palestina

Por Nasim Ahmed

¿Qué?

El plan de partición de la ONU para Palestina emitido por la Asamblea General en la Resolución 181

¿Cuándo?

El 29 de noviembre de 1947

¿Qué ocurrió?

Los británicos, que habían recibido el mandato sobre Palestina en 1922, prácticamente habían admitido su derrota en 1947. Los objetivos contradictorios de la Declaración Balfour de 1917, que prometía el «establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío», y la garantía para la inmensa mayoría de la población indígena de que «no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina», se habían vuelto insostenibles.

Una combinación de violencia comunal y horribles actos de terrorismo llevados a cabo por colonos sionistas de Europa contra los británicos hizo insostenible su presencia en Palestina. Varios grupos terroristas sionistas declararon la guerra a Gran Bretaña. Lanzaron una serie de ataques contra los británicos, el más notable de los cuales fue el atentado contra el Hotel Rey David en 1946, donde se encontraba la sede administrativa británica; 91 personas murieron en el ataque.

Un año después, a principios de 1947, el gobierno británico anunció su decisión de entregar el desastre que había creado en Palestina a la ONU y poner fin a su mandato. El 29 de noviembre de 1947, en contra de la voluntad del pueblo palestino, la Asamblea General de la ONU en Nueva York votó a favor de la partición de Palestina, adoptando la Resolución 181. En ella se recomendaba la partición de Palestina en un Estado judío y otro árabe.

A pesar de las fuertes protestas, la Asamblea General rechazó una resolución para someter la cuestión de Palestina a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para determinar si la ONU tenía alguna jurisdicción para recomendar la partición de Palestina o de cualquier otro país. Los palestinos, y los árabes en general, consideraban que la ONU no tenía por qué dividir los países en dos, sobre todo cuando la inmensa mayoría de la población se oponía a esa división de estilo colonial. El espíritu de autodeterminación de los pueblos indígenas esbozado por el presidente estadounidense Woodrow Wilson se había convertido entonces en un ideal normativo. El plan también fue rechazado porque la Carta de la ONU sólo confiere a la Asamblea General el derecho a limitarse a recomendar resoluciones, por lo que su propuesta no es vinculante.

No obstante, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 181, dividiendo así Palestina en tres secciones: una parte judía, una parte árabe y una zona administrada internacionalmente que incluiría la ciudad de Jerusalén como Corpus Separatum que estaría bajo la responsabilidad de la ONU. Las autoridades británicas habían anunciado que pondrían fin a su mandato en Palestina en la víspera del 15 de mayo de 1948, tras lo cual entraría en vigor el plan de partición de la ONU.

Aunque los judíos constituían sólo un tercio (32%) de la población total, frente al 9% de 1914, el plan había ofrecido asignar el 55,5% del territorio a la comunidad judía recién llegada de Europa. Esto abarcaba muchas de las principales ciudades con mayoría árabe palestina y la importante línea costera desde Haifa hasta Jaffa, a un sector de la población que sólo poseía el 5,4% de la tierra. El Estado palestino también se vería privado de tierras agrícolas y puertos marítimos clave, lo que les llevó a rechazar la propuesta. A pesar de la propuesta de la ONU de dividir Palestina en dos, el Estado judío recién creado contaría con una minoría palestina significativamente grande -un millón-, lo que fue considerado un gran obstáculo por los primeros sionistas en sus esfuerzos por crear un país judío étnico-religioso.

¿Qué ocurrió después?

No hace falta decir que la propuesta plantó las semillas de un nuevo conflicto. Para los primeros sionistas, otorgó la tan codiciada legitimidad internacional a lo que por aquel entonces se parecía mucho a un proyecto secesionista de judíos europeos que habían huido a Palestina buscando refugio del antisemitismo europeo. Los árabes palestinos autóctonos, sin embargo, lo vieron como otra propuesta colonial para dividir su país y, por tanto, rechazaron el plan. Para los árabes palestinos, la propuesta les despojaba de sus derechos históricos en favor de un proyecto colonial de colonos que, en 1947, no dejaba lugar a dudas de que los grupos paramilitares sionistas, construidos en gran parte por los británicos, pretendían desplazar por la fuerza y de forma violenta a la comunidad indígena.

Poco después de la Resolución 181 de la ONU, estalló la guerra entre los árabes palestinos y los grupos armados sionistas, que, a diferencia de los palestinos, habían obtenido un amplio entrenamiento y armas al luchar junto a Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial. Los grupos paramilitares sionistas lanzaron una despiadada campaña de limpieza étnica destinada a la expulsión masiva de los palestinos de sus ciudades y pueblos para construir el Estado judío, que culminó con la Nakba (Catástrofe).

Los historiadores han documentado cómo en menos de seis meses, desde diciembre de 1947 hasta mediados de mayo de 1948, los grupos armados sionistas expulsaron a unos 440.000 palestinos de 220 pueblos antes del estallido de la guerra con los estados árabes. Un número similar fue expulsado tras el estallido de los combates con sus vecinos. En contra de la narrativa sionista, los ejércitos árabes no cruzaron el territorio israelí y no tenían, como se afirma, la intención de borrar del mapa al incipiente Estado. Fueron enviados para detener la limpieza étnica y las masacres que estaban llevando a cientos de miles de palestinos a los países árabes vecinos.

Antes de la guerra de mayo de 1948 con los Estados árabes, Israel ya había cometido algunas de las masacres más infames: la masacre de Baldat Al-Sheikh, el 31 de diciembre de 1947, en la que murieron hasta 70 palestinos; la masacre de Sa’sa’, el 14 de febrero de 1948, en la que se volaron 16 casas y 60 personas perdieron la vida; y la masacre de Deir Yassin, el 9 de abril de 1948, en la que fueron masacrados unos 110 hombres, mujeres y niños palestinos.

En 1949, dos años después de la Resolución 181 de la ONU, al menos 750.000 palestinos huyeron o fueron expulsados por la fuerza de su tierra. Se dice que las fuerzas sionistas han cometido unas 223 atrocidades para entonces, incluyendo masacres, ataques como bombardeos de casas, saqueos y la destrucción de propiedades y pueblos enteros.

Esta política no ha cambiado, ya que Israel sigue demoliendo propiedades palestinas y desalojando y desplazando a los palestinos de las casas que han ocupado durante décadas y que están dentro de los límites del Estado palestino, tal y como establece el plan de partición.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Hoy, 29 de noviembre, Día de Internacional de Solidaridad con el pueblo palestino: 73 años sin derechos en Palestina

Por Raquel Martí, Directora UNRWA España

En el Día de Internacional de Solidaridad con la Población Refugiada de Palestina, ponemos el foco sobre los 5,7 millones de personas que corren el riesgo de ser olvidadas y reivindicamos sus derechos y cultura. La dignidad es un derecho y la humanidad una necesidad.

Mientras el mundo está recobrando la normalidad lentamente, en Palestina llevan 73 años sin ni siquiera rozarla. 

El 29 de noviembre, Día de Internacional de Solidaridad con la Población Refugiada de Palestina, ponemos el foco sobre los 5,7 millones de personas que corren el riesgo de ser olvidadas y reivindicamos sus derechos y cultura.

Sus historias habitan en 58 campamentos de refugiados y refugiadas distribuidos entre Gaza, Cisjordania, Siria, Jordania y Líbano. El éxodo tras la guerra Árabe-Israelí de 1948 se llevó por delante la posibilidad de los hijos, hijas, nietos y nietas de la Nakba de conocer sus orígenes, los pueblos de sus abuelos, sus tierras y, por supuesto, sus propiedades.

Los 2 millones de habitantes de Gaza siguen sufriendo las consecuencias de un bloqueo por tierra, mar y aire que les ahoga sin dar tregua. La infancia en Gaza está marcada por brutales ofensivas que se han llevado por delante su futuro y sueños. La última acabó con la vida de 70 niños y niñas en mayo de este año.

En Cisjordania, la población palestina sufre más que nunca la violencia de los colonos y de las fuerzas israelíes que intentan por todos los medios y, a pesar del Derecho Internacional, hacerse con sus propiedades y territorios. Sin escrúpulos. Dejándoles sin sus hogares ni medios de vida. Según datos de OCHA el número de estructuras de propiedad palestina demolidas o incautadas por autoridades israelíes en 2021, representa un aumento del 21% en comparación con 2020. El número de personas desplazadas ha crecido también un 28% con respecto al año anterior.

Por otro lado, Líbano atraviesa una de las peores crisis económicas y financieras de su historia. El 70% de la población refugiada de Palestina en el país depende de la ayuda de la Agencia de Naciones Unidas para la Población refugiada de Palestina (UNRWA) para sobrevivir. Y se enfrentan a una absoluta falta de oportunidades. Al no ser formalmente ciudadanos de otro estado, no pueden reclamar los mismos derechos que otros extranjeros que viven y trabajan en el Líbano. No se les permite tener propiedades y la ley prohíbe su acceso a servicios y empleos del sector público y a 39 profesiones más.

Mientras, en Siria, se enfrentan al décimo año de guerra, muerte y pobreza y el 95% de la población refugiada de Palestina necesita ayuda humanitaria para sobrevivir.

Distribuidos por Oriente Próximo y algunos de ellos, los menos, fuera de sus fronteras, todos reivindican lo mismo: su identidad y una vuelta a su normalidad. “Ahora vivo en España con mi marido y mis hijos, y jamás olvidaré mi primer viaje por Europa. En una carretera en medio de una montaña alguien dijo ‘ya estamos en Francia’, y yo dije ‘¿Esto es una frontera? ¿Sin soldados, sin barreras, sin controles?’. Entonces descubrí lo que es una vida normal, la que había en Palestina antes de 1948 y que aún no hemos podido recuperar”, comenta Nisreen, refugiada de Palestina actualmente residente en España. 

La búsqueda de una solución a la situación de los refugiados de Palestina ha sido olvidada por la comunidad internacional, lamentablemente, una campaña deliberada de desinformación que busca desmantelar la agencia ponen en peligro la misión crítica de UNRWA, la única Agencia dedicada en exclusiva a prestar asistencia a los refugiados de Palestina.

En UNRWA seguiremos siempre junto a las personas refugiadas de Palestina. Pase lo que pase. Digan lo que digan. Hagan lo que hagan. Porque nuestra misión es insoslayable. Somos trabajadoras humanitarias. Nuestro compromiso y lucha junto con la población refugiada de Palestina por su derecho a una vida digna sigue y seguirá más fuerte que nunca. Continuaremos a su lado porque la dignidad es un derecho y la humanidad una necesidad.

Fuente: www.eldiario.es

29 de noviembre, día internacional de solidaridad con el pueblo Palestino

Por Rafael Araya – Presidente de la Confederación Palestina Latinoamericana del Caribe (COPLAC).

En el mes de diciembre del año 1977, la Asamblea General de la ONU aprobó declarar el día 29 de noviembre como el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Como una forma de recordatorio a las naciones y pueblos del mundo, que en Palestina existía y existe una deuda pendiente de la comunidad internacional que, años atrás, un 29 de noviembre de 1947, había resuelto la partición de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe-palestino, sin consulta previa de ningún tipo a la población originaria que allí habitaba. Es decir, fue la imposición lisa y llana de una naciente ONU en manos de las potencias victoriosas de la II Guerra Mundial, a un pueblo árabe que vivía y habitaba por muchísimas generaciones en las tierras de toda la Palestina histórica. Como si las culpas occidentales por la tragedia del  Holocausto padecido por la población judía de una  Europa arrasada a sangre y fuego por la perversidad del régimen nazi, la hubiese terminado pagando el pueblo palestino a costa de sus vidas, su exilio, su desposesión y su opresión sempiterna bajo un brutal régimen militar impuesto por Israel que perdura hasta nuestros días.

Porque basta recordar que lasta los años ´30, en aquel territorio convivían en paz cristianos, judíos y musulmanes. Comerciando, compartiendo su día a día y donde nadie preguntaba al otro qué religión profesaba para establecer u vínculo de amistad y cooperación. O sea, esto nos da la idea cabal de que el conflicto allí carece de toda raíz religiosa y, por el contrario, hablamos de un conflicto basado en un proyecto de carácter colonialista, donde una ideología de carácter nacionalista –el sionismo- se trepó en las espaldas del judaísmo para buscar una justificación religiosa basada en la premisa de que aquella tierra se las dio Dios, ni más ni menos y que así lo asegura la Biblia. En resumidas cuentas, transformaron a Dios en un agente inmobiliario y a la Biblia en un título de propiedad.

Y fue bajo esa premisa que llevaron a cabo su política de expulsión y un proceso de limpieza étnica que perdura hasta nuestros días, y que significó el exilio forzoso de casi 800 mil personas, cuando allí había alrededor de 1.100.000 habitantes. Había que conquistar la mayor cantidad de tierra posible con la menor cantidad de habitantes originarios que se pudiera. Y se quedaron con sus casas, con sus bienes, con sus huertos, sus olivares, todas sus pertenencias en una vorágine de dinamitación de aldeas, fusilamientos, masacres de aldeas completas, para que hoy nos hablen de que ésa fue su “guerra de independencia”. Una seguidilla de ataques terroristas contra población civil prácticamente inerme, sin posibilidad de resistir mediante la lucha armada, salvo excepciones de grupos que se opusieron a la ocupación de Palestina. Guerrillas dispersas que no podían competir con bandas armadas por países europeos ni con el equipamiento que les dejaron los ingleses una vez que terminaron el mandato que tenían sobre Palestina y se retiraron.

Es largo, es una historia de 74 años de la Partición de Palestina y 54 años de la ocupación total del territorio manu militari, que se perpetró con la Guerra de los Seis Días en junio de 1967, cuando el ejército israelí ocupó toda la Ribera occidental, incluida Jerusalén Oriental y la Franja de Gaza.

Grosso modo, esta es la síntesis de lo que llevó a la ONU a declarar el día 29 de noviembre como Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, para ayudar a mantener viva la conciencia universal de que existe una injusticia que continúa sin resolverse, que existe una comunidad internacional que, habiendo generado el problema, se ha mostrado absolutamente incapaz de resolverlo de acuerdo a las pautas y normas que rigen la ley internacional.

Como contrapartida, tenemos la infinita solidaridad de los pueblos del mundo. La de aquellos que se manifiestan permanentemente exigiendo el respeto al derecho a la libre autodeterminación del pueblo palestino, para construya una patria soberana en su propia tierra, aquella que le es negada de manera draconiana por la ocupación militar.

Palestina es un pueblo en lucha, y los pueblos que luchan por sus derechos, llegan más temprano que tarde a conquistar su libertad y su independencia.

Buenos Aires, noviembre de 2021

Rafael Araya Masry

Presidente de la COPLAC

Confederación Palestina Latinoamericana y del Caribe

Diputado Miembro del Consejo nacional Palestino

Fuente: https://identidadcolectiva.com.ar

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