Fallece Luis Dimas, destacado cantante de origen palestino y uno de los máximos iconos de la “Nueva Ola”

18 de noviembre de 2021

La noche de ayer falleció a la edad de 78 años, el destacado artista nacional Luis Dimas, quien en vida fuera uno de los cantantes más populares de la “Nueva Ola” y quien con su voz inmortalizó el himno del Club Deportivo Palestino, equipo del cual era un hincha acérrimo.

Dimas nacido en Valparaíso un 11 de junio de 1942, se inició en la música a muy temprana edad trabajando en los teatros de revistas, hasta que ya a principios de los años 60, tras lograr cierta popularidad en las radios, adoptó su nombre artístico con el que fue conocido durante la mayoría de su carrera.

El “Rey del Twist”, destacó en la década de los 60, junto a otros célebres artistas como Los Blue Splendors, José Alfredo Fuentes, Cecilia, Buddy Richard, Los Ramblers, Los Red Juniors y German Casas, entre otros.

Esta escena artística, que agrupó a múltiples músicos e intérpretes nacionales, adaptó los códigos del rock and roll imperante en Estados Unidos y de la canción pop que causaba furor en los jóvenes de la época.

“The Twist”, “Let’s Twist Again”, “Penas juveniles”, “Señorita Desconocida”, “Muñequita”, “Caprichito”, “Me recordarás” y “Sueña”, fueron algunos de sus primeros éxitos radiales.

Dimas estuvo en el Festival de Viña del Mar en 1977, 1996 y 2001. En aquella última ocasión, fue homenajeado en la Quinta Vergara junto a sus colegas de la Nueva Ola.

Fuente: https://www.comunidadpalestinachile.cl

Israel se ha convertido en la pasarela hacia el poder en el mundo árabe

Foto: una pintada que representa manos con mangas coloreadas con las banderas de Emiratos Árabes Unidos y Bahréin estrechando la mano de otra con una manga con la bandera israelí en Cisjordania el 4 de octubre de 2020 [HAZEM BADER/AFP vía Getty Images].

 

El pueblo árabe está viviendo su peor y más oscuro momento, experimentando un nivel de humillación y desgracia sin precedentes. El pueblo nunca se ha acercado a sus enemigos pidiendo perdón y presentándose como leal a los opresores; tampoco ha buscado normalizar las relaciones con los asesinos que derraman su sangre. Entonces, ¿qué ha pasado con los herederos de la mejor Ummah creada para la humanidad?

Lo que ha sucedido es que gobernantes que no eran de entre ellos fueron nombrados por ocupantes coloniales extranjeros para actuar como sus agentes, que luego se volvieron leales a los ocupantes en lugar de a su propio pueblo y a la Ummah. Han torturado a su pueblo, lo han humillado, lo han oprimido y le han impuesto el fascismo. Han embrutecido al pueblo para complacer a los extranjeros, y así lo han debilitado y sometido al miedo y la obediencia. No pudieron exigir su libertad e independencia, por lo que la opresión de estos agentes -etiquetados como presidentes o reyes- incluye la entrega de riquezas materiales al pueblo para impedir que derroque a sus gobernantes, incluso mientras lo reprimen.

Los colonialistas estaban tranquilos con sus propiedades, que abandonaron por voluntad propia y las entregaron a manos seguras; manos que traicionan a su religión, al arabismo y al pueblo. Ahora, los responsables que anhelan el poder en su país saben que la puerta por la que deben pasar es Israel, el Estado abiertamente ocupante de Palestina.

Los agentes de este particular ocupante en la región son los dirigentes árabes, que se han apresurado a normalizar las relaciones para obtener la protección del Estado colono-colonial contra su propio pueblo. Resulta irónico que Israel, que ansía la normalización por parte de los países árabes, tenga ahora mucho donde elegir y pueda establecer condiciones para la normalización, incluyendo un metafórico certificado de buena conducta por parte de los aspirantes a normalizadores.

La normalización ya no es una desgracia que los gobernantes deben mantener en secreto para asegurar su supervivencia en sus tronos. Ahora es abierta, y se enorgullecen de ella ante el mundo, y por lo tanto son recompensados por el enemigo. También se ha convertido en un medio de castigo por parte de Israel para reformar y disciplinar a los normalizadores árabes, recompensando a aquellos con los que está contento y amenazando a los demás hasta que se vuelvan al camino que Tel Aviv ha despejado para ellos. El proceso de normalización consiste en un palo y una zanahoria, como se ha visto en la normalización entre Israel y Sudán. «Esto es algo que habrá que evaluar, ya que nosotros e Israel lo observamos muy de cerca», se dice que ha dicho el Departamento de Estado de EEUU sobre los recientes acontecimientos en Jartum.

 

Los EAU normalizan sus lazos con Israel – Caricatura [Sabaaneh/MonitordeOriente].

La semana pasada, dos aviones aterrizaron en dos aeropuertos de la región. Uno aterrizó en Tel Aviv y llevaba al hijo del criminal golpista Khalifa Haftar, que derramó la sangre de los libios y causó estragos y destrucción en su país. El otro llevaba al ministro de Asuntos Exteriores de los EAU, Abdullah Bin Zayed, y aterrizó en el aeropuerto de Damasco. Los dos hombres tenían misiones similares.

El hijo de Haftar fue a pedir a los israelíes que le ayudaran a nominar a su padre para la presidencia de Libia y luego a ganarla, con la promesa de un cheque en blanco para la normalización de Libia con el Estado del apartheid. Bin Zayed acudió al carnicero Bashar Al-Assad, que ha matado a cientos de miles de sirios, ha desplazado a la mitad de la población y ha destruido completamente el país antes de entregarlo a Rusia e Irán. Todo tenía que ver también con la normalización, pero de forma indirecta. El régimen criminal de Assad está en constante contacto con Israel, pero en secreto desde el gobierno de su padre, el difunto Hafez Al-Assad, a quien Israel llevó al poder. Assad padre recompensó al Estado ocupante vendiéndole los Altos del Golán; Israel le devolvió el favor preservando su régimen y el de su hijo después de él.

Los Emiratos Árabes Unidos están tomando la delantera en la promoción de la normalización en la región y se consideran el agente exclusivo del ocupante, dadas sus estrechas relaciones con Israel y su cooperación en el plano político, militar, económico, cultural e incluso religioso. Ahora está promoviendo la religión «abrahámica» tal y como desean el enemigo sionista y Estados Unidos. El ministro de Asuntos Exteriores se dirigió al asesino Assad con el mensaje de normalización a cambio de que siguiera gobernando Siria. Así lo dejó claro la entonces ministra de Justicia israelí, Ayelet Shaked, en la Conferencia del Instituto Internacional de Lucha contra el Terrorismo en Tel Aviv en 2017. «Assad», dijo, «debe mantener a Irán fuera [de Siria] si quiere sobrevivir».

En el momento en que su declaración fue publicada por los periódicos israelíes, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed Bin Salman, estaba visitando Israel en secreto. Ni Arabia Saudí ni Israel lo negaron, pero fue filtrado por Israel -como es habitual- para exponer a Bin Salman y ponerlo en evidencia.

Es doloroso ver cómo Israel se convierte en la brújula de los políticos árabes, y cómo los políticos que aspiran a gobernar tienen que pasar por Tel Aviv para conseguir el sello de aprobación de los ocupantes. La obediencia y la lealtad al Estado de ocupación es el precio que tienen que pagar. Es una tragedia.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Vulneración impunemente sistemática de los derechos humanos, vigilancia y la persecución totalitaria: El manual de Israel contra el activismo palestino

Foto: Soldados israelíes trabajan en sus tanques en Gaza AP Photo/Ariel Schalit

19 de noviembre de 2021

Amnistía Internacional, por Alejandro Gálvez (experto en Israel y Territorios Palestinos Ocupados en AI España)

Ghassan Halaika es un investigador y defensor de los derechos humanos que trabaja para Al- Haq. Su dispositivo móvil fue atacado con Pegasus, el software espía de NSO Group en octubre. Días más tarde, su organización, junto a otras cinco asociaciones palestinas, eran catalogadas como “organizaciones terroristas”. ¿Casualidad?.

En las últimas semanas, la ofensiva israelí contra el activismo palestino ha dado un paso más. El pasado 19 de octubre de 2021, el ministro de defensa israelí, Benny Gantz, emitió una orden militar que cataloga a seis organizaciones de la sociedad civil palestina como organizaciones terroristasAddameer, Defensa de Niñas y Niños Internacional – Palestina, Unión de Comités de Trabajo Agrícola, Centro Bisan de Investigación y Desarrollo, Unión de Comités de Mujeres Palestinas y Al Haq, que además trabaja como consultora para Naciones Unidas.

La indignación internacional contra Israel se extiende hasta el ámbito de la cultura: más de 100 personas han firmado un manifiesto exigiendo la retirada de esta catalogación. Entre los firmantes destacan directores de cine como Ken Loach o Alfonso Cuarón, actrices de la talla de Susan Sarandon, escritores como Irvine Welsh o Naomi Klein o músicos como Roger Waters.

Estas organizaciones representan algunas de las principales asociaciones humanitarias de Cisjordania. Han sido críticas tanto con Israel como con la Autoridad Palestina, y promueven acusaciones por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional contra altos funcionarios militares y civiles de Israel. Entre ellos se encuentra el propio Gantz, que en 2014 fue el general israelí que dirigió la Operación Margen Protector, causando muerte y destrucción sin precedentes en la Franja de Gaza.

Shawan Jabarin, a la derecha, director de la organización de derechos humanos, al-Haq AP Photo/Majdi Mohammed, File

Conviene recordar que aquél fue un conflicto que, según la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en los Territorios Palestinos Ocupados (OCHA) causó la muerte de 2.205 personas palestinas, de las que 1.563 eran civiles, y 538 menores de edad, a las que hay que sumar los enormes daños en infraestructuras públicas y civiles palestinas que, entre otros graves problemas, dejaron a más de 100.000 personas sin hogar. Al otro lado, en Israel, 71 personas, seis de ellas civiles, perdieron la vida debido al lanzamiento de cohetes por parte de las milicias palestinas. En aquella guerra ambos bandos cometieron importantísimas violaciones del derecho internacional que están siendo investigadas como presuntos crímenes de guerra. Con esta ofensiva contra la sociedad civil palestina, el entonces Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas de Defensa de Israel, máximo dirigente de la Operación Margen Protector y actual ministro de defensa israelí, Benny Gantz, estaría tratando de silenciar a quienes, amparados por el Derecho Internacional, pueden legítimamente denunciarle ante la Corte Penal Internacional.

Por su parte, el estado israelí argumenta que las entidades citadas apoyan y financian al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), calificado como organización terrorista, tanto por Israel, como por Estados Unidos y la Unión Europea. El FPLP es ciertamente una organización minoritaria, pero atendiendo a las acusaciones israelíes ésta parece una deidad omnipresente.

El ministro de defensa israelí, Benny Gantz Gil Cohen-Magen/POOL via AP

No es la primera vez, ni tampoco será la última, que Israel opta por esta táctica para silenciar voces y actuaciones críticas e incómodas para la ocupación israelí: este mismo verano, empleando exactamente el mismo manual, las autoridades israelíes cerraron la ONG Comités de Trabajo para la Salud, organización en la que trabaja Juana Ruíz Sánchez, ciudadana con nacionalidad española detenida el pasado mes de abril, recientemente declarada culpable por una jueza castrense israelí de trabajar y recaudar fondos para una organización ilegal y cuya condena será anunciada próximamente.

Las pruebas concluyentes que puedan sostener las acusaciones terroristas contra las seis organizaciones civiles palestinas brillan por su ausencia: el informe elaborado al respecto por el servicio de inteligencia interior israelí, el Shin Bet, se basa casi en su totalidad en interrogatorios a dos contables que habían sido despedidos en 2019 de una de las organizaciones por malversación de fondos. El objetivo del informe era conseguir convencer a los gobiernos europeos para dejar de financiar programas de cooperación en palestina. En otras palabras, y según Sahar Francis, directora de Addameer: “en realidad, dado que la información de que dispone Israel no es suficiente para incriminarnos, ha declarado a las organizaciones terroristas”.

Dos de las seis organizaciones acusadas reciben fondos europeos, por lo que la UE ya ha pedido explicaciones a Israel. También lo ha hecho Estados Unidos. De poco o nada parece servir, ya que Israel, dos semanas después de la emisión de la orden militar, ha extendido la acusación al territorio palestino ocupado de Cisjordania, donde operan las organizaciones. El riesgo de que terminen siendo clausuradas por esta orden militar se convierte ahora en efectivo.

Esta situación es un ataque más por parte del gobierno israelí al movimiento internacional de los derechos humanos, además de una clara obstaculización del trabajo de defensores y defensoras de derechos humanos. Para Amnistía Internacional y Human Rights Watch, “la comunidad internacional lleva décadas sin cuestionar graves abusos contra los derechos humanos cometidos por Israel, que no ha sufrido consecuencias significativas por ello, todo lo cual ha envalentonado a las autoridades israelíes para actuar con semejante desfachatez. Ahora, la respuesta de la comunidad internacional será la verdadera prueba de su voluntad de proteger a los defensores y defensoras de los derechos humanos. Llevamos décadas colaborando con nuestras entidades asociadas palestinas, y esto nos enorgullece, pues representan lo mejor de la sociedad civil global. Tienen todo nuestro apoyo para impugnar esta indignante decisión”.

Palestinos junto a los restos de una casa dañada tras uno de los ataques israelíes en Gaza REUTERS/Mohammed Salem

Vigilancia y persecución online

La gravedad de la situación no termina aquí. El 21 de octubre, la ONG Front Line Defenders (FLD) publicó una investigación técnica, verificada más tarde por Amnistía Internacional, en la que se demostraba que seis defensores palestinos de derechos humanos habían sufrido un hackeo de sus teléfonos móviles utilizando el software Pegasus de la compañía israelí NSO Group.

“Casualmente”, tres de los seis defensores pertenecen a las organizaciones que ahora son acusadas de actividades terroristas: Al Haq, Addameer y el Centro Bisan de Investigación y Desarrollo. Los hackeos se produjeron tanto en 2020 como en 2021, y se hicieron previamente a las acusaciones de vinculación con actividades terroristas.

En los últimos meses nos hemos venido familiarizando con este tipo de vigilancia y cómo el uso de la tecnología también entraña riesgos para los derechos humanos. En julio, el Proyecto Pegasus, una innovadora investigación en la que participaron más de 80 periodistas de 17 organizaciones de medios de comunicación de 10 países, bajo la coordinación de Forbidden Stories y con el apoyo técnico de Amnistía Internacional, denunció cómo el software espía de NSO Group se ha utilizado para facilitar la comisión de violaciones de derechos humanos a gran escala en todo el mundo. Según esta investigación, alrededor de 50.000 números de teléfono habrían sido posibles objetivos de vigilancia. Entre ellos hay jefes y jefas de Estado, activistas y periodistas, incluida la familia de Jamal Khashoggi.

El uso de Pegasus contra activistas de derechos humanos palestinos, así como de cualquier parte del mundo, no deja de poner en evidencia la política de derechos humanos de la compañía NSO. La propia compañía asegura que el sistema regulatorio israelí impone suficientes controles de derechos humanos a la venta de la tecnología del Grupo NSO. No obstante, esos supuestos controles no solo no han impedido que el software sea utilizado para abusar de los derechos humanos a nivel internacional, con especial énfasis en Arabia Saudí y México, sino que además en algunos casos ha sido utilizado incluso contra números de teléfono israelíes, algo que la compañía previamente afirmaba que no era posible.

Todas estas incongruencias y contradicciones han terminado derivando en la decisión, de principios de noviembre, del Departamento de Comercio estadounidense de incluir a NSO Group en la “lista negra” de Entidades para Actividades Cibernéticas Maliciosas. La respuesta de la compañía ha sido señalar directamente al Ministerio de Defensa de Israel, afirmando que solo vende sus productos con autorización del mismo y que no se hace responsable del uso que se pueda hacer después de sus sistemas.

Así pues, todas las miradas están puestas en el Ministerio de Defensa de Israel. Contradicciones, exenciones de responsabilidad, falsas afirmaciones para lavar la propia imagen o justificar el comercio de un software malicioso, así como las acusaciones infundadas de terrorismo, conducen, como siempre, a los mismos destinos: la vulneración impunemente sistemática de los derechos humanos y la persecución totalitaria contra los activistas humanitarios.

Y todo ello demuestra del doble discurso de la administración del primer ministro israelí Naftali Bennett respecto al conflicto palestino-israelí. De nada sirven las aparentes buenas intenciones e iniciativas si por el otro lado se persigue ilegítimamente a defensoras y defensores derechos humanos, entre otros graves problemas.

Fuente: www.eldiario.es

 

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