Llega a librerías “Palestina en pedazos” de Lina Meruane

03 de noviembre de 2021

Palestina en pedazos amplía y profundiza la reflexión que Lina Meruane inició en 2012, tras un viaje a Beit Jala que constituiría un paradójico volver a casa en nombre de quienes nunca.

Desde esa posición acaso desautorizada, pero políticamente comprometida, Meruane escribió la crónica que abre este volumen –«Volverse Palestina»– y continuó escribiendo porque, como diría después, «por más que una ponga un punto final, la terrible realidad de la ocupación ha continuado».

A esas páginas se sumó una segunda parte –«Volvernos otros»–, una aguda y audaz meditación en torno al lenguaje del conflicto, y una tercera, hasta ahora inédita –«Rostros en mi rostro»–, en la que se repiensa la identidad individual y colectiva impresa en las caras y en las lenguas así como los contrasentidos culturales que los cuerpos portan.

Los tres textos aquí reunidos examinan pertenencias esencialistas, excluyentes, proscritas e inestables a través de una escritura que funde el aire melancólico de la memoria, la agilidad de la crónica viajera, la ironía crítica y el toque reflexivo a la vez que atrevido del ensayo.

Lina Meruane (Santiago de Chile, 1970) ha publicado las colecciones de cuentos Las infantas (1998) y Avidez (2020) y las novelas Póstuma (2000), Cercada (2000), Fruta podrida (2007), Sangre en el ojo (2012) y Sistema nervioso (2018). Es también autora de los libros de ensayo Viajes virales (2012), Contra los hijos (2014) y Zona ciega (2021) y del ensayo lírico Palestina por ejemplo (2018).

Ficha técnica:
Título: Palestina en pedazos
Autora: Lina Meruane
Sello: Literatura Random House
N° de págs.: 348

Fuente: https://www.elperiodista.cl/

El presidente Mahmoud Abbas se reúne con el Papa Francisco

VATICANO, jueves 4 de noviembre de 2021 (WAFA) – El presidente Mahmoud Abbas se reunió hoy con el Papa Francisco en el Vaticano.

La reunión del presidente Abbas con el Pontífice, que se produjo al final de una visita de tres días a Roma, se celebró en el contexto de consultas y coordinación bilaterales para lograr la paz en Tierra Santa y la región. Sirvió como una oportunidad para informar al líder espiritual de la iglesia católica en todo el mundo sobre los últimos acontecimientos y la grave situación por la que atraviesan los territorios palestinos ocupados debido a las prácticas agresivas israelíes, en particular la construcción de asentamientos coloniales sin cesar, demoliciones, ejecuciones extrajudiciales, el desplazamiento de palestinos, además de muchas acciones unilaterales de Israel que socavan aún más la solución de dos estados y los esfuerzos internacionales para establecer la seguridad y la estabilidad en la región.

Al comienzo de la reunión, el presidente Abbas transmitió al Pontífice los saludos de los jefes de las iglesias de Jerusalén, sus deseos de salud y éxito junto con la solicitud de que el Pontífice ore por Jerusalén y la paz en Tierra Santa.

También le informó sobre la importancia de enfrentar conjuntamente los intentos de Israel de apoderarse de las propiedades palestinas y de la iglesia, incluso mediante ventas fraudulentas, particularmente en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Explicó al Papa los esfuerzos del Estado de Palestina para reforzar   la presencia cristiana y la firmeza en Palestina y abordar los desafíos planteados por Israel en este sentido.

Tras las conversaciones con el Papa, el presidente Abbas se reunió con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin , y el secretario de Relaciones con los Estados del Vaticano, el arzobispo Paul Richard Gallagher, y discutió con ellos el fortalecimiento de las relaciones bilaterales basadas en el acuerdo integral.

Fuente: WAFA Foto: www.vaticannews.va

Bennet le quitó la careta a Israel

Imagen: Israel, el Estado binacional judío-palestino de Bennet 

25 de octubre de 2021

Por Daniel Kupervaser

Con el fin de la guerra de los 6 días en junio de 1967, Israel se vio ante la necesidad de tomar posición respecto del futuro de los territorios conquistados, especialmente los de Cisjordania y Gaza en donde no existían acuerdos internacionales previos que fijaban los límites. Lo que no se demoró fue la constitución de un gobierno militar en la zona con el objetivo de administrar la ocupación del territorio con masiva población nativa palestina y la creación de nuevas colonias trasladando población judía a esa región.

El 8 de noviembre de 1967 nació el embuste mágico que Israel retiene bajo su control y coloniza esos territorios hasta que se pueda arribar a un acuerdo definitivo basado en negociaciones. (“Como se vieron las discusiones en el gabinete de Israel en 1967 sobre los territorios recientemente conquistados”, Davar, 16-11-17). Todos los gobiernos de Israel hasta el presente, junto a las direcciones comunitarias judías de la diáspora como agentes del gobierno de Israel, recitaron repetidamente como loros esta consigna. No hablemos de solo de aquellos gobiernos tradicionalmente catalogados “de izquierda”. El mismo criticado y vapuleado Netanyahu se aferró repetidamente a la solución de dos estados durante sus últimos 12 años de gobierno, solo que culpaba a los palestinos de no conducirse como contraparte digna de negociar.  

Hoy, tras 54 años, Bennet demostró que, durante este largo periodo, Israel mintió al mundo sus oscuras intenciones. En estos últimos días Bennet afirmó claramente que no hay intenciones de negociar una solución política con los palestinos, sino que Israel permanecerá por tiempo indefinido como soberano (“a la judía”) en todo el territorio del Mediterráneo al Rio Jordán. Como máximo, está dispuesto a otorgar mayor libertad de acción a los efectos de mejorar la situación económica de la población palestina en Cisjordania. En respuesta a la reunión mantenida entre el ministro de defensa Gantz con Mahamud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, el vocero de la oficina del primer ministro Bennet se apresuró a aclarar: “No hay ninguna negociación entre Israel y la Autoridad Palestina con referencia a un acuerdo político, ni tampoco las habrá” (“De la oficina del primer ministro Bennet: No hay ni habrá negociaciones políticas frente a los palestinos”, Walla, 30-8-21).

Soberanía a la judía es atribuirse todos los derechos de un estado soberano sobre un territorio conquistado por la fuerza con plenos derechos para población judía, pero sin otorgar derechos civiles universales hacia nativos no judíos de ese territorio, como corresponde en todo régimen democrático. En otras palabras, un estado binacional desde el Mediterráneo al Rio Jordán, no declarado, pero en vigencia por la fuerza militar, con un régimen Apartheid en Cisjordania (normas diferentes según pertenencia étnica en un mismo territorio bajo soberanía de facto o de jure de un país) que se fue conformando en ese territorio los últimos 54 años. Hoy Israel declara la eternidad de este orden político.


Fuera de las declaraciones de Bennet, este sorpresivo devenir en el avance y la formalización de la constitución de un estado binacional está sustentado por la toma de ciertas decisiones y el surgimiento repentino de significativos síntomas que se reflejan en aspectos declarativos y prácticos en el terreno.

En el aspecto práctico sobresalen los esfuerzos del gobierno de Israel de acelerar el proceso de integración en un solo bloque territorial y bajo soberanía israelí de facto a las poblaciones judías y palestinas de la región. Una serie de medidas lo demuestran.

Por primera vez un gobierno israelí autoriza conjuntamente la construcción de nuevas viviendas tanto para judíos como para palestinos en Cisjordania. En una decisión sin precedentes, se autorizó la construcción en Cisjordania de 3100 viviendas en colonias judías y otras 1300 viviendas en aldeas palestinas de la región (“El gobierno promueve la construcción de miles de viviendas para judíos y palestinos en Cisjordania”, Ynet, 21-10-21).

En el encuentro entre Gantz y Abbas se acordó que Israel ofrecerá licencia de trabajo en Israel a otros 15 mil palestinos (aparte de los más de 100 mil que ya trabajan hoy en dia) y otorgará un préstamo especial a la Autoridad Palestina por un monto de 150 millones de dólares a los efectos de equilibrar sus arcas (“Las decisiones de la reunión Gantz-Abbas”, Makor Rishon, 30-8-21). Paralelamente Israel anunció el otorgamiento de otras 7 mil nuevas licencias de trabajo en Israel a palestinos de Gaza (“Miles de palestinos de Gaza solicitan inscribirse para trabajar en Israel”, Haaretz, 5-10-21).

Gantz tomó otra decisión integradora cuando autorizó oficialmente la residencia legal de unos 4 mil palestinos que hasta el momento permanecían ilegalmente en Cisjordania y bajo peligro de ser deportados (“Israel legalizó la residencia de 4 mil palestinos ilegales en Cisjordania”, Ynet, 19-10-21).

A los efectos de balancear la canasta de medidas, Zeev Elkin, ministro de viviendas de Israel, anunció la puesta en marcha de un ambicioso plan destinado a duplicar la población judía del valle del Jordán en Cisjordania (“Ministro Elkin: no solo en el Golán, también en el Valle del Jordán en Cisjordania duplicaremos la población judía”, Makor Rishon, 11-10-21).

Los aspectos declarativos de este insólito proceso no fueron menos sorpresivos. Desde el punto de vista de la política interna israelí, el 54% de los parlamentarios que componen la coalición que conformó el gobierno actual provienen de listas con agendas programáticas que demandaban la solución de dos estados para el conflicto palestino israelí (Avoda, Meretz y Raam) o exigían una clara separación territorial entre la mayoría de las poblaciones judía y palestina (Yesh Atid de Lapid). Sin embargo, ninguno de estas agrupaciones políticas, hasta el momento, salió públicamente con declaraciones en oposición al proyecto que conduce Bennet en clara oposición a sus promesas electorales.

A nivel internacional, no se puede pasar por alto la bochornosa diplomacia circense del gobierno estadounidense de Biden. A los pocos días de la toma de mando, y con muchas ínfulas, los voceros de Washington declararon a todos los vientos su apoyo incondicional a la solución del conflicto palestino-israelí en base a la formula de dos estados, demandaron la reanudación de las negociaciones entre las dos partes y acentuaron que la colonización judía en Cisjordania representaba una provocación inaceptable.

Parece que Israel se preocupó de poner a la primera potencia del mundo en su lugar recordándole la función de sirvientes que le corresponde dentro del modus vivendi de más de tres décadas entre Israel, judíos de USA y la administración estadounidense. Da la impresión que Biden y sus asesores comprendieron el riesgo que representa perder un gran porcentaje del presupuesto para las próximas elecciones en USA y rápidamente se amoldaron a las posiciones israelíes. El mismo Biden se echó atrás cuando su vocero afirmó hace pocos días que “si bien el objetivo de USA es arribar a la solución de dos estados, en este momento nosotros no creemos que se pueda lograr negociaciones directas de las partes por las cuales se pueda obtener una solución” (“USA se alinea con Israel: negociaciones entre Israel y los palestinos no son reales en este momento”, Ynet, 16-9-21). Respecto de la posible réplica estadounidense como consecuencia del reciente plan de ampliación de colonias en Cisjordania, es de suponer que nuevamente seamos testigos de la larga experiencia quijotesca del último medio siglo. La caravana de colonias judías continuará su camino pese al ladrido de perros estadounidenses.  

Imagen: Israel, el Estado binacional judío-palestino de Bennet 
Imagen: Israel, el Estado binacional judío-palestino de Bennet 

En su poema “No tengo otro país” el famoso poeta israelí Ehud Manor escribió: “No callaré si mi país cambia su semblante”. Cuán frustrado se sentiría hoy. Bennet le quitó la careta a Israel que se convirtió en un estado binacional judío-palestino.

Y todos callan.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 25-10-2021

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

 

El enviado de Israel a la ONU no puede soportar la verdad sobre los abusos de derechos humanos

Por Motasem A. Dalloul

La Asamblea General de la ONU celebró el viernes una sesión especial para presentar el informe anual del Consejo de Derechos Humanos (CDH) a todos los Estados miembros. El informe condenó amplia y claramente las numerosas violaciones de derechos humanos cometidas por Israel contra los ciudadanos palestinos de Israel y los palestinos de los territorios ocupados.

El CDHNU condenó a Israel por la construcción del Muro de Separación en los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén, que fue considerado ilegal por una sentencia del Tribunal Internacional de Justicia emitida en 2004. Reafirmó «el principio de la inadmisibilidad de la adquisición de territorio por la fuerza» y expresó «su profunda preocupación por la fragmentación del territorio palestino ocupado, incluido Jerusalén Oriental, mediante actividades de asentamiento y otras medidas».

Añadiendo su «grave preocupación» por las «graves violaciones de los derechos humanos y las graves infracciones del derecho internacional humanitario, incluidos posibles crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad», el CDHNU también dijo que estaba «gravemente preocupado por el hecho de que la impunidad de larga data de las violaciones del derecho internacional haya permitido la repetición de graves violaciones sin consecuencias».

Se reservó una condena especial para las «consecuencias continuas y negativas de los conflictos en la Franja de Gaza y sus alrededores, incluidas todas las víctimas, en particular entre los civiles palestinos, incluidos los niños, y las continuas violaciones del derecho internacional». El Consejo pidió «el pleno respeto del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos y de los principios de legalidad, distinción, precaución y proporcionalidad».

Todo esto llevó al embajador de Israel ante la ONU, Gilad Erdan, a subir al podio de la Asamblea General de la ONU y expresar su enfado por el informe. En lugar de abordar las cuestiones planteadas, intentó desviar la atención del mundo diciendo que el CDHNU ha «atacado y condenado a Israel en 95 resoluciones, en comparación con 142 resoluciones contra el resto del mundo». Personas razonables llegarían a la conclusión de que esto sirvió en realidad para poner de relieve sus violaciones y el grado de desprecio de Israel por el derecho internacional, pero no Erdan. Mientras rompía una copia en pedazos, afirmó que el informe era «distorsionado y unilateral» y su lugar «está en el basurero del antisemitismo». Las acusaciones de «antisemitismo» son, por supuesto, recurridas por los funcionarios y los partidarios de Israel siempre que los hechos no pueden ser cuestionados.

¿Hasta qué punto es exacta la afirmación de Erdan de que el informe del CDH está lleno de mentiras y es un «ataque» contra Israel? ¿Puede alguien negar realmente que Israel comete crímenes contra los palestinos a diario? ¿Y que la comunidad internacional permite al autoproclamado «Estado judío» actuar con impunidad, lo que le permite seguir violando los derechos humanos y el derecho internacional?

 

Manifestación en Brooklyn en apoyo a los palestinos en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, el 15 de mayo de 2021. [Tayfun Coşkun – Agencia Anadolu]

El CDHNU no es el primer organismo que condena las violaciones israelíes, como la matanza gratuita de civiles palestinos, incluidos niños. Human Rights Watch, por ejemplo, examinó tres ataques israelíes contra los palestinos «en violación de las leyes de la guerra que mataron a 62 civiles e hirieron a docenas más» durante la ofensiva israelí en la Franja de Gaza entre el 10 y el 21 de mayo de este año.

HRW señaló que uno de los ataques israelíes mató a ocho civiles palestinos, entre ellos seis niños, e hirió a otros 18 durante la ofensiva de mayo. La organización constató que, para justificar su ataque, Israel adoptó narrativas poco claras y contradictorias. «El 11 de mayo», dijo HRW, «el sitio web de noticias israelí Ynet informó de que el ejército israelí había dicho que seis niños de Gaza habían muerto por «lanzamientos fallidos» de la Yihad Islámica palestina».

Sin embargo, añadió, «el 16 de mayo el ejército israelí publicó en las redes sociales un cartel en el que aparecían hombres que, según ellos, eran «activistas» palestinos que las fuerzas israelíes habían matado en la Franja de Gaza desde el 10 de mayo. Entre ellos figuraba «Mohammed Ali Mohammed Nusseir», uno de los hombres muertos en el ataque. El cartel no decía cuándo y dónde habían muerto».

Human Rights Watch continuó: «El mismo día, un artículo del sitio web de noticias israelí Walla informaba de que el ejército israelí había dicho que había matado a ocho «activistas» de Hamás y de la Yihad Islámica Palestina, incluido Nusseir, de nuevo sin decir cuándo y dónde habían muerto.»

La cuestión no es sólo el asesinato premeditado de civiles palestinos, sino también la producción de narrativas falsas para justificar los brutales ataques llevados a cabo por las fuerzas de ocupación israelíes.

Según la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH), durante su ofensiva militar sobre Gaza en mayo, Israel mató a 261 palestinos, entre ellos 40 mujeres y 16 ancianos, así como 67 niños. Erdan lo sabe muy bien. También sabe que el CDHNU no apunta a Israel excluyendo a cualquier otro país; que los hechos hablan por sí mismos; y que Israel es una entidad que dirige una brutal ocupación militar bajo la cual las vidas de los palestinos no tienen ningún valor.

Erdan criticó al CDHNU por incluir a representantes de regímenes «dictatoriales y opresivos». «¿Cómo se puede dormir por la noche cuando los peores violadores de los derechos humanos son los supuestos defensores de los derechos humanos?», preguntó.

Una vez más, esto fue simplemente un intento de desviar la atención de las violaciones de derechos humanos de su país. Israel está haciendo todo lo posible para normalizar las relaciones con algunas de estas «dictaduras y regímenes opresivos» del mundo árabe. No mencionó esto en su última diatriba en la ONU.

Arabia Saudí, los EAU, Bahréin y Egipto se encuentran entre los peores violadores de los derechos humanos en Oriente Medio -de hecho, en el mundo- y, sin embargo, Israel tiene un tratado de paz con Egipto desde la década de 1970 y normalizó sus relaciones con los EAU y Bahréin el año pasado. Está claro que el país al que Erdan representa en la escena mundial no es reacio a las dictaduras y los regímenes opresivos. Además, está haciendo todo lo posible para convertir sus vínculos secretos con Arabia Saudí -un Estado que encarcela y tortura a opositores políticos, y que asesinó a un columnista del Washington Post en 2018- en una relación oficial y muy abierta. De hecho, sólo la semana pasada, un vuelo israelí aterrizó en Riad por primera vez, un día después de que un vuelo de Arabia Saudí aterrizara en Tel Aviv.

El discurso de Erdan en la Asamblea General de la ONU fue un intento descarado de encubrir los crímenes israelíes contra los palestinos y las violaciones del derecho internacional por parte del Estado racista y de apartheid. Intentó presentar a Israel como la víctima, cuando es todo lo contrario. Israel es una entidad colonial de colonos que pretende completar la limpieza étnica de los palestinos de su tierra que las milicias sionistas iniciaron en la década de 1940. Como ilustra el informe del ACNUR, los lacayos de Israel en Occidente pueden estar dispuestos a hacer la vista gorda ante la realidad sobre el terreno en la Palestina ocupada, pero el resto del mundo no. El embajador Gilad Erdan simplemente no puede manejar la verdad.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

9 de Noviembre – Nuestro tiempo de convertirnos en una semilla real de justicia

Mientras los gobiernos se reúnen en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26 en Glasgow – Escocia, nosotras y nosotros reunidos en Un Mundo Sin Muros nos hacemos eco de las personas y movimientos alrededor del mundo que demandan soluciones reales y urgentes, basadas en el entendimiento de que la crisis climática no puede ser abordada sin justicia climática, social y económica.

La crisis climática es el resultado de siglos de conquistas coloniales y de la explotación capitalista de los pueblos y el planeta que han permitido que las naciones desarrolladas y las corporaciones transnacionales acumulen riquezas, influencias, y un nivel desastroso de emisiones de gases de efecto invernadero.

En vez de corregir estos males, dichos poderes pretenden evadir su responsabilidad promoviendo “falsas soluciones” que perpetúan un mundo de desigualdades, opresión, destrucción, y finalmente, muerte. Como movimientos unidos en torno a la iniciativa Un Mundo sin Muros, denunciamos estas falsas soluciones.

A nivel global, las respuestas de los gobiernos a la crisis climática no se han basado en la justicia climática. Estas han profundizado las divisiones globales existentes y justificado todavía más la existencia de cada vez más muros para proteger el mismo sistema que nos ha traído al borde del colapso ecológico.

Desde que Israel empezó a construir el Muro del Apartheid en 2002, regímenes a lo largo del mundo – desde Estados Unidos, pasando por Europa hasta África y Asia – han construido en forma creciente sus propios muros físicos. Muchos de los cuales han sido levantados como un ataque hacia las personas migrantes: para detener el movimiento de ellas e impedir que los derechos más elementales de los refugiados sean respetados. A medida que cada vez más personas se ven forzadas a huir de la destrucción causada por la crisis climática, los muros brotan como falsas soluciones a las consecuencias devastadoras del colapso medioambiental – consecuencias sentidas desproporcionadamente por las comunidades más pobres y marginadas del mundo.

Siete países en particular, – responsables de casi la mitad de la emisión histórica de gases de efecto invernadero (GHG) – colectivamente gastan por lo menos dos veces más en políticas fronterizas y de inmigración que en el apoyo a países en desarrollo para la mitigación del cambio climático y su adaptación a esta. Estos “muros climáticos” son cruciales para la militarización de territorios y fronteras para proteger los privilegios y el poder en contra de las víctimas de nuestro devastador orden mundial. El militarismo no sólo es esencial para la defensa del sistema que destruye nuestro planeta y la vida en este; aunque resulta difícil de calcular la escala real de las emisiones militares, queda claro que son altas: según el Observatorio de Conflictos y Medioambiente, hasta el 15% del total de la contaminación por CO2 de la aviación global deriva de actividades militares. Aun así, las emisiones militares de GHG están notoriamente ausentes en los ya deficientes objetivos de reducción.

Las fuerzas armadas y las industrias militares y de seguridad, en vez de asumir su responsabilidad de revertir la destrucción de la tierra y la humanidad, tratan de capitalizar con el cambio climático y el desplazamiento forzado. Enmarcando ambos temas predominantemente como problemas de seguridad, impulsan lobbies exitosos para incrementar los gastos militares y de seguridad y la militarización de las fronteras, de la cual el boom de muros y vallas es una de las representaciones más visibles.

Los pueblos indígenas a lo largo del sur global siguen afrontando el impacto de la expansión colonial e imperial, que roba sus riquezas, destruye su medio ambiente y niega su derecho a la autodeterminación. Corporaciones transnacionales apoyadas por los Estados continúan saqueando sus tierras en busca de combustibles fósiles o transformando sus ecosistemas naturales en terrenos rentables, donde las transnacionales y sus aliados locales puedan construir sus minas o las agroindustrias puedan plantar monocultivos en tierras deforestadas. Los efectos de esta interminable ́comodificación´ de la tierra y la vida es sentida por todxs nosotrxs, incluídas las comunidades urbanas marginalizadas de todo el mundo.

En forma creciente, estas actividades devastadoras están supuestamente al servicio de la acción climática, cuando las compañías de combustible fósil y los regímenes represivos pretenden realizar un lavado de imagen verde de sus ganancias. La transición hacia lo renovable más promocionada en el Norte global se basa en la minería insostenible de “minerales de transición” utilizados en tecnologías como paneles solares y vehículos eléctricos. Se fundamenta en la explotación y la extracción infinita, y está destruyendo comunidades y el medio ambiente alrededor del mundo.

En el Sahara Occidental, Marruecos está construyendo granjas eólicas sobre tierras robadas, perpetuando la ocupación militar bajo la bandera de la “energía verde”. Por no mencionar los llamados “Megaproyectos“ en México, que están amenazando tanto a las comunidades Zapatistas como la vida de los pueblos indígenas en general; o la campaña racista y colonial en Wallmapu tanto en Argentina como en Chile contra el pueblo Mapuche-Tehuelche para calificarlos de enemigos internos y justificar sus prácticas de desposesión , explotación y muerte.

Hasta el acto mismo de sembrar árboles se ha convertido en un epítome de ´falsa solución´.

No podemos compensar las devastadoras huellas de carbono basadas en paradigmas de crecimiento insostenible y el robo de tierras plantando árboles u otros intercambios de carbono sofisticados. El monocultivo de árboles de eucalipto en territorios amazónicos deforestados o el reemplazo por el Fondo Nacional Judío de árboles nativos con pinos no nativos sobre aldeas palestinas destruidas son parte del problema, no una solución.

No puede haber nada verde o sostenible en la violación de los derechos de los pueblos, en ninguna parte del mundo.

No sólo reclamamos nuestros derechos y nuestras tierras, también reclamamos el acto profundamente simbólico de plantar árboles, enraizado en muchas historias de lucha y culturas. Nosotros, los pueblos, siempre hemos plantado árboles capaces de curarnos y hacernos prevalecer, a nosotros y a la Tierra.

Inspirados por la práctica en Palestina de plantar árboles para proteger la tierra y la cultura, en los barrios populares de Nairobi donde se siembran árboles como memoriales por aquellos asesinados por la brutalidad policiaca o en rituales memoriales ancestrales en América Latina y en otras partes,

Les animamos a todas y todos ustedes a unirse a nosotras en el simple acto de plantar un árbol memorial por alguna de aquellas personas que fueron asesinadas y que sacrificaron sus vidas por curar el planeta y los pueblos.

Los árboles que plantemos no repararán los crímenes, pero reflejarán nuestra determinación, solidaridad y capacidad por hacer crecer la justicia. Nos recordarán la sabiduría del pueblo Lenca en Mesoamérica de que quienes han sido asesinados no mueren, sino que son semillas de justicia. Nuestros árboles nos permitirán respirar esperanza y libertad, justicia e igualdad.

Campaña por un mundo sin muros
Stopthewall.org
Noviembre 2021

Agrega tu nombre a los firmanentes en https://survey.stopthewall.org/index.php/654239?lang=en

Stopthewall.org

ONU: Niños de Gaza, víctimas psicológicas de agresiones israelíes

Foto: niña palestina herida es llevada a recibir tratamiento médico tras los ataques aéreos israelíes que afectaron a varias partes de la Franja de Gaza, 11 de mayo de 2021. (Foto: Guardian).

A causa de las recientes ofensivas de Israel contra Gaza, la mayoría de los niños palestinos requiere de atención psicológica urgente, según la UNRWA.

De acuerdo a un informe difundido el miércoles por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés), más de la mitad de los niños palestinos de la Franja de Gaza necesitan desesperadamente atención psicológica para superar los traumas que sufrieron durante la reciente ofensiva militar israelí.

En este sentido, el director de la UNRWA en Gaza, Thomas White, detalló el mismo miércoles que, según los estudios sobre los refugiados palestinos en Gaza, han aumentado los efectos negativos, especialmente en la salud mental de los niños.

“[Unos] 9090 niños mostraron síntomas de trastornos y choques psicológicos. Más de la mitad de los niños en la Franja de Gaza necesitan apoyo psicológico debido a los efectos de los ataques israelíes en mayo”, remarcó White durante una reunión con periodistas en su oficina en el enclave costero palestino.

Conforme al director de UNRWA, los recientes ataques israelíes socavaron el crecimiento económico esperado en Gaza en un 0,3 %, y las condiciones de vida en la región se “están deteriorando a la luz de las crecientes tasas de desempleo y pobreza”.

Asimismo, hizo hincapié en el hecho de que aún existen 1211 familias sin hogar en Gaza tras la ofensiva israelí, y calificó de importante el alto el fuego mediado por Egipto entre las facciones palestinas de Gaza e Israel.

El 10 de mayo y durante 11 largos días, los israelíes lanzaron ataques aéreos contra Gaza, asesinaron a cientos de palestinos y destruyeron completamente unas 1200 viviendas palestinas. La guerra fue provocada por los repetidos ataques del régimen de Tel Aviv contra los palestinos en la ocupada Cisjordania, incluidos sus complots de desalojo forzoso de las familias palestinas residentes en los barrios del este de Al-Quds (Jerusalén).

Las autoridades palestinas exigieron al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, que incluyera a Israel en la lista de aquellos que violan los derechos de los niños; sin embargo, Guterres decidió “no incluirlo”.

Conforme a varios analistas, si la ONU no actúa con firmeza para modificar el deplorable comportamiento de Israel hacia la nación palestina, quedará desprestigiada.

Fuente: UNRWA, HispanTV 

Israel sigue sus provocaciones: Demuele una mezquita en Cisjordania

Foto: un hombre reza en el sitio de la mezquita demolida de Abu Saif en la ciudad cisjordana de Duma, 4 de noviembre de 2021.

05 de noviembre de 2021

Israel ha arrasado una mezquita palestina y otras estructuras en la Cisjordania ocupada mientras continúa sin cesar la apropiación de tierras palestinas.

Las topadoras israelíes, escoltadas por tropas, han demolido la mezquita de Abu Saif la madrugada de este jueves después de asaltar la ciudad de Duma, situada al sur de la ciudad cisjordana de Nablus, ha informado la agencia de noticias oficial de Palestina, Wafa.

Qasan Daqlas, un funcionario palestino que supervisa las actividades relacionadas con los asentamientos israelíes en el norte de Cisjordania, ha afirmado a Wafa que además de destruir la mezquita que ha acogido a fieles durante los últimos dos años, las fuerzas israelíes también arrasaron carreteras agrícolas en la parte sur de Duma.

En un comunicado, el Ministerio Palestino de Dotaciones y Asuntos Religiosos (Awqaf, en árabe) ha condenado la demolición de la mezquita como un claro ataque a los lugares sagrados y religiosos de los musulmanes y un acto de provocación contra los sentimientos musulmanes.

Husam Abu al-Rub, subsecretario del Ministerio de Dotaciones, ha criticado que la demolición “viola las normas internacionales y humanitarias” y ha instado a la comunidad internacional y a las instituciones religiosas a que eviten más “violaciones de santidades y lugares de culto” de los palestinos por parte del régimen israelí.

Según un informe del Centro de Información Palestino (PIC, por sus siglas en inglés), el ayuntamiento de la Duma hizo esfuerzos para detener las medidas de demolición a través de canales legales, pero todo fue en vano.

El mes pasado, las autoridades israelíes arrasaron partes del cementerio de Al-Yusifie, que es uno de los monumentos islámicos más destacados en la ocupada Al-Quds (Jerusalén), para allanar el camino para la construcción de un nuevo parque.

Desde la guerra de los Seis Días en 1967, el régimen de Israel sigue construyendo los asentamientos ilegales en los territorios ocupados de Palestina, pese a que las organizaciones internacionales consideran ilegales las viviendas que ha construido y sigue levantando desde tal fecha.

Fuente: HispanTV 

El sionismo no acepta testigos

04 de noviembre de 2021

Por Iosu Perales

Israel, récord mundial en violaciones a los derechos humanos, no quiere testigos ni observadores de sus atrocidades. Para el sionismo es muy fácil deshacerse de estos “molestos” denunciantes que entorpecen las estrategias sionistas de expulsar a los palestinos de sus territorios y apoderarse de sus bienes y tierras.


El actual primer ministro de Israel, Naftali Bennett, líder el partido Casa Judía, siendo ministro de economía, no tuvo reparo en decir durante un consejo de ministros celebrado en el mes de junio de 2013: “Si capturamos a terroristas hay que matarlos, sencillamente”. El consejero para la seguridad nacional, Yaakov Amidror, sorprendido, le respondió “pero eso es ilegal” y Bennett contestó: “Yo he matado a muchos árabes y no tengo ningún problema con ello”. Los comentarios fueron realizados durante el desarrollo del consejo de ministros que deliberaba sobre la liberación de 104 prisioneros palestinos.

Bennett estudió en una escuela rabínica y militó en Bnei Akiva, una organización juvenil de derechas y de extrema derecha, muy sionista y religiosa, donde alcanzó el cargo de “guía”. Es un judío muy religioso y multimillonario que amasó una fortuna como promotor de asentamientos de colonos y de suburbios al sur de Tel Aviv. La oficina de Bennett no sólo no se disculpó, sino que confirmó sus palabras en un comunicado en el que se lee: “Si al final vamos a soltar a los terroristas capturados, quizás deberíamos matarlos antes”.

Las palabras del primer ministro Bennett son un escándalo y escandalizan en instituciones europeas, pero ¿por qué no se hace nada? ¿por qué la impunidad de Israel está en la base de su estrategia de seguir extendiendo su dominio absoluto en territorios palestinos? La última noticia realmente preocupante es la ilegalización y cierre de seis ONG defensoras de los derechos humanos. Organizaciones formadas por ciudadanos palestinos e israelíes que son un testigo molesto para la empresa sionista de expulsar a palestinos de sus territorios. Precisamente, al mismo tiempo que se daba a conocer la represión sobre las ONG se hacía público que en la ocupada Cisjordania el gobierno de Bennett construirá 1.355 viviendas para colonos, que se suman a las más de 2.000 a punto de tener la luz verde del ministerio de Defensa.

Como ya sabemos, Israel ostenta el récord histórico de incumplimientos de resoluciones de Naciones Unidas, después que terminara el apartheid sudafricano. Son docenas las resoluciones incumplidas, siendo las más conocidas la 242 que exige la retirada de Israel a las fronteras de 1967 y la 194 sobre el derecho al retorno de los refugiados. Otras resoluciones exigen el desmantelamiento de asentamientos de colonos; las hay que exigen el fin de las expropiaciones de tierras y de manantiales de propiedad palestina; algunas condenan la anexión unilateral de Jerusalén al Estado de Israel. Ninguna de las resoluciones ha sido cumplida. ¿Qué pasa entonces con la autoridad de Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad? ¿Dónde está el celo de Washington, Londres y de la Unión Europea, para imponer al sionismo el cumplimiento urgente de las resoluciones que le obligan a retirarse de los territorios ocupados? ¿No se dispone acaso de medidas coercitivas que las haga cumplir?

En este contexto, la detención y encarcelamiento, sin juicio, de la cooperante española Juani Ruiz, quien sigue en prisión -le ha sido denegado el arresto domiciliario-, fue sólo el primer paso para una operación de silenciamiento de ONG que trabajan en los territorios ocupados tratando de proteger los derechos humanos de sus poblaciones. ¿No debería, el decorativo Josep Borrell, representante de la Unión Europea para asuntos exteriores, visitar a su compatriota? ¿No deberíamos saber qué gestiones se están haciendo desde Bruselas y Madrid para liberarla? ¿O ya es un asunto olvidado puesto que no interesa molestar al gobierno israelí?

De momento, es verdad que algunos deseos sionistas siguen neutralizados. De momento. Pero sus líderes siguen trabajando por una guerra contra Irán argumentando que dispone de armas nucleares. Quien si las tiene es Israel con el consentimiento de Occidente. Recuerdo muy bien cuando el diputado Issam Makhoul declaró en sede parlamentaria de la Knesset que Israel es el sexto país del mundo en lo concerniente a la cantidad de plutonio de alta calidad en su poder. Añadió: “El mundo debe saber que Israel es un gran depósito de armas nucleares, biológicas y químicas almacenadas en el desierto del Negev”.

A Israel le va la marcha de guerras de las que viene sacando partido territorial. Su objetivo estratégico es adueñarse de toda la Palestina histórica. Y lo que está haciendo ahora es una limpieza de testigos. Israel teme más a las ONG que denuncian que a la propia Unión Europea. Son precisamente ONG palestinas que junto con ONG israelíes están haciendo una verdadera diplomacia ciudadana. Allí donde las instituciones dan la espalda a la realidad, organizaciones y movimientos sociales cooperan. En este caso, la colaboración denuncia las violaciones de derechos humanos, y apoya y defiende a las poblaciones afectadas por la ocupación y la colonización.

A estas alturas de la historia del conflicto, algo más de 70 años desde la creación del Estado de Israel, nada invita a pensar que algún día se cumplirá con el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Tampoco parece cercano el día en que Estados Unidos comprenda que su socio sionista sostiene su proyecto sobre una violencia brutal y un apartheid que aísla y discrimina más y más al pueblo palestino. Como en el conflicto del Sahara todos los datos invitan al pesimismo. Razón demás para que organizaciones de derechos humanos fiscalicen las políticas sionistas.

Porque la situación es desesperada no debe extrañar campañas como las del boicot a productos israelíes, sobre todo si tienen su origen en asentamientos de colones construidos sobre tierra robada.

Fuente: www.diariocolatino.com

LOS CONCEPTOS, OPINIONES E INFORMACIONES EMITIDAS EN PALESTINASOBERANA.INFO SON RESPONSABILIDAD DIRECTA DE QUIENES LAS ELABORAN Y NO NECESARIAMENTE REPRESENTAN LA POLÍTICA EDITORIAL DE ESTE MEDIO
Shale theme by Siteturner