Argentina: comunicado del colectivo Descamisados al cumplirse 104 años de la inefable Declaración Balfour

02 de noviembre de 2021

Por el respeto y defensa de los derechos humanos y por el derecho inalienable a la libertad y la autodeterminación de los pueblos, a 104 años de la infame Declaración de Balfour, reafirmamos nuestra solidaridad y apoyo con el hermano pueblo palestino.

Rechazamos la intención del gobierno de Israel de anexar a su territorio los asentamientos ilegales en Cisjordania. Reafirmamos la demanda de la Autoridad Nacional Palestina para que su territorio, ilegalmente ocupado por Israel, sea definitivamente restablecido a su soberanía.

Reclamamos el cese inmediato del criminal bloqueo y ocupación de su territorio. Por una solución justa para los miles de refugiados y la inmediata libertad de todos los presos políticos palestinos en cárceles israelíes.

Argentina, 2 de noviembre de 2021

Aniversario 104 de la Declaración Balfour: los imperialistas siempre han sido usurpadores y opresores

01 de noviembre de 2021

Por Hasan Afif El-Hasan

Los usurpadores entregan lo que no les pertenece a quienes no les corresponde. Ésta siempre ha sido la tónica de las potencias colonialistas. La Declaración Balfour era una carta fechada el 2 de noviembre de 1917 del Secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Arthur James Balfour, a Walter Rothschild, segundo barón Rothschild, líder de la comunidad judía británica, para su transmisión a la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda.

Los palestinos están hoy desposeídos y oprimidos. La inmensa mayoría de ellos vive o bien bajo la ocupación o en campos de refugiados repartidos por todo Oriente Próximo, o bien como ciudadanos de segunda categoría dentro de Israel privados de sus derechos humanos. Los británicos deben pedir perdón a los palestinos por sembrar las semillas de los desastres que les han sucedido desde hace noventa años. Los británicos nunca han pedido perdón por otorgase a sí mismos el derecho de conceder un hogar nacional al pueblo judío en Palestina en contra de la voluntad de su población árabe que constituía el 93% de sus habitantes. Solamente por si alguien la ha olvidado, revisemos la historia del colonialismo británico en Palestina.

Dieciocho meses después del Acuerdo de Sykes-Picot entre británicos y franceses que dividió las tierras árabes al este del Mediterráneo entre ambos países, el presidente de la Federación Sionista, el barón Rothschild, pudo proclamar la innovadora Declaración Balfour. El 2 de noviembre de 1917 el ministro de Asuntos Exteriores británico, Balfour, presentó a Lord Rothschild una carta, que se ha llamado la “Declaración Balfour”, en la que el gobierno británico se comprometía a apoyar el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina. Aunque la declaración llevaba el nombre de Balfour, de hecho, fue ideada y escrita por los sionistas judíos. Consistía en una declaración de una frase diseñada por expertos legales y lingüistas sionistas para establecer las bases de un futuro Estado sionista y limitar los derechos de la población [árabe] «no judía» a los derechos religiosos y civiles sin siguiera referirse a ellos como árabes.

Dos años después de la Declaración Weizmann afirmó en un discurso pronunciado ante una audiencia judía en Londres: [La Declaración Balfour] es a llave de oro que abre las puertas de Palestina y os da la posibilidad de poner todos vuestros esfuerzos en el país. La Declaración fue el fruto de varios meses de negociaciones ente el gobierno británico de Lloyd George y los sionistas que residían en Gran Bretaña dirigidos por Chaim Weizmann. Las explicaciones dadas por los políticos británicos de la época a las razones que sustentan la Declaración van desde el idealismo al utilitarismo. Para algunos era el resultado de las presiones ejercidas por los sionistas dirigidos por Chaim Weizmann, un científico que rindió importantes servicios a los esfuerzos bélicos británicos durante la Primera Guerra Mundial.

Weizmann se puso en contacto con el futuro primer ministro Lloyd George, con el secretario colonial Winston Churchill y con el subsecretario de Asuntos Exteriores Lord Robert Cecil. Durante la guerra Weizmann se había ganado el mayor de los reconocimientos por parte del nivel más alto del gobierno británico al haber inventado un proceso especial de fragmentación que sería utilizado por la armada británicas. Promovió la idea de crear un hogar judío bajo la protección británica en Palestina, con lo que vinculaba el éxito del programa sionista a la victoria de los aliados en Palestina.

Cuando Lloyd George llegó a ser primer ministro en 1916 dentro del gobierno británico existía un consenso respecto a los beneficios que podría suponer para Gran Bretaña una asociación con los sionistas en la que Gran Bretaña podría gobernar en una Palestina judía. El subsecretario Mark Sykes, un buen amigo de Weizmann y firme defensor del proyecto sionista, sugirió que una presencia judía en Palestina podría servir a los intereses británicos en la defensa del Canal de Suez de un ataque desde el norte y como una estación de las futuras rutas aéreas hacia el este.

El general Allenby estaba preparando la invasión de Palestina en 1917 cuando Balfour pidió a Weizmann que propusiera un borrador escrito de la declaración para que los británicos se comprometieran con un hogar nacional judío en Palestina que él podría presentar al gobierno británico para que lo aprobaran. Algunos de los colegas de Weizmann presentaron un borrador y tras algunas deliberaciones de los miembros del gobierno británico se modificó ligeramente y se presentó en forma de carta a Lord Rothschild, presidente de la Federación Sionista Británica.

En 1994 Yitzhak Shamir escribió que la Declaración Balfour fue el primer éxito político de la organización sionista. Se puede argumentar que en sí misma la Declaración no era vinculante al no ser un tratado entre dos Estados. Pero se volvió vinculante cuando la Liga de las Naciones, que estaba dominada por Gran Bretaña y Francia, la incorporó casi literalmente al Artículo 2 del Mandato para Palestina: El Mandato será responsable de situar el país en unas condiciones económicas y políticas tales que sean capaces de asegurar el establecimiento del hogar nacional judío … El Mandato era incluso más específico al referirse a las relaciones históricas del pueblo judío con Palestina para asegurar la implementación del programa sionista.

En 1936 Lloyd George declaró que lo que había inducido a los británicos a proclamar la Declaración fue el conseguir el apoyo del pueblo judío, incluida la comunidad judía estadounidense, durante la guerra cuando Gran Bretaña perdió la confianza de sus aliados. Otras razones de la Declaración tenían que ver con la ideología y actitud de los dirigentes británicos. Se sugirió que Lord Balfour, el principal arquitecto de la Declaración que lleva su nombre, y el primer ministro Lloyd George eran fervientes defensores del movimiento sionista debido a sus creencias religiosas en la Biblia y el derecho de los judíos al retorno. Según Chaim Weizmann, ambos eran hombres profundamente religiosos y conocedores de la Biblia.

Arthur Balfour cerraba el memorando que escribió el 11 de agosto 1919 afirmando que tanto si el sionismo es correcto o no, bueno o malo, está arraigado en antiquísimas tradiciones, que tiene una importancia mucho más profunda que los anhelos de los 700.000 árabes que ahora habitan esta tierra y los perjuicios [que se les puedan ocasionar].

La mayoría de los políticos británicos creían que un Estado judío aliado con Gran Bretaña serviría a los intereses británicos en Oriente Próximo y ayudaría a proteger las líneas de comunicación con el subcontinente indio, la joya de la corona británica. El apoyo al sionismo y el desprecio de las quejas formuladas por los palestinos se convirtió en la base de la política de los gobiernos británicos que sucedieron al de Lloyd George. Algunos analistas sugieren que los políticos británicos podrían haber cooperado con los sionistas para desviar inmigrantes judíos del este de Europa hacia Palestina en vez de a Gran Bretaña.

Los colonialistas británicos se otorgaron el derecho de conceder un hogar nacional para el pueblo judío en un territorio que Gran Bretaña había conquistado por la fuerza, y sin consultar a los árabes palestinos que constituían el 93% de los habitantes de esa tierra. Éste fue el más cruel acto de colonialismo. El 4 de agosto de 1919 Lord Curzon escribió al coronel French que los términos del Mandato para Palestina incluían el que se hiciera cumplir la Declaración Balfour y que en cada ocasión que se presente hay que subrayar a los dirigentes árabes e insistir en ello que el asunto es una chose jugèe [hecho consumado], y que sería inútil y perjudicial una continua agitación [política].

Ninguna disculpa puede compensar el sufrimiento de tres generaciones de palestinos que fueron expulsados de sus hogares o tratados como ciudadanos de segunda categoría, y privados de sus derechos humanos y de su dignidad. Pero los británicos deberían pedir perdón a las víctimas de su colonialismo por las injusticias que les ha infligido al erigir un Estado colonial y racista sobre las ruinas de su sociedad. Los británicos deberían reconocer el papel fundamental que desempeñaron al permitir que los sionistas privaran a los palestinos de sus tierras y de sus derechos humanos. Los británicos pueden demostrar su sinceridad realizando los cambios necesarios en su política en relación Oriente Medio para apoyar una paz justa.

Hasan Afif El-Hasan ,nacido en Nablus, Palestina, es analista político y escritor.

Fuente: PalestineChronicle.com/Rebelión  (La Declaración Balfour)

El servicio penitenciario israelí condena a las madres palestinas y a sus hijos a la misma suerte

Foto: personas se reúnen frente al edificio del Comité Internacional de la Cruz Roja para realizar una manifestación en apoyo de los presos palestinos en huelga de hambre en las cárceles israelíes en la ciudad de Gaza, Gaza, el 25 de octubre de 2021. [Ali Jadallah – Agencia Anadolu]. 

02 de noviembre de 2021

Por Mahmoud Usruf

Al igual que once madres palestinas recluidas en cárceles israelíes, una madre palestina recién liberada fue aislada de su hijo de seis años poco después de ser liberada. Tal vez sea mucho mejor estar lejos de su hijo, que obligar a un bebé a cumplir nueve meses en el vientre de una madre encarcelada.

En el paso de Erez, una de las conexiones de Gaza con Israel, un padre y siete niños ansiaban conocer a una madre palestina liberada de las cárceles israelíes tras cumplir seis años entre rejas.

Estaban a un tiro de piedra, pero la familia tuvo que esperar unos momentos más, no menos difíciles que los seis años de espera, hasta que las autoridades israelíes dejaron entrar a la madre en Gaza. Sin embargo, entonces las fuerzas israelíes comunicaron a la madre que se le denegaba la entrada.

Nisreen Abu Kmail, de 46 años, se moría por abrazar a su hijo pequeño, Ahmed, al que dejó, o del que se separó, cuando era un bebé. Ahmed era un bebé de ocho meses cuando las autoridades israelíes detuvieron a la madre lactante en el paso fronterizo de Erez, mientras realizaba una visita a su familia de Haifa, allá por 2015.

La detención de gazatíes dentro de Israel va en contra del Derecho Internacional, ya que la IV Convención de Ginebra estipula que las personas que viven en un territorio determinado sólo pueden ser detenidas dentro de los límites de dicho territorio.

El Servicio Penitenciario Israelí (IPS) también prohibió a la madre las visitas familiares durante los seis años. El primer párrafo del artículo 116 del IV Convenio de Ginebra de 1949 establece: «Todo internado podrá recibir visitas, especialmente de sus parientes cercanos, a intervalos regulares y con la mayor frecuencia posible».

Nisreen inició su sentada en el paso fronterizo y emprendió una huelga de hambre indefinida para presionar a las autoridades israelíes para que le permitieran reunirse con su familia. Pasó una larga noche sin dormir en un banco de metal antes de que las autoridades israelíes accedieran a dejarla entrar, condicionalmente.

Después de tres días seguidos, las autoridades israelíes dejaron entrar a la madre de siete hijos en Gaza, tras chantajearla para que pagara una cuantiosa fianza de 4.600 shekel (1.600 dólares) y se comprometiera a no salir de Gaza en los próximos dos años.

«La ocupación israelí quiso estropear los momentos de alegría de mi reencuentro con la familia al no concederme un permiso para entrar en Gaza. Jugaron con los sentimientos de mis hijos. Y mi entrada [en Gaza] no fue gratuita. Fue condicionada», dijo Nisreen.

Condiciones horribles

La madre palestina habló de las horribles condiciones de la prisión de Damon, donde permaneció los últimos seis años de su vida.

Damon es «no apta para la vida humana», según el grupo de derechos humanos Addameer.

Situada en la costa de Haifa, al norte de Israel, la prisión de Damon es un antiguo centro penitenciario creado durante el mandato británico para Palestina. Las paredes interiores están en mal estado; en verano hace un calor sofocante dentro de las celdas, y la humedad nos destroza el cuerpo, explicó Nisreen.

El IPS viola flagrantemente la intimidad de las presas al instalar cámaras de vigilancia en el patio y en las celdas de aislamiento. «Nos obligan a ponernos el hijab [velo] cada vez que salimos al patio y, a veces, dentro de las celdas cuando oímos que se acerca una inspección».

«Aunque la temperatura es alta, cada dos detenidas sólo tienen un pequeño ventilador… cuando las detenidas se quejan, los carceleros israelíes no hacen nada y responden que las detenidas deben arreglárselas», continuó.

El IPS detiene ahora a 36 mujeres palestinas en la prisión de Damon; once de ellas son madres y seis están en detención administrativa, según el preso y activista palestino liberado, Ayman Al-Sharawna.

Según el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos (B’Tselem), la detención administrativa es «el encarcelamiento sin juicio ni cargos, alegando que una persona planea cometer un delito en el futuro. No tiene límite de tiempo, y no se revelan las pruebas en las que se basa».

Pero Al-Sharawna subrayó que la detención administrativa es un «expediente confidencial», que ni el detenido ni el abogado pueden leer. «La detención administrativa es una tortura psicológica, porque el preso no sabe por qué está detenido».

Además, Al-Sharawna subrayó que los carceleros israelíes de Damon tienen fama de maltratar a los detenidos palestinos. «Cuando cualquier persona, incluidas las damas, informa de cualquier condición médica al Servicio de Prisiones, responden con cualquiera de las dos palabras: «תכח אכמול» (tomar paracetamol) o «תשתה מים» (beber un poco de agua)».

La madre palestina sufre ahora quemaduras de primer y tercer grado en el 60% de su cuerpo. Las lesiones de Israa sólo son visibles en la cara y los brazos, porque lleva hijab habitualmente. Además, perdió ocho de sus dedos y su oreja derecha se desprendió en la explosión.

«Me sentí aliviada cuando mi hijo pequeño, Ahmed, me llamó ‘mamá’… [pero] Israa sólo rompió a llorar cuando su hijo no pudo reconocerla en su primer encuentro». El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) coordinó un encuentro especial entre Mutasim y su madre un año y medio después de su detención. Sin embargo, el IPS ha negado repetidamente que Israa se haya reunido con su hijo de 11 años.

Mirvat Sadeq, periodista afincado en Ramallah, declaró a Al-Jazeera que el CICR «no está actuando» para ayudar a que el hijo de Israa la visite regularmente y le proporcione atención médica urgente.

Tanto Nisreen como Anhar, que se alojaron en la misma celda con Israa, informaron de que la madre de Mutasim se enfrenta a un abandono médico y a problemas de salud mental. «Algunas mañanas, Israa se levanta gritando: fuego, fuego, fuego», explicó Nisreen.

«Necesita treinta cirugías plásticas para tratar sus traumatismos cortantes y contundentes», según un diagnóstico de Médicos Sin Fronteras.

Debido a las graves lesiones y a la separación de su hijo, Israa se siente rota y humillada en la prisión de Damon.

Una vez asistió a clases en la cárcel, pero de repente dejó de estudiar y corrió a su celda llorando amargamente. «No pude ponerme al día… ellos [los otros presos] tienen diez dedos para anotar los apuntes, pero yo tengo dos y ocho medios dedos», lloró Israa con humillación.

Las terribles condiciones dentro de las cárceles israelíes empeoran enormemente la situación de las madres palestinas y sus familias. Siempre se ha instado a las autoridades israelíes a que permitan las visitas regulares de las familias y a que proporcionen atención médica a este grupo, en particular. Sin embargo, el comportamiento del IPS hacia las detenidas pone de manifiesto que tanto los niños como sus madres son similares a los ojos de sus carceleros israelíes. Todas ellas deben sufrir sin medida.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

 

Una delegación de seguridad israelí visita Sudán

02 de noviembre de 2021

Una delegación israelí ha visitado Jartum y se ha reunido con dirigentes sudaneses, entre ellos el depuesto primer ministro Abdullah Hamdok, según revelaron ayer fuentes israelíes.

Los miembros de la delegación israelí se reunieron con los distintos bandos implicados en el golpe en un intento de mediar en una reconciliación entre ellos.

Según Walla, es probable que la delegación incluyera a representantes de la agencia de espionaje Mossad, señalando que se reunieron con Abdel Rahim Hamdan Dagalo, quien se cree que ostenta el mayor poder en el país.

Dagalo formó parte de la delegación militar sudanesa que visitó Israel varias semanas antes, reuniéndose con miembros del Consejo de Seguridad Nacional y otros funcionarios de la Oficina del Primer Ministro israelí, informó el Times of Israel.

La semana pasada, los militares de Sudán disolvieron el gobierno de transición y detuvieron al primer ministro Hamdok, numerosos otros funcionarios también han sido detenidos o están ilocalizables. Se ha declarado el estado de emergencia en lo que los sudaneses han calificado de golpe de estado contra la revolución.

Mientras que gran parte de los líderes del mundo árabe y occidental han condenado el golpe, Israel ha permanecido en silencio.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Israel califica la lucha por los derechos palestinos de «terrorismo», y así da la vuelta a la realidad

Por Jonathan Cook | 02/11/2021 | 
Fuentes: Viento Sur
¿Alguien se olvidó de decirle a Benny Gantz que Donald Trump ya no es el presidente de Estados Unidos?

Esa fue la impresión que dió el viernes pasado cuando el Ministro de Defensa de Israel, que fue presentado como una fuerza moderada en un gobierno israelí dirigido por la derecha colonial, declaró que seis importantes grupos palestinos de derechos humanos eran «organizaciones terroristas».

En consecuencia, la medida deja fuera de la ley a las organizaciones más prominentes de la comunidad palestina de derechos humanos.

A pesar de los eternos lazos que tan a menudo elogian los funcionarios israelíes y estadounidenses, la administración del presidente Joe Biden parecía sorprendida por el anuncio, a pesar de las afirmaciones de Israel de que Washington había sido advertido.

Según algunas informaciones, responsable israelíes se preparaban el domingo para volar a Estados Unidos a fin de compartir informaciones que justifique esta nueva “lista de organizaciones terroristas”.

Entre las asociaciones afectadas por la medida, la mayoría financiadas por Estados europeos, se encuentran las que ayudan a los agricultores y promueven los derechos de las mujeres y los valores democráticos, así como otras que documentan las violaciones israelíes de los derechos de las y los prisioneros y niños, y denuncian los crímenes de guerra.

Israel no ofreció pruebas de que alguna o alguno de los abogados, investigadores de campo, lobistas o encargados de prensa palestinos que forman el personal de estas organizaciones porte armas o fabrique bombas.

Shawan Jabareen, director de al-Haq, una de las organizaciones afectadas, señaló una paradoja obvia: «Gantz dice que somos una organización terrorista, cuando él mismo es un criminal de guerra».

Al-Haq está a la vanguardia de los esfuerzos de la comunidad palestina de derechos humanos para proporcionar pruebas a la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya de que el mando militar y los políticos israelíes han cometido crímenes de guerra contra las y los palestinos.

Gantz, por ejemplo, estuvo a la cabeza del Ejército israelí en 2014, cuando arrasó partes de Gaza, matando al menos a 1.450 civiles, incluidos unos 550 niños. Más tarde se jactó de haber devuelto a Gaza «a la Edad de Piedra».

Una narrativa turbia
Entonces, ¿en que Israel piensa exactamente Israel que la mayoría de las organizaciones palestinas de derechos humanos son terroristas?

Los indicios hasta ahora sugieren que Israel planea construir una narrativa turbia con destino a las capitales occidentales basada en supuestas evidencias secretas que relacionan financieramente a estas organizaciones con el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP).

Israel ha hablado vagamente de que los grupos de derechos humanos están «controlados por cuadros [del FPLP]» y que actúan como una «fuente central» de financiación para el FPLP al desviar «grandes sumas de dinero de países europeos y organizaciones internacionales».

Presentar su planteamiento de esta manera tiene una doble ventaja para Israel.

La primera, que es casi seguro que a las organizaciones les resulte imposible refutar estas informaciones, dada su naturaleza secreta. Estados Unidos y los europeos tendrán que fiarse de la palabra de Israel.

Ya hemos visto esto muchas veces antes. Israel hace afirmaciones extravagantes sobre vínculos con grupos terroristas que nadie está en condiciones de verificar. Si finalmente se lleva a cabo una investigación, para cuando emerja la verdad, todo el mundo ha pasado a otra cosa y la falsa impresión rara vez se corrige.

Esto es lo que sucedió cuando Israel bombardeó en mayo un bloque de torres en Gaza que había estado sirviendo como base para muchos medios de comunicación. Israel afirmó que también albergaba a militantes palestinos, aunque nunca presentó ninguna prueba que apoyara una afirmación tan inverosímil.

También fue el planteamiento de Israel después de que los soldados mataran a tiros a Ahmad Erekat en su coche en junio de 2020 en un puesto de control de Cisjordania cuando hacía recados para la boda de su hermana. Israel dijo que era un ataque terrorista mediante un coche. Sin embargo, una reconstrucción realizada por expertos indicó que los frenos de Erekat habían funcionado mal.

El caso de Mohammed el-Halabi es aún más pertinente. Trabajador de caridad en Gaza, ha pasado cinco años en una prisión israelí sin juicio, acusado de desviar enormes sumas de dinero de ayuda internacional a Hamas. Las afirmaciones de Israel contra Halabi han demostrado ser tan obviamente insostenibles que incluso los medios occidentales han comenzado a dudar de ellas.

Crear confusión sobre las diferencias
En segundo lugar, Israel espera que el núcleo de sus acusaciones sea tratado acríticamente: que cualquier conexión de cualquier persona de cualquiera de estos grupos con el FPLP pueda citarse como prueba definitiva de los vínculos de la organización con el terrorismo. Sin duda, es cierto que algunos miembros del personal de estos grupos de derechos humanos tienen una filiación ideológica con el FPLP, y por buenas razones.

La mayoría de los líderes políticos palestinos han sido o bien cooptados por Israel, como Fatah, investidos de la sagrada cooperación en materia de seguridad con las fuerzas de ocupación de Israel, o bien han priorizado una lucha que, debido a su carácter islamista, no representa a grandes sectores de la población palestina, como Hamas y la Yihad Islámica.

La única alternativa política significativa es proporcionada por el FPLP. Su visión es la de un Estado secular y democrático único que ofrezca a todos los habitantes de la región, judíos y palestinos, los mismos derechos. Este programa se está volviendo políticamente más poderoso, para las y los palestinos y activistas de la solidaridad a medida que Israel va mostrando claramente que no tiene interés en permitir nunca la partición de la tierra y el establecimiento de un Estado palestino.

Pero, al igual que en la mayoría de los movimientos de liberación nacional, ha habido divisiones históricas dentro del FPLP sobre la mejor manera de lograr su objetivo de descolonización y de un Estado democrático único.

Al igual que en Fatah y Hamas, algunos creen que la liberación requiere resistencia armada, permitida por el derecho internacional contra un ocupante beligerante como Israel, mientras que otros están comprometidos con la lucha política.

Israel, por supuesto, se dedica a difuminar estas distinciones y evita cualquier examen de la aspiración política central del FPLP: un Estado basado en la igualdad de derechos en lugar de la dominación absoluta de un grupo étnico exportada por Israel a los territorios palestinos a través de la ocupación militar.

En cambio, Israel ha emitido una proscripción general sobre el FPLP, persiguiendo a todos sus miembros prominentes. Eso ha incluido a Khalida Jarrar, diputada del FPLP, que fue liberada recientemente por Israel después de dos años de prisión. Jarrar trabajó en el expediente sobre Palestina en la CPI. Según Human Rights Watch (HRW), Israel «nunca afirmó que tuviera ninguna participación personal en actividades armadas».

Estado de apartheid
No debería haber duda alguna de que estas seis organizaciones palestinas de derechos humanos han priorizado la resistencia organizada y comunal a la ocupación israelí en lugar de la lucha armada.

Algunas, como la Unión de Comités de Trabajo Agrícola y la Unión de Comités de Mujeres Palestinas, trabajan para fortalecer internamente la sociedad palestina. Esperan conseguir que las comunidades palestinas estén en mejores condiciones para soportar los incansables esfuerzos de Israel para expulsar a las y los palestinos de sus tierras para reemplazarlos por asentamientos judíos ilegales, un proceso que Israel denomina de forma amenazadora judaización.

Estos comités agrícolas y de trabajo fomentan el antiguo principio palestino conocido en árabe como sumud o firmeza. Pero dado el deseo de Israel de limpiar étnicamente a los palestinos y destruir cualquier esperanza de un futuro Estado palestino, esta firmeza se equipara fácilmente en el imaginario israelí con el terrorismo.

Los otros grupos de la lista, como al-Haq, Addameer y Defensa de los Niños y Niñas Internacional, han sido muy eficaces en documentar los crímenes de guerra de Israel contra las y los palestinos: desde el asesinato de civiles y maltrato de niños y prisioneros palestinos hasta políticas de transferencia forzada y construcción de colonias.

Los datos recopilados por las asociaciones palestinas se comparten con organizaciones internacionales e israelíes de derechos humanos como HRW y B’Tselem, que recientemente han publicado informes declarando a Israel un estado de apartheid.

Israel también ataca a estos grupos.
Omar Shakir, el director regional de HRW, fue expulsado por Israel hace dos años. El año pasado, Israel se negó a renovar los visados de trabajo para las y los funcionarios de derechos humanos de Naciones Unidas después de que publicaran una investigación sobre la colusión de empresas internacionales con los asentamientos ilegales de Cisjordania.

Y a B’Tselem, el principal organismo de control de la ocupación de Israel, y Breaking the Silence, un grupo de denunciantes exsoldados israelíes, se les niega el derecho a hablar en las escuelas israelíes y son vilipendiados regularmente por las y los políticos y los medios de comunicación israelíes. Esta ofensiva israelí contra el conjunto de la comunidad que defiende los derechos humanos, tanto en el plano nacional como internacional, se explica fácilmente.

Estas organizaciones están construyendo poco a poco un dossier inexpugnable: tanto para que los líderes israelíes sean procesados en la CPI por crímenes de guerra, como para impulsar el boicot y las sanciones contra Israel, como fue utilizado contra la Sudáfrica del apartheid.

Ese trabajo está polarizando a las comunidades judías en el extranjero, tradicionalmente una base de apoyo sin fisuras para Israel. Y está produciendo una cantidad de datos abrumadora para que Israel sea rechazado, exponiendo la enorme brecha entre las expectativas de las opiniones públicas occidentales y la inacción de sus dirigentes.

Para Israel, todo esto es realmente aterrador y, por eso, sus responsables deben ser considerados terroristas.

Poner fin a la financiación europea
La sugerencia de Gantz de que Israel dispone de información que vincula a estos grupos palestinos de derechos humanos al terrorismo es desmentida por el hecho de que Israel les maltrata desde hace años.

Su personal ha sido arrestado y encarcelado o se le ha negado el derecho a viajar al extranjero. Los permisos de residencia en Jerusalén para sus trabajadores y trabajadoras han sido revocados. Y el ejército ha allanado sus oficinas e incautado ordenadores y documentos. Esos abusos se han intensificado a medida que estas organizaciones han atraído la cada vez más atención en los foros internacionales sobre los crímenes de guerra israelíes y las prácticas de apartheid.

Ahora Israel va a explotar su nueva lista de terroristas para justificar la intensificación de la represión. Será aún más fácil encontrar pretextos para acosar y encarcelar al personal.

Pero esto tiene otras ventajas para Israel. Hará aún más difícil que los socios internacionales e israelíes de estas organizaciones palestinas trabajen con ellas para denunciar los crímenes de la ocupación israelí.

Y, sin duda, Israel y sus defensores en el extranjero utilizarán la designación de terroristas para vilipendiar aún más a estos grupos y desacreditar sus conclusiones.

Pero tal vez la mayor recompensa para Israel sea usar esta nueva lista de terroristas para tratar de intimidar a los Estados europeos y a la Unión Europea para que dejen de financiar a la comunidad palestina de defensa de los derechos humanos.

Etiquetar a las y los activistas palestinos defensores de los derechos humanos como terroristas servirá al mismo objetivo que etiquetar a los activistas occidentales que buscan poner fin a la opresión israelí de los palestinos como antisemitas, o etiquetar a las y los judíos que actúan en solidaridad con los palestinos como judíos que se odian a sí mismos y traidores.

Israel agrupará todo este supuesto odio en su discurso según el cual se enfrenta a una campaña proveniente de todas las partes para demonizar al único Estado judío del mundo.

La realidad es que los líderes israelíes están confundiendo su propio terror a la idea de que rindan cuentas por sus crímenes con un terrorismo imaginario de las y los abogados e investigadores que intentan mostrar la realidad de la ocupación.

¿Alguien les creerá? La historia sugiere que los gobiernos occidentales podrían hacerlo.

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur (Original en inglés https://www.middleeasteye.net/fr/opinion-fr/israel-ong-palestiniennes-terroristes-cacher-crimes-apartheid-occupation

Jonathan Cook es autor de tres libros sobre el conflicto israelo-palestino y ganador del Premio Especial Martha Gellhorn de Periodismo. Su sitio web y blog se pueden encontrar en: www.jonathan-cook.net

Fuente: https://vientosur.info/israel-califica-la-lucha-por-los-derechos-palestinos-de-terrorismo-y-asi-da-la-vuelta-a-la-realidad/

19 periodistas palestinos en las cárceles de Israel

Foto: Escritor palestino Ahmed Qatamesh [Canal Al Mayadeen/Youtube]

02 de noviembre de 2021

Las fuerzas de ocupación israelíes detuvieron ayer al canal Al Mayadeen, de 69 años, en la Cisjordania ocupada, elevando a 19 el número de periodistas y escritores palestinos que se encuentran en las cárceles de la ocupación, según informó el Comité de Apoyo a los Periodistas (JSC).

El JSC señaló en un comunicado que las fuerzas de ocupación israelíes asaltaron la casa de Qatamesh en la ciudad cisjordana de Al-Bireh y lo detuvieron.

Actualmente hay 14 reporteros, corresponsales, productores, fotógrafos y camarógrafos detenidos en las cárceles de Israel, además de cinco escritores y pensadores, dijo el JSC.

Qatamesh, según el JSC, ha sido detenido varias veces en el pasado y ha pasado un total de 14 años en las cárceles de la ocupación.

«Israel sigue persiguiendo a periodistas, escritores, académicos, pensadores y equipos de medios de comunicación palestinos por el trabajo que realizan, además de por la opinión que publican en las redes sociales», afirmó el JSC.

Ha pedido a la comunidad internacional y a los grupos de derechos internacionales que presionen a la ocupación israelí para que libere a los periodistas palestinos y respete la libertad de expresión de los palestinos.

Fuente: https://www.monitordeoriente.com/20211102-19-periodistas-palestinos-en-las-carceles-de-israel/

Egipto e Israel detrás del golpe de Estado en Sudán

01 de noviembre de 2021

Por Guillermo Martínez y German Romano

Historia reciente sudanesa

Sudán desde su independencia en 1956 tuvo dos guerras civiles entre los años 1955 a 1972 y la segunda guerra civil entre los años 1983 a 2005.

Estas luchas internas se dieron por las diferencias étnicas y religiosas entre el sur y el norte. Que en verdad se basa en la expoliación de tierras y bienes comunes por parte de la elite sudanesa que ha sido siempre financiada por potencias extranjeras. Finalmente, en el año 2011 a partir de un acuerdo político y posterior referéndum, el sur se independizó formando la República de Sudan del Sur y el norte mantuvo el nombre previo, República de Sudán.

La independencia sureña, rica en petróleo contó con un fuerte apoyo del gobierno de los EE. UU. De hecho, durante la elección hubo artistas de la talla de George Clooney, Brad Pitt y Angelina Jolie como veedoras de las elecciones para separarse de Sudán.

Desde el golpe de Estado en 1989, Sudán fue gobernada por el ejército a manos de Omar Hassan Ahmad al-Bashir quien en el año 1993 se autoproclamó presidente. Omar al-Bachir fue derrocado por el ejército luego de masivas protestas civiles en el año 2019, iniciando un gobierno de transición civil-militar.

El 25 de octubre de este año el jefe del Ejército, Abdel Fattah al-Burhan efectuó un golpe de Estado disolviendo el gobierno interino e iniciando una nueva dictadura.

El rol de Egipto e Israel

Al Burhan fue compañero en la academia militar de El Cairo del actual dictador de Egipto Abdelfatah Said Husein Jalil el Sisi, con quien mantiene una amistad desde esos años.

Asimismo, Egipto fue el primer viaje internacional que realizó Al Burhan luego de convertirse en jefe de estado de facto de Sudán.

Egipto tiene un fuerte interés en vincularse con Sudán: Comparten la misma problemática del suministro de agua, que se agravaría con la construcción por Etiopía en el Nilo Azul de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, la más grande de África.

La finalización de estas obras incluye el llenado de la presa, con el consiguiente problema de disminución de caudal de agua hacia Sudán y Egipto. Desde el gobierno de facto de Al Sisi, en lugar de cooperación, comenzaron a realizar declaraciones bélicas contra Etiopía. Sudán comparte una extensa frontera con Etiopía y podría convertirse en tapón para Egipto en caso de que se inicie una guerra.

Sobre el apoyo de Israel al gobierno militar sudanés influye sostener la normalización de las relaciones. Si bien hubo un acuerdo entre Israel y Sudán, el mismo aún debe ser refrendado por el parlamento. Asimismo, el ejército se ha estado acercando a Israel. No sería la primera vez que Israel apoya dictaduras, tal como lo hiciera en Latinoamérica aportando financiamiento y máquinas de matar.

Durante el mandato de Donald Trump en la democracia semidirecta de EE. UU. varios países árabes normalizaron la ocupación de Palestina y la masacre contra su pueblo originario. Esto fue la formalización de los vínculos con Israel.

Los países que se alejaron de la causa de finalizar la ocupación de Palestina fueron el Reino de Marruecos, EAU (Emiratos Árabes Unidos), Baréin, y Sudán. Estos se suman a los dos países árabes que ya tenían firmados acuerdos con Israel, Egipto y Jordania.

Tanto Marruecos como EAU, están utilizando el acuerdo con Israel para incrementar, ya sin ocultarlo, las compras de máquinas de matar y sistemas de vigilancia y control israelí. No asombraría que ahora Sudan profundizara la compra de armas y tecnología a Israel para consolidar la dictadura militar.

Fuente: http://virginiabolten.com.ar

Naciones Unidas: las demoliciones de hogares palestinos aumentaron en un 21% durante 2021

02 de noviembre de 2021

Violando todos los convenios humanitarios internacionales, donde la potencia militar ocupante no puede demoler viviendas y apropiarse de los bienes de la población bajo ocupación, Israel continúa usurpando propiedades palestinas y desplazando a sus habitantes

La Oficina de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas – (United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs – OCHA) en Palestina informó que la ocupación militar israelí ha intensificado la demolición de viviendas palestinas en Cisjordania y Jerusalén ocupada, elevando el número de hogares demolidos por la ocupación en un 21% este año.

OCHA afirmó en un informe emitido ayer, que «la tasa de demolición y confiscación de viviendas palestinas en los territorios palestinos ocupados el año 1967, aumentó en un 21% en los primeros nueve meses de este año, en comparación con el mismo período en 2020».

El informe indicó que el número de palestinos desplazados como resultado de las demoliciones y las confiscaciones de sus hogares aumentó en un 28% durante el mismo período.

El informe de la ONU estimó que el número de instalaciones palestinas incautadas por las autoridades israelíes de ocupación desde principios de este año hasta finales de septiembre pasado, en alrededor de 311, “ya sea sin previo aviso o dando a los propietarios un corto plazo, utilizando para ello “órdenes militares” que impiden que las personas afectadas oponerse de a la decisión «.

El informe señaló que el número de establecimientos económicos (comercio e industrias) que fueron demolidos o incautados aumentó en casi un 96% en 2021 en comparación con el mismo período en 2020, que fue 94 establecimientos a 184.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada

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