Este fin de semana llega a las librerías “Palestina en pedazos” de Lina Meruane

Este fin de semana llega a las librerías el nuevo libro de Lina Meruane, “Palestina en pedazos” (Literatura Random House), que amplía y profundiza la reflexión que la autora inició en 2012, tras un viaje a Beit Jala que constituiría un paradójico volver a casa en nombre de quienes nunca pudieron regresar.

A continuación les presentamos un extracto de la obra:

Una Chica de Beit Jala

La plaza se llama Chile, le había dicho a Nicola que no la conocía o no la recordaba pero que estaba en el camino de los buses que pasan por Beit Jala; por ahí bajan, ahí me bajé yo cuando estuve en tu ciudad, insistí, dudando un poco, preguntándome si podíamos estar en distintos mapas. Hay un cartel muy grande escrito en árabe y en castellano, pero él levantó las cejas gruesas como cerdas, como si elevara los hombros, y cambiando de conversación me dijo: You look so much like a girl from Beit Jala. Y dijo que no solo era el pelo rizado y los ojos de almendra; era la forma de la risa, la facilidad de la risa, el modo de mover las manos al hablar.

Ciudadanos de Mundos

Me diría después, meses después y por escrito, que Antón no solo había vivido en Chile sino que en Francia Argelia Jordania Brasil, y que había pasado por Turquía Líbano Egipto Siria Libia Chipre Bulgaria Montecarlo Niza durante los veranos, cuando todavía les era fácil moverse. Lo difícil iba a ser el regreso. El padre era profesor y estaba enseñando en Argelia con su hermana cuando ella decidió casarse. Era 1967, el año de la guerra de apenas seis días cuyas consecuencias todavía se sienten. Era 1967, leí en el mensaje de Nicola, al padre y a la tía no los dejaron atravesar la frontera. 1967. El mismo año que mi abuelo, ya adulto, ya casado, ya padre de cinco hijos universitarios, ya ciudadano de la República de Chile, quiso en vano volver a visitar su casa palestina. Y puesto que el joven Antón tampoco pudo regresar a la suya desde Argelia, partió a Chile donde vivían y trabajaban sus tíos, los Tit. They used to work in bunnies iris with recollita, escribió Nicola en un correo electrónico y yo traduje, calle Buenos Aires con Recoleta. He lived near patronato, and his uncle used to live in rio dejunaro, que era Río de Janeiro. Comprendí que Nicola estaba transcribiendo lo que le escuchaba decir a Antón en árabe, en el teléfono, desde Palestina, porque era desde Omán que Nicola me escribía en inglés, y el párrafo cerraba en que he used to work in this area. Un año y medio había trabajado Antón con sus tíos en ese barrio textil entretejido por calles con nombres de ciudades, luego abrió su propio negocio de ropa. Chile era el país extranjero donde más tiempo había vivido, casi siete años, y ya había oficializado su ciudadanía chilena cuando regresó obligado por el abuelo Alteet que le prohibió pasar de los treinta en un país extranjero. Debía volver para casarse con una palestina y tener hijos palestinos y multiplicar las ramas del árbol genealógico. Así lo hizo Antón, en el momento preciso, justo después del golpe de Estado chileno.

Alcauciles al Almuerzo

Antón sirvió unas alcachofas tan deshojadas y rebanadas que no parecían alcauciles, salvo por el sabor. Nicola enterró su tenedor en el plato como si metiera una moneda en una alcancía y yo pregunté por la madre, que existía, me había saludado al llegar pero andaba sola por la sala arrastrando un vestido azul y nosotros, sin ella, ya estábamos comiendo. Nicola levantó su cuchillo hasta la garganta y simuló un corte horizontal para indicarme que la operarían a la mañana siguiente. Estaba en ayunas, la madre, en ascuas. Apenas unos minutos después se apersonó ella en la cocina con cara de circunstancia y un pañuelo alrededor del cuello: su mal estaba ahí abajo, en la tiroides que le iban a extirpar. Mi mente se detuvo en esa glándula deforme, en el cartílago, en la tráquea de la madre que podía perder la voz, en los músculos y huesos obligados a mantener la cabeza unida al resto de su cuerpo. Debía pensar en otra cosa, comerme esos corazones de alcachofa en esa salsa roja de tomates, tragarme sin esfuerzo los gajos de la naranja que me pusieron sobre un plato. Terminamos de comer junto a ella. Antón miró la hora: empezaba a hacerse tarde.

Pensé en la hospitalidad palestina, en los cuatro platos que podían tragarse el poco tiempo que me iba quedando para la visita, pero pensé que iba a necesitar ayuda en ese territorio a la vez familiar e ignoto, y acepté advirtiéndole al padre en castellano y al hijo en inglés que no podría quedarme más de una hora.

Fuente: The Clinic

La Unión Europea premia las violaciones de derechos humanos de Israel

Fuentes: Monitor de Oriente
 

Mientras Israel sigue aprobando la construcción de asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada, el político irlandés Chris MacManus, diputado al Parlamento Europeo por el Sinn Féin, ha criticado el silencio de la Unión Europea (UE). «Creo que ya es hora de que la UE se enfrente a Israel y deje perfectamente claro que no está dispuesta a consentir que se socave su labor en Palestina», declaró MacManus. «La UE debe estar a la altura de su propia retórica de que defiende los derechos humanos y la paz».

En este sentido, la retórica es todo lo que la UE ha demostrado ser capaz de hacer hasta ahora. Afirma que cree que los asentamientos son ilegales según el derecho internacional -lo son- pero no actúa sistemáticamente contra el Estado de ocupación. De hecho, este fracaso demuestra que la relación diplomática con Israel es más importante para la UE que su compromiso con los derechos humanos.

Como uno de los principales defensores del compromiso de los dos Estados, la UE debe explicar su postura. Hace tiempo que se considera que la actividad de asentamientos es un impedimento para la creación de un «Estado palestino independiente y viable» que la comunidad internacional, incluida la UE, proclama pero que nunca ha previsto que se haga realidad. La diplomacia de los dos estados ha permitido la expansión de los asentamientos israelíes, al tiempo que ha proporcionado a los aliados de Israel un paradigma en torno al que agruparse. Hay que desenmascarar la idea errónea de que el compromiso de los dos Estados beneficia de algún modo a los palestinos.

En lugar de una retórica inútil, debemos observar cómo la UE ha mantenido su postura contra los asentamientos sin responsabilizar activamente a Israel. El bloque emite periódicamente declaraciones contra la expansión colonial de Israel, como si la mera regurgitación de frases concretas tuviera algún peso a la hora de pedir cuentas a Israel. No es así.

La justicia natural insiste en que Israel debe rendir cuentas por sus asentamientos, que son ilegales según el derecho internacional. La UE tiene la obligación de impedir a Israel política y diplomáticamente. También lo tiene el resto de la comunidad internacional. No debería ser necesario recordarlo.

Las investigaciones de la Corte Penal Internacional sobre los «presuntos» (pero bastante obvios) crímenes de guerra de Israel y la responsabilidad penal por las violaciones de los derechos humanos son sólo un aspecto, además burocrático, de la exigencia de responsabilidades a Israel. Sin embargo, la comunidad internacional es igualmente responsable de prevenir y detener la violencia colonial de Israel contra el pueblo palestino.

Esta semana, el Jerusalem Post informó de que Israel firmará un acuerdo con Horizonte Europa, un programa de siete años que permitirá al Estado del apartheid beneficiarse de la financiación de la investigación. Desde 1996, Israel se ha beneficiado de 1.360 millones de euros en el marco de Horizonte 2020.

Ni en Tel Aviv ni en Bruselas se teme que la UE intente obligar a Israel a cumplir ninguna condición previa que salvaguarde los derechos de los palestinos para poder beneficiarse de este programa, a pesar de las periódicas peticiones de responsabilidad por parte de académicos y organizaciones. Está claro que la UE prefiere mantener su agenda de derechos humanos como una cuestión aparte, mientras sigue participando en el contradictorio proceso de permitir y recompensar a un violador constante -de hecho, perpetuo- de los derechos humanos.

La «solución» de los dos Estados no sólo ha desaparecido, sino que la constante referencia a su paradigma cuando se habla de la expansión de los asentamientos tampoco tiene sentido. Junto con la comunidad internacional, la UE no ha actuado para detener la expansión de los asentamientos y la anexión de facto de tierras palestinas por parte de Israel. En cambio, Bruselas se apresura a recompensar a Israel con el acceso a la financiación de la investigación y otros beneficios económicos (por ejemplo, mediante acuerdos comerciales favorables). El Acuerdo de Asociación UE-Israel establece claramente las obligaciones en materia de derechos humanos de los participantes en los programas de investigación de la UE, pero se permite que Israel participe a pesar de su espantoso historial en materia de derechos humanos.

¿Cómo va a exigir la UE que Israel rinda cuentas cuando el bloque recompensa la expansión colonial de Israel y las violaciones de los derechos humanos? Europa debería confesar, poner fin a esta farsa y admitir que no le importan un bledo los derechos humanos, especialmente cuando se trata de los palestinos.

Fuente: https://www.monitordeoriente.com/20211026-la-ue-premia-las-violaciones-de-derechos-humanos-de-israel/

Recordando la masacre de palestinos por parte de Israel en Kafr Qasem

Foto:  Jazi Isa lleva el nombre en honor a un pariente que fue asesinado en la masacre.

29 de octubre de 2021

En una de las peores masacres de la historia de Palestina, la policía fronteriza israelí mató a cuarenta y nueve residentes de Kafr Qasem, entre ellos mujeres y niños.

La aparentemente interminable campaña de Israel para desarraigar a los palestinos de sus hogares por la fuerza y la amenaza de una matanza inminente tuvo como resultado una de sus más sangrientas masacres el 29 de octubre de 1956 en la aldea de Kafr Qasem, en el lado israelí de la Línea del Armisticio («Línea Verde») de 1949.

¿Qué?

La masacre israelí de ciudadanos palestinos en Kafr Qasem.

¿Cuándo?

El 29 de octubre de 1956.

¿Qué ocurrió?

En una de las peores masacres de la historia de Palestina, la policía fronteriza israelí mató a cuarenta y nueve residentes de Kafr Qasem, entre ellos mujeres y niños, en una matanza de una hora de duración cuyo objetivo era aterrorizar a los palestinos para que se desarraigaran y abandonaran sus hogares, desencadenando así otra ola de limpieza étnica.

La masacre se llevó a cabo el mismo día que la fallida Campaña de Suez, en la que Israel, Gran Bretaña y Francia conspiraron para derrocar al egipcio Gamal Abdel Nasser con el fin de recuperar el control del Canal de Suez, que el entonces presidente egipcio había nacionalizado tres meses antes. La esperanza era que un conflicto internacional de gran envergadura desviara la atención y proporcionara suficiente cobertura para que el Estado ocupante expulsara a más población autóctona en su implacable toma de posesión de Palestina.

El Estado de ocupación, que ya vivía bajo un régimen militar tras la primera oleada de limpieza étnica de Israel cuando se creó en Palestina en 1948, impuso un toque de queda a las 16:30 horas en doce pueblos palestinos, entre ellos Kafr Qasem. Cientos de aldeanos que habían salido de casa por la mañana para ir a trabajar no tenían forma de saber que había un toque de queda. Los soldados encargados de hacer cumplir el toque de queda recibieron la orden de disparar y matar a cualquiera que fuera visto fuera después de las 5 de la tarde, sin hacer distinción entre hombres, mujeres, niños y los que volvían de fuera del pueblo.

Como era de esperar, los residentes palestinos que regresaban a sus casas después del plazo de las 17:00 horas fueron detenidos por la policía fronteriza en el lado occidental de la aldea. Los soldados les obligaron a bajar de sus vehículos y les ordenaron que se desmontaran de sus bicicletas antes de dispararles a bocajarro. En poco menos de una hora murieron 49 personas, entre ellas mujeres y niños.

VIDEO: Un general de división de los Emiratos Árabes realiza su primera visita oficial a Israel

Según los historiadores palestinos, la masacre de Kafr Qasem reflejó el típico esquema israelí de aterrorizar a los palestinos para que huyan. En su libro Atlas of Palestine, 1917-1966, el Dr. Salman Abu Sitta enumera al menos 232 lugares en los que los sionistas cometieron atrocidades, masacres, destrucción, saqueo y pillaje entre 1947 y 1956. Casi todas las treinta operaciones militares fueron acompañadas de una o dos masacres de civiles. Se informó de al menos setenta y siete masacres, la mitad de las cuales tuvieron lugar antes de que ningún soldado regular árabe pusiera el pie en Palestina durante la guerra árabe-israelí de 1948.

El patrón de expulsión fue consistente, independientemente de la región, la fecha o el batallón concreto implicado en el ataque a una ciudad o pueblo. La imposición de un toque de queda era una práctica común antes de una masacre. Los aldeanos se reunían en la plaza principal o en el campo cercano en grupos separados, mientras que el pueblo en sí estaba rodeado por tres lados, dejando el cuarto abierto para la huida o la expulsión. La brecha que se dejaba abierta para que los palestinos huyeran en la región de Galilea apuntaba hacia Líbano y Siria; hacia Cisjordania y Jordania en el centro de Palestina; y hacia Gaza y Egipto en el sur.

¿Qué pasó después?

Pasaron dos semanas antes de que los medios de comunicación locales publicaran la noticia de la masacre; pasaron otros once días antes de que los medios internacionales se hicieran eco de los espeluznantes detalles. El ejército acabó juzgando a once soldados por los asesinatos; en octubre de 1958, ocho de ellos fueron declarados culpables y enviados a prisión. En noviembre de 1959, sin embargo, todos fueron liberados, ya que sus sentencias fueron conmutadas por el presidente Yitzhak Ben-Zvi Shadmi, quien también fue juzgado por asesinato, pero fue absuelto.

En los 65 años transcurridos desde la matanza de Kafr Qasem, el enfoque de Israel sobre lo ocurrido ha sido complejo. Hubo las habituales evasivas e intentos de restarle importancia culpando de la masacre a soldados sin escrúpulos que deberían haber sabido que no debían obedecer una «orden manifiestamente ilegal». Esto fue desmentido por Yiska’ Shadmi, el oficial israelí de mayor rango juzgado por los asesinatos de Kafr Qasem. Shadmi, que murió en 2018, admitió antes de su muerte que su juicio fue montado para proteger a las élites militares y políticas en relación con la masacre de Kafr Qasem.

El historiador Adam Raz es el autor de Kafr Qasem Massacre: A Political Biography. Cree que detrás del horrible suceso de 1956 había un plan secreto para expulsar («transferir») a los ciudadanos palestinos de Israel del tan codiciado territorio conocido como el Triángulo en el centro de Palestina.

Aunque el ex presidente israelí Shimon Peres se disculpó por la masacre en 2007, los residentes y las víctimas han estado buscando el reconocimiento estatal de lo que ocurrió en ese fatídico día de octubre de 1956. Esta semana, un miembro árabe de la Knesset (parlamento) israelí, el ministro de Cooperación Regional Issawi Frej, propuso que el Estado aceptara formalmente la responsabilidad por la masacre, conmemorara a sus víctimas, la incluyera en el plan de estudios y ordenara que se pusieran a disposición del público los documentos aún clasificados relativos a la misma.

Frej, que reside en Kafr Qasem, lleva proponiendo un proyecto de ley desde 2013 en el que pide que Israel reconozca oficialmente la masacre y honre a los muertos y heridos. La última versión de ese proyecto de ley, presentada por el bloque de diputados árabes palestinos conocido como Lista Conjunta, fue rechazada una vez más en la Knesset el miércoles.

Los colonos israelíes, protegidos por los soldados, llevan 17 años arrojando piedras y aterrorizando a los niños y niñas palestinas: yo era uno de esos niños

Para los niños de Tuba, una aldea palestina en las colinas del sur de Hebrón, asistir a la escuela significa caminar más de diez kilómetros con una escolta armada de las fuerzas israelíes. El motivo es evitar que los colonos israelíes de un asentamiento ilegal les amenacen y ataquen, algo que hacen de forma recurrente.

Niño en la escuela de UNRWA en Hebrón UNRWA

29 de octubre de 2021

Por Ali Awad

En septiembre, en el primer día de clases en la ocupada Cisjordania, los estudiantes que viven en Tuba esperan a que los soldados israelíes los acompañen a la escuela. 

Su ruta los lleva a través del asentamiento ilegal israelí de Havat Maon, construido en tierras palestinas entre Tuba y la aldea contigua de At-Tuwani. La escolta militar no solo es necesaria sino, a estas alturas, rutinaria. 

La escuela más cercana a Tuba está en el pueblo de At-Tuwani. Cuando el asentamiento de colonos israelíes de Maon se expandió a principios de la década de 2000 para conectarse con un nuevo asentamiento, Tuba quedó aislada de la carretera que conduce a At-Tuwani y que continúa hasta la ciudad palestina más cercana, Yatta. 

La distancia de Tuba a Yatta es de unos 20 minutos caminando. Sin embargo, desde que se estableció el asentamiento israelí, los palestinos deben rodear Havat Maon para evitar la violencia de los colonos. Un desvío que incrementa la distancia a 20 kilómetros. El desvío también afecta significativamente al acceso de los estudiantes a las instalaciones educativas en At-Tuwani. 

En 2004, un grupo de voluntarios estadounidenses del Christian Peacemaker Team llegó a la región. Los voluntarios vieron el sufrimiento diario de los escolares y hablaron con sus padres y madres, quienes accedieron a que acompañaran a los estudiantes a través del asentamiento.  

Sin embargo, durante la primera semana del semestre, niños y voluntarios fueron brutalmente atacados por colonos: cinco hombres enmascarados y armados con una cadena y un bate. Esto presionó al gobierno israelí para que abordara la violencia dirigida a los pequeños, que tan solo llevaban mochilas escolares llenas de lápices, cuadernos y pan caliente. 

En lugar de eliminar el asentamiento, que viola incluso la ley israelí, se decidió asignar una patrulla del ejército para acompañar a los estudiantes que iban y venían de la escuela a pie. Irónicamente, los estudiantes dependen de las fuerzas israelíes: no pueden asistir a la escuela a menos que aparezca el ejército. Incluso con su presencia, los colonos ilegales amenazan a los niños. 

Durante 17 años, esta extraña y moralmente cuestionable solución ha continuado. 

Comencé primaria en 2004, con escolta del ejército, y estudié así durante 12 años. Recuerdo no poder ir a la escuela, o llegar tarde, porque mis amigos y yo teníamos que esperar a que llegara la escolta militar. Recuerdo haber sido atacado por colonos incluso con las fuerzas israelíes delante. Asistir a clases dependía del estado de ánimo de los soldados. 

Todos los días, después de la escuela, esperaba durante horas en At-Tuwani hasta que apareciera el ejército para poder volver a casa. Para cuando llegábamos, el almuerzo nos esperaba, pero casi era la hora de cenar. Al amanecer y al atardecer caminábamos. Vivía en un estado permanente de movimiento y desorientación. Mi mente y mi cuerpo estaban consumidos por las caminatas diarias. 

Crecer así me hizo plantearme constantes preguntas. ¿Por qué necesitamos escoltas militares para ir a la escuela? ¿Por qué me atacan estos colonos y en qué piensan cuando acosan a otras personas? 

Todos los días me entraban ganas de decirles a los soldados: no elegí nacer aquí y vivir así. ¿Por qué soy diferente a otras personas que trabajan, juegan, estudian y aman sin ser objeto de violencia constantemente? ¿Soy menos digno? ¿Menos humano?  

Recuerdo que un día, los vehículos militares comenzaron a acompañarnos mientras caminábamos por el asentamiento. Al pasar, vi a cientos de colonos bloqueando el camino de regreso a casa. 

Los soldados decidieron meternos dentro de los vehículos militares con el conductor mientras formaban una barrera. Cuando atravesamos la masa de la manifestación, los colonos intentaron evitar que el jeep siguiera adelante. Algunos subieron a la parte delantera. Miré a mi alrededor y vi que los colonos estaban atacando el coche de las fuerzas israelíes. 

Esto fue extraño para mí. Era la primera vez que veía a soldados israelíes lidiando con ellos. Mientras, cientos de colonos, escondidos entre los arbustos, nos arrojaban piedras, tanto a nosotros como a los soldados. Violaron leyes por las que los palestinos habrían sido arrestados. 

Los ataques contra los niños y niñas de Tuba no se limitaron a mi época en la escuela. Terminé en 2016 y la violencia persiste hasta hoy. Otro primo mío, que aún no había nacido cuando comenzó el plan ‘escolta del ejército’, todavía vive con las mismas pesadillas. 

En 2015, cuando mi prima Sujood tenía siete años, le llevó una botella de agua a su tío, que estaba pastando sus rebaños en los campos de la familia, a solo unos cientos de metros de Havat Maon. En su camino de regreso a casa, un grupo de adolescentes enmascarados la siguió, arrojándole piedras. Una de las piedras le hirió la pierna y se cayó. Mientras yacía en el suelo, un colono se acercó y le golpeó con una piedra en la cabeza. 

Reducir el conflicto

El nuevo gobierno de Israel afirma que quiere «reducir el conflicto». Se podría suponer que esto significa reducir el conflicto aplicando la ley en los territorios ocupados, o dando prioridad a la represión de la violencia de los colonos; como mínimo, garantizando la plena protección de los niños pequeños que van a la escuela. Es importante destacar que los asuntos de un pueblo ocupado son responsabilidad de la potencia ocupante, especialmente en lo que respecta a la seguridad. 

Pero en los últimos meses, activistas palestinos de la región de South Hebron Hills han documentado un aumento de la violencia de los colonos, incluyendo el lanzamiento de piedras a los residentes palestinos, la quema de los fardos de paja de mi familia que usamos para alimentar a nuestras ovejas y árboles de nuestra propiedad. 

Los soldados de las fuerzas israelíes simplemente miran y se niegan a interferir. 

Es inconcebible que el coste de ir a la escuela pueda significar volver a casa con el cuerpo magullado y perder todo el año escolar. 

¿Por qué es así nuestra vida? Ahora, como adulto, todavía exijo respuestas. 

Soy escritor y activista de derechos humanos, licenciado en literatura inglesa y espero comenzar un posgrado. Todos los días, ando con optimismo por los caminos que llevan a la escuela con los niños de mi pueblo. Mientras estudio, protesto y documento para conseguir un futuro diferente, mejor, más seguro y más justo para nosotros y para todos los palestinos. 

________________________________________________________________________________________________________________________

Ali Awad es activista de derechos humanos, licenciado en literatura inglesa y escritor, originario de Tuba en South Hebron Hills en Cisjordania.

Fuente: www.eldiario.es

El primer ministro Shtayyeh pide medidas concretas para detener la construcción de asentamientos

BRUSELAS, jueves 28 de octubre de 2021 (WAFA) – El primer ministro Mohammad Shtayyeh pidió el miércoles a la Unión Europea que tome medidas concretas para detener la construcción de asentamientos coloniales en Israel.

Durante una reunión con Josep Borrell , Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad en Bruselas, el Primer Ministro Shtayyeh pidió a la UE que presione a Israel para que cumpla con todos los acuerdos firmados y le instó a tomar medidas prácticas y concretas para detener la expansión de los asentamientos coloniales de Israel en el territorio palestino ocupado.

El Primer Ministro reiteró el llamado a la UE para que presione a Israel para que permita la celebración de elecciones en la Jerusalén ocupada y en toda la Palestina ocupada, al tiempo que enfatizó la necesidad de presionar internacionalmente a Israel para que levante el bloqueo de la Franja de Gaza y apoye el proceso de reconstrucción.

Informó a Borrell sobre las violaciones israelíes en la Jerusalén ocupada; la política de la city’sd judaización (la obliteración de carácter palestina de la ciudad) y el aislamiento de su periferia, además de la política de desplazamiento forzado y la transferencia de los palestinos, especialmente en los Sheikh Jarrah y Silwan barrios, pidiendo a Borrell visitar Palestina y vigilar de cerca la situación y el sufrimiento del pueblo palestino.

Hizo hincapié en la importancia del reconocimiento por parte de la Unión Europea del Estado de Palestina para salvar la posibilidad de lograr la solución de dos Estados en medio de la alarmante expansión de los asentamientos israelíes y la confiscación de tierras.

La reunión se celebró en presencia de Sven Kühn von Burgsdorff , Representante de la Unión Europea en el Estado de Palestina, Riyad Al- Malki , Ministro de Relaciones Exteriores y Expatriados del Estado de Palestina, y Abdel Rahim Al- Farra , Embajador del Estado de Palestina a la Unión Europea, Bélgica y Luxemburgo.

Fuente: WAFA 

La tribu perdida de Naftali Bennett

Foto: el primer ministro israelí, Naftali Bennett, escucha durante una reunión con el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, en el hotel Willard de Washington, el 25 de agosto de 2021. [OLIVIER DOULIERY/POOL/AFP vía Getty Images]

27 de octubre de 2021

Por Tawfiq Abu Shomar

La noticia de la llegada de 235 judíos desplazados a Israel a través del aeropuerto Ben Gurion el 13 de octubre pasó por delante de nosotros. Estos inmigrantes llegaron desde la ciudad de Manipur, en la India, afirmando que eran judíos descendientes de la tribu bíblica perdida de Menashe. Su judaísmo fue descubierto casualmente por Michael Freund. Es un miembro activo de la oficina del ex primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. En cuanto a cómo descubrió que eran judíos, empleó una técnica única consistente en limitarse a observar que cumplían con el Sabbath, comían kosher y que seguían las leyes de pureza judías.

Los recién llegados se unirán a su comunidad que fue traída a Israel hace años, su número se estima en 5.000 en la actualidad. Israel está planeando traer pronto al resto de la tribu a territorio israelí, la mayoría de los cuales, especialmente los jóvenes, serán obligados a unirse al ejército para reprimirnos. Serán desplegados en los puestos de control. El resto se convertirá en colonos que se apoderarán de nuestra tierra.

El descubridor, Michael Freund, fundador de la asociación Shavei Israel, afirmó que los miembros de la tribu Bnei Menashe son descendientes de los judíos exiliados por el Imperio Asirio hace 27 siglos.

Este «asombroso» descubrimiento no se basa en ninguna ciencia, sino en el cálculo demográfico de Israel, que es un cálculo basado en el cambio de la población autóctona de Palestina mediante la incorporación de otras nacionalidades y sectas, alegando que tienen un derecho bíblico. Esto es, sin duda, ¡limpieza étnica!

Este acto no se limita a Michael Freund y a su asociación, Shavei Israel, sino que fue supervisado por la mayoría de los ministerios de Israel, el Ministerio de Aaliyah e Integración, la Agencia Judía, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Vivienda, además de los apoyos financieros, en el país y en el extranjero.

Esta política podría ser aceptable en un país que vive en su propia tierra legalmente reconocida, pero en cambio está ocurriendo en un Estado que ha ocupado nuestra tierra, lo que constituye un crimen contra la humanidad. Se nos está despojando de nuestros derechos para concederlos a los nuevos inmigrantes. Al mismo tiempo, el Ministerio del Interior israelí se niega a conceder a los indígenas nacidos en su propia tierra permisos humanitarios y de reunificación legal. No sólo esto, sino que también está desplazando a los residentes del Negev, demoliendo sus aldeas, expulsando a los residentes de Jerusalén y de la Galilea, apoderándose de sus casas, y demoliendo las aldeas de los indígenas en el Valle del Jordán.

Desgraciadamente, este expediente ya no obtiene la atención de los medios de comunicación. La mayoría de los medios de comunicación palestinos ni siquiera hacen un seguimiento de estas inmigraciones racistas diarias procedentes de todo el mundo. No hay ninguna ley en el mundo que justifique la expulsión de indígenas porque sus ocupantes afirmen ser descendientes de una tribu judía perdida, que vivía en la zona hace 27 décadas.

Me gustaría recordar a los lectores que hay diez tribus judías que siguen perdidas de un total de 12 tribus judías.

Sólo hay dos tribus en Israel: Benjamín en el norte, y Judá en el sur, y ni siquiera ellas están completas.

En cuanto a las diez tribus que aún faltan en la fecha en que se escribió este artículo, son: Rubén, Isacar, Zabulón, Dan, Neftalí, Gad, Aser, José, Efraín y Manasés.

No sólo los rabinos, como lo hizo Ovadia Yosef al dictaminar que los falashas son descendientes de la tribu judía Dan en 1972, sino también los investigadores y políticos que han afirmado que los romanos también se encuentran entre las tribus perdidas.

Los investigadores genéticos de Israel han señalado anteriormente que los gitanos también se encuentran entre las tribus perdidas.

La serie continuará y no terminará, porque el Primer Ministro de Israel es un líder de los colonos, que lleva el nombre de la tribu judía perdida de Neftalí. ¡Él y su partido seguirán en constante búsqueda de su tribu perdida!

Este artículo apareció por primera vez en árabe en Al-Ayyam el 20 de octubre de 2021. 

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Michelle Bachelet: La designación israelí de organizaciones de la sociedad civil palestina como “organizaciones terroristas” es un ataque contra los defensores de los derechos humanos

27 de octubre de 2021

“Reclamar derechos ante la ONU u otro organismo internacional no es un acto de terrorismo, defender los derechos de las mujeres en el territorio palestino ocupado no es terrorismo y brindar asistencia legal a los palestinos detenidos no es terrorismo”.

La designación por Israel de seis organizaciones de la sociedad civil palestina como “organizaciones terroristas” es un ataque contra los defensores de los derechos humanos y debe ser revocada de inmediato, declaró este martes 26 la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

“Reclamar derechos ante la ONU u otro organismo internacional no es un acto de terrorismo, defender los derechos de las mujeres en el territorio palestino ocupado no es terrorismo y brindar asistencia legal a los palestinos detenidos no es terrorismo”, dijo Bachelet.

La medida del gobierno de Israel vulnera las libertades de asociación, opinión y expresión, y el derecho a la participación pública, según la declaración divulgada por la oficina de Bachelet en esta ciudad suiza.

El Ministerio de Defensa israelí sostuvo que las agrupaciones civiles palestinas “operan de forma encubierta en ámbitos internacionales, disfrazadas como organizaciones de la sociedad civil, aunque son una rama de un grupo (el FPLP) cuyo objetivo es destruir Israel y participar en acciones terroristas”.

El Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) es un pequeño partido laico de tendencia izquierdista, crítico con las autoridades palestinas a la vez que sostiene su oposición a Israel y es considerado terrorista por algunos gobiernos occidentales.

“Reclamar derechos ante la ONU u otro organismo internacional no es un acto de terrorismo, defender los derechos de las mujeres en el territorio palestino ocupado no es terrorismo y brindar asistencia legal a los palestinos detenidos no es terrorismo”: Michelle Bachelet.
La oficina de Bachelet sostuvo que la calificación como terroristas de las organizaciones civiles, en virtud de la ley israelí contra el terrorismo de 2016 “se basa en razones extremadamente vagas o sin fundamento, incluidas actividades de derechos humanos totalmente pacíficas y legítimas”.

Las organizaciones señaladas “son algunos de los grupos humanitarios y de derechos humanos de mayor reputación en el territorio palestino ocupado y durante décadas han trabajado en estrecha colaboración con la ONU”, dijo Bachelet.

Se trata de Addameer Prisoner Support and Human Rights Association; Al Haq; Defensa de los Niños Internacional – Palestina; Unión de Comités de Trabajo Agrario; Centro Bisan de Investigación y Desarrollo; y la Unión de Comités de Mujeres Palestinas.

Al Haq se especializa en asuntos legales internacionales y actúa como consultora de la ONU, y Addameer, que se dedica a la defensa de los presos palestinos en cárceles israelíes, a menudo es consultada como fuente por diplomáticos occidentales y periodistas extranjeros.

La organización israelí defensora de los derechos humanos B’Tselem se solidarizó con sus colegas palestinos y consideró la decisión de su gobierno “un acto característico de regímenes totalitarios para acallar voces críticas”.

Las organizaciones Amnistía Internacional y Human Rights Watch sostuvieron en una declaración conjunta que “esta deplorable e injusta decisión constituye un ataque del gobierno israelí al movimiento internacional de derechos humanos”.

“La comunidad internacional lleva décadas sin cuestionar graves abusos contra los derechos humanos cometidos por Israel, que no ha sufrido consecuencias significativas por ello, todo lo cual ha envalentonado a las autoridades israelíes para actuar con semejante desfachatez”, agregó la declaración.

Advirtieron que la calificación de terroristas puede conducir al bloqueo de recursos, cierre de oficinas y encarcelamiento de los activistas de las organizaciones.

La Ley contra el terrorismo de Israel de 2016 establece penas de prisión de entre cinco y 25 años para el personal y los miembros de las organizaciones designadas, prevé la confiscación de activos y el cierre de la organización.

Bachelet, quien fue dos veces (2006-2010 y 2014-2018) presidenta de Chile, insistió en que la legislación contra el terrorismo no debe aplicarse a la labor humanitaria y de derechos humanos legítima.

“La prohibición de las organizaciones no debe utilizarse para reprimir o negar el derecho a la libertad de asociación, reprimir la disidencia política, silenciar opiniones impopulares o limitar las actividades pacíficas de la sociedad civil”, expresó.

Agregó que “las autoridades nacionales responsables de prohibir las organizaciones deben cumplir plenamente con las obligaciones internacionales de derechos humanos del Estado, incluso respetando los principios de seguridad jurídica, proporcionalidad, igualdad y no discriminación”.

Las seis organizaciones señaladas respondieron a la medida anunciando que mantendrán sus actividades y no se dejarán silenciar por Israel.

Fuente: https://ipsnoticias.net

UE pide a Israel que detenga la construcción de asentamientos en Cisjordania ocupada

26 de octubre de 2021

Los asentamientos son ilegales bajo el derecho internacional y la UE no reconocerá ningún cambio a las fronteras previas a 1967 dice la Unión Europea, no obstante, nada hace para detener esta ilegalidad. ¡Los discursos nunca han sido suficientes para evitar las atrocidades!

La Unión Europea (UE) pidió este lunes al Gobierno de Israel que «detenga la construcción de asentamientos» en Cisjordania, después de que el ministro israelí de Vivienda, Zeev Elkin, anunciase ayer una nueva licitación para construir 1.355 casas.

«Los asentamientos son ilegales bajo el derecho internacional y un gran obstáculo para lograr una solución de dos Estados y una paz justa y duradera entre las partes», dijo en un comunicado un portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior.

Añadió que la UE no reconocerá ningún cambio a las fronteras previas a 1967, cuando tras la Guerra de los Seis Días Israel comenzó la ocupación de los territorios palestinos, considerada ilegal bajo el mandato de la ONU.

Se prevé que el mayor número viviendas (729) se construyan en Ariel, en el norte de Cisjordania, seguido de 346 en Beit El.

Naftalí Benet, primer ministro del Ejecutivo de coalición -formado por partidos de derechas, de centro, de izquierda anti-ocupación y por primera vez de una formación árabe islamista- había adelantado estos polémicos planes, que recibieron el rechazo de los palestinos y ayer el ministro de Vivienda los justificó alegando «un largo período de estancamiento en la construcción».

Sin embargo, el diputado israelí Mossi Raz, del partido del Gobierno Meretz, criticó la medida al considerar que «construir en asentamientos fuera de Israel daña a Israel».

La condena de la Unión Europea contra estos nuevos asentamientos, los primeros desde que el nuevo Gobierno israelí asumió el poder en junio, se añadió a la que hicieron ayer el ministerio de Exteriores palestino y el enviado especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio, Tor Wennesland.

La anterior Administración de EE.UU. de Donald Trump fue permisiva con el avance de asentamientos en Cisjordania ocupada, una política a la que se opone la comunidad internacional y no validada por anteriores ejecutivos estadounidenses, como el del actual de Joe Biden.

Fuente: Swiss Info

Liga Árabe condena plan israelí de erigir viviendas y pide acciones

26 de octubre de 2021

La Liga Árabe (LA) condena los planes del régimen israelí para construir nuevos asentamientos de viviendas ilegales en los territorios ocupados palestinos.

El domingo, el ministro de construcción de Israel, Zeev Elkin, anunció la decisión del régimen sionista de adelantar la construcción de más de 1300 nuevas unidades residenciales ilegales en sus asentamientos en la ocupada Cisjordania.

La Liga Árabe arremetió el lunes en los términos más enérgicos contra el anuncio de licitación del régimen israelí para la construcción de más viviendas en la Cisjordania ocupada, según recoge la agencia oficial palestina de noticias, WAFA.

En un comunicado, la entidad panárabe consideró que el “nuevo crimen”, anunciado por las autoridades israelíes, está en línea con la agresión continua y creciente del régimen sionista contra el pueblo palestino, especialmente, en la construcción sistemática de asentamientos ilegales.

ales planes, alertó la organización regional, tienen como objetivo judaizar los territorios palestinos ocupados, incluida Al-Quds (Jerusalén), para acabar y enterrar cualquier esperanza o posibilidad de la solución de dos Estados que expresa la elección y la voluntad de la comunidad internacional, tal como encarnan las resoluciones de legitimidad internacional.

La Liga Árabe en su nota hizo recordar que todos los asentamientos israelíes establecidos en el territorio palestino son ilegales de acuerdo con el derecho internacional y las resoluciones pertinentes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), especialmente la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad aprobada el 23 de diciembre de 2016.

El organismo hizo un llamado a la comunidad internacional y todas organizaciones a nivel global ​​a que asuman sus responsabilidades legales y morales, en vez de que solo condenen, denuncien y expresen preocupación por la gravedad de este nuevo crimen de asentamiento y sus repercusiones.

Fuente: HispanTV 

LOS CONCEPTOS, OPINIONES E INFORMACIONES EMITIDAS EN PALESTINASOBERANA.INFO SON RESPONSABILIDAD DIRECTA DE QUIENES LAS ELABORAN Y NO NECESARIAMENTE REPRESENTAN LA POLÍTICA EDITORIAL DE ESTE MEDIO
Shale theme by Siteturner