El sionismo no tiene espacio para un judío árabe como yo

Foto: los padres de Hadar Cohen en la Ciudad Vieja de Jerusalén. (Cortesía de Hadar Cohen).

Por Hadar Cohen 9 de septiembre de 2021

El Estado de Israel nos condicionó para ver la intersección de ‘judío’ y ‘árabe’ como imposible, a pesar de que mi familia mantuvo esa identidad durante generaciones.

Cada vez que me encuentro en una protesta de izquierda contra la ocupación, siempre hay alguien sosteniendo un cartel que dice «Los judíos y los árabes se niegan a ser enemigos». Esta frase se ha convertido, de alguna manera, en el cimiento de la ideología de izquierda que promueve la coexistencia en Israel / Palestina. Pero cuando encuentro esta frase, inmediatamente me siento desorientado. ¿De qué lado estoy? Si estoy del lado «judío», ¿pierdo la identidad árabe dentro de mí? ¿Puedo identificarme como árabe, incluso si disfruto de privilegios como ciudadano judío de Israel? ¿Quién decidió posicionar una carrera contra una religión?

La colonización trabaja con nuestras mentes para distorsionar nuestra comprensión de la identidad y perpetuar su propia agenda. Debido a esto, mi identidad ha sido una gran fuente de confusión interna que me ha llevado años desempacar y desenredar. Recientemente, comencé a comprender cómo este auto-diálogo interno representa un dilema político nacido de la colonización de Palestina.

Me identifico como judío árabe. Mi familia ha vivido en Jerusalén durante más de 10 generaciones, y mis otras ciudades ancestrales incluyen Alepo en Siria, Bagdad en Irak y Shiraz en Irán, junto con una pequeña aldea en Kurdistán. Crecí con tradiciones y culturas principalmente sirio-palestinas. Mi abuela fue pintora feminista y amante cultural del cine y la literatura. Mi abuelo era un líder de oración experto en el arte de maqamat , un marco melódico árabe único, que recitaba oraciones en la tradición sirio-jerosolimitana. Mi familia oró en hebreo y árabe, con un fuerte acento saliendo de nuestras lenguas mientras pronunciábamos las bendiciones judías. Crecí con Mohamed Abdel Wahab y Shabat piyyutim, Poemas litúrgicos judíos, cantados juntos. Hasta la generación de mis padres, el árabe era el idioma predominante en mi familia.

La bisabuela de Hadar Cohen con sus hijos en Bagdad.  (Cortesía de Hadar Cohen)
La bisabuela de Hadar Cohen con sus hijos en Bagdad. (Cortesía de Hadar Cohen)

Estos cambios sutiles se acumularon gradualmente para subvertir mi identidad original. Creó una disonancia entre mi realidad vivida internamente y la narrativa proyectada externamente del proyecto colonial. Me encuentro constantemente teniendo que elegir entre mi judaísmo y mi arabidad. ¿Soy parte de la comunidad judía en general, dado que sigo esta fe y sus costumbres? ¿O pertenezco a una comunidad árabe, donde las tradiciones culturales y los estilos de vida son más resonantes?

El sionismo creó un sistema de castas raciales , colocando a los judíos de ascendencia europea, conocidos como Ashkenazim, por encima de todos los demás. Las comunidades judías que eran árabes o que se parecían a lo árabe fueron categorizadas como mizrahim , judíos orientales y tratadas como inferiores. No solo fuimos arrancados de nuestros hogares ancestrales de miles de años, sino que al llegar al Israel recién fundado, los inmigrantes de Mizrahi experimentaron un racismo severo y fueron colocados en ma’abarot , o campos de tránsito.

Hay innumerables ejemplos del racismo continuo del Estado de Israel contra Mizrahim. En la década de 1950, las autoridades israelíes secuestraron a miles de bebés Mizrahi y los entregaron ilegalmente en adopción con familias Ashkenazi sin hijos. A los padres se les dijo que sus hijos habían muerto. Por esa misma época, un médico israelí de alto rango realizó una radiación experimental en miles de niños judíos árabes para la tiña, una infección cutánea no letal, y más tarde se descubrió que el tratamiento causaba cáncer y otras enfermedades .

El punto de vista de la «liberación judía» bajo el sionismo claramente no incluía a todos los judíos, ni trataba a todos los judíos como iguales. El sionismo europeo estaba arraigado en una actitud colonial imperialista que buscaba crear un país europeo en Palestina. Esto no solo significó una guerra contra las comunidades indígenas palestinas en la tierra, sino también una guerra cultural contra las identidades y tradiciones de los judíos árabes. La arabidad misma se convirtió en enemiga del estado, y cualquier cosa que se pareciera a la arabidad necesitaba ser degradada, disfrazada o destruida .

Los abuelos de Hadar Cohen con su padre en Jerusalén.  (Cortesía de Hadar Cohen)
Los abuelos de Hadar Cohen con su padre en Jerusalén. (Cortesía de Hadar Cohen)

Es una identidad complicada de mantener porque, por un lado, disfruto de los privilegios judíos del estado; por otro lado, necesito odiar la parte árabe de mí para convertirme completamente en parte de la sociedad israelí. No hay espacio para la arabidad en el sionismo. Necesito reprimir, borrar y ocultar mi estilo de vida árabe y asimilarme a las nociones europeas del judaísmo. Bajo un sistema de castas tan racial, nunca puedes pertenecer, no importa cuánto te asimiles.

Hace unas semanas, decidí compartir mi historia familiar en Instagram. Publiqué fotos familiares y anécdotas de mi linaje ancestral, pero también las formas en que había luchado con mi identidad. Desde entonces, la publicación original se ha convertido en su propia comunidad interseccional internacional. Miles de seguidores de diferentes identidades y razas han estado compartiendo sus historias y sus luchas con sus identidades. Se ha convertido en un espacio para la solidaridad y para avanzar juntos hacia la curación. Me conmovieron especialmente las historias de musulmanes de países árabes que compartieron la pérdida y el dolor que siguió cuando las comunidades judías abandonaron sus países de origen.

La etimología semítica de la palabra árabe es «mixta», ya que durante la mayor parte de la historia, la región árabe fue un lugar donde personas de diferentes continentes vinieron a vivir juntas. En parte, esta es la razón por la que la cultura árabe se centra en la hospitalidad y la bienvenida a los extraños. Éramos un lugar de brazos abiertos, aceptando viajeros y refugiados con amor y cariño. Sin embargo, con las potencias imperialistas europeas construyendo fronteras y muros para separar tierras y comunidades, hemos perdido el rumbo.

Elijo identificarme como un judío árabe porque derriba los muros en torno a la identidad que ha creado el sionismo. Rompe el marco colonial y crea la posibilidad de una narrativa diferente. Para mí, esto es fundamental en la evolución del discurso.

Fuente: https://www.972mag.com/arab-jew-mizrahim-zionism-israel/

Libro de Ilan Pappe: «La cárcel más grande de la tierra. Una historia de los territorios ocupados»

Givat Ram, «la Colina de Ram», es un barrio montañoso que se extiende por el extremo más occidental de la actual Jerusalén. Allí se encuentran varios ministerios del Gobierno, la Knéset o asamblea parlamentaria israelí, parte de la Universidad Hebrea de Jerusalén y el Banco de Israel.

Ilan Pappé - La cárcel más grande de la tierra - una historia de los territorios ocupados

Mohammad Shtayyeh: el primer ministro de Israel no está interesado en la paz

RAMALLAH, lunes 20 de septiembre de 2021 (WAFA) – El no del primer ministro israelí Neftali Bennet a los contactos con el presidente Mahmoud Abbas, no a las negociaciones y no a un estado palestino, indican que no está interesado en la paz, dijo hoy el primer ministro Mohammad Shtayyeh .

Estos tres no, dijo Shtayyeh al comienzo de la reunión semanal del gabinete celebrada en Ramallah, muestran que «el programa del gobierno israelí es solo para expandir los asentamientos, apoderarse de más tierras, privar a nuestro pueblo de sus recursos naturales y abolir la base geográfica del Estado de Palestina «.

Las declaraciones de Bennett, dijo, «requieren una pausa seria de todos nosotros y de la comunidad internacional, especialmente de aquellos estados que abogan y creen en una solución de dos estados, porque lo que significa es continuar la destrucción sistemática de la posibilidad de establecer el Estado de Palestina, y esto nos pide que revisemos nuestra situación actual «.

Fuente: WAFA

Sabra y Chatila, ¿lo recuerdas, Biden?

20 de septiembre de 2021

Foto: Ariel Sharon y Oded Shamir en las afueras de Beirut (Wikipedia)]

Por Ramón Pedregal Casanova

«Era muy difícil para los sionistas operar. Era moralmente perturbador ver que eran considerados como los niños predilectos del gobierno nazi, particularmente cuando este disolvió los grupos juveniles antisionistas y parecía preferir a los sionistas en otras muchas cosas. Los nazis pedían una “conducta más sionista”«. Declaración del rabino antinazi Joachim Prinz. … «Los sionistas no eran sino meros reaccionarios que, ingenuamente, eligieron hacer énfasis en los puntos que tenían en común con Hitler. Como también ellos eran racistas y contrarios al matrimonio mixto, creían que los judíos eran extranjeros en Alemania y se oponían a la izquierda, pensaron que tales similitudes serían suficientes para hacer que Adolf Hitler los viera como los únicos “socios honestos” para un acuerdo diplomático».

Del capítulo «Los nazis pedían una “conducta más sionista”», que pertenece al libro de Lenni Brenner Sionismo y Fascismo. El sionismo en la época de los dictadores, Bósforo Libros.

El día 16 de septiembre se cumplió el aniversario del asalto sionazi dirigido por el criminal Ariel Sharon a los campos de refugiados Sabra y Chatila. Han transcurrido 39 años. Si la Resolución 521 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas declaraba que lo acontecido era un genocida, ¿por qué no se detuvo y juzgó al responsable? Cuando el criminal Sharon falleció en enero de 2014 los integrantes de la entidad colonial le homenajearon por todo lo alto, burlándose así de la justicia y la humanidad entera. No solo había escapado sin ser juzgado, lo que viene a arrastrar a la conciencia humana por el fango de la humillación, a la ética política, al pueblo palestino, sufridor de la colonización y de los crímenes en primera persona y a los pueblos del mundo, si no que el ente israelí le dedicó un funeral de Estado al que asistieron numerosos gobernantes sirvientes: por España fue Fernández Díaz, Ministro de Interior, católico del OPUS, y por EEUU se presentó el que entonces era Vicepresidente, Joe Biden, hoy presidente de un gobierno cuyos componentes en mayoría son sionazis, ¿lo recuerdas, Biden?, y le acompañaron los congresistas Eliot Engel y Debbie Wasserman Schultz, como parte del lobby sionista, y el embajador en Tel Aviv Dan Shapiro; Toni Blair, ex-Primer ministro inglés y representante del Cuarteto para Oriente Próximo; Sergey Naryshkin, en representación del Parlamento ruso; Frank Walter Steinmeier, Ministro de Exteriores de Alemania; Jiri Rusnok, Primer Ministro checo; Panos Panagiotopoulos, Ministro de Defensa de Grecia; Julie Bishop, Ministra de Asuntos Exteriores de Australia; Chris Alexander, Ministro de Ciudadanía e Inmigración de Canadá; representantes de segunda fila de Francia, Italia y Bélgica; y de Asia asistió un representante del gobierno de Indonesia.

Obama, que oficiaba de presidente, gangueando, tendría los conductos de la nariz llenos de mocos arrastrados por la llantina, dijo lamentar «la pérdida de un líder que dedicó su vida al Estado de Israel.»

Putin también mandó un mensaje a la familia del genocida mostrando su respeto por «el hombre que siempre defendió los intereses de Israel».

La nota del Presidente del Parlamento Europeo, Martín Schulz, ponía en claro la defensa del colonialismo, del racismo, del apartheid israelí, ideas vacías de toda ética y humanidad: «Mis condolencias a la familia de Ariel Sharon, un general, luchador y líder que, no sin controversia, dejó su marca en todo Oriente Próximo.» Llegaron mensajes semejantes por parte de Juan Carlos, rey; Rajoy; Merkel; Cameron; Ban Ki Moon, Secretario General de la ONU, el máximo organismo internacional que reúne al mundo y que desde el Consejo de Seguridad y la Asamblea General habían emitido el día 19 de Septiembre y el 16 de Diciembre de 1982 una condena severísima, calificando la acción del ejército sionista y los falangistas, bajo la dirección de Ariel Sharon, de «masacre criminal» y «acto de genocidio», pero en el homenaje nadie lo mencionó, ninguno se acordó del Pueblo mártir de Palestina. Cuánto hipócrita en las Naciones Unidas. Les dejo con la continuación de mi artículo: Los días 16, 17 y 18 de septiembre los pueblos denuncian genocidio y el consejo de seguridad …

De Europa destacó la ausencia de representaciones de los países nórdicos. Pueden sacar conclusiones.

Quien encubre a un criminal de guerra está colaborando con él.

¿Qué ocurría por entonces para que Sharon, Ministro de Defensa de Israel, ordenase masacrar, asesinar en masa a los refugiados palestinos de Sabra y Chatila?.

Aún hoy (dije en aquella publicación) se construye un tapiz que recuerda el acto de genocidio, se elabora en la Real Fábrica de Tapices ubicada en Madrid por encargo de libaneses que viven en Inglaterra, será entregado al Museo Nacional del Líbano, en Beirut, en memoria de las víctimas de la masacre sionista. El tapiz tiene como referencia el cuadro de 3 por 7 y ½ metros, en 4 tablas, titulado «Masacre de Sabra y Chatila», con el que el pintor Dia al-Azzawi, nacido en Bagdad, las homenajea, y denuncia y acusa ante el mundo a sus criminales.


«Masacre de Sabra y Chatila», del pintor Dia al-Azzawi.
1982. La ciudad de Beirut había quedado sin defensas, desarmada tras la firma del acuerdo de alto el fuego entre Israel y la OLP, que resistía la invasión sionista desde el 6 de Junio.

Burlándose de los pueblos, los colonizadores habían llamado a su invasión «Paz para Galilea» causando 18.000 muertos y 30.000 heridos.

El acuerdo comprometía a los intermediarios EEUU, Francia e Italia, a emplearse como fuerza de interposición, (Reagan presidente, Mitterrand presidente, Pertini presidente), entre las dos partes, y cuando las tropas de la OLP saliesen del Líbano, ejercerían como cuerpo de defensa de la población palestina en los campos de refugiados.

La retirada de las tropas de la OLP empezó inmediatamente después del acuerdo, y el 1 de septiembre había finalizado.

¿Qué ocurrió a partir de ese día?: los gobiernos que hicieron de intermediarios, se vieron con las manos libres sin la presencia de la Resistencia Palestina, y dispusieron y emprendieron la marcha de sus ejércitos de Beirut traicionando su compromiso: el día 10 de septiembre los campos de refugiados se encontraban al alcance de los asesinos. Y es que, como se sabría, 2 meses antes del abandono de Beirut por parte de EEUU y sus aliados, el 9 de Julio, Ariel Sharon y Bashir Gemayel, el presidente ultraderechista de Libano, aprobaron secretamente el asalto con los falangistas libaneses a los campos de refugiados palestinos. La trampa ya estaba preparada. Por eso el ejército estadounidense y sus aliados dejaron el paso libre al ejército colonial israelí el día 10, y justo al día siguiente de marcharse se conocerá la noticia de que Gemayel ha sido asesinado, lo que extrañamente no se investigo, todas las sospechas apuntaban a los sionistas, cuyo ejército 2 días después cruzaba la frontera.

El día 15, con todos los accesos de entrada y salida cerrados, Ariel Sharon y su cuerpo de mando se apostaron en la terraza del hotel, a 6 plantas de altura, que quedaba justo enfrente del campo de refugiados de Chatila para dirigir la operación criminal contra la población palestina. Esa misma noche la aviación israelí estuvo volando hasta el amanecer sobre los tejados de los campos de refugiados causando el terror entre la población. El mando sionista sobre el terreno comunicó a primera hora de la mañana del 16: «El Tsahal controla todos los puntos estratégicos en Beirut. Los campos en cuyo interior se concentran terroristas, los tenemos rodeados y sellados»; entonces su aviación empezó el bombardeo y el ametrallamiento sistemático. Acosada y sin escapatoria la población palestina, cuando buscaba refugio era acribillada por francotiradores que el ejército sionista había dispuesto estratégicamente. La aviación dejó de bombardear los campos de refugiados a las 5 de la tarde. Después Ariel Sharon desde su puesto de mando frente al campo de refugiados felicitó a su general Drori y le dio la orden de entrar en Sabra y Chatila: «¡Enhorabuena! Aprobada la operación de nuestros amigos,» y con el apoyo de su ejército entraron los falangistas.

Desde el 16 hasta el 18 de septiembre Ariel Sharon dirigió a los asesinos que causaron sólo en tres días de 3.500 a 6.000 muertos, a los que habría que sumar, según declaraciones recogidas, los que sacaron en camiones, una cantidad que no se puede determinar, y no se supo más de ellos; de la misma manera no se pudo saber cuantas personas quedaron bajo las casas aplastadas por los bombardeos y la maquinaria con la que al entrar acometieron para derribar todas las viviendas que pudieran.

El genocidio hizo saltar las conciencias en todo el mundo, y las ciudades se llenaron de manifestantes protestando contra Israel, hasta en el mismo Israel hubo grandes manifestaciones denunciando el crimen. Quizás debido a la movilización general, como hemos dicho al principio, la Asamblea General de la ONU y el mismo Consejo de Seguridad pusieron el grito en el cielo, pues el desprestigio de Israel nunca había caído tan bajo entre los pueblos, lo que obligó a que se declarase que llevarían a cabo una investigación, investigación cuyo fin era callar la denuncia popular, pues el resultado fue declarar a Sharon responsable directo del genocidio, pero no hicieron nada más, el asesino continuó libre y hasta de ministro sin cartera en el gobierno israelí.

Era la culminación del tiempo de la impostura, de la mentira arrogante, de la falsificación calumniosa como hemos visto al principio, la ONU, su secretario, los representantes de los gobiernos occidentales encabezados por EEUU, lo reafirmaron en las exequias del asesino ocultándole como tal y elogiándolo todos, excepto los países nórdicos.

Pero volvamos a Sabra y Chatila; tras la retirada de los criminales, entre los primeros que entraron en Chatila, se encontraba el escritor Jean Genet, que siempre comprometido con los que luchaban por el engrandecimiento humano y la justicia social, di el mejor ejemplo sirviendo a ese despertar brusco de la conciencia política ante tanta ignominia que escupía el sionismo a los ojos del mundo. Ya había una alarma internacional, tan solo hacía 7 años que en la ONU se aprobó la Resolución 3379 en la que se calificaba al sionismo como racista. El texto subraya: «el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial», y lo declaró de la misma naturaleza política organizativa que el apartheid en Sudáfrica. Jean Genet expuso mejor que nadie en el documento que escribió titulado Cuatro horas en Chatilael significado de esa Resolución, en su documento hace de testigo de cargo: «La OLP deja Beirut gloriosamente, en un navío griego, con una escolta naval. Bashir Gemayel, escondiéndose como puede, visita a Begin en Israel. La intervención de los tres ejércitos (americano, francés, italiano) cesa el lunes. El martes Bashir Gemayel es asesinado. El Tsahal entra en Beirut Oeste el miércoles por la mañana.

Como viniendo del puerto, los soldados israelíes suben hacia Beirut la mañana del entierro de Beshir. Desde el octavo piso de mi casa, con unos gemelos, los vi llegar en fila india: una sola fila. … su ferocidad los precedía. Los carros tras ellos. Después los jeeps.»

Anota previamente que los ejércitos comprometidos en la protección de la población palestina, estadounidense, francés e italiano, se retiraron 36 horas antes de su partida oficial, como si huyeran, en la víspera del asesinato de Beshir Gemayel: «Todo parece indicar la preparación del crimen que se iba a cometer contra los refugiados palestinos una vez que estaban indefensos, aunque Israel se había comprometido ante el representante americano, Habib, a no poner los pies en Beirut Oeste y sobre todo a respetar a las poblaciones palestinas de los campamentos de refugiados. Arafat tiene todavía la carta en la que Reagan le promete lo mismo. Habib había prometido a Arafat la liberación de 9.000 prisioneros en Israel. El jueves empiezan las matanzas de Chatila y Sabra.» «…me dice un escritor libanés: «Será muy fácil para Israel librarse de todas las acusaciones. Ya los corresponsales de todos los periódicos europeos se ocupan de excusarlos: ninguno dirá que durante las noches del jueves al viernes y del viernes al sábado se hablaba hebreo en Chatila.»

Y tras recorrer Chatila, Genet detalla el olor irrespirable de la descomposición de los cuerpos, su amontonamiento, sus posturas en la muerte, sus heridas putrefactas, … conforme habla con alguien que le acompaña unos instantes y le indica, le informa de algún conocido entre quienes ve, le señala la crueldad empleada con una mujer, con un hombre, y huye aterrorizado.

Unos jóvenes le indican lugares, habitaciones, «Pase señor, nosotros le esperamos fuera», «venga señor, venga». El amontonamiento de los cadáveres son lugares de horror interpuestos a su paso: «Al final de esta habitación otra puerta estaba abierta, sin cerradura, sin pestillo. Saltaba los muertos como si fuesen fosos.» Las escenas se suceden sin parar y reflexiona: «Durante las noches del jueves al viernes, del viernes al sábado y del sábado al domingo, nadie los ha velado, pensé.»

Y continúa Genet en «Cuatro horas en Chatila»: «Al día siguiente de la ocupación israelí estábamos prisioneros, pero me pareció que los invasores eran más despreciados que temidos, causaban más desagrado que miedo. Ningún soldado reía o sonreía. El tiempo aquí no era para tirar arroz ni flores. Desde que las carreteras estaban cortadas, los teléfonos mudos, privado de comunicación con el resto del mundo, por primera vez en la vida me sentí palestino y odié a Israel.»

Caminará pensando en la geografía de los campos de refugiados, en aquellos gestos que encontró en los muertos, se preguntará si no se habría vuelto loco en el caso de no haber encontrado a algún joven que le guió, a un hombre que habló con él antes de huir, a unas ancianas que tapándose con pañuelos las vías respiratorias le indicaban, y se preguntará inflamado de responsabilidad, como si tuviese una enorme piedra pesando sobre su corazón: «Cómo comunicárselo a los parientes que se han ido con Arafat confiando en la promesa de Reagan, de Miterrand, de Pertini, de no tocar a las poblaciones civiles de los campamentos?.»

Tras sus palabras escritas encontramos una dolorosísima y bella canción, Sabra y Shatila, cuyo autor, Alberto Córtez, nos conmovió, y nos conmueve, al escucharle cantar su homenaje a las víctimas del terror sionista en los campos de refugiados, y denunciar la hipocresía y la adormecida mente de quienes han entregado su ser entero al sionazismo, como son los gobiernos que tanto hacen por ocultar los crímenes del establecimiento neocolonial “Israel”.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de AMANE. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista.

Fuente: Rebelión 

El seguimiento de la ONU a Israel desvía la atención de su complicidad en la ocupación en curso

Foto: activistas palestinos, israelíes y extranjeros levantan pancartas y carteles durante una manifestación contra la ocupación israelí y la actividad de los asentamientos en los territorios palestinos y en el este de Jerusalén, en el barrio palestino de Sheikh Jarrah, el 19 de marzo de 2021 [AHMAD GHARABLI/AFP via Getty Images].

19 de septiembre de 2021

Por Ramona Wadi

El Comité Judío Americano (AJC) está encabezando una iniciativa de cara a la 76ª sesión de la Asamblea General de la ONU, instando a los gobiernos y diplomáticos a rechazar el llamado sesgo anti-israelí a nivel internacional. A través de la organización Amigos Transatlánticos de Israel (TFI), con sede en Bruselas y fundada en 2019, 313 legisladores de Europa y Norteamérica se han convertido hasta ahora en firmantes de una declaración que pide a la ONU que trate a Israel como lo haría con cualquier otro Estado.

«Israel merece atención y escrutinio, como cualquier otra nación. Pero también merece un trato igualitario, ni más ni menos», dice en parte la declaración. La iniciativa pide que se rechacen las «resoluciones antiisraelíes», que se elimine el punto 7 de la agenda del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y que se supriman los comités e iniciativas que señalan a Israel.

Pero si la propia ONU ha colocado a Israel -una empresa de colonos- por encima de otros países, el único propósito del escrutinio de Israel a nivel internacional es desviar la atención de la complicidad y la responsabilidad.

En contra de lo que puedan alegar los aliados de Israel, la ONU ha perdido credibilidad desde hace mucho tiempo, no por el supuesto sesgo antiisraelí, sino por su corrupción inherente. En lo que respecta a Palestina, la ONU se jacta de haber ignorado las demandas palestinas para acomodar el proyecto sionista de colonos. La ONU abandonó cualquier pretensión de defender los derechos humanos mediante su apoyo a la colonización sionista y la negativa a responsabilizar a Israel no sólo de la limpieza étnica original de Palestina, sino también de la actual desposesión que convirtió a los palestinos en refugiados permanentes incluso en su propia tierra.

Algunos diplomáticos de la UE han explicado su apoyo a la iniciativa de TFI. La eurodiputada griega Anna Michelle Asimakopoulou, por ejemplo, instó «a los Estados miembros de la UE y a otras democracias a seguir el ejemplo de Estados Unidos y votar en contra de estas resoluciones unilaterales de la ONU que apuntan injustamente a Israel».

Por el contrario, Israel es recibido favorablemente a nivel internacional. El énfasis que los aliados de Israel ponen en las resoluciones no vinculantes apenas tiene efecto en la diplomacia. Los países que votan en contra de Israel cuando se trata de resoluciones de la ONU no han suspendido sus lazos económicos o diplomáticos con el colonialismo de los colonos y su violencia, lo que demuestra lo ineficaz que es la ONU cuando se trata de la coherencia en términos de política y derechos humanos. Cuando Israel decide que es el momento de probar sus armas en Gaza, las resoluciones de la ONU son rápidamente barridas para acomodar la narrativa de seguridad de Israel. En cuanto a la desposesión de los palestinos, la comunidad internacional no va más allá de la ayuda humanitaria a los refugiados palestinos a cambio de la renuncia forzosa a los derechos sobre la tierra y el retorno.

La única manera de que las resoluciones de la ONU puedan considerarse unilaterales es debido a la pérdida de las narrativas palestinas en el proceso. El abandono por parte de la ONU de las trayectorias históricas palestinas hace que las resoluciones de la ONU no sólo sean ineficaces sino también inútiles. Las alegaciones de «parcialidad» de Israel sólo porque la empresa de los colonos se nombra en las resoluciones es una queja superficial. A través de la supuesta «parcialidad anti-israelí» a nivel internacional, el pueblo palestino ha sido coaccionado para perder sus derechos políticos. En este sentido, el sesgo de la ONU es decididamente pro-israelí y justifica un cambio. Un cambio de la vacía proclamación de los derechos de los palestinos a un reconocimiento histórico como primer paso para descolonizar la tierra palestina.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Las fuerzas israelíes hieren a cientos de manifestantes palestinos en Cisjordania

20 de septiembre de 2021

Foto: los palestinos responden a la intervención de los soldados israelíes en las protestas de los palestinos contra la construcción y expansión de los asentamientos judíos en el distrito de Beita, en Nablus, Cisjordania, el 17 de septiembre de 2021 [Nedal Eshtaya – Agencia Anadolu].

Las fuerzas de ocupación israelíes hirieron el viernes a 217 palestinos que protestaban contra los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, según reveló la Media Luna Roja Palestina (MLRP) en un comunicado.

La MLRP reveló que 217 manifestantes resultaron heridos, entre ellos 35 por disparos de balas de metal recubiertas de goma y 182 por asfixia tras inhalar gas lacrimógeno.

Testigos presenciales dijeron a los periodistas que el viernes por la tarde se produjeron fuertes enfrentamientos entre decenas de manifestantes y soldados israelíes en las aldeas de Beita y Beit Dajan, cerca de la ciudad de Naplusa, en el norte de Cisjordania.

Los enfrentamientos en Beita llevan casi cuatro meses en protesta por el establecimiento de un puesto avanzado de asentamiento en tierras propiedad de los aldeanos.

El viernes, los manifestantes ondearon banderas palestinas, corearon eslóganes contra la ocupación israelí y lanzaron piedras a los soldados israelíes, que dispararon balas de goma y botes de gas lacrimógeno para dispersarlos.

Mientras tanto, los médicos afirmaron que decenas de manifestantes palestinos resultaron heridos por los soldados israelíes durante los enfrentamientos en Al-Mughayyir, un pueblo al este de Ramala, en protesta por la expansión de los asentamientos israelíes, según Marzouq Abu N’iem, jefe del pueblo.

El jefe de la aldea dijo a los periodistas que los soldados israelíes dispararon gases lacrimógenos contra una manifestación pacífica que rechazaba el cierre de la entrada a la aldea.

Fuentes de seguridad palestinas dijeron que se produjeron protestas y enfrentamientos similares cerca de las ciudades de Qalqilya y Hebrón, en Cisjordania, y añadieron que varios palestinos resultaron heridos por balas de goma y gases lacrimógenos.

En un comunicado de prensa, el Ministerio de Asuntos Exteriores palestino condenó: «La brutal represión del ejército israelí de las protestas y manifestaciones pacíficas para rechazar los asentamientos israelíes en Cisjordania».

Un comunicado emitido por el ministerio anunció: «Las prácticas del ejército israelí contra los manifestantes palestinos violan el derecho internacional», y añadió: «El silencio de la comunidad internacional anima a Israel a seguir con estas prácticas».

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

ONG israelí Paz ahora denuncia estrategia de colonización sionista en Cisjordania ocupada

18 de septiembre de 2021

Israel, aceleradamente construye asentamientos ilegales en territorios palestinos ocupados, violando flagrantemente la legalidad internacional. El número de colonos creció de 415 mil hace 17 años a 660 mil en 2019, pese al rechazo de la comunidad internacional y de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

El primer ministro israelí, Naftalí Bennett, continúa la estrategia de colonización intensiva de su antecesor, Benjamín Netanyahu, en Cisjordania y Jerusalén oriental, denunció hoy la ONG Paz Ahora.

Fundada por exmilitares israelíes, la organización no gubernamental alertó en su página web sobre el inicio hace varias semanas de la construcción del paso subterráneo de Qalandia, que permitirá un viaje por carretera más rápido entre varias colonias judías ubicadas en la margen occidental y este país.

La experiencia pasada muestra que la pavimentación de una vía de ese tipo hace que los asentamientos sean mucho más atractivos para los israelíes y conduce a un rápido crecimiento, advirtió Paz Ahora.

En ese sentido, destacó que el paso subterráneo de Qalandia es una de las carreteras más importantes de la revolución vial iniciada por el Gobierno de Netanyahu para ‘duplicar el número de colonos a un millón’.

Nos gustaría recordarle al ministro de Transporte, Merav Michaeli, que esas obras son la clave para el desarrollo de los asentamientos y su sustento, sin ellas no pueden desarrollarse, recalcó la organización.

La ONG condenó el pasado mes los planes expansionistas de Tel Aviv en Jerusalén este, una zona reclamada por los palestinos como la capital de su futuro Estado.

La agrupación rechazó la propuesta de construir nueve mil viviendas en el antiguo aeropuerto de Atarot, ubicado entre las localidades palestinas de Kfar Aqab, Qalandia y Al Ram.

Según datos oficiales palestinos, ese país edificó más de 31 mil viviendas en las 144 colonias ubicadas en Cisjordania y Jerusalén oriental desde 2004 y levantó otros 139 puestos de avanzada para futuros asentamientos.

En tanto, el número de colonos creció de 415 mil hace 17 años a 660 mil en 2019, pese al rechazo de la comunidad internacional y de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Fuente: Prensa Latina

Investigación de la Universidad de Nueva York revela como Facebook y Twitter, intencionalmente censuran contenidos palestinos

18 de septiembre de 2021

Campañas lanzadas por Israel contra mensajes pro palestinos en las redes sociales que a través de “algoritmos”, monitorean y califican el contenido palestino como «contenido violento que debe eliminarse». Para Israel y para estas redes sociales, el simple hecho de defender los derechos humanos y bogar por la libertad es considerado un “contenido violento”, «terrorismo» o “antisemita”.

No es nada nuevo reiterar que Israel manipula a su favor las redes sociales. Tampoco es nuevo señalar que Facebook, Twitter, Instagram y otras plataformas son pro israelíes y cuyas políticas estratégicas es censurar contenidos pro palestinos. Todos los medios palestinos han sido censurados y muchos, simplemente fueron eliminados. Casi todos hemos sufrido “censuras” por denunciar la ocupación militar y las sistemáticas violaciones a los derechos humanos que Israel comete, mientras tanto estas redes se llenan de insultos y mensajes de odio, racismo e islamofobia sin que estas tengan reparo alguno.

La lógica israelí es normalizar la ocupación y glorificar los actos represivos de su ejercito y tildar de “terrorismo” a cualquier acto o movimiento que rechaza estas prácticas. Estos mismos criterios son aplicados y considerados por las redes sociales dominantes.

Recientemente, una investigación científica publicada por la Universidad de Nueva York reveló algunos detalles de una campaña lanzada por Israel contra el contenido palestino en las redes sociales a través de “algoritmos” especialmente diseñados que monitorean e informan sobre el contenido palestino; como «contenido violento que debe eliminarse». Para Israel y para estas redes sociales, el simple hecho de defender los derechos humanos y bogar por la libertad en considerado un “contenido violento” o “antisemita”.

Una investigación reciente denominada «Alimentando el fuego” describe y detalla cómo las redes sociales intensifican la polarización política en los Estados Unidos, donde claramente apuntan a Facebook de contribuir a la difusión de ideas extremistas y crear un clima político que promueve la confrontación.

La investigación, que fue preparada por Paul Barrett, Justin Hendricks y Grant Sims de la Universidad de Nueva York, señaló que información engañosa en forma de videos, imágenes y textos que se compartieron en varios medios para sembrar el miedo, la paranoia y alimentar el extremismo entre los destinatarios, incluido un mensaje que fue ampliamente compartido a través de amplios grupos israelíes de WhatsApp que dicen que “Los palestinos están llegando y que los padres deben proteger a sus hijos de los palestinos que se acercan”.

En el mismo período, se envió un mensaje a un gran grupo palestino en la aplicación de WhatsApp, advirtiendo contra la invasión del ejército israelí de la Franja de Gaza, afirmando que «los soldados israelíes ya están en camino». El objetivo de este mensaje fue sembrar la confusión entre los gazaties y movilizar a la resistencia palestina a redestinar sus fuerzas hacia las zonas fronterizas para facilitar los ataques israelíes. Es decir, estas redes sociales se prestan para estrategias militares cuyos resultados han sido masacres de familias y destrucciones masivas tal como sucedió en Gaza en mayo de 2021.

La investigación también reveló que Facebook y Twitter han prohibido, eliminado y restringido erróneamente millones de publicaciones pro palestinas, debido a sistemas de moderación automatizados y mediante «algoritmos» especiales para la eliminación de contenidos pro palestinos.

La investigación indicó que Facebook ha establecido un «centro de operaciones especiales» en Israel, con empleados que dominan el idioma árabe para monitorear el contenido palestino, y que la mayoría de las publicaciones pro palestinas fueron eliminadas por Facebook y Twitter, porque incluía palabras como «mártir» y «resistencia», vocablos entre otros que activan los algoritmos de censura. La investigación consideró que estos algoritmos hicieron que los palestinos fueran sometidos a un «grado injustificado de censura» en las plataformas de estas redes sociales.

El informe indicó que hay unidades electrónicas profesionales en Israel que monitorean y reportan grandes cantidades de contenido palestino, lo que causa un desequilibrio porque los palestinos no tienen estos métodos en las redes sociales.

PalestinaLibre.org. Oficina de Santiago de Chile

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