Medicina y solidaridad bajo persecución a Palestina y Cuba (1)

23 de agosto de 2021
Por Ramón Pedregal Casanova
 

Consciente de la importancia y de la solemnidad del acto que realizo y de la obligación que asumo, juro: ejercer la medicina en libertad e independencia de juicio y de comportamiento; atender a todos mis pacientes con idéntico escrúpulo y tesón, independientemente de los sentimientos que estos me inspiren y prescindiendo de toda diferencia de raza, religión, nacionalidad, condición social e ideología política. Pasaje del Juramento Hipocrático, al que debe atenerse todo médico antes de comenzar a ejercer su profesión.

La función a realizar por el cuerpo médico en cualquier sociedad es tan importante que nadie debe tener duda de lo que representan sus actos, si cumple con el Juramento Hipocrático su trabajo solo debe producir bien en quien lo necesite. En los casos que ocupan preocupación porque el imperialismo y el sionazismo mantiene un bloqueo sobre los pueblos que se defienden, podemos ver el comportamiento de sus médicos, y por contraste el comportamiento de quienes dedicados a la salud hacen negocio y discriminan.

Para el pueblo palestino hombres y mujeres dedicadas a su salud son gentes a las que se recibe y se llega con el mayor de los respetos, son un refugio, aunque desasistido por su falta de medios, pero con una dedicación y entrega a su pueblo de una medida tan importante que el ejército de ocupación busca contínuamente la destrucción de sus hospitales, sus consultas y cualquier medio de que puedan disponer para su trabajo. Hemos visto como el ejército sionazi asalta los hospitales y destruye su material de auxilio, como dispara botes de humo en las salas de operaciones, como tiran a los heridos de sus camas, se los llevan arrastras estando heridos, como dejan morir a mujeres y hombres en los check point, o como bombardean Gaza entera por tierra, mar y aire dirigiendo sus bombas, entre toda la ciudad, a los hospitales, a los centros de Cruz Roja, a clínicas y centros de organismos internacionales. ¿Cuántos médicos y pacientes han muerto en esos bombardeos, que tiene como raíz un crimen de lesa humanidad como es la ocupación colonial?

Del otro lado, los médicos que acompañan como actores en el crimen a los declarados sionazis desprecian el Juramento Hipocrático. De sobra es conocido el trato que dan a los prisioneros, desatención absoluta, sin observación ni seguimiento de las prisioneras y prisioneros que sufren enfermedades o ingresan heridos, dirigen y aplican métodos de tortura física y psicológica, estudian la capacidad de resistencia en los castigos que les aplican los asesinos más directos, tratan de socavar la moral de los prisioneros y prisioneras dando curso a castigos de aislamiento en pozos, en jaulas, en celdas minúsculas sin luz, llenas de humedad y suciedad, sin ver a nadie, ni abogados ni familiares, mintiendo para hacer creer que el o la encerrada no tiene a nadie que se acuerde o haga algo por procurar su bien. Un ejemplo entre los miles de denuncias de esos médicos: en 2013 Palitha Kohona, responsable del Comité Especial de la ONU que investigó las prácticas del ente sionazi en la Palestina ocupada declaraba: “Los testigos informaron al Comité que los doctores de las cárceles israelíes han traicionado su juramento, el principio fundamental de la profesión médica que antepone a todo la salud. Hoy en las prisiones sionazis, además de miles de palestinos y palestinas, se mantienen en huelga de hambre 9, en protesta por el maltrato continuado, la tortura y su detención administrativa, sin acusación y sin juicio, detención que no tiene fin más que la renovación cada seis meses. Permanecen en confinamiento solitario y sin observación médica. Están sometidos a detención administrativa más de 550 palestinos y palestinas de todas las edades, ese encarcelamiento que desprecia todo tipo de ley y de derechos.

Pero la solidaridad médica con los prisioneros y prisioneras siempre desde la invasión ha estado presente, y un ejemplo actual es el que ofrece Médicos Sin Fronteras, cuyo coordinador, el Doctor Mohammed Abu Mughaiseeb en Gaza manifestaba lo siguiente tras el ataque sionazi en los días siguientes al 11 de mayo: La situación ya ha sido horrible esta semana, con el número de víctimas civiles en aumento cada día, pero cuando vi los daños en el área y la clínica de MSF la mañana después del ataque, me quedé sin palabras, dice el Dr. Mohammed Abu Mughaiseeb, nuestro coordinador médico adjunto en Gaza.

Todo quedó dañado, casas, carreteras, árboles. La clínica, donde vemos a más de 1.000 niños al año con quemaduras y traumatismos, no tenía una pared y había escombros por todas partes. La clínica ahora está cerrada, no solo por los daños en su estructura, sino también porque la carretera de acceso a ella ha sido destruida y porque la zona aún no es segura.

Desde los Territorios Palestinos Ocupados, el coordinador de MSF, Elu Sok, manifestaba: Los horrendos ataques contra civiles e infraestructuras civiles que estamos presenciando en Gaza son imperdonables e intolerables, afirma nuestro coordinador general en Territorios Palestinos Ocupados. La situación es crítica. El número de personas heridas y desplazadas está aumentando, mientras que el personal humanitario y los suministros adicionales aún no pueden entrar a Gaza. La autoridad de salud local informa que están a 24 horas de quedarse sin bolsas de sangre, lo que supone que no pueden transfundir sangre a los pacientes, una intervención clave en el cuidado de los heridos de guerra». Médicos Sin Fronteras, 17, 05, 2021.

Como vemos hay una gran diferencia entre un médico y un asesino que tiene conocimientos médicos y los emplea en la tortura, tal y cómo se sabe que hacían los nazis en los campos de la muerte. Aquí tienen una declaración de numerosos miembros del ejército de ocupación: Entrevista a Tristán Troudart, psiquiatra israelí miembro de Physicians For Human Rights https://rebelion.org/muchos-soldados-israelies-confiesan-que-se-sienten-como-nazis/

La defensa de la nación palestina ha puesto a los médicos en primera línea de defensa de sus compatriotas y como manifestación pública de ello desde el año 2000 hacen su Juramento Hopocrático en la mezquita de Al-Aqsa (Jerusalén) y esta costumbre ha continuado cada año, a pesar de las dificultades y obstáculos que enfrentan los estudiantes de Cisjordania. Quienes no pudieron asistir a la ceremonia fue por los obstáculos y la negación de permisos por parte de las fuerzas de ocupación israelíes para ingresar a la ciudad.

Los médicos, en la ceremonia, hacemos un juramento para defender esta mezquita y los derechos del pueblo palestino, y enfatizamos la santidad de la profesión médica.

Su juramento es el mensaje lanzado al mundo con el que quieren mostrar que el Pueblo Palestino ama la vida, y ellos y ellas quieren continuar aprendiendo a pesar de todas las dificultades.

Del caso de Palestina dejo aquí la denuncia hecha en esos días de mayo en que el sionazismo agredió al Pueblo de Gaza:

El director regional de la Organización Mundial de la Salud para el Mediterráneo Oriental, Ahmed al Mandhari, denunció este jueves (20.05.2021) que no se puede acceder a los territorios palestinos para tratar a los heridos por los ataques israelíes ni proporcionar suministros básicos, por lo que pidió que se facilite la entrada a la Franja de Gaza para hacer frente a lo calificó de crisis de salud pública.

El cierre de puntos de entrada y salida para pacientes y trabajadores humanitarios y las graves restricciones para la entrada de suministros médicos está exacerbando esta crisis de salud pública, dijo Al Mandhari, quien agregó que en Cisjordania se han registrado obstrucciones a equipos médicos y agresiones a trabajadores sanitarios: Se ha dañado, detenido y confiscado ambulancias y se han producido incursiones en instalaciones sanitarias, aseveró.

El funcionario acusó la casi completa destrucción de un centro de atención primaria en la Franja de Gaza y los daños sustanciales en el único laboratorio para pruebas de SARS-CoV-2 en un ataque que provocó severas heridas a un doctor que actualmente se encuentra en una unidad de cuidados intensivos. El sistema sanitario enfrenta una escasez crítica de medicinas y suministros esenciales, añadió.

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: Gaza 51 días; Palestina. Crónicas de vida y Resistencia; Dietario de Crisis; Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero; y, Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios. Presidente de AMANE. Miembro de la Asociación Europea de Apoyo a los Detenidos Palestinos. Miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista

 

Los crecientes vínculos de Israel con China preocupan a Washington

Foto: el presidente de China, Xi Jinping (d), y el ex primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se dan la mano en Pekín, China, el 21 de marzo de 2017 [ETIENNE OLIVEAU/AFP/Getty Images].

24 de agosto de 2021

Por Adnan Abu Amer

No es ningún secreto que las crecientes relaciones económicas entre Israel y China están suscitando preocupación en Washington, a pesar de las advertencias internas en el Estado de ocupación de que Pekín está explotando estos lazos para obtener tecnología militar y de seguridad por medios secretos. Todavía resuenan los ecos de un ciberataque chino contra Israel.

Entre 2007 y 2020, China invirtió 19.000 millones de dólares en Israel, incluidos 9.000 millones en tecnología y 6.000 millones en infraestructuras. El flujo comercial anual entre ambos también ha aumentado de 12.000 millones de dólares a 15.000 millones, lo que convierte a China en el tercer socio comercial de Israel después de Europa y Estados Unidos. Sin embargo, desde 2018 se ha producido un descenso de las inversiones chinas en Israel, como ha sucedido en otros lugares, aunque el interés de China por la tecnología israelí se ha demostrado a través del empeño de Pekín por enviar académicos a Israel, comprar empresas y establecer centros de investigación y desarrollo.

No obstante, China ha intensificado sus actividades económicas, políticas y militares con respecto a Israel, con una política más asertiva y a veces incluso agresiva. Los estadounidenses han percibido los peligros y los desafíos de los crecientes vínculos entre Tel Aviv y Pekín, sobre todo la transferencia a gran escala de tecnología y habilidades, además de los incentivos económicos para promover objetivos políticos, el espionaje y la influencia extranjera.

Una de las preocupaciones de Estados Unidos es que Pekín está tratando de obtener tecnología militar y de seguridad israelí a través de una variedad de canales abiertos y encubiertos, gubernamentales y civiles. Washington ha advertido a Israel sobre el creciente acceso de China a su infraestructura y tecnología, pero muchos en Tel Aviv consideran esas advertencias como un intento de frenar las relaciones del Estado de ocupación con Pekín, ya que esos lazos son de gran importancia económica. Tel Aviv tiene que ser cuidadosa, no en cuanto a la gestión inteligente de la tensión con Estados Unidos, su aliado estratégico, sino para reducir la exposición a los riesgos chinos.

Esto confirma que las relaciones de Israel con China tienen retos directos que van más allá de la posición adoptada por EEUU. De ahí que exista la posibilidad de que China intente obtener tecnología específica de Israel no sólo de forma consentida, sino también de forma clandestina. Esto exige una mayor conciencia de los riesgos de espionaje y cibernéticos que plantea China, que puede perseguir otros objetivos en los sectores gubernamental, empresarial, académico y de la sociedad civil.

El malestar de Estados Unidos por los crecientes lazos entre Israel y China ya no se mantiene entre bastidores. El director de la Agencia Central de Inteligencia, William Burns, expresó al primer ministro Naftali Bennett la preocupación de Washington por la creciente injerencia de Pekín en la economía israelí, así como por la participación de China en el mercado de la alta tecnología y en grandes proyectos de infraestructuras.

Esto hizo que el gabinete israelí incluyera el tema en la agenda de la reunión de Bennett con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prevista para esta semana, a sabiendas de que el aumento del compromiso de China con Israel era una fuente de tensión entre el ex presidente Donald Trump y el gobierno de Benjamín Netanyahu. Esto se produjo después de un aumento de la participación de China en grandes proyectos de infraestructura en el estado de ocupación, como la construcción de un nuevo puerto en Haifa y el tren ligero de Gush Dan. Washington se vio empujado a exigir que Tel Aviv restrinja la participación de China en dichas actividades.

Israel se debate entre el mantenimiento de importantes relaciones con China y las advertencias de Estados Unidos porque no puede ignorar la tensión entre Washington y Pekín. Es posible que se vea obligado a elegir entre las dos superpotencias, lo que no será fácil ya que quiere mantener vínculos con ambas. Los intereses chinos en la industria armamentística son especialmente importantes para Israel.

El año pasado estuvo marcado por la presión de Estados Unidos sobre Israel para que cancelara un enorme acuerdo de suministro de aviones militares a China, debido a la preocupación por una posible transferencia de tecnología sensible relacionada con los misiles Patriot. Fuentes de la inteligencia estadounidense y funcionarios del Departamento de Estado y del Pentágono han acusado a Israel de transferir tecnología militar estadounidense a China y otros países. El Congreso de Estados Unidos ha pedido al interventor del Estado que realice investigaciones urgentes al respecto.

Aun así, los lazos económicos y de otro tipo entre Israel y China han seguido creciendo a pesar de los intentos de interrumpirlos. Las empresas chinas han invertido en infraestructuras y tecnología israelíes y han conseguido un papel importante en la gestión y ampliación de los puertos israelíes. Se espera que el antiguo embajador de Israel en China, el general Matan Vilnai, inaugure en octubre una sucursal de una universidad china con el objetivo de enseñar la lengua china y acoger a estudiantes en Israel.

Los israelíes saben que este tipo de avances tienen como objetivo extender la influencia política y cultural. Para China, forman parte de su iniciativa «Belt and Road», que combina la economía y la geografía en un conjunto de objetivos estratégicos. Israel también sabe que debe tener en cuenta que el Secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, ha calificado a Pekín como «el mayor desafío para Estados Unidos». El propio Biden ha pedido en sus reuniones con los líderes europeos un frente unido contra China, lo que ha llevado a uno de sus asesores políticos a anunciar que el objetivo de Pekín es lograr el dominio mundial sobre Estados Unidos en los próximos 30 años.

Es cierto que Israel puede no estar de acuerdo con esta evaluación negativa de China, pero no puede ignorarla mientras represente el principio rector de la política exterior estadounidense, a pesar de los importantes vínculos con Pekín y de que Washington sigue siendo el principal aliado estratégico de Israel y más de la mitad de los judíos del mundo son ciudadanos estadounidenses. Si tiene que elegir entre los dos, esto puede ser un factor decisivo.

Fuente: https://www.monitordeoriente.com

 

Colonialismo y solidaridad definen la batalla decisiva entre Israel y Palestina en África

Foto: el presidente palestino Mahmoud Abbas (I-2) y el presidente de la Comisión de la Unión Africana Moussa Faki (C) asisten a la 29ª Cumbre de la Unión Africana en Addis Abeba, Etiopía, el 3 de julio de 2017 [Minasse Wondimu Hailu/Anadolu Agency].

24 de agosto de 2021

La decisión de la Comisión de la Unión Africana del mes pasado de conceder a Israel el estatus de observador en la UA fue la culminación de años de incesantes esfuerzos israelíes destinados a cooptar la mayor institución política de África. ¿Por qué tiene Israel tanto interés en penetrar en África? ¿Qué ha hecho que los países africanos sucumban finalmente a la presión y el lobby israelíes?

Para responder a estas preguntas, hay que apreciar el nuevo Gran Juego que se está desarrollando en muchas partes del mundo, especialmente en África, que siempre ha sido importante para los designios geopolíticos de Israel. Desde principios de los años 50 hasta mediados de los 70, la red africana de Israel estuvo en constante expansión. Sin embargo, la guerra de 1973 puso fin a esa afinidad de forma abrupta.

¿Qué cambió en África?

Ghana, en África Occidental, reconoció oficialmente a Israel en 1956, sólo ocho años después de que el Estado de ocupación se estableciera sobre las ruinas de la Palestina histórica. Lo que en su momento pareció una decisión extraña, dada la historia del colonialismo occidental en África y las luchas anticoloniales, marcó el inicio de una nueva era en las relaciones entre África e Israel. A principios de la década de 1970, Israel había establecido una posición fuerte en el continente. En vísperas de la guerra árabe-israelí de 1973, mantenía relaciones diplomáticas plenas con 33 países africanos.

Sin embargo, la «Guerra de Octubre» planteó a muchos países africanos una dura disyuntiva: ponerse del lado de Israel -un país nacido de las intrigas coloniales occidentales- o de los árabes, vinculados a África por lazos históricos, políticos, económicos, culturales y religiosos. La mayoría de los países africanos optaron por lo segundo. Uno tras otro, los países africanos comenzaron a romper sus vínculos con Israel. Muy pronto, ningún Estado africano, salvo Malawi, Lesoto y Suazilandia, tenía relaciones diplomáticas oficiales con el Estado de ocupación.

La solidaridad del continente con Palestina fue entonces aún más lejos. En su 12ª sesión ordinaria, celebrada en Kampala en 1975, la Organización de la Unidad Africana -precursora de la Unión Africana- se convirtió en el primer organismo internacional en reconocer, a gran escala, el racismo inherente a la ideología sionista de Israel, al adoptar la Resolución 77 (XII). Esta misma resolución fue citada en la Resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU, adoptada en noviembre de ese mismo año, que determinó que «el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial». La Resolución 3379 permaneció en vigor hasta que fue revocada por la Asamblea bajo una intensa presión de Estados Unidos en 1991.

Dado que Israel siguió comprometido con esa misma ideología sionista y racista, la única conclusión racional es que fue África, y no Israel, la que cambió. Pero, ¿por qué?

Lo primero fue el colapso de la Unión Soviética. Ese acontecimiento sísmico provocó el posterior aislamiento de los países africanos prosoviéticos que, durante años, se mantuvieron a la vanguardia contra el expansionismo y los intereses estadounidenses, occidentales y, por extensión, israelíes en el continente.

A esto le siguió el colapso del frente árabe unificado sobre Palestina. Este frente ha servido históricamente como marco de referencia moral y político para los sentimientos pro-palestinos y anti-israelíes en África. Este colapso concreto comenzó con la firma por parte del gobierno egipcio del Acuerdo de Camp David en 1978-79 y luego con los Acuerdos de Oslo firmados por los líderes palestinos e Israel en 1993.

El primer ministro israelí Menachem Begin (derecha) y el presidente egipcio Anwar Sadat (izquierda) con el presidente estadounidense Jimmy Carter en Camp David en septiembre de 1978 [US Gov].

La normalización encubierta y abierta entre los países árabes e Israel ha continuado sin cesar durante las últimas tres décadas, lo que ha dado lugar a la ampliación de los lazos diplomáticos entre Israel y varios países árabes, incluidos los países afroárabes, como Sudán y Marruecos. Otros países africanos de mayoría musulmana también se sumaron a los esfuerzos de normalización, como Chad y Mali.

La nueva «lucha por África» se renovó con fuerza. El neocolonialismo trajo de vuelta a África a muchos de los sospechosos habituales; los países occidentales se están dando cuenta, una vez más, del potencial sin explotar del continente en términos de mercados, mano de obra barata y recursos naturales. Uno de los motores del regreso de Occidente a África es el ascenso de China como superpotencia mundial con gran interés en invertir en las deterioradas infraestructuras africanas. Siempre que se encuentra una competencia económica, es seguro que le sigue el material militar. En la actualidad, varias fuerzas armadas occidentales operan abiertamente en África bajo diversas apariencias; los franceses en Malí y la región del Sahel, por ejemplo, y las numerosas operaciones de Estados Unidos a través del Mando de África (AFRICOM).

Resulta revelador que Washington no sólo sirva de benefactor de Israel en Palestina y Oriente Medio, sino también en todo el mundo, e Israel está dispuesto a llegar a cualquier extremo para explotar la enorme influencia que tiene sobre el gobierno estadounidense. Este paradigma asfixiante, que lleva décadas actuando en Oriente Medio, también lo hace en África. Por ejemplo, la administración estadounidense acordó el año pasado retirar a Sudán de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo de Washington a cambio de la normalización de Jartum con Israel. En realidad, Sudán no es el único país que entiende -y está dispuesto a participar- en este tipo de «pragmatismo», un eufemismo para referirse a un turbio trueque político. Otros también han aprendido a jugar bien el juego. De hecho, al votar a favor de la admisión de Israel en la UA, algunos gobiernos africanos esperan un retorno de su inversión política, un retorno que se exigirá a Washington, no a Tel Aviv.

Por desgracia, aunque era de esperar, a medida que la normalización de África con Israel ha ido creciendo, Palestina se ha convertido en una cuestión cada vez más marginal en las agendas de muchos gobiernos africanos, que están mucho más interesados en la realpolitik -o simplemente en permanecer en los buenos libros de Washington- que en honrar el legado anticolonial y antiapartheid de sus naciones.

Netanyahu, el conquistador

Sin embargo, la decisión de Israel de «volver» a África no se debe únicamente al oportunismo político y a la explotación económica. Los sucesivos acontecimientos han dejado claro que Washington se está retirando de Oriente Medio y que la región ha dejado de ser una prioridad para el menguante imperio estadounidense. Para Estados Unidos, los movimientos decisivos de China para afirmar su poder e influencia en Asia son en gran parte responsables del replanteamiento de Washington. La retirada de EE.UU. de Irak en 2012, su «liderazgo desde atrás» en Libia y su política de no compromiso en Siria, entre otros, fueron indicadores que señalaban el hecho ineludible de que Israel ya no podía contar únicamente con el apoyo ciego e incondicional de EE.UU. Así, comenzó la búsqueda permanente de nuevos aliados.

Por primera vez en décadas, Israel empezó a enfrentarse a su prolongado aislamiento en la Asamblea General de la ONU. Puede que los vetos de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU hayan protegido a Israel de la responsabilidad por su ocupación militar y sus crímenes de guerra, pero no han sido suficientes para dar a Israel la legitimidad que ha codiciado durante mucho tiempo. En una reciente conversación con el ex enviado de derechos humanos de la ONU, Richard Falk, el profesor emérito de Princeton me explicó que, a pesar de la capacidad de Israel para escapar del castigo, está perdiendo rápidamente lo que él denomina la «guerra de la legitimidad».

Palestina, según Falk, sigue ganando esa guerra, que sólo puede lograrse mediante una solidaridad mundial real y de base. Es precisamente este factor el que explica el gran interés de Israel por trasladar el campo de batalla a África y otras partes del Sur Global.

El 5 de julio de 2016, el entonces primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dio el pistoletazo de salida a la propia «lucha por África» de Israel con una visita a Kenia, que fue calificada de histórica por los medios de comunicación israelíes. De hecho, fue la primera visita de un primer ministro israelí en cincuenta años. Tras pasar un tiempo en Nairobi, donde asistió al Foro Económico Israel-Kenia junto a cientos de líderes empresariales israelíes y kenianos, se trasladó a Uganda, donde se reunió con líderes de otros países africanos como Sudán del Sur, Ruanda, Etiopía y Tanzania. Ese mismo mes, Israel anunció la renovación de los lazos diplomáticos entre Israel y Guinea.

La nueva estrategia israelí surgió a partir de ahí. Siguieron más visitas de alto nivel a África y anuncios triunfantes sobre nuevas empresas e inversiones económicas conjuntas. En junio de 2017, Netanyahu participó en la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), celebrada en la capital liberiana, Monrovia. Allí, llegó a reescribir la historia.

«África e Israel comparten una afinidad natural», afirmó Netanyahu en su discurso. «Tenemos, en muchos sentidos, historias similares. Vuestras naciones trabajaron bajo el dominio extranjero. Habéis vivido guerras y matanzas horribles. Esta es en gran medida nuestra historia». Con estas palabras, Netanyahu intentó, no sólo ocultar las intenciones coloniales de Israel, sino también robar a los palestinos su propia historia.

Además, el líder israelí esperaba coronar sus logros políticos y económicos con la Cumbre Israel-África, un evento que pretendía dar la bienvenida oficial a Israel, no a una alianza regional africana específica, sino a toda África. Sin embargo, en septiembre de 2017, los organizadores del evento decidieron posponerlo indefinidamente, después de que estuviera previsto que se celebrara en Lomé, la capital de Togo, un mes después. Lo que fue considerado por los líderes israelíes como un revés temporal fue el resultado de un intenso cabildeo entre bastidores por parte de varios países africanos y árabes, entre ellos Sudáfrica y Argelia.

Una «victoria» prematura

En última instancia, se trató de un revés temporal. La admisión de Israel en el bloque africano de 55 miembros en julio es considerada por los funcionarios israelíes y los expertos de los medios de comunicación como una gran victoria política, especialmente porque Tel Aviv ha estado trabajando para conseguir el estatus de observador desde 2002. En aquel momento, muchos obstáculos se interpusieron en el camino, como la fuerte objeción planteada por Libia bajo el liderazgo de Muammar Ghaddafi y la insistencia de Argelia en que África debe seguir comprometida con sus ideales antisionistas, etc. Sin embargo, uno tras otro, estos obstáculos fueron eliminados o marginados.

En una reciente declaración, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Yair Lapid, celebró la pertenencia de Israel a la Unión Africana como una «parte importante del fortalecimiento del tejido de las relaciones exteriores de Israel». Según Lapid, la exclusión de Israel de la UA fue una «anomalía que existió durante casi dos décadas». Por supuesto, no todos los países africanos están de acuerdo con su conveniente lógica.

 

El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Yair Lapid, pronuncia un discurso mientras ofrece una conferencia de prensa conjunta con el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita (no se ve), en Rabat, Marruecos, el 11 de agosto de 2021 [Jalal Morchidi/Anadolu Agency].

Según TRT News, que cita medios de comunicación argelinos, diecisiete países africanos, entre ellos Zimbabue, Argelia y Liberia, se han opuesto a la admisión de Israel en la Unión. En una declaración separada, Sudáfrica expresó su indignación por la decisión, calificando de «espantosa» la «injusta e injustificada decisión de la Comisión de la UA de conceder a Israel el estatus de observador en la Unión Africana». El ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Ramtane Lamamra, dijo que su país «no se quedará de brazos cruzados ante este paso dado por Israel y la Unión Africana sin consultar a los Estados miembros».

A pesar del triunfalismo de Israel, parece que la lucha por África aún no ha terminado; es probable que la batalla política, ideológica y económica continúe sin tregua durante los próximos años. Sin embargo, para que los palestinos y sus partidarios tengan una oportunidad de ganarla, deben comprender la naturaleza de la estrategia israelí, mediante la cual el Estado ocupante se posiciona como el salvador de varios países africanos, concediendo favores e introduciendo nuevas tecnologías para combatir problemas reales y tangibles. Al ser más avanzado tecnológicamente en comparación con muchos Estados africanos, Israel puede ofrecer sus tecnologías superiores de «seguridad», informática y riego a África a cambio de lazos diplomáticos, apoyo en la Asamblea General de la ONU y lucrativas inversiones.

Por consiguiente, la dicotomía de Palestina con África se basa en parte en el hecho de que la solidaridad africana se ha situado históricamente en el marco político más amplio de la solidaridad mutua africano-árabe. Sin embargo, a medida que la solidaridad árabe oficial con Palestina comienza a debilitarse, los palestinos se ven obligados a pensar fuera de este marco tradicional, de modo que puedan construir una solidaridad directa con las naciones africanas por derecho propio, sin fusionar necesariamente sus aspiraciones nacionales con el cuerpo político árabe más amplio, ahora fragmentado.

Aunque esta tarea es desalentadora, también es prometedora, ya que los palestinos tienen ahora la oportunidad de construir puentes de apoyo y solidaridad mutua en África a través de contactos directos, en los que actúan como sus propios embajadores. Obviamente, Palestina no sólo tiene mucho que ganar, sino también mucho que ofrecer a África. Los médicos, ingenieros, trabajadores de la defensa civil y de primera línea, educadores, intelectuales y artistas palestinos son algunos de los más cualificados y consumados de Oriente Medio. Es cierto que tienen mucho que aprender de sus pares africanos, pero también tienen mucho que dar a cambio.

A diferencia de los estereotipos persistentes, muchas universidades, organizaciones de la sociedad civil y centros culturales africanos son vibrantes centros intelectuales. Los pensadores, filósofos, escritores, periodistas, artistas y atletas africanos son algunos de los más elocuentes, capacitados y consumados del mundo. Cualquier estrategia a favor de Palestina en África debería tener en cuenta estos tesoros africanos como forma de comprometerse, no sólo con los individuos, sino también con sociedades enteras.

Los medios de comunicación israelíes informaron ampliamente y con orgullo sobre la admisión de Israel en la UA. Las celebraciones, sin embargo, podrían ser prematuras, ya que África no es un grupo de líderes egoístas que conceden favores políticos a cambio de escasos beneficios. Es el corazón de las tendencias anticoloniales más poderosas que ha conocido el mundo. Un continente de este tamaño, complejidad y orgullosa historia no puede ser descartado como un mero «premio» a ganar o perder por Israel y sus amigos neocoloniales.

Sobre el autor: Ramzy Baroud es periodista, autor y editor de Palestine Chronicle. Es autor de varios libros sobre la lucha palestina, entre ellos «La última tierra»: Una historia palestina’ (Pluto Press, Londres). Baroud tiene un doctorado en Estudios Palestinos de la Universidad de Exeter y es un académico no residente en el Centro Orfalea de Estudios Globales e Internacionales de la Universidad de California en Santa Bárbara. Su sitio web es www.ramzybaroud.net.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

 

Cazas israelíes lanzan nuevas incursiones contra Franja de Gaza

24 de agosto de 2021

Los aviones de combate israelíes lanzan una serie de incursiones en varios sitios de la Franja de Gaza, y la Resistencia responde con cañones antiaéreos.

Según los medios, los aviones de guerra de Israel han bombardeado este lunes una posición de la Resistencia de Al-Qadisiyah, al oeste de Jan Yunis, sur del enclave costero, y han lanzado ataques aéreos en el este del vecindario de Al-Zaytoun y contra tierras agrícolas y puntos de la línea de separación.

Además, el régimen israelí ha disparado bombas incendiarias en el cielo de la región de Sufa, entre Jan Yunis y Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.

Un reportero de la agencia de noticia local Wafa ha indicado que los ataques han causado numerosos daños en los lugares señalados y en algunas casas y propiedades de los palestinos, pero no han dejado víctimas.

El domingo, los aviones israelíes bombardearon cuatro puntos de Gaza, alegando que fueron en reacción a los disparos hechos en su contra, que dejaron gravemente herido a uno de sus soldados.

El nuevo estallido de violencia se produce tres meses después de que el régimen de Israel y el movimiento HAMAS acordaran un alto el fuego, luego de que en mayo las dos partes se envolvieran en los combates más letales en años, en los que murieron más de 250 palestinos.

La Resistencia palestina ha alertado que medidas provocativas de los militares israelíes perjudicarán la tregua anunciada en la Franja de Gaza, y ha dejado claro que, ante nuevos ataques israelíes a Gaza, “el régimen de Tel Aviv estará en la mira otra vez”.

Fuente: HispanTV 

Israel presentará a Estados Unidos una nueva estrategia para hacer frente a Irán

Foto: el primer ministro israelí, Naftali Bennett, en Tel Aviv, el 29 de junio de 2021 [AMIR COHEN/POOL/AFP via Getty Images].

24 de agosto de 2021

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, presentará a Estados Unidos una nueva estrategia sobre cómo tratar con Irán, según informó ayer el Times of Israel.

Bennett tiene previsto reunirse con el presidente estadounidense Joe Biden en Washington el jueves. Una fuente diplomática, según el diario israelí, dijo que «El núcleo de la discusión diplomática tratará sobre Irán».

Y añadió: «Cuando empezamos a planificar la visita, la vuelta al acuerdo parecía segura. Desde entonces, el tiempo ha pasado, el presidente de Irán ha cambiado y las cosas parecen mucho menos seguras. En nuestra opinión, puede ser que no haya vuelta al acuerdo».

Las fuentes dijeron que Bennett argumentará que el programa nuclear de Irán ha avanzado demasiado para que el acuerdo, conocido como Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), tenga alguna relevancia en 2021. En consecuencia, el levantamiento de las sanciones es una concesión demasiado grande, explicó.

«No tiene ningún valor volver al acuerdo nuclear», dijo el funcionario, señalando que el gobierno de Bennett heredó a Irán, que «está trabajando de forma extremadamente agresiva y está dando poder a fuerzas muy negativas en la región».

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

El Líbano condena a prisión a 3 personas por colaborar con Israel

24 de agosto de 2021

El Tribunal Militar de El Líbano ha condenado en ausencia a tres individuos a prisión y trabajos forzados por cargos de colaboración y vínculos con Israel.

La corte, presidida por el general de brigada Munir Shehade, condenó el lunes a Yamal Ahmed Rifi, médico residente en Australia y hermano del exministro de Justicia libanés Ashraf Rifi, a 10 años de prisión por el delito de impulsar la “normalización de relaciones con Israel”, según informó el diario árabe Rai al-Youm.

El tribunal además dictó cinco años de prisión contra Amin Mohamad Beydun, un ciudadano de doble nacionalidad libanesa-estadounidense, por cargos de terrorismo y espionaje para el régimen de Israel.

Beydun, buscado durante años por la Justicia libanesa, fue detenido en julio en el Aeropuerto Internacional de Beirut, en la capital.

La Justicia libanesa ya había condenado en ausencia en junio de 1998 a Beydun a 10 años de trabajos forzados por servir a Israel.

Además, se confirmó la sentencia de 2 años de cárcel y trabajos forzosos a Marc Charbel Tanios después de ser declarado culpable de “comunicarse con el enemigo israelí e intercambiar correos electrónicos” con los responsables israelíes.

Ashraf Rifi, exministro de Justicia libanesa, quien también fue director general de las Fuerzas de Seguridad Interna, denunció la sentencia contra su hermano, acusando al Tribunal de estar “politizado”.

Desde 2009, los servicios de seguridad libaneses han desmantelado varias redes de espionaje pro israelí y detenido a más de un centenar de personas, entre ellas, miembros de la Policía y el Ejército, por sus contactos secretos y la colaboración con el régimen sionista.

En El Líbano, los espías de Israel pueden ser sentenciados a cadena perpetua y a trabajos forzados, y si se demuestra que sus actos causaron la muerte de alguien, pueden recibir la pena capital.

Israel espía a líderes y miembros de Hezbolá
El régimen de Tel Aviv lleva a cabo, además de manera rutinaria operaciones de reconocimiento y espionaje con drones en El Líbano para recopilar información sobre las bases del Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá), cuyo enorme arsenal de misiles se ha convertido en una pesadilla para las autoridades del régimen.

El Gobierno de Beirut ha denunciado en repetidas veces las constantes violaciones de la soberanía de El Líbano por Israel y ha presentado incluso varias quejas ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en las que acusa a Israel de violar el derecho internacional y de representar una amenaza para la población civil.

Hezbolá, por su parte, ha prometido responder a las agresiones israelíes y derribar todos los drones espías que violasen la soberanía del territorio libanés.

Fuente: HispanTV 

Israel miente para justificar sus crímenes: Human Rights Watch HRW asegura que no hay evidencias de uso militar en edificios civiles destruidas por Israel

23 de agosto de 2021

Human Rights Watch dijo que no hay evidencia alguna de que facciones palestinas tuvieran presencia actual o anterior en ninguna de las torres residenciales atacadas por misiles de la aviación israelí durante la agresión a Gaza en mayo pasado.

Un extenso informe de la organización de derechos humanos afirmó que señaló que, «incluso si los argumentos israelíes fuesen ciertos y que hubiese existido presencia de elementos o facciones de la resistencia palestina, estos ataques causaron daños desproporcionados a la propiedad civil».

El informe señala que los ataques aéreos israelíes que destruyeron cuatro edificios de gran altura en Gaza durante esa agresión corresponden a violación a las leyes de guerra y pueden constituir crímenes de guerra.

Los ataques también dañaron edificios cercanos, desplazaron a miles de familias y cerraron decenas de negocios que proporcionaban sustento a muchas personas.

Cabe señalar que entre el 11 y el 15 de mayo, aviones israelíes atacaron las torres «Hanadi», «Al-Jawhara», «Al-Shorouk» y «Al-Jalaa» en el barrio densamente poblado de Al-Rimal, derrumbando por completo y en forma inmediata tres de las torres bombardeadas, mientras que el cuarto edificio, «Al-Jawhara», sufrió daños graves y debió ser demolido.

Como es su costumbre, Israel justifica sus crímenes bajo argumentos y suposiciones falsas y nunca presenta evidencias. En estos casos de las torres civiles atacadas, la ocupación afirma que facciones palestinas de la resistencia habrían utilizado las torres con fines militares, pero no proporcionaron ninguna prueba para respaldar estas acusaciones, según el informe de la organización internacional.

«Los ataques de Israel en contra de la población civil y estas cuatro torres en Gaza han causado daños severos y permanentes a los innumerables palestinos que vivían, trabajaban y desarrollaban sus actividades allí», dijo Richard Ware, investigador de la División de Crisis y Conflictos de Human Rights Watch.

El investigador pidió al ejército de la ocupación israelí que presentara públicamente pruebas en las que, según él, se basó para llevar a cabo estos ataques.

Las torres incluían decenas de empresas, oficinas de agencias de noticias y muchos hogares de familias palestinas.

Human Rights Watch dijo que los efectos a largo plazo de los ataques van más allá de la actual destrucción de edificios; Se perdieron muchos puestos de trabajo debido al cierre de negocios y muchas familias fueron desplazadas.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada

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