Israel autoriza una inusual construcción de viviendas palestinas en Cisjordania

16 de agosto de 2021

Fuentes: Naiz [Foto: Demolición de una vivienda palestina en Sair, cerca de Hebrón, en Cisjordania. (Hazem BADER/AFP)]. 

El Gobierno israelí ha autorizado la construcción de 800 viviendas palestinas en el Área C de Cisjordania, una decisión inédita en este territorio ocupado, pero que va acompañada de la aprobación de 2.200 casas para colonos judíos, la primera del nuevo Gobierno israelí y con Biden en la Casa Blanca.

El ministro de Defensa de Israel, Beny Gantz, ha autorizado la construcción de unas 800 viviendas palestinas en el Área C de Cisjordania ocupada, bajo total control administrativo y de seguridad israelí, una decisión inédita en un territorio ocupado en el que lo habitual es la demolición de hogares palestinos y la construcción de colonias judías.

Pero la edificación de en torno a unas 800 de viviendas palestinas en cinco localidades distintas de Cisjordania tiene como contrapartida la construcción de más de 2.000 casas en colonias israelíes en territorio cisjordano, la primera medida de este tipo que aprobaría el Gobierno israelí liderado por Naftali Benet desde que asumió el poder.

Organizaciones palestinas e internacionales denuncian desde hace años la práctica imposibilidad para la población palestina de la zona C –que abarca en torno al 60% dle territorio cisjordano– de obtener permisos por parte de Israel para edificar viviendas, por lo que la prensa interpreta la reciente decisión israelí como un gesto estratégico ante EEUU  y la Autoridad Palestina (ANP).

Medios palestinos han relacionado este anuncio con la presión estadounidense y la visita del director de la CIA, William J. Burns, que hoy se ha reunido Tel Aviv con el primer ministro israelí, Naftali Benet, y mañana tiene previsto encontrarse con el presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, en Ramalah, así como con sus respectivos responsables de Inteligencia.

Con todo, la estrategia israelí iría en la misma línea que la del Ejecutivo del presidente de EEUU, Joe Biden, quien quiere reforzar el papel de la ANP, y debilitar a su vez al grupo islamista Hamas.

Desde el acceso al poder de Biden el pasado enero, Israel no aprobó más planes de construcción en asentamientos pero un comité de planificación se reunirá la próxima semana para validar la edificación de 2.200 viviendas en colonias judías.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20210811/israel-autoriza-una-inusual-construccion-de-viviendas-palestinas-en-el-area-c-de-cisjordania

 

180.000 niños de Gaza regresan a escuelas dañadas

16 de agosto de 2021

1,2 millones de estudiantes comienzan la escuela en el primer día del año académico en Palestina

Cerca de 180.000 niños de Gaza regresarán a escuelas que aún están dañadas porque Israel no ha permitido la entrada del material necesario para repararlas, dijo ayer la Coordinadora Humanitaria y Residente de la ONU en los Territorios Palestinos Ocupados, Lynn Hastings.

En un comunicado, con motivo del inicio del nuevo curso escolar, Hastings dijo: «Hoy, domingo 15 de agosto, marca el regreso a la escuela para unos 1,2 millones de niños en los Territorios Palestinos Ocupados».

Hastings destacó dos cuestiones que suponen un reto para la continuación del curso escolar en Gaza, como son el COVID-19 y las escuelas dañadas por Israel durante la ofensiva sobre el enclave asediado en mayo.

«El COVID-19 ha supuesto que, en el último curso escolar, seguir las clases desde casa fuera más difícil, sobre todo porque sólo el 35% de los hogares palestinos tienen acceso a ordenadores domésticos», dijo Hastings.

Las escuelas de Gaza han estado cerradas desde la escalada de mayo; y hoy, casi 180.000 niños de la Franja de Gaza de entre 4 y 17 años asistirán o regresarán a escuelas que siguen dañadas porque no se ha permitido la entrada en Gaza de los materiales necesarios para las reparaciones.

 

«Los niños no sólo tienen derecho a una educación segura, sino que se les garantice una protección especial en virtud de la legislación internacional sobre derechos humanos, habida cuenta de su vulnerabilidad específica», añadió.

Hastings también dijo: «En contra de todas estas probabilidades, los niños palestinos tienen mucho de lo que enorgullecerse», destacando que «casi el 97% de los niños en edad escolar primaria en Palestina asisten a la escuela, entre las tasas más altas de asistencia en la región de Oriente Medio y Norte de África, y el analfabetismo se ha reducido notablemente del 1,1% en 2007 al 0,8%.»

«Hoy es un día para celebrar el regreso de los niños a la escuela: todos nosotros debemos procurar que puedan hacerlo con seguridad y esperanza», subrayó.

Las fuerzas israelíes matan a cuatro palestinos en Yenín

Foto: las fuerzas de ocupación israelíes dispararon y mataron a cuatro jóvenes palestinos: Raed Abu Seif, Amjad Hussainiya, Nour Jarrar y Saleh Ammar [@QudsNen/Twitter].

16 de agosto de 2021

Las fuerzas de ocupación israelíes dispararon y mataron a cuatro jóvenes palestinos en la ciudad ocupada de Cisjordania, Yenín, en la madrugada de hoy, hirieron y secuestraron a otros dos y detuvieron a tres, informaron fuentes locales.

Fuentes médicas palestinas identificaron a las víctimas como Raed Abu Seif, Amjad Hussainiya, Nour Jarrar y Saleh Ammar.

Murieron cuando las fuerzas de ocupación israelíes entraron en la ciudad ocupada y abrieron fuego contra los palestinos.

Un reportero del Channel 13 de la televisión israelí dijo que las fuerzas encubiertas entraron en el campo de refugiados de Yenín para detener a dos palestinos, y añadió que mataron a cinco.

Safa informó de que fuentes israelíes afirman que el ejército israelí está preparando una operación a gran escala en Yenín para vengarse de los disparos dirigidos contra las fuerzas de ocupación.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

El gobierno de Bennet-Lapid consolida el Estado Binacional Judío-Palestino

14 de agosto de 2021

Por Daniel Kupervaser

Con referencia al frente palestino en Cisjordania, los casi doce años de gobiernos de Netanyahu se caracterizaron básicamente por 3 objetivos centrales. Fortalecer las colonias judías existentes en la región sin ampliar su número, lograr reconocimiento de USA a soberanía israelí en esos contornos y en Jerusalén Oriental, y, por último, perjudicar lo máximo posible a la Autoridad Palestina en todos sus planes de independencia. El proyecto de solución del conflicto en base a la fórmula “dos estados para dos pueblos” pasó a segundo plano solo como artimaña táctica según las circunstancias. Por ese motivo, el Plan de Paz del siglo de Trump, también una versión del proyecto dos estados, no fue motivo para que Netanyahu lo tenga en cuenta, con la salvedad de usarlo únicamente como pretexto en el intento fallido de imponer soberanía israelí en las áreas de las colonias israelíes en Cisjordania.

Si bien la estrategia de Netanyahu no estaba equipada de componentes que puedan evitar la conformación futura “de jure” de un estado binacional judío -palestino, tampoco lo estaba con medidas que puedan estimularlo y romoverlo. No así con respecto a las medidas que comenzó a adoptar el nuevo gobierno liderado por Bennet y Lapid.

En un movimiento táctico destinado a consumar hechos ante la próxima entrevista programada entre Biden y Bennet, el gobierno de Israel anunció la decisión de autorizar la construcción de 2,200 viviendas en colonias judías en la zona C de Cisjordania, bajo control total israelí. Para aliviar el gusto amargo del primer sapo que este gobierno israelí obliga tragar al estadounidense, en forma sorprendente Jerusalén también anunció la autorización de la construcción de 800 viviendas para palestinos en sus aldeas de la misma zona C (“Bennet autoriza la construcción de 800 viviendas a palestinos en zona C y 2,200 en colonias judías”, Haaretz, 1-8-21).

Pero la construcción de viviendas no es la única decisión del nuevo gobierno de Israel cuya consecuencia es enmarañar las vidas de dos pueblos enfrentados por la pretensión de soberanía en un mismo territorio. El aspecto laboral, no menos importante que la vivienda, también dio lugar a decisiones que engrosan ese nudo gordiano cada día más difícil de desatar.

“Israel pretende aumentar en 15.000 la cantidad de trabajadores palestinos residentes en Judea y Samaria que trabajan en Israel en el área de la construcción”, expresó el COGAT, organismo que supervisa las actividades civiles en los territorios gobernados por la Autoridad Palestina. Los nuevos permisos elevan el número de palestinos autorizados a trabajar en Israel a 106.000, sumados a otros 30.000 autorizados a trabajar en asentamientos judíos en Cisjordania, informó un funcionario de seguridad bajo condición de anonimato (“Israel adjudicará 16.000 permisos de trabajo a palestinos”, Ynet en español, 28-7-21).

Pero esta no es toda la realidad. Periódicamente los medios se preocupan por informar, inclusive filmar, las decenas de miles de palestinos que logran filtrarse por la valla de separación y trabajar ilegalmente tanto en Israel como en los asentamientos judíos de Cisjordania ante los ojos cerrados de las fuerzas de seguridad israelíes. (“También hoy: palestinos ingresan a Israel por un hueco en la valla y suben a transporte que los lleva al trabajo”, Ynet, 1-2-21 https://www.ynet.co.il/news/article/By2z34rg00).

En oposición a un plan destinado a crear condiciones de autosuficiencia económica y política de los palestinos con el objetivo de una futura, clara y sostenible separación geográfica, esta integración económica y demográfica regional, promovida por el gobierno de Israel en base a las últimas medidas adoptadas, necesariamente va consolidando en la región un enmarañamiento judío-palestino de carácter económico, social y político que difícilmente se pueda separar y que el destino inevitable es la conformación de un estado binacional “de jure”.

Nadie es capaz de poner en duda que el soberano en esta rara conformación política es Israel, cuyos líderes deberán decidir en un futuro próximo si mantienen a la población palestina de Cisjordania sin ciudadanía adquiriendo el carácter de Apartheid para todo el Estado Judío (hoy lo es únicamente en Cisjordania), o sucesivamente, otorgan ciudadanía a palestinos de Cisjordania y así pierden la mayoría judía de Israel. Una alternativa peor que la otra.

La conducta del gobierno de Israel conduce indefectiblemente al estado binacional y el único interrogante es la fecha en que se sustituya el carácter actual “de facto” para asumir el “de jure”.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 14-8-2021

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD      

Argentina: la DAIA presentó un relevamiento sobre antisemitismo lleno de artificios y groseros errores metodológicos

Foto: como parte del contrato intangible con ADEPA, la DAIA recibió a Florencio Randazzo el mismo día de la presentación del informe.

15 de agosto de 2021

Por Jorge Elbaum 

“En aquel tiempo, y sobre todo en aquel medio, era importante ser valiente”.

Jorge Luis Borges

 

El jueves último la Delegación de Asociaciones israelitas Argentinas (DAIA) presentó en la embajada de Grecia un trabajo exploratorio dedicado a cuantificar hechos discriminatorios de índole judeofóbica durante el bienio 2019 y 2020. Sus conclusiones fueron abordadas –de forma conjunta y coincidente– por el titular de la entidad, Jorge Knoblovits, y por un especialista en la temática, el gerente de Relaciones Institucionales y Comunicaciones del Grupo Clarín y presidente de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), Martín Etchevers.

En la síntesis que prologó la presentación en la sede diplomática helena se afirma que “durante el periodo analizado se destaca el recrudecimiento de los niveles de violencia e intensidad de las manifestaciones denunciadas”. Sin embargo, una pormenorizada lectura del informe no permite constatar esa afirmación. El agregado de datos postula que “en 2019 se registraron 918 denuncias y en 2020, 507”, sin que pueda justificarse en ningún capítulo del texto el “recrudecimiento de los niveles de violencia e intensidad de las manifestaciones denunciadas”.

Los datos ofrecidos por la publicación, consolidados con la más absoluta carencia de rigurosidad metodológica, postulan que la pandemia concentró las agresiones en el territorio virtual, pese a que su número se redujo en un 100% respecto al año anterior, 2019. Según los gráficos publicados por la DAIA, los dos últimos años del macrismo fueron los más judeofóbicos en los 22 años de producción del material de marras: mientras que en el periodo de 2003 a 2015 exhibió un promedio de 250 casos anuales, durante el cuatrienio cambiemita ese guarismo se incrementó llamativamente.

Las denuncias recibidas por la DAIA entre 2018 y 2019 –último bienio del macrismo– duplican e incluso triplican las agresiones recabadas durante los doce años del kirchnerismo, sin que se insinúe ninguna interpretación justificatoria al respecto. Pese a la llamativa reducción de los denominados hechos antisemitas en 2020, Knoblovits no duda en advertir, en la página 11 del informe, que “hemos detectado hechos más graves, de mayor grado de virulencia en las expresiones antijudías y en un pasaje preocupante de la violencia discursiva a la física”. Lo sorprendente es que a lo largo del texto –sobre todo en el capítulo dedicado a la exposición y al análisis de los datos– no se consigna ningún ejemplo preciso –ni comparativo respecto a años anteriores– que avale dicha aseveración. Literalmente un artificio destinado a no conceder una disminución de la peligrosidad latente, que debe ser mantenida en aras de garantizar la continuidad de la misión institucional.

Cualquier estudiante de grado de estadística, demografía o sociología impugnaría el informe por los groseros errores ligados a la definición de las dimensiones de análisis, la inexistencia de variables y la rústica manera de agrupar los datos. En el propio título del texto se observa una falacia: se presenta como un relevamiento sobre hechos antisemitas cuando en realidad es un detalle de las denuncias recibidas por la DAIA respecto a lo que esta institución define a priori como antisemitismo.

Este último término es, de por sí, un territorio de disputas político-terminológicas de las que el informe no se hace cargo ni siquiera para problematizarlas. Los pueblos semitas son todos los que comparten un origen lingüístico ligado a las raíces arameas, hebreas y árabes, entre otras. En ese marco, el término más preciso para referirse a la discriminación a los hebreos debiera nominarse como judeofobia, pero su exclusión por parte de la DAIA busca evitar que el capital simbólico del antisemitismo se diluya luego de ser instaurado como apelativo de judeofobia desde el siglo XIX.

 

 

Números rotos

 

Cantidad de hechos antisemitas 1998/2020. Informe sobre Antisemitismo en la Argentina, página 17.

 

Otro elemento llamativo del informe es la duplicación de casos, situación que evidencia la total ausencia de rigurosidad para un documento que tuvo más de un año de edición. Se repiten los mismos hechos antisemitas (por ejemplo los citados con los órdenes 81 y 87, correspondientes al 2019, y los indicados como 248 y 250, pertenecientes al 2020) con el obvio objetivo de abultar las cifras. Además de ofrecer niveles paupérrimos de rigurosidad, consistencia y sistematicidad en el diseño de la investigación, se incluyen –de contrabando– acepciones de antisemitismo ligados a la problemática de Medio Oriente, sin contacto con aspectos ligados a la discriminación a los judíos.

En las definiciones propuestas por el informe sobre las formas en que se postulan los hechos judeofóbicos (página 23) se postula que existe un “antisemitismo contemporáneo” que cuestiona al sionismo. Dentro de ese razonamiento, por lo tanto, son caracterizados como agresiones judeofóbicos las siguientes sucesos/casos:

  • Un juego de mesa distribuido en la Provincia de Mendoza por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, titulado En la punta de la lengua, asocia Estado Palestino a la existencia de “asentamientos judíos” y “territorios robados” (número de orden 6, de enero de 2019, página 99);
  • Se denunció un tweet de un legislador que afirmó: “Alberto Fernández: te arma un proyecto para prohibir el negacionismo mientras autoriza el ingreso de tropas extranjeras y apoya al genocida Netanyahu” (número de orden 68, correspondiente a al 12 de febrero de 2020, página 245);
  • Se denunció el siguiente comentario realizado por un periodista en Twitter: “Netanyahu nazi” (número de orden 188, correspondiente al 12 de mayo de 2019, página 263);
  • Nota del diario La Arena de La Pampa: “Racismo y represión made in USA e Israel” (de La Pampa, número de orden 281, correspondiente al 8 de junio de 2019, página 279).

También son consideradas como discriminatorias aquellas publicaciones que recriminan a la AMIA/DAIA el rol persecutorio asumido en relación con Cristina Fernández de Kirchner y Héctor Timerman, entre otros:

  • “Ustedes no tienen autoridad MORAL, ¿qué pasó en la AMIA?, no levantaron ni un gramo de piedad y compasión por Héctor Timerman, él si se merece un homenaje por patriota, buen hombre y gran canciller, fue brutal lo que le hicieron” (número de orden 261, correspondiente al 20 de febrero de 2019, página 139).

Ambas atribuciones de supuesto antisemitismo dejan en claro que no es sólo la judeofobia lo que les preocupa: defienden todas las políticas de Israel, sin miramientos, incluso aquellas que la propia oposición política israelí considera como repudiables, como la ocupación neocolonial de territorios palestinos y la normativa militarizada –sin derecho a defensa– que rige en Cisjordania.

Una detallada lectura del informe sólo puede dejar en evidencia la sistemática articulación de inconsistencias y decisiones metodológicas insostenibles para cualquier cientista social que se dedique a analizar el informe. Dichos desatinos tienen dos orígenes detectables. Por un lado, la ampulosa afirmación –estipulada en el prólogo del texto– de que “la DAIA es la entidad representativa de la comunidad judía argentina”. Por el otro en la necesidad de asociar la identidad judía con las políticas de los gobiernos israelíes.

La autoasignada representatividad –homogénea, univoca y totalizadora– no puede ser validada en su trayectoria histórica, ni en los Estatutos de la entidad, ni en su capacidad de movilizar voluntades. Sólo se exteriorizan a sí mismos con una profecía autocumplida: ensayan –con ayuda de los poderes concentrados y sus propaladoras comunicacionales– una curiosa tautología amplificada de su propia existencia institucional.

 

 

Reunión de consorcio

 

Presentación del Informe en la embajada de Grecia. De izquierda a derecha, Jorge Knoblovits, la embajadora Elisabeth Fotiadou y el presidente de ADEPA, Martín Etchevers.

 

 

En términos fácticos, sólo pueden exhibir la voluntad de alrededor de los 60 sufragistas que, cada tres años, concurren a una asamblea electoral, espacio en el que se reparten los 28 cargos que conforman su Consejo Directivo. Si a estos últimos se le suman los 15 invitados permanentes, el procedimiento electoral deriva en que los sufragistas se votan a sí mismos, tal como sucede desde que rige en 2003 el primer y único estatuto de esa entidad. Los 60 electores, además, son negociados sin consideración alguna de las entidades de origen, logrando convertir las elecciones trianuales en una auténtica reunión de consorcio con la que luego piden reuniones con los ministros para sobre-representar su misión borrosa e imprecisa.

En esa misma línea de mistificación de representatividad, los editores del Informe de Antisemitismo en Argentina 2019-2020 pretenden legitimarse –en la introducción del documento–, afirmando que expresan la voluntad de 140 instituciones comunitarias. Sin embargo, un análisis detallado y minucioso expone evidencias algo diferentes: más de la mitad de esas supuestas instituciones adheridas carecen de existencia real desde hace medio siglo. Son sellos vacíos: instituciones que han anunciado su cierre definitivo y han dejado de ofrecer actividades.

Una gran parte de ellas, sin embargo, se despierta del letargo en los meses previos a cada votación trianual para empoderar a activistas que asuman la tarea de participar en la asamblea electoral en nombre de instituciones que no existen. Un reconocido dirigente de la AMIA, que formó parte de su dirección de diferentes periodos, denominó a esta configuración como “la cáscara vacía que sirve como plataforma para que las autoridades de la DAIA interactúen con Presidentes y potentados empresarios”.

La DAIA es una organización que se postula, ante la sociedad, como expresión medular de los 300.000 integrantes de la colectividad judeo-argentina. Para justificar esa falacia, la entidad que posee sus oficinas en Pasteur 633 dispone del auxilio comunicacional de la consabida trifecta mediática. De ahí la presencia estelar de uno de los máximos mascarones de proa del establishment corporativo local, el presidente de ADEPA, quien acompaña en forma permanente las iniciativas de esa institución comprometida con los valores cambiemitas y antipopulares. Para evitar que la identidad plural y heterogénea de la colectividad judeo-argentina quede expuesta frente a la sociedad –y pierdan capacidad de lobby ante el sistema político, la sociedad civil y el Estado–, promueven dos tipos de fraudes paralelos.

Por un lado, el que remite a la generalización de la particularidad, consistente en hacerle creer a la sociedad que sus posturas provienen de una voluntad unívoca y homogénea. Sus acciones persecutorias hacia Cristina Fernández de Kirchner, por ejemplo, buscan transformarse en una plataforma de estigma internacional que luego es retomada a nivel geopolítico por los fondos buitres u otras instancias internacionales que se encargarán de señalar al movimiento nacional y popular como autoritario, fascista o antisemita, tal como lo intentó instaurar Spruille Braden en 1945.

 

 

La grieta

 

Leonard Cohen.

 

Mediante estos dispositivos –que incluyen sin duda al informe de marras– se busca ocultar la verdadera ubicación: la de ser la fracción más reaccionaria y neoliberal del heterogéneo mosaico de esa colectividad, orientado básicamente a resguardar los intereses de los sectores del privilegio más que a encarnar una identidad o salvaguardar a un colectivo. El informe de antisemitismo se inscribe en esa operación destinada a utilizar la lucha contra la discriminación para –desde ahí– lograr una legitimidad convincente para cumplir sus dos misiones fundamentales: la de inflar su representatividad real y la de ponerla al servicio de los sectores del privilegio.

Un siglo atrás, las oligarquías locales, agrupadas en la Sociedad Rural Argentina, despreciaban a los judíos y les prohibían ser parte de sus ágapes o asociaciones. Apenas 50 años atrás empresarios como Pérez Companc, ligados al Opus Dei, impedían a miembros de esa colectividad ser parte de sus empresas. Durante la dictadura cívico-militar-eclesiástica, responsable de la desaparición de 30.000 compatriotas, lxs detenidos judíos eran tratados igual que en los campos de exterminio nazi, con la anuencia de los empresarios protegidos por las políticas neoliberales conducidas por José Alfredo Martínez de Hoz. Hoy los directivos de la DAIA se desesperan por ser invitados a los ágapes donde los descendientes de quienes los escupieron celebran el odio y el desprecio a los sectores populares, los humildes, los carentes de todo.

No hay una única forma de ser judío –como intenta imponer autoritariamente la DAIA–. Tampoco hay una manera unívoca de ser cristiano, musulmán, homosexual o hincha de Boca. Dentro de todos esos colectivos habitan sujetos crueles, obnubilados por los brillos del poder, y también sujetos (individuales y colectivos) que transitan la vida con compasión y solidaridad. En el tema Himno, de Leonard Cohen, hay una frase sugerente para entender esta pluralidad que supone una bifurcación: “Hay una grieta en todo / Así es como entra la luz”.

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/el-informe-de-brodie/

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