Los pescadores de Gaza están entre la espada y la pared

10 de agosto de 2021

«La vida de un pescador es siempre dura, en todas partes, pero bajo la ocupación militar de Israel es aún más dura».

Samya y Omayya Abu Watfa perdieron a su padre hace once años. Se están preparando para el nuevo curso en la universidad, donde Samya estudia química y Omayya seguridad alimentaria. Cada una necesita entre 1.100 y 1.200 dólares para los gastos de matrícula, pero dependen de su hermano Mohammad, de 33 años, que es pescador. Eso significa que el dinero escasea.

 «Ha estado trabajando día y noche para mantenernos a nosotros, a nuestra madre y a nuestros tres hermanos», me dijo Samya. Mohammad es nuestro hermano, nuestro padre, todo para nosotros». También tiene que pensar en su propia familia: su mujer y sus cuatro hijos.

Mohammad Abu Watfa heredó su barco de su padre cuando tenía 22 años. Dejó la universidad para trabajar y mantener a su familia. «Trabajé con mi padre cuando estaba vivo, incluso mientras estudiaba. Él quería que me convirtiera en ingeniero, pero no podía trabajar y continuar mis estudios».

Nizar Ayyash

Como todos los demás pescadores de Gaza, Abu Watfa estaría contento con su trabajo -aunque es muy duro- si no fuera por las restricciones impuestas por Israel y las violaciones diarias contra ellos por parte de la marina israelí.

El jefe del Sindicato de Pescadores de Gaza señaló que la ocupación israelí ha impuesto un estricto bloqueo terrestre, aéreo y marítimo a la Franja de Gaza desde 2006. «Esto hace insoportable la vida de más de dos millones de personas en Gaza», dijo Nizar Ayyash. «La pesca es uno de los sectores más afectados por el bloqueo. Más de 4.500 pescadores, que en conjunto tienen unos 50.000 dependientes, han vivido y trabajado bajo una presión y un estrés extremos debido a las medidas israelíes relacionadas con el bloqueo.»

Según los Acuerdos de Paz de Oslo firmados en 1993 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, los palestinos deberían tener acceso sin restricciones para pescar hasta 20 millas náuticas de la costa de Gaza. Sin embargo, nunca se les ha permitido aventurarse más allá de 16 millas. Normalmente, están restringidos a 12 millas; a menudo es mucho menos.

La semana pasada, por ejemplo, la marina de ocupación israelí redujo la zona de pesca a seis millas náuticas en respuesta a lo que Israel dijo que era el lanzamiento de globos incendiarios desde Gaza hacia Israel. Luego se volvió a ampliar a 12 millas náuticas. Este ha sido el juego israelí con los pescadores palestinos desde 2005. En ocasiones, el Estado ocupante prohíbe la pesca durante días o semanas con los pretextos más endebles.

«Desde 2007», dijo la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en un informe reciente, «Israel ha mantenido una zona de pesca fluctuante como parte de su política de «zona de amortiguación» marítima -es decir, las áreas militares prohibidas impuestas unilateralmente por Israel en aguas palestinas- que a menudo prohíbe completamente la pesca a los palestinos.»

Mohammad Abu Watfa

La pesca siempre ha sido un trabajo peligroso para hombres como Abu Watfa, que se juega la vida para llevar la comida a casa. «A veces hay peces a unas 15 millas de la costa. Si queremos pescarlos tenemos que ir más allá y conducirlos hacia la orilla. Cuando lo hacemos, la marina israelí nos persigue, nos dispara y nos prohíbe pescar».

La UNOCHA señaló que «a lo largo de los años, los ataques ilegales e injustificados de Israel -que incluyen fuerza letal y otros tipos de fuerza excesiva, detenciones arbitrarias y la confiscación y destrucción de embarcaciones y otros materiales de pesca- y las restricciones punitivas contra los pescadores palestinos, han convertido la pesca en la costa de Gaza en un riesgo para la vida y la seguridad y han empujado a la comunidad pesquera a la pobreza extrema.»

Estas prácticas, añadió la ONU, forman parte de la actual política de cierre de Israel sobre la Franja de Gaza. «Esto equivale a un castigo colectivo ilegal contra los más de dos millones de residentes palestinos, y forman parte de las prácticas, leyes y políticas que constituyen el régimen de apartheid de Israel contra el pueblo palestino».

Bilal Bashir, de 42 años, trabaja junto a otros diez pescadores en el mismo barco. Se queja de las repetidas agresiones israelíes contra ellos. «A veces, Israel decide reducir la zona de pesca mientras estamos en el mar. Sólo nos enteramos de la restricción cuando la marina abre fuego contra nosotros o los marineros nos gritan por los altavoces».

Su barco ha sido alcanzado varias veces por el fuego israelí. En marzo de 2015, recuerda con amargura, murió su compañero Tawfiq Abu Riala, de 32 años. «Nos sorprendió y pedimos ayuda cuando Tawfiq fue alcanzado. En lugar de ayudarnos, la marina detuvo a otros dos hombres».

El último incidente de este tipo fue en febrero de 2018. Las fuerzas de ocupación explicaron lo sucedido: «Un barco sospechoso [sic] salió de la zona de pesca frente al norte de la Franja de Gaza, con tres sospechosos en él [lo que llevó a los marineros israelíes a realizar] el protocolo de detención, que incluyó llamadas [para que se detuvieran], disparos de advertencia al aire y disparos al propio barco… Como resultado de los disparos, uno de los sospechosos resultó gravemente herido y más tarde murió a causa de sus heridas.»

La pesca es un negocio caro. Un día en el mar puede costar hasta 1.500 dólares para un barco con diez pescadores a bordo. «Cuando navegamos 15 millas náuticas, nuestras capturas apenas pueden cubrir los gastos», señala Kinan Baker, de 27 años. «Cuando la zona de pesca se reduce a seis millas náuticas, tenemos grandes pérdidas porque las capturas no cubren nuestros gastos».

Ayyash describió la industria pesquera como el sector más vulnerable bajo el asedio de la ocupación israelí impuesto a Gaza. «Israel se aprovecha de todo para presionar a la resistencia palestina. Esto [el castigo colectivo] es una clara violación del derecho internacional». El jefe del sindicato pidió que el mundo presione a Israel para que deje de poner en peligro la vida y el sustento de los pescadores por razones políticas o de seguridad.

«Los castigos colectivos equivalen a crímenes de guerra y, como parte de una política generalizada o sistemática, a crímenes contra la humanidad, y son los principales responsables del deterioro de la situación humanitaria en Gaza», añadió el Centro de Derechos Humanos Al Mezan.

Kinan Baker

En junio del año pasado, el Banco Mundial dijo que «la pesca es una fuente vital de empleo, con más de 100.000 personas que se benefician del sector». Además de los pescadores y sus familias, nombraba como beneficiarios de la industria a minoristas, propietarios de restaurantes, operadores de criaderos y transportistas de pescado. «Sin embargo, el mar no es tan abundante como antes. Los habitantes de Gaza no pueden depender de su propio pescado, y a veces ni siquiera pueden permitírselo. La mayoría de las familias de pescadores son pobres, y sus ingresos son cada vez menos fiables a medida que los ecosistemas marinos siguen degradándose.»

La vida de un pescador siempre es dura, en todas partes, pero bajo la ocupación militar de Israel es aún más dura. Los pescadores de Gaza están atrapados entre la roca de la ocupación y el duro lugar de las dificultades económicas.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

La justicia militar israelí aplaza a septiembre el juicio contra la cooperante española detenida en abril

10 de agosto de 2021

Juana Ruiz ejerce como coordinadora de proyectos en una ONG palestina y está siendo juzgada por cinco cargos entre los que se encuentra la «pertenencia a organización ilegal». 

El tribunal militar israelí ha aplazado hasta el 1 de septiembre el juicio contra la cooperante española Juana Ruiz. La defensa ha solicitado acceso a nuevas pruebas, lo que abre un nuevo plazo. El juicio contra Ruiz, de 62 años, había comenzado este martes por la mañana después de tres aplazamientos.

La española, acusada por Israel de pertenencia a organización ilegal entre otros cargos, entró esposada y visiblemente cansada en la sala de la cárcel militar de Ofer, en Cisjordania, donde estaba su marido y dos representantes del Consulado General de España en Jerusalén.

«El caso contra nuestra cliente Juana Ruiz es infundado y es parte del esfuerzo de Israel por criminalizar toda actividad y organización humanitaria externa en los territorios ocupados (palestinos)», declaró a Efe su abogado, Avigdor Fledman, antes de la vista.

La acusación

Detenida desde el pasado 13 de abril, la trabajadora española ejerce como coordinadora de proyectos en la ONG palestina Comités de Trabajo para la Salud, y hasta mayo no fue acusada formalmente por la Justicia militar.

La española está siendo juzgada por cinco cargos, entre ellos, «pertenencia a una organización ilegal», «participación en actividades de una organización ilegal» y «formar parte de la junta directiva de una organización ilegal».

Israel considera que la entidad donde trabaja desviaba fondos a la actividad del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), al que considera terrorista, al igual que la UE y Estados Unidos.

El Ministerio de Exteriores israelí denuncia que el FPLP está operando una red de organizaciones humanitarias en Cisjordania, entre las que destaca a los Comités de Trabajo para la Salud, cuya directora, Satha Odeh, también fue detenida en julio, junto con el actual contable de la organización, Tayseer Abu Sharbak y el anterior contable, Saeed Abbad.

Estas ONG, según Israel, desvían fondos que países europeos donan como cooperación internacional a través de un mecanismo de fraude, falsificación y tergiversación de documentos.

Seguimiento de la UE

El pasado jueves, el Alto Representante de la Política Exterior de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, señaló: «Hasta la fecha, (la UE) no ha encontrado pruebas fundamentadas de uso indebido o desviación en Palestina». «Ahora está examinando las recientes acusaciones de las autoridades israelíes al respecto», argumentó Borrell en respuesta parlamentaria al requerimiento de la eurodiputada, Soraya Rodríguez.

«La UE está perfectamente al corriente del asunto de la ciudadana española Juana Ruiz Sánchez», aseguró el jefe de la diplomacia europea y añadió que «proporcionar a Ruiz Sánchez unas condiciones de detención adecuadas y garantizar que reciba asistencia consultar y asesoramiento jurídico siguen revistiendo extrema importancia».

Borrell mostró el compromiso de la UE por seguir «apoyando a las organizaciones de la sociedad civil como contribuyentes esenciales a la buena gobernanza, la protección de los derechos humanos y el desarrollo sostenible».

Mientras tanto la familia de la trabajadora española ha tenido que abrir una cuenta de recogida de fondos para sufragar los elevados gastos de la defensa jurídica de Juana Ruiz que ha logrado ya obtener el 60% del total necesario.

Fuente: www.eldiario.es

La ONG Human Rights Watch favorece a Israel

Por Maureen Clare Murphy

Fuentes: The electrinic Intifada [Foto: Barriada de Beit Hanoun, norte de Gaza, destruida por los ataques israelíes, 21 de mayo de 2021 (Mohamed Zaanoun / ActiveStills)]. Traducido del inglés para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo. 

Israel utilizó armamento fabricado por la empresa Boeing con sede en Chicago para destruir torres residenciales en Gaza el pasado mayo, masacrando a las familias en sus hogares, según confirma un nuevo informe del Observatorio de Derechos Humanos, Human Rights Watch (HRW). La documentación incluida en dicha investigación de HRW es valiosa y necesaria y servirá para quienes quieren pinchar la burbuja de impunidad de Israel y prevenir el siguiente baño de sangre en Gaza.

Pero la equiparación que realiza el grupo de los presuntos crímenes de guerra cometidos por Israel y los grupos armados palestinos en Gaza perpetúa el mito de la paridad entre un Estado colonizador y el pueblo sometido.

El grupo con sede en Nueva York declaró “haber investigado tres ataques israelíes que mataron a 62 civiles palestinos aunque no existían pruebas de objetivos militares en la vecindad”. El testimonio de los supervivientes y los testigos de esos ataques israelíes es desgarrador.

Algunos padres describen cómo recuperaron los cuerpos destrozados de sus hijos. El único superviviente de un ataque relata como toda su familia fue aniquilada sin previo aviso en cuestión de segundos. Las personas entrevistadas por Human Rights Watch niegan las afirmaciones de Israel respecto a que existiera actividad militante alguna en las cercanías de los objetivos cuando se produjeron los tres ataques investigados por el grupo.

Entre estos ataques está el bombardeo de la calle al-Wihda en el centro de la ciudad de Gaza el 16 de mayo, en el que murieron 44 civiles, incluyendo 18 niños. Entre las víctimas se encontraban 22 miembros de la familia al-Qawlaq, el menor de 6 meses y el más anciano de 90 años. Israel afirmó que su objetivo era un centro de mando subterráneo pero admitió “no conocer su tamaño o su localización exacta cuando se efectuó el ataque”, según HRW.

El grupo añade que Israel no ha demostrado “la existencia de túneles o de un centro de mando subterráneo en esta vecindad”. Tampoco ha explicado por qué no avisó a los residentes para que evacuaran sus hogares antes de lanzar el mortal ataque. “Human Rights Watch no ha encontrado ninguna evidencia de objetivos militares en el lugar en que se produjeron los ataques aéreos o en sus proximidades, ni túneles ni centro de mando subterráneo alguno bajo la calle al-Widha o los edificios cercanos”, afirma el grupo.

Israel utilizó bombas de 1.000 kilogramos de la serie GBU-31 equipadas con el kit de Munición de Ataque Directo Conjunto en los bombardeos de la calle al-Widha. Según HRW Israel utilizó asimismo armamento construido por Boeing y exportado por EE.UU. en el ataque aéreo del 15 de mayo sobre el campo de refugiados de la playa de la ciudad de Gaza, en el que murieron dos mujeres y ocho de sus hijos.

Amnistía Internacional ha reclamado un “embargo total de venta de armas a Israel” y ha urgido a los Estados a suspender inmediatamente toda transferencia de armamento y equipo militar. También ha solicitado que se impongan las mismas medidas a los grupos armados palestinos, aunque ni Estados Unidos ni cualquiera de los estados europeos que arman a Israel suministran armas a las organizaciones de la resistencia palestina.

Human Rights Watch, por su parte, ha adoptado una postura más tímida.

“Los socios de Israel”, incluyendo a Estados Unidos, deberían “condicionar la futura asistencia militar a Israel” a que este mejore “su cumplimiento de las leyes de la guerra y las leyes de derechos humanos, y que investigue sus abusos del pasado”, afirma el grupo. Teniendo en cuenta la envergadura de los crímenes documentados por el grupo, es desconcertante que Human Rights Watch no solicite un embargo total de armas a Israel, como ha hecho con otros países como Etiopía, Myanmar, Arabia Saudí, Sudán del Sur, Siria y Emiratos Árabes Unidos.

Foto: Una calle de Gaza afectada por el bombardeo israelí del 12 de mayo (Mohamed Zaanoun / ActiveStills)

En su informe sobre Gaza, Human Rights Watch no solicita sanciones a Israel, tal y como ha hecho en muchos de los casos mencionados. Sin embargo, recientemente solicitó sanciones contra las autoridades libanesas responsables de la explosión de Beirut que mató a 218 personas el pasado agosto.

En un nuevo informe sobre dicha explosión, Lama Fakih, director de programas del grupo de derechos humanos, afirma que “a pesar de la devastación causada por la explosión, las autoridades libanesas continúan prefiriendo la vía de la evasión y la impunidad en lugar de la de la justicia y la verdad”.

Desde luego que lo mismo es aplicable a Israel, donde B’Tselem, un destacado grupo de derechos humanos del país, considera que su mecanismo interno de investigación militar es una “hoja de parra” para ocultar la ocupación.

Pero Human Rights Watch no solicita sanciones específicas contra los oficiales israelíes, como hace con sus homólogos libaneses, aunque reconoce “el prolongado historial de investigaciones fallidas sobre crímenes de guerra” cometidos en Gaza. (Los grupos armados palestinos que actúan en Gaza ya están sometidos a sanciones al ser considerados organizaciones terroristas por muchos países).

“El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas debería autorizar inmediatamente una investigación y los países deberían imponer sanciones específicas contra los implicados en los continuos abusos y las continuas iniciativas para impedir que se imparta justicia”, afirma Fakih con respecto al Líbano.

En su informe sobre crímenes de guerra en Gaza, HRW menciona la comisión de investigación establecida por el Consejo de Derechos Humanos a finales de mayo para indagar la represión israelí contra los palestinos en su conjunto. HRW incentiva un examen no solo de los “ataques ilegales” de Israel y los grupos armados palestinos en mayo, sino también del “contexto general” del “tratamiento discriminatorio de los palestinos”.

El grupo de derechos humanos solicitó sanciones específicas en el informe sobre el apartheid israelí que publicó con anterioridad este mismo año. ¿Por qué no solicita medidas inmediatas para intentar prevenir el siguiente episodio de derramamiento de sangre en Gaza? Alrededor de 260 palestinos cayeron víctimas de los ataques israelíes del pasado mes de mayo, la mitad de los cuales, al menos, eran civiles. Varios palestinos murieron también a causa de los cohetes disparados en Gaza que cayeron antes de atravesar la frontera israelí.

En Israel doce personas murieron a causa de los cohetes lanzados desde Gaza durante los once días de recrudecimiento de la violencia. Tres de ellos eran trabajadores extranjeros, dos eran niños y uno un soldado. Human Rights Watch concluye diciendo que “el ejército israelí y los grupos armados palestinos lanzaron ataques… que violaron las leyes de guerra y en apariencia suponen crímenes de guerra”.

El grupo, que señala que Israel niega el acceso a Gaza a su personal internacional, dice que “publicará por separado sus averiguaciones sobre los ataques con cohetes de los grupos palestinos armados”. Afirma asimismo que las violaciones israelíes y palestinas deberían ser investigadas por la Corte Penal Internacional (CPI), que inició una investigación sobre crímenes de guerra en Cisjordania y la Franja de Gaza anteriormente este mismo año.

La CPI defiere a las investigaciones internas del país investigado, en caso de que existan y sean legítimas, según el principio de complementariedad, según el cual “los Estados tienen la primacía en cuanto a la responsabilidad y el derecho a perseguir los crímenes internacionales”.

“Las autoridades palestinas y el ejército israelí tienen un largo historial de fracasos a la hora de investigar las violaciones de guerra cometidas en o desde Gaza “, afirma HRW. Su informe cita a Gerry Simpson, un representante de la propia organización que afirma que “las autoridades israelíes y palestinas han mostrado poco o ningún interés en abordar los abusos de sus fuerzas respectivas”. Simpson añade que “las instituciones judiciales globales y nacionales deberían dar un paso al frente para romper el círculo vicioso de ataques ilegales e impunidad por los crímenes de guerra”.

Falsa paridad

La formulación que realiza HRW da a entender que Israel y los grupos de la resistencia palestina en Gaza son igualmente responsables de los crímenes de guerra y que la gravedad y el alcance de sus presuntos crímenes son similares. Traza una falsa paridad entre una potencia colonial con uno de los arsenales más poderosos del mundo por un lado, y unos guerrilleros sin Estado que viven en un territorio sitiado y repetidamente maltrecho, por el otro.

Los grupos armados de Gaza carecen de la capacidad para desarrollar armamento de precisión como el que utiliza Israel para atacar infraestructura civil. Human Right Watch critica a los grupos de Gaza por “lanzar cohetes y morteros no guiados hacia centros de población, lo que viola la prohibición de realizar ataques deliberados o indiscriminados contra civiles”.

Pero la ONG de derechos humanos no fundamenta la afirmación implícita de que la resistencia palestina dirige sus cohetes contra centros de población y no contra objetivos militares, como observa la escritora Helena Cobban. Un video publicado por las Brigadas Qassam, el brazo armado de Hamás, muestra cómo los luchadores palestinos apuntan a un jeep militar israelí. Un soldado israelí murió como resultado de un misil antitanque disparado desde Gaza.

Human Rights Watch afirma repetidamente que los grupos palestinos dispararon cohetes hacia “centros de población” israelí. Pero el informe no utiliza esa misma frase cuando se refiere al fuego israelí sobre Gaza, uno de los lugares con mayor densidad de población del mundo. Según HRW “al carecer de un sistema de guía, los cohetes suponen un fuego indiscriminado cuando se dirigen hacia zonas con presencia de civiles”.

Foto: El portavoz de la policía israelí Micky Rosenfeld y un agente de la seguridad municipal junto a un grupo de cohetes disparados desde Gaza contra la comisaría de policía de Ashdod, 20 de mayo (Amir Cohen / Reuters).

Es difícil de comprender por qué no se aplica la misma lógica a las bombas de 1.000 kilos arrojadas por Israel sobre cualquier lugar de la superpoblada Gaza. Según dicho razonamiento, cualquier ataque israelí contra Gaza estaría dirigido contra “centros de población” palestinos. Lo mismo podría decirse de los proyectiles de artillería de 155 mm. Israel lanzó cientos de dichos proyectiles sobre Gaza en mayo, al igual que había hecho en los ataques anteriores a dicho territorio. La precisión de ese tipo de ataques no es absoluta y los proyectiles de mortero pueden caer en un radio de varios cientos de metros en torno al pretendido objetivo.

Ese mismo argumento fue utilizado por Human Rights Watch en su informe de 2007 titulado “Fuego Indiscriminado”. En él se afirma que el “radio letal supuesto” para los proyectiles de 155 mm altamente explosivos que Israel utiliza regularmente para atacar Gaza “está entre los 50 y los 150 metros y el supuesto radio de víctimas está entre 100 y 300 metros”.

“Con independencia de la legitimidad del objetivo teórico, la precisión limitada de los obuses de 155 mm., que los abogados [del ejército israelí] reconocen en entrevistas con HRW, pone en peligro la vida de los civiles”, afirma el citado informe de 2007.

No obstante, HRW no reconoce en su informe sobre los ataques israelíes contra Gaza de mayo la naturaleza inherentemente indiscriminada del armamento utilizado por Israel, lo que supone un flagrante doble rasero.

Seguridad”

Los palestinos carecen de un sistema avanzado de defensa como el que utiliza Israel para interceptar los cohetes lanzados desde Gaza. El New York Times informó de que la mayor parte de los cohetes disparados en mayo fueron derribados por el sistema de detección de misiles israelí o cayeron en zonas despobladas. Los palestinos, por el contrario, no tienen ningún sistema para interceptar las bombas anti-búnker capaces de reducir torres de apartamentos a escombros, al igual que no tienen ningún sistema de defensa frente al fuego de artillería indiscriminado de Israel.

Es ridículo comparar la capacidad de Israel frente a la de los grupos armados palestinos y, por tanto, es absurdo equiparar sus implicaciones sobre los derechos humanos.

Yahya Sinwar, el líder de Hamás en Gaza, declaró a Vice News en mayo que los palestinos no utilizan cohetes no guiados por voluntad propia. “Israel, poseedor de un completo arsenal de armamento y de equipos y aviación de última generación bombardea deliberadamente a nuestras mujeres y nuestros hijos, a propósito”, afirmó. “No se puede comparar eso con quienes resisten y se defienden con armas comparativamente primitivas. Si tuviéramos la capacidad de lanzar misiles de precisión contra objetivos militares, no habríamos utilizado los cohetes que utilizamos”.

Es poco probable que los próximos informes de HRW sobre los cohetes utilizados por los grupos palestinos vayan a recomendar que EE.UU. y la Unión Europea proporcionen armas de precisión a los palestinos, al igual que hacen con Israel. Tampoco es probable que HRW sugiera a los “socios” de los grupos armados de Gaza que condicionen su “asistencia en materia de seguridad” al cumplimiento de las leyes internacionales como hace con Israel.

Foto: Equipos de rescate palestinos buscan cadáveres y supervivientes bajo los escombros de una torre residencial bombardeada por Israel en la ciudad de Gaza, 16 de mayo (Mohamed Zaanoun / ActiveStills)

Es poco probable que HRW dé por hecho la “asistencia en materia de seguridad” a los palestinos que viven bajo la bota de la ocupación militar, como hacen las potencias mundiales que arman al ejército israelí. El mero hecho de la utilización del término “asistencia en materia de seguridad” con respecto al genocidio progresivo que se comete en Gaza revela el prejuicio inherente de Human Rights Watch.

La ONG vuelve a utilizar ese lenguaje eufemístico cuando se refiere a las “fuerzas de seguridad israelíes” en Jerusalén Este. “Fuerzas de seguridad” es un término absolutamente inapropiado para el personal encargado de reprimir las protestas y hacer cumplir la ley discriminatoria e ilegalmente aplicada de Israel en territorio ocupado, para que los palestinos puedan ser expulsados y sustituidos por colonos judíos.

HRW no emplea el término “seguridad” cuando habla de los grupos armadas en Gaza, el hogar de dos millones de palestinos que carecen de Estado, dos terceras partes de los cuales son refugiados. Israel les niega el derecho a retornar a su país natal, un derecho consagrado en el derecho internacional pero que se ha negado durante décadas a los palestinos. En su próximo informe sobre el lanzamiento de cohetes desde Gaza, es poco probable que HRW aconseje cómo defenderse a los refugiados carentes de Estado si no se exige ninguna medida de rendición de cuentas a Israel.

Falsa equivalencia moral

No cabe duda de que el lanzamiento de cohetes desde Gaza –carentes de precisión debido a las limitaciones tecnológicas, comerciales y de fabricación resultado de décadas de reversión del desarrollo bajo la ocupación militar y las sanciones israelíes respaldadas por Occidente– ha causado la pérdida de vidas humanas, aunque a una escala muy inferior que la infligida por Israel con sus armas supuestamente “precisas”.

Según la vara de medir del derecho internacional, ese lanzamiento de cohetes bien puede considerarse un crimen de guerra.

Sin embargo, la equiparación de una potencia militar que posee armamento nuclear y de sus sometidos súbditos coloniales es paralela al paradigma de las engañosas y nocivas negociaciones bilaterales de “paz” impuestas a los palestinos durante decenios, para beneficio exclusivo de Israel.

Durante ese periodo los palestinos han visto cómo se deterioraban sus condiciones materiales de vida y cómo sus tierras eran devoradas por los asentamientos israelíes en clara violación de los principios del derecho internacional.

Hay que reconocer que Human Right Watch ha abogado recientemente por un acercamiento al conflicto basado en los derechos humanos y la asunción de responsabilidades en lugar de en el agónico “proceso de paz”, al cual se agarran todavía las potencias mundiales. La ONG de derechos humanos ha reconocido que el propósito del “control judío-israelí sobre la demografía, el poder político y la tierra lleva tiempo guiando las políticas del gobierno [israelí]”.

En ciertos casos, según HRW, las violaciones israelíes de los derechos palestinos en busca de dicho objetivo “son tan graves que equivalen a los crímenes contra la humanidad de apartheid y persecución”. El grupo menciona brevemente este contexto en su informe sobre los presuntos crímenes de guerra perpetrados por Israel y los grupos armados palestinos en mayo. Pero insiste en hablar continuamente de “ambos lados”, a pesar de la desigual cifra de víctimas y nivel de destrucción, por no mencionar la enorme disparidad de potencia de fuego.

Esto sugiere una equivalencia moral entre la resistencia de un pueblo sitiado que vive bajo la ocupación y una potencia colonizadora que busca la rendición absoluta de los derechos de sus ciudadanos y de los originales habitantes de la tierra.

Las tácticas de los grupos palestinos no deben ser ignoradas. Pero los que son desiguales no deberían ser tratados como iguales, por utilizar una expresión del académico internacional en leyes Richard Falk. Tras el ataque israelí de 51 días a Gaza en 2014, Falk escribió que “el impacto fundamental… fue dejar a Gaza sangrando y devastada, mientras que Israel soportó mínimos daños y un impacto infinitamente menos destructivo en su orden social”.

Entonces, al igual que ahora, “los daños en Israel fueron reparados casi de inmediato. Israel, por el contrario, se niega a que entren en Gaza suficientes materiales para su reconstrucción, lo que ha dejado una parte sustancial de la Franja en ruinas, mientras muchos de sus habitantes continúan careciendo de un refugio adecuado, sin hogar y comprensiblemente traumatizados”.

Human Rights Watch recalca su crítica a ambas partes para evitar acusaciones de antisemitismo y de prejuicios anti-israelíes. De hecho, Israel lleva tiempo intentando socavar el trabajo del grupo negándole el acceso a Gaza, llegando a deportar al director de su oficina en Jerusalén.

Como observó Jonathan Cook, en un artículo publicado en 2006 en The Electronic Intifada, “el enfoque de los `dos lados´ supone un pacto con el diablo: consigue un equilibrio que protege de las críticas pero a costa de sacrificar los principios de equidad y justicia”. La falta absoluta de equidad y justicia crea las condiciones para los presuntos crímenes de guerra condenados por Human Rights Watch. El esquema de “los dos lados” no es aplicable y nunca lo fue.

Ali Abunimah contribuyó a la investigación.

Maureen Clare Murphy es editora jefe de The Electronic Intifada.

Fuente: https://electronicintifada.net/content/how-human-rights-watch-favors-israel/33721?utm_source=EI+readers&utm_campaign=6669455196-RSS_EMAIL_CAMPAIGN&utm_medium=email&utm_term=0_e802a7602d-6669455196-290670097

Peter Beinart: ‘Los palestinos están sufriendo más que los israelíes’

Foto: Peter Beinart hablando en Temple De Hirsch Sinai, Seattle, Washington, 23 de mayo de 2019 en un evento patrocinado por J Street. (CC por Joe Mabel a través de Wikimedia)

Por Zvika Klein

En la primera de una serie sobre el judaísmo progresista de EE. UU. E Israel, el escritor insiste en que el movimiento pro-palestino estadounidense no es, en general, antisemita.

NUEVA YORK – A medida que nos acercamos a la sinagoga Young Israel en el prestigioso barrio del Upper West Side de Manhattan, el periodista a mi lado saca su kippa del bolsillo y la coloca con un movimiento suave y natural sobre su cabeza. Luego, coloca su teléfono celular contra el monitor al lado de la puerta. Tras el aumento de incidentes antisemitas en los Estados Unidos, explica, la sinagoga ha sido equipada con dispositivos de seguridad avanzados y solo se permite la entrada a aquellos que tienen un código de barras de identificación único. Cuando cruzamos la puerta, no puedo evitar pensar: ¿quién hubiera pensado que estaría jugando a Mincha con Peter Beinart?

The New Yorker describió recientemente a Beinart como «el sionista liberal más influyente de su generación», y agregó que «había cambiado de bando». Hoy es visto como un duro crítico del Estado de Israel, un partidario del movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) y una de las personas más odiadas en el mundo judío organizado de Estados Unidos. Y sin embargo, aquí estamos. Porque Beinart también es un judío ortodoxo, y durante el último año le ha costado orar con un minian tres veces al día mientras dice Kadish en la memoria de su padre. Enseña periodismo y ciencias políticas en la City University of New York (CUNY) y es editor general de la revista y el sitio web Jewish Currents, un medio fuertemente identificado con la progresista izquierda judía.

Minutos antes, mientras estábamos en un restaurante de hamburguesas kosher a unas cuadras de distancia, lo único en lo que estábamos de acuerdo era en qué pedir del menú. Nos conocimos porque quería comprender la actitud negativa cada vez mayor hacia Israel dentro del movimiento progresista judío en los EE. UU., Del cual Beinart es una voz prominente, y qué se podría hacer para detener esta tendencia inquietante.

“La época del conflicto militar fue terrible”, dice Beinart. “Aunque nunca he vivido en Israel durante un largo período de tiempo, durante una de las rondas anteriores de combates estaba con mi hija en un refugio antiaéreo. Conozco a muchas personas que se vieron afectadas por estos incidentes y me preocupé por ellos, pero también me preocupé por muchos de los palestinos que conozco ”.

Expresa su preocupación por israelíes y palestinos en la misma frase, sin distinción. Desde una perspectiva judía, esto es preocupante.

“Sin duda, hay una diferencia; Tengo una obligación especial con los judíos ”, responde Beinart lentamente, eligiendo cuidadosamente sus palabras. “No soy un universalista puro, creo en el Pueblo Judío; Los judíos de todo el mundo son mis parientes lejanos. También creo en el pacto de fe descrito por el rabino Soloveitchik, según el cual tienes una obligación con cada judío en peligro, de lo contrario, violas tu propio judaísmo. Yo creo en eso. Pero también creo que los palestinos están sufriendo más que los israelíes. Si por cada niño judío asesinado mueren cinco niños palestinos, entonces, para mí, es lo mismo que le pasa algo malo a mi pariente y al mismo tiempo le pasa algo mucho peor al vecino al final de mi calle. Así es como veo las cosas «.

Las llamadas que se escucharon en las manifestaciones antiisraelíes fueron nada menos que antisemitas.

“La afirmación de antisemitismo que existe dentro del movimiento pro-palestino estadounidense no es correcta. No diré que no hay antisemitismo de la izquierda, pero es más pequeño de lo que afirman los de la derecha. Definir a Israel como un estado de apartheid no es antisemitismo, y tampoco lo es antisionismo «.

La Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), que tiene 36 estados miembros, afirma que desafiar el derecho de un estado judío a existir es antisemitismo. ¿No aceptas esto?

«No. Para mí, es una definición absurda. Si no creo en un estado judío y en la legitimidad de Israel, si quiero que haya un boicot contra Israel, y hay muchos judíos que piensan y actúan en consecuencia, ¿por qué es antisemita? La mayoría de las personas que afirman que el movimiento pro palestino está lleno de antisemitismo no ven el movimiento desde dentro ”.

Beinart luego cita un artículo de la Universidad de Tufts , “que mostró que las opiniones sobre Israel entre la izquierda radical estadounidense es muy negativa pero también encontró entre ellos menos formas de antisemitismo clásico. Hay una diferencia significativa entre su visión de Israel y su opinión sobre los judíos «.

¿Los judíos de la izquierda radical se ven a sí mismos como sionistas?

«La mayoría no lo hace».

¿Y usted?

«Soy un sionista cultural».

¿Qué significa eso?

“Ahad HaAm, por ejemplo, no creía en un Estado judío, ni tampoco aquellos que siguieron su camino: Martin Buber, Yehuda Leib Magnes y otros. Creían en una sociedad judía que no tenía por qué construirse como un estado. Yo también creo en eso. No en un Estado judío, sí en la importancia de una sociedad judía en Israel, que puede florecer en ֵ un estado de todas sus ciudades [un estado que no tiene importancia nacional judía pero es completamente igual en sus derechos ciudadanos, ZK] o un federación que otorga los mismos derechos a todos. El pueblo judío necesita un lugar, pero no tiene por qué haber un Estado judío «.

Hay países musulmanes, ¿por qué no uno judío?

“Si crees en la igualdad, ¿Cómo puedes crear un estado que afirme que los miembros de una determinada raza o religión pertenecen a él más que a otros? Es cierto que hay otros países que violan este principio. En mi opinión, hay que reformarlos ”.

Entonces, ¿por qué los jóvenes judíos de la izquierda radical no toman las calles para manifestarse contra Siria o Irán, países que violan los derechos humanos de la peor manera posible? ¿Por qué solo manifestarse contra Israel? ¿Porque son judíos?

“Como estadounidenses, no proporcionamos $ 3 mil millones en ayuda militar a Irán o Siria. Asad es un monstruo y nosotros somos sus enemigos, como deberíamos ser. Pero sin nosotros, Israel no podría hacer todo lo que hace «.

Los libros de texto palestinos ignoran la existencia de Israel en el mejor de los casos y, en el peor de los casos, la describen desde una perspectiva antisemita. Además, ¿no ves ningún problema?

En respuesta, Beinart se refiere a un estudio conjunto estadounidense-israelí-palestino. “Los investigadores compararon los libros de texto palestinos e israelíes y no encontraron ninguna diferencia. En ambos hay una sola narrativa ”.

No se trata de una narrativa. Los libros palestinos tienen caricaturas de judíos con narices grandes, barbas y armas, matando niños. ¿Cómo puedes tener una conversación con personas a las que les han lavado el cerebro de esa manera?

“Si le preguntas a un palestino de dónde viene su hostilidad, te contará una historia personal sobre sus padres que fueron expulsados ​​o un miembro de la familia que recibió un disparo. Aquí no necesitas un libro de texto, es su experiencia personal «.

Y aún así, le pregunto a Beinart, ¿por qué no escuchamos de organizaciones como IfNotNow que demuestran por los palestinos, un poco de empatía hacia el lado israelí, con quien deberían sentir una conexión, como judíos? “Un grupo como IfNotNow es un buen ejemplo de judíos que se preocupan por otros judíos. La mayoría de los jóvenes judíos estadounidenses están más preocupados por el cambio climático o la amenaza a la democracia estadounidense, porque escuchan a un partido decir que cualquier administración elegida con los votos de los negros es ilegítima ”.

“Tienen tantos problemas de los que preocuparse, pero aún se involucran con lo que está sucediendo en el Medio Oriente. Eso surge de una conexión. Veo el conflicto como una situación en la que mi familiar está haciendo algo terrible. Creo que este es también su punto de vista «.

¿Por qué no tratan a Hamas como una organización terrorista que hace miserable la vida de los palestinos?

“No sé cuántos amigos palestinos tienen sus lectores, pero algunos de los niños judíos-estadounidenses de los que está hablando están en estrechas relaciones con los palestinos aquí en los Estados Unidos. Si sus amigos no les dicen que el mayor problema del conflicto es Hamas, no pensarán eso. Y agregaré que todos los palestinos que conozco piensan que Hamas es un montón de idiotas, y Mahmoud Abbas es un idiota ”.

Entonces, ¿por qué sus amigos judíos no lo dicen en voz alta?

«Creen que el problema central es que los palestinos están bajo la ocupación de un Estado judío, e Israel controla Gaza e impide los derechos humanos básicos».

Cosas que no aprendimos en el campamento

La mayoría de los jóvenes judíos estadounidenses que ven a Israel como la encarnación de todos los males del mundo, le digo a Beinart, pertenecen a la parte progresista de la comunidad estadounidense. Como alguien que lee periódicos estadounidenses y habla con muchos judíos estadounidenses semanalmente, me parece que ser anti-Israel se ha convertido en su religión. “No creo que sea justo expresarlo de esa manera”, dice Beinart. “No querrás que dibuje una caricatura o hable sobre la población nacional-religiosa israelí en estereotipos”.

Por lo general, no soy muy obstinado y no hay muchas discusiones en las que pierda la calma, pero en esta discusión, de repente me encuentro golpeando la mesa. Estamos mirando a jóvenes que toman todos los valores judíos y los aplican al lado palestino, le digo a Beinart. ¿El judaísmo tiene Kadish? Lo dicen por los palestinos que murieron, a veces incluso por los terroristas de Hamas. ¿El seder de la Pascua? Dedicado a la redención de Palestina. Para ellos, el único valor del judaísmo es ‘Tikkun Olam’, ¿qué más tienen?

“Con el debido respeto, lo ves desde lejos”, dice Beinart. “Es cierto que los judíos ortodoxos son principalmente de derecha, pero si vas a la convención de J Street verás muchos kippot. El grupo más grande proviene de familias conservadoras y reformistas que están fuertemente conectadas con el judaísmo. Son jóvenes que quieren una vida judía rica llena de contenido y significado, incluso si su vida no te parece observadora. A los veinte años, están menos conectados con las sinagogas, pero cuando sean padres querrán unirse a una comunidad adecuada para ellos, y es probable que sea diferente a la de sus padres «.

¿Enviarán a sus hijos a una escuela o sinagoga con una bandera israelí?

“Lamentablemente, no hay muchas escuelas no ortodoxas ‘fuertes’. Una vez más, la imagen que estás pintando de ellos solo se preocupan por ‘Tikkun Olam’ y nada más judío que no sea ‘antiisraelí’, es una caricatura. Es cierto que en comparación con Bnei Akiva, sus hijos se ven diferentes, pero no es justo decir que no buscan una vida judía plena «.

Le digo a Beinart que todos los estudios y encuestas muestran que la joven generación de judíos estadounidenses se está asimilando más y pierde su conexión con Israel. Repite su argumento principal, que para mí solo empeora las cosas: los activistas antiisraelíes son los judíos liberales que se preocupan, los que siempre estuvieron más comprometidos, que participaron en costosos campamentos de verano y llegaron a Israel por Birthright. «Ahora tienen una ira comprensible hacia los educadores judíos», dice Beinart sobre los activistas de IfNotNow. “En Camp Ramah, intentan crear una identidad sionista sin discutir el conflicto en absoluto, incluso si dejamos de lado la narrativa palestina. No les dan a los niños la información más básica que obtendrás en un curso universitario de introducción al Medio Oriente. El resultado es que los jóvenes judíos llegan a los campus sin estar preparados para tratar con personas del otro lado que realmente saben cosas. Están enojados por esto «.

¿Le agradaría que sus hijos se unieran a IfNotNow?

“Sí, no tendría ningún problema. Expresa emoción y opinión sobre lo que está sucediendo «.

Sin embargo, todavía se define a sí mismo como ‘culturalmente sionista’. ¿Cómo está dispuesto a que sus hijos formen parte de un movimiento antisionista?

“Desde mi perspectiva, no es un movimiento antisionista, sino un movimiento que no es sionista. Me gustaría que mis hijos intentaran comprender lo que eso significa. Para mí es muy significativo que haya una sociedad judía liberal floreciente en Israel. Discutiría con los niños sobre ese punto, pero no tengo ningún problema con que luchen por los derechos de los palestinos como una directiva de su conciencia, y me complacería que lo hicieran a través de una organización judía. Para ellos sería una forma de entender que no solo somos una tribu, sino que tenemos la tradición de expresar nuestra preocupación cuando se usa la ‘fuerza judía’ contra otros.

Es una pena que sea la única tradición que escuchamos de ellos.

«Es la tradición con la que se conectan».

Esta entrevista es parte de una serie hebrea publicada por Makor Rishon sobre el estado del judaísmo progresista e Israel. 

SOBRE EL AUTOR: Zvika Klein es un periodista y comentarista galardonado sobre asuntos del mundo judío para el periódico Makor Rishon. Se desempeñó como asesor de la diáspora judía en la oficina del presidente de Israel. Zvika nació en Chicago IL y vive con su esposa y sus tres hijos en Jerusalén.

Fuente: https://blogs.timesofisrael.com

El primer ministro Shtayyeh advierte que los recortes de Israel a los fondos de la Autoridad Palestina perjudican su situación financiera

RAMALLAH, martes 10 de agosto de 2021 (WAFA) – El primer ministro Mohammad Shtayyeh hoy criticó duramente los recortes israelíes de los fondos destinados al tesoro de la Autoridad Palestina (AP), advirtiendo que estos recortes ponen las finanzas de la Autoridad Palestina en una situación muy difícil.

Al hablar en la apertura de la reunión semanal del gabinete celebrada en Ramallah, Shtayyeh describió el recorte israelí de este mes de más de $ 30 millones de los fondos que recauda en impuestos sobre los bienes destinados a los territorios palestinos que ingresan por sus puertos como «ilegítimos» e «ilegales». ”.

“La continuación de estas deducciones mensuales es una flagrante violación de nuestros derechos y nos pone en una situación financiera muy difícil y además debilita nuestra capacidad para satisfacer nuestras necesidades financieras y responsabilidades hacia nuestra gente”, dijo el primer ministro.

Exigió que todas las cuotas financieras adeudadas a los palestinos, ya sea en impuestos o tasas recaudadas en los puntos de cruce y en otras formas, se paguen en su totalidad a la Autoridad Palestina.

Israel dijo que había recortado 30 millones de dólares de los fondos de la Autoridad Palestina, lo que equivale a lo que la Autoridad Palestina paga en estipendios por las familias de los luchadores por la libertad palestinos asesinados o encarcelados por Israel.

Hasta ahora, la Autoridad Palestina no ha podido pagar los salarios del mes pasado para sus 180.000 servidores públicos, citando dificultades financieras. Dijo que pagará los salarios hoy, a los 10 días del nuevo mes.

La Autoridad Palestina ha dependido de los ingresos fiscales recaudados por Israel, así como de la ayuda de donantes internacionales y árabes para cubrir sus deudas financieras. La ayuda casi ha llegado a cero este año, lo que se suma a las tensiones financieras de la Autoridad Palestina.

Fuente: WAFA

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