El fondo de pensiones noruego se retira de 16 empresas por sus vínculos con los asentamientos israelíes

Foto: el cartel de Motorola se muestra en el Mobile World Congress (MWC) en Barcelona el 27 de febrero de 2019 [JOSEP LAGO/AFP vía Getty Images].

05 de julio de 2021

El mayor fondo de pensiones de Noruega anunció hoy que ha desinvertido en 16 empresas por sus vínculos con los asentamientos ilegales israelíes en la Cisjordania palestina ocupada.

«En la evaluación de KLP, existe un riesgo inaceptable de que las empresas excluidas estén contribuyendo al abuso de los derechos humanos en situaciones de guerra y conflicto a través de sus vínculos con los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada», dijo KLP, que gestiona activos por valor de unos 95.000 millones de dólares, en un comunicado.

Según Al Jazeera, la declaración también decía: «Motorola y otras empresas se arriesgan a ser cómplices de las violaciones del derecho internacional en la Palestina ocupada».

KLP añadió en su declaración: «Desinvertir en Motorola Solutions fue una decisión muy directa por su papel de vigilancia en los territorios ocupados», señalando que la empresa proporciona software utilizado en la vigilancia de fronteras.

KLP también se desprendió de operadores de telecomunicaciones que ofrecían servicios dentro de Cisjordania, ya que contribuían a hacer de «los asentamientos zonas residenciales atractivas», señalando que entre ellos estaban Altice Europe, Bezeq, Cellcom Israel y Partner Communications.

También señaló que se incluyeron cinco bancos que facilitaron o financiaron la construcción de viviendas e infraestructuras en los territorios palestinos ocupados, así como grupos de ingeniería y construcción, entre ellos la multinacional francesa Alstom.

La declaración decía que todas estas empresas contribuyen a facilitar la presencia de Israel y, por tanto, corren el riesgo de ser cómplices de violaciones del derecho internacional, y de ir en contra de las directrices éticas de KLP, informó Al Jazeera.

Según Al Jazeera, la desinversión se produce tras la publicación en febrero de 2020 por parte de la ONU de una lista de 112 empresas con actividades vinculadas a los asentamientos israelíes, considerados ilegales según el derecho internacional.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Israel asalta las celdas de las cárceles palestinas y traslada a los detenidos

05 de julio de 2021

Las unidades israelíes Drur y Alyimaz asaltaron violentamente las celdas de los presos palestinos en la sección 21 de la prisión de Ofer esta mañana y trasladaron a todos sus presos a la sección 18.

El Club de Prisioneros Palestinos dijo en una declaración que las tensiones se dispararon en todas las secciones de la prisión después de la redada.

El club señaló que la sección 21 alberga a unos 120 presos palestinos y es la sección más grande de la prisión.

Israel traslada regularmente a los presos palestinos entre las secciones, en lo que, según los grupos de derechos, es un tipo de guerra psicológica contra los detenidos.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

ONU: Israel demolió y confiscó 24 edificaciones en Cisjordania en sólo dos semanas

Foto: una excavadora encargada por el residente palestino de Jerusalén Ahmed Obaid demuele la casa de Obaid en el barrio de Issawiya, de mayoría árabe, el 22 de junio de 2021 [AHMAD GHARABLI/AFP vía Getty Images].

05 de julio de 2021

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) afirmó que en las últimas dos semanas Israel ha demolido, confiscado o forzado la demolición de 24 estructuras de propiedad palestina en toda Cisjordania ocupada con el pretexto de que carecían de permisos de construcción.

El informe de la OCHA sobre la protección de la población civil correspondiente al periodo comprendido entre el 15 y el 28 de junio de 2021 indica que las autoridades de ocupación israelíes demolieron una casa en Ras Al-Amud y una tienda en Silwan, en la ciudad ocupada de Jerusalén, en medio de las protestas de sus propietarios palestinos, durante las cuales el ejército israelí disparó botes de gas lacrimógeno y balas de acero recubiertas de goma, hiriendo al menos a 19 personas, incluida una mujer, y deteniendo a otras nueve.

Según el informe, las demoliciones desplazaron a 23 personas, entre ellas 11 niños, y afectaron a más de 1.200 personas.

La mayoría de los afectados se encontraban en la zona de Masafer Yatta de Hebrón, en el sur de Cisjordania, donde Israel destruyó el 23 de junio, por segunda vez, tres carreteras y la principal tubería de agua que abastecía a varias comunidades, tras haberlas destruido el 9 de junio.

La OCHA de la ONU también informó de que 180 palestinos fueron detenidos durante este periodo, entre ellos siete niños.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Hinchas argentinos envían pelotas a Palestina

Foto: los chicos juegan con un pelota en Cisjordania. Imagen: AFP

05 de julio de 2021

Por Gustavo Veiga

El niño pateó una y nunca la recuperó tras el muro de Israel. La Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino ayudará a chicos en Gaza y Cisjordania.

La escena duró un momento fugaz. Un pequeño instante en la vida de niños rodeados por muros de hormigón y alambres de púas. Sobre un suelo árido y polvoriento, gambeteaban a sus rivales y a las piedras. Una imagen que podría haber filmado Vittorio de Sica, pionero del cine callejero, como en su célebre Ladrones de Bicicletas de 1948. El hecho pasó a principios de 2014 en Kafr sur, distrito de Tulkarem, Cisjordania. Un lugar del que se apoderó Israel desde la Guerra de los Seis Días en 1967. El pequeño Amir, hoy ya un hombre, pateó la pelota de su amigo Mohamed con tanta fuerza que nunca más la vieron. Cayó en los territorios ocupados. Al otro lado de la franja de seguridad. No hubo manos salvadoras que la detuvieran, ni una red, ni los palos del arco, ni un soldado invasor que se compadeciera.

El preciado objeto de deseo nunca se recuperó. Ni siquiera fue posible hacerlo con una carta que pibes como Amir le enviaron a Ban Ki-moon, el ex secretario general de Naciones Unidas. Pero los niños recibieron diez pelotas donadas por el club Barcelona que hasta el alcalde de Kfar Sur, Emad Zbdeh, agradeció. Siete años y medio después, a la historia contada por la agencia de noticias palestina Ma’an y El Periódico de Catalunya le salió otro brote solidario. La Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino ideó una campaña para cubrir ese vacío que podría repetirse. Porque son muchas más las pelotas que faltan. En un juego que Palestina juega en condiciones muy desventajosas, esas ausencias no tienen reemplazo.


Israel mantiene su política de entorpecer el crecimiento del fútbol en la Franja de Gaza y Cisjordania. El documental ¡Yallah! ¡Yallah! (¡Dale! ¡Dale! en árabe) estrenado en 2018 lo cuenta en detalle. Hay un diálogo de la película filmada en Palestina y dirigida por los argentinos Cristian Pirovano y Fernando Romanazzo, donde una mujer llama por teléfono desde la Federación de Fútbol local. Pregunta: “¿A cuántos jugadores detuvieron?”. Pide más información: “¿Se sabe de qué los acusan?”. Enseguida le responden que fueron arrestados “sin causa”. Son siete. Medidas represivas sacadas del manual de la opresión se repiten hace más de una década. Al principal escenario deportivo de Gaza lo bombardearon el 18 de noviembre de 2012. El gobierno del ex primer ministro Benjamín Netanyahu adujo que se lanzaban cohetes hacia Israel desde canchas de fútbol en Gaza.

En marzo de 2018 unos 134 clubes palestinos le pidieron a Adidas que dejara de patrocinar a la Asociación de Fútbol de Israel (IFA). Alegaron que desde esa organización afiliada a la FIFA se permite competir a sus equipos en la ocupada Cisjordania. También mencionaron que la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas votada en 2016, definió a los asentamientos de colonos como una “flagrante violación de la ley internacional”.

En la nota dirigida al director ejecutivo de la empresa, Kasper Rorsted, describían: “Los jugadores palestinos son atacados, encarcelados y asesinados de forma rutinaria. Se les niega la libertad de movimiento para asistir a sus propios partidos. Los estadios han sido bombardeados y destruidos. Israel incluso impide que los palestinos importen equipos de fútbol y desarrollen instalaciones de fútbol”.

Uno de los entrevistados en ¡Yallah! ¡Yallah! dice que “el deporte es considerado terrorismo por ellos”. Un dirigente recuerda la clausura del club Qalqilya en cuatro oportunidades: “Cualquiera que intente entrar deberá presentarse ante un tribunal militar”, agrega. A Sameh, un integrante del seleccionado, lo detuvieron cuando intentaba cruzar la frontera. A un compañero lo castigaron con 60 días más de arresto porque se presentó en un juzgado con la campera del equipo palestino. Tuvo más suerte que Ahed Zaqout, un ex jugador del equipo nacional que murió cuando un proyectil israelí impactó en su departamento de Gaza mientras dormía. Fue en 2018 durante la Operación de represalia Borde Protector.

“El torneo de fútbol tuvo que dividirse en dos por la imposibilidad de viajar de Gaza a Cisjordania y al revés. Se ha prohibido la movilidad de atletas que llegaron a Palestina para participar en eventos internacionales. Nuestros atletas que fueron a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 viajaron a último momento y sin uniformes”, recuerda el embajador palestino en Argentina, Husni Abdel Wahed.

Los bloques de hormigón que cercaron pueblos enteros, en Cisjordania tienen nombre propio: Il yidaar il fasel o el muro de separación. Este comenzó a levantarse en 2002 y el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya lo declaró ilegal dos años después. Una de las misiones que tiene ahora el diplomático y periodista Wahed es lograr que las pelotas para Palestina lleguen a chicos como Amir y sus amigos. “Nosotros haremos que se envíen, pero la tarea no será fácil porque Israel obstaculiza su destino, todos los pasos fronterizos están custodiados por su gobierno, todo debe pasar por su aduana” explica.

A los socios e hinchas que por decenas se juntan en la Coordinadora de Derechos Humanos de los clubes argentinos, no los intimidó la logística complicada ni los chekpoints que filtran personas y cualquier tipo de objetos en los territorios ocupados. Cuando se enteraron de lo que había ocurrido en Kafr Sur, y pese al tiempo transcurrido, se dijeron “hay que dar una mano”. El embajador de Palestina agradeció el gesto y lo definió como “una demostración de solidaridad sublime y quienes más la valoran son las personas que la necesitan: un sector tan vulnerable como los niños. Tratar de brindarles un momento de alegría es de un valor incalculable”.

gveiga@pagina12.com.ar

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