Amnistía Internacional: el cierre de una organización de salud por el ejército israelí tendrá consecuencias catastróficas para la asistencia médica de la población palestina

10 de junio de 2021

HWC está entre los principales proveedores de servicios de salud en Palestina. “Los ataques a HWC forman parte de una ofensiva general de Israel contra las organizaciones de la sociedad civil palestina. En lugar de criminalizar a organizaciones que ofrecen servicios esenciales de salud, las autoridades israelíes deberían poner fin a su discriminación institucionalizada y a la represión sistemática de la población palestina.”
La decisión de las autoridades israelíes de cerrar la organización palestina Health Work Committees (HWC) tendrá consecuencias catastróficas para las necesidades de salud de la población palestina en todos los Territorios Palestinos Ocupados; así lo ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

A primera hora del 9 de junio, fuerzas del ejército israelí irrumpieron en la sede central de HWC en Ramala. Derribaron la puerta, confiscaron ordenadores y unidades de memoria, y emitieron una orden militar que obligaba a cerrar la oficina durante seis meses. La organización ha sufrido repetidos ataques, su personal ha sufrido acoso y detención por presunta filiación al Frente Popular para la Liberación de Palestina, partido político palestino que cuenta con un brazo armado.

“HWC está entre los principales proveedores de servicios de salud en los Territorios Palestinos Ocupados, y dirige hospitales y clínicas que atienden a comunidades marginadas. El cierre de su sede central por Israel afectará gravemente a la provisión de servicios de salud esenciales para miles de personas palestinas; un programa de salud para mujeres adoptado en la sede central ha quedado interrumpido”, ha señalado Saleh Higazi, director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.

“Como potencia ocupante y en virtud del derecho internacional, Israel tiene la obligación inequívoca de proteger los derechos de toda la población palestina, incluido su derecho a la salud. Hasta ahora no ha asumido en absoluto su responsabilidad durante la pandemia, adoptando una política discriminatoria de vacunación contra la COVID-19. Las autoridades israelíes deben anular de inmediato la orden de cierre y poner fin al hostigamiento de trabajadores y trabajadoras de la salud.

“Los ataques a HWC forman parte de una ofensiva general de Israel contra las organizaciones de la sociedad civil palestina. En lugar de criminalizar a organizaciones que ofrecen servicios esenciales de salud, las autoridades israelíes deberían poner fin a su discriminación institucionalizada y a la represión sistemática de la población palestina.”

La organización HWC ha estado en primera línea de la respuesta a la COVID-19 en los Territorios Palestinos Ocupados, sensibilizando a la población, ofreciendo orientación sobre salud pública y prestando asistencia médica a pacientes de COVID-19 en sus centros de salud así como a comunidades remotas a través de sus clínicas ambulantes. También lidera iniciativas locales de promoción para mejorar el sistema de salud palestino.

No es la primera vez que las fuerzas israelíes actúan contra HWC y su personal. Las autoridades israelíes cerraron su oficina de Jerusalén en 2015. Su oficina de Ramala, que ha sido clausurada hoy, ya sufrió una incursión en octubre de 2019, cuando su director de asuntos económicos fue detenido, y otra en marzo de 2021, con la detención de otros dos miembros de su personal.

Fuente: Amnistía Internacional

La lucha del gueto de Sheij Yarrah en Jerusalén ocupada se hizo viral

Foto: Muna al Kurd, activista digital palestina, a la entrada de su casa en Sheij Yarrah, el pasado domingo en Jerusalén.AMMAR AWAD / REUTERS. 

10 de junio de 2021

“No nos moverán”. Después de más de seis décadas viviendo en Sheij Yarrah, el palestino Nabil al Kurd se acomoda en una silla en la calle, como si estuviera en su propia casa, frente a una edificación que luce una estrella de David de neón en la fachada. “Ahora todo el mundo sabe ya lo que pasa en Jerusalén”, sentencia este jefe de almacén jubilado, nacido hace 77 años en Nazaret, de donde su familia tuvo que huir en 1948 tras el nacimiento del Estado de Israel. La policía rodea la barriada desde hace un mes, cuando el Tribunal Supremo de Israel suspendió el anuncio de su decisión final sobre la expulsión de varias familias palestinas del distrito a causa de una demanda de colonos judíos que reclaman la propiedad de sus viviendas.

Convertido en una especie de gueto aislado, al que solo pueden acceder sus residentes, Sheij Yarrah está rodeado de puestos de control de las fuerzas de seguridad. Los agentes se presentaron el domingo en casa de Al Kurd para llevarse detenidos a sus dos hijos gemelos: la activista digital Muna y el poeta Mohamed, de 23 años. Ambos se han erigido en principales portavoces de un levantamiento pacífico que ha hecho llegar a través de las redes sociales el mensaje de los vecinos de Sheij Yarrah, que llevan más de 15 años pleiteando para impugnar su desahucio. Twitter e Instagram han transformado su movilización en símbolo inteligible a escala global —la de quien pelea por seguir en su propio hogar— para la causa palestina. Muna fue conducida esposada desde su domicilio. Mohamed, que no se encontraba en casa, se presentó más tarde en comisaría, donde fue acusado de “perturbar el orden público con actos tumultuarios”. Los dos fueron puestos en libertad tras varias horas de interrogatorios.

“Nos están presionando para que nos vayamos, pero seguiremos siempre aquí. Mis hijos casados, sin embargo, no me pueden venir a ver por culpa de los controles”. Junto al patriarca de los Al Kurd, Mohamed Sabbagh, de 72 años, exempleado de un hospital del Monte de los Olivos, se protege también del sol mientras ambos aguardan la llegada del cónsul de Turquía en Jerusalén, con quien van a reunirse. El despliegue policial en torno a la barriada trata de impedir la presencia de manifestantes palestinos y de pacifistas israelíes, pero permite el paso a diplomáticos y periodistas.

El día anterior a la detención de los gemelos Al Kurd, la policía de fronteras, un cuerpo militarizado, había arrestado a la periodista Givara Budeiri, corresponsal de Al Jazeera en Israel. Acreditada ante la Oficina de Prensa del Gobierno e identificada con un chaleco con la inscripción “Prensa”, en inglés, fue arrastrada a empujones hasta un coche patrulla cuando cubría una manifestación en Sheij Yarrah.

Los agentes la acusaron de agresión a la autoridad, aunque en vídeos grabados en la zona solo se observa un forcejeo cuando ella insistía en exhibir su acreditación oficial. Cuando salió de la comisaría, se dirigió a un hospital con un brazo fracturado. La Asociación de la Prensa Extranjera en Jerusalén ha reclamado sanciones para los policías responsables del arresto. “Sin que mediara provocación, fue golpeada y rompieron su equipo”, reza su comunicado.

Los veteranos vecinos tampoco se muestran esperanzados con el posible relevo en el Ejecutivo. “No esperamos ningún cambio si hay un nuevo Gobierno en Israel y se marcha (Benjamín) Netanyahu. Solo más de lo mismo”, coinciden Al Kurd y Sabbagh, cuya vida ha transcurrido bajo la arbolada vaguada del distrito, entre 74 edificaciones y unos 550 habitantes palestinos, al norte del recinto histórico amurallado. “Quiero seguir aquí hasta el fin de mis días, y que mis descendientes puedan continuar en la casa”, expresa el deseo de todos los presentes Sabbagh, quien comparte una misma manzana de viviendas con una familia israelí. El retén permanente en el que los vecinos reciben a los visitantes se sitúa frente a un toldo donde, de tanto en tanto, montan guardia los colonos en la acera contraria. Son algo menos de un centenar de israelíes, distribuidos en 13 inmuebles.

El contencioso de Sheij Yarrah parecía hibernado desde el 9 de mayo, cuando el Supremo israelí canceló en el último momento el anuncio de la sentencia sobre el desahucio de otras cuatro familias, un fallo que iba a sentar un precedente para el resto de los 28 afectados por la demanda de un grupo nacionalista radical israelí. La asociación, que promueve el asentamiento de colonos israelíes en Jerusalén, había adquirido los derechos de propiedad a una fundación religiosa que compró los terrenos hace más de un siglo, bajo administración otomana, para instalar un santuario junto a la tumba de Simón el Justo, un sumo sacerdote judío de la antigüedad. Los violentos disturbios en la Ciudad Vieja de Jerusalén que precedieron a la decisión del Alto Tribunal y la escalada bélica en la franja de Gaza que siguió a continuación marcaron aquella fecha como un hito en la reciente historia palestina.

Mohamed Sabbagh llegó con su familia a Sheij Yarrah con apenas ocho años y no concibe otro horizonte urbano. Creía que 64 años más tarde iba a ser imposible detener la maquinaria de la justicia israelí. “Ahora hemos conseguido hacer llegar nuestro mensaje a América, a Europa, a casi todas partes, y no estamos solos”, reflexiona en voz alta junto con Nabil al Kurd. “Pero no ha sido un trabajo de líderes, sino de todos. Hemos tenido, eso sí, portavoces que han sabido comunicar al mundo el cambio que está sufriendo Jerusalén”, reconoce.

Un mes más tarde de que el Supremo parara el reloj del proceso de desahucios, el fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, se ha lavado las manos y ha declinado intervenir para pedir la revisión del expediente judicial. La Fiscalía considera el caso como otra disputa inmobiliaria más entre particulares, entre propietarios con título reconocido y ocupantes irregulares, con escasas opciones de que desemboque en un fallo favorable para los residentes de Sheij Yarrah.

Cuenta atrás para la sentencia final

La cuenta atrás para que el Supremo dicte sentencia firme ya ha comenzado. “El fiscal general intenta librarse de cualquier responsabilidad”, sostiene la organización israelí Paz Ahora. “Pero no se puede tratar el caso como un pleito privado entre partes presuntamente iguales”, advierte esta ONG contraria a la ocupación, “sin considerar las leyes que discriminan a una de ellas”. Las próximas sesiones del alto tribunal concluyen el 20 de julio, con el fin el año judicial.

La fundación religiosa que gestionaba el santuario de Simón el Justo abandonó la zona este de la ciudad tras la partición de Jerusalén en 1948: la parte occidental, judía y controlada por Israel, y la oriental, árabe y bajo administración de Jordania. Muchos refugiados palestinos, que habían perdido sus casas y tierras en el nuevo Estado de Israel, fueron realojados en propiedades vacantes como las de Sheij Yarrah. En 1967, tras la conquista israelí de Jerusalén Este, los propietarios originales esgrimieron sus derechos antes de vendérselos a una organización que impulsa la presencia de colonos, con el objetivo declarado de reforzar el carácter judío de la Ciudad Santa. Cerca de 3.000 palestinos que viven en unos dos centenares de edificios de Jerusalén oriental están pendientes de desahucio, recuerda Paz Ahora.

Los derechos de los propietarios judíos para recuperar sus bienes no caducan. Los de los palestinos en el actual territorio israelí perdieron validez tres años después de su salida y pasaron a manos del Estado —en la denominada custodia de propiedades de ausentes—, que los cedió después a familias judías. “Durante décadas, los tribunales se han basado en un sistema legal discriminatorio”, destacaba el martes Haaretz en un editorial. “Pero es un sistema imposible de defender en la escena internacional”, concluía el diario israelí, “y no puede ser aceptado como algo lógico o moral por cualquier persona sensata”.

Antes de dirigirse con su vecino al encuentro con el cónsul turco, Sabbagh apuntaba:“No sabemos cuándo será la nueva vista en el Supremo. Dentro de semanas, tal vez días. Pero con dos leyes distintas, una para ellos y otra para nosotros, tenemos las de perder”. Sabe que el mundo está observando con atención este rincón de Jerusalén por si se puede estar llevando a cabo una limpieza étnica de decenas de familias palestinas. A su lado pasa una patrulla de agentes de fronteras de Israel en uniforme de campaña, con el fusil de asalto al hombro. “Mientras tanto”, se despide, “aquí seguimos estando rodeados por la policía”. “Pero ya conocen en todas partes cuál es nuestra situación”, había remarcado poco antes Al Kurd, “y al fin nos han escuchado”.

Fuente: El Pais de España 

La comisión de la Knesset presidida por un diputado árabe es despojada de sus poderes

Foto: Mansour Abbas, jefe del Partido Árabe Unido (Ra’am), pronuncia un discurso el 1 de abril de 2021 en Nazaret, Israel. [Amir Levy/Getty Images]. 

10 de enero de 2021

La Comisión de Interior de la Knesset, presidida por el diputado árabe-israelí Mansour Abbas, ha sido despojada de su poder debido al acuerdo para establecer el nuevo «gobierno para el cambio» de coalición, informó el martes Arab48.com.

La comisión es una de las más importantes del parlamento israelí. Abarca la seguridad, la seguridad interna, la planificación y la construcción. Son los temas más sensibles y candentes para los ciudadanos palestinos de Israel. Sus competencias pasarán a un nuevo comité aún por formar y dirigido por el partido Yesh Atid, liderado por Yair Lapid, una pieza clave en el nuevo gobierno propuesto.

«Está claro que hemos despojado a Mansour Abbas de sus poderes», dijo un miembro de la nueva coalición a la televisión israelí. «¿Qué? ¿Nos hemos vuelto locos por darle la autoridad para controlar a la policía?». Otros afirman que el movimiento del comité se produjo en coordinación con Abbas.

Se espera que el nuevo gobierno tome posesión el domingo. Aunque aún no se ha publicado el acuerdo de coalición, sus principales términos están aparentemente relacionados con el refuerzo de la construcción de asentamientos en Jerusalén y la conversión de la ciudad en capital de Israel mediante el traslado de los ministerios de Tel Aviv a Jerusalén.

Se dice que Abbas aceptó unirse al gobierno tras un acuerdo para congelar la demolición de viviendas árabes en el Negev durante nueve meses; el nombramiento de un miembro del partido Ra’am de Abbas como viceministro en la Oficina del Primer Ministro; y la asignación de medio millón de shekels para proyectos en comunidades árabes.

Fuente:  Monitor Medio Oriente en Español 

La ONU pide ayuda para Gaza, mientras EE.UU. plantea bloquear el acceso de las facciones palestinas a sus ingresos

10 de enero de 2021

Foto: la coordinadora de asuntos humanitarios de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Lynn Hastings, habla durante una conferencia de prensa en el complejo de la ONU en la ciudad de Gaza el 23 de mayo de 2021. [EMMANUEL DUNAND/AFP vía Getty Images].

Las Naciones Unidas instaron al mundo a aumentar la ayuda a Gaza mientras los funcionarios palestinos advertían de un desastre humanitario y sanitario en la Franja. Mientras tanto, el Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, anunció la necesidad de establecer un mecanismo para evitar que las facciones palestinas accedan a los fondos que se envían para la reconstrucción.

Durante una conferencia de prensa celebrada ayer en Gaza, Lynn Hastings, coordinadora humanitaria de la ONU en Palestina, pidió a la comunidad internacional y a las instituciones mundiales que aumenten sus esfuerzos para ayudar a los palestinos de la asediada Franja de Gaza.

Hastings dijo que los materiales de construcción y la ayuda que se están entregando actualmente a Gaza representan sólo el 50% de lo que llegaba a la Franja antes de la reciente agresión israelí.

El funcionario de la ONU también pidió que se permita a los heridos y a los que necesitan atención médica, especialmente a los que tienen cáncer y enfermedades crónicas, salir de la Franja de Gaza para recibir tratamiento en el extranjero.

El corresponsal de Al Jazeera, Wael Al-Dahdouh, dijo que el llamamiento de Hastings se produce cuando el gobierno de ocupación ha vacilado hasta ahora en todas las condiciones del acuerdo de tregua que se alcanzó tras su reciente asalto a Gaza.

El corresponsal añadió que los intentos de dilación de los israelíes están estrechamente relacionados con las negociaciones indirectas con las facciones palestinas a través de mediadores egipcios e internacionales, y señaló que la situación ha vuelto a girar en torno a la vinculación que facilita la reconstrucción con el expediente de los prisioneros.

Añadió que la ocupación está reteniendo el combustible necesario para el funcionamiento de la única central eléctrica de la Franja de Gaza, agravando la crisis eléctrica.

Además de las declaraciones del funcionario de la ONU, el jefe de la Autoridad Palestina del Agua (APA), Mazen Ghoneim, advirtió de un grave desastre humanitario y de la propagación de epidemias y enfermedades como consecuencia de las fugas de aguas residuales debido al ataque deliberado de los sionistas a las infraestructuras de Gaza.

Ghoneim dijo que la ocupación había bloqueado parcialmente el acceso de los residentes al agua, y añadió que la PWA está trabajando en un plan de emergencia para garantizar el funcionamiento de todas las plantas de desalinización y tratamiento de aguas residuales.

Explicó que los daños directos y de emergencia superan los 16 millones de dólares.

El Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, declaró que Estados Unidos está trabajando para evitar que la ayuda proporcionada para la reconstrucción de Gaza llegue a Hamás y a otras facciones palestinas que «buscan destruir a Israel».

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

 

Primer Ministro: el asesinato de tres palestinos por Israel en Jenin es terrorismo de Estado

RAMALLAH, jueves 10 de junio de 2021 (WAFA) – El primer ministro Mohammad Shtayyeh dijo hoy que el tiroteo en el que murieron anoche tres palestinos, incluidos dos oficiales de seguridad, por una unidad militar israelí encubierta en Jenin, al norte de la ocupada Cisjordania, es un acto de terrorismo estatal organizado que tendrá graves consecuencias.

En un comunicado de prensa, Shtayyeh dijo que el asesinato en Jenin fue un intento del primer ministro israelí saliente, Benjamin Netanyahu, de provocar reacciones que le permitirían mantener su posición en la que solo le quedan unos días.

Shtayyeh instó a la comunidad internacional, las organizaciones internacionales de derechos humanos y los Estados Unidos a intervenir urgentemente para detener los asesinatos israelíes y condenar la política de persecución, racismo y limpieza étnica practicada por las autoridades de ocupación israelíes en los territorios ocupados.

El Primer Ministro ofreció sus condolencias a las familias de los tres mártires y deseó una pronta recuperación a los heridos.

Fuente: WAFA

LOS CONCEPTOS, OPINIONES E INFORMACIONES EMITIDAS EN PALESTINASOBERANA.INFO SON RESPONSABILIDAD DIRECTA DE QUIENES LAS ELABORAN Y NO NECESARIAMENTE REPRESENTAN LA POLÍTICA EDITORIAL DE ESTE MEDIO
Shale theme by Siteturner