Los crímenes del sionismo contra la humanidad: una breve selección

Por Edgar Isch L. | 24/05/2021

El Sionismo, nacido en Europa bajo el lema de “Una Patria para el pueblo judío”, se convirtió en una orientación de corte fascista, xenófoba y responsable de verdaderos crímenes contra la humanidad. La mayoría de ellos están tipificados en las normas internacionales, incluso en las que pretenden frenar acciones brutales en medio de una guerra entre Estados, aunque no es el caso concreto de nuestros días, porque a Palestina se le niega su existencia como Estado y no tiene ejército, ni refugios antiaéreos.

Una aclaración importante: la condena al sionismo y su gobierno en Israel, aunque éste tenga apoyo mayoritario de la población que se identifica como judío, tal como Hitler tuvo apoyo en su país en un momento de su historia, no involucra ni puede involucrar un rechazo a todos los integrantes de la cultura hebrea ni a todos los que responden al judaísmo como religión. Se podría poner por ejemplo a la Red Internacional de Judíos Antisionistas que sostienen que son: “una red internacional de judíos incondicionalmente comprometidos con las luchas de emancipación humana, de las cuales la liberación de los habitantes de Palestina y de su tierra es una parte primordial. Nuestro compromiso es el desmantelamiento del apartheid israelí, el retorno de los refugiados palestinos, y el fin de la colonización israelí de la Palestina histórica”[i].

Crímenes de odio y racismo

Si se lee frases de prominentes sionistas, se encuentran muchas que desconocen la condición de seres humanos para árabes y particularmente palestinos. Un solo ejemplo de uno de los gobernantes israelíes, Menahim Begin,que en el parlamento dirá que: «Los Palestinos son bestias sobre dos patas.»[ii]

Ese trato es un crimen de odio permanentemente expresado. Hoy se manifiesta en las camisetas del Movimiento Juvenil Sionista EZRA pidiendo “Quemar a los árabes”[iii], así como en los cánticos por matar a los árabes que gritan en Jerusalem los sionistas.

Discriminación

La discriminación contra los palestinos es practicada por el gobierno de Israel todo el tiempo. Esto, incluyendo a los que viven dentro de territorio israelí y tienen formalmente esa nacionalidad. Según Amnistía Internacional (2021), “Israel seguía discriminando a los ciudadanos y ciudadanas palestinos de Israel en materia de urbanismo, asignaciones presupuestarias, control policial y participación política. Según el Centro Jurídico para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel Adalah, Israel mantenía más de 65 leyes que discriminaban a la población palestina”[iv].

En la decimotercera Ley Básica israelí (de un país sin Constitución), aprobada en 2018, se entrega una licencia a la discriminación. En ella se define al hebreo como el idioma oficial, rebajando el árabe y al yidish (hablado por un sector de judíos ortodoxos) a un estatus especial y define a Israel como «el hogar nacional del pueblo judío», es decir de una sola nacionalidad, excluyendo a cualquier otra.

Apartheid

El apartheid es una organización social territorial nacida en Sudáfrica y contra la que lucharon por mucho tiempo, contando con líderes como Nelson Mandela. Se trata de la segregación étnica y “racial” en pequeños territorios empobrecidos y separados entre sí, que dependen del Estado colonizador y cuya población ve negados todos sus derechos.

Esto es lo que hoy se vive en Israel, los Territorios Ocupados y Palestina. Si se mira los mapas históricos, se observa como cada vez los palestinos tienen menos tierra, aislada, bajo control de Israel. Un buen ejercicio es imaginar ese proceso en cada uno de nuestros países y cuál sería nuestra reacción ante semejante agresión sistemática. Para ir de un territorio palestino a otro, deben pasar, si les permiten, por varios controles militares. Eso incluso las ambulancias, imposibilitando muchas veces atención de emergencia.

Muchos organismos de DDHH han denunciado este Apartheid. El Centro Israelí de Información sobre Derechos Humanos es uno de ellos, que resalta cuatro políticas colonizadoras, basadas en el divide, separa, decide y gobierna: normas que permiten migración solo a los judíos; apropiación de tierra para los judíos, aumentando la sobrepoblación en los enclaves en los que se encierra a los palestinos; restricción de la libertad de movilización a los palestinos; negación del derecho político de participación[v].

Hay que considerar también el muro de separación, planificado para 626 kilómetros según fuentes oficiales, dejando aislada la Rivera Occidental. Esta es una de las medidas para tener a los palestinos encerrados en una inmensa cárcel a cielo abierto.

Limpieza étnica

Este crimen de lesa humanidad busca «limpiar» a un territorio de habitantes de otro grupo étnico, nacional o religioso, para lograr la monoculturalidad y “pureza”. Se trata de una eliminación sistemática o la expulsión forzada de una población, negándole sus derechos humanos.

En esa dirección, los sionistas no dudan en proponerse e impulsar este crimen: «Debemos utilizar el terror, el asesinato, la intimidación, la confiscación de tierras y el corte de todos los servicios sociales para expulsar de Galilea a su población Árabe.» (Israel Koenig, «The Koenig Memorandum»).

También hay que considerar que incluso personas con abuelos judíos pueden pedir la nacionalidad israelí, ir allá y seguramente ser alentado a vivir en uno de los asentamientos ilegales con los que siguen quitando la tierra a Palestina, pero la misma Ley de Retorno excluye a todo palestino de la posibilidad de regresar a su tierra.

La destrucción de viviendas y de servicios básicos, como la realizada por los bombardeos de Israel en este mes, implican que miles deben buscar refugio, salir de allí.Soloen el año pasado, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) de la ONU, Israel demolió 848 estructuras residenciales y dedicadas al sustento palestinas en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, desplazando a 996 personas.

Hoy la violencia inició con la política de expulsar a familias árabes de sus viviendas en un histórico barrio de Jerusalén para darlas a judíos, rodeando y aislando el tercer templo de importancia para el Islam.La matanza en Gaza ha tenido esas características en este mes, sin tener una evaluación final de cuánto se dañó en infraestructura y edificios. La masacre de familias enteras no es casual, está aprobada por autoridades civiles y militares, haciendo de éste, nuevamente, un crimen sistemático.

Hoy la mayoría de quienes se reconocen palestinos vive en refugios. La historia demuestra que allí tampoco han tenido la seguridad que debe ser garantizada en su condición, ni condiciones dignas de existencia. Lo que se encuentran fuera del territorio son impedidos de retornar y rehacer sus vidas.

Territorios ocupados

La ocupación significa someter a un territorio y sus habitantes a las determinaciones de un ejército extranjero. La ilegalidad de la ocupación israelí, desde 1967, abarca los territorios palestinos de Cisjordania (incluida Jerusalén Este) y la Franja de Gaza; las alturas del Golán de Siria; y, hasta 1982, en la Península del Sinaí de Egipto. La Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General de las Naciones Unidas catalogan por ello a Israel como «Potencia Ocupante».

Se mantiene el ilegal bloqueo aéreo, marítimo y terrestre israelí sobre la Franja de Gaza y otros territorios. Incluye el control de la entrada y salida de personas y bienes, impidiendo, en múltiples ocasiones, elingreso de ayuda humanitaria, materiales de construcción y combustibles (HRW, 2021)[vi].Hoy mismo, tras la tregua pactada, la falta de medicinas es un problema fundamental.

La “anexión” de nuevos territorios mediante “asentamientos” es igualmente señalada por parte de la ONU, la Unión Europea y otros como contraria a la legislación internacional. Una vez más hay que denunciar la hipocresía de Estados Unidos, que con Trump pretendió el reconocimiento de estos territorios, así como imponer que Jerusalem es la capital de Israel.

Nuevamente, no siempre niegan este proceder. Moshe Dayán, famoso jefe militar israelí lo dirá en estos términos: «Las villas judías están construidas en el lugar de las villas Árabes. Ustedes no saben incluso el nombre de estas villas Árabes… No hay un sólo lugar construido en este país en el que no hubiera previamente una población Árabe.»[vii]. Esto además desmantela la ficción de que se trató de asentamiento de “un pueblo sin territorio dentro de un territorio sin pueblo”.

En muchos casos, promueven abiertamente el despojo territorial. «Es un deber de los líderes Israelíes explicar a la opinión pública, claramente y con coraje, un cierto número de hechos que se olvidan con el tiempo. El primero de ellos es que no hay sionismo, colonización o Estado Judío sin el desahucio de los Árabes y la expropiación de sus tierras.» (Yoram Bar Porath, Yediot Aahronot, 14 de julio de 1972).

El reconocimiento de lo que hacen viene de otro líder histórico judío, David Ben-Gurion: «Si yo fuera un líder Árabe nunca haría la paz con Israel. Es natural: hemos ocupado su tierra.» (citado en The Jewish Paradox, por Nahum Goldmann, Weidenfel y Nicolson, 1978, p.99).

Homicidio ilegítimo y excesivo uso de la fuerza

Estos crímenes son frecuentes y ya vimos que están ligados a lograr que la gente huya. Hay asesinatos selectivos a dirigentes políticos y muchas veces a sus familias, a manifestantes contra los que se usa armas de fuego de manera intensiva, prisiones arbitrarias y también ataque a las formas de vida. Para el año anterior, Amnistía Internacional recoge que “Las fuerzas israelíes abrieron fuego a menudo contra pescadores y agricultores en Gaza; según el Centro Al Mezan para los Derechos Humanos, resultaron heridos 12 pescadores y 5 agricultores”. Nuevamente, en mayo de 2021 se ha denunciado esta misma agresión contra civiles y el derecho a la alimentación del pueblo.

Tortura y prisiones arbitrarias

Los organismos dederechos humanos señalan que los malos tratos y torturas se realizan con total impunidad. Para el año pasado no existía una contabilidad, pero se estimaba en miles de presos detenidos arbitrariamente. Las autoridades israelíes realizaron cientos de operaciones en toda Cisjordania para detener a palestinos, por lo general en sus viviendas y por la noche. Las personas detenidas eran recluidas en prisiones de Israel, junto con miles de palestinos más de los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) detenidos en años anteriores, lo que constituía una violación del derecho internacional humanitario, que prohíbe el traslado de detenidos al territorio de la potencia ocupante (Amnistía Internacional, 2021).

Muchas veces, las víctimas son niños y niñas. Son arrestados continuamente, sometidos a inspecciones en las calles. En octubre de 2020, según Defensa de Niñas y Niños Internacional, Israel tenía a 157 palestinos menores de edad en prisión, dos de ellos sometidos a detención administrativa. Eran interrogados sin la presencia de sus padres y permanecían recluidos junto con adultos. El tiempo de prisión es indefinido.

Castigos colectivos

El control de servicios y derechos básicos permite a la potencia ocupante realizar castigos colectivos, que han sido denunciados en diversos momentos de la historia de la ocupación. Corta el agua, la electricidad o simplemente impedir el libre tránsito, impedir el ingreso de productos necesarios para la población, son medidas habituales.

Un piloto militar israelí, identificado únicamente por la inicial de su nombre, D, durante una entrevista con el canal de televisión israelí, Channel 12, reveló que el derribo de los edificios altos en la Franja de Gaza se produjo “como desahogo” “por la frustración generada a raíz de los golpes que los grupos (de resistencia) en Gaza nos estaban asestando”[viii]. Muchos de esos edificios, eran viviendas de familias enteras que hoy no tienen nada.

Castigar a toda una población o familiares por lo que se acusa a un grupo a un individuo, es también considerado un crimen de guerra. Nuevamente, aquí los sionistas y los nazis se parecen.

Ataques a los defensores de derechos humanos

Hace poco, la Federación Internacional de Derechos Humanos denunció los métodos usados por el gobierno sionista: “Calumnias, campañas para disuadir a los donantes, un arsenal legislativo restrictivo, obstáculos judiciales… Hace 20 años que se multiplican las maniobras de desprestigio y de acoso orquestadas por el gobierno israelí contra las ONG y las personas defensoras de los derechos humanos de Israel, el Golán y Palestina”[ix].

Dos expertos de la ONU en Derechos Humanos explicaron“que la condena de Israel el pasado 6 de enero a Issa Amro, un defensor palestino de las garantías fundamentales y fundador de un grupo con sede en Hebrón que se opone a la expansión de los asentamientos mediante la resistencia civil no violenta, ‘forma parte de un patrón claro y sistemático de detención, acoso judicial e intimidación’ en ese país”[x].

Que se trate de un patrón sistemático demuestra que setrata de un crimen de Estado y no de acciones aisladas. Y se niega así la protección a los defensores de derechos humanos a la que los Estados realmente democráticos se comprometen.Israel además continúa negando la entrada en los TPO a organismos de derechos humanos, incluido el relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en los TPO.

Ataque al ejercicio del periodismo

El 15 de mayo tres misiles pesados de origen israelí destruyen el edificio de departamentos y oficinas, en el cual estaban las oficinas agencia estadounidense AP y Al-Jazeera,más otras entidades de prensa. Aunque se llamó para que salga la gente, no se permitió el tiempo para que la gente y los periodistas rescaten la mayoría de sus materiales.

Sin ofrecer pruebas hasta hoy, se dijo que allí estaban objetivos militares de Hamás. Eso es desmentido por los periodistas que por muchos años usaban ese edificio y dejaron ver que con ello el mundo tendría menos información sobre la realidad en Gaza, callando la destrucción y muerte que el sionismo genera.

Violación del derecho a la salud

Las restricciones de Israel a la libertad de circulación siguieron dificultando el acceso de la población palestina a la atención sanitaria, con el consiguiente aumento del riesgo para las personas vulnerables durante la pandemia de COVID-19.

Sea castigo colectivo o no, se ha denunciado la enorme distancia entre proveer de vacunas para la COVID-19 a la población israelí y negarla para los palestinos. Incluso, con los bombardeos a precisión destruyeron el único centro de detección de la pandemia que existía en Gaza. En otros momentos, se han destruido incluso escuelas.

La necesidad de un juicio a los ocupantes y sus crímenes

Así como se realizó un Juicio de Núremberg, para juzgar los crímenes de guerra de los nazis, algún día deberá realizarse otro para poner ante la justicia a gobernantes sionistas y jefes militares de Israel. Se puede decir que para ello está la Corte Penal Internacional, lo cual es cierto de manera que ese podría ser el escenario adecuado, pero las acciones de Israel y Estados Unidos contra las capacidades reconocidas a esa Corte y su independencia, son ataques que dificultan su accionar.

La legislación internacional sobre derechos humanos y contra los crímenes de lesa humanidad y los de guerra, de be aplicarse sin que, sobretodo, Estados Unidos se convierta en una barrera que impida la justicia. La humanidad requiere la verdad, la aplicación de normas fundamentales de convivencia y el reconocimiento a los derechos palestinos y la existencia de su Estado.


Referencias

[i]Red Internacional de Judíos Antisionistas: Carta Abierta al Mundo. https://piensachile.com/2009/01/27/red-internacional-de-judasos-antisionistas-carta-abierta-al-mundo/

[ii]Begin, Menahim.Discurso al Parlamento, citado en Amnon Kapeliouk, «Begin y las ‘Bestias’», New Statesman, 25 de Junio de 1982.

[iii]SOTT, 2013. ‘Quemar Arabes’, es el nuevo slogan del Movimiento Juvenil Sionista EZRA. En : https://es.sott.net/article/21185-Quemar-Arabes-es-el-nuevo-slogan-del-Movimiento-Juvenil-Sionista-EZRA

[iv]Amnistía Internacional (2021). Informe 2020-2021. La situación de los Derechos humanos en el mundo. Reino Unido.

[v] Centro Israelí de Información sobre Derechos Humanos (2021). A regime of Jewish supremacy from the Jordan River to the Mediterranean Sea: This is apartheid. En: https://www.btselem.org/publications/fulltext/202101_this_is_apartheid

[vi]HRW (2021). World Report 2021. Human Rigths Watch. New York.

[vii]Dayan,Moshe (1969).Comunicado a Technion, Haifa, citado en Haaretz, el 4 de Abril de 1969.

[viii]Agencia Anadolú (2021). Piloto israelí revela que derribaron edificios en Gaza al no poder impedir el lanzamiento de cohetes. 23 de mayo de 2021. https://www.aa.com.tr/es/mundo/piloto-israel%C3%AD-revela-que-derribaron-edificios-en-gaza-al-no-poder-impedir-el-lanzamiento-de-cohetes/2251388

[ix]FIDH, 2021. Israel: campañas para acallar a defensores de derechos humanos de Israel, el Golán y Palestina. https://www.fidh.org/es/region/magreb-y-medio-oriente/israel-y-palestina/israel-campanas-para-acallar-a-las-personas-defensoras-de-los#

[x]Noticias ONU, 2021. Las detenciones de activistas en Israel buscan silenciar a los defensores de los derechos humanos, denuncian expertos.

  *Académico y ex ministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

¡Salvajes!: El templo de los libros en Gaza, reducido a escombros por el ejército israelí

24 de mayo de 2021

Era el templo de los libros en la Franja de Gaza, el lugar donde los estudiantes podían encontrar un manual escolar, los más practicantes su Corán y los más literarios traducciones de Dostoievski en árabe.

Pero el martes la librería Al Mansur desapareció. Hacia las 5:00 de la mañana, Samir al Mansur, su propietario, estaba en su casa y miraba las cadenas de información árabe cuando se enteró de que el ejército israelí había lanzado un aviso de que iba a destruir el inmueble.

El librero y editor de Gaza -territorio palestino más conocido en el extranjero por sus guerras que por sus librerías y su literatura– se precipitó al lugar. Al llegar, Samir constató que el bombardeo israelí había reducido a escombros lo que él había tardado toda una vida en construir.

Cuando tenía 14 años, a principios de los años 80, Samir había empezado a trabajar con su padre en la librería, cuya dirección luego asumiría, montando además una editorial en el año 2000

«Cuarenta años de mi vida se han desmoronado en una fracción de segundo», dice a la AFP, caminando entre bloques de cemento entremezclados con pedazos de papel y sillas de plástico aplastadas.

Mientras los equipos de rescate buscan aún cuerpos o supervivientes entre los escombros de una guerra-relámpago entre Hamás e Israel que ha dejado más de 240 muertos entre los palestinos en apenas 11 días, Samir fuma, desolado, entre los escombros.

«Hay 100,000 libros bajo estas ruinas», dice, aludiendo a «best-sellers» como el Corán, los manuales para aprender idiomas extranjeros, libros para niños o los Hermanos Karamazov de Dostoievski.

El ejército israelí afirma haber atacado durante su intensa campaña de bombardeos las infraestructuras y casas de comandantes del movimiento islamista.

«Ataque contra la cultura»
Pero Samir precisa: «yo no tengo nada que ver con un grupo armado, con una facción política, se trata de un ataque contra la cultura. He pasado por dos Intifadas y tres guerras de Gaza (…) pero esto jamás había ocurrido, jamás la librería había sido destruída».

Su yerno, Montasser Saleh, que llegó a Gaza desde Noruega poco antes del inicio de la escalada, estaba en Samir cuando todo ocurrió.

«Estábamos en casa. Mirábamos la televisión. En la cadena al-Jazeera Mubasher, dijeron que hubo un disparo de advertencia contra el edificio donde está la librería. Nos precipitamos a ir hacia ahí. Samir quería buscar papeles en el interior, su computadora, pero tenía miedo de entrar, miedo de ser alcanzado por un misil. Nos quedamos en el exterior», relata.

«Con la destrucción de Al Mansur, Gaza pierde una de sus principales fuentes culturales», estima Mosab Abu Toha, poeta y fundador de la biblioteca Edward Said, creada tras la guerra de Gaza en 2014.

«Al Mansur es más que una librería, es también una editorial que publicaba a autores de Gaza. Los manuscritos eran impresos en Egipto, algunos libros volvían a Gaza, pero otros se quedaban en Egipto y circulaban en el mundo árabe. Ello permitía levantar el bloqueo de Gaza a través de la literatura», dice el poeta.

En Gaza, la literatura sigue siendo un mercado minoritario. Las tiradas locales son de unos 1,000 ejemplares, y autores como Ghareeb Askalani o Yusri al-Ghul, entre otros, eran publicados por la editorial de Samir Mansur.

Al Iqraa, otra librería de barrio frecuentada por miles de estudiantes universitarios, ha quedado reducida también a escombros en estos 11 días de bombardeos. Y un poco más lejos, la «Makteba» al-Nahda, más bien papelería que gran librería, también ha sido golpeada, pero no reducida al silencio.

Ante las ruinas de esta librería, acaba de ser plantado un cartel con el mensaje siguiente: «al-Fikra ma betmout» (El pensamiento no muere), acompañado por el anuncio de una próxima reapertura.

Fuente: www.eleconomista.com.mx

Francia advierte sobre ‘riesgo de apartheid’ en Israel. ¡El Apartheid institucional y oficial en Israel existe hace 73 años¡

El ministro francés de exteriores le preocupa «un riesgo de apartheid» en Israel. ¡Señor ministro, el Apartheid en Israel lleva 73 años, ¡y usted lo sabe perfectamente!
El ministro francés de Relaciones exteriores Jean-Yves Le Drian advirtió este domingo contra «un riesgo de apartheid» en Israel si no se logra una solución con dos Estados que incluya a los palestinos.

«En las ciudades israelíes, las comunidades se enfrentaron» durante la ola de violencia, subrayó Le Drian durante la emisión televisiva y radial Le Grand Jury RTL/Le Figaro/LCI.

«Es la primera vez y eso muestra que, si hay otra solución distinta a la de dos Estados, aparecerían los ingredientes para un apartheid que duraría mucho tiempo», advirtió.

Esta nueva ola de violencia «muestra la urgencia de lograr un proceso político», señaló Le Drian.

Intencionalmente, el señor ministro francés de exteriores, obvia los informes de los organismos humanitarios internacionales e incluso las organizaciones israelíes de derechos humanos, donde todas sin excepción, confirman la existencia de un apartheid flagrante e institucionalizado. A pesar de ello, el ministro Jean-Yves Le Drian solo señala como “aparecerían los ingredientes para un apartheid».

El apartheid israelí existe desde la fundación de Israel, donde cientos de miles de personas fueron expulsadas de sus hogares y la formulación por parte de Israel de decenas de leyes racistas que solo se aplican a los palestinos.

El señor ministro sabe perfectamente que una solución justa y honesta para el conflicto es la implementación de todas las resoluciones de la ONU que Francia elaboró y apoyó, pero hipócritamente nada hace para su aplicación y acabar con el conflicto y el dolor.

El señor ministro fue muy bravo para castigar a Rusia por el tema de Crimea y Ucrania, y muy valiente para enfrentar a Venezuela y la aplicación de castigos por las violaciones a los derechos humanos que el gobierno de Maduro habría cometido. Pero cuando se trata de Israel, el señor ministro cambia radicalmente su discurso y actuaciones a pesar de que Israel viola mil veces más los derechos humanos que cualquier otro país y que nunca ha respetado legalidad alguna.

El señor ministro no tiene la suficiente valentía para reconocer que su hipocresía y doble moral, son en parte responsables por la falta de solución al conflicto y en la muerte de inocentes, tal como sucedió hace uno días en Gaza.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada

Gaza neutraliza casi 300 misiles israelíes sin explotar

Foto: una foto de un dron muestra una vista aérea de la torre al-Shorouk, de 14 plantas, que albergaba medios de comunicación locales y extranjeros, así como tiendas y apartamentos, en la ciudad de Gaza, tras 11 días de ataques aéreos israelíes sobre la Franja de Gaza, el 23 de mayo de 2021 [Ali Jadallah/Anadolu Agency].

24 de mayo de 2021

El director general de la policía palestina en la Franja de Gaza, Mahmoud Salah, declaró que las fuerzas policiales han neutralizado cerca de 300 proyectiles y misiles sin explotar que cayeron sobre las viviendas de los palestinos durante la reciente agresión israelí al enclave asediado, informó Anadolu.

En declaraciones a la prensa el sábado, Salah dijo que los técnicos en desactivación de bombas siguen trabajando para neutralizar otros artefactos sin explotar a pesar de sus limitadas capacidades técnicas.

Añadió que la ocupación israelí bombardeó la sede de la policía para disuadirla de prestar sus servicios, «pero la policía no dudó en participar en el enfrentamiento con la ocupación».

«La ocupación [israelí] fracasó estrepitosamente en su intento de desestabilizar nuestra seguridad y amenazar nuestro frente interno, y los agentes de policía se mantuvieron firmes en sus puestos, prestando servicio a nuestro pueblo», declaró Salah, y añadió que el personal policial contribuyó a «prestar asistencia de socorro a nuestro pueblo y a crear el ambiente adecuado para los equipos y cuadrillas de rescate, que trabajaron para proteger las vidas y las propiedades de los ciudadanos».

Salah dijo que varios policías habían muerto o resultado heridos en el desempeño de sus funciones durante la campaña de bombardeos israelíes.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Sergio Olguín publicó el libro «La mejor enemiga», en la trama también se filtra el tema de la violación de derechos humanos por parte de Israel en Palestina

Imagen: Gentileza Alejandra López

24 de mayo de 2021

Por Silvina Friera 

Se trata de la cuarta novela policial protagonizada por la periodista Verónica Rosenthal, «personaje femenino que tiene la intención de restaurar algo de verdad y de justicia alrededor de algún hecho delictivo». En la trama también se filtra el tema de la violación de derechos humanos por parte de Israel en Palestina. Olguín reconoce que hasta hace unos años «el policial negro era muy machista», pero dice que eso está cambiando.

“No hay fortuna en la Argentina que no esté manchada de sangre”, dice un personaje de La mejor enemiga (Alfaguara), de Sergio Olguín, la cuarta novela policial protagonizada por la periodista Verónica Rosenthal. El exdirector de la revista donde ella trabaja, Nuestro Tiempo, está investigando los vínculos de los poderosos con el mundo del delito. “Hay de todo como en botica: tráfico de influencias, servicios secretos internacionales, vínculos con el Estado argentino y medios de comunicación cómplices”, dice Andrés Goicochea, antes de ser ejecutado a sangre fría junto a su expareja. En la compleja trama que deberá resolver Verónica Rosenthal, irrumpirá un personaje acusado por organismos de derechos humanos israelíes de haber cometido crímenes de lesa humanidad en Gaza, un lugar donde “las tropas israelíes (…) vengaban la muerte de un soldado propio matando a decenas de civiles, ancianos, mujeres y niños”, se afirma en el prólogo de la novela.

Los policiales de Olguín protagonizados por Verónica Rosenthal despliegan el vértigo de la vida y generan adicción: una vez que el lector se zambulle en las páginas de la novela no puede dejarla más. No hay abandono posible porque la tensión se mantiene de principio a fin; hay que leer hasta la última palabra, como si una parte del propio destino se cifrara también en esa lectura. El personaje de Verónica va madurando libro tras libro y su ética periodística como investigadora tiene que sortear, nada más ni nada menos, un obstáculo cada vez más evidente: cómo el trabajo periodístico se ve afectado por los intereses económicos y políticos de las empresas periodísticas, muchas veces dirigidas por empresarios ajenos a los medios de comunicación.


Verónica Rosenthal apareció por primera vez en La fragilidad de los cuerpos (2013) y continuó en Las extranjeras (2014) y No hay amores felices (2016). “Cuando decidí que iba a escribir varias novelas, lo que tenía claro es que ese personaje iría cambiando con el tiempo”, cuenta Olguín, escritor y periodista que fundó la revista de cultura V de Vian, fue cofundador y el primer director de la revista de cine El amante, director de la revista literaria La mujer de mi vida y autor de novelas como Lanús, Filo, 1982 y Oscura monótona sangre, con la que ganó el Premio Tusquets en 2009, entre otras. “La Verónica de La mejor enemiga ya no es esa chica de treinta años que no se preocupaba por los afectos, sino que es el alguien que está más consciente de lo que le va sucediendo a su cuerpo y al vínculo que tiene con los otros. Hay una diferencia bastante grande con la Verónica de No hay amores felices, que se pelea en una fiesta con una novia de Federico, y esta Verónica, que tiene otras actitudes hacia situaciones afectivas complejas. Uno de los atractivos para continuar con la serie de Verónica es ver cómo va evolucionando con los años. Me encantaría saber (no lo sé todavía) cómo va a ser Verónica a los cincuenta”, plantea el escritor en la entrevista con Página/12.

-“La mejor enemiga” parece postular que el mejor periodismo se está haciendo por fuera de las redacciones. ¿Por qué las mejores investigaciones se desarrollarían al margen de las instituciones periodísticas tradicionales?

-Gran parte de lo que se investiga en la novela tiene que ver con la redacción de Nuestro Tiempo. La distancia es una ventaja para poder llegar a conclusiones a las que no llegarían si estuvieran en la redacción. Una investigación periodística remite siempre a un trabajo en la calle; no se puede hacer periodismo buscando información solo en Google. Hay un cambio de paradigma alrededor de lo que es una investigación periodística y en eso Verónica, Rodolfo y María Magdalena reivindican esa forma antigua pero muy efectiva de hacer periodismo que es ir al lugar de los hechos, tratar de hablar con los testigos, buscar fuentes donde no hay; uno cree que está todo en Internet y no es así. Es una reivindicación del periodismo que conocimos en las redacciones. Evidentemente con una redacción o sin una redacción, gran parte del buen periodismo se hace en la calle.

-No es tanto un cuestionamiento a la redacción, sino contra las líneas editoriales, porque la versión de “Nuestro Tiempo” ante el asesinato de Goicochea y Viviana es que fueron casos de inseguridad.

-Es muy difícil que los periodistas se rebelen contra la línea editorial del medio en el que trabajan. Hay una especie de obediencia ciega muchas veces aceptada a regañadientes de seguir la línea editorial del medio periodístico. El margen para que un periodista se manifieste de manera independiente de los intereses de los dueños del medio es cada vez más difícil en Argentina. En este sentido, la novela abandona el género policial y se convierte en una novela de ciencia ficción, donde los periodistas pueden investigar algo en lo que están comprometidos los dueños del medio en el que trabajan. Hay cierta añoranza de ese periodismo que no respondía a la gerencia de Recursos Humanos de los medios, sino que respondía al compromiso que tenía con los lectores.

-¿Por qué al final de la novela Verónica deja “Nuestro Tiempo” para trabajar en un nuevo medio digital: “Malas Noticias”?

-Hay una evolución de los medios; gran parte del periodismo que se hace en la Argentina y en el mundo pasa por lo digital. Hay muchos medios digitales que se han destacado por su calidad en los últimos años. Ya estaba planteado en No hay amores felices una situación de conflicto del medio con los periodistas porque no se pagaba lo que los empleados necesitaban y por las situaciones de precariedad laboral; todo eso que los que tenemos amigos periodistas o que somos periodistas sabemos muy bien cómo funciona. El grupo duro de los amigos de Verónica, los compañeros de trabajo con los que ella organiza sus investigaciones, se van a trabajar a un medio digital. No podía ser un medio de papel porque es muy difícil hoy por hoy que haya un medio de papel nuevo; es un clima de época esa decisión que tomé de que se vayan a un medio digital.

-En la novela aparece un personaje muy turbio, un ex torturador israelí que mató a niños en la Franja de Gaza, un conflicto que se reactualiza. Pero también el tema de Israel y Palestina está en la historia del abuelo de Verónica Rosenthal. ¿Por qué buscaste narrar los antepasados de Verónica a la par de un presente donde aparece la masacre de Israel en Gaza?

-Hace mucho tiempo que quería contar la historia de la infancia de Verónica y de su abuelo. En principio, iba a estar en No hay amores felices, pero después me di cuenta de que había muchas tramas en esa novela y decidí postergarla para la novela siguiente. El abuelo es un judío polaco que se va primero a Palestina y después viene a la Argentina; es un militante comunista, sobre todo en su juventud, pero mantiene esa actitud en contra del sistema (tiene una cosa más anarquista que comunista). La historia del abuelo me pareció que estaba bueno vincularla con el desarrollo de la comunidad judía primero en Palestina en los años 30 y 40, y después con ciertas cuestiones de la comunidad judía que se desarrolla alrededor del club Atlanta y su dirigencia en los años 60, y que tiene como contracara unos grupos de autodefensa que se formaron a fines de los 60, en un momento en el que el antisemitismo en Argentina había crecido muchísimo. A su vez me interesaba ese vínculo que se estableció con la embajada de Israel y su participación en tándem con la embajada de Estados Unidos y su influencia en los medios argentinos. Y esto me llevaba a tener que hablar de Palestina y de cómo los medios tratan el tema de Palestina e Israel, donde muy pocas veces se nombra a Palestina; parecería ser que Palestina no existe y lo que existe es Gaza o Cisjordania. Si ataca Israel, es el ejército israelí. Si ataca Palestina, es Hamas; nunca son los palestinos. Hay una intencionalidad discursiva que exacerba los prejuicios y el odio hacia los palestinos, a los que se menciona como “fanáticos musulmanes”, cuando es una comunidad que no sólo está formada por musulmanes, sino también por los maronitas y a su vez hay una comunidad judía en Israel muy grande que está a favor de la causa Palestina y que ha denunciado los desastres que ha hecho el estado israelí. Cuando escribí el prólogo de la novela, que transcurre en Palestina, en la Franja de Gaza, utilicé muchos elementos accesibles que están en Wikipedia, en Médicos sin Fronteras, sobre situaciones vividas por el pueblo palestino. Este tema es de una actualidad recurrente; no es la primera vez que Israel masacra al pueblo palestino.

-¿Cuáles son las causas por las que se intenta presentar al pueblo palestino como terrorista, como si fueran solo el Hamas? ¿Por qué se borra una identidad que es mucho más diversa?

-Hay un ensayista, Ilan Pappé, que tiene un libro, La limpieza étnica de Palestina, y en ese título está la idea no solo de matarlos sino de quitarlos del lugar. Así también se destruye a un pueblo, quitándole el valor, quitándole su identidad. Esa limpieza étnica es una limpieza del lenguaje de la que los escritores nos podemos hacer cargo también. Lo que yo puedo hacer como escritor es recuperar el valor de la palabra para poder nombrar aquello que otros intentan acallar desde lo político. Hay una intencionalidad de borrar y matar a los palestinos, de destruir sus casas, destruir sus hospitales y escuelas, y también hay una intencionalidad de rebajar al pueblo palestino a la categoría de terroristas, de fanáticos religiosos, cuando en realidad es un pueblo que está siendo acosado por los mayores ejércitos del mundo.

-Al género policial se lo suele cuestionar por la ausencia de mujeres reales. Cuando aparecen personajes femeninos son prostitutas o tienen papeles estereotipados y menores. ¿Cómo te resulta la experiencia de escribir sobre una periodista de investigación como protagonista principal?

-Entrar en la vida de Verónica y tratar de pensar desde la lógica de un personaje mujer me produce mucho placer, mucha diversión, que creo que no lo sentiría si fuera un personaje masculino. La gracia de escribir estas novelas es tratar de comprender hacia dónde va este personaje femenino que tiene la intención de restaurar algo de verdad y de justicia alrededor de algún hecho delictivo. Eso me resulta muy motivador a la hora de escribir. El policial negro era muy machista; los personajes femeninos siempre eran muy estereotipados (la prostituta, la mujer fatal, la mujer débil o la mala). Eso se empezó a modificar en el policial sueco con las novelas de Stieg Larsson y Liza Marklund. Marklund tiene un personaje femenino que es una periodista que investiga; por suerte la leí después de haber inventado a Verónica, si no hubiera sentido que no podía hacer algo similar. Las novelas de Larsson tienen una mirada muy acorde a los nuevos tiempos con respecto a los personajes femeninos y eso me maravilló: la posibilidad de ver un policial donde las mujeres no eran solamente el decorado de la historia, sino que generaban la historia. Si uno ve el policial nórdico, va a encontrar muchos ejemplos en los que los personajes femeninos ya no ocupan lugares menores, sino que son protagonistas.

-El policial o el género negro que se está escribiendo en Argentina, ¿se está alejando de esos estereotipos?

-Sí, el género policial siempre fue muy rico y ha acompañado los cambios de la narrativa argentina. Ahora se nota más la presencia de autoras mujeres que han enriquecido notablemente el género, como Claudia Piñeiro, María Inés Krimer, Florencia Etcheves, Paula Rodríguez y Dolores Reyes (y seguramente me olvido de varias). En el género policial argentino hay una riqueza de miradas femeninas que influye en los autores varones.

-¿Cómo sigue Verónica Rosenthal?

-Uno de los planes que tengo es escribir una novela de Verónica vinculada con el policial sueco. O sea hacer una novela sueca con Verónica, trasladarla por alguna razón a Suecia. Después tengo dando vueltas en la cabeza otras dos historias de Verónica, pero todavía no sé bien el orden, porque tiene que ver no solo con que es importante lo que investiga sino las consecuencias que esa investigación deja en ella. La felicidad nunca es motivo de narrativa; tiene que haber siempre una incomodidad.

Las películas de Verónica

Sergio Olguín (Buenos Aires, 1967) fue coguionista de la película El Ángel (2018), inspirada en la vida del asesino en serie Carlos Robledo Puch, dirigida por Luis Ortega. El personaje de Verónica Rosenthal ya tuvo su miniserie en 2017, La fragilidad de los cuerpos, el mismo título de la primera novela, dirigida por Miguel Cohen y protagonizada por Eva de Dominici, Germán Palacios y Juan Gil Navarro, entre otros. “Hay un proyecto de una productora belga de hacer una película con La fragilidad de los cuerpos, y también hay otro proyecto de película con Las extranjeras, que sería realizada por una productora argentina asociada con productores extranjeros”, cuenta el escritor y aclara que si se confirma la película de Las extranjeras va a depender de lo que decida la productora, pero reconoce que le gustaría participar en la escritura del guion. Junto a Rodolfo Palacios y Luis Ortega está trabajando en el guion de una nueva película.

Fuente: Página 12 

Carta abierta de judíos israelíes a la comunidad internacional hacia la descolonización de Palestina

19 de mayo de 2021

Nosotros, judíos israelíes, nos oponemos a las acciones del gobierno israelí y declaramos nuestro compromiso de actuar contra ellas. Nos negamos a aceptar el régimen supremacista judío y hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que intervenga inmediatamente en defensa de los palestinos de Gaza, Cisjordania, Jerusalén, Galilea, el Néguev, al-Lydd, Yaffa, Ramleh, Haifa y toda la Palestina histórica.

La supremacía judía es la piedra angular del régimen israelí, y su objetivo constante es transferir y borrar al pueblo palestino, su historia y su identidad nacional. Este objetivo se manifiesta en continuos actos de limpieza étnica, mediante desalojos y demoliciones de viviendas, la brutal ocupación militar, la negación de los derechos civiles y humanos, y la legislación de una serie de leyes racistas que culminan en la Ley del Estado-Nación, que define al Estado como «el Estado-Nación del pueblo judío», y sólo de éste.
Todo lo anterior forma efectivamente un régimen de apartheid que crea áreas similares a los bantustanes y guetos para las comunidades nativas palestinas. Creemos que el sionismo es un principio de gobernanza carente de ética, que conduce intrínsecamente a un régimen de apartheid racista que ha estado cometiendo crímenes de guerra y negando los derechos humanos básicos de los palestinos durante más de siete décadas. Estos crímenes y violaciones incluyen la destrucción de cientos de ciudades y pueblos y la despoblación de 750,000 palestinos en 1948, junto con evitar de manera activa el retorno de los refugiados; la expropiación sistemática de las tierras de los palestinos y su transferencia a propiedad judía bajo los auspicios del Estado; la ocupación de Cisjordania, la Franja de Gaza y los Altos del Golán y la aplicación de un régimen militar colonizador, que gobierna sobre millones de palestinos; la anexión gradual de los territorios ocupados en 1967 mediante la ingeniería demográfica violenta; el asedio continuo a la Franja de Gaza y las masacres persistentes de la población gazatí por parte de la Fuerza Aérea israelí; la persecución política de los palestinos en toda Palestina y la incitación continua contra los dirigentes políticos y la sociedad en su conjunto. Todas estas atrocidades tienen lugar debido a la impunidad que Israel recibe de la comunidad internacional y especialmente de Estados Unidos.
En las últimas semanas, el gobierno israelí ha intensificado sus intentos de apoderarse de viviendas palestinas en Jerusalén Este (especialmente en el barrio de Sheikh Jarrah) para alojar en ellas a colonos judíos con el objetivo de completar la judaización de la ciudad iniciada en 1967. Durante el mes de Ramadán, las fuerzas israelíes intensificaron su violenta embestida contra el recinto de la mezquita de Al Aqsa, al tiempo que daban luz verde a los colonos para que cometieran actos de vandalismo y causaran daños físicos a los palestinos en Cisjordania, Jerusalén y en todos los territorios del 48. Las turbas de colonos están actuando bajo los auspicios de, y en coordinación con, la policía israelí. Los medios de comunicación israelíes participan en la desquiciada incitación contra los ciudadanos árabes de Israel. Como resultado, las turbas judías gozan de impunidad por su violencia, mientras que cientos de ciudadanos palestinos de Israel son detenidos por proteger sus hogares y comunidades, o simplemente por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Mientras escribimos esta declaración, Israel está cometiendo otra masacre en el gueto de Gaza. Israel ha rechazado varias ofertas de terceros para negociar un acuerdo de alto el fuego con funcionarios de Hamás y ha seguido bombardeando barrios de Gaza. Continúa el asedio inhumano a unos dos millones de personas.
Como personas que pertenecen al bando del opresor, y que han intentado durante años cambiar la opinión pública en Israel para modificar los fundamentos del régimen actual, hace tiempo que llegamos a la conclusión de que es imposible cambiar el régimen supremacista judío sin una intervención externa.
Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que intervenga inmediatamente con el fin de detener las actuales agresiones de Israel, para que adopte las demandas del movimiento palestino de boicot, desinversión y sanciones; para que trabaje por la realización del Derecho al Retorno de los palestinos y para que se haga justicia histórica; para alcanzar una solución justa y democrática para todos, basada en la descolonización de la región y fundar un estado de todos sus ciudadanos.
Melissa Danz
Tal Dor
Aya Kaniuk
Shiri Eisner
Shaul Tcherikover
Rana Saba
Amnon Lutenberg
Esther Rapoport
Yossef Mekyton
Revital Sella
Haley Firkser
Michal Raz
Avi Liberman
Amitai Ben-Abba
Shlomo Owen
Shmuel Merzel
Maayan Geva
Hillel Garmi
Zohar Atai
Dina Hecht
Naama Farjoun
Ehud Shem Tov
Daniel Roe
Neta Golan
Guy Avni
Daniella Cramer
Yonatan Shapira
Einat Weizman
Tali Shapiro
Tom Pessah
Keren Assaf
Ofer Neiman
Tami Dynes
Guy Hirschfeld
Tsipi Erann
Layle-Stav Kashi
Aryeh Miller
Vardit Shalfy
Or Ben David
Haim Schwarczenberg
Oren Feld
Shira Havkin
Oneg Ben Dror
Rosana Berghoff
Lirona Rosenthal
Dror Shohet
Guy Gillor
Adi Shosberger
Imri Hen
Nuni Tal
Dalit Baum
Yoko Ram Chupak
Maxine Kaufman-Lacusta
Dalit Baum
Yael Shomroni
Bilha Golan Sündermann
Noa Shaindlinger
Noa Friehmann
Yom Shamash
Abigail Szor
Ronnen Ben-Arie
Anat Matar
ayA Zamir
Connie Hackbarth
Adi Moreno
Yasmine Halevi
Kobi Snitz
Alexander Eyal
Ronen Wolf
Anat Elzam
Robert Nathan Suberi
Oshra Bar
Liat Rosenberg
Shaindy Ort
Ari Libero
Shai Ilan
Yasmin Eran- Vardi
Miri Barak
Tamar Selby
Elian Weizman
Aliza Dror
Ruti Lavi
Prof. Emmanuel Farjoun
Michal Sapir
Ayala Levinger
Daphna Baram
Yudit Ilany
Odeliya Matter
Yaniv Shachar
Ofra Yeshua-Lyth
Moshe Eliraz
Elfrea Lockley
Iris Hefets
Oriana Weich
Reut Ben-Yaakov
Yoram Blumenkranz
Tia Levi
Bosmat Gal
Rachel Beitarie
Udi Raz
Yael Friedman
Alon Marcus
Jasmin Wagner
Orna Akad
Avi Berg
Inna Michaeli
Galit Naaman
Sharona Weiss
Aya Breuer
Tal Janner-Klausner
Eran Torbiner
Vered Bitan
Pnina Werbner
Irit Rotmensch
Eliana Ben-David
Mike Arad
Karen Zack
Adi Liraz
Nadav Franckovich
Rela Mazali
Irit Segoli
Maya Reggev
Yam Nir-Bejerano
Abey Mizrahi
Hadas Leonov
Tair Borchardt
Yehudith Harel
Yael Politi
Itamar Shapira
Regev Nathansohn
Liad Kantorowicz
David Benarroch
Uri Gordon
Zohar Efron
Reuben Klein
Yisrael Puterman
Erica Melzer
Yaara Benger Alaluf
Anat Guthman
Erella Grassiani
Daniel Palanker Chas
Einat Podjarny
Yael Lerer
Ya’ara Peretz
Shirli Nadav
Lihi Joffe
Danielle Parsay
Adi Winter
Daphna Westerman
Tslil Ushpiz
Ella Janatovsky
Nily Gorin
Ora Slonim
Rachel Hagigi
Nahed Ghanayem
Maayan Ashash
Ruth Rosenthal
Debby Farber
Nicole Schwartz
Sahar Vardi
Hilla Dayan
Galit Saporta
Fanny-Michaela Reisin
Adi Golan Bikhnafo
Sharon Avraham
Noa Roei
Elliot Beck
Jair Straschnow
Haim Bresheeth-Zabner
Amir Vudka
Alma Ganihar
Atalia Israeli Nevo
Itamar Liebergall
Jonathan Pollak
Livnat Konopny Decleve
Yanai Himelfarb
Sigal Ronen
Merav Devere
Shiri Wilk Nader
Dror K Levi
Moshé Machover
Yael Perlman
Laurent Schuman
Ferial Himel
Ester Nili Fisher
Abo Kouder Gaber
Ur Shlonsky
Rachel Giora
Judit Druks
Miri Michaeli
Tal(y) Wozner
Meir Amor
Souraya Abeid
Alon Benach
Roni Gechtman
Rahel Wachs
Anat Rosenblum
Yoav Beirach
Dorit Naaman
Noa Vidman
Dror Dayan
Ruthie Pliskin
Yaara Shaham
Inbar Tamari
Herzl Schubert
Assif Am-David
Nadia Cohen
Rachel Yagil
Rani Nader Wilk
Gony Halevi
Tamar Katz
Chagit Lyssy
Sam Shtein
Michal Baror
Doron Ben David
Miki Fischer
Zhava Grinfeld
Aviya Atai
Nimrod Ronen
Judith Tamir
Yotam Ben-David
Alex Cohn
Avital Barak
Maayan Vaknin
Tamar Yaron
Orit Ben David
Maya Bendersky
Oran Nissim
Roni Tzoreff
Udi Adiv
Lilach Ben David
Ayelet Yonah Adelman
Tal Berglas
Ronit Milano
Terry Greenblat
Mie Shamir
Oren Lamm
Ayelet Politi
Udi Aloni
Hava Ortman
Liat Hasenfratz
Marie Berry
Revital Elkayam
Asaf Calderon
Nitza Aminov

Palestina confirma 355 nuevos casos de coronavirus, cuatro muertes

RAMALLAH, lunes 24 de mayo de 2021 (WAFA) – Palestina registró 355 nuevos casos de Covid-19 y cuatro muertes, según la ministra de Salud, Mai al-Kaileh.

Anunció que 355 palestinos dieron positivo por el virus altamente contagioso y otros cuatro murieron en los territorios ocupados.

Entre los nuevos 355 casos, se registraron 83 casos en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, y otros 272 en la Franja de Gaza sitiada.

Al-Kaileh identificó las muertes como tres muertes en Cisjordania, incluida Jerusalén, y otra en la Franja de Gaza sitiada.

Agregó que 661 pacientes de Covid-19 se recuperaron; 181 casos de recuperación en Cisjordania, incluido el distrito de Jerusalén, y otros 480 en la Franja de Gaza.

Señaló que 46 pacientes de Covid-19 están recibiendo tratamiento en unidades de cuidados intensivos, incluidos 10 que están conectados a ventiladores, mientras que otros 91 están actualmente hospitalizados en Cisjordania.

La tasa de recuperación en Palestina ha alcanzado hasta ahora el 97,7 por ciento desde el brote de la pandemia en marzo de 2020, mientras que los casos activos disminuyeron al 1,2 por ciento. Las muertes representaron el 1,1 por ciento del total de infecciones.

Fuente: WAFA

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