Una estrella de los Vengadores pide que se sancione a Israel por la agresión a los palestinos

13 de mayo de 2021

Una de las estrellas de la multimillonaria franquicia cinematográfica Los Vengadores dijo que es hora de imponer sanciones a Israel para liberar a los palestinos.

«Las sanciones a Sudáfrica ayudaron a liberar a su pueblo negro, es hora de imponer sanciones a Israel para liberar a los palestinos. Únete al llamamiento», escribió Mark Ruffalo en Twitter a última hora del martes.

Famoso por varios papeles de Hollywood, entre ellos el de Hulk, Ruffalo escribió: «1.500 palestinos se enfrentan a la expulsión en #Jerusalén. 200 manifestantes han sido heridos. 9 niños han sido asesinados», y utilizó el hashtag SheikhJarrah, el barrio de Jerusalén Este donde los palestinos están siendo expulsados de sus hogares.

Ruffalo también compartió un enlace para una petición, «Salvar los hogares palestinos en Jerusalén», que se dirige al «Secretario de Estado de EE.UU. Blinken, Ministros de Asuntos Exteriores, Parlamentarios y Jefes de Estado.»

Decía: «El trato al pueblo palestino se ha convertido en una mancha en la conciencia del mundo. Es hora de que el mundo se levante y actúe, para imponer sanciones a las principales industrias israelíes hasta que se concedan a los palestinos derechos civiles plenos e iguales. Les pedimos liderazgo moral y acción para salvar vidas».

Su objetivo es conseguir 2 millones de firmas y la petición ha alcanzado más de 1,7 millones de firmas.

La violencia israelí en Jerusalén provocó la última ofensiva sobre la Franja de Gaza, que comenzó a última hora del lunes.

El número de muertos palestinos por los ataques israelíes se elevó a 56, según el Ministerio de Sanidad palestino. Al menos otras 335 personas han resultado heridas.

Cinco israelíes han muerto y 45 han resultado heridos en ataques con cohetes de Hamás.

Las tensiones se han disparado desde la semana pasada, después de que un tribunal israelí ordenara el desalojo de familias palestinas del barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

No es un conflicto, es colonialismo

13 de mayo de 2021

Foto: AFP 

Por Carolina Bracco 

Mientras asistimos a una nueva escalada de violencia en Medio Oriente, es imposible no tener en mente que el próximo sábado se cumplen 73 años de la creación del Estado de Israel y de la Nakba o “catástrofe” palestina. Este acontecimiento, celebrado por algunos y lamentado por otros hasta hoy, es el germen del estado de cosas en la región y por ello el necesario punto de partida para comprender la situación actual.

 

Para concretar este plan, desde el comienzo la expulsión de la población originaria fue central y años antes de que se desatara la primera guerra entre árabes y judíos, 300.000 nativos fueron desterrados con la complicidad del entonces poder colonial británico. Luego de la guerra, 450.000 más fueron expulsados a los países vecinos donde aún viven como refugiados, otros fueron desplazados internos y unos pocos lograron quedarse en el ahora Estado de Israel, convirtiéndose en una minoría de la que siempre se desconfía y a la que se margina. Conocidos como los palestinos del 48, son el 20 por ciento de la población israelí y viven en ciudades “mixtas” como Haifa, Nazaret o Yafa. El resto de la población palestina quedó del otro lado de la denominada línea verde, bajo administración de Jordania y Egipto que gobernaron Cisjordania-Jerusalén Oriental y Gaza respectivamente. En junio de 1967, tras el triunfo israelí en la Guerra de los Seis Días, este Estado ocupó militarmente los tres territorios mencionados, extendiendo su proyecto colonial a base de expulsiones, detenciones arbitrarias, matanzas e instalación de colonias ilegales: la colonización nunca se detuvo.

Israel buscó no sólo sostener su supremacía militar en la región sino también, como todo proyecto colonial, presentarse como una población superior y más civilizada. La identificación de los palestinos como una plebe primitiva y violenta contrapuesta a la sofisticada, culta y europea sociedad israelí abona este sentimiento de superioridad, a la vez que refuerza el lazo inequívoco con su origen europeo y el aval estadounidense. A fin de cuentas, son estos Estados los que financian la política militar israelí. De ahí la inmanencia del discurso de seguridad, que habilita a su vez las prácticas de opresión, discriminación y asesinato transformándolas en prácticas de defensa y venganza.

En diciembre de 1987 los ojos del mundo se posaron por primera vez en la realidad palestina y la desigual correlación de fuerzas. Ante la simpatía internacional que despertaban los niños que tiraban piedras a los tanques, la sustitución del movimiento social de base por una dirigencia servil fue un paso necesario para la despolitización de la población palestina y la continuidad de la ocupación. Así, la Intifada, un levantamiento popular y transversal contra la ocupación, luego de unos años decantó en los Acuerdos de Oslo entre la Organización para la Liberación de Palestina y el Estado de Israel. La flamante Autoridad Palestina se ocupó desde entonces de administrar la ocupación israelí del otro lado de la “línea verde” asfixiando a las nuevas generaciones y manteniendo el statu quo.

En este contexto, la expulsión de los habitantes de Sheij Jarrah es tan sólo un microcosmos de un estado de cosas instalado hace poco más de 70 años, de la Nakba continua que aún busca fragmentar, dispersar y oprimir a la población palestina para borrar todo rastro de su identidad a través de expulsiones, desplazamientos forzados, matanzas y la imposición de un sistema de apartheid. Todos estos esfuerzos han tenido un costo muy alto para colonizadores y colonizados y no hicieron más que reforzar la desigualdad intrínseca que divide a opresores de oprimidos.

Al tiempo que escribo estas líneas los enfrentamientos y ataques en todo el territorio de la Palestina histórica se intensifican (foto, Ciudad de Gaza) y seguramente en los próximos días la violencia continuará escalando, pero no habrá guerra. Para que haya guerra se necesitan dos partes iguales; para que haya paz, también. 

Politóloga y Doctora en Culturas Árabe y Hebrea. Profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/341228-no-es-un-conflicto-es-colonialismo

Unión Cultural Armenia en Argentina se solidariza con el pueblo palestino

Foto: bombardeos a Gaza, 12 de mayo de 2021

12 de mayo de 2021

Repudiamos la ocupación y la agresión sionista y llamamos a condenar al Estado de Israel 
 
La ocupación de Palestina continúa, al igual que la limpieza étnica y la usurpación de nuevos territorios. Los crímenes no cesan, los bombardeos y la represión tampoco. El muro de la vergüenza divide el orgullo y la resistencia palestina, de la soberbia y el fascismo del Estado sionista.
Disfrazada de democracia, la dictadura de ocupación liderada por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu avasalla todos los derechos del pueblo palestino, ante la complicidad manifiesta de una parte importante de las naciones del planeta y la indiferencia de un sector de la humanidad.
Utilizando todo tipo de argumentos, que son difundidos y repetidos hasta el cansancio por los medios masivos de comunicación de los grupos internacionales del poder militar-financiero-económico-industrial en manos de la triple alianza conformada por Europa-Estados Unidos-Israel, los sucesivos gobiernos sionistas siguen con su plan primario, que incluye la matanza sistemática del pueblo palestino en sus históricos territorios o su deportación masiva.
 
A diario nos enteramos de los crímenes y los atropellos ejecutados contra los palestinos por el ejército de ocupación israelí. A veces, los muertos y heridos en vez de ser uno o dos por día se transforman en decenas y cientos. Es ahí cuando la comunidad internacional intenta levantar su voz enojada y le llama la atención al gobierno de Netanyahu, que continúa con la misma política criminal como si nada pasara.
 
Israel no sólo asesina palestinos para hacer realidad su proyecto sionista, sino que cumple fielmente con sus funciones de representante del imperialismo norteamericano en esa región del planeta, desestabilizando gobiernos, asesinando funcionarios de otros Estados y financiando a organizaciones terroristas. También, colaboró con las dictaduras militares en América del Sur y apoya a gobiernos fascistas como el de Colombia, el de Bolsonaro en Brasil o el de la golpista Añez en Bolivia.
Hace meses atrás, el pueblo armenio sufrió en carne propia “la coherencia criminal israelí”, cuando las armas fabricadas en ese país se convirtieron en responsables de la muerte de miles de jóvenes armenios en Artsaj, como producto de ser el Estado sionista el principal proveedor militar de Azerbaiyán. Esta vez, las armas de guerra que matan palestinos desde siempre, también mataron armenios.
 
Desde la Unión Cultural Armenia y su Juventud expresamos nuestra inquebrantable solidaridad con el pueblo palestino en lucha y con sus autoridades, condenamos una vez más el accionar criminal del gobierno liderado por Netanyahu, y llamamos a nuestra colectividad, a la sociedad argentina, a las autoridades del país y a la comunidad internacional, a no asumir como propia la teoría de los dos demonios, y condenar y castigar al Estado de Israel por violar sistemáticamente los derechos humanos, avasallar los históricos y legítimos derechos del pueblo palestino e incumplir las obligaciones asumidas ante las Naciones Unidas.
Unión Cultural Armenia y Juventud de la Unión Cultural Armenia
 
Ciudad de Buenos Aires, 12 de mayo de 2021

Fiscal de la CPI dice que la escalada de violencia podría constituir un crimen según el Estatuto de Roma

LA HAYA, miércoles 12 de mayo de 2021 (WAFA) – La fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) Fatou Bensouda, dijo hoy que la escalada de violencia en los territorios palestinos podría constituir crímenes en virtud del Estatuto de Roma.

«Observo con gran preocupación la escalada de violencia en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, así como en Gaza y sus alrededores, y la posible comisión de crímenes en virtud del Estatuto de Roma», dijo Bensouda en un tuit.

La CPI decidió a principios de este año abrir una investigación sobre los crímenes de guerra israelíes contra los palestinos con especial atención a la guerra israelí de 2014 en la Franja de Gaza.

Fuente: WAFA

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