Vacunas para Palestina: No es solidaridad es obligación

06 de mayo de 2021

 Por: Pablo Jofré Leal

El titular de un medio de comunicación chileno, señaló, en su edición del día 5 de mayo: “Senado chileno aprueba proyecto de acuerdo para que presidente Piñera pida a Israel, proporcionar vacunas contra el Covid-19 a la población palestina”

Una iniciativa que significó 32 votos a favor, 6 en contra y dos abstenciones en que se requiere al mandatario chileno que “a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, solicite al gobierno israelí, en el marco del cumplimiento de sus obligaciones de Derecho Internacional Humanitario, otorgue a la población palestina en el Territorio Palestino Ocupado, las vacunas necesarias”, instándolo para que Chile “realice un gesto humanitario y se haga parte en los esfuerzos internacionales en ayuda a la población palestina en los Territorios Palestinos Ocupados”.

Es importante estar informado, saber quién es quién en el seno del parlamento chileno, y en este caso la sala del Senado donde me voy a referir a algunos nombres, que me llaman la atención en su negativa a una iniciativa, que a todas luces es una obligación moral. Una iniciativa que tendría que haberse votada por unanimidad en forma positiva. La Senadora Loreto Carvajal (reemplazante de Felipe Harboe) que parece votar con el corazón y no con el cerebro y menos aún con un sentido de moral. Ella, militante del Partido Por la Democracia (PPD), egresada de derecho, es la pareja del diputado, miembro de la comunidad sionista chilena y quien considera a Israel su segunda patria, el democratacristiano Gabriel Silber. Ambos han viajado a los territorios ocupados por Israel. Su voto oponiéndose a esta idea humanitaria fortalece su posición prosionista en el seno de la Cámara alta y que tiene su origen en su estrecho vínculo como jefa de gabinete del ex diputado PPD y considerado “hijo de la luz” por el sionismo en Chile, el actor Ramón Farias

Otro de los que se refutó un voto positivo es el senador, también del PPD, Jaime Quintana quien en un lenguaje sibilino trato de mezclar la acusación contra Piñera, los derechos humanos y el exigirles a otros países, por razones humanitarias, como debe comportarse. Sumando incluso en su argumentación los acuerdos de Oslo y el IV Convenio de Ginebra, en una elucubración absolutamente desquiciada, en una verborrea inconducente. Y otro senador, el democratacristiano Francisco Huenchumilla, conocido defensor del sionismo al interior del Senado, cuyo voto y posición del defensa de Israel no se entiende en función de su origen mapuche y de la propia defensa de la autonomía y autodeterminación que debería implementarse en el wallmapu (1)   

Lo grave de todo esto es que los argumentos esgrimidos por los citados senadores son los mismos que la comunidad sionista y la embajadora de Israel en Chile, la argentina radicada en los territorios ocupados de la palestina histórica, Marina Rosemberg, les enviaron a estos parlamentarios. Al estilo de aquellos correos que una empresa pesquera (Corpesca) enviaba al detenido ex senador Jaime Orpis, para que presentara indicaciones en la Ley de Pesca que se discutía en el congreso (mismo delito de fraude, cohecho, lavado de activos que significó el desafuero de la ex diputada Marta Isasi). En este caso, se le envió a la senadora Loreto Carvajal aportes en ideas y lo que debería argumentar en el senado.

Textualmente estos mensajes señalaban lo siguiente:

“Buenos días súper senadora¡¡¡

Aquí van algunas estadísticas actualizadas.

Países que están más bajo que la población palestina en su porcentaje de vacunación:

Medio Oriente: Túnez 2,71%. Brunéi 2,455. Irán 1,29%. Pakistán 0,95%. Irak 0,74%. Egipto 0,64%. Afganistán 0,62%. Sudan del Sur 0,325. Siria 0,01%. América latina: Nicaragua 2,04%. Paraguay 1,84%. Guatemala 0,95%. Venezuela 0,88%. Honduras 0,565”.

El mensaje respecto a lo que debía decirse en la discusión en el senado continúa citando la fuente de la información y señalando “Esto, tomando en cuenta que vacunas en territorio palestino al 20 de abril, de acuerdo con la propia ministra de salud palestina en Cisjordania es mucho mayor: 7,15 de vacunación. Entonces si se trata de un proyecto humanitario como lo presenta Moreira (2) por qué no empezar por países vecinos?”.

El mensaje continuó, tras la respuesta enviada a la comunidad sionista y a Rosemberg afirmando “muy débil (nota del autor ¡Qué cosa, la respuesta de Carvajal?) hay que oponerse con tres argumentos principales. Creo que hay dos argumentos principales:

1. Proyecto irrelevante ya que la misma autoridad palestina anunció la compra de suficientes vacunas (4.5 millones que se suman a 2 millones que ya compraron.

2. Quedó claro, en la discusión de la semana pasada en la comisión de RREE que este proyecto de acuerdo no hace más que empeorar las tensiones entre las dos comunidades.

3. Hay varios países latinoamericanos que están en situación mucho peor en tema de vacunación que los palestinos – si se quiere hacer donaciones humanitarias: empezamos por nuestros propios vecinos”

Frente a la pauta entregada a la senadora Carvajal señalo: Primero que no es un proyecto irrelevante. Tiene la mayor de la trascendencia pues se entiende que Israel, como potencia ocupante de Palestina tiene obligaciones que cumplir. Segundo No puede tensionar las relaciones entre las dos comunidades pues esto se trata de una petición, para que se cumplan las leyes internacionales el IV Convenio de Ginebra en específico ¿Por qué la comunidad sionista debería ponerse arisca? Es absurdo. Y, tercero el argumento sibilino del sionismo se expresa en toda su dimensión al sostener “si se quiere hacer donaciones humanitarias: empezamos por nuestros propios vecinos” ¡¡¡ que infantilismo político de proporciones¡¡¡¡no se está hablando de donaciones, sino que sea el propio régimen israelí, que ocupa ilegalmente el territorio palestino, el que bajo el amparo de sus obligaciones internacionales lo haga sin tardanza. Para que quede aún más claro:  proporcionar vacunas a la población palestina sometida a la colonización y ocupación de su territorio desde el año 1948 en la palestina histórica y desde el año 1967 en Gaza, Cisjordania y Al Quds.

¿Quién es quién? En esta imagen se observa quienes votaron a favor, quienes en contra y quienes se abstuvieron.

Esta petición , a todas luces humanitaria toma en cuenta la política de máxima presión que ejerce la entidad sionista contra el pueblo palestino, que alcanza incluso el no cumplir sus obligaciones s internacionales como potencia ocupante y mostrarse ante el mundo como un modelo en la lucha contra el Covid 19, una entidad líder en el combate contra la epidemia y sin embargo esconder su política de ocupación y colonización de palestina bajo el maquillaje de un discurso triunfalista pero delictivo, en materia del cumplimiento del derecho internacional. Israel debe, como potencia ocupante de un territorio que no le pertenece cumplir la legislación internacional contemplada en el IV Convenio de Ginebra que en su sección tercera, sobre “territorios ocupados” establece las obligaciones del ente invasor.

La petición y posible acogida a ella podría sonar a solidaridad, a generosidad a entregar a los palestinos la vacuna que permita contender contra el virus. Pero, no nos equivoquemos, no nos dejemos deslumbrar por un régimen que ha vacunado al 50% de su población en los territorios d ela palestina Histórica ocupada, pero niega esa posibilidad a los habitantes de gaza y Cisjordania (claro, nos mencionaran los 112 mil palestinos ya inoculados pero no refieren que se trata de palestinos que trabajan en los territorios al otro lado d ela línea verde y por tanto son mano de obra en contacto con los colonos ocupantes y lo que quiere la autoridad israelí es evitar contagios.  No hay nada de humanitario en ello.

Insisto, esto no se trata de solidaridad, filantropía o que se apele a que el sionismo abra su corazón y facilite las vacunas respectivas. Es lisa y llanamente el deber internacional, que tienen aquellos que ocupan territorios ajenos, al amparo del IV Convenio de Ginebra, que en su sección III “territorios ocupados”, en sus artículos del 47 al 78 impone obligaciones sustanciales a las potencias ocupantes. Además de numerosas disposiciones que garanticen el bienestar general de las personas que están sujetas a una política de ocupación Entre ellas podemos mencionar:

Artículo 55 – Abastecimiento de la población

En toda la medida de sus recursos, la Potencia ocupante tiene el deber de abastecer a la población en víveres y productos médicos; deberá, especialmente, importar víveres, medicamentos y cualquier otro artículo necesario cuando sean insuficientes los recursos del territorio ocupado.

La Potencia ocupante no podrá requisar víveres, artículos o suministros médicos que haya en territorio ocupado nada más que para sus tropas y su personal de administración; habrá de tener en cuenta las necesidades de la población civil.

Artículo 56 – Higiene y sanidad pública

la Potencia ocupante tiene el deber de asegurar y mantener, con la colaboración de las autoridades nacionales y locales, los establecimientos y los servicios médicos y hospitalarios, así como la sanidad y la higiene públicas en el territorio ocupado, en particular tomando y aplicando las medidas profilácticas y preventivas necesarias para combatir la propagación de enfermedades contagiosas y de epidemias.  Cuando tome las medidas de sanidad y de higiene, así como cuando las aplique, la Potencia ocupante tendrá en cuenta las exigencias morales y éticas de la población del territorio ocupado.

Artículo 59 – Socorros. I. Socorros colectivos

Cuando la población de un territorio ocupado o parte de la misma está insuficientemente abastecida, la Potencia ocupante aceptará las acciones de socorro en favor de dicha población, facilitándolas en toda la medida de sus medios. Tales operaciones, que podrán emprender, sea Estados sea un organismo humanitario imparcial, como el Comité Internacional de la Cruz Roja, consistirán, especialmente, en envíos de víveres, artículos médicos y ropa. Todos los Estados contratantes deberán autorizar el libre paso de estos envíos y garantizar su protección.

Artículo 60 – II. Obligaciones de la Potencia ocupante

Los envíos de socorros no eximirán, en absoluto, a la Potencia ocupante de las responsabilidades que se le imponen en los artículos 55, 56 y 59. No podrá desviar, en modo alguno, los envíos de socorros del destino que se les haya asignado.

Artículo 61 – III. Distribución

Se hará la distribución de los envíos de socorros mencionados en los artículos anteriores con la colaboración y bajo el control de la Potencia protectora. Este cometido podrá también delegarse, tras un acuerdo entre la Potencia ocupante y la Potencia protectora, a un Estado neutral, al Comité Internacional de la Cruz Roja o a cualquier otro organismo humanitario imparcial. No se cobrará ningún derecho, impuesto o tasa en territorio ocupado por estos envíos de socorros… La Potencia ocupante deberá facilitar la rápida distribución de estos envíos.

Por tanto aquí no se trata de instar a que el régimen israelí, que graciosamente proporcione vacunas para la población palestina ¡Debe hacerlo! Es su obligación y debe ejecutarse sin m´s remilgos. Aquí es donde la presión y acción internacional debe activarse, aunque sea estéril frente al régimen que no ha cumplido ninguna d elas resoluciones de la ONU desde el año 1948 a la fecha pero, hay que insistir, presionar, apelar a la Carta de las Naciones Unidas, llevarlo a la Corte penal Internacional. Emitir informes condenatorios, dejar de pensar en esta entidad como una ejemplo a partir del trabajo de agencias de publicidad y su política de diplomacia pública enmarcada en la Hasbara.

Si Tel Aviv no cumple que siga quedando en evdiencia el carácter delictivo esencial que mueve el accionar del régimen israelí. Una entidad, en que además de matar a la población palestina a balazos, bombardeos aéreos, navales, de artillería de gran calibre, uso de drones, asesinatos selectivos, bloqueo, embargos, negar el agua y la electricidad, generar una política de segregación y apartheid; demoler sus viviendas, impulsar el saqueo de sus recursos naturales, acuíferos, ampliar el muro de la vergüenza, además de todo ello negar la entrega de la vacuna para combatir el Covid 19. Pero ¡ojo! Debe ser hecho en coordinación con organizaciones como la Cruz Roja internacional, la media Luna Roja de tal forma de garantizar que son aquellas que deben ser. No se puede confiar en el sionismo y ello implica estar alertas y vigilantes.

Las opiniones vertidas en nuestro portal de noticias son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de la Comunidad Palestina de Chile.

 Por: Pablo Jofré Leal

  1. “El reconocimiento de autonomía y autodeterminación del pueblo mapuche dentro del Estado chileno, sería muy positivo, pues reconoceríamos el hecho histórico de la diversidad de naciones y culturas – tal como ocurre en más de 80 países del mundo, por ejemplo, en Canadá, EE. UU., Australia y España, que es un conjunto de nacionalidades: vascos, catalanes, gallegos…” https://radio.uchile.cl/2015/08/26/francisco-huenchumilla-la-araucania-un-conflicto-asimetrico/
  2. Iván Moreira. Senador de la Unión Demócrata Independiente (UDI) quien, tras la aprobación de la moción presentada señaló “hoy en el Senado, pese a un insólito lobby de quienes quieren impedir que las vacunas lleguen a la población Palestina, hemos aprobado por una gran mayoría un proyecto de acuerdo que solicita a nuestro Gobierno instar a la potencia ocupante israelí a cumplir con el Derecho Internacional Humanitario, ya que es insostenible que Israel continúe impunemente violando los Derechos Humanos del pueblo palestino”.
  3. Hasbara. Se deriva del verbo hebreo lehasbir, que suele traducirse como “explicar” o “esclarecer”. Es el campo de trabajo destinado por el sionismo a maquillar y lavar la imagen de un régimen colonialista y ocupante del territorio palestino. La idea de este Hasbara, empelado como programa de propaganda es dar a conocer la versión israelí o más bien distorsionar, manipular y desinformar sobre lo que acontece tanto en palestina como en Asia occidental.

Podemos seguir engañándonos sobre el ‘apartheid’, pero Israel ha cruzado la línea

Fuentes: Haaretz
 

Human Rights Watch (HRW), una de las organizaciones de derechos humanos más respetadas, ha dicho que Israel había cruzado la línea roja y era culpable de crímenes contra la humanidad y el establecimiento de un régimen de apartheid1/.

Por supuesto, es posible debatir sin cesar sobre Benjamin Netanyahu, advertir emocionadamente sobre el terrible daño hecho a la famosa democracia israelí y su Estado de derecho. Podemos seguir engañándonos, disfrutar de la vida y mentir como queramos. Pero cuando los informes se acumulan, (en enero era un informe de la organización israelí B’Tselem, y ahora el de la organización estadounidense HRW), no podemos seguir fingiendo que el escupitajo que nos arrojan a la cara es lluvia. Un escupitajo es un escupitajo. Obliga a las y los israelíes conscientes a pensar en el país en el que viven y obliga a los diferentes gobiernos a preguntarse si seguirán aceptando a un país dotado de un régimen así.

El Ministerio de Relaciones Exteriores puede denunciar el informe publicado el martes 27 de abril tanto como quiera: acusar a HRW de ser antiisraelí y antisemita y calificar sus afirmaciones de «grotescas y falsas». Puede seguir haciendo preguntas sobre Siria, olvidando que nadie apoya a Siria de la forma en que Israel es apoyado. Los medios israelíes pueden seguir minimizando el valor del informe o ignorando su existencia para satisfacer a sus clientelas. Pero a fin de cuentas, algo sucede delante de nuestros ojos cerrados. La ilusión del carácter efímero de la ocupación [desde 1967] se está desvaneciendo, y el falso encanto de Israel como democracia va a acabar hecho añicos.

Ya no hay forma de discutir el diagnóstico de apartheid. Solo las y los propagandistas mentirosos pueden afirmar que Israel es una democracia cuando millones de personas están viviendo aquí desde hace décadas bajo uno de los regímenes militares más tiránicos del mundo. Tampoco hay forma de evitar el hecho de que los tres elementos del apartheid según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional [véase el artículo 7, párr. 2h, que incluye la definición de crímenes de lesa humanidad] que se describen en el informe de HRW, existen en Israel: dominio continuo de un grupo racial sobre otro, opresión sistemática del grupo marginado y actos inhumanos.

¿Qué es exactamente lo que no existe en el régimen de supremacía judía en la Tierra de Israel? ¿No existe una opresión sistemática? ¿No hay dominación? ¿No hay actos inhumanos? Ocurren todas las noches, aunque no haya nadie que lo señale ni nadie que quiera saberlo. ¿Y quién puede sostener todavía, sin estallar en carcajadas, que la ocupación es simplemente defensiva y que su fin está en el horizonte? Si no es temporal ni justo, ¿qué es sino apartheid? No necesitamos a B’Tselem o HRW para averiguarlo.

Pero el mundo las necesita. Alguien necesita despertar al mundo de su letargo moral y sacarle de su zona de confort, en la que Israel es su niño mimado que nunca puede ser herido, el puesto de avanzada de Occidente contra los bárbaros islámicos.

Los Estados Unidos de Joe Biden están comenzando a mostrar signos de distanciamiento de Israel, pero podría ser que solo fuera un distanciamiento de Netanyahu. Cuando Satanás se vaya, Estados Unidos podría volver a abrazar a Israel y llevarlo a otro «proceso de paz» inútil. Europa occidental, cuyos gobiernos esperan ansiosamente la luz verde de los Estados Unidos para implementar lo que gran parte de su opinión pública quiere, es decir, hacer respetar el derecho internacional y castigar a quienes lo violan, sigue abrumada por sentimientos de culpa y cede a la nueva definición de antisemitismo del lobby sionista, que criminaliza cualquier crítica fuerte a la ocupación2.

Pero cuando importantes organizaciones internacionales afirman lo que es una realidad desde hace mucho tiempo, que Israel es de hecho un estado de apartheid, ya no se puede apartar la mirada de Washington, Berlín, París y Londres. Alguien allí también debe estar preguntándose: ¿tenemos autorización para tratar al segundo Estado de apartheid con las mismas herramientas que se usaron contra el primero [Sudáfrica]? ¿Porque no? ¿Porque la población blanca es aquí judía? ¿Porque hubo un Holocausto? ¿Qué diferencia hay?

B’tselem y HRW son las golondrinas que anuncian la llegada del otoño, o más bien la primavera. Que llegará cuando se entienda en Tel Aviv que vivimos en un estado de apartheid y cuando Washington saque las conclusiones inevitables de todo ello.

Traducido de A l’Encontre por Faustino Eguberri para viento sur

Notas

1/ Se puede leer el comunicado de HRW en castellano aquí: https://www.hrw.org/es/news/2021/04/27/las-practicas-abusivas-de-israel-constituyen-crimenes-de-apartheid-y-persecucion y el informe en varios idiomas (aunque no en castellano) aquí: https://www.hrw.org/report/2021/04/27/threshold-crossed/israeli-authorities-and-crimes-apartheid-and-persecution ndt.

2/ Frente a la difusión de la posición que equipara cualquier crítica al estado hebreo con el antisemitismo, se puede consultar la Declaración de Jerusalén sobre el antisemitismo que es “una herramienta para identificar, confrontar y crear conciencia sobre el antisemitismo tal como se manifiesta en países de todo el mundo hoy en día. Incluye un preámbulo, una definición y un conjunto de 15 directrices que proporcionan orientación detallada para quienes buscan reconocer el antisemitismo con el fin de elaborar respuestas. Fue desarrollada por un grupo de académicos y académicas en los campos de la historia del Holocausto, los estudios judíos y los estudios de Oriente Medio para hacer frente a lo que se ha convertido en un desafío creciente: proporcionar una orientación clara para identificar y combatir el antisemitismo mientras se protege la libertad de expresión. Tiene más de 200 firmantes”. Se puede leer en https://jerusalemdeclaration.org (Red. A l´Encontre)

Noche en Palestina bajo ocupación: Otro niño asesinado y dos heridos por balas israelíes al sur de Nablus

05 de mayo de 2021

El niño de 16 años, falleció a raíz de los impactos de balas militares o de guerra disparados a corta distancia por los soldados israelíes.


Foto agencia Maan

El Ministerio palestino de Salud informó esta noche la muerte de un niño palestino a raíz del impacto de balas reales disparadas por las fuerzas israelíes de ocupación en el pueblo de Odla, al sur de Nablus.

El niño Said Oudeh de 16 años murió a raíz de las graves heridas por disparos a corta distancia.

Testigos dijeron que los soldados de ocupación le dispararon directamente al niño que inmediatamente fue trasladado al Hospital Gubernamental de Rafidia, donde falleció a minutos de llegar al recinto.

Otros dos jóvenes resultaron heridos, uno de ellos de gravedad, por balas de las fuerzas de ocupación, durante los enfrentamientos que estallaron en el cruce del poblado de Odla.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada

Cantos en contra del desalojo y por la permanencia de los palestinos en Jerusalén ocupada

06 de mayo de 2021

Los cantos en favor de la permanencia de los palestinos en Jerusalén Este, acallados por la violencia policial israelí.

Fuerzas de seguridad israelíes detuvieron a dos palestinos tras enfrentamientos registrados durante una manifestación en apoyo a familias palestinas amenazadas con ser desalojadas para dar lugar a asentamientos de colonos judíos, informó este martes la policía.

Diez personas resultaron heridas durante los choques ocurridos entre la noche del lunes y martes, en el barrio palestino de Sheikh Jarrah, pocos días antes de que la justicia israelí decida sobre la expulsión de las familias, indicó la Media Luna Roja palestina.

Las autoridades afirmaron que los manifestantes bloquearon el tránsito y lanzaron piedras y botellas a las fuerzas del orden, y que les dieron «un tiempo razonable» para que desalojaran el sitio, antes de dispersarlos.

«Dos sospechosos fueron detenidos por haber lanzado piedras y agredido a los policías», agregó el comunicado.

La policía lanzó chorros de agua y granadas de aturdimiento a los manifestantes para dispersar la protesta, constató una periodista de la agencia francesa de prensa AFP.

Cuatro familias palestinas están amenazadas de expulsión de sus casas en Sheikh Jarrah para dejarselas a colonos judíos.

La Corte Suprema de Israel debe pronunciarse sobre el caso este jueves.

Según una ley israelí, si los judíos pueden probar que vivían en Jerusalén Este antes de la guerra de 1948, que condujo a la creación del Estado de Israel, podrán pedir la restitución de su «derecho de propiedad». Una ley cuya reciprocidad no existe en favor de los palestinos que han perdido sus bienes tras la creación del Estado de Israel en 1947 o tras la guerra de 1967 y que han tenido que dejar sus hogares, lo que en algunos casos incluye a pueblos enteros.

En este caso concreto, Jordania ha intervenido, diciendo que cuando administró el área de 1948 a 1967, construyó los hogares para los refugiados palestinos que huyeron de sus hogares en lo que se convirtió en Israel.

La organización israelí de derechos humanos «La paz ahora» denuncia, por su parte, que los colonos israelíes buscan actualmente expulsar a más de 58 palestinos del barrio Sheikh Jarrah a tan sólo unos metros del casco histórico de Jerusalén.

Frecuentemente se realizan manifestaciones en este barrio de Jerusalén Oriental en apoyo a las familias palestinas. En abril, un diputado israelí fue grabado mientras era agredido por la policía durante una de esas manifestaciones.

Unos 210.000 colonos judíos viven en Jerusalén Este, el barrio palestino de la ciudad ocupada y anexada por Israel, donde aún viven más de 300.000 palestinos.

El derecho internacional considera ilegales todas las colonias judías según la resolución 242 de la ONU votada en 1967 tras la ocupación israelí de Cisjordania y Jerusalén Este.

Fuente: https://es.euronews.com

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