Edward Said y la Otredad Cultural

Por Zapata Silva, Claudia. Universidad de Concepción
Concepción, Chile

Edward Said (1935-2003) es autor de una vasta obra que trata sobre cultura, literatura, música y política. Este trabajo aborda específicamente el concepto de cultura que orientó sus estudios y la posición crítica frente a planteamientos enaltecedores de la diferencia y la otredad concebidas como distancia radical entre Oriente y Occidente. El análisis está centrado en sus libros más identificados con el pensamiento postcolonial, donde vincula abiertamente la cultura con las relaciones desiguales de poder, entramado conflictivo en el que también involucra a las disciplinas del conocimiento occidental, de ahí la importancia que se asigna a su debate con la antropología.

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Fuente: https://www.redalyc.org/revista.oa?id=328

Una historia en construcción: resistencias no-violentas al colonialismo en Palestina durante el siglo XX

Por Diego Checa Hidalgo, Universidad de Granada

Este artículo realiza un análisis sobre los procesos de resistencia no-violenta que la población palestina ha desarrollado para enfrentarse a las dinámicas coloniales implantadas en la región tras la caída del Sultanato Otomano. Para ello, se estudiarán los actores implicados en las resistencias y sus estrategias de lucha a lo largo de todo el siglo xx, comparando en especial los dos momentos donde esta resistencia ha tenido una mayor intensidad: la Gran Insurrección Árabe (1936-1939) y la Intifada (1987-1990).

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Checa Hidalgo, D. (2021). Una historia en construcción: resistencias no-violentas al colonialismo en Palestina durante el siglo xx. Ayer. Revista De Historia Contemporánea124(4), 163–189. https://doi.org/10.55509/ayer/124-2021-07

Fuente: http://revistasmarcialpons.es

Sheik Jarrah: Testimonio del despojo a Palestina

16 de febrero de 2022

Por: Mauricio Jaramillo

Sheik Jarrah muestra la agudeza del conflicto y cómo el mundo pasó de buscar una salida negociada con dos Estados: Israel y Palestina, a tímidos intentos por detener la ocupación. Mientras tanto, en el mundo se multiplican las denominaciones al Estado israelí como apartheid ante la evidencia irrefutable de un sistema que discrimina sistemáticamente, con el aval de buena parte de las potencias que, selectivamente, deciden dónde vale la pena hablar de derechos humanos.

La violencia ha vuelto entre israelíes y palestinos trayendo a la memoria la violencia de mayo 2021. En ese entonces, Hamas se enfrentó a Israel, dejando un saldo inmensamente desfavorable para la población palestina en la Franja de Gaza, víctima ignorada de los rigores de la ocupación y de un bloqueo sistemático de acceso a derechos por parte de Tel Aviv. Actualmente, se presentan choques en el distrito de Sheik Jarrah, en la parte norte de Jerusalén Oriental, donde decenas de familias palestinas que han habitado el lugar por más de 60 años, han sido amenazadas con la expulsión. El barrio ha sido habitado desde el siglo XIII por musulmanes en su mayoría, pero a partir de 2019, colonos israelíes empezaron a interponer acciones ante la justicia de su país, para la expulsión de palestinos y completar el control sobre la totalidad de la denominada Ciudad Santa, anhelo histórico israelí.

Desde la Guerra de los Seis Días en 1967, Israel ha ocupado Cisjordania y Jerusalén a la que en 1980 declaró unilateralmente como capital “eterna e indivisible”. Los pedidos de Naciones Unidas, la Unión Europea y varios Estados de la comunidad internacional para que cese la ocupación no se han detenido. Por el contrario, los proyectos de expansión de las colonias israelíes avanzan al compás de que se esfuman las esperanzas para la paz.

Como resulta apenas obvio, los cuatro años de Donald Trump favorecieron los despojos de colonos a expensas de palestinos y las campañas intimidatorias, violatorias y desproporcionadas de las Fuerzas de Defensa Israelíes. 2021 fue un año terrible para los palestinos en términos de víctimas provocadas por la ocupación. Solamente en Cisjordania 313 fueron asesinados, entre ellos 71 menores, de acuerdo con la organización B´Tselem. En ese territorio, así como en Jerusalén Oriental fueron demolidas 295 casas, el número más alto desde 2016. 865 palestinos perdieron su casa, entre ellos, 463 menores de edad. En Gaza, donde Israel acostumbra a bombardear zonas densamente pobladas, fueron asesinados 232 palestinos, casi una cuarta parte fueron niños.

Estas muertes en Gaza se dieron en el contexto de enfrentamientos por los desalojos de Sheik Jarrah. En mayo del año pasado, la orden de expulsión contra 12 familias derivó en protestas brutalmente reprimidas y luego prohibidas hasta que Hamas entró en la confrontación y Tel Aviv, con la usual excusa de la legítima defensa, bombardeó la Franja. Este año, la justicia israelí ha ordenado nuevas expulsiones apelando a las normas para legitimar lo que está proscrito por varias convenciones relativas a los derechos humanos: la demolición sistémica de hogares palestinos o su expulsión, todo con el fin de que Israel extienda su territorio a Cisjordania, zona que la comunidad internacional reconoce bajo ocupación.

En medio de la tensión, palestinos atacaron un asentamiento de colonos con cocteles Molotov, una manifestación de resistencia que se repite al carecer por completo de fuerzas para su defensa. Para agravar la situación, el diputado israelí de extrema derecha, Itamar Ben Gvir, destacado por su vocación racista contra la población árabe, hizo presencia en el distrito para instalar su oficina y defender los derechos de la población israelí. El político estuvo acompañado por varios colonos que agitaban banderas del Estado que se reivindica como judío desde mediados de 2018, medida fuertemente rechazada por la comunidad internacional pues supone la erosión de derechos de comunidades no judías, y entre ellos, dos millones de árabes sometidos a constantes discriminaciones.

El distrito de Sheik Jarrah muestra la agudeza del conflicto y cómo el mundo pasó de buscar una salida negociada con dos Estados: Israel y Palestina, a tímidos intentos por detener la ocupación. Mientras tanto, en el mundo se multiplican las denominaciones al Estado israelí como apartheid ante la evidencia irrefutable de un sistema que discrimina sistemáticamente, con el aval de buena parte de las potencias que, selectivamente, deciden dónde vale la pena hablar de derechos humanos.

Fuente: https://blogs.eltiempo.com

Balas, brutalidad y topadoras: cómo es realmente el apartheid israelí

Por Hagai El Ad

Un activista muerto, un niño detenido, una casa demolida: solo otro día en los esfuerzos arrogantes e inmorales de Israel para borrar la identidad, la vida y la dignidad palestinas. 

Un activista muerto, un niño detenido, una casa demolida. ¿Qué más hay de nuevo?

Fue solo otro día cuando miles participaron en el funeral de Haj Suleiman al-Hathaleen en Umm al-Kheir. Para Israel, su comunidad es una nada, solo otra localidad palestina que debe ser borrada y reemplazada, sofocada lentamente mientras el asentamiento cercano –sus casas comienzan literalmente donde terminan las chabolas de Umm al-Kheir– florece.

Haj Suleiman fue un firme defensor de su comunidad. Era un alguien palestino frente a un régimen que trabajaba incansablemente para invisibilizar a su pueblo. Fue atropellado por un camión que trabajaba al servicio de la policía israelí; la versión oficial es que era invisible para el conductor. Allí lo abandonaron a su suerte, sin brindarle asistencia médica. Murió a causa de sus heridas después de dos semanas de lucha entre la vida y la muerte.

Para sus padres,  Amal Nakhleh es alguien. Nació prematuramente, por lo que lo llamaron Amal, esperanza, con la esperanza de que su hijo sobreviviera. Y él lo hizo. 

Para Israel, Amal es solo otro don nadie palestino. El hecho de que acababa de cumplir 17 años y padecía una enfermedad autoinmune no cambia eso. Desde hace más de un año ha estado bajo » detención administrativa «, el término blanqueado de Israel que describe la rutina kafkiana de detener indefinidamente a alguien, a nadie, sin cargos ni juicio. La misma semana en que enterraron a Haj Suleiman, Amal cumplió 18 años mientras estaba encarcelada. Unos días antes, Israel extendió su no sentencia por cuarta vez.
Un partidario de la familia palestina Salhiye sostiene fotografías junto a las ruinas de la casa demolida por las fuerzas israelíes en Sheikh Jarrah el 19 de enero de 2022.
Un partidario de la familia palestina Salhiye sostiene fotografías junto a las ruinas de la casa demolida por las fuerzas israelíes en Sheikh Jarrah Crédito: Menahem Kahana /AFP

Durante décadas, la familia Salhiye llamó hogar al barrio de Jerusalén de Sheikh Jarrah. Pero no era la casa original de la familia: en 1948, cuando se estableció Israel, la familia fue expulsada de Ein Karem, ahora un barrio residencial artístico en otra parte de la ciudad. 

Ya habían pasado unas pocas horas de la noche siguiente al día en que se sepultó a Haj Suliman. Todavía oscuro y con un frío glacial cuando la policía fronteriza y la excavadora aparecieron al amparo de la noche, no pasó mucho tiempo antes de que Israel, nuevamente, expulsara a la familia Salhiye de su hogar. Entonces la excavadora hizo lo suyo.

A estos fragmentos de la vida y la muerte palestinas se unen muchos otros. Sólo tres, de un solo día. Muchos más se desarrollaron ese mismo día, y la semana anterior, y el mes anterior al año anterior a la década. Y así. 

Esta brutalidad aplastante no es nueva. Afecta la vida de todos y cada uno de los palestinos. La bala o la excavadora, el permiso negado o la celda extendida, la humillación y la deshumanización. Esto es apartheid . Vigilancia israelí de alta tecnología mezclada con violencia vulgar, apartheid centrado en la supremacía judía. 
 
Los dolientes palestinos llevan el cuerpo de Suleiman Hathalin durante su funeral el martes.
Los dolientes palestinos llevan el cuerpo de Suleiman Hathalin durante su funeral el martes. Crédito: Nasser Nasser/AP

Por supuesto, Israel lo negará todo. ¿Haj Sulimán? Se está investigando un accidente automovilístico (han pasado algunas semanas; el conductor aún no ha sido interrogado por la policía; independientemente, Israel encubre rutinariamente casi todos los casos de asesinatos de palestinos por parte de sus fuerzas de seguridad). 

¿El encarcelamiento prolongado de Amal sin juicio? Nada de qué preocuparse, gracias a la supervisión judicial israelí de primer nivel (desde los jueces militares hasta los jueces de la Corte Suprema, todos aprueban rutinariamente esta, y muchas otras, medidas draconianas contra los palestinos sin siquiera una apariencia de debido proceso; la «evidencia» sigue siendo secreto , por lo tanto, por diseño hizo imposible que uno probara su inocencia).

¿La familia Salhiye? Según la ley israelí, no pueden reclamar su hogar en Ein Karem porque son palestinos. Y según la ley israelí, los fallos judiciales y las interpretaciones legales distorsionadas, muchas más familias palestinas están programadas para ser expulsadas de sus hogares en Jerusalén, para dar paso a los colonos judíos.

 
Prisión de Meguido.  Amal Nakhleh, que padece una enfermedad autoinmune, ha estado recluida bajo la rúbrica kafkiana de "detención administrativa", sin cargos ni juicio, durante más de un año.
Prisión de Meguido. Amal Nakhleh, que padece una enfermedad autoinmune, ha estado recluida bajo la rúbrica kafkiana de «detención administrativa», sin cargos ni juicio, durante más de un año Crédito: Itzik Ben-Malki

Las i han sido punteadas; la t está cruzada. Esta brutalidad desea esconderse dentro del «estado de derecho». De hecho, estar tan legalizado, y como tal, tan celebrado por la propaganda israelí, solo hace que este sistema sea más horrible.

Fue solo otro día en los esfuerzos arrogantes, inmorales y brutales de Israel para borrar la identidad, la vida y la dignidad de los palestinos. Sin embargo, Umm al-Kheir es un lugar. Y Amal Nakhleh está vivo, como esperaban sus padres cuando nació tres meses antes de tiempo. Y la familia Salhiye no se ha olvidado de Ein Karem.
 
Fue solo otro día. Es difícil contener la rabia o contener las lágrimas. ¿Cuántos días más tomará?
 
Hagai El-Ad es un activista de derechos humanos israelí y director ejecutivo de B’Tselem. Twitter:  @HagaiElAd
Fuente: https://www.haaretz.com/israel-news/.premium-bullets-brutality-and-bulldozers-what-israeli-apartheid-is-really-like-1.10585368

 

Recordando a Frank Fanon y la Franja de Gaza

Por Bibiana Apolonia del Brutto 

El 27 de diciembre del 2008 Israel comenzó con el bombardeo en la Franja de Gaza, planificado y con el uso de propaganda mediática como advertencia, que después de tres semanas dejaron un tendal de 1.300 muertos, 410 de éstos fueron niños, y 5360 heridos de los que 1630 fueron niños. La Operación Plomo Fundido, no es un daño
colateral, estuvo precedido por un año de bloqueos, económicos, políticos, sociales, culturales, y el cese de los ataques se produjo la noche anterior a la asunción del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama. 

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Los palestinos del 48

Por Isaías Barreñada 

Una pequeña porción de la población de Israel está formada por árabes palestinos, conocidos como los “palestinos del 48”, al permanecer en los territorios ocupados por los sionistas en esa fecha. Esta minoría, pese a haber alcanzado derechos políticos y de ciudadanía, ha experimentado un sentimiento de exclusión, que el Gobierno israelí ha fomentado. La percepción de esta comunidad como una amenaza, ha motivado políticas tendentes a aislarla de sus vecinos árabes. El Proceso de Paz y la posible autonomía de Gaza y Cisjordania han esperanzado a esta comunidad, que aspira a ampliar sus derechos civiles y a conseguir la autodeterminación palestina.

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Edward Said y Palestina: archivo, narración, filología

Foto: el intelectual palestino Edward Said en su estudio y biblioteca

Por Mauro Scalercio

Edward Said, conocido sobre todo por su trabajo Orientalism, texto pionero de los estudios poscoloniales, es también conocido como militante de la causa palestina. Pero, en la literatura sobre Said se subestima, por lo general, la
importancia de esta actividad y, sobre todo, no se alcanza a comprender la estrecha relación entre estos dos ámbitos de la actividad de Said.

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Fuente: https://www.academia.edu

Seguridad humana: ¿Por qué cultura?, ¿Por qué en Palestina?

Por Luz Gómez García 

A la entrada del campo de refugiados al-Dahicha, un enorme grafiti con el rostro y una frase del escritor Gasán Kanafani da la bienvenida: «No cejaré hasta que siembre en la tierra mi paraíso», Si se pregunta por su significado a Muhámmad Mustafa Fararya, un joven nacido en este campamento de las afueras de Belén y recién licenciado en Económicas por la Universidad de al-Quds, asevera que leer a Kanafani es una obligación ineludible para quien se considere parte de al-Dahicha, En la otra entrada -o salida- del campamento, el Centro Cultural Ibdá («Creatividad») y un torniquete, ahora en desuso, recuerdan la historia de al-Dahicha.

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La poesía: un puente entre Palestina y nuestra América

Por Husni Abdel Wahed

Desde tiempos remotos, la poesía ha sido el género literario por excelencia para los árabes. Antes del Islam, se celebraba anualmente un Festival poético en la Meca. Se llamaba “Suq Uqaz”. Ahí competían los poetas. El poema ganador tenía como premio ser colgado en la Kaaba. Hasta ahora se estudian los Poemas Colgantes, considerados como lo mejor que se ha escrito en árabe.

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