ONU aprueba solicitar a justicia internacional pronunciarse sobre ocupación de territorios palestinos por parte de Israel: breves apuntes

Por Nicolas Boeglin, profesor de Derecho Internacional Público, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica (UCR).

El viernes 11 de noviembre, con una aplastante mayoría de 98 votos a favor y tan solo 17 en contra, la Cuarta Comisión de la Asamblea General de Naciones aprobó una resolución en la que solicita a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) pronunciarse sobre los efectos de la ocupación ilegal y de la colonización de territorios palestinos por parte de Israel, y las prácticas israelíes que afectan a los derechos humanos del pueblo palestino en Territorios Ocupados, incluida Jerusalén Oriental».

La resolución lleva como título «Israeli practices affecting the human rights of the Palestinian people in the Occupied Palestinian Territory, including East Jerusalem» / «Prácticas israelíes que afectan a los derechos humanos del pueblo palestino en el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental«.

En las próximas semanas este mismo texto deberá ser votado por la Asamblea General como tal una segunda vez.

El entorno del 2022  en materia de agresiones militares

Como viene ya siendo usual en indiscutibles victorias de unos (y derrotas diplomáticas para otros), el voto de esta resolución no fue mayormente referenciada en los grandes medios de prensa internacionales. 

Tratándose de un año como el 2022, en el que un Estado Miembro de Naciones Unidas como Ucrania que sufre una agresión militar por parte de Rusia desde el 24 de febrero, ha acaparado la atención de todos los medios internacionales, la omisión observada plantea algunas interrogantes muy válidas. Siendo varias las resoluciones de la misma Asamblea General adoptadas desde marzo del 2022 y ampliamente difundidas sobre el respeto a la integridad territorial de Ucrania, la obligación de discriminar objetivos militares de poblaciones civiles a la hora de ordenar una operación militar por parte de Rusia y la imperiosa necesidad de respetar por parte de Rusia las demás obligaciones que le incumbe derivadas de la Carta de Naciones Unidas y del derecho internacional humanitario, las interrogantes son aún mayores. Ello sin hablar de las abstenciones y de los votos en contra, registrados durante la votación acaecida el pasado 11 de noviembre. 

¿Acaso no es de interés de cualquier Estado Miembro de Naciones Unidas y de la comunidad internacional como tal que estas mismas reglas invocadas, con justa razón, por Ucrania se apliquen de manera uniforme y sean debidamente respetadas por todos los demás Estados, incluyendo Israel (1) ?

El detalle de la votación en breve

En esta fotografía del registro del voto extraída de esta nota del Times of Israel (edición del 11 de noviembre del 2022), nuestros estimables lectores podrán apreciar cómo votaron cada uno de los 193 Estados Miembros de Naciones Unidas. Así como en esta nota publicada en el medio digital costarricense de Delfino.cr (una de las pocas publicadas en Costa Rica al respecto, en la que no se explica oficialmente por qué razones Costa Rica optó por abstenerse). ¿Cuál podrá ser la frase de esta resolución que condujo a varios Estados en este 2022 a revisar su posición con relación a textos similares votados en años anteriores con su voto afirmativo? ¿Qué temor les puede causar en este 2022 el hecho de pedir al juez internacional examinar en detalle la ocupación  ilegal del territorio palestino y los efectos de la colonización israelí a la luz de la normativa internacional vigente?

A los 98 votos a favor y a los 17 en contra, hay que contabilizar un total de 52 abstenciones, así como 25 «No Show» (ausencia del delegado al momento de registrarse la votación).

A los 98 votos a favor y a los 17 en contra, hay que contabilizar un total de 52 abstenciones así como 25 «No Show» (ausencia del delegado al momento de registrarse la votación).  

Como ya viene siendo costumbre para este tipo de resoluciones, la base del grupo de Estados opuestos a todo texto en favor de Palestina incluye a Australia, Canadá, Estados Unidos, Islas Marshall, Israel, Micronesia, Nauru y Palau: por ejemplo, entre muchos más, cuando en noviembre del 2012, la Asamblea General le reconoció a Palestina el estatuto de «Estado No Miembro Observador«, con 138 votos a favor, 9 en contra y 41 abstenciones, a esta pequeña «coalición» de Estados se unieron Panamá y República Checa (véase nota oficial de Naciones Unidas) (2).

En este 2022, por parte de América Latina, Israel y su fiel aliado norteamericano pudieron únicamente cosechar el voto negativo de Guatemala (y contar con las abstenciones de Colombia, Costa Rica, Ecuador, Haití, Honduras y Uruguay); mientras que en Europa, lograron obtener el voto negativo de Alemania, Austria, Estonia, Hungría, Italia, Lituania y de República Checa (así como obtener 25 abstenciones, incluídas las de España, Francia, Países Bajos y Reino Unido que votaron en el 2021 a favor). En el continente africano, únicamente Liberia votó en contra de esta resolución. 

Bolivia y Venezuela aparecen entre los «No Show«, con una diferencia no obstante que es necesario precisar: debido a atrasos en los pagos de su contribución anual como Estado Miembro, Venezuela no puede participar a votos en la Asamblea General desde el mes de enero del 2022.

Como indicado con anterioridad, el voto de esta resolución fue muy pocamente publicitado en los medios de prensa internacionales. Es de notar que un día anterior (10 de noviembre) una nota de prensa oficial de Naciones Unidas informaba de la votación a realizarse 24 horas después por parte del órgano plenario de Naciones Unidas (véase nota oficial del servicio de prensa de Naciones Unidas).

El voto a favor de esta resolución por parte de la delegación de Ucrania pareciera haber molestado profundamente a Israel: a modo de respuesta, Israel optó por abstenerse en una resolución posterior sobre la obligación de Rusia de compensar los daños causados en Ucrania desde que inició su denominada «operación militar especial » – término oficialmente utilizado en Rusia – el 24 de febrero (véase nota del Times of Israel y nuestra breve nota sobre esta resolución adoptada a favor de Ucrania el pasado 15 de noviembre). A menos que Israel, desde ya, considere que es mejor para sus interes no reconocer que un Estado soberano tiene que responder por hechos ilícitos internacionales y daños cometidos por sus autoridades en un territorio que no le pertenece. 

El orígen de la solicitud a la CIJ 

Como señalado anteriormente, esta resolución que busca acercar a Palestina a la justicia internacional es muy similar a la adoptada en años anteriores por la Asamblea General de Naciones Unidas, con un único añadido significativo con respecto a la solicitud hecha a la CIJ para la versión de este 2022. ¿Cómo entonces explicar el súbito cambio de parecer de algunos Estados al respecto?¿Tanto temor provocará en algunos Estados una solicitud de opinión consultiva a la CIJ? Cabe precisar que un segundo voto ya no de la Cuarta Comisión sino de la Asamblea General como tal tendrá lugar en las próximas semanas, por lo que aún algunos Estados están a tiempo de rectificar.

Un reciente artículo de la prensa uruguaya hace ver el cambio de posición del delegado de Uruguay en el 2022 con relación al voto del 2021 (véase nota de prensa de El Observador): una prensa más observadora en otras latitudes del continente confirmaría que este cambio de posición (una abstención en vez de un voto a favor) no es monopolio de Uruguay, y que en Centroamérica también se dieron cambios de posición sin ningun tipo de explicación por parte de las autoridades gubernamentales (3).

Con relación a la solicitud hecha a la CIJ en la resolución del 2022, proviene del hecho siguiente, también escasamente difundido: un informe reciente dado a conocer – octubre del 2022 – por parte de una comisión de investigación creada por el Consejo de Derechos Humanos sobre lo ocurrido en el 2021 en Palestina – (véase enlace oficial y texto en español) incluyó en sus recomendaciones finales que:

«92. La Comisión recomienda que la Asamblea General: 

a) Solicite urgentemente una opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las consecuencias jurídicas de la negativa continuada de Israel a poner fin a su ocupación del Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, que equivale a una anexión de facto, de las políticas empleadas para lograrlo, y de la negativa de Israel a respetar el derecho del pueblo palestino a la libre determinación, así como de las obligaciones de los terceros Estados y de las Naciones Unidas de velar por que se respete el derecho internacional; 

b) Transmita el presente informe al Consejo de Seguridad y le solicite que considere la posibilidad de adoptar nuevas medidas para poner fin a la situación ilegal resultante de la ocupación permanente impuesta por Israel, y exhorte al Consejo de Seguridad a que exija a Israel que ponga fin a su ocupación permanente con carácter inmediato«.

Resulta llamativo que esta sugerencia con relación a la CIJ fuera inmediatamente endosada por un grupo de Estados, denotando una estrategia diplomática muy hábil y certera para obtener las cifras registradas durante la precitada votación del 11 de noviembre.

Nótese de igual forma la poca difusión hecha por algunos grandes medios de prensa al contenido de este informe presentado en octubre del 2022 por esta comisión de investigación, cuya lectura completa se recomienda. Como ya viene siendo su costumbre, el aparato diplomático de Israel no encontró nada mejor que el intentar desacreditar a los tres integrantes de esta comisión (véase artículo de PassBlue), una actitud que ya no impresiona mayormente a nadie dentro de Naciones Unidas.

Las dos preguntas formuladas a la CIJ en la solicitud de opinión consultiva

En el texto de la resolución A/C.4/77/L.12/Rev.1, se lee en su parte resolutiva final, que la Asamblea General de Naciones Unidas:

«18. Decide, de conformidad con el artículo 96 de la Carta de las Naciones Unidas, solicitar a la Corte Internacional de Justicia, en virtud del Artículo 65 del Estatuto de la Corte, que emita una opinión consultiva sobre las siguientes cuestiones, teniendo en cuenta las normas y los principios del derecho internacional, lo cual incluye la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos, las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos, y la opinión consultiva de la Corte de fecha 9 de julio de 2004: 

a) ¿Cuáles son las consecuencias jurídicas que se derivan de que Israel continúe violando el derecho del pueblo palestino a la libre determinación, de sus prolongados actos de ocupación, asentamiento y anexión del territorio palestino ocupado desde 1967, incluidas las medidas destinadas a alterar la composición demográfica, el carácter y el estatuto de la Ciudad Santa de Jerusalén, y de la aprobación por Israel de legislación y medidas discriminatorias conexas? 

b) ¿Cómo afectan las políticas y prácticas de Israel que se mencionan en el párrafo 18 a) al estatuto jurídico de la ocupación y qué consecuencias jurídicas se derivan de ese estatuto para todos los Estados y para las Naciones Unidas?«

Se trata de una nueva solicitud de opinión consultiva que hace la Asamblea General de Naciones Unidas, después de otra hecha en diciembre del 2003. Esta última dió lugar a la opinión de julio de 2004 de la CIJ sobre las consecuencias legales de la construcción de un muro por parte de Israel en el territorio palestino ocupado. La pregunta que había sido formulada al juez internacional en el 2003 por parte de la Asamblea General era la siguiente:

«¿Cuáles son las consecuencias jurídicas que se derivan de la construcción del muro que levanta Israel, la Potencia ocupante, en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén oriental y sus alrededores, según se describe en el informe del Secretario General, teniendo en cuenta las normas y principios de derecho internacional, incluido el Cuarto Convenio de Ginebra de 1949 y las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General?«

En el texto de la opinión consultiva dada a conocer siete meses después, y cuya lectura integral se recomienda, se notará que la parte resolutiva – párrafo 163, 2) – se tomó con 14 votos  a favor y tan solo uno en contra, el juez norteamericano Thomas Buergenthal (4). En este otro enlace de la misma CIJ, se puede leer también el texto en español de esta importante opinión consultiva del 2004.

Justicia internacional y Estados en breve

Como bien se sabe, ante la CIJ de La Haya, las opiniones consultivas solamente pueden ser solicitadas por órganos adscritos a Naciones Unidas (véase artículo 96 de la Carta de Naciones Unidas) y no por los Estados. Estos últimos, en cambio, tienen la exclusividad del ius standi para activar el procedimiento contencioso ante el juez internacional de La Haya. 

¿Por qué no presentar una demanda en materia contenciosa ante el juez internacional contra Israel por parte de Estados interesados en que Israel acate lo que dispone la normativa internacional? Simplemente porque jurídicamente, no hay manera de hacerlo: como se recordará, la justicia internacional se basa en el consentimiento previo de cada Estado. En el caso de Israel, sus autoridades mantienen sus distancias con la justicia internacional de La Haya, al no haber reconocido nunca la jurisdicción obligatoria de la CIJ mediante la declaración prevista en el Artículo 36, párrafo 2 del Estatuto (véase listado oficial de Estados que sí han hecho esta declaración). A su vez, la diplomacia de Israel ha evitado suscribir tratados (sean estos bilaterales, regionales o multilaterales), en los que una cláusula dispositiva permita recurrir a la CIJ como mecanismo de solución de controversias entre los Estados Parte.

Cabe señalar que desde el 2018, el Estado de Palestina ha entablado una demanda contenciosa contra Estados Unidos ante la CIJ, debido al traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén (véase texto de la demanda y enlace oficial). Resulta de interés señalar que la última ordenanza de la CIJ sobre este caso (véase ordenanza ) data del 15 de noviembre del 2018, fijando plazos de entrega de escritos a ambos Estados: 15 de mayo del 2019 para Palestina, 15 de noviembre del 2019 para Estados Unidos. En esta misma ordenanza, se lee que Estados Unidos optó por no participar a una reunión convocada por el Presidente de la CIJ con ambos Estados programada para el 5 de noviembre del 2018. No se tiene mayor información adicional sobre este caso desde entonces, lo cual plantea algunas interrogantes.  

A modo de conclusión

Más allá de la falta de información de la CIJ sobre el caso Palestina contra Estados Unidos desde hace ya más de tres años, y que debería de interpelar a algunos observadores y analistas, esta resolución votada el pasado 11 de noviembre plantea para el juez internacional un nuevo desafío. 

Por segunda vez, mediante el procedimiento consultivo, Palestina y sus aliados tocan la puerta del Peace Palace que alberga la máxima instancia jurisdiccional de Naciones Unidas en La Haya, ante las violaciones de la normativa internacional a las que proceden las autoridades israelíes desde muchos años de manera reiterada. A ese respecto, se recomienda la lectura de los considerandos de la precitada resolución A/C.4/77/L.12/Rev.1, en los que se enumeran los diversos informes de Naciones Unidas y de resoluciones adoptadas en años anteriores, y que Israel ignora en su accionar o busca desacreditar, a su manera.  

El procedimiento en materia consultiva prevé la posibilidad para Estados y organizaciones de presentar su opinión a la CIJ (véase listado de opiniones recibidas en el 2004 por la CIJ), por lo que este nuevo ejercicio permitirá conocer el alcance que algunos Estados le reconocen a las normas internacionales cuya violación es denunciada en el caso de Ucrania (y debiera serlo de igual manera en el caso de Palestina). Revisando quienes votaron a favor y en contra de esta solicitud, y quienes se abstuvieron, es muy probable que los departamentos legales de algunos aparatos diplomáticos busquen desde ya cómo explicar que estas reglas aplican en un caso pero no necesariamente en otro: la consistencia y la coherencia serán sin lugar a dudas un notable desafío para quienes intenten secundar la posición de Israel ante el juez internacional de La Haya.

Con relación a otra jurisdicción internacional también situada en la capital holandesa, la Corte Penal Internacional (CPI), la cual juzga desde el punto de vista penal a individuos (y no a Estados), y que también ha sido solicitada en este 2022 por Ucrania (véase enlace), tuvimos la oportunidad de analizar los alcances de una decisión de la Sala en lo Preliminar de la CPI del 5 de febrero del 2021 con relación a Palestina (véase texto en inglés y en francés). En esta decisión, se declaró que la CPI es competente para examinar una petición hecha por Palestina contra mandos militares y políticos israelíes por sus actuaciones en todos los territorios palestinos ocupados, sin exclusión de ningún tipo: véase al respecto nuestra nota titulada «Corte Penal Internacional (CPI) / Palestina: ¿el fin de la impunidad para los autores de crímenes de guerra cometidos en Palestina?«. En estas reflexiones, en las que también referíamos a varios Estados que se sintieron obligados a justificar la posición defendida por Israel ante los jueces de la CPI (sin mayor éxito), concluíamos que: 

«… con esta decisión, la justicia penal internacional ve despejado el camino para examinar todo lo observado, documentado y denunciado en el territorio palestino –  y ello desde el mes de junio del 2014 -, que tiene enlutadas a tantas familias palestinas, esperando desde entonces por justicia y clamando por ella«. 

Esta resolución adoptada el pasado 11 de noviembre del 2022 en la sede de Naciones Unidas de Nueva York por la Cuarta Comisión de la Asamblea General deberá ser votada nuevamente, esta vez por la Asamblea General como tal en los próximos días. En sí, constituye desde ya el primer peldaño de un procedimiento que permitirá, sin lugar a dudas, acercar un poco más la justicia internacional al drama humano que se vive desde muchos años en el territorio palestino ocupado, como consecuencia de una abierta y flagrante violación a las reglas del ordenamiento jurídico internacional.

Material: texto de la resolución adoptada A/C.4/77/L.12/Rev.1 por la Asamblea General de Naciones Unidas el 11 de noviembre del 2022 disponible en los diversos idiomas oficiales aquí.

Notas:

(1) Sobre el caso de Ucrania y Rusia, remitimos a nuestro breve análisis sobre la no comparecencia de Rusia ante el juez de La Haya: BOEGLIN N., «La fuerza del derecho ante el derecho a la fuerza. A propósito de la no comparecencia de Rusia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ)»,  Portal de la Universidad de Costa Rica (UCR), Sección Voz Experta, edición del 23 de marzo del 2022. Texto disponible aquí

(2) Sobre los alcances jurídicos de esta votación celebrada por muchos en Naciones Unidas el 29 de noviembre del 2012, véase BOEGLIN N. «Le nouveau statut de membre de la Palestine : une perspective latinomaméricaine«, Sciences-Po Paris (OPALC), Janvier 2013. Texto disponible y descargable en este enlace del OPALC.  Con relación a la adhesión de Palestina al Estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional (CPI), acaecida en el 2015, véase BOEGLIN N. «La reciente accesión de Palestina al Estatuto de Roma y a otros instrumentos internacionales: breve puesta en perspectiva«, Revista de Pensamiento Penal, 2015. Texto disponible aquí.  En esta reciente nota de ArabNews del 21 de noviembre del 2022, se lee de los intensos esfuerzos que sigue desplegando la diplomacia de Palestina en aras de lograr ser reconocida como Estado Miembro de Naciones Unidas: para ello deberá superar el escollo que significa el veto norteamericano dentro del Consejo de Seguridad.

(3) La resolución A/Res/76/82 de diciembre del 2021 titulada «Israeli practices and settlement activities affecting the rights of the Palestinian People and other Arabs of the occupied territories» puede leerse en este enlace y su contenido puede compararse con la resolución del 2022  A/C.4/77/L.12/Rev.1/. El detalle del voto de la resolución del 2021 (147 votos a favor, 17 en contra y 20 abstenciones) está disponible aquí.

En el 2021, votaron a favor en América Latina los siguientes Estados: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Cuba, El Salvador, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela. Se abstuvieron Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Haití y Honduras. Una comparación similar puede hacerse con relación a la resolución del 2021 numerada A/Res/76/89 y titulada «Palestine refugees’ properties and their revenues» adoptada con 159 votos a favor, 5 en contra y 8 abstenciones (véase detalle del voto) y la resolución votada en el 2022. Así como la resolución del 2021 numerada A/Res/76/150 (véase texto) titulada «The right of the Palestinian people to self-determination» adoptada con el siguiente voto: 168 votos a favor, 5 en contra y 10 abstenciones: ver detalle del voto registrado disponible aquí

(4) Sobre esta opinión consultiva de la CIJ del 2004 analizada desde la perspectiva jurídica internacional, véase en particular ABI-SAAB R. «Conséquences juridiques de l’édification d’un mur dans le territoire palestinien occupé»quelques réflexions préliminaires sur l’avis consultatif de la Cour internationale de Justice«, Revue Internationale de la Croix Rouge (RICR), 2004, pp. 633-657. Texto completo disponible aquí; así como  BADIA MARTÍ A., «La opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las consecuencias jurídicas de la construcción de un muro en ele territorio palestino ocupado del 9 de julio del 2004«, Revista Electrónica de Estudios Internacionales (www.reei.org). Texto disponible en la red; y también RIVIER R., «Conséquences juridiques de l´édification d´un mur dans le territoire palestinien occupé. Cour Internationale de Justice. Avis du 9 juillet 2004«, Annuaire Français de Droit International (AFDI) 2004, pp. 292-336. Texto completo disponible aquí

Fuente: Derecho Internacional Público de Costa Rica

Fuente: www.connuestroperu.com/

Palestina: Diáspora y Unidad

25 de noviembre de 2022

Por Rafael Araya Masry*


No deja de ser triste y doloroso hablar públicamente de la situación por la que atraviesan nuestras comunidades en América Latina y el Caribe, más aún cuando la causa común que todos defendemos o deberíamos defender es la Causa Palestina sin ambigüedades.
Que esta columna sirva de respuesta al mensaje que una respetada y connotada hermana de Colombia me hizo llegar tomado literalmente de un artículo publicado en 2020, no escrito por ella, sino, por Diógenes Pino Sanjur* en el Semanario colombiano “La Calle” (dejo el link al final) y a continuación de lo cual, fui bloqueado de su sitio, tal como ocurrió con otro integrante del Comité Ejecutivo de la COPLAC. El mensaje recibido es el siguiente: “Desde tiempos memorables ante la adversidad hemos aplicado el lema «la unión hace la fuerza” como consigna de batalla para afrontar las dificultades, sacar lo mejor de los seres humanos y sobreponerse al infortunio que estemos atravesando. Sin embargo, así mismo en tiempos de paz y tranquilidad, aflora la frase “divide y reinarás” como estrategia para explotar las diferencias existentes dentro de una comunidad y sacar provecho, obteniendo dividendos.
Lo que se omite, es otro interesante párrafo del mismo artículo que dice: “Encarnizamos nuestra fuerza e ideas para desmeritar a nuestros gobernantes, con desenfreno los culpamos de todo lo malo que sucede, afirmamos ciegamente que tienen todo el poder para lograr la solución de todos los problemas que nos aquejan y no lo hace, damos cátedra de administración, política, derecho y finanzas criticando sus actuaciones y exponiendo propuestas e ideas de lo que se debe implementar y realizar, sin conocer a fondo nuestra realidad…”
Desde la reinstalación o refundación de la COPLAC en el IV Congreso realizado en Managua, Nicaragua en el mes de Octubre del año 2017, quienes asistimos a él con el espíritu de revivir lo que fue la más importante forma de aglutinamiento de nuestras comunidades en esta parte del mundo, nos encontramos con sectores que desde un comienzo pretendieron boicotear esa reunión, a pesar de haber manifestado previamente su acuerdo e incluso ofreciéndose como anfitriones de la misma, de lo que luego se desdijeron y pasaron a transformarse en grandes detractores, llegando incluso al extremo de haber creado por esos días, una “organización” con el mismo nombre, un logo apócrifo y un Secretario General ad hoc que refrendaba con su firma unos comunicados que atacaban a nuestra institución, cuyo congreso en Managua se hizo con el pleno respaldo de la OLP, del Gobierno, y de todas las instituciones legales y legítimas de Palestina.
Luego vendría el encuentro cultural Taqalid, en Lima, Perú en el año 2019, al que se nos invitó para hablar de unidad y al que yo había decidido no asistir porque tal vez intuía el resultado del diálogo que se proponía por parte de las organizaciones detractoras de la COPLAC. Hasta que recibí llamados de sus líderes y de quien encabezaba a la organización disidente, prometiendo hacer todos los esfuerzos para lograr la unidad en nuestro propósito común, Palestina, y que saldríamos de allí con un acuerdo completo para comenzar a trabajar de manera conjunta, de cara a construir una nueva COPLAC de la que nadie se auto marginara, a raíz de lo cual decidí asistir, junto a otros miembros de nuestro Comité Ejecutivo.
Después de una reunión ampliada que se realizó en una sala del Club Palestino de Lima, a mediodía, se consiguieron algunos consensos primarios y quedamos de realizar una segunda reunión a la tarde de ese mismo día para avanzar en un plan común. Pero cuando llegó ese momento, aquellos mismos que se habían comprometido más temprano, recularon y se desdijeron de cada uno de los compromisos que habían asumido. “no nos interesa la COPLAC, hemos decidido seguir trabajando como hasta ahora”, sentenciaron con absoluta determinación. Un balde de agua fría para quienes habíamos generado la expectativa de que trabajar en unidad era posible como primer paso para ir profundizando y generando las necesarias confianzas a fin de desarrollar el quehacer político en conjunto. De quienes me llamaron para concurrir a Lima no salió palabra alguna, ni a favor ni en contra, probablemente porque las decisiones las tomaban otros detrás de la escena y dejando patente su condición de meros elementos “decorativos” en el ámbito del encuentro, sin capacidad política de incidir realmente en las cuestiones de fondo.
Más cerca en el tiempo, hace pocos días durante el mes de noviembre, concurrimos varios integrantes del Comité Ejecutivo de la COPLAC a Colombia invitados por el Sr. Embajador de Palestina en ese país, Raouf Al Malki, junto a quien desarrollamos variadas y ricas actividades en la ciudad de Bogotá, para desplazarnos luego hasta la ciudad de Barranquilla a fin de reunirnos con parte de la comunidad palestina e intercambiar opiniones apostando a revitalizar las instituciones y promover el diálogo unitario que ponga fin a cualquier disputa, no de representatividad, porque la COPLAC la tiene de manera excluyente en América Latina y el Caribe por ser parte de la OLP, sino para poder subsanar aquello que divide y privilegiar todo lo que nos une, que no es poco. Para sorpresa nuestra, una asistente tomó la palabra para denostar a nuestro Embajador sin que mediara provocación alguna, se asumió como portavoz del grupo que se reunirá en esa ciudad el próximo mes de marzo y confrontó de manera poco educada, por decirlo suavemente con el resto de los asistentes. Es decir, una persona disruptiva que claramente fue enviada allí para transmitir la información de manera tergiversada y malintencionada a otros, y quien actuó de forma bastante grosera y descalificatoria con un miembro del Comité Ejecutivo de la COPLAC, al igual que con el Embajador Al Malki.
Y en esto ha radicado el devenir de nuestra relación con los detractores de la COPLAC, de la propia OLP, del Gobierno Palestino, del Presidente Mahmud Abbas, de las instituciones, de las embajadas. Intentos fallidos de diálogo, y una dificultad extrema de encontrar puntos en común porque al parecer, somos el foco prioritario de sus descalificaciones, cuando en realidad y según nuestro mejor entender, el enemigo es otro. Tal vez porque en ellos existen pretensiones hegemónicas de control sobre las organizaciones –en esta caso las comunitarias- tal vez por simples cuestiones de vanidad o de exaltación de egos. Pero lo que sí queda claro, es que cuando lo que se confunde es el enemigo, todo se vuelve más serio y más grave.
El derecho a disentir y a sostener proyectos diferentes es incuestionable para todos. Esto, como principio rector.
Nadie tiene la intención de realizar la exégesis o construir el panegírico de determinados referentes que conforman la dirección de la OLP o el Gobierno Palestino o sus representantes en el exterior. Pero de ahí, a transformarlos en verdaderos enemigos a destruir hay una distancia sideral. Podemos discutir las ideas, los modelos de resistencia, las políticas, todo. Lo que no podemos hacer es regalarle a nuestro real enemigo la posibilidad de la división, el desencuentro, la descalificación y el resentimiento porque no me gusta esto o no estoy de acuerdo con esto otro.
La OLP, única y legítima representante del Pueblo Palestino, es el gran continente que debe abrazarnos a todos. Sus logros históricos son innegables e indiscutibles. Debemos y necesitamos establecer mecanismos democráticos que nazcan a la luz de la discusión fecunda y superadora de cualquier diferencia.
Por eso, como COPLAC, adherimos y hacemos nuestro el llamado que hiciera el Comité Ejecutivo de la OLP el día 15 de noviembre de 2022, que dice: “El Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina afirma su negativa a dañar a la organización y a crear entidades alternativas para ella, y condenó las medidas destinadas a socavar la legitimidad de la organización, defendidas por partidos que no creen en la misma, pero están trabajando para socavarla”.
Estos son los hechos reales y concretos, este ha sido el devenir de la historia de la COPLAC desde 2017 a esta parte. No obstante y una vez más, convocamos a unirnos en torno a lo que es nuestra causa común, Palestina. Ni la OLP, ni sus instituciones, ni la COPLAC ni las organizaciones comunitarias son un club de amigos ni tenemos la obligación de serlo. Somos militantes comprometidos con el futuro, la libertad y la independencia de nuestro pueblo en la madre patria. Reproducir en nuestro continente las diferencias que puedan existir en la propia Palestina no es nuestro trabajo, sino, reunir la mayor cantidad de solidaridad posible para nuestros hermanos en el territorio, que es finalmente donde todo será resuelto y decidido. Por esto, las puertas de la COPLAC siguen y seguirán abiertas para quien crea verdaderamente en recrear y fortalecer una instancia democrática que nos aglutine, donde podamos encontrarnos y discutir las formas de garantizar la participación de todos. Reunámonos en la legítima organización que poseen las comunidades, la COPLAC, para hacerla más grande, más fuerte y donde nadie se sienta excluido.
La COPLAC es parte integrante de nuestra organización madre, la OLP, en condición de Organización de Masas y a ella nos debemos. En nuestra lealtad, en nuestro compromiso y en nuestra firme voluntad de fortalecerla para que continúe siendo el sostén y el soporte de todas las reivindicaciones de nuestro pueblo hasta la victoria final.


*Rafael Araya Masry es Presidente de la COPLAC, Confederación Palestina Latinoamericana y del Caribe y miembro del Consejo Nacional Palestino.

*Link del artículo mencionado: https://semanariolacalle.com/la-union-hace-la-fuerza-o-divide-y-reinaras/

Reivindicar la identidad palestina, una forma de resistencia pacífica

Foto: Samir posando con sus publicaciones – Haneen Harara

24 de noviembre de 2022

El 29 de noviembre se celebra el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino y salvaguardar su historia es el objetivo de vida de Samir Elshareef. “Nosotros que fuimos expulsados de nuestras ciudades y pueblos debemos documentar nuestra historia para que no se pierda”

Por Haneen Harara – Gaza

Todos tenemos una historia que contar, una tierra en la que vivir y una herencia cultural. Pero la memoria de los palestinos y palestinas supone algo más. Preservar su identidad es una de una forma de supervivencia, dignidad y resistencia. “Cuando abrimos los libros de historia sentimos el alma de las generaciones pasadas. Nosotros que fuimos expulsados de nuestras ciudades y pueblos debemos documentar y escribir nuestra historia para que no se pierda”, comenta Samir Elshereef.

Samir Elshareef, tiene 63 años y es refugiado de Palestina nacido en el campamento de refugiados y refugiadas Shati, en Gaza. A Samir le apasiona buscar la herencia palestina. Posee alrededor de 400 antigüedades únicas y diferentes utilizadas por generaciones anteriores de palestinos, así como prendas de vestir y accesorios. Esta pasión le llevó a investigar cada vez más sobre su identidad y orígenes en Almajdal, el pueblo en el que vivía su familia antes de la Nakba.

La Nakba es el episodio histórico en el que la población palestina fue forzada a abandonar sus tierras por el ejército israelí en 1948. Más de 700.000 personas fueron expulsadas de sus hogares tras la guerra Árabe-Israelí y se convirtieron en refugiadas. Esta catástrofe, como la llaman los palestinos y palestinas, sigue perpetuándose tras casi 75 años.

Hoy en día son más de 5,7 millones que siguen esperando una solución justa y definitiva a su situación.

“Mis padres atravesaron un momento muy difícil cuando se vieron obligados a dejar su tierra natal en 1948. Yo buscaba detalles que consolaran la nostalgia y recordé la tradicional lámpara de queroseno de mi abuelo y ahora la guardo en un rincón de mi casa”, afirma Samir.

La Nakba está viva en todos los niños y niñas que viven bajo ocupación en Cisjordania o bajo el bloqueo en Gaza y en todos los refugiados y refugiadas de Palestina condenados a la vida en un campamento en Siria, Líbano y Jordania. Pero la ocupación no amenaza solo al territorio palestino, sino también a su cultura y, por lo tanto, a su identidad.

La cultura habla de quiénes somos, de dónde venimos y cómo nos comportamos. Forma parte de nuestro ADN y constituye nuestra identidad desde que nacemos. Es necesaria para identificarnos con un origen y, cuando se vive fuera de tu país, representa una carta de presentación que nos permite recordar, compartir y sentirnos en casa. Incluso cuando no hay una casa a la que volver.

Así comenzó también a documentar las historias de su familia y de la propia Palestina desde aproximadamente el año 1680 hasta día de hoy. Fruto de sus investigaciones publicó su primer libro en 2019 titulado ‘Sharif Family History and Men’.

“Este libro es para la familia Sharif, pero también para la comunidad de AlMajdal que tuvo que abandonar su hogar y para todos los pueblos y ciudades de Palestina”, comenta orgulloso Samir que se ha documentado principalmente con el registro civil palestino.

“En el año 2000 me comprometí a traducir documentos y registros al árabe. De esta forma ofrecía a los palestinos y a las nuevas generaciones la posibilidad de conocer sus orígenes”.

Actualmente, Sameer ha terminado 24 publicaciones creando un valioso registro de la memoria histórica de su pueblo. Recordar los orígenes es la manera de reafirmar una identidad. En el caso de Palestina es determinante, en un territorio bajo ocupación, la defensa de la cultura e identidad es una forma de resistencia.

Fuente: www.eldiario.es

El coste de la ocupación de Palestina se cifra en 50.000 millones de dólares solo en el Área C

Foto: Soldados israelíes patrullan en el mercado de la Ciudad Vieja de Hebrón. (Hazem BADER | FRANCE PRESSE)

22 de noviembre de 2022

Por Martxelo Diaz

La ocupación sionista tiene un coste económico que lastra el desarrollo palestino. Así lo constata un informe de la ONU, que cifra en 50.000 millones de dólares el coste solo en el Área C de Cisjordania en 20 años. Por ello, reclama el fin de las restricciones para que Palestina pueda desarrollarse.

El coste de las sanciones aplicadas por el Gobierno de Israel en la denominada Área C de Cisjordania se estima en 50.000 millones de dólares, según el informe elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) para la Asamblea General de la ONU.

Según los Acuerdos de Oslo, el Área C es la zona de Cisjordania en la que Israel mantiene pleno control militar y civil. Supone más de dos tercios del territorio cisjordano y alberga las ilegales colonias sionistas. El Área A es la que está bajo control civil y policial de la Autoridad Palestina y supone en torno al 18% de Cisjordania, incluyendo las principales ciudades. El Área B está bajo control civil de la Autoridad Palestina y militar israelí.

El informe sobre el coste económico de la ocupación israelí para el pueblo palestino considera que las restricciones en el Área C suponen un coste anual de 2.500 millones de dólares. Junto a ello, añade que los 50.000 millones de coste acumulado entre 2000 y 2020 son el equivalente al triple del PIB de Cisjordania en 2020 y 2,5 veces el PIB del conjunto de los territorios palestinos ese mismo año.

Junto a ello, el informe recuerda que a pesar de las numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU que proclaman la ilegalidad, según las normas internacionales, del establecimiento de colonias en un territorio ocupado, los asentamientos sionistas continúan aumentando año tras año.

Incentivar colonias ilegales

«El poder ocupante ofrece generosos incentivos a los colonos y a los emprendedores para impulsar iniciativas industriales y agrícolas, que han animado a cientos de miles de ciudadanos israelíes a mudarse a los subvencionados asentamientos, donde los estándares de vida son, de media, superiores a los de Israel, según diferentes fuentes», añade el informe de la Unctad.

Junto a ello, destaca que el ocupante ha integrado el 70% del Área C dentro de los límites de consejos regionales de las colonias, dejando este territorio al margen del desarrollo palestino. Significativamente, este territorio es el más amplio de Cisjordania, es de los pocos que tiene una continuidad territorial y tiene las tierras más fértiles y los recursos naturales más valiosos.

«Mientras tanto, el acceso de los palestinos al resto del Área C (el 30%) se mantiene con duras restricciones», añade el informe, que destaca que estas trabas suponen un impacto económico añadido para los palestinos.

Restricciones a la actividad económica

El informe relata que el poder ocupante ha impuesto una serie de restricciones a la actividad económica y a la movilidad de los palestinos en las tres áreas. De este modo, se prohíbe importar elementos tecnológicos y se ha instalado un sistema de permisos, controles burocráticos, checkpoints, puertas y bloqueos de carreteras que se añaden al Muro del Apartheid.

«Para facilitar la expansión de los asentamientos, Israel impone restricciones adicionales en el Área C, además de las que ya aplica en la A y la B. Como resultado, las actividades económicas en el 30% del Área C que queda fuera de los límites de los consejos regionales de los asentamientos es considerablemente más baja que en las áreas A y B», subraya el informe.

El documento estima que el coste de estas restricciones adicionales equivale al 25% del PIB de Cisjordania. «En otras palabras, si el nivel de las restricciones al desarrollo palestino en el 30% del Área C al que tienen acceso fuera el mismo que el que se aplica en las áreas A y B, el tamaño de la economía de Cisjordania sería sustancialmente mayor que el actual», añade.

El informe estima que la contribución de las ilegales colonias sionistas a la economía del ocupante asciende a 41.000 millones de dólares, lo que supone el 227% del PIB palestino en 2021. Junto a ello, señala que este PIB palestino, contabilizado en base a la tierra y a los recursos a los que tienen acceso, «es otro indicador del significativo coste que padece el pueblo palestino debido al nacimiento y crecimiento continuo de los asentamientos».

50.000 millones, solo una fracción

El documento de la agencia de la ONU reconoce que la estimación de 50.000 millones de dólares del coste de la ocupación que ha realizado es solo una parte del existente en el conjunto del Área C y Jerusalén Este, que, a su vez, es una pequeña fracción del coste económico total que supone la ocupación del pueblo palestino en Cisjordania y Gaza.

«El acceso palestino al conjunto del Área C es necesario para un desarrollo sostenible de los territorios palestinos ocupados y para el surgimiento de un Estado palestino viable y con continuidad territorial basado en la solución de los Dos Estados, en línea con las resoluciones de la ONU», añade el informe.

Asimismo, el informe concluye que es necesario levantar las sanciones que sufre la actividad económica palestina en el Área C. «Poner fin a tales restricciones proporcionaría a la economía palestina una base de recursos económicos y naturales muy necesaria para desarrollar su economía y revertir la tendencia actual de profundizar la crisis fiscal y aumentar las privaciones socioeconómicas», subraya.

Junto a ello, subraya que mientras se mantenga la ocupación, la ayuda internacional a Palestina debe incrementarse con el único objetivo de evitar futuras crisis socioeconómicas y humanitarias.

Fuente: www.naiz.eus

Los pogromos contra palestinos serán la norma bajo el nuevo gobierno israelí

22 de noviembre de 2022

Por Miko Peled

El fundamentalismo sionista se crece e incrementa sus actos terroristas en Palestina. El nuevo gobierno salido de las recientes elecciones generales de Israel da mayor poder e impunidad a las bandas de colonos sionistas para que sigan aterrorizando a las comunidades palestinas. La semana pasada, treinta mil colonos entraron en Hebrón destruyendo todo a su paso y matando. Estamos asistiendo a auténticos pogromos en varias localidades de la Cisjordania ocupada, sin que los gobiernos y medios occidentales muestren la más mínima preocupación. El extremismo sionista quiere al pueblo palestino fuera o muerto. Si la llamada “comunidad internacional” no interviene, será parte responsable de esta limpieza étnica.

El sábado 19 de noviembre de 2022 era, según la tradición judía, Shabat Chayei Sarah – Shabbos, o el sábado que conmemora la muerte y entierro de la matriarca bíblica Sara. En la leyenda bíblica, su marido, Abraham, compró su sepultura en la antigua ciudad de Al-Khalil.

Según el rabino Yaakov Shapiro, los eventos “conmemorativos” de que Al-Khalil ha sido objeto en las últimas décadas no tienen nada que ver con la tradición judía, son solo “embellecimiento sionista”.

Al-Khalil, o Hebrón en hebreo, es la mayor ciudad de Cisjordania, con cerca de un cuarto de millón de habitantes. La zona vieja de Al-Khalil, conocida también como H-2, es un lugar hermoso, con estrechas callejuelas y una arquitectura que es testigo de los siglos de grandeza de la cuarta ciudad más sagrada de la tradición islámica.

En esta zona vieja viven en torno a 25.000 palestinos y cerca de 800 colonos judíos. Estos últimos son tan viles, racistas y violentos, que 800 de ellos son capaces de aterrar a miles de sus vecinos palestinos.

Además, hay una enorme presencia militar en la zona vieja de Al-Khalil. Hay al menos una brigada entera de combate que vigila los más de quinientos puntos de control y barreras móviles que hay dentro de un kilómetro cuadrado o 0.4 millas cuadradas de la ciudad. El ejército está allí para asistir a los colonos, no para proteger a los civiles palestinos que son constantemente aterrorizados.

Los treinta mil colonos

La comunidad de “colonos” es un movimiento profundamente racista, anti-palestino, que apareció en escena tras el ataque israelí de 1967 a sus vecinos y la consiguiente ocupación de Cisjordania, la franja de Gaza y Jerusalén oriental.

Esta conquista se vendió como un acto del Todopoderoso, y miles de fanáticos religiosos sionistas comenzaron a invadir Cisjordania. Al-Khalil fue uno de sus primeros objetivos, logrando establecer una ciudad propia en las tierras de Al-Khalil llamadas Kiryat Arba.

Hoy, esta comunidad de colonos moviliza a su gente donde quiere para aterrar a los palestinos. En mayo de 2021, enviaron cientos de miembros a la ciudad ocupada de El-Lyd, donde provocaron disturbios y atemorizaron a los residentes palestinos de la ciudad. Durante el ataque, asesinaron a Musa Hassuna, un camionero de 31 años a cuya familia conocí. También atacaron a los palestinos de Bi’r Saba en el Naqab e intentaron invadir las comunidades locales de beduinos palestinos, donde se les repelió.

El pasado fin de semana, 30.000 colonos se juntaron en la ciudad de Al-Khalil donde, junto al ejército de Israel, procedieron a aterrorizar a los palestinos locales. Incluso mientras irrumpían en las casas palestinas, destruían sus tiendas y atacaban a la gente en la calle, el ejército israelí daba órdenes a los palestinos de que cerraran sus tiendas y abandonaran la zona, permitiendo de este modo a los colonos israelíes continuar con los disturbios sin interrupción.

Cualquiera que haya estado en Al-Khalil y en H-2 en particular sabe lo pequeña y populosa que es. Imaginar a treinta mil bestias racistas con licencia para destruir cualquier cosa a su paso es una imagen terrible. Y, sin embargo, se dio.

El primero de muchos

Los medios israelíes describieron lo ocurrido en Al-Khalil como un pogromo. Los pogromos fueron insurrecciones asesinas perpetradas contra los judíos en toda Europa del Este, que generalmente acababan en la destrucción de comunidades enteras y numerosas muertes. Este pogromo de Al-Khalil no era en absoluto el primero perpetrado por los colonos. Fue, no obstante, el primero tras las elecciones israelíes.

Los resultados electorales han dado un poder sin precedentes al movimiento de los colonos, y ahora se espera que se les asignen cargos influyentes en el nuevo gabinete y sub-gabinete, así como el control de importantes comisiones parlamentarias y la apropiación de fondos gubernamentales. Esto significa más dinero y más licencias que antes para construir y desplazar a los palestinos.

Una de las carteras que demandan es una nueva llamada “El Negev, Galilea y la Periferia”. Si se la conceden, podrán controlar zonas dentro de la Palestina de 1948, donde todavía quedan grandes comunidades palestinas.

Su recién estrenado poder es también una señal a sus bases para que prosigan e incrementen sus actos terroristas matando, destruyendo propiedades y en general agrediendo a palestinos en todas partes. Otras zonas donde vemos a miembros de este movimiento alborotando con total libertad es el norte de Cisjordania, en torno al nudo de Za’atara que conduce a las ciudades de Nablús y Jenín.

En esa zona hay ciudades como la diminuta e increíblemente hermosa villa de Yanoun y la ciudad más grande de Akraba, con cerca de veinte mil personas. Todas las comunidades palestinas en esa zona han sufrido la violencia de los colonos, y pueden esperar mucha más ahora que las elecciones les han dado un empujón. Las ciudades de Lyd, Ramle y Yafa, así como el Naqab corren todas el mismo grave peligro.

No hay seguridad para los palestinos

El punto principal que se puede extraer de los resultados electorales en Israel es que las vidas de los palestinos nunca han estado más amenazadas. Si se asume que la realidad de los palestinos continuará siendo como hasta ahora, un genocidio lento, como lo llamó un historiador israelí, está claro que este no va a ser el caso.

Los políticos israelíes que seguramente estén en la coalición -gente como Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich- quieren a los palestinos fuera o muertos. Actuarán con mayor autoridad para lograr la completa limpieza étnica de Palestina, así como la destrucción de la mezquita de Al-Aqsa y la erección en su lugar del llamado templo judío.

Demandan control total de los presupuestos y de la agenda política relativa al pueblo palestino en todo el país. Quieren eliminar las normas de relación vis-a-vis con los palestinos, quieren la pena de muerte para todos los presos políticos palestinos. También piden lo que llaman una “gobernanza más fuerte” sobre la población palestina -palabra que significa control más estricto, más expulsiones, más demoliciones de casas, más arrestos, tortura y asesinatos.

A los palestinos no se les dota de ninguna protección, salvaguardia o seguridad. Las autoridades israelíes no van ciertamente a dar seguridad o protección a los palestinos que son aterrorizados por el ejército o las bandas de judíos israelíes. La comunidad internacional no quiere intervenir, y la ONU no tiene medios para poner en vigor sus resoluciones respecto a Israel.

Entonces ¿A quién recurrirán los palestinos cuando aumente la violencia contra ellos? En un vídeo particularmente perturbador, publicado en Twitter durante los disturbios en Al-Khalil, se ve a un joven palestino, Yousef Azza, en la zona vieja de Hebrón, corriendo para pedir ayuda. Los colonos habían invadido su casa y atacado a su madre y hermanas. Intentó acercarse a los soldados y su furia y temor se notan claramente cuando se da cuenta de que no le van a ayudar.

Así como Yousef Azza lo intentó en vano, también en vano lo hacen en todas partes los palestinos que tratan de recibir ayuda de las autoridades israelíes, del público israelí, de la comunidad internacional y de las varias ONG’s que operan en Palestina. Sin embargo, no hay entidad que esté dispuesta a dar el paso para salvar al pueblo palestino mientras siguen siendo aterrorizados por las bandas sionistas.

(*) Miko Peled, nacido en Jerusalén, es escritor y activista de derechos humanos, colaborador del medio MintPress News. Sus últimos libros son “The General’s Son. Journey of an Israeli in Palestine” y “Injustice, the Story of the Holy Land Foundation Five”.

Fuente original: www.mintpressnews.com

Traducción de Eva Lagunero para Canarias-Semanal.org

Fuente: canarias-semanal.org

El primer centro de boxeo que se construirá en Palestina

Foto de Ali Jadallah/Agencia Anadolu a través de Getty Images

Por Karim Zidan

Se ha designado un total de 2.600 metros cuadrados de terreno para el lugar, que se inaugurará oficialmente en 2024.

El presidente de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA), Umar Kremlev, se reunió con el presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, la semana pasada para discutir los planes para marcar el comienzo de una nueva era del boxeo palestino.

Las discusiones se centraron en el desarrollo del boxeo en Palestina y el potencial de eventos futuros en el estado ocupado.

«Siempre es un placer reunirme con el presidente Abbas y discutir con él el desarrollo de nuestro deporte», dijo Kremlev, quien visitó Palestina en agosto para reunirse con las principales autoridades deportivas del país. “Estoy seguro de que con tal enfoque y amor por el boxeo, Palestina pronto mostrará buenos resultados en las competencias de la IBA”.

Los dos hombres también deliberaron sobre los planes para la construcción del primer centro de boxeo de Palestina en Al Ram. Se ha destinado un total de 2.600 metros cuadrados de terreno para la sede, que servirá como incubadora para que los atletas entrenen y se preparen para eventos internacionales.

El lugar se inaugurará oficialmente en 2024, que será el mismo año en que Palestina será la sede del Campeonato Asiático de Boxeo.

«Estoy agradecido con el gobierno de Palestina, el presidente del CON, la Federación Nacional, todas las personas del país por dar la oportunidad a los boxeadores de competir», dijo Kremlev después de participar en una ceremonia en la que se colocó la primera piedra del centro de boxeo. “Este centro se convertirá en una academia internacional de boxeo, donde se llevarán a cabo competencias y entrenamiento para atletas, así como educación de entrenadores, árbitros y jueces. Quiero que los niños de Palestina entrenen gratis y se desarrollen como boxeadores. Invertiremos en la construcción de esta academia, y toda la familia del boxeo estará orgullosa de hacerlo realidad”.

La IBA también ha patrocinado a nueve países que requieren asistencia para competir en los Campeonatos Mundiales de Boxeo Juvenil Masculino y Femenino de la organización, incluido el equipo nacional palestino, que solo tiene dos atletas y ninguna competidora. Según el entrenador en jefe Atta Rimawi, la falta de recursos de los boxeadores palestinos se debe en gran parte a la ocupación actual del país impuesta por Israel.

‘Tenemos una guerra en nuestro país, que también nos impide mucho, ya que no se asigna presupuesto para el desarrollo del boxeo’, dijo Rimawi . “Le pedimos apoyo a la IBA para poder venir a este Campeonato Mundial. Y estamos muy agradecidos de haberlo conseguido”.

La ocupación israelí de Palestina durante 55 años ha sido condenada durante mucho tiempo por organizaciones internacionales de derechos humanos. A principios de este año, Amnistía Internacional publicó una nueva investigación que calificó el “sistema de opresión y dominación contra los palestinos” del gobierno israelí como apartheid. El informe del Relator Especial de la ONU en marzo de 2022 se hizo eco de esos hallazgos y agregó que “más de tres millones de palestinos que viven bajo un régimen opresivo de discriminación institucional y sin un camino hacia un palestino genuino que el mundo prometió durante mucho tiempo, es su derecho”.

A pesar de la ocupación en curso, la popularidad del boxeo sigue creciendo en toda Palestina, especialmente entre las mujeres. En noviembre de 2020, jóvenes palestinas compitieron en un torneo de boxeo femenino en la asediada Franja de Gaza. Los boxeadores tenían tan solo siete años y asistieron decenas de espectadores. También hay un programa de boxeo femenino en Gaza , que tenía hasta 45 boxeadoras en junio de 2021.

Fuente: https://www.bloodyelbow.com/2022/11/16/23462814/palestine-boxing-center-iba-israel-politics-occupation-apartheid-war-news

La Unión Europea y Gran Bretaña piden una investigación seria sobre el asesinato de la niña palestina de 16 años por parte del ejercito israelí de ocupación

15 de noviembre de 2022

En decenas de oportunidades, Europa ha solicitado que Israel investigue el uso excesivo de la fuerza letal y los asesinatos de jóvenes y niños palestinos. Europa sabe que Israel nunca ha realizado investigación alguna y nunca hubo rendición de cuentas. Insistir en este tipo de solicitudes e inútiles discursos sin tomar medidas reales, es parte de la complicidad y la hipocresía de Europa con relación a los derechos humanos en Palestina.

La Unión Europea pidió una investigación inmediata sobre el asesinato de la niña palestina de 16 años Fulla Masalmeh, a manos de las fuerzas israelíes de ocupación. Los asesinos deben rendir cuentas.

En un comunicado emitido hoy martes, la Unión Europea ofreció sus más sinceras condolencias a la familia de la chica asesinada, señalando que “se suponía que iba a celebrar su decimosexto cumpleaños hoy, pero ayer murió trágicamente por las balas de los soldados israelíes en Ramallah.

Observando que en muchos casos, las fuerzas israelíes en Cisjordania hacen un uso excesivo de la fuerza letal, destacando la necesidad de que Israel, como parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, garantice los derechos de los niños, lo que incluye garantizar su protección, atención y dignidad, y el derecho a la vida.

Cabe señalar que el número de niños asesinados ha llegado a 35 desde principios de este año, incluidas 15 niñas, lo que significa que el porcentaje de niños y niñas asesinadas es del 30% del total de palestinos asesinados por el ejército israelí en lo que va del presente año.

A su vez, Reino Unido instó este martes a las autoridades israelíes a llevar a cabo una «investigación exhaustiva y transparente» tras el tiroteo que acabó con la vida de la chica de 16 años ayer en Ramallah.

El Reino Unido señaló que “Seguimos instando a la moderación en el uso de munición real por parte de las fuerzas israelíes”

Por su parte, el Coordinador Especial de la ONU para el Proceso de Paz de Oriente Medio, Tor Wennesland, ha pedido una investigación inmediata y exhaustiva sobre el asesinato de la niña palestina Fulla Masalmeh por parte de Israel en Ramallah.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada

Después de la Cumbre Árabe, ¿qué van a hacer por Palestina?

09 de noviembre de 2022

Por Ramón Pedregal Casanova 
Fuente: Rebelión

Nuestra principal y primera causa, la Madre de Todas las Causas, la Cuestión Palestina, estará en el centro de nuestras preocupaciones y será nuestra principal prioridad. Declaración en la Cumbre de la Liga Árabe del Presidente de Argelia, Abdelmajid Tebboune.

¿Y después de las palabras? Oslo causó la división entre los palestinos, fue un parte aguas, rompió la unidad y eso sirvió al coloniaje. Después algunos gobiernos árabes trazaron alianzas con el régimen ocupante sionazi – estadounidense, y siguiendo esa dirección llegaron a firmar los “Acuerdos de Abraham”. Arabia Saudí encabezó las presiones y consiguió para los sionazis la firma y entrega de Barheim, EAU, Marruecos y Sudán, entonces Netanyahu era conductor para la compra de éstos y articulaba bajo el mando sionista el bloqueo y la guerra contra Irán. Era el resultado de una relación que se venía dando de manera oculta y que más tarde sabríamos, una relación política – comercial – militar.

Para salir de ahí, abandonar las ataduras con el enemigo neocolonial y ver a los pueblos hermanos árabes y persa en igualdad tendrían que romper su genuflexión, su colaboración con la legión extranjera, ocupante de Palestina y cónsul imperial. Tendrían que curar la herida que han causado, la tragedia a la que han dado continuidad, ojalá, pero quedarán las cicatrices, la enseñanza.

Si de momento se trata de hablar en la Cumbre, ¿va a sostenerse que Jerusalén es la capital de Palestina y no capital de israel – Palestina? ¿Será un problema de significados en las palabras, o es que hay un lenguaje para conformar a los Palestinos y otro que sirve de paso al neocolonialismo? Escuchamos, leemos, frecuentemente el calificativo de “conflicto” para definir la ocupación neocolonial, ¿de verdad hay alguien que se crea que es un “conflicto”? ¿Por qué no se dice que los sionistas llevan a cabo un acto condenado en el Derecho Internacional, un acto criminal que lleva consigo el apartheid, ¿por qué no se corta toda relación con la fuerza ocupante? ¿Por qué se apoyó en NNUU? ¿Recuerdan que fue en contra de la Liga Árabe y otros países como Cuba? ¿Cuántos principios estaban en contra y cuántas resoluciones se incumplen a diario? Fue después de las palabras fundadoras y es después de cada resolución aprobada. Hay dos lenguajes, uno para el pueblo palestino, y otro para el neocolonialismo. ¿Cuál de los dos se normaliza en la práctica?

La dictadura sionazi es homologable al nazismo, no cabe hablar de “conflicto”. ¿Por qué se equipara al invasor con el invadido, al agresor con el agredido? ¿Por qué se dice que Jerusalén “puede” ser la capital de dos Estados, el israelí y el palestino, si saben que el sionazismo tiene en su principio hasta el objetivo de hacerlo inalcanzable? Jerusalén fue invadida – ocupada en 1967, como el 85% de Palestina, ¿por qué no se denuncia y se interviene para impedir la impunidad? Hay dos lenguajes.

Si desde la ONU se declara de interés internacional, ¿de quién depende además de Palestina?, ¿qué concepción política es defensora de Palestina en cualquier ámbito, internacional y nacional?, ¿tenemos que desconfiar de unos representantes o de todos ellos? Entre el pueblo palestino se habla de elecciones generales, municipales, de defensa unida, de un gobierno de unidad. Hace falta, hace mucha falta, y también hace falta que en el plano internacional se intervenga para que se ponga el final del neocolonialismo. La declaración en la Cumbre de la Liga Árabe del Presidente de Argelia ¿va a ir acompañada de cambios en los que se ata a la entidad ocupante?

El pueblo palestino da ejemplo de resistencia, un obstáculo para la “normalización” sionazi, pónganlo por delante, hagan cumplir el principio: Jerusalén, capital de Palestina.

Hay que poner la causa palestina en el orden del día, es la causa que enfrentarla la vieja dominación de los imperialistas, de hoy y de ayer. El neocolonialismo quiere volver al mundo al momento anterior al triunfo revolucionario en Rusia, triunfo que inspiró la lucha por la libertad en numerosas colonias, pero que, sin embargo, se estancó en Palestina. Para los neocolonialistas es una cuestión de principio que el ideal de la lucha por la independencia del pueblo palestino sea aplastada por la fuerza, por el empobrecimiento y la corrupción, por la amenaza permanente, el terror incrustado en cada palestino. Para los neocolonialistas es una cuestión de principio que el ideal de la lucha por la independencia sea aplastado por el robo diario de todos y cada uno de los medios para vivir, que sea aplastado por los asesinatos diarios, por los check point, por el racismo, el apartheid, por el secuestro constante de niños, jóvenes y adultos, por las prisiones donde los sionazis encierran a palestinos de todas las generaciones. Para los neocolonialistas es una cuestión de principio que el ideal de la lucha por la independencia, sea aplastado por la guerra de expansión mediante el coloniaje nazi, y todo ello dirigido por el generalato civil y militar venido de Europa primero, y apoyado por Europa y EEUU. Para los neocolonialistas es una cuestión de principio que el ideal de la lucha por la independencia de Palestina, para el resto del mundo quede enterrado por el diario machaqueo de su fábrica de mentiras, así se devuelve a la población “occidental” a la época anterior a la lucha de liberación de las colonias, la lucha que continúa sosteniendo el pueblo palestino.

Por eso, hay que preguntarse si los gobernantes reunidos en la Cumbre de la Liga Árabe van a poner en marcha alguna medida después de las palabras. Se espera la primera acción concreta. La vuelta de Netanyahu carga las armas invasoras, recuérdese el papel del personaje en Oslo y en los “Acuerdos de Abraham”.

De Gaza a Jerusalén: Una turista en mi propia Palestina

09 de noviembre de 2022

El autobús salió de Erez hacia Ramallah a las 2 de la tarde. Aguanté con lágrimas el viaje de dos horas y media, impresionado por la belleza de Palestina. Nacida y criada en Gaza, nunca, en todos mis 25 años, había viajado más allá de sus confines. Sabía por los libros, las fotos y los vídeos que Palestina era el país más hermoso del mundo, pero la realidad era abrumadora. Vi árboles verdes, colinas onduladas, edificios modernos y una estación de tren. En Gaza no parece haber nada más que el mar. De camino a Ramallah, no había más que belleza.

Me dirigía a una conferencia en Cisjordania para ex alumnos palestinos de los programas de Intercambio Gubernamental y Diplomacia Pública de Estados Unidos. Cuando presenté mi solicitud, mis expectativas no eran muy altas. La aceptación dependía de la obtención de un permiso de las autoridades de ocupación israelíes, y la denegación de permisos forma parte de la vida cotidiana de los palestinos.

No podía creerlo cuando, un mes después, mi permiso fue aprobado. Saldría para Ramallah en tres días y regresaría cinco días después. Mientras gritaba, saltaba y bailaba emocionada, mi padre decía: “Lástima de nosotros, cómo nos hacen sentir felices cuando conseguimos un permiso para visitar nuestra propia Palestina”.

El día antes de salir de Gaza, preparé un bolso de mano. La autoridad de ocupación israelí nos impide utilizar una maleta con ruedas. De todos modos, no necesitaba una: Sólo podemos llevar ropa y un par de zapatos. No está permitido llevar perfume, un cargador, un cepillo de dientes, maquillaje, ni siquiera comida y agua. Tendré que comprar estos artículos después de llegar a Ramallah.

La embajada estadounidense había solicitado permisos de viaje en nombre de 60 personas de Gaza, para que pudiéramos asistir a la conferencia de Belén, una oportunidad para establecer contactos y participar en una serie de sesiones interactivas sobre temas que van desde los principios de liderazgo hasta la protección del medio ambiente y la defensa digital. Sin embargo, la autoridad de ocupación israelí rechazó a 30 personas sin decirles siquiera el motivo.

Los que fuimos aceptados llegamos al cruce de Erez a las 9:30 de la mañana. Me sorprendió ver a un viejo amigo, Hadeel, y me entusiasmó que pudiéramos hablar mientras esperábamos en la cola a que los guardias palestinos comprobaran nuestras identificaciones. Después de 15 minutos, nos llevaron a otra sala para responder a una letanía de preguntas. El guardia nos preguntó por qué viajábamos, qué estudiábamos en la universidad, dónde vivíamos, si teníamos trabajo y dónde nos íbamos a alojar en Cisjordania.

Luego, pasamos al otro lado palestino para recibir nuestros permisos y después al lado israelí para los controles de seguridad. Allí nos sacudieron la ropa, nos hicieron escáneres oculares y estudiaron nuestros permisos e identificaciones. De repente, alguien de nuestro grupo fue devuelto a Gaza, a pesar de tener un permiso válido. Temía que esto me sucediera a mí también, y la sensación de incertidumbre no desapareció hasta que el autobús se puso en marcha.

Mi emoción alcanzó su punto máximo cuando llegamos a Ramallah, donde viven mis primos y mi tío. No los había visto desde 2006, a causa del asedio ilegal a Gaza. Mi primo me recogió en el hotel y nos dirigimos a la casa de mi tío. Hablamos durante horas sobre Gaza, la política, el paso de Erez, los parientes y mucho más. Luego me dio una vuelta por Ramallah.

Más tarde, salí a pasear por la noche para descubrir la ciudad en solitario. Aunque era un turista, tenía una sensación de pertenencia, como si todo me resultara familiar: el maíz de los vendedores ambulantes, la hamburguesa que comí, las calles parcialmente iluminadas con poco tráfico, el sonido de la música de cada café por el que pasaba. Incluso la gente me resultaba familiar, ya que los palestinos siempre te reciben con una sonrisa.

Antes sólo podía experimentar Ramallah de forma vicaria, pero ahora, estaba caminando realmente por las calles de Ramallah. Me enamoré de la ciudad del mismo modo que la gente se enamora a primera vista: rápida e intensamente. Soy adicta a los helados, pero comer helado en Ramallah sabía aún mejor. Era saborear el hogar; era saborear Palestina.

Aquella noche sólo dormí tres horas, llena de ilusión por visitar la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén. Es una mezquita especial para los musulmanes, como se menciona en el Corán.

Por la mañana, Hadeel y yo compartimos un taxi para llegar al puesto de control de Qalandia y poder llegar a Jerusalén. Uno de los soldados nos gritó en hebreo, y no entendimos lo que dijo. Salió de su cabina y nos hizo un gesto para que volviéramos al detector de metales para otro control. Para alguien que llevaba 25 años atrapado en Gaza, aquello parecía un infierno: No podía soportar más las barreras. Había esperado horas para pasar de Gaza a Ramallah, y ahora tenía que volver a esperar para pasar de Ramallah a Jerusalén. ¿Por qué tenía que esperar para ir a cualquier ciudad de Palestina, mientras que, sin restricciones, podía llegar en minutos?

Antes de llegar al puesto de control, el taxista nos preguntó: “¿Adónde van? ¿Van a Yaffo, Akko, Haifa, Jerusalén o dónde?”.

“Siempre he soñado con escuchar esta pregunta”, dije a mis amigos con una gran sonrisa en la cara.

Pero por la forma en que te tratan en el puesto de control de Qalandia, sientes que ir a cualquier parte es poco realista.

Por: Haneen AbdAlnabi

‘Después de más de 50 años de apoyo a la ocupación, ¿qué imaginaba la izquierda israelí que iba a suceder?’

08 de noviembre de 2022

Esto comenzó con la ocupación. Fue entonces cuando realmente comenzó. Tenía que dar lugar a un gobierno abiertamente racista y de “transfer” de los palestinos. Cincuenta años de propaganda contra las y los palestinos y maniobras de terror hacia ellos no pueden culminar en “un gobierno de paz”. Cincuenta años de apoyo casi total a la ocupación, por parte de la izquierda y la derecha sionistas, no podían terminar más que con Ben-Gvir como héroe popular.

Por Gideon Levy

Las secuelas de las elecciones han mostrado que la sociedad israelí se ha vuelto en parte religiosa y en gran medida racista 1/, siendo el odio a los árabes su principal combustible, sin nadie que se oponga a él.

¿Qué se pensaba que iba a pasar? ¿Qué pensaba la izquierda sionista, que se hundió en un coma profundo después de los Acuerdos de Oslo [de 1994]? ¿Que era posible volver al poder saliendo del coma? ¿Con las manos vacías? ¿Sin alternativa y sin liderazgo? ¿Solo sobre la base del odio a Netanyahu? Aparte de eso, esta izquierda sionista no tenía nada que ofrecer.

Nadie debería sorprenderse de lo que sucedió [la obtención de la mayoría de escaños en la Knesset -64 de 120 – de la coalición liderada por Benyamin Netanyahu del Likud y Itamar Ben-Gvir del Otzma Yehudit]. No podía ser de otra manera. Esto comenzó con la ocupación [en 1967] – perdón por esta mención aburrida y estereotipada 2/ -pero fue entonces cuando realmente comenzó. Tenía que dar lugar a un gobierno abiertamente racista y de “transfer” de los palestinos. Cincuenta años de propaganda contra las y los palestinos y maniobras de terror hacia ellos no pueden culminar en “un gobierno de paz”. Cincuenta años de apoyo casi total a la ocupación, por parte de la izquierda y la derecha sionistas, no podían terminar más que con Ben-Gvir como héroe popular 3/. Una ocupación interminable sólo podía llevar al gobierno de Benyamin Netanyahu-Itamar Ben-Gvir. Porque si tienes que tener una ocupación, entonces tienes que abrazar su versión auténtica, la que no tiene ningún problema con ella, es decir, la versión Ben-Gvir.

Era simplemente imposible proseguir con las ilusiones – judías y democráticas, una ocupación ilustrada, una ocupación temporal- y todo ese repertorio de frases desgastadas. Ha llegado el momento de la verdad, y eso es lo que Netanyahu y Ben-Gvir nos van a decir.

Ayer [2 de noviembre], Israel se despertó al amanecer de un nuevo día, en el que todos los tartamudeos y eufemismos ya pertenecen al pasado. A partir de ahora la ocupación no es más que ocupación. Lo mismo ocurre con la supremacía judía en Israel. Ahora el sionismo se promueve al rango de racismo abierto. Ayer, la muerte de la línea verde [frontera establecida el 4 de junio de 1967] también se declaró oficialmente: la ocupación está aquí y en todas partes. Cualquiera que pensara que lo que estaba sucediendo en Yitzhar [colonia israelí al sur de la ciudad de Nablus] solo se quedaba en Yitzhar estaba equivocado. Quien pensara que Yesha [cooperativa agrícola establecida en el Néguev inicialmente reclamándose del sionismo de izquierda] estaba allí y no aquí se equivocaba. Durante mucho tiempo, Yesha se ha acercado rápidamente a Israel, con sus arraigados nacionalismo y fundamentalismo. Durante todos estos años, nadie se ha levantado para detenerlo. Hoy es demasiado tarde. Hace dos días, esta dinámica ha concluido.

No tiene sentido continuar, ahora, una campaña de denuncia. Yair Lapid se ha apoderado de los votos laboristas, los laboristas no se fusionaron con el Meretz [la llamada formación de izquierda que tiene más escaños en la Knesset], Balad [formación nacionalista palestina] no se unió a la lista común. Todos estos elementos habrían sido solo analgésicos temporales para una enfermedad incurable. Incluso si todo esto no hubiera sucedido, nada del cuadro general habría sido diferente: la sociedad que se formó en este país es en parte religiosa y en gran parte racista, siendo el odio a los árabes su principal combustible, y no había nadie que se opusiera a ello.

Lo que sucedió hace dos días no comenzó hace dos días. Tal vez fue Golda Meir [primera ministra de marzo de 1969 a junio de 1974, anteriormente ministra de Trabajo y Seguridad Social de 1949 a 1956, luego de Asuntos Exteriores de 1956 a 1966] quien comenzó, tal vez Shimon Peres [muchas veces primer ministro, entre septiembre de 1984 y octubre de 1986, entre noviembre de 1995 y junio de 1996], pero de todos modos, ninguno de sus sucesores trató de actuar de otra forma para detener la marea. ¿Realmente alguien pensó que Yair Lapid [ministro de Asuntos Exteriores de junio de 2021 a finales de junio de 2022, luego primer ministro a partir del 1 de julio de 2022], un derechista moderado y hueco, lleno de buenas intenciones, era capaz de ofrecer una alternativa a Ben-Gvir? ¿Qué alternativa? ¿Matar suavemente? ¿Abrazar a Emmanuel Macron [en su recepción en el Elíseo el 22 de agosto de 2022]? Ahora Israel ha decidido que prefiere no ser amable cuando se trata de matar. El próximo gobierno evitará al menos hacer el paripé.

Durante años, una izquierda y un centro a la deriva que carecen de liderazgo y coraje han intentado desesperadamente postrarse ante la derecha y parecerse a ella. Esto tenía que terminar con Ben-Gvir y con el nacionalista Shas [partido religioso ultraortodoxo creado en 1984]. No había otra salida posible.

Durante años, las y los israelíes han hablado del “pueblo elegido”, del Holocausto después del cual todo está permitido, de los árabes que quieren tirarnos al mar, de nuestro derecho a la tierra debido a los relatos bíblicos, del Ejército de Defensa de Israel (Tsahal) como el ejército más moral del mundo, de David contra Goliat, de los árabes israelíes como una quinta columna ¿Qué pensábamos que saldría de todo esto? Ben-Gvir, de hecho, se tomó su tiempo. Podría haber conseguido su gran éxito hace mucho tiempo. Esto es lo que sucede cuando tienes un Bolsonaro y no tienes un Lula frente a él. Esto es lo que sucede cuando los gritos de “Muerte a los árabes”, que ahora se repetirán en las escuelas durante la reunión matutina, no fueron recibidos con un solo grito de “Libertad para los árabes”. Ahí es donde comenzó y donde termina.

 

(Artículo publicado en el sitio web del diario Haaretz, el 3 de noviembre de 2022; traducción al francés de la redacción A l’Encontre)

 

Notas

1/ Varios analistas han calificado la evolución política de Israel como marcada por un “ethno-nationalismo” dominante. (Red. A l’Encontre)

2/ Una de las facetas de la realidad de la ocupación se describe hoy de esta manera, incluso por un diario como 24 heures, el 1 de noviembre de 2022. Solo citaremos este pasaje: “Ataque de formas muy variadas, a veces coordinados entre diferentes colonias o puestos avanzados, con la policía y el ejército israelíes cercanos, como confirmó un informe de la ONG israelí Breaking the Silence publicado el verano pasado. Sin contar las amenazas de los colonos armados a las y los palestinos y el acoso moral y psicológico diario que les empuja a irse”. (Red. A l’Encontre)

3/ Según el Jerusalem Post del 2 de noviembre, de fuentes de Otzma Yehudit, la formación de Itamar Ben-Gvir y Bazalel Smotrich, este último quiere “expulsar por barco y avión a quienes atacan a los soldados de la Tsahal”, es decir, a cualquier palestino que manifieste cualquier resistencia a la ocupación o a la discriminación dentro del Estado hebreo, todo esto presentado bajo el ángulo de una “lucha contra el terrorismo”. Ben Gvir agregó que había que expulsar a Ayman Odeh, árabe israelí, líder del Partido Comunista y presidente de la coalición electoral Lista Árabe Unida. Entre sus otros objetivos se encuentran los miembros de ONG “extranjeras” que analizan la realidad israelí y denuncian las diversas formas de represión que afectan a las y los palestinos. Ben Gvir apunta al Ministerio del Interior y a uno o dos ministerios relacionados con el sector de la “seguridad”.

(Red. A l’Encontre)  3/11/2022 A l’encontre

Traducción: Faustino Eguberri para Viento Sur

Texto original en el diario israelí Haaretz

Fuente: Viento Sur

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