(Comunicado) Argentina: declaración de repudio a la masacre en curso contra el pueblo palestino

30 de marzo de 2018

A la luz de los atroces acontecimientos que se están sucediendo en este momento en la Franja de Gaza, Palestina Ocupada, donde hoy comenzó la Gran Marcha del Retorno, la cual tendrá su culminación el día 15 de mayo, nos vemos, una vez más, en la triste labor de denunciar otra masacre perpetrada por las fuerzas coloniales de ocupación israelíes, otra de tantas que son cometidas diariamente contra el pueblo palestino.

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Panamá abrirá una embajada en Jordania y planea una oficina en Palestina

Foto de archivo: presidente del Estado de Palestino y el presidente de Panamá

29 de marzo de 2018

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, aseguró hoy que abrirá una embajada permanente en Jordania y aspira a inaugurar una “oficina de intereses” en Palestina como parte de su política para un mayor acercamiento a Oriente Medio, Asia y África.

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Ecuador y Palestina acuerdan luchar contra tráfico de bienes culturales

Foto de archivo: cancilleres de los dos países, María Fernanda Espinosa y Riad Al-Malki

27 de marzo de 2018

Ecuador y Palestina acordaron luchar contra el tráfico de bienes culturales a través del intercambio de información sobre robos, excavaciones ilegales, importación, exportación y transferencia de propiedad ilícita de los mismos, según informó este martes la Cancillería en un comunicado de prensa.

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La lucha de las mujeres palestinas, presente en Chiapas

27 de marzo de 2018

Por María Landi, Blog Palestina En El Corazón

Del 8 al 10 de marzo tuve el privilegio de participar en el Primer Encuentro Internacional Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan, convocado por las zapatistas en el Caracol “Torbellino de nuestras palabras” (Morelia, Chiapas).

Columna mensual publicada en el portal Desinformémonos

Del 8 al 10 de marzo tuve el privilegio de participar en el Primer Encuentro Internacional Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan, convocado por las zapatistas en el Caracol “Torbellino de nuestras palabras” (Morelia, Chiapas). Durante esos tres días, más de 5000 mujeres de los cinco continentes nos encontramos para celebrar nuestra diversidad, compartir nuestras luchas y resistencias y también nuestros dolores y heridas, buscando sanarlos comunitariamente, en diálogo entre nosotras y con las mujeres zapatistas que nos acogieron. Muchas palabras e imágenes se han compartido a lo largo del mes sobre este encuentro inolvidable, y no es éste el espacio para extenderme al respecto. Quiero sí compartir lo que fue mi participación del día 9.

Entre las muchísimas actividades programadas, me tocó compartir la mesa con compañeras mexicanas e hispanas de EE.UU. que luchan por los derechos de las migrantes a ambos lados de la terrible y temible frontera entre ambos países, y también en la frontera Sur de Chiapas, por donde pasan migrantes de Centroamérica para atravesar el territorio mexicano rumbo al Norte.

Mi intervención se titulaba: “Por un feminismo decolonial transnacional: lecciones desde Palestina[1]. Comencé trayendo a la memoria que justamente en mayo se cumplirán 70 años del comienzo de la limpieza étnica del pueblo y la tierra de Palestina por parte de las milicias sionistas, que expulsaron a la mitad de la población árabe (750.000 personas) y destruyeron más de 500 aldeas y pueblos para construir sobre sus ruinas el Estado de Israel.

Recordé que se trata de la ocupación colonial más antigua y más larga de la época moderna; y que son ya tres o cuatro generaciones de palestinas/os que viven sin haber conocido un solo día de libertad ni de normalidad:

– dentro del Estado de Israel, como ciudadanas de segunda o tercera clase, discriminadas por más de 60 leyes y un sinfín de políticas y prácticas, por el simple hecho de no ser judías;

– en el exilio, en los campos de refugiados, hacinadas y sin derechos, constituyendo la población refugiada más antigua y numerosa del mundo (cinco o seis millones de personas);

– en los territorios ocupados, bajo un régimen de ocupación, colonización y apartheid que reprime y extermina. A las mujeres les matan a sus hijos, parejas, hermanos o padres; las meten en la cárcel; les roban su tierra, les destruyen sus cultivos, cosechas y propiedades; les demuelen sus casas; les prohíben convivir con quien aman si tiene distinto documento de identidad; en Gaza, las bombardean y someten a un bloqueo brutal que ha provocado una gigantesca catástrofe humanitaria: sin energía eléctrica, agua potable, medicamentos ni combustible.

Sostuve que la israelí, al igual que toda opresión colonial, es racializada y sexualizada[2]; y por ende afecta a las mujeres de manera diferenciada en todos los ámbitos cotidianos. En el plan sionista de limpiar la tierra de Palestina de su población árabe nativa, las mujeres son una amenaza demográfica, porque dan la vida, la cuidan y la sostienen. De ahí que las prácticas de Israel puedan calificarse de ‘necropolítica’ (concepto del camerunés Achille Mbembe), pues apuntan y atentan contra todas las formas de reproducción de la vida palestina. Entendemos reproducción de la vida en una concepción amplia que incluye no sólo la reproducción biológica y de la fuerza de trabajo, sino también de las relaciones sociales y culturales de todo tipo. Y puse algunos ejemplos de necropolítica verbal sionista:

– “Hay que matar a las madres palestinas para que no engendren pequeñas serpientes” (Ayelet Shaked, Ministra de Justicia de Israel).

– “En el caso de las jóvenes [como Ahed Tamimi] deberíamos darles su merecido en la oscuridad, sin testigos ni cámaras” (Ben Caspit, popular periodista).

– “La única manera de detener los ataques de los terroristas de Hamas es violando a sus madres y esposas” (Mordechai Kedar, académico y ex militar).

Pero en esa cotidianeidad de violencia estructural y terrorismo de Estado, las mujeres palestinas ejercen innumerables formas de resistencia, desde las más visibles hasta las más sutiles, desde la resistencia activa hasta las innumerables formas de resistencia cotidiana ‘de baja intensidad’. Ante un auditorio donde muchas zapatistas seguramente encontraban similitudes con su propia experiencia (la que nos habían presentado a través de dramatizaciones el día anterior), relaté cómo las palestinas han estado siempre involucradas en la lucha de liberación nacional: desde las primeras décadas del siglo XX resistiendo la invasión sionista; en las revueltas de 1929 y 1936 contra la complicidad británica con el proyecto colonial sionista; sufriendo la Nakba de 1948 y la Naksa de 1967; participando incluso en la lucha armada en los 1970, y masivamente, de maneras diversas y creativas, en la intifada de 1987; y actualmente en el Comité Nacional Palestino de BDS. Destaqué asimismo la lucha paralela que han llevado adelante contra la violencia de género, por la igualdad de derechos y la reforma de la legislación que las discrimina, en particular desde el establecimiento de la Autoridad Palestina en los 1990.

Compartí, desde mi propio testimonio, cómo ellas me enseñaron que “existir es resistir” en cada una de las actividades de su vida cotidiana, desde mandar a sus hijas e hijos a la escuela a través de innumerables checkpoints militares, o plantar y cosechar olivos en su tierra robada, o visitar a sus presos en las cárceles de la ocupación, hasta sostener el tejido familiar y comunitario roto por la represión israelí, preservando la identidad cultural y transmitiendo la memoria a las nuevas generaciones -sobre todo en los campos de refugiados/as y el exilio.

En la segunda parte expliqué que entiendo el feminismo (en sus múltiples expresiones y corrientes) como teoría política y movimiento social que no solamente aboga por los derechos de las mujeres -o no lo hace de manera aislada del resto de la sociedad-, sino que busca la justicia social, de género, racial y ambiental, la libertad y la igualdad, el fin de toda forma de opresión, discriminación y dominación; que lucha contra cualquier expresión de racismo, colonialismo, fundamentalismo, supremacismo (étnico, religioso, nacional), así como contra los abusos, privilegios y asimetrías de poder; que se opone al militarismo y a la guerra, y también -al menos para muchas- al capitalismo depredador y enemigo de la vida en todas sus formas, especialmente en su expresión más brutal que es el neoliberalismo. Y por todo ello, afirmé la incompatibilidad entre feminismo y sionismo (por ser éste una ideología racista y un proyecto colonial y militarista).

En otras palabras, hablé de interseccionalidad como un concepto clave para comprender la interrelación y superposición entre las distintas opresiones (de género, de clase, étnica, religiosa), y por lo tanto la necesidad de articular las diversas luchas, y a la vez de ser coherentes: no podemos decirnos feministas, antimilitaristas o anticolonialistas, y al mismo tiempo ser indiferentes a lo que hace Israel en Palestina.

Finalmente, me enfoqué en la necesidad de conectar las luchas en el campo feminista y popular, porque el poder capitalista y militarista global ya lo hace muy bien y desde hace mucho tiempo. Israel es una potencia de muerte no sólo en Palestina: es la principal referencia para las fuerzas militares y policiales de todo el mundo. En la guerra global contra el “terrorismo”, Israel es el rey de la seguridad, y está “globalizando a Palestina” (como dice Jeff Harper): exporta y vende a nuestros países la tecnología bélica que despliega en los territorios palestinos, con el sello “probado en terreno” (es decir, en los cuerpos palestinos). Israel es también líder en la securitización y la guerra cibernética para la vigilancia y el control de poblaciones. En esta fase capitalista de acumulación por despojo, hay territorios y pueblos sobrantes, que migran buscando sobrevivir; y ahí entra la experticia israelí para blindar las fronteras.

Hablé del papel que ha jugado y juega Israel en ayudar a los gobiernos del mundo a vigilar y reprimir a los grupos oprimidos que luchan por sus derechos, y de cómo ha entrenado y armado a los regímenes más autoritarios y criminales de la historia. No por casualidad, enseguida del levantamiento zapatista de 1994, expertos israelíes en contrainsurgencia fueron enviados a Chiapas, al igual que el desaparecido grupo de élite GAFE, entrenado en Israel y EE.UU. Más recientemente, fuerzas policiales de Chiapas han recibido entrenamiento en Israel, y desde 2005 este país le vende a EE.UU. tecnología de vigilancia para el muro en la frontera con México. Por eso activistas de ambos países han lanzado la campaña “Por un Mundo sin Muros, de México a Palestina”, exigiéndole además a CEMEX que termine su complicidad lucrativa con el Muro israelí.

Por último, invité a escuchar el llamado de las mujeres y la sociedad civil palestina a los pueblos del mundo para que nos sumemos al movimiento global de boicot, desinversión y sanciones a Israel (BDS). Expliqué que el BDS llama a cortar todo tipo de vínculos con el Estado de Israel, poniendo la iniciativa en nuestras manos para que, desde los diferentes espacios de participación (universitarios, sindicales, deportivos, culturales, empresariales, institucionales, partidarios, etc.), contribuyamos a aislar al régimen de apartheid israelí, al igual que se hizo con el de Sudáfrica.

Poco después de terminada nuestra mesa, un encuentro fortuito fue la mejor ilustración de lo que había intentado comunicar. Mientras me dirigía hacia uno de los comedores, una joven con hiyab se me acercó y en inglés me agradeció por mi camiseta, diciéndome con emoción: “Yo soy palestina”. Le pregunté en árabe de dónde, y me respondió: “De Nablus”. Cuando le dije -también en árabe- que me encanta Nablus, sus lágrimas empezaron a correr, y me explicó que nunca pudo visitarla: su padre y su madre fueron expulsados de su ciudad en 1967, se fueron a Emiratos Árabes Unidos, donde nació Tala, y ahora viven en Ohio. Ella intentó entrar a Palestina hace unos años, pero –como es habitual- se lo impidieron. Nos abrazamos emocionadas, y me dijo que había venido con un grupo integrado por mujeres del American Indian Movement y de Black Lives Matter. Me contó que el año pasado había estado varias semanas en el campamento de resistencia Standing Rock del pueblo Lakota, y me llevó adonde estaban sus compañeras para presentármelas.

Mientras nos tomábamos una foto sonrientes, pensé que esta joven palestina y musulmana, que sin entender nuestra lengua había venido -junto a sus hermanas del movimiento negro e indígena- a encontrarse con las zapatistas, ya está haciendo las conexiones correctas que nos hacen falta a nosotras. Las redes del poder global capitalista, patriarcal y militar -de las que yo había hablado un rato antes- deben ser combatidas por una política feminista de solidaridad interseccional; una tarea en gran medida pendiente en el feminismo latinoamericano, pero más urgente que nunca.

Y pensé, también, que ese encuentro casual -entre las más de 5000 mujeres que estábamos allí- era uno de los tantos milagros que esos días las zapatistas fueron capaces de hacer posibles en su territorio rebelde, amoroso y solidario.

[1] Lo que hice fue una versión reducida y simplificada (teníamos sólo 20 minutos cada una) de la presentación que compartí con Carolina Bracco en el 14º Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe (EFLAC), en noviembre de 2017 (Montevideo), y también de la que presenté este mes en San Cristóbal de las Casas en el espacio cultural La Reci.

[2] Esa racialización afecta también a las mujeres judías, estableciendo una jerarquía entre ellas; por eso las etíopes fueron esterilizadas sin su consentimiento (pues aun siendo judías, son negras), y a muchas yemeníes se les quitó a sus bebés (informándoles que habían nacido muertos) para darlos en adopción a parejas azkenazíes, que en la sociedad israelí es el grupo superior (blanco y europeo). Ambos crímenes están saliendo a la luz apenas en los últimos años.

Fotos: María Landi

Acerca de María Landi: María Landi es una activista de derechos humanos latinoamericana, comprometida con la causa palestina. Desde 2011 ha sido voluntaria en distintos programas de observación y acompañamiento internacional en Cisjordania: EAPPI (en Yanún/Nablus), CPT (Al-Jalil/Hebrón), IWPS (Deir Istiya/Salfit) y Kairos Palestine (Belén). Es columnista del portal Desinformémonos, corresponsal del semanario Brecha, y escribe en varios medios independientes y alternativos.

 Fuente: María Landi, Blog Palestina en el Corazón

La complicidad israelí con la dictadura Argentina; venta de armas y silencio

Por Guillermo Martinez

Durante la última dictadura cívico-militar-eclesiástica, Argentina estaba sometida a un embargo internacional de ventas de armas por violaciones a los DD.HH. No obstante, este embargo fue incumplido por Israel. Hubo múltiples contratos de ventas de material bélico israelí a Argentina que incluyó: aviones Mirage IIIC y A-4E Skyhawk, sistemas de alerta radar, camperas de abrigo, munición, misiles Shafrir y equipos de comunicación. Asimismo, muchos técnicos israelíes realizaron la instalación de estos equipamientos y brindaron asesoramiento militar.

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Abierta convocatoria para publicar artículos académicos sobre los 70 años de la Nakba Palestina

Foto: palestinos en 1948, cinco meses después de la creación del estado de Israel, expulsados de su pueblo en Galilea (Reuters). 

21 de marzo de 2018

En el marco de la conmemoración de los 70 años de la Nakba palestina,  La Universidad Rafael María Baralt (Venezuela), el Centro de Estudios Geo-Históricos y Socio-Culturales, el Grupo de Investigación Palestina Soberana y la Revista Encuentros, abre la convocatoria para la recepción de artículos de carácter científico y humanístico que serán contemplados para su publicación en el próximo número de este medio académico el cual en esta ocasión está delimitado a la reflexión de ese momento histórico para Palestina (orígenes, causas, consecuencias, etc.); en tal sentido, siendo consecuentes con el espíritu de colocar en la palestra aquellos temas que merecen una mirada crítica desde distintas áreas del conocimiento, las organizaciones arriba mencionadas dedicamos este número de la Revista Encuentros para promover la divulgación y necesaria socialización de lo que adolece el pueblo palestino como consecuencia del proceso de colonización desarrollado por décadas en su territorio.

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Movimientos sociales latinoamericanos por Palestina repudian asesinato de “la compañera negra, favelada, feminista y lesbiana, Marielle Franco”

Foto: féretro donde reposa el cuerpo de Marielle llevado en hombros por su pueblo

21 de marzo de 2018

Las organizaciones latinoamericanas en solidaridad con la lucha del pueblo palestino expresamos nuestro absoluto repudio e intenso dolor por el asesinato de la compañera negra, favelada, feminista y lesbiana, Marielle Franco. Profundamente alarmados ante el genocidio institucional contra las poblaciones negras y pobres en Brasil, no podemos sino pronunciarnos a favor de aquellos que más sufren estas políticas represivas y racistas.

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Rechazo de la comunidad Palestina en El Salvador por declaraciones ofrecidas del alcalde de la capital de esa región

19 de marzo de 2018

La Asociación ‘Comunidad Palestina en El Salvador – ACPES’, por este medio expresamos nuestro rechazo a las declaraciones del señor alcalde de San Salvador, Señor Nayib Bukele, emitidas en una entrevista televisada, calificando a los Palestinos como ‘Terroristas’, cuando lo que ejercen en muchos casos es la legítima defensa de su tierra, ocupada ilegalmente desde hace mas de medio siglo, por una fuerza militar caracterizada por el incumplimiento de las derechos humanos de sus habitantes, y en total desacato a las resoluciones de las Naciones Unidas, que reconocieron fronteras en 1967, las cuales han sido irrespetadas por la fuerza invasora.

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Cacheteó a un soldado israelí y a los 17 años es el nuevo símbolo de la resistencia palestina

19 de marzo de 2018

Por Rubén Guillemí

Nadie puede decir que haya visto a la palestina Ahed Tamimi portando una Kalashnikov o poniendo bombas. En la era digital utiliza dos armas mucho más poderosas, las imágenes y las redes sociales. Su video más antiguo la muestra a los 11 años, siempre en su aldea de Nabi Salih, Cisjordania, cuando su estatura apenas superaba la cintura del soldado israelí al que ella hacía frente, y que estaba equipado como para la guerra. Sin intimidarse por sus armas, ella le grita de forma desaforada, y esgrime sus puños cerrados lo más cerca que alcanza a la cara del militar, y lo patea.

Ahed a los 11 años
Ahed a los 11 años Fuente: Archivo
Tamimi frente al Parlamento Europeo
Tamimi frente al Parlamento Europeo Fuente: Archivo

Hoy hay un movimiento internacional para pedir su liberación mientras la justicia militar israelí se apresta a enjuiciarla a puertas cerradas este miércoles por 12 cargos que incluyen agresión agravada, incitación al odio y amenazas. Esas acusaciones le podrían costar hasta diez años en prisión.

Para los palestinos, Ahed encarna la nueva generación de activistas que abandonaron las piedras para enfrentar a las fuerzas de ocupación con sus teléfonos digitales con los que graban y difunden los abusos inmediatamente a todo el mundo.

Pero el gobierno israelí teme una “intifada de los sopapos”, como ya la llama la prensa local, y no sabe cómo responder al inmanejable levantamiento digital de alcance global.

La ministra de Educación ya dijo que Ahed debería ser condenada de manera ejemplificadora a prisión perpetua. Y el ministro de Defensa Avigdor Liberman advirtió que “quien humille al ejército más humanitario” no escapará “del castigo que se merece”.

Tamimi, detenida
Tamimi, detenida Fuente: Archivo

Pero el sonoro sopapo de Ahed tiene una historia y una prehistoria.

En su aldea de Nabi Salih se estaba realizando el viernes 15 de diciembre una protesta por la decisión israelí de autorizar la expansión de asentamientos judíos en ese territorio, una medida considerada por la resolución 2334 de la ONU como una “flagrante violación” del derecho internacional.

En la represión de la marcha, el ejército hirió gravemente en la cabeza a un primo de Ahed, Mohammed Tamimi de 15 años, con una bala de acero recubierta de goma. El chico, que tuvo que ser puesto en coma medicamentoso durante varios días, quedó con parálisis parcial y tendrá el cráneo deformado de por vida.

La escena del sopapo ocurrió cuando Ahed enfrentó a los mismos soldados que balearon a su primo e intentaban ingresar a la vivienda familiar.

El primo de Ahed, herido por las fuerzas israelíes
El primo de Ahed, herido por las fuerzas israelíes Fuente: Archivo

La prehistoria de ese cachetazo abarca a toda la familia Tamimi.

El padre de Ahed, Bassed Tamimi, de 50 años, estuvo en la cárcel por su participación en las dos intifadas y es uno de los líderes locales de la aldea de Nabi Salih en la lucha contra los asentamientos judíos.

El eje de la disputa es el histórico manantial de agua de Ein al Qaws, un verdadero tesoro en esa zona desértica, que los 500 vecinos palestinos luchan por recuperar luego que los colonos se apoderaron de su control.

Desde chiquita Ahed no tuvo ningún temor de enfrentar a los soldados. En el primer video que quedó grabado se la ve a los 11 años enfrentando a los gritos y golpes de puño a una patrulla para evitar la detención de su mamá, Nariman. Esa acción le valió una condecoración del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas.

Poco después volvió a correr a patadas y gritos a los soldados que arrestaron a su hermano. Esta vez recibió una condecoración internacional de parte del presidente turco.

“Ahed está de buen ánimo”, contó a LA NACIÓN su abogada. “Está cursando el último año de la secundaria y preparando sus exámenes. Sabe que muy probablemente la corte militar no se deje influir por las presiones internacionales”, agregó.

Ahed, que solo habla árabe, concedió numerosos reportajes a medios de todo el mundo. Sus declaraciones reflejan rabia y miedo. En una entrevista dijo: “Toda mi familia está en peligro. En cualquier momento puedo esperar que un soldado venga, nos dispare y me mate. Este sentimiento me asedia constantemente. No encuentro la forma de explicar esta sensación con palabras. Los que no viven nuestro sufrimiento jamás podrán comprenderlo”.

 Ahed Tamimi
Ahed Tamimi Fuente: Archivo

La asignatura pendiente entre Macri y Netanyahu: “Exonerar de un incómodo legado por votos en la ONU”

9 de marzo de 2018

Por  

Sin ser sorpresa, desde el primer día en su despacho presidencial, Mauricio Macri se encontró con un incómodo legado de sus predecesores de dos décadas atrás: las causas irresueltas de AMIA y la Embajada de Israel. Hasta hoy, la gran mayoría de los sectores sociales, principalmente aquellos allegados a Israel y la comunidad judía argentina y de otras diásporas, les exigen a todos los gobiernos argentinos una salida judicial justa, convincente y apropiada.

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