De Anís Sayegh a Ghassan Kanafani y Naji Al-Ali. El valiente intelectual árabe y el testimonio del enemigo

Fuentes: Palestina Libre [Imagen: Anís Sayegh]

Por Khaled Barakat | 22/07/2021 |

Importante lectura sobre los intelectuales árabes que fueron luz para sus pueblos oprimidos. Han sido perseguidos y asesinados por los enemigos de la libertad y entes terroristas tanto del sionismo como de los regímenes serviles y corruptos. Los eliminaron físicamente, pero nunca sus enseñanzas.

Anís Sayegh, un árabe refugiado de Tiberíades que marchó hacia Beirut, con pasión y pertenencia siria, creía en una idea simple: que “el testimonio de tu enemigo a veces, puede ser más importante y más claro que el testimonio de tu amigo”. Este intelectual árabe tranquilo, preciso y de firme convicción, siguió viendo al enemigo sionista como una entidad temporal y fugaz, y un proyecto capaz de ser derrotado. Consideró la ignorancia en nuestra patria árabe como un crimen, una catástrofe y un oponente feroz no menos peligroso que los ejércitos enemigos, por lo que no es de extrañar que sus primeros libros en los años 50 lleven títulos a modo de advertencia como “Líbano sectario”, “La ignorancia sobre la causa palestina”, “Los hachemitas y la causa palestina” o “Palestina y el nacionalismo árabe”, entre otros.

En 2006, Anís Sayegh el fundador de la “Enciclopedia Palestina” deseaba que la resistencia libanesa bombardeara su propia casa en Tiberíades, ya que su batalla, no es “por un inmueble”. Él, enamorado de Tiberíades, vivía con una firme convicción que encarnó en unas frases claras: “Sobre las ruinas de mi ciudad destruida y liberada, se levantará la moderna Tiberíades árabe y se levantará la Tiberíades del futuro”.

Cuando el consejero del primer ministro del gobierno enemigo para los asuntos árabes, Shmuel Toledano (nacido en Tiberíades en 1921 y compañero suyo de escuela) intentó contactar con Anís Sayegh e invitarlo a Tiberíades, se negó a reunirse con él y le dijo: «No regresaré a Tiberíades salvó si es montado en un tanque árabe».

Anís supo leer muy pronto la historia de los árabes y el movimiento sionista, desentrañó los misterios del conflicto y las condiciones de los pueblos árabes, y creía firmemente que el guerrillero consciente es el árabe armado con los conocimientos y las herramientas adecuadas. Y que el árabe moderno que respeta el tiempo, la razón, el trabajo y preserva los derechos de las personas, este árabe, podrá imponer su existencia y hacerse reconocer como oponente. No solo logrará superar a su enemigo, y se hará respetar, sino que también será digno de la liberación y la victoria.

En julio de 1972, el Mossad intentó asesinarlo en Beirut, lo que enfureció a Anís y lo hizo aùn más tenaz.

Ghassan Kanafani fue asesinado el 8 de julio de 1972. La primera ministra del enemigo, Golda Meir, dijo que había logrado una gran victoria cuando se deshizo de una «brigada militar armada», y no mentía. La entidad sionista, al igual que el reaccionario régimen árabe, vio en Kanafani un “gran problema” y un obstáculo que había que eliminar, y un talento cultural y artístico árabe que iluminaba el camino … y una llama que debía ser apagada y morir .

Kanafani era una persona valiente, educada e inquebrantable, un enemigo acérrimo del proyecto colonial sionista y un compañero y maestro de la guerrilla y de los nuevos talentos. Cuando hablaba en una conferencia de prensa o escribía un texto o un artículo, decía la verdad a las masas, puesto que la autocrítica revolucionaria tiene como objetivo corregir el camino de la resistencia y aclarar su perspectiva. Por eso molestaba al aparato de la entidad sionista y las fuerzas reaccionarias tradicionales, en sus cabezas despertaba los demonios de la angustia y los fantasmas de las pesadillas.

Ghassan Kanafani no dudó en transmitir la sabiduría de Umm Saad, la madre, la escuela y el pueblo, como él la llamó, una pobre refugiada que rechazó la derrota y le enseñó más de una lección, a él que era un «intelectual conocido». A veces encontró la verdad en un dicho sionista o encontró las preguntas correctas de la boca de un traidor o un cobarde, no hay diferencia. El escritor revolucionario ha estado buscando la verdad, la sabiduría y la patria juntos, porque la sabiduría, es la guía de la gente con convicciones que se toma donde se encuentra. En cambio, la verdad, si la encuentra, la declara a viva voz, incluso si es dolorosa y difícil.

Menos de dos semanas después del asesinato de Ghassan Kanafani, el «Mossad» sionista apuntó a su maestro, Anís Sayegh, en Beirut. La entidad terrorista y sus agentes querían deshacerse del director del Centro Palestino de Investigaciones, autor de decenas de libros y estudios, editor de distinguidas publicaciones periódicas culturales y científicas, y la persona a quien se le atribuye la creación de la “Enciclopedia Palestina” y que mantuvo de 1966 a 1993. El Mossad intentó liquidar a esta excepcional figura árabe más de una vez, sobre todo el 19 de julio de 1972, a través de un paquete bomba que le hizo perder parte del oído, la vista y la mano. El 14 de diciembre de 1974, dispararon tres misiles contra él pero fracasaron. Y la mente de Anís Sayegh seguía ardiendo y trabajando. ¡Sin embargo, ante la incapacidad del enemigo sionista para liquidarlo físicamente, la dirección tradicional palestina, deficiente y pequeña, lo asedió desde adentro y lo expulsó de las “instituciones de la revolución”! Era natural que Anís Sayegh enarbolara los mismos valores revolucionarios que Kanafani, Naji al-Ali y Wadih Haddad, mientras los líderes de las facciones palestinas tradicionales se encontraban aún en otra página de la historia.

Anís Sayegh colgaba en su oficina una frase del director de la Agencia Judía que dirigió a las organizaciones sionistas en diciembre de 1970 y les decía: “Si quieren servir a Israel, deben hacer lo que el Centro de Investigación Palestino está haciendo”. Así, el amante de Tiberíades encontró que el testimonio del enemigo sionista sobre la creatividad y el papel de una institución árabe era más veraz e importante que el elogio o el halago del político tradicional, no colgó sus certificados académicos, ni tampoco la foto de Yasser Arafat, «quien quería que el Centro de Investigación fuese una institución afiliada a él personalmente, usarla para librar sus guerras en contra de otros». Así, se conformó Anís con el testimonio del enemigo.

El colonizador se confunde si se encuentra en un momento frente a un valiente espíritu árabe que no acepta la sumisión y no comprende el lenguaje de los intermediarios, negociadores y los mercaderes. El sionista puede amenazar, mentir y bombardear, y puede tachar la resistencia en el Líbano y en Palestina de “terrorismo”. Desea que el mar se trague a Gaza, sin embargo, no le queda otra, que el reconocimiento de una clara verdad: esta resistencia seguirá siendo el único oponente árabe difícil, la única parte que el enemigo tendrá que tomar en cuenta y tomará sus palabras en serio.

El pueblo argelino sabe cómo los generales franceses se pararon frente a Larbi Ben M’hidi, perplejos antes de ofrecerle un saludo militar. Sí, Larbi fue martirizado, pero su biografía y sus posturas son inmortales y permanecerán en la conciencia del pueblo de Argelia. Su famosa imagen sonriendo de  camino a la ejecución seguirá siendo una energía revolucionaria que avivaría el fuego de la revolución argelina.

Los generales coloniales franceses no lograron extraer una confesión de Larbi que, con su firmeza, protegió los secretos y las células de la revolución argelina. Este fue también el caso del hijo de Palestina, el mártir Ibrahim al-Ra’i, la leyenda de la firmeza en los calabozos sionistas de torturas, y muchos otros: el colonizador lo mató, pero no lo eliminó. Luego descubrió su fracaso cuando los asesinados se convirtieron en una escuela y una guía.

Nos preguntamos: ¿La entidad sionista respeta a Mahmoud Abbas y a su equipo derrotado? ¿Teme el enemigo al poder de un servil? ¿Molesta al enemigo el ejército y el séquito del sultán árabe? ¿Le importa lo que digan y escriben los “intelectuales” del petróleo y de la normalización y los defensores de las soluciones liquidacioncitas? El enemigo sionista interactúa con el «liderazgo palestino» como una herramienta de opresión a sueldo que trabaja a su servicio, lo reprende y lo castiga en privado y en público, especialmente si este liderazgo le causa molestias. El enemigo conoce su esencia y realidad: una autoridad corrupta, débil y pequeña, su destino y su futuro están en su mano, ya que fue él mismo quien la estableció en los oscuros despachos de la vergüenza para realizar una función: ser un perro guardián de sus colonias y soldados.

Sí, el colonialismo es factible de ser derrotado y que fracase, y el testimonio del enemigo de su cabal oponente árabe significa su reconocimiento de la dificultad de la contienda que libra frente a un proyecto diferente que no se asemeja a regímenes serviles y no pertenece a las clases sumisas. El verdugo y el asesino también están confundidos y débiles ante un árabe que se aferra al sueño y al futuro, que se negó a aceptar la rendición y la humillación, por lo que se convirtió en un símbolo y en un rival … Se convirtió en una idea difícil de asesinar con balas.

Traducción: Jaldía Abubakra para PalestinaLibre.org 

Khaled Barakat, escritor y político palestino

Fuente: https://palestinalibre.org/articulo.php?a=77543

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