Sí, el partido Potencia Judía es fascista, pero su ascenso era inevitable

Por Jonathan Ofir, 25 de marzo de 2021

Con más del 90 % de los votos escrutados tras las elecciones del martes 16 de marzo en Israel, la Potencia Judía, el partido de los seguidores del difunto rabino judeofascista Meir Kahane, ha contribuido a conseguir seis escaños para su bloque, el Sionismo Religioso, superando ampliamente el umbral de cuatro (3,25 % de todos los votos legítimos). Ahora está claro que Itamar Ben Gvir, el kahanista que conserva en su salón un póster de Baruch Goldstein, el autor de la masacre de Hebrón de 1994, entrará en el parlamento israelí, la Knéset.

James Zogby y otros analistas han comparado la Potencia Judía con el Ku Klux Klan (KKK) o los neonazis.

De hecho, el primer ministro Netanyahu se ha esforzado por forjar el bloque del Sionismo Religioso para no perder estos votos en su sector derecho. Recientemente enfureció a los líderes ultraortodoxos al instar a los votantes a respaldar al Sionismo Religioso para asegurar su entrada en la Knéset, asegurándoles que los dos partidos ultraortodoxos tradicionales (Shas y Judaísmo Unido de la Torá, JUT) lo estaban haciendo bien. Parece que el Shas obtuvo 9 escaños y el JUT 7.

James Zogby, quien fue amenazado por la Liga de Defensa Judía terrorista de Kahane (JDL, por sus siglas en inglés) en la década de 1970, la cual operaba en Estados Unidos, reflexiona en su artículo en The Nation:

«Imagina que Donald Trump hubiera negociado un acuerdo formal con el KKK o los neonazis a cambio de su apoyo electoral. Eso es el equivalente a lo que está haciendo de nuevo Netanyahu».

Una larga historia

El partido Kach, fundado por Meir Kahane, entró en la Knéset en 1984 con un solo escaño (entonces, el umbral electoral era solo del 1 %). En ese momento, no existía ninguna ley que prohibiera a un aspirante por motivos de racismo. Tras el éxito de Kahane, se aprobó una ley, que se aplicó contra él en 1988, para mantenerlo fuera de la Knéset.

Esta lucha ha contado con el apoyo del propio ministro Netanyahu.

En 2019, Netanyahu presionó mucho para lograr una unión kahanista como la que vemos en la actualidad. Esto sucedió antes de las elecciones de abril, la primera de lo que han resultado ser cuatro elecciones en los últimos dos años. En ese momento, la Potencia Judía entró bajo un bloque llamado Unión de Partidos de la Derecha. Pero al líder de la Potencia Judía, Michael Ben Ari, se le prohibió entrar en el parlamento por racismo. Ben Ari era el número 5 en la lista total, y Ben Gvir el número 8, y tras la prohibición de Ben Ari, Ben Gvir pasó a ser el 7. La Unión recibió 5 escaños, y Ben Gvir solicitó subir al quinto puesto para sustituir a Ben Ari, pero se rechazó dicha opción.

Esas elecciones no consiguieron una mayoría de gobierno viable, y se celebraron unas nuevas en septiembre. La Potencia Judía intentó presentarse en solitario dos veces, pero no consiguió ninguna representación viable. Hasta ahora.

Una gran representación kahanista

Itamar Ben Gvir es el número 3 de la lista del Sionismo Religioso, por lo que tiene garantizado un puesto. Netanyahu ha tratado de enfriar las llamas, ya que el movimiento kahanista ha sido considerado oficialmente fuera de lugar durante mucho tiempo, incluso dentro de la esfera de la derecha. En respuesta a la preocupación de que Ben Gvir pueda convertirse en un ministro de verdad, Netanyahu dijo que simplemente formaría parte de la coalición, pero no recibiría ninguna cartera.

Que los planes de Netanyhu para conseguir una escasa mayoría puedan funcionar y que los kahanistas se sienten actualmente en el gobierno es quizás de menor importancia, ya que parece que actualmente hay un bloqueo de bloques, una vez más, poco después de que los primeros sondeos electorales sugirieran una victoria del Likud.

La importancia de lo que ha sucedido es que han encontrado su camino dentro de la política y la representación oficial israelí, una vez más.

En el sexto lugar del Sionismo Religioso se encuentra Avi Maoz, presidente de una facción llamada NOAM. Se trata de una facción fuertemente religioso-conservadora que es vociferantemente anti-LGBTQ. El nombre NOAM es un acrónimo de «Una nación normal en nuestra tierra» (Am Normali Beartzenu en hebreo). Los «no normales» no son, por supuesto, únicamente los LGBTQ, sino también los no judíos, así como los judíos que no son ortodoxos.

Dado que el Sionismo Religioso parece haber obtenido 6 escaños, es probable que Maoz también sea miembro de la Knéset israelí.

Plataforma del partido Potencia Judía

El mensaje de la Potencia Judía se burla de la izquierda, afirmando: «¡Detengan la ocupación!» Pero cuando dicen esto, no se refieren a la ocupación militar de Palestina por el ejército israelí. No, es al revés:

«El Estado de Israel está siendo conquistado, paso a paso; y nosotros estamos retrocediendo, ¡y perdiéndolo!».

Para la Potencia Judía, Israel está jugando demasiado bien con los «árabes». Incluyen a los verdaderos ciudadanos israelíes, ni siquiera a los ocupados. Los consideran un «problema demográfico» por naturaleza:

«El problema demográfico y el nacionalismo árabe-israelí están arrastrando al gobierno a intentar comprar la lealtad de los árabes con ofertas de beneficios excesivos».

Esta táctica nos está debilitando, dicen:

«La guerra por la supervivencia del Pueblo Judío en su tierra está siendo neutralizada por el uso de terminología falsa y engañosa: racismo, libertad de expresión, ocupación, democracia… y el resto de falacias utilizadas para promover la victoria del enemigo. Muchos en Israel eligen morir en la tarea de preservar el Estado Judío».

Por lo tanto, la respuesta de la Potencia Judía es abordar este «problema demográfico» de frente, para que podamos tener una VERDADERA PAZ (sin palestinos):

«Nosotros, los de Otzma Yehudit (Potencia Judía), reconocemos el problema demográfico y tenemos la intención de abordar de frente, con determinación y poder, el desastre que nos espera. Nos comprometemos a traer la VERDADERA PAZ a nuestros hijos. A hacer frente a los desafíos, no a ignorarlos. A vencer al enemigo, no a rendirnos ante él. A luchar por un Estado judío y a ganar. ¡Este es el único Estado que tenemos!»

Los medios para lograr esta «paz» se señalan en tres apartados principales:

  1. Aliya (inmigración exclusivamente judía desde otros países)
  2. Construcción (asentamiento)
  3. Emigración («traslado del enemigo»)

El primer apartado trata de un refuerzo de los sistemas de inmigración judíos ya existentes, incluyendo la asignación de más recursos.

El segundo apartado trata de los asentamientos masivos exclusivamente judíos por todo Israel, incluidos los Territorios Palestinos Ocupados, que la Potencia Judía denomina simplemente «Judea y Samaria», y la Línea Verde es simplemente una ilusión: 

«Judea y Samaria: Otzma Yehudit (Potencia Judía) borrará la ilusión de la Línea Verde y promoverá la causa de la colonización de toda Judea y Samaria con el fin de fortalecer nuestro dominio sobre todo el territorio de la Tierra de Israel».

El tercer apartado trata de la limpieza étnica («traslado del enemigo»):

«Nosotros, los de Otzma Yehudit (Potencia Judía), estamos elaborando un plan detallado que garantizará una mayoría judía y una población civil leal, mediante la emigración, el traslado del enemigo, el intercambio de poblaciones y cualquier otra forma que ayude al enemigo a abandonar nuestro país».

¿Y a quién hay que definir como enemigo?

«Un enemigo es quien actúe, ayude o apoye un ataque contra el Estado de Israel, su seguridad o los judíos que lo habitan, así como todos aquellos que actúen contra los valores del Estado judío, su himno nacional o sus símbolos, independientemente de su religión, raza, sexo o color del documento de identidad. Esto está en consonancia con el principio judío: Quien venga a matarte, al menos, levántate y elimínalo».

Se trata de un barrido muy amplio. Un «ataque» a los «valores del Estado judío» puede ser alguien como yo, por ejemplo, que defienda el sionismo. ¿Qué me ocurrirá? La Potencia Judía ofrece una versión suavizada del talmúdico «quien venga a matarte, levántate y mátalo primero». En esta versión, el «matar» preventivo se transmite como «eliminar». No necesariamente matar, sino trasladar y quitarlos de la vista, una especie de «eliminación civil selectiva», tomando prestado el mendaz término utilizado por el ministro del Likud, Israel Katz, al referirse a los principales activistas del Boicot, Desinversiones, Sanciones (BDS).

La Potencia Judía parece ser consciente de que está hablando de una limpieza étnica de algún modo o forma, pero dicen que no es tan extrema como parece:

«No estamos hablando de una expulsión al estilo de Milosevic en Yugoslavia, ni de lo que suelen hacer nuestros enemigos en Oriente Medio, y ni siquiera de una limpieza étnica al estilo de Gush Katif».

Arriba, el uso explícito del término «limpieza étnica» se aplica únicamente en el caso de los colonos judíos israelíes que fueron trasladados de la Franja de Gaza en 2005, Gush Katif. Esto, para el Poder Judío, es la verdadera limpieza étnica; nosotros, los judíos, también somos víctimas de ella ahora. Pero no debemos ser demasiado sensibles o sentimentales sobre lo que pueda ocurrir con esos «enemigos».

Este proyecto, de «traslado» sería un proyecto importante y central para la Potencia Judía:

«Nuestra intención es poner este proyecto esencial y vital en la cima de la lista de prioridades del Estado de Israel, y coordinar todos los esfuerzos en los que participarán todos los brazos operativos del Estado: el Mossad, el Shabak, la policía, la Agencia Judía, el Fondo Nacional Judío. La oficina del Primer Ministro reactivará el Departamento de Emigración, que había estado en funcionamiento durante muchos años. Este departamento coordinará el esfuerzo nacional para fomentar la emigración e identificar los países dispuestos a absorber a los emigrantes».

La vena sionista

Uno tiene que hacer una pausa. Esto es fascista. Ni siquiera pretende aceptar otra cosa que una existencia judía populista en el Gran Israel.

Y, sin embargo, hay algo más que da miedo. Es ultra sionista. Muchos de estos principios se hacen eco de una ideología esencialmente sionista. Yair Lapid, que preside el mayor partido además del Likud, el centrista Yesh Atid, que parece haber obtenido 17 escaños, llama «racistas» a la Potencia Judía, y ha advertido que si Netanyahu consigue una coalición de derechas, convertirá a Israel en una «democracia antiliberal». Lapid se explaya: «No una dictadura», sino «un intermedio, un híbrido, en cualquier lugar entre Hungría y Turquía».

Lapid es el más izquierdista de los diferentes líderes de centroderecha que se oponen a Netanyahu. Pero ¿cuál es el principio del propio Lapid? Lo ha dicho claramente:

«Mi principio dice el máximo de judíos en el máximo de territorio con máxima seguridad y con el mínimo de palestinos».

Con tales declaraciones de tales personas es donde uno comienza a entender cómo partidos abiertamente fascistas como la Potencia Judía logran burbujear y prosperar en la sociedad sionista israelí. La gente se escandaliza al ver que esto ocurre. Y, sin embargo, es una veta que es promovida por la ideología estatal centralmente ultranacionalista del sionismo israelí.   

Fuente: Mondoweiss (https://mondoweiss.net/2021/03/yes-jewish-power-party-is-fascistic-but-its-rise-was-inevitable/)

Traducido por: Misión Diplomática de Palestina en España (Helena Alcañiz Sobrino)

 

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