Una visita al país del horror

21 de enero de 2020

Por Saúl Sandoval*

A veces, o casi siempre, los hechos hablan por sí solos. No hay justificación alguna: ni acuerdos internacionales, ni el comercio global, ni el mercado, ni el G20, ni el FMI. El poder del Sionismo internacional, del cual Estados Unidos es su mentor junto a Gran Bretaña, se trata de muerte genocidio y ocupación. Frente a esto, se puede estar de un solo lado, y no es del lado del opresor, el Estado Ocupante Sionista Israelí.

Si se tratara solo de hechos, estos mismos deberían hacer cancelar el viaje de nuestro presidente Alberto Fernández al “Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo”. Este evento, que se realizará el 23 de enero en el Estado ocupado por el sionismo Israelí, será utilizado políticamente para acallar las críticas al Régimen de Apartheid contra el pueblo palestino.

Desde 1948 hasta acá, hay datos contundentes con los que nuestro presidente podría informarse: el derecho internacional es violado sistemáticamente por el imperio y sus socios, desde Israel hasta la propia ONU, organismo que actualmente solo sirve para generar resoluciones y no para ejecutarlas. Cada semana ocurren bombardeos en Gaza y violaciones de derechos humanos, de los mas variados cortes, en Cisjordania, donde erradican palestinos, demuelen viviendas, obstruyen la vida cotidiana de árabes y cristianos (no solo de palestinos). Allí no se dejan profesar las religiones y se usurpan Mezquitas e iglesias expulsando o no dejando pasar a los creyentes.

Desde 2018, en el inicio de la Gran Marcha de Retorno que ocurre todos los viernes y que ahora se desarrollará una vez al mes, Israel comete todo tipo de agresión a esta actividad legitima y multitudinaria: 312 palestinos muertos, incluidos médicos, periodistas, discapacitados y, al menos, 59 niños y niñas; aproximadamente 31.000 manifestantes heridos (entre ellos 800 trabajadores de la sanidad, 3.565 niños, 1.168 mujeres y 104 ancianos), todos ellos en territorio gazatí; más de 17.000 con impactos de bala; más de 120 manifestantes con amputaciones por dichas heridas. Estos datos solo integran la violencia ejercida sobre la Gran Marcha y no cuentan la agresión cotidiana que ocurre en el territorio ocupado. En este marco, sólo un soldado israelí fue condenado a un mes de prisión por desobedecer órdenes y asesinar a un adolescente palestino.

Estos y muchos motivos más no llevan a oponernos este viaje y, como militantes y activistas del movimiento internacional, fundado y liderado por la sociedad civil palestina en 2005, que aplica medidas de boicot, desinversión y sanción (BDS), y el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino, hacemos un llamamiento a dar a conocer cuál es la posición del gobierno argentino sobre la condena internacional a la violación sistemática de derechos humanos en Palestina y el Apartheid contra su pueblo.

Durante la última dictadura militar, nuestro país tenía un embargo de armas por violaciones de derechos humanos. Militamos contra la dictadura militar y sus negocios con Israel, y solicitamos ese embargo militar contra el Estado de Israel. Las armas israelíes que hoy asesinan al pueblo palestino, son las mismas que reprimen y matan a nuestros pueblos latinoamericanos. Por eso decimos no más ocupación, Apartheid y colonialismo. Somos antisionistas, no somos antijudíos, y nuestras acciones políticas en solidaridad con Palestina son contra el Apartheid y el colonialismo.

* Integrante del Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino y del movimiento internacional BDS (Boicot, Desinversión y Sanción) en Argentina.

Fuente: https://elfurgon.com.ar/2020/01/20/16425/

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