Un palestino al que dispararon por la espalda relata el horror que vivió

Karam al Qawsmi muestra el vídeo que se hizo viral en el que se aprecia cómo un policía israelí le disparó por la espalda. (Foto: AFP / Getty)

12 de noviembre de 2019

Un joven palestino al que las fuerzas israelíes le dispararon por la espalda en un incidente grabado en vídeo el año pasado ha declarado que las imágenes muestran solo una pequeña parte de lo que fue un día horrible para él.

Una vez que el vídeo se distribuyó por las redes sociales la semana pasada, Karam Qawasmi dijo a AP que primero fue atropellado por un jeep militar, luego golpeado durante varias horas y, finalmente, disparado por la espalda con una dolorosa bala con punta de esponja cuando se estaba alejando de los soldados.

Qawasmi, de 22 años, agregó que los investigadores israelíes nunca hablaron con él.

“Morí varias veces ese día”, dijo en una entrevista en su casa en la Cisjordania ocupada por Israel. “Me torturaron de una manera que sentí que me estaban matando. Y cuando me dispararon, creí que era el final. Cerré los ojos y recé”.

Los palestinos a menudo acusan a las fuerzas de ocupación israelíes de usar una fuerza excesiva o innecesaria contra ellos, pero no suele haber evidencias audiovisuales incriminadoras, lo que hace que sus afirmaciones sean difíciles de probar.

Israel conquistó Cisjordania en la Guerra de los Seis Días de 1967 y la ha mantenido bajo ocupación militar durante más de 50 años. Si bien la Autoridad Palestina tiene una autonomía limitada en algunas partes del territorio, Israel ejerce un control de seguridad total.

El incidente ocurrió hace un año y medio, pero solo llamó la atención pública la semana pasada, cuando el Canal 13 de televisión de Israel emitió un vídeo filtrado del tiroteo, presuntamente llevado a cabo por un miembro de la unidad de la policía fronteriza paramilitar israelí.

‘¡Fuera de aquí!’

En el vídeo, se oye a una mujer gritarle a un joven palestino “¡fuera de aquí!” mientras se aleja lentamente con las manos levantadas. Una voz masculina le dice que baje las manos y se oye de nuevo a la mujer chillándole. Unos 20 segundos después, se escucha un disparo y el hombre cae al suelo, gritando de dolor.

El vídeo, que parece haber sido tomado por un miembro de la fuerza de seguridad, no muestra al tirador.

Qawasmi dijo que él era el hombre del vídeo, pero que sus problemas comenzaron mucho antes, en la mañana del 25 de mayo de 2018.

En sus declaraciones, explicó que recientemente había terminado sus estudios de contabilidad en una universidad técnica. Ante la escasez de oportunidades de empleo en Cisjordania, partió de su casa en Hebrón y se dirigió a Azayim, en las afueras de Jerusalén, con la esperanza de encontrar trabajo en una estación de servicio.

Después de la entrevista de trabajo, caminaba hacia un puesto de control israelí cuando, según dice, un jeep militar le golpeó y lo arrastró varios metros. Los agentes de la policía fronteriza saltaron del vehículo y lo agarraron.

“Me metieron en el jeep. Me esposaron y me llevaron a un túnel cercano y comenzaron a golpearme”, dijo. “Me retorcieron los brazos, me golpearon con las manos, las botas y las armas por todo el cuerpo”.

Qawasmi llevaba una pequeña bolsa con ropa de trabajo, pero cree —él no entiende bien el hebreo— que los agentes sospecharon que estaba armado con un cuchillo.

“Reconocí algunas palabras, como «cuchillo»”, manifestó. “Pensé que me iban a matar y que luego dejarían un cuchillo al lado de mi cuerpo”. Siguió diciendo que una multitud de policías le golpearon mientras uno de ellos grababa los hechos con su móvil.

Una mujer policía fue especialmente agresiva. “Me puso mis brazos en la espalda y me hizo arrodillarme de una manera muy dolorosa”, dijo, mientras otra policía observaba.

‘Me estoy muriendo’

Después de más de tres horas sometido a todo tipo de abusos, los policías le dieron su tarjeta de identificación y le ordenaron que se fuera.

“Empecé a caminar y cuando miré hacia atrás vi a tres soldados apuntándome con sus armas”, dijo Karam. “Estaba aterrorizado. Caminé lentamente. Mi corazón latía rápidamente. Uno me disparó, me dio en la espalda. Me caí y pensé que me estaba muriendo. Cerré los ojos”.

Un soldado corrió hacia él y le dijo que se fuera. “Me puse de pie aterrorizado y caminé. Seguí caminando durante más de una hora”, dijo.

Las fuerzas israelíes a menudo usan balas con punta de esponja para dispersar a las multitudes. Estas balas no pretenden ser letales, aunque se disparan a alta velocidad y pueden ser extremadamente dolorosas.

Qawasmi señaló que, finalmente, llegó a una aldea palestina cercana donde se cambió de ropa y continuó de regreso a Hebrón. “Fui al hospital para que me hicieran un chequeo. Tenía contusiones por todas partes. La bala de goma golpeó el extremo de la columna”, dijo.

Karam siguió relatando cómo se recuperó en casa durante un mes y sufrió pesadillas y dolor físico durante muchos meses después. Mostró lo que dijo que era la camiseta blanca de Adidas que llevaba ese día, con un agujero en la parte posterior donde la bala lo golpeó.

Desde que se transmitió el vídeo, Qawasmi se ha convertido en una celebridad local. Durante la entrevista, recibió una llamada de un abogado israelí que le ofreció representarle. Varias personas se acercaron a él en un restaurante y algunos le preguntaron en broma cuánto dinero esperaba obtener ahora de un acuerdo legal.

El ministerio de justicia de Israel manifestó la semana pasada que ha completado una investigación sobre el caso y que pronto anunciará una decisión final sobre una supuesta acusación a los agentes que estaban en el lugar de los hechos, incluida la mujer que se cree que disparó la bala.

La policía israelí declaró que la mujer fue retirada inmediatamente del servicio después de que tuvieran conocimiento del incidente. Dijeron que otros agentes que estaban en la escena fueron trasladados.

“Este es un caso que no caracteriza de ninguna manera el comportamiento u operaciones de la Policía de Fronteras”, dijo un comunicado.

Qawasmi no presentó una queja contra las fuerzas de seguridad, creyendo que no serviría para nada.

Los grupos de derechos humanos israelíes y palestinos acusan a las fuerzas de seguridad israelíes de encubrir abusos y realizar investigaciones a medias.

Qawasmi, por ejemplo, dijo que los investigadores israelíes nunca han hablado con él. Los funcionarios del ministerio de justicia de Israel no han dado explicaciones de por qué no se han entrevistado con Qawasmi.

En 2016, el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem dejó de trabajar con el ejército israelí en este tipo investigaciones, acusándolo de blanquear los casos. Amit Gilutz, portavoz del grupo, dijo que es común que las presuntas víctimas no sean entrevistadas y que rara vez se castiga seriamente a los culpables.

“El único aspecto excepcional de este incidente es que fue filmado y publicado”, dijo.

Fuente: Bouleusis

 

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